Lo siento por la demora, pero es que la vida real se interpuso en mi camino.

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Antes de empezar, quiero decirles que el español no es mi lengua materna, asi que pido disculpa de antemano por las posibles faltas de ortografía que intentaré sean las mínimas posibles.

Aclaración: No soy dueño de Naruto ni de Sekirei, tampoco de cualquier personaje de otro anime/manga/videojuego que aparezca en este fic.

Capítulo 10

Cuando Naruto se despertó a la mañana siguiente, Seraphim no estaba a su lado en la cama. Oyó que estaba hablando y riendo con sus otras Sekirei abajo en la cocina. Se estiró perezosamente, bostezó y miró el despertador que había sobre la mesilla de noche: eran las nueve menos cuarto. se levantó y fue directamente al baño para lavarse los dientes.

Terminó de lavarse, colocó su cepillo de dientes en su sitio y se asomó a la ventana. La mañana era exquisita, con una temperatura por demás agradable. El color del cielo era de un azul turquesa con nubes que parecían algodones deshebrados, anunciando que una brisa suave y fresca se avecinaba.

-(Qué hermoso día)- El rubio cerró la ventana, se metió en la ducha y abrió a tope el agua caliente, de manera que estuviera a una temperatura considerable. Disfruto del pequeño ardor que generaba el líquido al entrar en contacto con su piel. Se froto lentamente los brazos y el torso mientras el agua resbalaba por su cara y su cabello. Disfrutaba mientras su cuerpo se acostumbraba al agua. Agarró un jabón y se frotó minuciosamente el cuerpo. Después, se enjabonó el pelo con champú. Cuando sintió que empezaban a hormiguearle las piernas, cerró el grifo y salió de la ducha, apoyando los pies en la alfombrilla.

Se secó. Se vistió con ropa cómoda, y se fue hacia la puerta, con la intención de dirigirse al jardín, para comprobar si sus flores habían sido dañadas por la lluvia de anoche.

Nada más abrir la puerta, fue recibido por las risas de sus Sekireis, y por un agradable olor a comida que flotaba en el aire.

Bajó a la cocina, y vio a sus dos Sekireis rubias preparando el desayuno.

-Hola, chicas- Habló el ojiazul, llamando la atención de Yomi y Tiffania.

La primera sonrió, se acercó a él, se pusó de puntitas y le besó los labios levemente.

-Buenos días, Naruto-sama- Saludó, enterrando su cabeza en el pecho de su Ashikabi. Naruto sonrió y le acarició la cabeza con cariño, luego dirigió su mirada a Tiffania, ella se ruborizó y desvió su mirada.

El rubio ladeó la cabeza y arqueó una ceja -¿Ha pasado algo?-

Yomi se separó de él y le respondió. -Bueno...ayer...ehmm...los gritos de...placer de...S-Seraphim, se escucharon por toda la casa-

Naruto parpadeó confundido, y al cabo de dos segundos se puso rojo como un tomate. Tiffania, se dio la vuelta, y regresó a cocinar

El rubio se quedó callado durante un momento, y se aclaró la garganta con un carraspeo. -¿D-dónde están las demás?-

-Justo ahí- Yomi, señaló al jardín.

El ojiazul se giró, y vio a Rias, Uzume y Seraphim sentadas alrededor de una mesa. Las dos primeras estaban jugando ajedrez, mientras que la última estaba observando en silencio la partida.

-Hemos encontrado esa mesa en el trastero de la casa- Comenzó a decir Yomi. -Hoy, las chicas y yo queremos desayunar en el jardín...eso no te molesta, ¿verdad?-

-Claro que no. En realidad me parece una buena idea-

-Perfecto, el desayuno estará listo dentro de 10 minutos- Yomi le dió otro beso y regresó a cocinar.

(OST: Lazy Daydream - Flower)

El ojiazul sonrió, y alegremente salió por el ventanal al jardín, una vez fuera notó que el césped estaba un poco seco. -(Seguramente habrá sido Rias-chan)-

Al observar todo el jardín, su mirada se encontró con la de Seraphim. No queriendo romper la concentración de sus otras dos Sekireis, solo la saludó con un ligero movimiento de mano, y ella respondió con una dulce sonrisa.

El rubio sonrió, y se encaminó hacia sus flores. -Veamos- Se agachó, y comenzó a inspeccionar las flores las cuales eran abundantes y lucían todo su esplendor. Afortunadamente, ninguna había sido dañada.

Soltó un pequeño suspiro de alivio, y se irguió. En eso notó que el terreno bajo los árboles estaba completamente seco.

-(Parece que la lluvia no consiguió filtrarse entre las hojas de los árboles)- Se sobó la nuca, y caminó hacia la ventana del baño, donde a poca distancia reposaba enroscada una manguera conectada a una canilla.

Desenrolló la manguera y abrió la canilla. Regulando el chorro, comenzó a regar los árboles.

-¡Jaque mate!-

-¡¿Qué?!-

-Has vuelto a perder, Uzume-

-Maldición-

Naruto, esbozó una sonrisa al escuchar las voces alegres de sus Sekireis, y cerró los ojos deseando que este momento durara para siempre.

-Naruto-kun- Escuchó una voz femenina que lo llamaba a su espalda. Se giró y vio a Tiffania.

-Hey tiffa-chan, ¿ya terminaron de cocinar?- Preguntó, y ella asintió felizmente, deteniéndose a su lado.

