—Vaya, tu casa es muy bonita Hornet, te felicito —Dijo Quirrel a su amiga observando su hogar en Bocasucia—. Aunque que estos muebles se me hacen familiares.
—Ah sí, los recibí como pago por un trabajo que hice en la Ciudad de las Lágrimas ¿Te gustan?
—Sí, la verdad es que sí —La cochinilla pasó su mano sobre la mesa central de la casa—. Has logrado armar un hogar bastante bonito en este pueblo ¿Qué tal es tu relación con los vecinos?
—Diría que bastante buena, aunque algunos me agradan más que otros. Iselda es con quien mejor me llevo, es muy amable y tiene bastantes historias interesante, parece que cuando era más joven viajó mucho, aunque luego de casarse optó por una vida más hogareña. Su esposo también es muy buena persona, pero no pasa mucho tiempo en casa, así que no es muy común que lo vea. Elderbug también es agradable, lo único malo es que cuando le da por hablar no hay quien lo calle.
—¿Y quién no te agrada mucho?
—Sly, el dueño de la tienda que está frente a la banca del camino. Esa mosca pareciera que tiene Geo en lugar de cerebro, no puede pensar en otra cosa que no sea el dinero, le pone a todo unos precios exorbitantes y es tan miserable... El otro que no me agrada... Más bien lo detesto es Zote. Ese maldito bicho cabeza hueca que se cree un gran caballero cuando es menos que un gusano.
—¡Oye! —Dijo el rey pálido apareciendo en medio de la nada y mirándola con enfado.
Hornet miró a su padre algunos momentos, entonces se cruzó de brazos y volteó el rostro.
—No me retracto de mis palabras.
—Mocosa insolente...
Quirrel miró la escena con aquella mezcla de incomodidad y diversión que siempre lo embargaba cada vez que empezaba una de sus peleas familiares.
Quirrel estaba orgulloso de Hornet. La joven había mejorado un montón en sus habilidades de socialización, ya era poco lo que quedaba de aquella muchacha agresiva, solitaria y desconfiada que había conocido hacía un tiempo atrás, ahora era más tranquila y se la veía más feliz, al parecer salir de viaje y dejarla al cuidado de Hollow había sido una buena idea. Ahora quizás un buen objetivo sería tratar de que Hornet y Hollow se reconciliaran con su padre, aunque esta meta sería bastante más complicada.
—Hornet, digo... Señorita Hornet —Cuando el rey pálido estaba presente, Quirrel no podía evitar tratar a la chica con más formalidad de la habitual.
—¿Quieres dejar de llamarme señorita? Hasta ahora nunca habíamos tenido ese trato ¿O me dirás que mi viejo te obligó a tomar distancia conmigo?
En realidad era lo contrario, pero Quirrel no podía decirle que su padre los quería juntos, principalmente porque sus motivos eran bastante egoístas y no tenían nada que ver con desear su felicidad. Por eso prefirió desviar el tema sutilmente.
—¿Qué tal si salimos y me muestras el pueblo? Quizás puedas ayudarme a elegir una casa para mí.
—¿Y para qué quieres una casa? Pensé que vivirías conmigo, tengo mucho espacio, no te preocupes, no molestarás. —Esos comentarios le causaron escalofríos a la cochinilla.
—¿De verdad? Que amable —Miró alrededor buscando una excusa para negar el ofrecimiento—. Pero solo tienes una cama.
—Oh, cierto. Aunque para ti eso nunca fue problema, solo te enrollabas en cualquier lado y te dormías, daba lo mismo si era el suelo o una roca. Pero si quieres usar una cama la mía es grande, puedes compartirla conmigo y con Hollow.
—No... No hace falta... Estaré bien —Quirrel estaba cada vez más nervioso, mientras que el rey trataba de contener la risa ante la situación. Finalmente la cochinilla suspiró derrotada—. Salgamos un rato, necesito algo de aire.
Fuera de la casa encontraron a Hollow observando atentamente otra vivienda que se encontraba junto a la ciervoestación, el pequeño estaba tan concentrado que ni siquiera se dio cuenta de cuando lo llamaron, solo reaccionó cuando su hermana le tocó el hombro.
