Monet: 1 voto- Seilah: 3 votos- Pyrrha: 1 voto- Mirajene: 2 votos- Kazehana: 2 votos

Por ahora estan son las que son más mencionadas.

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx

Antes de empezar, quiero decirles que el español no es mi lengua materna, asi que pido disculpa de antemano por las posibles faltas de ortografía que intentaré sean las mínimas posibles.

Aclaración: No soy dueño de Naruto ni de Sekirei, tampoco de cualquier personaje de otro anime/manga/videojuego que aparezca en este fic.

ADVERTENCIA: Este capitulo contiene lemon

Capítulo 9

-¿Dónde estoy, dattebayo?- Se preguntó Naruto en voz alta mientras miraba a su alrededor. Se encontraba parado, en el medio de un claro circundado por árboles, salvo por un sendero de tierra. -Qué extraño- El rubio levantó su mirada al cielo. Era una noche despejada de luna menguante que no opacaba a sus compañeras en el cielo. Era la noche de las estrellas. A lo lejos oyó el ulular de un búho.

El viento sopló. Naruto sintió la fuerza del viento en su rostro, en su cabello, y en todo su cuerpo. Las hojas de los árboles se desprendieron llenando de musicalidad sus oídos.

De repente escuchó una risita muy cerca de él. De un salto se volvió hacia el lugar de donde procedía el sonido, pero no halló a nadie. La risa se escuchó de nuevo, pero esta vez el joven tuvo tiempo de atraparla con la mirada; una chica lo observaba desde la alta rama de un árbol cercano.

Naruto la miró detenidamente. Tenía el cabello largo de color rubio, piel blanca, ojos azules claros, y orejas de elfo. Tenía una figura muy increible, delgada, curvilínea, con grandes senos bien parados, una cintura fina y caderas voluptuosas. Tría puesto un vestido verde hasta medio muslo, con una cinta blanca rodeándole la cintura, unos guantes de color blanco, unas sandalias blancas, unas medias mallas blancas hasta arriba de las rodillas, y un sombrero amarrado al cuello.

-¿Quién eres?-

La chica soltó otra risita, y bajó de un salto del árbol, haciendo rebotar sus grandes senos.

Se quedaron mirándose un largo rato hasta que ella habló.

-Naruto-kun, sigueme- Se giró y corrió hacia hacia los árboles.

-¡Hey, espera!- Él corrió tras ella. -¿¡Cómo sabes mi nombre!?-

La chica no respondió.

Corrieron varios metros, saltando raíces y esquivando ramas y arbustos. Llevaban casi diez minutos en lo mismo, ya con algunos raspones en las piernas y brazos.

-Por aqui- Le indicó la rubia, adentrándose en un arbusto, Naruto la siguió después, y salieron en un enorme lago.

La inperturbable superficie del lago reflejaba como un espejo la luna y las estrellas que se alzaban en el vasto firmamento, los grillos emitían su canción y las luciérnagas danzaban alrededor del lago, dando un toque mágico al lugar.

-Wow- Fue todo lo que pudo decir Naruto.

La rubia se acercó a la orilla, se quitó las sandalias, las medias, y metió sus pies en el agua.

Naruto la escuchó sonreir de nuevo, su risa era suave y fresca, tranquila, llena de paz y sincera.

Su mano se deslizo sobre el agua, acariciando la superficie, jugando.

El viento sopló alrededor de los dos, trayéndoles el olor dulzón de las flores que se abrían de noche.

-Naruto-kun, ven- La chica elfa se irguió, y se giró hacia él con los brazos abiertos.

El ojiazul se quitó las zapatillas y las medias, y se acercó a ella. -¿C-cómo sabes mi nombre?-

-Jeje, porque soy tu Sekirei- Y se abrazó a él, rodeándole la cintura con sus brazos, y enterrando su cara en su pecho. -Soy Tiffania, Sekirei N° 99-

Naruto sostuvo las brazos en el aire sin decidirse a devolverle el abrazo. Estaba demasiado conmocionado para reaccionar. Notaba la melena ondulante de color rubio acaricándole la mejilla y las exuberantes curvas de su cuerpo acoplándose casi a la perfección con el suyo.

Se quedaron un momento en silencio. El aire removía perezosamente la hierba y las hojas de los árboles que se encontraban junto a la orilla del pacífico lago. El suave sonido del agua meciéndose se entremezclaba con el canto de los grillos y algún que otro pajarillo nocturno que pernoctaba en el bosque.

-Esto..es un sueñ...- De pronto, Naruto se calló, sus mejillas se sonrojaron y sintió una agradable calidez en su entrepierna.

-Parece que te estás despertando- La ojiazul se alejó de él con una sonrisa en los labios y lo miró con los ojos azules más increíbles que había visto en su vida y una sonrisa que estaba predestinada a romper miles de corazones.

Naruto perdió el equilibrio y cayó al suelo. -E-espera...dime d-dónde estás para ir a b-buscarte-

El lugar comenzó a desvanecerse.

-Yo iré a buscarte- Susurró la Sekirei... Después todo se volvió negro.

...

...

...

-Despierta, Naruto-sama-

La voz de Yomi flotó sobre él y despertó de su sueño. Abrió los ojos lentamente y parpadeó, levantó la mirada y vio a su Sekirei rubia besando la cabeza de su pene, como si se tretara de sus labios.

