Antes de empezar, quiero decirles que el español no es mi lengua materna, asi que pido disculpa de antemano por las posibles faltas de ortografía que intentaré sean las mínimas posibles.
Aclaración: No soy dueño de Naruto ni de Sekirei, tampoco de cualquier personaje de otro anime/manga/videojuego que aparezca en este fic.
ADVERTENCIA: Este capítulo contiene lemon
Capítulo 7
Naruto suspiró contento mientras caminaba por las calles. El sol brillaba intensamente, trayendo un agradable calor que contrastaba bien con el viento refrescante. El cielo estaba despejado, dejando entrever su hermoso azul, las nubes se veían como pequeñas motas de algodón dispersas en el agua, era un hermoso día.
Miró hacia el cielo e inhaló profundamente, disfrutando inmensamente del aire fresco mientras continuaba su caminata. Una sonrisa se extendió en su rostro. Hoy era realmente un buen día.
Probablemente no era seguro estar caminando solo con el plan Sekirei en plena marcha, pero sintió que necesitaba salir y despejar la cabeza un poco.
Por el camino se tropezo con una vieja librería, en la que no se había fijado asta ahora. Al mirar el cartel sobre la puerta enarcó una ceja
LIBRERIA SASUKE
-(El nombre del teme)-
Cuando entró en la tienda su mirada se vio instantáneamente atraída a una campanilla de viento hecha con cristales que brillaban al sol. La brisa del aire acondicionado les arrancaba una dulce música, y algo asaltó su corazon cuando escuchó aquel sonido. Recordó de pronto haber estado sentada en el parche de la casa de su abuela, escuchando un sonido similar, un feliz tintineo que parecía anunciar la luminocidad y la alegria de la primavera.
Miró a su alrededor. Era una librería a la antigua. Nada que ver con los espacios fluorescentes de las grandes tiendas especializadas. Se respiraba lo artesanal, parqué encerado, estanterías de madera barnizada, escaleras de aluminio pulido, luces tamizadas. La atmósfera tenía esa calma que impresiona y obliga a bajar instintivamente la voz. Que da un regusto a eternidad. Cerca de la puerta, un expositor con revistas especializadas; en el centro, una mesa cargada de libros de todos los tamaños. A primera vista, el conjunto daba una impresión polvorienta y desordenada, pero una mirada más atenta mostraba que cada elemento estaba dispuesto con cuidado y respondía a su propia lógica. A la derecha, todos los libros presentaban una banda amarillo chillón; más lejos, el otro lado, se alineaba la colección, sin duda íntegra, de la serie Negra.
-Buenos días, joven, ¿puedo atenderle en algo?- Recibió el saludo del librero, desde el mostrador al fondo. La tienda estaba casi vacía.
-N-no gracias, prefiero mirar un poco-
-De acuerdo, como guste entonces-
Empezó a husmear entre las estanterías. Hacía tiempo que no leía, excepto libros de economía y astronomía. Sin embargo no se consideraba ningún inculto en la materia. Tiempo atrás había leído bastante, de niño y de preadolescente, y había gozado con la lectura. Pero lo había dejado cuando se había metido en el mundo de la astronomía amateur. Entre los horarios escolares y su hobby, no le quedaba tiempo...
No estaba muy al tanto de la literatura contemporánea, pero conocía a los clásicos españoles, ingleses, franceses, norteamericanos, alemanes y rusos. Se sintió feliz. En el fondo siempre tuvo clavada la espinita de haber abandonado la lectura.
Fue seleccionando obras de autores conocidos hasta hacerse con cinco o seis ejemplares. La selección no era difícil, pues no sentía en aquel momento una preferencia especial por unos u otros maestros de las letras, únicamente deseaba reencontrarse con la literatura.
Con los libros en las manos estaba para dirigirse hacia el presunto dueño de la tienda, que esperaba pacientemente sentado en su silla tras el mostrador... pero de repente vio el lomo de un libro del estante. H.P. Lovecraft: En las montañas de la locura.
-(Interesante un libro de H.P. Lovecraft, dattebayo)- El rubio levantó su brazo para coger el libro, pero al agarrarlo su mano se topó con otra mano.
Naruto giró su cabeza y se encontró con una chica.