—¡...! —Hollow se sorprendió ante el toque de su hermana.
—Perdón por asustarte pero no respondías ¿Qué pasa?
—... —Señaló la casa que estaba observando.
—¿Tenemos vecina nueva? Qué bien, me pregunto qué clase de persona será, por lo que veo es bastante limpia.
En efecto, la casa que mostraba Hollow, antiguamente estaba sucia y descuidada, aunque no ruinosa como el resto, parecía que había sido usada recientemente y luego la habían abandonado. Hornet se había atrevido a pensar que su dueña simplemente había salido de viaje y que en algún momento volvería, al parecer tenía razón.
De pronto la puerta de la casa se abrió y de su interior salió una escarabajo rechoncha, de grandes mandíbulas y mirada tímida. La joven alzó la cabeza al darse cuenta de que habían tres seres de pie frente a su hogar, sus ojos recorrieron aquellos rostros de uno en uno hasta que se detuvo en uno de ellos, le dirigió una radiante mirada de alegría y caminó hasta él de forma solemne ignorando a los otros dos individuos.
—Quirrel, caballero azul...
—Ho-hola Bretta —El insecto parecía algo nervioso ante la presencia de la recién llegada, entonces miró a Hornet de modo suplicante pero esta estaba perdida en sus pensamientos.
—Donde la he visto antes... No puedo recordarlo —se decía la chica, entonces su hermano se acercó a ella y le indicó un par de cosas— ¡Sí, eso es! ¡En el sueño de Zote! ¿Entonces esta chica es Bretta? Jo, es bastante tierna y... Rellenita ¿De verdad se fue de viaje sola? ¿Cómo no se la comieron?
La guerrera caminó hasta ellos y se acercó a saludar amistosamente.
—¡Hornet! Te-te presento a Bretta. Bretta, ella es Hornet, la amiga de la que te hablé.
La abierta y cálida actitud de Hornet contrastó bastante con la mirada gélida que le dedicó la escarabajo, casi parecía que la temperatura del ambiente había bajado un par de grados.
—Así que... Esa amistad de la que tanto me hablabas era una chica... Esta chica.
Era tal la agresividad que había en los ojos de Bretta que Hornet sintió la tentación de sacar su aguijón para defenderse, pero no podía hacerlo, su "oponente" estaba desarmada. Lamentablemente a la guerrera aún le faltaba mucho por conocer sobre las emociones y actitudes de las personas, para alguien que estaba acostumbrada a arreglarlo todo con peleas una batalla de voluntad y sutilezas era algo muy complejo.
—Sí, esta chica, ella me ha ayudado bastante, incluso me estoy quedando en su casa.
Esta declaración fue como un balde de agua fría para la insecto.
—Oh, vaya eso es... —De pronto recuperándose de su impresión, tomó una actitud más segura—. De verdad parecen buenos amigos, muy buenos amigos. Seguro han compartido buenos momentos, aunque con Quirrel también hemos pasado bastante.
—Eso es verdad —acotó la cochinilla—. Cuando iba a mitad de mi viaje me la encontré a punto de ser devorada por un ciempiés, logré salvarla y luego de eso me acompañó el resto del viaje, no fue fácil, pero viajar con un compañero tiene su gracia, fue bastante divertido y Bretta es muy agradable. Si te contara...
Bretta miró agradecida a la cochinilla y juntos comenzaron a relatarle de forma superficial algunas de las experiencias y aventuras que vivieron juntos mientras viajaban. Hornet escuchaba las historias muy interesada, aunque Hollow no tanto, de hecho el pequeño estaba tan poco entusiasmado por la charla que se retiró y se dirigió a casa de la escarabajo, si tenía que enterarse de algo prefería hacerlo de otras maneras.
Entró sin pedir permiso y caminó hasta el dormitorio de la insecto, luego sin vergüenza ni culpa alguna, tomó su diario de vida y lo observó con detenimiento. Tal como sospechaba, habían algunas entradas nuevas, de hecho bastantes, al parecer la chica había estado escribiendo toda la noche, no alcanzaría a leer todo eso en unos pocos minutos, así que decidió llevarse el cuaderno completo.