-Y-yomi..aahh- Naruto gimió cuando la ojiverde le recorrio con la lengua su glande hinchado, exigiendo ser engullido. -Yomi..hazlo..- Imploró.

Ella se río

En un ágil movimiento, su Sekirei ya tenía metida toda su polla en la boca. La calidez de su lengua envolvió toda su masculinidad, haciéndolo gruñir de placer. Él mismo se oía gemir en el silencio de la habitación, mientras que la boca de Yomi se deslizaba de arriba hacia abajo, por toda su longitud. Podía sentir sus dientes rozarlo, haciéndolo temblar. Apretó los dientes cuando la ojiverde succionó con fuerza la punta de su pene.

-Sí..mmh- Gimió -Más, Yomi-chan, más..-

La rubia asintió y succionó más rápido, tomando a su Ashikabi más profundo, rápido, húmedo. El miembro de su Naruto empezó a pulsar y luego a temblar. Con otro gemido del nombre de Yomi, se corrió, y la Sekirei se atragantó con la repentina pesada carga de semen en su boca. Combatió la urgencia de alejarse y se lo tragó, haciendo sus movimientos más lentos, succionando a Naruto a través de su orgasmo. Usó su mano para bombear al ojiazul y lamió las últimas gotas de la punta.

Con los labios sobre la cabeza del miembro, Yomi susurró. -"Buenos días, Naruto-sama"-

El rubio iba a decir algo pero fue interrumpido por el sonido de unos golpes en la puerta.

-Naruto-sama, levántate, tu abuelo te está esperando abajo-

Naruto parpadeó y miró el reloj sobre la mesita junto a su cama. -¡Mierda, es tarde!- Salió de la cama de un salto, agarró su ropa y corrió al baño para prepararse.

-(Maldición, Sera-chan, has arruinado mi momento con Naruto-sama)- Pensó la rubia, inflando sus mofletes tiernamente.


-¿Qué ha pasado?, ¿por qué te has tardado tanto?- Preguntó Jiraiya mientras miraba a su nieto bajar las escaleras.

-Lo siento, el despertador no sonó- Se excusó, acomodando el gorro de su sudadera negra.

-Lo que sea, ¿estás listo para ir al cementerio Yanaka?-

-Sí-

-Bien, te estaré esperando afuera-

Naruto esperó hasta que su abuelo salió de la casa y se giró hacia sus Sekireis. -Ya me voy, estaré regresando a casa por la tarde-

-Está bien, pero no te demores mucho- Habló Rias, sonriendole calidamente.

Naruto asintió, luego beso a sus cuatro Sekireis, y salió de la casa.


Los dos se demoraron una hora para llegar a su destino.

-Mira, Naruto, parece que no somos los primeros en llegar- Comentó Jiraiya, señalando hacia adelante.

En la entrada del cementerio se encontraba un hombre pelirrojo, de ojos morados. Estaba apoyado en la portezuela de un auto rojo último modelo, mirando a todos lados como si esperase a algo o a alguien.

-Onii-san- Susurró el rubio.

-¡Hey, Nagato!- Gritó el peliblanco, llamando la atención del recien mencionado.

-Hola, abuelo- El pelirrojo, con una gran sonrisa, que hacía que los ojos se le achinasen un poco y se le formasen unas líneas en la parte exterior muy divertidas, se acercó a los dos, pero después su expresión cambio de una feliz por una molesta. -Naruto-

-N-nagato-

-¿Porqué no me has llamado?, he estado un mes sin saber nada de ti- Nagato rodeó el cuello de su hermano con un brazo, y le pasó los nudillos por la cabeza. -Y nunca respondes el teléfono cada vez que te llamo-

-L-lo siento, han pasado muchas cosas..- Comenzó a decir el ojiazul, sintiéndose un poco culpable, ni siquiera sus Sekireis sabian que tenia un hermano mayor.

-Jejeje, el gaki ha estado muy ocupado con sus cuatro Sekireis- Dijo de pronto Jiraiya, con una gran sonrisa pervertida.

-¡Ero-jiji!- De un suave manotazo, el rubio se liberó del agarre de su hermano, y miró a su abuelo con la cara roja.

El pelirrojo se rascó la barbilla con aire pensativo. -Bueno..en momentos como estos debería darte una charla sobre la responsabilidad y condones...pero creo que no será necesario-

-¿Qué quieres decir con eso?-

-Naruto, Minaka puede parecer un idiota y actuar como un idiota, pero no lo es...-

-Onii-san, ve al grano-

-No se como, pero...por el momento todas las Sekireis no pueden quedarse embarazadas-

El rubio apretó sus puños con fuerza, hasta que se pusieron blancos

-Ese bastardo- Escupió.

Nagato soltó un suspiro, abrió la puerta de su carro, y sacó tres ramos de flores. -Tomen-

-Gracias- Dijo el ojiazul, agarrando un ramo de flores.

-Vamos-

El Yanaka Cemetery está situado al norte de Ueno en Yanaka. Al entrar en el recinto los difuntos son recibidos por un insistente viento que mece las blandas ramas de los árboles de cerezos; sueñan ser pañuelos blancos para despedirlos al curzar la plazoleta. A partir de ella sóló se encuentran las tumbas y lápidas.

