La mirada de Hollow dejaba entrever el gran odio que sentía por la presencia que tenía al frente, pero esta no parecía demasiado preocupada por ello. El rey pálido se mantenía tranquilo en su lugar, flotando en medio del aire mirando a su retoño con superioridad, al parecer ni después de muerto iba a ver a las sombras como sangre de su sangre. Esta actitud por supuesto no hizo más que irritar al pequeño, quien dejando que su odio lo desbordara, sacó su aguijón Onírico y se lanzó contra su padre esperando absorber su esencia.
El rey se elevó con facilidad esquivando el ataque y tomó distancia. Hollow frunció el ceño, al parecer el viejo rey era uno de esos fantasmas superiores, aquellos que no se dejan "matar" fácilmente y son capaces incluso de atacar. Ya le había tocado enfrentar a algunos de estos espíritus y los recordaba con escalofríos, no porque fueran complicados de vencer, si no porque simplemente eran terroríficos, a veces aún tenía pesadillas con Sin Ojos.
Pero no se dejó amedrentar por el rey y alzó su aguijón contra él, esperando su contraataque. Sin embargo este ladeó la cabeza como si pareciera confundido por las acciones del pequeño, entonces con una voz suave pero firme habló.
—¿Esperabas un enfrentamiento? No es mi intención iniciar un conflicto con mi prole.
Estas palabras indignaron a Hollow, quien no podía creer que ese tipo tuviera el descaro de declararse su padre, los padres no engendran hijos para usarlos como herramientas, tampoco los encierran en un abismo. Lo peor de todo es que no parecía arrepentido por sus actos. Cuando había conocido a la reina blanca ella al menos parecía lamentar su participación en la creación de los contenedores y se había autocastigado. Pero en cambio este tipo no lamentaba nada y lo miraba con tanta superioridad que lo enfermaba, en verdad no podía creer que Big lo defendiera.
—... —Agitó su aguijón frente al monarca desafiándolo, pero este simplemente negó con la cabeza.
—Ya dije que no lucharé contigo, no es esa la razón que me tiene en este plano existencial retardando mi próxima encarnación.
—...—Ladeó la cabeza y entrecerró los ojos.
—Es curioso lo expresivo que puedes ser aún sin contar con voz propia —dijo el gusano bajando un poco hasta ponerse a la altura de su hijo—. Pero para un gobernante, su voz es indispensable, en ella recae la fuerza que le infundirá a su pueblo, el respeto que recibirá y el cumplimiento de sus órdenes.
Entre berrinches y señas Hollow le explicó que él no necesitaba tener voz y que se las arreglaba bien sin ella, luego recordó que no se suponía que se pusiera a hablar con el rey, por lo que una vez más sacó su aguijón onírico y se lanzó contra él deseando pulverizar su espíritu.
Por supuesto su padre no se dejó golpear, comenzó a flotar a cierta altura fuera del alcance el pequeño, pero este usando las alas del monarca lograba dar saltos que parecían imposibles para alguien como él, los cuales lo acercaban mucho a su objetivo, pero aún así no podía golpearlo.
—Creo que deberías considerar el detener esta persecución inútil —dijo el rey algo cansado de la situación—. Terminarás destrozando los lindos muebles de la habitación.
Hollow ignoró su petición y continuó atacando dando a entender que le importaba un bledo la mueblería, de hecho, aunque fue sin intención, terminó quebrando una silla que estaba junto a un escritorio y no lo lamentó para nada.
En otro lado mientras tanto, Hornet se encontraba subiendo el ascensor que llevaba hasta la torre del vigía, su hermano ya se había demorado demasiado y estaba algo preocupada por él. Esta angustia aumentó en la medida que el ascensor la llevaba cada vez más arriba, porque empezaba a escuchar los murmullos de algo que parecía una pelea.
Cuando la guerrera finalmente llegó hasta la cima, salió casi corriendo hasta el cuarto sacando su aguja dispuesta a ayudar a Hollow con lo que fuera que estuviera luchando, pero cual no fue su sorpresa cuando se encontró con el pequeño luchando con... El aire.