Hay que decirlo, para Hollow el término privacidad era algo absolutamente ajeno, antes ya había leído el diario de Bretta, pero como nunca nadie le dijo que era algo malo, pues continuó haciéndolo sin sentir vergüenza. La mayoría de valores y buenas costumbres que sabía las había aprendido gracias a Hornet.
Al final regresó al lado de su hermana sin que nadie notara su momentánea ausencia ni el cuaderno que llevaba oculto bajo la capa.
La tarde de ese día Hollow la pasó en casa leyendo mientras que su hermana salía, Hornet no era muy hogareña y prefería hacer cualquier cosa afuera antes que quedarse en casa, además de que ese día le había prometido a Dan que lo acompañaría a patrullar, así se ganaba unas monedas extra haciendo trabajo de guardia.
Cuando regresó a casa cerca del atardecer, se encontró con el pequeño tendido en la cama con la cabeza enterrada en el libro dormido profundamente. Aquello era bastante curioso, es cierto que a su hermano le gustaba leer un poco de vez en cuando, pero no era del tipo de insecto que lo haría por tantas horas seguidas ¿En serio era tan interesante ese libro?
Al final sin despertar a su hermano, deslizó con cuidado el cuaderno fuera de él y se dispuso ella misma a leer el escrito. Se sorprendió bastante al darse cuenta de que era un texto escrito a mano, no parecía un libro que hubiera sacado de la biblioteca ¿Donde habría encontrado ese cuaderno? Pero sin importarle demasiado ese detalle y queriendo satisfacer su curiosidad empezó a leer.
La historia resultó ser un apasionante relato de aventuras salpicado con retazos de un romance que no llegaba a consumarse. Hornet se sintió transportada a otro mundo, cada detalle estaba relatado con tal cuidado que con la suficiente imaginación, uno podía llegar a sentirse inmerso en el lugar, las bestias contra las que se enfrentaban los protagonistas eran terroríficas, los parajes que visitaban fantásticos y sobre todo, la historia de amor que se narraba estaba contada con tal mimo que a Hornet se le estremecía el corazón y anhelaba con todo su ser que la pareja principal terminara junta.
Al final, al igual que Hollow, terminó dormida con el libro en la cabeza, hasta el otro día.
Fue despertada muy temprano por su hermano que estaba aburrido, la verdad era tan de madrugada que el sol apenas estaba asomando por el horizonte. La chica se levantó adormilada y miró a su alrededor, Quirrel dormía en un rincón hecho una bola como era costumbre y el fantasma del maldito gusano no andaba por ningún lado, eso era bueno.
Se estiró un poco para reanimarse y entonces se fijó en el cuaderno que había estado leyendo el día anterior que estaba sobre la cama. Lo levantó y le dio una mirada alegre. Pero que buena historia, sin duda su escritor tenía talento, de hecho le tenía que preguntar a Hollow de donde había sacado eso y si podía contactar con el autor, definitivamente tenía que publicar esa historia tan buena.
—Oye Hollow ¿De dónde sacaste este cuaderno? La persona que escribió esta novela es un genio.
—...
—¿La autora es Bretta? ¡Wow! Esa chica tiene mucho talento, debería hacerse escritora profesional.
—...
—¿Cómo que es su diario de vida?
—...
—¿Le robaste su diario de vida? ¡Pero Hollow eso no se hace!
—¿...?
—Los diarios de vida son algo personal, son el lugar donde las personas colocan sus pensamientos y emociones más profundos, todo aquello que por una u otra razón no se atreven a contarle a nadie y no deberían ser revelados sin el consentimiento de su dueño ¡Hiciste algo muy malo Hollow!
—... —El pequeño bajó la cabeza apenado.
—Y ahora me has hecho partícipe a mí también de este crimen, rayos, yo no quería meterme en la privacidad de Bretta... Aunque por la forma en la que está escrito esto la verdad nunca pensaría que es un diario de vida, parece más una novela de aventuras... Aunque claro, lo que vivieron Bretta y Quirrel durante su viaje se sintió como una aventura, ya se me hacían algo familiares algunas de las historias de aquí, pero Bretta las cuenta con más detalle y de forma más emocionante, sobre todo porque... ¡Un momento! ¿La doncella? ¿El caballero azul? ¡Por Wyrm! ¡A Bretta le gusta Quirrel! Y Quirrel... ¿Le gustará también Bretta?