Al cabo de unos minutos, los tres se detuvieron. Se encontraban en el lugar más apartado del cementerio.

Naruto, se emocionó vivamente. Delante suyo había un hermoso y gran árbol de cerezo junto a dos lápidas.

Mientras limpiaba las dos sepulturas de las flores secas caídas en los últimos días y algo de polvo que cubría las frías lópidas de mármol grisáceo, Naruto no pudo evitar derramar unas lágrimas, después de tanto tiempo que hacía que no acudía a ese sagrado lugar, para rezar por los restos de sus padres, allí enterrados.

Nagato y Jiraiya posaron suavemente los ramos de rosas en las dos sepulturas, y juntando sus manos, rezaron.

Al poco rato, mientras los tres estaban rezando, un vendaval de aire hizo doblar las ramas del cerezo y unas campanas comenzaron a repicar..., como si todo ello anunciara un mensaje en el aire.


-Gracias por traerme a casa, Onii-san- El rubio abrió la puerta y se bajó del coche. -Y gracias de nuevo por acompañarme al cementerio de Haku-chan-

-De nada- Respondió Nagato. -Cuídate mucho hermanito, y llámame todos los días o lo haré yo.-

-No te preocupes, lo haré- El rubio le sonrió, para luego mirar a su abuelo, que estaba sentado al lado de su hermano. -Ero-jiji, ¿vas a regresar a Hiroshima?-

-Jejeje, no. Voy a quedarme aqui. Todavía tengo algunos asuntos que resolver- Comentó el peliblanco. -Y además aunque quisiera irme, no podría porque Minaka a ocupado toda la ciudad. Solo Nagato tiene el privilegio de entrar en la ciudad y salir cuando quiera-

-Jeje, ventajas de ser el gerente general de la empresa Namikaze- Rió este, sobándose la nuca.

-Entiendo, entonces te veré más tarde- Dijo Naruto

-Hasta luego, hermanito, y ten cuidado con Minaka y su juego. Cuidate por favor-

-Lo haré. No te preocupes. Estaré bien- Naruto le guiñó un ojo -Hasta luego, salúdame a tu esposa y hijo por mí-

-Claro, Konan y Yahiko-chan, estarán contestos de recibir tus saludos- Nagato se despidió con un movimiento de la cabeza, encendió el carro y arrancó.

Naruto se quedó mirando el auto hasta que se perdió de su campo visual. Soltó un largo suspiro, y alzó la mirada al horizonte. El sol estaba cayendo lentamente, y el cielo se pintaba de un naranja nostálgico, las nubes en colores violáceos le daban ese toque de calidez y equilibrio al paisaje de esa tarde en particular. A lo lejos enormes nubes azuladas y grises anunciaban lluvia por la noche.


(Nagato y Jiraiya)

Te estoy mirando a través del cristal...
No sé cuánto tiempo ha pasado..
Oh Dios! Se siente como siempre...
Pero nadie te dice que "para siempre"se siente como estar en casa...
Sentado, completamente solo dentro de tu cabeza...

¿Cómo te sientes?
Esa es la pregunta...
Pero olvido que tú no esperas una respuesta simple...

Nagato soltó un risa triste.

-¿Qué pasa?-

-Nada, solo me recordé que a mi padre le gustaba esta música- Una expresión nostálgica se asomó por el rostro de Nagato. En su mente llegaron algunos leves recuerdos de su infancia. Sintió la alegría de los días junto a su hermanito y a unos padres felices y vivos.

Jiraiya se reclinó en su asiento. Sacó un paquete de cigarrillos y encendió uno antes de hablar -Debo decir que mi hijo tenía buenos gustos musicales-

-Sí- Susurró el ojimorado.

-¿Estás triste?-

-No puedo evitarlo, cada vez que voy a visitar a mis padres me deprimo- Nagato detuvo el auto en un semáforo, y cruzó un brazo sobre el volante -Si yo hubiera ido con ellos...-

-También habrías muerto, y Naruto estaría mucho peor de lo que está- El peliblanco miró hacia el techo y arrojó un poco de humo.

...

-Sí...t-tienes razón-


(Con Naruto)

-(Me siento como una mierda)- Pensó el rubio. Se quedó contemplando el horizonte, sintiendo que una tristeza indeleble, como una ola, lo cubria. -(Odio tanto sentirme así)-

El sonido de la puerta de su casa abriéndose lo sacó de sus pensamientos.

-¡Naruto-kun!- Gritó emocionada Uzume, abalanzándose sobre el rubio, tumbándolo al suelo. -Te he extrañado tanto- Finalizó, besando tiernamente esos labios que la volvía loca a más no poder.

Cuando se separaron, él la miro confundido. -Pero sólo he estado fuera cinco horas-

-Bueno, para nosotras estar separadas de ti por cinco horas es mucho tiempo- Comentó Rias, saliendo de la casa junto a Yomi y Seraphim.

Esta última se acercó a Naruto para ayudarlo a levantarse. -Naruto-sama, ¿cómo te fue?-.

-Bien-

-Naruto-sama, ¿tienes hambre? Las chicas y yo te hemos preparado con todo el cariño del mundo, varios tipos de ramen para cenar.- Dijo la rubia, abrazando a Naruto.