Hermosa. Fue lo primero que Naruto pensó al verla. Su cabello era largo, lacio y negro, recogido en una cola de caballo, con dos mechones enmarcando su cara, ojos verdes como esmeralda y piel clara, tenia una figura espectacular, grandes senos, caderas anchas, glúteos redondos y piernas largas y delgadas. Vestía una blusa de tirantes color vino que parecía que iba a reventar de un momento a otro debido al volumen de sus senos, una falda de jean hasta medio muslo y unas chancletas.
-Lo siento- Se disculpó el rubio, sobándose la nuca. -He estado tan concentrado en el lib..- El ojiazul se calló al ver la cara de la chica completamente roja.
-Hey, ¿estás bien?-
-S-sí- Respondió la ojiverde, apartando la mirada de él.
Naruto soltó un suspiro y volvió a hablar. -Puedes quedarte con el libro...yo..-
La chica lo interrumpió brusacamente
-No, llévatelo tú-
-¿Estás segura?-
-Sí- Asintió, mirando al suelo para que él no notara sus mejillas rojas.
-Gracias- El ojiazul agarró el libro.
-De nada- Susurró la chica, alzando un poco la mirada.
Sus ojos se encontraron y Naruto le sonrió, llenando a la pelinegra con una felicidad que no pensó ser capaz de sentir.
-Bueno, ahora debo irme, adiós- Le dedicó una última sonrisa y se dirigió hacia el dueño de la librería. Se trataba de un hombre mayor, casi anciano, de cuerpo pequeño y ligeramente arqueado. Su cabello gris y profuso contrastaba con un rostro moreno, cuyos rasgos, bien definidos, desvelaban un talento apaciguado y propenso a la reflexión. Al verlo acercarse se levantó educadamente.
-Bueno- Dijo Naruto -Me llevaré estos libros. Es usted Sasuke-san. Lo dijo por el cartel..-
-Oh, no- Respondió el librero -Sasuke era mi padre. Murió hace varios años. Yo me llamo Hiruzen-
-Perdone, Hiruze-san- Se excusó Naruto -Al ver el letrero de la puerta supuse...-
-Por favor, no se disculpe, joven- Pidió Hiruzen -Su pensamiento era del todo acertado: mi padre y yo hemos llevado juntos este negocio desde que mi abuelo se jubiló. Pero ahora estoy solo. Y por desgracia, cuando yo me jubile tendremos que cerrarlo, porque mis hijos no quieren saber nada de trabajar en él. Ustedes, jóvenes de hoy día, locos por volar con sus propias alas. En el fondo no les culpo, la librería ocasiona muchos sinsabores y apenas da para vivir-
-Ya veo-
-Joven, ¿quiere que le envuelva los libros?-
-No gracias. No son para regalo. Pero si puede darme una bolsa...-
-Faltaría más, ahora mismo- Hiruzen cogió una bolsa de plástico de debajo del mostrador y empezó a introducir los libros -Balzac, Stevenson, Valle Inclán, H. P. Lovecraft, Mann, Dickens.. ..je ha hecho una buena elección, jovencito-
Naruto agarró la bolsa -¿Cuánto le debo?-
-Son 9,000 yenes...-
-Muy bien, aquí tiene- Depositó dos billetes de cinco mil en las manos de Hiruzen. Al recibir el cambio se despidió del hombre
-Joven, regresa pronto por aquí, será bien recibido-
-Claro-
-¿Por qué me estás siguiendo?- Preguntó Naruto mientras se daba la vuelta para ver a la chica que había conocido en la libreria justo detrás de él. Había estado caminando por un poco más de quince minutos y cada vez que miraba hacia atrás, la chica todavía lo estaba siguiendo...estaba muy confundido. -¿Necesitas algo de mi?-.
-No. Sólo estoy tratando de comprobar algo antes de tomar una decisión- Respondió la pelinegra, mirando los ojos de Naruto y tratando de reprimir su evidente sonrojo.
-Bien, haz lo que quieras- Dijo el rubio un poco fastidiado, encaminándose hacia una pastelería para comprar algunos dulces para sus tres Sekireis.
De repente, un cuchillo en forma de garra salió de la nada, chocando contra el suelo delante de Naruto. El impacto fue tan fuerte que rompió la vereda, levantando una gruesa nube de polvo.
-¡Ashikabi-sama un paso atrás!- Gritó la ojiverde mientras saltaba delante de Naruto y generaba una espada hecha de hojas en sus manos.
-¿Ashikabi-sama?- El rubio parpadeo varias veces y segundos más tarde una bombilla se prendió en su cabeza. -(Oh, ahora entiendo, ella es una Sekirei...y está reaccionando a mi)-
Cuando el polvo se disipo, revelo a dos personas, un hombre y una mujer.