—¿Hollow? ¿Qué haces? ¿Acaso Zote te contagió su locura?
El pequeño detuvo su ataque y corrió hasta su hermana muy agitado, entonces rápidamente con algunas señas comenzó a explicar lo que pasaba. El rey pálido se acercó bastante interesado en el lenguaje mudo que utilizaba, en su caso podía leer la mente de Hollow gracias a su habilidad y su condición de fantasma, por lo que no necesitaba de eso, pero estaba bastante interesado en ver como interactuaban dos seres de sombras, aunque uno de ellos no fuera un contenedor.
Mientras tanto, Hollow ya había terminado de contarle la historia de lo que pasaba a su hermana y esta lo miraba no muy convencida. Ella jamás había escuchado de nadie que pudiera ver y hablar con los fantasmas, por lo que a sus ojos esto debía ser alguna fantasía loca de él, quizás provocada por el hambre, sí, seguramente eso debía ser, ella también tenía hambre, lo mejor era irse rápido.
Instó a su hermano a que se alejaran rápido de ese lugar, pero este se sentía herido de que no le creyeran, por lo que tomó la mano de la muchacha y depositó el aguijón onírico en ella. En cuanto el místico objeto entró en contacto con su mano, la figura del rey pálido se hizo visible a sus ojos. Esto por supuesto le causó una gran impresión.
—¡AAAAAAHHH! ¡Es el maldito gusano! —Gritó la chica casi cayéndose del susto.
Por su parte el rey hizo una mueca de disgusto por ser llamado así ¡Pero qué insolencia! La única bestia que alguna vez lo llamó así y vivió para contarlo fue... Bueno, la madre de esta chica.
"Mira maldito gusano, espero que este plan tuyo resulte y más vale que me des una niña linda, o si no iré a ese mugroso palacio tuyo y te arrancaré la cabeza"
Sí, más o menos esas habían sido las palabras de Herrah. En verdad si no hubiera sido porque la necesitaba jamás habría accedido a hacer ningún trato con ella, esa mujer era tan insufrible, agresiva, bruta y grosera, tan distinta de su dulce dama blanca. Sacudió la cabeza volviendo a la realidad, no era momento de perderse en ensoñaciones, eso ya había pasado, ahora tenía al frente a su hija y era necesario enseñarle un poco de respeto por sus mayores.
—Maldito gusano no me parece una denominación muy apropiada para referirse a alguien —dijo el rey manteniendo al compostura—. Comprendo que debido a las circunstancias en las que hemos convivido puede ser imposible para ti referirte a mí como padre, sin embargo rey pálido, Wyrm, o simplemente pálido, son nombre válidos que estaría dispuesto a aceptar.
—Oye Hollow ¿Esa cosa que estoy viendo no la estoy imaginando cierto? —Preguntó la chica a su hermano—. ¿En verdad estoy viendo al fantasma del maldito gusano?
—¡Pero bueno qué no te he dicho que no me llames maldito gusano! —Dijo el gusano ahora sí bastante molesto.
—¡No me grites! ¡Yo te llamo como quiero! Total, ya no eres rey ni tampoco un Wyrm, eres solo un fantasma errante que anda molestando por aquí.
Hollow tomó a su hermana de la mano para entrar en contacto con el aguijón y también poder ver al rey. Hay que decir que estaba encantado con la forma en la que Hornet lo estaba fastidiando.
—En verdad no puedo creer que semejante mocosa insolente pertenezca a mi progenie —Se quejó el fantasma.
—Pues yo tampoco estoy muy contenta de que mi padre sea un viejo loco que no aprecia a la vida y que abusó de su poder para encerrar a sus hijos en un hoyo oscuro para siempre.
—Esas criaturas no eran aptas para considerarse seres vivos, mucho menos mis hijos.