Una tenue sonrisa se dibujó en los labios del ojiazul, y pronto los persistentes sentimientos de tristeza y angustia que oprimian su corazón, comenzaron a desaparecer.

Naruto iba a responder, pero en ese momento, por el rabillo del ojo, vio una figura rubia corriendo en el otro extremo de la calle, escapando de tre mujeres. Una estraña emoción lo atravesó y necesitó unos segundos para reconocerla. -Tiffania-

-¿Qué?-

-¿Otra Sekirei?- Dijo Rias un poco irritada.

-¡Debemos ayudarla!- Exclamó el rubio, corriendo hacia la chica elfa.

Yomi y Rias asintieron, aunque esta última a regañadientes, y siguieron a Naruto, mientras Uzume y Seraphim saltaban de tejado en tejado.


-(Oh, no)- Pensó Tiffania, dándose cuenta demasiado tarde de que se había metido en un callejón sin salida.

-Por fin, ya me estaba cansando de perseguirte- Comentó Toyotama. A sus dos costados estaban Ichiya y Ikaruga.

-Ven con nosotras- Le ordenó Ichiya.

-N-no-

Entonces Toyotama la agarró por un brazo, y antes de que ella pudiera reaccionar, recibió una bofetada que la hizo caer al suelo. Un molesto silbido se apoderó de su cabeza. -Ya estoy cansada de esto- Gruñó, pisándole la cabeza.

De repente, una limusina se detuvo justo en frente de la entrada del callejón, de ella salió Higa.

-Kakizaki, quedate dentro de la limusina-

-Ok-

Higa miró a sus Sekireis, y soltó un bufido. -Traigánmela acá-

Ichiya asintió, tomó a la rubia del brazo, la jaló hacia fuera del callejón, y la tiró al suelo.

El Ashikabi se agachó para verla, y vio sus orejas de elfos. -¿Qué mierda son estos?- Con una expresión asqueada, le jaló una oreja.

Tiffania cerró los ojos, y comenzó a temblar de miedo.

-¡Suéltala!- Se escuchó un grito.

Higa, soltó la oreja de Tiffania, y se giro hacia la voz. -Vaya, vaya, vaya. Miren a quien tenemos aquí-

La Sekirei rubia, abrió los ojos y vio a Naruto. -(Naruto-kun)-

Ichiya y Toyotama se tensaron, preparandose para cualquier ataque. Ikaruga solo se quedó quieta y en silencio, observando con odio a los dos Ashikabis.

Higa se metió las manos en los bolsillos del pantalón, y una sonrisa burlona apareció en su cara -Hey, ¿qué haces aquí afuera, Naru-chan?-

-Higa, hoy no estoy de humor para aguantar tus putas mierdas...-

-Je, me importa una mierda el humor que tengas, perdedor-

-¡Cómo te atreves a hablarle así a mi Ashikabi, pedazo de mierda!- Gritó Seraphim.

-Tsk, deberías educar mejor a tus animales- Gruño el pelicastaño, ganándose miradas furiosas de las Sekireis de Naruto y Ikagura.

-Aléjate de ella-

-Jejeje, no me lo creo, quieres a está cosa- Se burló Higa, señalandó las orejas de Tiffania. La aludida reprimió un sollozo y jaló su sombrero hacia abajo, tratando de tapar sus orejas.

-(Maldito)- Las Sekireis de Naruto rechinaron los dientes, y apretaron los puños.

-Je, miren, esta llorando, que patética- El pelicastaño se acerc a Tiffania, y le dio una fuerte patada en el estómago, haciéndola caer al suelo.

-Considérate muerto- Susurró el rubio, y se encaminó hacia Higa. La mismísima reencarnación de la muerte parecía reflejarse en sus ojos.

-¿Qué pretendes h...-

Fue lo único que logró decir Higa con una expresión perpleja, pero sobre todo, amedrantada, antes de que Naruto lo tomara por las solapas de su traje y lo levantara fácilmente del suelo.

-¡Maldito hijo de puta!- Le escupió en el rostro, atizándole a continuación un fuerte puñetazo que le acertó de pleno en toda la cara.

-¿Cómo te atreves?- Dijo el pelimarrón llevándose una mano temblona al labio partido, para luego mirar a sus Sekireis -Y ustedes, ¿qué hacen ahí paradas? ¡Hagan algo!, ¡inútiles seres inferiores!-

Las Sekireis de Higa y kakizaki iban a intervenir pero fueron detenidas por las Sakireis de Naruto.

-No se entrometan- Gruño Rias.-Esto es una pelea entre dos Ashikabis-

Ni siquiera ver cómo comenzaba a sangrar Higa le sirvió a Naruto para aplacar un poco su furia. Volvió a asestarle un brutal golpe, pero esta vez en el estómago, lo que valió para que el miserable se doblara de dolor entre toseos, asimilando que no tenía ninguna oportunidad ante la violencia de aquel rubio.