-¡Cof! ¡cof! ¡¿Cuantás veces te he dicho que no hagas eso Hatae?!- Gritó cómicamente el hombre, haciendo que la mujer tenga una vena en su frente.
-Cállate, Sanada. Ya te he dicho mil veces, tú eres mi Ashikabi...pero no tengo por qué obedecerte, yo hago lo qué me plazca ...lo qué me da la puta gana- Gruño Hatae, sacando su cuchillo de la vereda. -Además, ese chico bonito es un Ashikabi-
-¿Ah, sí?- Sanada miró a Naruto. -Entonces, debo suponer que esa belleza es la Sekirei de ese bishounen-
Naruto se quedó mirando la escena delante de él, sintiendo sus cejas temblar violentamente. La gente ya se habia escapado, dejando la calle desolada.
-¡Como se atreven a faltarle el respeto a mi Ashikabi-sama, inútiles pedazos de mierda!- Gritó la pelinegra, sus ojos verdes se habían vuelto de color rojo sangre.
Una vena se infló en la cara de Sanada y dirigió su mirada a Hatae. -Está bien, haz lo que quieras-
Hatae sonrió y se lanzó a toda velocidad hacia la otra Sekirei.
Los filos de sus armas chocaron, formando una onda de sonido y eco.
-¿Esa es toda tu fuerza?-
-Je, aún no has visto nada- Hatae sonrió. -¿Díme, cual es tu nombre?-
-Sekirei N° 36, Seraphim- Respondió la ojiverde.
-Jejeje, yo soy la Sekirei N° 20, Hatae- Dijo y las dos comenzaron a intercambiar cortes a una velocidad demasiado rápida para ser seguida por el ojo humano. El sonido de sus armas entrechocándose resonaba por toda la calle.
-Jejeje, quédate quieta, solo quiero darte un poco de amor- Ronroneó Hatae, lanzando un corte horizontal con su cuchillo, Seraphim se agachó esquivando el ataque y con la empuñadura de su espada, golpeó con fuerza el abdomen de la Sekirei tres veces, antes de darle una patada en la cara.
-Wow, tu Sekirei es muy fuerte- Comentó Sanada, mirando de reojo al ojiazul con una sonrisa. -Pero eso no será suficiente para ganar a mi Sekirei-
Naruto no dijo nada, solo siguió observando la pelea.
-Jejeje, nada mal tetona- Hatae se levantó del suelo. -Pero,tendrás que hacer más que eso si quieres derrotarme-
Seraphim sonrió. -¿Crees que eso es todo lo que puedo hacer?-
Hatae parpadeó, cuando abrio los ojos la pelinegra habia desaparecido.
-¿Pero qué diab..- Antes de que pudiera terminar de hablar, sintió el puño de Seraphim impactando contra su mandibula, seguido por otro en su nariz. Retrocedió un par de pasos aullando de dolor y se llevo una mano a la nariz, mirando a la pelinegra como si no creyera lo que acababa de suceder.
-Pero, ¿qué...- Masculló Hatae y al ver sus manos manchadas de sangre se sintió enloquecer. -¡Ahora veras perra!-
-Menos hablar y más atacar, pedazo de mierda-
Hatae soltó otro grito y corrió hacia Seraphim, lanzando varios cortes. Pero la ojiverde era muy rápida, los esquivó y cortó a la Sekirei de Sanada en el hombro, luego con la empuñadura de su espada la golpeó en la mandibula, derribándola al suelo.
-Maldita- Siseó la Sekirei herida, tratando de alzarse.
-Es hora de dormir, escarabajo de estiércol- Murmuró la pelinegra, para luego lanzar una patada de talón contra la cabeza de Hatae,noqueándola.
Seraphim dio una última mirada a la Sekirei derribada antes de darse la vuelta y dirigirse hacia Naruto. Al mismo tiempo su espada comenzó a disolverse en hojas.
-(Wow)- Pensó el rubio con los ojos un poco desorbitados.
Sanada soltó un suspiro y se encaminó hacia su Sekirei, la cargó al estilo nupcial y giró su rostro hacia Seraphim. -Gracias por no haberla matado-
Seraphim lo miro un momento antes de soltar un bufido.