En ese momento el rey vio su cuerpo ser atravesado por la mano de Hornet, claro por su condición de fantasma no recibió daño alguno, solo el aguijón Onírico podía lastimarlo. Aún así, al elevar la mirada y encontrarse con los ojos de la chica sintió una opresión en el estómago, ni siquiera sus peores enemigos lo habían mirado alguna vez con tanto odio.
—¡No vuelvas a decir algo tan horrible nunca más! —Gritó la guerrera conteniendo las lágrimas de rabia—. Hollow, Big y todo el resto de mis 10.526 hermanos son seres vivos, con el pasar del tiempo desarrollaron personalidad, deseos, sus almas supuestamente vacías comenzaron a llenarse y aunque la naturaleza de sus cuerpos no es normal, por dentro son iguales a cualquier insecto que pueble este reino.
El rey se quedó observando a Hornet un momento en silencio, realmente no sabía que decir y se sentía muy incómodo con esto. Nunca fue muy bueno tratando con las emociones de los demás y tenía algunos problemas para expresarse, normalmente era su dulce reina Blanca quien lo ayudaba con esos asuntos, pero ahora ella no estaba ahí, por lo que le tocaba lidiar con su hija solo y lo estaba haciendo pésimo. Respiró profundamente tratando de tranquilizarse y poner en orden sus ideas, no podía mostrar debilidad, un rey jamás dudaba, él jamás lo hizo.
—Eso fue algo que se salió de los planes, —contestó el viejo monarca con una actitud orgullosa—. Cuando esos seres fueron concebidos no se suponía que tuvieran personalidad... O sentimientos siquiera, eran incapaces de sufrir, solo eran entes vacíos hechos para cumplir un propósito.
—¿Y no te dio pena concebir niños con semejante existencia?
Si el rey pálido hubiera sido completamente sincero, le habría contestado que sufrió mucho con sus actos, que habían días en los que simplemente no quería levantarse de la cama al pensar en los horrores que había cometido y que aún debía cometer, pero que se vio obligado a mantenerse firme y tragarse todos sus sentimientos, todo era por el bien del reino.
—Ningún costo es demasiado grande. —Repitió las palabras que tantas veces se había dicho para sacar fuerza en momentos de flaqueza.
Esa maldita frase encendió de nuevo la ira de Hollow, esas eran ideas que simplemente no podía aceptar, esa clase de pensamiento solo servía para llevar miseria y tristeza a la gente ¿Ningún costo es demasiado grande? Eso es solo si uno está dispuesto a pagar un precio y si es una decisión tomada por voluntad propia, no si es algo que alguien más te impuso y por supuesto a él y a sus hermanos, nadie les preguntó nada.
Nuevamente el pequeño se lanzó contra el rey tratando de acabarlo con el aguijón onírico, pero el Wyrm era muy hábil esquivando, por lo que volvió a repetirse la persecución inútil de hacía un rato .
Como Hornet perdió el contacto con el aguijón onírico, dejó de ver a su padre y todo lo que pudo a preciar fue a su hermano dando saltos por el cuarto persiguiendo el aire. La situación era bastante confusa para ella, primero se enteraba que cuando las personas morían se convertían en fantasmas, segundo se había encontrado con el fantasma del viejo rey y tercero, su padre resultó ser un imbécil peor de lo que le había contado su madre.
Suspiró con pesadez preguntándose qué debería hacer, en ese momento solo se le ocurrió pensar en un viejo consejo que había recibido una vez: No te molestes en tratar con los idiotas, son causa perdida.
Lo mejor era ignorar al fantasma e irse de ahí cuanto antes. Lanzó una hebra de hilo con la que atrapó a Hollow y luego lo jaló hacia ella. El pequeño se retorció enojado deseando liberarse para ir a pelear contra el espíritu otra vez, pero su hermana no lo dejó, de hecho lo enrolló aún más y lo ató en su cuerpo para que no escapara.
—Vamos Hollow, deja a ese fantasma en paz, no vale la pena gastar tu tiempo con él, deja que siga vagando y penando sus crímenes, no merece nada mejor.