-¡Levanta!- Le dio una patada. -¡Ahora estás con un hombre en igualdad de condiciones, no con una chica asustada!- Se agachó y le agarró con saña del cabello como pudo. -¿Dime, cabrón de mierda, no tienes para mí ningún cobarde trato para que no te invíe directo al hospital, o es que has perdido la valentía por los pantalones mojados?-

Higa con el sabor de la sangre en su boca, le espetó. -Tanto te importa esa perra rubia, esa asquerosa criatura. Je, me imagino que no se puede esperar nada mejor de un idiota criado por una familia de plebeyos perdedores-

Esas palabras alejaron a Naruto del único requicio de cordura que le quedaba, Apretando los dientes, le dedicó al joven todo un nuevo repertorio de salvajes golpes en el estómago y rostro, dejándolo al borde la inconciencia.

Agarrándolo, le aplastó la mejilla contra la superficie del piso, inmovilizándolo.

-¡Nunca te metas com mi familia y mis Sekireis! ¡Y no te acerques jamás a Tiffannia, ni tú, ni ningún otro bastardo, ella es mia!- Probablemente, no tenía ningún derecho de reclamar a Tiffania como su Sekirei y exclusivamente suya, pero aun así lo hizo.

Se inclinó para hablarle al oído. -¿Me has escuchado, repugnante escoria?- Alzó lo justo la cabeza de Higa para volver a estrellarla contra el suelo, sin ningún ápice de remordimiento. Encorvándose de nuevo, volvió a hablar al infeliz en un tono angañosamente sereno. -¿Necesito grabártelo en la cabeza para que lo recuerdes de aquí en adelante?-

El agonizante joven, que apenas podía abrir los párpados por la hinchazón, balbució lo que entendería como un "no". Posiblemente, rogando para que su tortura finalizara.

-No te quiero ver nunca más en mi territorio persiguiendo a las Sekireis, Higa, métete eso en esa puta cabeza de idiota que tienes. ¿Entendido?-

-S-sí...te ju-juro...que lo he en-entendido- Farfullaba el bastardo con la cara inflamada. -No...no me go-golpees más...te lo suplico-

-Así me gusta- Lo jaloneó por el cabello, haciéndolo jadear de dolor. -Pero, por si acaso, creo que debería recordarte la lección. Odiaría que la olvidaras-

-Por favor...no...- Gimió y lloriqueó Higa.

Pero Naruto no escuchaba, veía todo rojo mientras la cólera, caliente y letal, y apenas controlada, surgía por su cuerpo.

Después de pasarse algunos minutos más rompiéndole a Higa los escasos huesos que le pudiesen quedar sanos, tuvo que aplacar con desgana su ira. Después de esto, dudaba que al gusano cobarde le quedasen ganas de seguir presiguiendo a las Sekirei.

Naruto dejó caer al suelo al despojo humano, que parecía estar a punto de expirar su último aliento, cubierto totalmente de sangre e irreconocible por la segunda paliza que le acababa de propinar. El malnacido tardaría muchos meses en recuperarse del todo, pero no moriría.

Con una mueca de asco, Naruto se giró hacia las Sekireis de Higa. -Llévense a esa rata inmunda, desaparezcan de mi vista-

Ichiya y Toyotama recogieron cuidadosamente el cuerpo maltrecho de Higa. Lo cargaron a hombros y, tras sacarlo del callejón, lo subieron a la limusina.

-Nunca lo he visto tan enfurecido, ni había pensado siquiera que fuera capaz de ello- Comentó Uzume.

-En realidad, esta es la segunda vez que lo veo enfurecido- Dijo Yomi mientras miraba a la limusina alejarse.

Naruto se calmó y se acercó a Tiffania. -Al final, fui yo quien te encontró- Dijo suavemente.

-Y-yo..-

El ojiazul, con total cuidado, le quitó el sombrero de la cabeza antes de que terminara de hablar. -Así te ves mucho mejor- Esbozó una sonrisa.

Las lágrimas afluyeron a los ojos de Tiffania y comenzaron a derramarse por sus mejillas. Alzó las manos y, temblando, intentó formar las palabras, pero fracasó. Pero Naruto no parecía necesitar que dijera nada Extendió los brazos, la levantó y la apretó contra su cuerpo mientras la besaba.

Tiffania acarició los mechones de pelo de la nuca de Naruto, arañando suavemente su cuello. Gemía mientras la besaba, y abría la boca invitando a su lengua a penetrar en ella hasta que su cuerpo anhelante se arqueó sensualmente contra él.

-Y una más se une a la familia- Dijo Uzume mientras unas alas de color verde se formaban en la espalda de la rubia.

-Y no creo que será la última- Murmuró Yomi.

-Sekirei N° 99 Tiffania será tuya ahora y para siempre- Musitó ella casi sin aliento.


-(Hoy a sido un día muy intenso)- Pensó Naruto mientras entraba en su cuarto.

Cerró la puerta, soltó un suspiro, y miró hacia el ventanal. Parecía que iba a comenzar a llover en cualquier momento, el viento arreciaba y las enormes nubes grises mostraban un paisaje por demás interesante. A él le gustaba contemplar la lluvia, todo tipo de paisajes le gustaba, pero la lluvia era especial pues le traía gratos recuerdos.

-Naruto-sama, ¿puedo entrar?- Escuchó la voz de Seraphim tras la puerta.

-Claro-

La ojiverde entró y cerró la puerta tras ella.

-¿Qué pasa, Sera-chan, necesitas algo?- Le preguntó, mostrándole una tenue sonrisa.

La Sekirei se sonrojó y asintió con la cabeza. -Sí- La pelinegra tomó una respiración profunda, se acercó a él y lo abrazó.