Sanada soltó una risa y miró a Naruto. -Cuida bien de tu Sekirei- Luego comenzó a alejarse. -(Almeno espero que esto le sirva de lección a Hatae)-
-(Tengo la sensación que esta no será la última vez que vea a ese tipo)- Pensó el ojiazul, sobándose la nuca y girándose hacia la pelinegra. Seraphim lo estaba mirando fijamente con las mejillas rojas.
-¿Estás reaccionando a mi verdad?- Preguntó Naruto.
-Sí- Respondió tímidamente. -... por favor...se mi Ashi..- No pudo terminar lo que quería decir ya que Naruto le había tomado la nuca y le estaba rozando sus labios. -Ashikabi..sama-
-Me llamo Naruto- Susurró el ojiazul. –Y...como Ashikabi, es mi deber aceptarte-
-Naruto..sama- Suspiró, inhalando profundamente el suave perfume de Naruto.
El rubio la miro fijamente.. era hermosa, tenía los ojos brillantes y sus mejillas exquisitamente sonrojadas, volvió a rozar los labios carnosos de Seraphim y sintió una corriente eléctrica recorrer su espalda, sin aguantarse más la beso, despacio y con ternura.
Seraphim sintió que Naruto la besaba suavemente y ella correspondió de la misma manera, sus labios eran ardientes, sentía corrientes eléctricas recorrer su espina dorsal, hasta que sintió que Naruto intensifico el beso a uno salvaje y apasionado.
Naruto sin darse cuenta intensifico el beso, entrando a la cavidad de la exquisita boca de la Sekirei, siendo correspondido por ella, enredó su lengua con la de Seraphim miles de veces.
Después de un rato, se separaron por falta de aire y un hilo de saliva era lo único que mantenía sus lenguas unidas.
-Sekirei N° 36 Seraphim, será tuya ahora y para siempre- Susurró la Sekirei mientras unas alas hechas de hojas brotaban de su espalda.
Naruto sonrió y volvió a besarla.
(Al mismo tiempo, en otro lugar - Hiroshima)
-Bueno, ha llegado la hora de partir- Habló un hombre mientras salía de una mansión, era bastante alto y robusto, de pelo blanco, muy largo, el cual terminaba en cola de caballo. Tenia dos flequillos en el rostro que le llegaban hasta los hombros y unas lineas rojas que corrían por debajo de sus ojos. Parecía ser de unos cincuenta años. Vestía ropas tradicionales verde olivo y llevaba un chaleco rojo, además de unas sandalias de madera.
-Cuidate, Jiraiya-kun, y dale saludos a Naru-chan de mi parte- Dijo una mujer. Tenía el cabello rubio dividido en dos coletas, ojos de color miel y piel clara. Vestía una gabardina verde, unos pantalones color azul marino, una camisa gris sin mangas muy escotada que dejaba apreciar su enorme busto, y unas sandalias de tacón color negro.
-Claro- Respondió, dándole un beso en los labios antes de empezar a alejarse.
-Y recuerda, no hagas nada pervertido...o si no, te voy a moler a golpes- Advirtió la ojimiel, agitando su puño en el aire de manera amenazante.
El peliblanco iba a responder, pero se calló.
-¿Y ahora qué te pasa?- La mujer cruzó los brazos bajo el pecho.
-No se como explicarlo...pero...repentinamente me siento muy orgulloso de nuestro nieto-
Una gotita resbaló por la frente de Tsunade al ver a Jiraiya soltar risitas pervertidas -Has estado repitiendo lo mismo durante las últimas tres samanas-
-(Jejejeje, debo apurarme, siento que está pasando algo interesante alrededor del gaki)- Pensó Jiraiya riendo como colegiala.
La ojimiel soltó un suspiro mientras miraba alejarse a su marido hasta que desapareció de su vista. -(Ojala no haga nada estupido)-
-¡Corre shizuka, corre más rápido!- Gritó un chico.
-¡Espera Ryota!- Exclamó la aludida, antes de tropezar y caer al suelo.
-Maldición- El joven corrió hacia ella. -¡Vamos, muevéte Shizuka, o nos alcanzaran!-
-jejeje, demasiado tarde-
Dos figuras aparecieron delante de ellos.
Eran gemelas, tenian las mismas facciones, piel pálida,y ojos color borgoña, la misma talla, los mismos cabellos; la única diferencia entre las dos era que una tenía el flequillo rojo y la otra azul.
-(Mierda)- Pensó el chico, mirando a su alrededor en busca de una via de escape y palideció. Estaban atrapados en un callejón sin salida.