El pequeño contestó con una mirada irritada pero resignada, quizás Hornet tenía razón, lo mejor era ignorarlo. Ambos hermanos se alejaron hacia el ascensor, pero cuando trataron de activarlo este simplemente no funcionó. Entonces Hollow comenzó a agitarse molesto diciendo que el fantasma impedía que el dispositivo funcionara. La chica ahora sí más enojada tomó el aguijón onírico de su hermano para poder ver a su padre e increparlo.
—¿Qué rayos te pasa? ¿Acaso quieres encerrar a los dos últimos individuos de tu progenie que faltan?
—No es mi intención privarlos de su libertad —contestó el gusano con seriedad—. Tampoco pretendo mantener relaciones hostiles con ustedes, pero requiero ser escuchado y por eso no les puedo permitir partir todavía.
—¿Quieres que te escuchemos? ¿Nos vas a pedir disculpas?
Hollow no estaba interesado en recibir disculpas de ningún tipo, pero su hermana estaba más dispuesta, por lo que se quedó atenta escuchando. Sin embargo el monarca no pensaba pedir disculpas de ningún tipo ¡Por favor! Cuando estaba vivo jamás lo hizo, no lo haría ahora después de muerto ¿Además por qué pediría disculpas? Hizo lo que consideró correcto, no demostraría semejante debilidad.
Había que decirlo, el rey pálido era sumamente orgulloso, aún más que Hornet.
—La razón por la que los retengo en este lugar es porque quiero que cumplan con su deber como herederos, necesito que tomes el trono Hornet.
Luego de semejante declaración siguió un largo silencio, mientras los hermanos procesaban las palabras.
—Eso... ¿No era una disculpa cierto?
—Entiendo que esto puede ser algo repentino, pero sin duda alguna eres la más apta para el cargo. Tienes voz, cosa que te distingue de tus hermanos, podrás hacer escuchar tus órdenes, sé que todos te obedecerán y así...
—¡Pero qué clase de locura es esta! —Gritó la chica—. ¿Quieres que me convierta en reina? ¿Por eso andas vagando por aquí y no te vas al otro lado?
—Debo asegurar la continuidad de Hallownest, ya no estoy entre los vivos para gobernar, ya no hay rey, ¿Así quién va a llevar al reino a la prosperidad? Por eso la solución que se me ocurrió es que alguno de mis descendientes tomara el poder. Quizás lo repentino de esto te abrume un poco, quizás sientas que no tienes lo necesario para ser reina, pero bajo mi guía podrás convertirte en una buena gobernante, tal como yo lo fui.
—¡Esto es inaudito! —Gritó otra vez la chica esta vez agarrándose la cabeza—. ¡Nuevamente lo único que representa tu descendencia para ti es una herramienta! ¡Como no puedes gobernar pretendes hacerlo a través de mí! ¡Eres un maldito fantasma! ¡Deja de ser egoísta y permite a los vivos seguir su camino como quieran! Yo no pienso convertirme en reina, si fuera a gobernar sobre alguien preferiría que fuera sobre mi pueblo, las tejedoras, pero ellas ya no existen, así que me conformo con ser una civil común.
—¡Pero Hornet! ¡Es el trono de Hallownest! ¡El reino más próspero que ha habido en el mundo! ¡Piensa en la gente!
—La gente está muy bien, no te preocupes por ellos. Sin la infección la población se está reproduciendo tranquilamente, han surgido gremios, comercio, hay muchas fuentes de trabajo, quizás ya no hay caballeros, pero ahora hay trabajadores municipales, ya no hay castillo, pero hay tiendas, ya no hay rey, pero hay un gobernador y nadie parece descontento con eso. Asume que no eres necesario, no hace falta un rey para que los vivos puedan prosperar y no todo tiene que funcionar a tu manera.
Tantas verdades dichas en la cara irritaron mucho al gusano, además de que no podía creer que su hija le gritara de esa manera. Se estaba preparando para contestar cuando Hornet arrojó su aguja hacia una de las ventanas quebrándola, entonces con habilidad y delicadeza, salió por el agujero formado junto a su hermano dejando a rey con la palabra en la boca. Este luego de salir de su estupefacción gritó enojado.