Le dio un vistazo a la pelota que era su compañero de cuarto y no pudo evitar sentirse un tanto triste ¿Sería por eso que desde que había vuelto trataba de poner distancia entre ellos? ¿Por eso ahora le decía señorita Hornet en lugar de solo Hornet y de pronto tenía la idea de vivir en otra casa? ¿Su querido amigo se alejaría hasta abandonarla por completo? Sacudió la cabeza alejando los pensamientos negativos, Quirrel era libre, si quería irse podía hacerlo, ella no tenía derecho a detenerlo, de momento sus prioridades debían ser otras.
—Hollow, tenemos que devolver este diario, no es correcto que lo tengamos con nosotros.
—¿...?
—Pues devuélvelo de la misma forma en que lo sacaste, fuiste bastante sigiloso para meterte en casa de Bretta y robar esto, seguro podrás regresarlo sin que lo note, —dijo mientras salía de su casa seguida por su hermanito.
—...
—Pues entonces espera a que salga de casa tal como lo hiciste cuando te llevaste el diario, en algún momento saldrá a comprar algo o qué se yo —dijo deteniéndose frente a la casa de Bretta.
De pronto un grito cortó el aire.
—¡Mi diario! ¡No está! ¡Debo encontrarlo!
El grito provino de la casa de Bretta, de donde luego comenzó a oírse el alboroto de cosas siendo removidas y tiradas por todas partes. Esto asustó un poco a los hermanos que se miraron preocupados, La escarabajo sonaba muy preocupada ¿Quizás el diario era más importante de lo que creían?
—Bueno Hollow... Ve y devuelve el diario, toca la puerta, dale el cuaderno y pide disculpas.
—... —El pequeño negó efusivamente luciendo muy asustado.
—¿Quieres que lo devuelva yo? ¡Tú lo sacaste! ¡No me vengas con que tienes miedo! ¡Por favor Hollow! ¡Has peleado contra toda clase de bichos! Mataste a Nosk, venciste a los señores Mantis, luchaste contra una diosa todo poderosa ¿Y te da miedo hablar con tu vecina?
—... —La miró de forma acusadora.
—A mí no me da miedo, es que fuiste tú quien causó este problema y por eso tienes que arreglarlo tú.
—... —Se cruzó de brazos y siguió mirándola.
—Ggg... Está bien, quizás si me incomoda un poco hablar con ella pero... La verdad Hollow, somos un desastre ¿Y ahora qué hacemos?
—...
—¿Una distracción? Es un buen plan, así devolveríamos el diario cuando no estuviera atenta pero... ¿Que podríamos usar para distraer a Bretta?
Unos momentos después, Quirrel aún hecho bola estaba puesto al frente de la puerta de la escarabajo y los chicos observaban escondidos desde una "distancia segura". Entonces Hollow tomó una piedra y la arrojó contra la puerta de Bretta, el sonido del golpe hizo que la insecto fuera a abrir.
Fue bastante sorprendente para la chica toparse con aquella pelota afuera de su casa y la vez una maravilloso. Con toda la delicadeza que pudo, golpeó la bola provocando que esta se estremeciera y luego se desenrollara. Quirrel algo molesto por haber sido despertado miró a su alrededor esperando encontrar a alguno de los dos hermanos, o incluso al rey pálido, pero en su lugar se encontró con la candorosa mirada de la escarabajo.
—¿Bretta? ¿Qué haces aquí? —Luego miró a su alrededor— O más bien ¿Qué hago yo aquí?
—No sabría cómo responder a eso —dijo la escarabajo con sencillez—. Yo me encontraba buscando algo en mi casa cuando sentí un golpe en mi puerta y salía ver, entonces te encontré aquí.
—Qué raro. —El explorador parecía muy contrariado.
—Quizás... No te acostumbrabas a dormir en casa de tu amiga y sin darte cuenta rodaste hasta mí... Digo, hasta aquí.