-Jejeje, Ukyou, por fin podremos divertirnos un poco- Habló la de flequillo azul.
-Así parece, Sakyou- Dijo la otra chica, mirando a Shizuka. -Pero, debemos hacerlo rápido, antes de que Itachi-kun note nuestra ausencia en la casa-
-¡No voy a permitir que le hagan daño a Shizuka!- Exclamó el joven poniéndose delante de su Sekirei.
Sakyou soltó una risita, luego desapareció en un parpadeo y apareció al lado de Shizuka.
-¿Q-qué?- Balbuceó la Sekirei, antes de recibir un tremendo golpe en la cara que la mando al aire y luego cayó bruscamente al piso.
-Ops- Dijo Sakyou, dando una sonrisa engreída a Ryota. -¿Qué decías?-
-¡Maldita perra!- Gritó el joven, lanzando un puñetazo a la peliazul, pero ella lo bloqueó con la palma de la mano derecha
-Mah, mah...que lenguaje vulgar- Comentó Sakyou.
-Creo, que te voy a lavar la boca con jabón.- Dijo Ukyou acercándose a ellos.
-¡Que te jodan, puta d...- Volvió a gritar Ryota, pero fue interrumpido por una bofetada de Ukyou, que lo dejó en el suelo.
-No me gusta la gente maleducada- Murmuró la pelirroja, pateando el estomago del joven. -No me gustan para nada-
-¡Aaahhh!-
-¡Ryota!- Gritó Shizuka, tratando de levantarse.
-¿P-por qué nos están haciendo e-esto? N-nosotros no le hemos h-hecho nada- Gritó Ryota, escupiendo un poco de sangre.
Ukyou sonrió, se agachó a su oído, y le susurró algo que lo hizo temblar de cólera.
-P-por aburrimiento...¿s-sólo por eso?-
-Sip- Ukyou asintió alegremente.
Ryota trató de levantarse, pero la pelirroja lo agarró por la cabeza y lo estampó contra el suelo, una y otra vez. –¡jajajajajaja!-
-¡Suéltalo! ¡Déjalo en paz! ¡Lo vas a matar!- Gritó Shizuka, llorando y corriendo hacia su Ashikabi para ayudarlo, pero fue detenida por un puño bien conectado en su cara.
-¿A dónde crees que vas?- Preguntó Sakyou.
-R-Ryota- Balbuceó Shizuka, levantándose del suelo, tenía la nariz rota y los labios partidos. -R-Ryota- Balbuceó de nuevo echando a correr, pero Sakyou la agarró por los cabellos y la tiró al piso boca arriba, para luego girar su rostro hacia Ukyou.
-Hermana, trata de controlarte, si sigues así vas a romper tu nuevo juguete-
-Tienez razón, lo siento- Murmuró la pelirroja, soltando la cabeza del chico.
-Solo trata de controlarte- Dijo Sakyou, mirando de nuevo a la Sekirei derribada.
-Ok- La pelirroja sonrió, y le dio una pata al joven en el estomago, haciéndolo girar boca arriba.
-J-jodete puta- Ryota le escupió sangre a la cara. Pero la patada que recibió en respuesta lo hizo rodar por el suelo. Sintió un dolor intenso en la nariz.
La Sekirei se limpió el rostro con la manga del uniforme y miró furiosa al muchacho -Te vas a arrepentir de esto- Su mano derecha se volvió de hierro. -Te vas a arrepentir- Agarró los testiculos del chico y los torció, haciéndolo gritar.
-(Lo siento Shizuka)- Pensó el chico. El dolor era atroz. Su visión era borrosa por las lágrimas y todo daba vueltas a su alrededor. Al final se desmayó, el dolor era demasiado para soportarlo.
La entrepierna del pantalón del joven comenzó a teñirse de rojo.
-(Mejor me apuro antes de que lo mate)- Pensó la peliazul, sentándose encima de Shizuka. -Tú y yo nos vamos a divertir mucho- Alzó una mano y le dió un golpe en el pecho, seguido de otro puñetazo en la cara, y otros más.
Ninguno de los dos saldría vivo de ahí.
(Casa de Naruto – Jardín)
-Wow, ¿puedes controlar las hojas?, eres increible- Dijo Yomi mientras miraba con asombro como las hojas de los arboles del jardín de la casa se reunian en la palma de Seraphim, formando una espada.
-Gracias por el cumplido- Dijo un poco apenada.