—¡Mocosa maleducada, ni siquiera has tenido la decencia de despedirte!
Mientras tanto por su lado, Hornet brincaba por los tejados de la torre apoyándose en su hilo para no salir lastimada con las numerosas púas ornamentales que habían en todo el lugar. La verdad, la única razón por la que le gustaría ser reina de Hallownest, sería para mandar a quitar todas esas púas. ¿A quien se le ocurrió ponerlas?
Cuando finalmente aterrizaron en suelo firme, se encontraron con Zote, quien hablaba animadamente con la cucaracha que los había contratado, por supuesto estaba relatando la batalla contra los errores a su manera, resaltando su valor al combatir y lo fácil que había acabado con todas las bestias.
—¡Sin duda sus hazañas son increíbles! —Exclamó la cucaracha encantada con el relato, no por nada era un fanático de los cuentos de caballeros—. Su historia debería estar plasmada en un libro.
—No es nada —Contestó Zote complacido—. Por algo soy el mejor caballero que ha pisado la tierra, nada escapa del poder de mi aguijón. Aunque la clave de mi victoria reside en mi filosofía personal, mis 57 preceptos personales...
Hollow y Hornet se agarraron la cabeza exasperados, otra vez iba a empezar con el cuento de los 57 preceptos, los habían oído tantas veces que ya se sabían por lo menos la mitad de memoria, por suerte para ellos la misma cucaracha puso freno al discurso del pseudo caballero.
—Lamento interrumpirlo pero de verdad tengo algunos asuntos que atender, otro día podría seguir escuchando sus historias. Pero antes de que se me olvide —Sacó una bolsita llena de dinero—. Aquí está la recompensa por el trabajo realizado.
—¡Ja! No es necesario, la gloria y la adrenalina de la batalla no tienen precio, no necesito una recompensa, llévesela, un verdadero caballero hace el bien sin esperar nada a cambio.
—¡Oh! ¡No pensé que aún quedaran caballeros de verdad! —El insecto no cabía en sí de emoción.
Por otro lado Hornet y Hollow no cabían en sí de frustración.
—¡Todo nuestro trabajo desperdiciado! —Se quejó Hornet—. Aaag, ya no podremos comprar la mesa.
La cucaracha que alcanzó a escuchar los lamentos de la muchacha se acercó a curiosear.
—¿Y para una mesa necesitabas 1500 Geo?
—1800, el resto lo cubriré con mis ahorros —Contestó secamente.
—1800 por una mesa... Déjame decirte que te han visto la cara. —Hornet lo miró deprimida—. Bueno, anímate, aunque no pudiste hacer la gran cosa por luchar contra las bestias del lugar, creo que igual podrías llevarte una recompensa por el esfuerzo y por darte el tiempo de venir aquí. En la torre donde estuvieron hay muchas mesas, llévate la que quieras, incluso te puedes llevar un estante y algunas sillas si quieres.
—¿Eh?¿De verdad?
—Sí, vamos a renovar toda la mueblería del edificio, hay que deshacerse de las cosas.
De esa forma inesperada, Hornet consiguió los muebles que le faltaban para dejar lista su casa en Bocasucia, quizás estos eran algo viejos, pero estaba en un estado excelente, además de que eran de muy buena calidad, tenían algunos arañazos, pero nada que una lijada y una capa de barniz no pudiera arreglar.
El único gasto que los hermanos tuvieron que hacer fue pagar el flete para que los llevara con sus cosas hasta el pueblo, el viaje fue largo, les tomó todo el día, pero al caer la noche, tenían todo listo y acomodado. Esa noche, demasiado agotados para regresar a Poblado distante, durmieron en su nueva casa, donde cayeron en un profundo sueño compartido.