-Hazme el amor, Naruto-sama- La pelinegra habló con el rostro apoyado en la curva de su cuello, deslizando las manos por su pelo. Levantó el rostro y vio la pasión en sus ojos azules. -Por favor, Naruto-sama-

El rubio unió sus labios a los de ella con suavidad, temblando por el contacto fugaz. Los apartó y la miró a los ojos. Naruto gimió su nómbre en voz baja, antes de volver a besarla. Ella inclinó la cabeza hacia atrás y entreabrió los labios para permitir su voraz invasión. Él introdujo la lengua dentro de ella, como había hecho otras veces, como si pudiera devorarla si fuera capaz. La enrolló en torno a la lengua de Seraphim y la entrodujo en su boca para succionarla. Ella respondió saboreando la boca de Naruto mientras sus dedos ansiosos desabrochaban el pantalón de él.

De repente, sin previo aviso, la volteó y la pegó a la pered, y lentamente le bajó la falda y la ropa interior hasta los tobillos.

Naruto se quedó embobado. Seraphim tenía el mejor culo que jamás había visto en su vida.

-Naruto-sama- Lo llamó, sacándolo de su ensoñación.

-Lo siento- Naruto se arrodilló detrás de ella. Con sus dedos le separó delicadamente los labios vaginales y pasó su lengua entre ellos, provocando que Seraphim se estremeciera. Naruto siguió moviendo la lengua y los labios en el sexo de la pelinegra, introduciendo la lengua en su vagina, y chupando y sorbiendo el pequeño botoncito que poco a poco se hinchaba reclamando su atención.

Seraphim apoyó su cabeza contra la pared, sus ojos se cerraron y gimió fuerte cuando Naruto suavemente mordió su clitoris.

-Na-aruto-sama- Los músculos de la Sekirei se pusieron tensos y se corrió en la boca de Naruto. Él soltó un suave gemido y bebió todos los jugos que salían de ella, para luego levantarse.

La cargó suavemente al estilo nupcial, y la llevó a la cama. Desnudó a Seraphim, se quitó la camiseta, y comenzó a besarla, pellizcándole con suavidad los pezones hasta que temblaron contra sus dedos. Deslizó la mano hacia abajo, acariciándole el vientre con las yemas de los dedos para después enterrarlos en el nido de vellos de entre sus muslos.

Con una lentitud torturadora, le entreabrió los suaves pliegues. Seraphim cerró los ojos cuando la exploró de nuevo, y notó la humedad que manaba de ella. Lo deseaba. Entreabrió las piernas y arqueó la espalda hacia sus dedos para decírselo. Cerró los ojos cuando él retiró la boca de la suya y la bajó para acariciarle un seno. Lo notó temblar cuando le mordisqueó el pezón, y ella le apretó la cabeza con una mano y forcejeó con el cierre de sus pantalones con la otra.

Naruto se los bajó y se deshizo de la prenda para quedarse tan desnudo como ella. La ojiverde miró sorprendida lo que había debajo del ombligo de su Ashikabi. Su miembro era muy largo, no estaba segura de si entraría. Naruto se posicionó encima de ella y al hacerlo sus sexos se rozaron. Al sentir esa leve caricia los dos sintieron un fuerte escalofrío. Él colocó su miembro en su entrada y la miró fijamente a los ojos.

-Esto dolera un poco así que agarrate a mi-

Seraphim sabía lo que venía así que se aferro a Naruto, este fue introduciendo su miembro dentro de ella poco a poco. Y entonces llegó hasta una fina pared, prueba de la virginidad de Seraphim. Hizo un poco de presión y la rompió, en eso la pelinegra se arqueó con lágrimas en los ojos, soltando un pequeño grito de dolor. Naruto esperó pacientemente unos minutos, hasta que su Sekirei le confirmó que el dolor se había ido, entonces empezó a moverse lentamente, de adentro hacia afuera, llenandose, al igual que Seraphim, de un placer exquicito.

Seraphim le puso las manos en sus firmes glúteos y lo empujó. La plenitud de su sexo la dejaba sin aliento, pero arqueó la espalda para ir al encuentro de su siguiente embestida poderosa.

-Ah...Naruto-sama~ Gimió Seraphim al mismo tiempo que abrazaba a Naruto con más fuerza.

Naruto aceleró el ritmo, y Seraphim no pensó en nada durante un tiempo, sólo sentía. Naruto deslizaba la boca por su garganta, mandíbula, senos. Lamía, succionaba y mordía, haciéndole bullir la sangre. Había deslizado las manos por debajo de ella para rodearle los glúteos y levantarla hacia él. La masajeó y la meció. Su rígido mástil le acariciaba sus rincones más hondos, ya sin vacilación, con fuerza y rapidez. Seraphim sentía la tensión que se retorcía dentro de ella. Los movimientos de Naruto se hicieron más intensos, y ella tembló por la fuerza de los mismos. Él percibía las reacciones de su cuerpo y actuaba de acuerdo con ellas, ajustando los movimientos para prolongar la exquisita tortura. Seraphim corcoveó debajo de él, buscando un éxtasis que quedaba justo fuera de su alcance, y percibió un anhelo similar en él.