—Nunca he tenido problemas de sonambulismo —Quirrel se puso de pie y se rascó detrás de la cabeza— Creo que debería regresar a mi casa... Digo a casa de Hornet.
—¡No lo hagas! —Gritó de pronto Bretta tomando a la cochinilla del brazo—. Digo... Ya que estás aquí... ¿Por qué no te quedas a desayunar? Como en los viejos tiempos, ven entra.
No hubo forma de que Quirrel rechazara la invitación pues la insecto prácticamente lo arrastró dentro de su casa, sin embargo antes de desaparecer en el interior de la vivienda, alcanzó a vislumbrar dos pares de cuernos que se asomaban por la esquina de una casa, ante esta vista la cochinilla entrecerró los ojos sabiendo a quién debía culpar de este extraño despertar y de su desayuno forzado con la vecina.
Dentro de su casa Bretta se afanó por atender lo mejor posible a su vecino, quien sumamente incómodo miraba a su alrededor buscando cualquier excusa para poder irse rápido. En cierto momento mientras la escarabajo buscaba ciertas hierbas especiales para preparar té, Quirrel vio por el rabillo del ojo como Hornet y Hollow se escabullían dentro de la casa y se dirigían al dormitorio. Tenía unas tremendas ganas de ir tras ese par y encararlos, pero no quería que eso le trajera problemas con Bretta, trató de disimular lo que más pudo su molestia, mientras tanto, una taza de té y algunos bocadillos fueron puestos frente suyo.
—E-espero que te guste —dijo la insecto dedicándole aquella mirada de cachorro que tanto incomodaba a Quirrel.
—Gra-gracias, no debiste molestarte.
—No es problema.
Luego de eso la cochinilla guardó silencio tomando su bebida y comiendo tímidamente. Por su parte, Bretta lo observaba embelesada armando mil fantasías en su mente enamorada. Definitivamente Quirrel era todo lo que siempre había deseado en un compañero, era cálido y comunicativo, a diferencia de su salvador blanco, además de ser humilde y muy listo, al contrario de su príncipe gris. El caballero azul, como lo había apodado era el tipo de persona que podía sacar lo mejor de ella, gracias a él había recuperado mucha confianza en sí misma, era capaz de elevar su voz y expresar sus pensamientos, ya no se quedaba quieta en silencio escuchando lo que los demás decían, ahora era capaz de tomar acción y luchar por lo que deseaba.
En parte gracias a esta confianza e ímpetu de lucha inculcada por Quirrel, Bretta había tomado una actitud más agresiva en lo que respectaba a conquistar el corazón de su amado, ya había visto a Hornet como una posible competidora y no estaba dispuesta a dejar escapar a su compañero, esta vez era el verdadero, su ser destinado.
—¿Te gustaron las hierbas que elegí? Recordé que eran tus favoritas y me aseguré de conseguirlas, quería que la próxima vez que desayunáramos juntos las tomaras.
—Oh, pues muchas gracias, eres bastante considerada.
—Y... Los panecillos crujidores los hice yo misma... Siempre quise que los probaras...
—Están deliciosos cocinas muy bien. Gracias.
—La verdad es que soy yo quien debería darte las gracias, si no me hubieras rescatado aquella vez en esa cueva ahora yo ni siquiera estaría viva.
—No fue nada... En serio, haría lo mismo por cualquiera.
—Quizás pero tú no solo me salvaste, además me llevaste contigo, me hiciste tú amiga, compartimos muchas cosas juntos... Muchísimas... ¿Sabes? Durante nuestro viaje yo... Sentí una conexión especial contigo, fue algo... Mágico.
—¿De verdad? Qué curioso. Oye, estos panecillos están muy buenos, deberías darme la receta —dijo la cochinilla tratando de cambiar el tema.
—No es necesario, puedo hacerlos para ti cuando quieras —respondió Bretta dulcemente.
Mientras tanto, Hornet y Hollow ya había devuelto el cuaderno y habían salido del dormitorio, pero por alguna razón la muchacha se sintió algo angustiada al escuchar los coqueteos de la escarabajo y se quedó escondida detrás de un mueble escuchando, a pesar de los silenciosos ruegos de su hermano porque se fueran rápido.