Hornet correteaba por un hermoso jardín lleno de flores y toda clase de plantas, detrás de ella iba su hermanito persiguiéndola, parecía muy feliz con el juego, pero la velocidad de sus patitas no era suficiente para alcanzarla, entonces dio un brinco y se arrastró en el aire usando la habilidad de la capa sombría, así voló hasta Hornet tumbándola en el suelo. Ambos cayeron entre risas y jadeos sobre las flores. algunos pétalos salieron volando creando un espectáculo muy bonito.
De pronto una figura se presentó ante ellos, se trataba de una criatura muy alta y robusta, con ocho extremidades y 6 ojos.
—¡Mamá! —Gritó Hornet feliz corriendo a abrazar a la recién llegada.
Madre e hija se estrecharon cálidamente, mientras que Hollow se quedó observándolas en la distancia, pero Hornet por supuesto no se olvidó de su hermanito.
—Ven Hollow —dijo extendiendo su mano.
El pequeño caminó tímidamente hasta ellas y las observó en silencio. Herrah se inclinó sobre él y lo tomó con cuidado, entonces le sonrió de forma amable demostrándole su aceptación, esto alegró al pequeño que le dedicó a su hermana una mirada de gratitud.
Herrah depositó a Hollow en el suelo, entonces Hornet la tomó de una de sus manos y la tironeó.
—Vamos madre, quiero que me enseñes a tejer, he estado practicando pero no me sale bien ¿Me puedes ayudar?
La reina araña asintió y se dispuso a seguir a su hija, cuando una figura apareció frente al grupo, un gusano blanco con una cabeza espinosa semejante a una corona. Este extendió su mano hacia Hornet y habló con voz profunda y solemne.
—Ven hija mía, toma mi mano y acepta tu destino como reina.
—Muérete viejo —Contestó la chica.
—¿Pero es que acaso nunca aprenderás a tener modales? —Se quejó el rey.
—Vete de aquí viejo, nadie te quiere —dijo Hollow mirándolo con odio.
Tanto el gusano, como Herrah y su hija se le quedaron mirando sorprendidos.
—¿Qué? —Preguntó confundido.
—Hollow, estás hablando —exclamó Hornet.
—Bueno, esto es un sueño —contestó con sencillez—. En los sueños puede pasar lo que uno quiera, si lo deseo puedo hablar.
—¿Esto es un sueño? —Dijo la chica confundida, entonces dirigió una mirada a su madre y su rostro se entristeció—. Es cierto, esto es un sueño, mi madre jamás volverá a estar conmigo.
Tras decir esas palabras la imagen de Herrah se desvaneció en el aire junto con el bello jardin, dando paso a un ambiente más etéreo, básicamente todo se volvió un mar de nubes, blancas y esponjosas.
—Mira lo que hiciste viejo, arruinaste un sueño muy bonito —Hollow se cruzó de brazos y lo miró con molestia.
—Si no fuera por mi influencia ni siquiera podrían tener un sueño compartido —Se excusó el gusano.
—Si podríamos —contestó su hijo—. Tengo el aguijón onirico, puedo entrar a los sueños de quien quiera, llevo tiempo haciéndolo.
—¿O sea que el aguijón no solo sirve para ver fantasmas? —Preguntó Hornet
—No, también permite entrar a los sueños de las personas y además leer sus pensamientos.
—¿Pe-Pe-Pensamientos? Ho-Hollow... Por casualidad tu...
—Sí, los he visto, sé que lo encuentras lindo.
Hornet no pudo evitar sonrojarse y llevarse las manos a la cara avergonzada, por su parte el rey frunció el ceño.
—¿Hay alguien que ha captado el interés de mi hija? ¿Quien es?
—Confidencial —contestó el pequeño, cosa molestó bastante a su padre.
—Cualquiera que aspire a ser el compañero de mi heredera debe pasar por mi aprobación, ella como futura gobernante de Hallownest no puede relacionarse con cualquier patán.
Estas palabras indignaron a Hornet, entonces con una mirada furibunda encaró a su progenitor.