Ambas se encontraban sentadas en el césped, un poco más lejos estaba Rias, sentada bajo la sombra de un árbol, leyendo un libro.
-Hey ¿Qué te parece un pequeño sparring?- Preguntó la rubia, materializando su enorme espada. -Naruto-sama nos ha dicho que eres muy fuerte. Quiero medir mis habilidades contigo, para ver que tan fuerte soy-
-Claro, ¿Por qué no?- La pelinegra asintió, levantándose del césped.
-Por favor, traten de no destruir nada- Dijo Rias en broma, sin quitar su mirada del libro.
-Jeje, no prometo nada- Yomi le sacó la lengua juguetonamente y se dirigió al centro del jardín, seguida de Seraphim.
-Estuvo genial- Murmuró el rubio mientras dejaba uno de los libros que recién había comprado.
Alzando sus brazos, estiró su cuerpo; el crujir de uno que otro de sus huesos de la espalda hizo eco dentro de la habitación. No recordaba cuantas horas había pasado frente a su escrictorio leyendo.
Tomó su guitarra del suelo y posó su mano izquierda sobre las cuerdas, haciendo un acorde con sus dedos, mientras que con la derecha comenzaba a crear una melodía.
Giró su rostro hacia el enorme ventanal y miró el cielo, el azul comenzaba a teñirse gradualmente con el naranja y el rosa del crepúscolo. El ojiazul esbozó una sonrisa.
-Naruto-kun- Escuchó la voz cantarina y cariñosa de su Sekirei pelicastaña al otro lado de la puerta.
-Ya voy- El rubio se levantó y dejó su guitarra en la silla.
Al abrir la puerta se quedó con la boca abierta al ver a Uzume vestida con un traje de enfermera sexy.
-U-Uzume-chan- Tartamudeó el rubio, y en cuanto termino, la Sekirei se acercó rápidamente y lo besó, sujetándolo cuidadosamente de sus mejillas. Un quejido no se hiso tardar en la boca de Naruto, y retrocedió, tropezando con el borde de la cama. Intentó reincorporarse, pero la pelimarrón aprovechó esa instancia y se sentó sobre él, colocando sus rodillas a los lados de sus piernas encerrándolo.
-Uzum... ¡¿Mph?!- Sus labios fueron sellados con un pasional y deseoso beso provocado por Uzume, que sujetaba el rostro de Naruto por las mejillas y aprovechaba la instancia para introducir su lengua dentro de la boca del contrario. La Sekirei sintió como bajo de ella el miembro de su Ashikabi se endurecía, excitándola aún más.
Terminaron separándose por la falta de aire, mientras unas línea trasparente hacía de puente entre ambas bocas. Sus respiraciones estaban agitadas, y el calor les molestaba. La pelicastaña sonrió coquetamente y llevó una mano hacia abajo, acariciando el pene de Naruto por sobre los pantalones. Los gemidos del rubio no se hicieron esperar, inundando el ambiente y resonando en los oídos de la Sekirei, sirviendo de gasolina al lívido que en ese momento sentía.
Volvió a besar a su Ashikabi, sujetando su nuca con una mano, mientras que con la otra acariciaba su dura erección por sobre el pantalón, aplicando un poco de rudeza para satisfacerlo. El rubio parecía extasiado, y se dejaba llevar por su Sekirei.
Uzume sin pensar mucho más, comenzó a desabrochar el cinturón de Naruto para luego bajar su bragueta con manos ansiosas pero seguras, dejando a la vista la ropa interior de color naranja que su Ashikabi traía.
Un suspiro por parte de Naruto llenó los oídos de Uzume, sorprendiéndola y emocionándola, y como si hubiese sido impulsada por ello, metió sus hábiles dedos por debajo de la delgada tela del bóxer que llevaba, sintiendo su duro bulto directamente. El rubio soltaba roncos gemidos, resonando en la mente de la Sekirei y volviéndola una completa ninfómana deseosa de extraer toda la semilla de su Ashikabi.
Envolvió el mástil con su mano y lo comenzó a apretar con cuidado, subiendo de arriba a abajo y sintiendo como este comenzaba a endurecerse y a palpitar.
-U-Uzume-chan- Susurró el ojiazul con voz ronca, gimiendo al borde del éxtasis. La Sekirei sonrió y se acercó a su cuello, lamiéndolo con cuidado mientras pasaba sus dedos por el miembro del joven, como si quisiese hacerle cosquillas. Soltó una risita que tintineo en los oídos de Naruto, resonando como campanillas que lo volvían aún más loco. La Sekirei volvió a besarlo de una manera apasionada y alocada.