—La verdad me gustaría aprender a hacer estos panecillos por mí mismo —dijo Quirrel tomando uno de los bocadillos—. Me gusta cocinar, además, así podría prepararlos para Hornet y Hollow, seguro les encantarán.
Un cierto destello de molestia apareció en la mirada de Bretta ante la mención de la guerrera, pero retomó rápidamente una actitud cálida y amable.
—Sabes Quirrel, yo me preguntaba ¿Por qué vives con Hornet?
Ahí estaba de nuevo la misma pregunta ¿Acaso era tan raro que viviera con ella? Muchas especies de insectos vivían en grupos familiares grandes, de hecho esa era una costumbre de las cochinillas, costumbre que también compartían con las cucarachas. Era más raro que Hornet quisiera vivir con otros, muchas de las arañas optaban por vidas solitarias.
—No me gusta vivir solo —contestó la cochinilla con sencillez, no pretendía darle más explicaciones a su vecina.
—Ya veo... ¿Entonces es solo por eso? —Bretta parecía algo ilusionada con su respuesta.
—Si... Creo...
—Es que... Yo decía que quizás, no sea necesario que vivas con Hornet, porque si lo que buscas compañía pues...
—También veo a Hollow y a su hermana como familia. —Se apresuró a contestar Quirrel antes de que Bretta pudiera completar su idea.
—¡Pero no es necesario que te quedes con ellos! —Exclamó la escarabajo elevando la voz, aunque luego de darse cuenta de ello bajó el tono y continuó algo avergonzada—. Es que yo... Bueno... Nosotros tenemos esa conexión especial y nos llevamos bien, vivimos muchas experiencias juntos en nuestro viaje y... Pues... Nosotros también podríamos formar una familia —Bretta estaba completamente roja mientras decía esto, pero no pensaba acobardarse ahora que había empezado, por su parte Quirrel estaba entrando en pánico—. No sería difícil, las puertas de mi casa estarían abiertas para ti, tú y yo...
De pronto se escuchó un golpe en las cercanías, ambos insectos se voltearon a mirar y encontraron a Hornet con los brazos extendidos en un intento fallido por sujetar un jarrón que se le había caído, junto a ella estaba su hermano quien tenía las manos en la cabeza y miraba la escena con horror. Un profundo silencio invadió la casa mientras todos se veían sin saber que hacer. Pero finalmente la primera en reaccionar fue Bretta.
—Que-que ¿Qué hacen ustedes aquí? ¿Me-me espiaban? ¿Vieron todo?
—Eh, yo-yo- lo siento yo- no —Hornet estaba muy nerviosa como para hilar una idea.
—¿Viste todo? ¿Nuestro momento íntimo? ¡Qué vergüenza! —Bretta se tapó la cara avergonzada.
—¡Espera! Eso no... ¡No es lo que crees! Yo... Nosotros...
—Ahora te vas a burlar de mí... Como todos... —La escarabajo la miró con sus ojos empapados en lágrimas.
Y justo en ese instante, quebrando la incómoda situación, el fantasma del rey blanco se presentó en la sala justo delante de Bretta, la miró de forma amenazante y entonces, irguiéndose en toda su extensión y haciendo uso de su imponente presencia de ser superior gritó:
—¡Bu!
Quizás fue por el estrés de la situación, o por el susto que le provocó el fantasma, pero Bretta se desmayó. Quirrel logró sujetarla antes de que cayera al piso y se golpeara, entonces gentilmente la depositó en el suelo, luego, entre confundido y molesto se dirigió hacia los hermanos, quienes habían caído de rodillas por el alivio que sentían.
—De la que nos salvamos Hollow.
—...— Se tiró al piso con rostro agotado.
—Tampoco exageres.
—Ejem... Ejem...—El rey pálido llamó la atención de los chicos con una ligera tos, estos lo miraron fastidiados.
—¡Está bien! Gracias por sacarnos de este lío —dijo la chica a regañadientes volteando la mirada.