—Mira, si yo decido emparejarme con un comerciante, un artista, un caballero, un vago o si decido quedarme sola es cosa mía, tú no tienes derecho a opinar ni a meterte en mi vida. Y ya te dejé en claro que que no quiero ser reina.
—Pero Hornet, eres de alta cuna, está en tu sangre.
—No me importa ¡Y vete de mi sueño!
—Si quieres que se vaya solo tienes que desearlo —dijo Hollow—. Esta es tu mente, aquí la realidad es como tú quieras.
—Oh, genial, eso es muy conveniente —contestó la chica con una sonrisa maliciosa.
El rey comenzó a sentir una presión en el cuerpo que lo empujaba lejos, una fuerza tal que no podía oponer resistencia. En ese momento supo que pronto sería expulsado del sueño, pero antes de irse dijo unas últimas palabras.
—Esto no será lo último que sepan de mí, seguiré junto a ustedes, conseguiré que te vuelvas reina Hornet, mi legado debe prevalecer y tú eres clave para ello.
—Ya muérete —Le gritó la chica.
Entonces el rey se desvaneció en la nada dejando a ambos hermanos felices en su sueño vívido.
Los días que siguieron fueron bastante tormentosos para los príncipes. El rey pálido ya no volvió a presentarse en sus sueños, pero se les aparecía constantemente durante el día para hablar con ellos y tratar de convencerlos de que Hornet debía tomar el poder. El más afectado por esto, resultó se Hollow, pues él era el portador del aguijón Onírico, por lo tanto era quien tenía que escuchar los murmullos del fantasma y asustarse cada vez que se aparecía de improviso, a veces Hornet tomaba el relevo y cuidaba del arma por algunos períodos para que su hermano pudiera descansar.
Finalmente optaron por guardar el aguijón onírico en un armario bajo llave, así nadie tendría que tratar con ese molesto fantasma, ese parecía la un buen plan, pero no lo era. El rey al verse ignorado y no pudiendo expresar sus palabras y tratar con su prole, optó por hacer lo que hacen muchos fantasmas para llamar la atención, hacer ruido.
Las noches se volvieron un suplicio para los hermanos, el gusano echaba mano a todos los recursos que tenía para llamar la atención, desde botar cualquier cosa que estuviera en la mesa, hasta hacer que los cuadros se cayeran. Hornet estaba desesperada porque casi no le quedaba losa. Pero el colmo fue cuando se consiguió unas cadenas y comenzó a hacerlas sonar mientras lanzaba aullidos. La verdad Hornet y Hollow no estaban asustados, solo molestos porque les costaba mucho dormir por la noche, en serio cada vez odiaban más a su padre.
—Hollow... ¿Crees que haya alguna manera de deshacernos del viejo?
—... —Negó con la cabeza.
—¿En serio voy a tener que convertirme en reina para poder tener una noche de sueño tranquilo otra vez?
La chica puso una expresión muy triste que hizo que su hermano se sintiera terrible. El problema con su padre no era algo de lo que pudieran hablar con cualquiera ¿Cómo explicar que podían ver un fantasma? ¿Que insecto que conocieran estaba ligado al mundo espiritual como para pedirle ayuda?
De pronto un recuerdo afloró en la mente del pequeño, quizás había alguien que podía ayudarlos, o al menos darles una guía de lo que podrían hacer. Muy entusiasmado comenzó a brincar moviéndose para explicarle a su hermana lo que había recordado.
—¿Entonces esa vieja polilla podría ayudarnos?
—...
—Bueno, aunque no sea seguro, es una posibilidad, lo cual es mejor que nada. Vamos a verla.
La verdadera forma de ser del rey pálido no es algo que quede muy claro en los juegos, al menos yo me lo imagino como una buena persona, pero con el problema de ser demasiado orgulloso y arrogante, además de estar un poquitín obsesionado con el poder y nunca aceptar sus errores. Esas son cosas le trajeron algunos problemas durante su vida y que recién le toca aprender ahora que está muerto.
Y como siempre gracias por sus lecturas y los comentarios. Me motivan a seguir escribiendo.