Naruto se movió dentro de ella más deprisa, con respiraciones cortas y rápidas. Abrió la boca, ardiente y húmedo sobre el cuello de Seraphim. La Sekirei experimentó un anhelo sin precedentes, y arqueó el cuello y las caderas simultáneamente para ir al encuentro de Naruto. Chilló con frenética necesidad y atrajo la cabeza de su Ashikabi en su cuello.

La tensión crecía. Tanto, que pensó que pronto estallaría. Él se retiró despacio, y ella le suplicó.

-Por favor, Naruto-sama...hazlo ya-

Naruto se arrodilló, tomando las piernas de Seraphim para llevarlas a sus hombros, sin cambiar de posición. Volvió a embestirla con fuerza, con movimientos acelerados, con dureza, provocando que gemidos más sonoros se escaparan de su garganta. Naruto movía su miembro de arriba hacia abajo en el interior de ella, estimulando su clítoris ya hinchado. Su interior recibía cada embestida con placer, dándole la bienvenida apretando cada vez más su miembro.

Seraphim perdía la cordura con cada embestida, cada vez eran más profundas, más certeros, más intensos. Sus enormes pechos rebotaban en cada embestida y sus mejillas adquirían un tono rosado. No quería que aquel placer que Naruto le proporcionaba acabara.

-¡Ohh Kami! Eres...tan...sabrosa...Sera-chan. ¡Voy a correrme!- Gritó el rubio sin poder contenerse más.

Soltó sus piernas y se inclinó sobre ella nuevamente, mientras seguía embistiéndola con ferocidad. No podía más, ya no podía contenerse. Invadió el útero de Serphim y se corrió colapsando sobre ella. Inmediatamente la pelinegra lo acompañó, sentía como su orgasmo recorría todo su cuerpo produciéndole espasmos placenteros. Naruto se dejó caer sobre la ojiverde, exhausto. La miró fijamente, lo que había pasado había sido fantástico, fenomenal. Su interior le quemaba el miembro, lo acogía de tal manera que ya volvía a ponerse duro.

Después de un rato Naruto se separo de ella y salió lentamente, su semen goteaba de la vagina de Seraphim la cual estaba recuperando la respiración en silencio y con los ojos cerrados.

-Sera-chan, ponte a cuatro patas- Ordenó y la Sekirei, nublada por el enorme placer que su Ashikabi le estaba dando, asintió e hizo lo que él le pidió. Naruto se colocó detras de ella y entró de nuevo de una sola estocada.

Naruto gruño, se salió casi por completo y luego se introdujo duramente. Seraphim inclinó su cabeza hacia atrás y gritó, Naruto la sostuvo por el trasero, hundiendo sus dedos en sus nalgas. Cambió un poco el ángulo y comenzó a moverse como si estuviera poseído por alguna fuerza sobrenatural, no parecía estar en sus cinco sentidos, solo pensaba en llegar más profundo. La embestía fuera de sí, moviéndose con rapidez, jadeando, sus músculos tensándose. La calidez de su Sekirei lo sujetaba con fuerza, lo envolvían a tal punto de pensar que terminaría en ese instante.

-¡Naruto-sama! ¡Naruto-sama!- Chilló cuando lo sintió muy profundo, golpeando un punto que la estaba volviendo loca, llegaría al orgasmo en cuestión de segundos.

-Oh kami, Sera-chan. Te sientes genial- Jadeó moviéndose con más ímpetu. -Tan caliente- Gruño, penetrándola con firmeza. El interior de Seraphim lo apretó con más fuerza, masajeándolo, indicando que ella estaba a punto de culminar. Aceleró más sus empujes para hacerla tocar el cielo de nuevo.

Las manos de Seraphim flaquearon por el choque de caderas tan demencial que estaba exprimentando, y se sostuvo por sus antebrazos mordiendo la sábana de la cama, elevando más su trasero. Naruto agitado siguió ferozmente, golpeando su útero. Finalmente Seraphim encontró su clímax, soltando un grito de alivio, seguida por Naruto que en una estocada se corrió, inundando su matriz.

-Eso fue...- Dijo el rubio agitado

-Alucinante- Replicó Seraphim, terminando la frase, ambos respiraban convulsos, Naruto aún seguía dentro de ella, respirando al mismo ritmo, intentando recuperarse.

Después de un rato, Naruto salió de su interior y al hacerlo, su semen escurrió de su vagina, manchando las sabanas de la cama.

-Te amo- Susurró la Sekirei con la mirada cargada de amor. Naruto sonrió y le plantó un beso tierno.

-Lo sé-

Seraphim cerró sus ojos y trató de conciliar el sueño. Pero apenas pasaron unos segundos, la Sekirei abrió los ojos cuando sintió como Naruto se posicionaba encima de ella y descendía poco a poco entre besos y lamidas hacia su respingón trasero

-Tienes un culo maravilloso, Sera-chan. Tienes el mejor culo que he visto en mi vida- Dijo sobándole los glúteos.