—Pues ahora díganme quién me va a sacar a mí del lío en el que estoy metido yo —dijo Quirrel muy enojado aunque manteniendo la calma— ¡Exijo una explicación!
Los chicos se encogieron en su sitio, temerosos de la reacción de su amigo, jamás lo habían visto tan enfadado.
Bretta no despertó de su desmayo hasta un rato después. Cuando abrió los ojos se encontraba en su cama y no recordaba mucho de lo que había pasado, tenía vagos recuerdos de haber estado desayunando con Quirrel y de que ambos se estaban declarando su amor y planeaban formar una familia (parte de sus recuerdos eran ciertos, pero otra parte eran las fantasías que había soñado que mezclaba con la realidad).
Miró a ambos lados y en un costado de su cama se encontró con su caballero azul, sentado junto a ella y mirándola con preocupación.
—¡Despertaste! ¿Te sientes bien? —Le preguntó la cochinilla.
—Sí... Yo... ¿Qué pasó?
—Eh... Pues... —Quirrel trató de recordar la historia que habían decidido que le contarían—. Estabas limpiando tu casa mientras buscabas tu diario de vida que se había extraviado, cuando pisaste un jarrón y te caíste golpeándote la cabeza... Sentí el alboroto desde afuera y entré a verte, por fortuna no te pasó nada y estás bien.
—Oh... Vaya... Gracias... Creo que me has salvado otra vez —Bretta miró a su amado con esos ojos de cachorro que lo ponían tan nervioso, este tragó saliva tratando de calmarse.
—Bueno... Además de eso había otra cosa que quería decirte... Bueno, no yo, en realidad otras personas, pasen.
Quirrel les hizo una señal a los hermanos que estaban fuera del dormitorio esperando. Estos entrando con rostros de culpa en cuanto estuvieron a la vista de Bretta bajaron la cabeza mientras Hornet se disculpaba.
—¡Lo sentimos! Hollow tomó tu diario de vida sin permiso, por eso no lo encontrabas. Ya lo regañé por eso, pero me disculpo por las molestias causadas y por no devolverlo antes.
—Oh... Ya veo —Bretta se tapó la mitad de la cara con timidez meditando las palabras de su vecina, miró su velador y ahí encontró el cuaderno, en el mismo lugar donde siempre debió estar, entonces posó su vista en los hermanos y los colores se le subieron al rostro.
—U-u-ustedes... ¿Lo leyeron?
—¡No! —Gritó Hornet mientras que Hollow negaba con la cabeza—. Digo, no leímos más de la primera entrada, donde no habían cosas importantes, en cuanto vi a Hollow leyendo lo regañé y ya no vimos más —Hornet se sentía un poco culpable de mentir, pero no quería admitir lo que sabía.
—Ya veo... Bueno... Gracias por devolver el diario.
Hornet miró a Bretta sorprendida, pensaba que se enojaría más con ella, pero la escarabajo era tan dulce y tranquila que eso era algo impensable. Aunque la presencia de Quirrel junto a ella también ayudaba bastante a mantener el buen humor de la chica, pues esta básicamente los estaba ignorando para dedicar toda su atención a su amado.
Hornet suspiró con cansancio y optó por despedirse y darle sus buenos deseos a su vecina para luego retirarse.
La guerrera caminó por las calles, seguida de su hermano hasta que llegó al famoso banco en medio del camino, avanzó hasta él y se sentó a descansar. Pero qué día tan estresante había sido ese y ni siquiera era mediodía. Hollow se colocó junto a ella y la miró de forma lastimera, como pidiendo disculpas.
—Está bien, te perdono. No puedo enojarme demasiado rato contigo, no sé cómo lo haces para ser tan desesperante y al mismo tiempo adorable.
Este comentario le sacó una leve sonrisa al pequeño, pero esta se esfumó en cuanto vio aparecer al explorador quien se dirigía a ellos con cara de pocos amigos. Este sin decir palabra se sentó junto a Hornet, se tomó algunos minutos para ordenar sus ideas antes de hablar.
—Estoy muy enojado con ustedes, no puedo creer que hicieran semejante escándalo por algo tan simple como pedirle disculpas a la vecina y sobre todo que me involucraran a mí que no tenía nada que ver con este asunto, eso fue muy desconsiderado de su parte.