El rubio abrió su boca, y Uzume aprovechó para colar su lengua dentro de esta, saboreando la saliva que emanaba de la boca de su Ashikabi.
-N-Naruto...kun- Gimió apenas entendible, ya que sus palabras estaban interrumpidas por el baile de sus lenguas. Continuó acariciando el miembro de su Ashikabi, masturbándolo con poderío, queriendo satisfacerlo de la mejor manera posible. El rubio no se quedaba atrás, sus manos lujuriosas recorrían las pronunciadas curvas de su Sekirei.
-Oh..Uzume...han..m-me voy a c-correr-
-Adelante, hazlo- Dijo y enseguida, sintió como el falo de Naruto daba un leve espasmo y comenzaba a liberar su semen, acompañado de un suspiro profundo. Ella veía como su mano se ensuciaba un poco, pero no podía importarle menos, de hecho, llevó está a su boca y lamió con cuidado el semen de Naruto, extasiándose de él mientras su respiración se agitaba.
-Uzume-ch...-
La Sekirei lo sujetó por el cuello y lo atrajo hacia ella para besarlo otra vez e impidiéndole hablar. Quería seguir con ese juego de seducción que se había auto-impuesto.
Ella bajó besando su pecho, lamiéndolo deseosa de llegar hasta abajo, levantando su playera para proceder. Dejaba chupones y mordiscos por donde pasaba mientras sus manos seguían asfixiando el mástil del ojiazul.
-Uzume... Ah- Ni siquiera podía gesticular una simple palabra, su Sekirei era como un afrodisíaco para su cuerpo, que le inhibía de pensar con claridad.
El rubio llevó sus manos a las sábanas justo tras de él y se afirmó de ella. La pelimarrón siguió bajando hasta que llegó al abdomen bajo del ojiazul, lamiendo y chupando hasta llegar a la punta de su bulto. Miró hacia arriba, y vio cómo su Ashikabi la miraba atentamente, con las mejillas sonrosadas y el pecho subiéndole y bajándole. La Sekirei sonrió, y depositando un beso en la punta de su pene, se acomodó entre sus piernas. Se acercó bastante a él, hasta que su pecho tocaba aquella parte tan íntima de él. Enseguida el rubio supo lo que haría, excitándose al instante.
Uzume sonrió y lentamente bajo la parte superior de su traje de enfermera sexy, después se quitó el sujetador, dejando al descubierto su cremosa piel y sus hermosos senos, luego envolvió el grueso y largo pene de Naruto entre sus pechos y comenzó a masajearlo con estos, entregándole a su Ashikabi una gran sensación de calidez y blandura.
Naruto la miraba extasiado, apretando las sabanas bajo sus manos. Los enormes senos de Uzume eran tan blandos y agradables que no podía con ello, y para más remate, su Sekirei lamía la punta de su miembro solo para excitarlo aún más. Era demasiado embriagador.
-(Nunca voy a cansarme del pene de Naruto-kun, nunca)- Pensó la pelicastaña.
Un sabor amargo volvió a embriagar su boca. Un suave y potente néctar que anunciaba que su Ashikabi volvía a estar cerca del éxtasis: Su pene palpitaba, y estaba extremadamente duro y levantado hacia ella. Su respiración se agitaba cada segundo y los roncos suspiros de Naruto hacían perder la cordura de la Sekirei, que en ese punto solo deseaba entregarle placer al rubio.
-U-Uzume-chan..- Volvió a decir su nombre entre dulces gemidos. Esa señal fue recibida por ella y aumento la potencia de sus acciones.
Naruto soltó un gemido ronco y se corrió en la boca de Uzume, la cual bebió todo lo que pudo, sin embargo algunas gotas de semen escaparon de su boca.
-Aahh- Gimió la pelicastaña, sacando el miembro de su boca, alzó la cara y abrió la boca, mostrándole el espeso liquido blanco a su Ashikabi, luego se lo tragó. -Todavía sigues duro- Comentó Uzume, acariciando el pene de Naruto de arriba a abajo, y pasando su lengua por la ranura.
En un rápido movimento Naruto se levantó, la giró y la pegó contra la pared.
-Perece que alguien está ansioso- Dijo Uzume con voz cantarina mientras molía su trasero contra el miembro de Naruto.