-¿Naruto-sama?- Silencio...y al instante, sintió su lengua, lamiendo despacio, poco a poco, de manera completa y profunda, todo su ano. Un gemido escapó de sus labios mientras Naruto continuaba con sus lametones. Sin inmutarse, llegando muy adentro. Le horadaba el ano y dajaba sobre él una fina capa de saliva,e incluso algún mordisco suave sobre las nalgas

De repente, Seraphim sintió algo hacer presión en su agujero trasero. Un dedo. No opuso resistencia alguna, mientras el dedo de Naruto se adentraba en ella hasta los nudillos y salia de nuevo. Luego fueron dos dedos, entrando y saliendo ritmicamente mientras su boca daba besos y suaves mordiscos a sus nalgas y lamía su clítoris.

Sin previo aviso, Naruto sujetó su pene y lo guió hasta el ano, el orificio estaba relajado, distendido. Presionó contra él. Seraphim percibió como entraba poco a poco, cómo la abría, cómo la llenaba. Naruto jadeó, estaba a punto de perder el escaso control que le quedaba. Se mordió con fuerza los labios, necesitaba ir despacio. Tenía que penetrarla poco a poco. Moviéndose con cuidado, fue entrando en ella milímetro a milímetro. Seraphim tembló por la presión ejercida, pero no era doloroso. O al menos no como una sensación mala o desagradable, sino todo lo contrario. Dolía, sí, pero era apasionante, tanto, que sus pezones estaban duros como guijarros, todo su cuerpo vibraba, notaba como su clítoris temblaba y su vagina se contraía buscando...algo.

En ese momento la base del pene de Naruto chocó contra sus nalgas.

-Ahhh- Gimió, sintiéndose totalmente aprisionado por el recto de su Sekirei. Comenzó a moverse despació, entrando y saliendo con cuidado, a punto de morir de placer.

-No pares...-

Durante los próximos minutos, los gemidos de placer de Seraphim y los gruñidos roncos de Naruto era todo lo que se escuchaba en aquella habitación, además de los testículos de éste último que colisionaban constantemente contra el trasero de burbuja de Seraphim.

Naruto le dio la vuelta al cuerpo de su Sekirei, aunque sin salir de su ano; donde ambos quedaron de lado y continuaron. Pero, Naruto pasó su cabeza por debajo del delgado brazo de Seraphim y atrapó su seno derecho con su boca, mientras su mano derecha masturbaba su clítoris y su pene arremetía contra su ano.

Toda esa combinación de estímulos, abrumó el cuerpo de la pelinegra y la Sekirei soltó un fuerte grito de éxtasis, llegando al orgasmo, donde contrajo su ano con tanta vehemencia que igualmente Naruto gimió y eyaculó dentro de su recto.

Luego de un rato, Naruto iba a sacar su miembro, pero fue detenido por Seraphim.

-No, quédate dentro de mi-

Naruto sonrio, y la atrajo más hacia si. -Esta bien- Susurró, besándola en la sien. La Sekirei giró su cara y atrapó sus labios. Se separaron por falta de aire tras un largo beso, y se sonrieron.

Ese momento se vio interrumpido por un rayo que iluminó fugazmente la habitación, y posteriormente por un trueno ensordecedor.

-Ha comenzado a llover- Murmuró el rubio

-Sí- Los dos se taparon con una sábana, y con el cansancio en la esquina, cerraron los ojos para ir a los brazos de morfeo.


Gracias por los comentarios, cada vez que veo un review, me animan a seguir escribiendo.

Shirou6655: No, Naruto no tendrá ningún poder.

Estoy indeciso sobre la última Sekirei de Naruto, me gustaría en sus review votasen a quien quieren que agregue

1) Monet(One piece)

2) Pyrrha Nikos(RWBY)

3) Honoka(Dead or Alive 5)

4) Lucy Heartfilia(Fairy Tail)

5) Mirajane Strauss(Fairy Tail)

6) Seilah(Fairy Tail)

7) Kazehana(Sekirei)

8) Celestine Lucullus(kuroinu kedakaki seijo wa hakudaku ni somaru)

9) Olga Discordia(kuroinu kedakaki seijo wa hakudaku ni somaru)

10) Akasha Bloodriver(Rosario Vampire)


Sekireis de Naruto

1)#56 Yomi (Senran Kagura) Altura 160cm/ busto 95cm/ cintura 58cm/ caderas 90cm

2)#10 Uzume (Sekirei) Altura 163cm/ busto 95cm/ cintura 57cm/ caderas 90cm

3)#33 Rias Gremory (High School DxD) Altura 172cm/ busto 99cm/ cintura 58cm/ caderas 90cm

4)#36 Seraphim (Koreha Zombie Desuka) Altura 173cm/ busto 100cm/ cintura 62cm/ caderas 98cm

5)#99 Tiffania Westwood (Zero No Tsukaima) Altura 160cm/ busto 105cm/ cintura 59/ caderas 89cm

6) ¿?

7) ¿?

8) ¿?

Sekireis de Itachi

1)#23 Chris (Koreha Zombie Desuka) Altura ¿?/ busto ¿?/ cintura ¿?/ caderas ¿?

2)#80 Ukyou (Senran Kagura) Altura 158cm/ busto 83cm/ cintura 55cm/ caderas 82cm

3)#81 Sakyou (Senran Kagura) Altura 158 cm/ busto 82cm/ cintura 55cm/ caderas 83cm

4)#60 Hyōki (Senran Kagura) Altura 150 cm/ busto 89/ cintura 56cm/ caderas 85cm

5) ¿?

6) ¿?

7) ¿?