Hollow y Hornet estaban con la mirada gacha escuchando el sermón.
—Ah, y por supuesto ustedes no fueron los únicos culpables de todo esto. Si cierto fantasma hubiera puesto freno a este asunto nos hubiéramos ahorrado bastantes problemas. Puedes fingir que no estás aquí pero sé que me oyes —La verdad el rey pálido si escuchó la acusación de Quirrel pero simplemente optó por no manifestarse—. Y que sepan que no me creo eso de que no leyeron el diario de Bretta, apuesto a que lo leyeron entero ¡Eso es violación de la privacidad y es algo muy malo! ¡Si me vuelvo a enterar que hacen algo así no les cocinaré más estofado especial!
Hornet lo miró de forma tan triste que a la cochinilla se le ablandó el corazón.
—Bueno, espero que lo hayan entendido.
Luego de ese sermón nadie habló durante un rato, cada uno ensimismado en sus pensamientos, sobre todo Hornet que analizaba la situación con algo de pena. Nunca había visto a Quirrel tan enojado ¿Sería esta pelea el motivo final para que Quirrel se alejara de ella y se fuera de su casa? Ya había estado tratando de poner distancia. Quizás sí quería irse con Bretta, pero no se decidía por estar algo inseguro sobre los sentimientos de la escarabajo, al menos ella había relatado su historia de amor como un romance no consumado, donde ambos parecían mostrar sentimientos por el otro pero nunca concretaban nada.
Sentía una opresión en el pecho al pensar en eso, no quería que Quirrel se fuera, era su familia, sin embargo si él ya no quería estar con ella, no podía retenerlo. No lo retuvo cuando se fue de viaje y no lo haría ahora. Por eso, decidió ser franca y directa, como siempre.
—Quirrel...
—¿Si? —Se sintió algo preocupado al escuchar el tono de voz de Hornet.
—Bretta está enamorada de ti y quiere estar a tu lado.
—Ya lo sé.
—¿Lo sabes? —Esto era una sorpresa.
—Tendría que ser un tonto para no darme cuenta, la forma en que me mira, los gestos que tiene conmigo... Pero yo no quiero estar con ella, en realidad con nadie, no quiero tener una relación de pareja, romance o lo que sea.
—¿Por qué?
—Sabes... Aceptar que perdí la memoria y mi pasado no fue fácil, me tomó bastante tiempo y aun así... A veces me pregunto si... ¿No habré tenido a alguien en mi pasado? ¿Una amante? ¿Novia? ¿Algo? ¿Y si volviera? Al menos esa inseguridad no la he superado todavía y por eso no quiero comprometerme con nadie, tampoco siento que lo necesite, además no es obligación estar con alguien ni tampoco es necesario para ser feliz. Esto se lo he dicho a Bretta montones de veces pero parece que no lo entiende.
—Ya veo... —Hornet parecía pensativa— ¿Y no vas a tener pareja nunca?
—No lo sé, solo sé que ahora no quiero una, estoy bien solo. No me siento preparado aún para iniciar una relación.
Hornet lo miró y entonces sonrió.
—Me parece bien, yo tampoco estoy preparada para dejarte ir todavía.
—¿Que supone que significa eso?
Como respuesta la chica simplemente rió de forma traviesa y apoyó su cabeza en el hombro de su amigo.
El capítulo me quedó muy largo, no me gusta cuando pasa eso :/
Bien, traté de evitarlo pero simplemente no pude, en cada historia que hago, de forma inevitable siempre termino metiendo un triangulo amoroso en alguna parte, ya sea entre personajes principales o segundarios, si hago una hisotria, fijo que en algún lado aparecerá n triángulo, aunque este no estuviera planeado. En realidad este no es un fic de romance, así que tampoco vamos a profundizar mucho en eso y los protagonistas son adultos, así que olvídense de los malentendidos y las peleas tontas de adolescentes (Al menos siempre trato de respetar la edad psicológica de los personajes). Y si todo va bien, en el próximo capítulo debería aparecer Grimm, a ver como me sale.