El rubio le dio una nalgada, le levantó la falda hasta la cintura y comenzó a acariciarle los glúteos de manera circular. Después de un minuto, corrió las bragas de Uzume a un lado y con un fuerte impulso la penetró hasta el fondo, Uzume casi grito por la ansiedad aunque estaba más concentrada en lo bien que se ajustaba el pene de Naruto en ella.
Naruto la agarró por la cintura y comenzó a moverse frenéticamente dentro de su Sekirei.
-N-naruto-kun, m-más fuerte, más f-fuerte- Pidió Uzume, empujando su culo contra la dura verga, golpeando su trasero contra la pelvis de Naruto.
El ojiazul hizo caso y comenzó a moverse más rápido y con más fuerza.
-ahh..mmm...aahh- Gimió el rubio. Entraba, salia, a un ritmo salvaje, los sonidos de su pelvis chocando con las nalgas femeninas solo lograba excitarlo más.
-Aaahh, N-naruto-kun, ahh, ahhh-
-Me vas a volver loco...Uzume-chan- Gimió mientras se enterraba con cada ves más fuerza en ella.
-M-más, n-no p-pares, más- Suplicó la Sekirei mientras el rubio empujaba aun más en su interior, los movimientos eran violentos y ella casi podía sentirse ser dividida en dos por el miembro de Naruto. El rubio invadió su matriz hasta el fondo y ella gimió, un violento orgasmo la sacudíó mientras el rubio derramaba su calida semilla dentro de ella.
Después de unos momentos en el que recuperaron la respiración, los dos se derrumbaron en el piso, y empezaron a besarse apasionadamente, cuando de pronto el celular de Naruto comenzó a sonar.
-Naruto-kun, contesta puede ser algo importante-
-Contestare después-
-Si no contestas tú, lo hare yo- Le dijo ella separándose un poco.
Naruto soltó una maldición, salió de ella, se levantó, tomó su celular y se sentó en su cama. -Hola-
-Naru-chan ¿cómo estás?- Era la voz de su abuela.
-Obaasan, est...ahhhh- El ojiazul tubo que morderse el labio para evitar gemir, Uzume se le habia acercado y le habia empezado a mamar la polla.
-Naru-chan...¿Te pasa algo?- Preguntó Tsunade preocupada.
-N-no pasa nada. No t-te p-preocupes- Respondió el rubio, miró hacia abajo y vio la cabeza de su Sekirei subiendo y bajando sobre su masculinidad. -(Así que por eso me estaba obligando a responder)-
Uzume miro hacia arriba y pudo ver los ojos azules de su Ashikabi posados en ella. Sin dejar de mirarlo, siguió chupando el pene cada vez más rápido y pudo ver en sus ojos el intenso placer que le provocaba.
-Si tú lo dices- Dijo la rubia. -Bueno, te he llamado para decirte que tu abuelo vendrá a visitarte-
Naruto se puso tieso. La excitación se le bajó de golpe, lo cual fue notado inmediatamente por Uzume.
-(¿Eh? ¿Qué paso? ¿He hecho algo malo?)- Se preguntó mentalmente la pelicastaña mientras intantaba reanimar inútilmente el miembro de Naruto.
-(Mierda)- Fue todo lo que pudo pensar el rubio.
Sekireis de Naruto
1)#56 Yomi (Senran Kagura) Altura 160cm/ busto 95cm/ cintura 58cm/ caderas 90cm
2)#10 Uzume (Sekirei) Altura 163cm/ busto 95cm/ cintura 57cm/ caderas 90cm
3)#33 Rias Gremory (High School DxD) Altura 172cm/ busto 99cm/ cintura 58cm/ caderas 90cm
4)#36 Seraphim (Koreha Zombie Desuka) Altura 173cm/ busto 100cm/ cintura 62cm/ caderas 98cm
5) ¿?
6) ¿?
7) ¿?
8) ¿?
Sekireis de Itachi
1)#23 Chris (Koreha Zombie Desuka) Altura ¿?/ busto ¿?/ cintura ¿?/ caderas ¿?
2)#80 Ukyou (Senran Kagura) Altura 158cm/ busto 83cm/ cintura 55cm/ caderas 82cm
3)#81 Sakyou (Senran Kagura) Altura 158 cm/ busto 82cm/ cintura 55cm/ caderas 83cm
4) ¿?
5) ¿?
6) ¿?
7) ¿?