-Yomi-chan, ya no necesita más mi ayuda en la cocina- Ella giró la cabeza, se reclinó contra él, y apoyó la mejilla sobre su hombro antes de suspirar mientras el rubio le rodeaba la delgada cintura con el brazo libre. Si a Tiffania le hubieran dicho que tanta felicidad era posible, jamás lo habría creído. Cada minuto que pasaba con Naruto era mejor que el anterior, cada sensación era más intensa, la vida parecía ser más amable, incluso el sol parecía más brillante.

Naruto sonrió, y se puso a silbar alegremente una canción mientras regaba los árboles -Es una hermosa mañana, ¿verdad?-

-Sí- Asintió, sintiendo el tibio sol sobre su piel y el viento fresco desordenando su cabello.

Los dos alzaron la cabeza y miraron hacia arriba para encontrarse con una pequeña bandada de aves volando sobre sus cabezas. De repente, una de ellas cayó al césped, frente a ellos.

-Oh, pobre animal- Susurró la rubia, agachándose para mirar más de cerca el ave. El animal soltó un grito ensordecedor. Era un ruido increíble teniendo en cuenta que procedía de una criatura tan pequeña.

-¿Qué te ha pasado?- Preguntó la Sekirei. Percibía los temblores que sacudían al animal mientras extendía los brazos de la forma menos amenazadora posible -Tranquilo, tranquilo- Vio que tenía un ala totalmente torcida. Parecía rota. Se preguntó qué habría sucedido y después comprendió que seguramente se habría estrellado contra otra ave, Seguramente el pobre también tenía un buen golpe en la cabeza. -Ven aquí, ven aquí-

El pájaro intentó alejarse volando, pero soltó un grito de dolor y se quedó quieto. Tiffania cogió a la pobre criatura con mucho cuidado mientras susurraba palabras de aliento. Por un instante, se preguntó preocupada si el animal podía sufrir un infarto, porque sentía que el corazón le latía frenético en el pecho.

-Creo que es una lavandera...eh...¿Qué estás haciendo?- Preguntó Naruto confundido mientras miraba a su Sekirei

-Voy a curarla- Susurró, y una barrera circular se formo sobre el animal y empezó a sanar su ala rota.

-¿Tienes poderes curativos..?- Se sorprendió el ojiazul, a lo cual la Sekirei sonrió y negó con la cabeza.

-No. Con esta barrera rechazó los eventos negativos que ya han acurrido, es decir, revierto el tiempo y el espacio del área dañada y lo devuelvo a su estado original- Luego de unos segundos la barrera desapareció, el pájaro trinó con fuerza, batió sus alas y regresó a la bandada.

-¡Wow!- Exclamó Naruto, mirando con asombro a su Sekirei. La rubia se ruborizó y miró al césped.

-Tiffa-chan, ¿puedes ayudarme con esto?- Naruto dejó la manguera al suelo, y se quitó el brazalete de su muñeca derecha, dejando a la vista varias cicatrices de cortes que no se habían curado bien.

Ella se tapó la boca, horrorizada. -¿Qué? ¿C-cómo?-

-Son consecuencias de un pequeño pasatiempo que antes disfrutaba- Respondió el rubio con una sonrisa triste, sus otras Sekireis habían reaccionado igual o peor cuando se enteraron de sus cicatrices.

Tiffania, rápidamente colocó sus manos en la muñeca de Naruto, y comenzó a curarlo.

-¿P-por qué te cortabas?- Inquirió, alejando sus manos de Naruto. Las cicatrices del rubio habían desaparecido por completo.

-Me ayudaba a escapar de la sensación de vacío que reinaba en mi alma...y para sentirme vivo- Admitió mientras ispeccionaba su muñeca. -Increible, mi abuela haría cualquier cosa para tener un poder similar al tuyo- Al no recibir ninguna respuesta por parte de su Sekirei, la miró. Tiffania se veía triste, tenía las orejas caídas, y la mirada afligida que se reflejaba en sus ojos azules claros llegó hasta lo más hondo en su corazón.

Naruto acarició su mejilla suavemente para tratar de calmarla -Tranquila...ya no me corto, ya no lo necesito-

Tiffania respiró hondo y asintió, tratando de calmarse. El rubio sonrió,y le dió un corto beso en los labios, luego recogió la manguera.

(Fin del OST)

-¡Naruto-kun!- Gritó de pronto Uzume, saltando en la espalda del susodicho.

-(Oh mierda)- El ojiazul, soltó la manguera por la repentina sorpresa, y se mojó de la cintura para arriba. La fina tela de la camiseta se adhirió a su torso dibujando cada músculo delgado, cada contorno.

Al ver el problema que había causado, Uzume sonrió nerviosa, y lo soltó -Lo siento, Naruto-kun-

-Esta bien, esta bien, no te preocupes, Uzume-chan- Se quitó la camiseta y sacudió su cabello mojado como si fuera un lobo, mandando gotas de agua en todas direcciones.

Tiffania, Rias, Uzume y Seraphim, jamas olvidarían este momento. Por un breve momento habían visto brillar a su Ashikabi, con las gotas de agua haciéndolo parecer un dios de la lujuria.

-(Kami)- Pensó la pelicastaña con una gota de sangre en la nariz. Tiffania, Rias y Seraphim, estaban rojas como tomates, y estas dos últimas tenían los ojos rojos.

Naruto parpadeó, y de repente se encontró siendo arrastrado hacia el ventanal por Uzume.

-¿D-dónde me estás llevando, Uzume-chan?-

-A divertirnos en tu cuarto- Respondió la Sekirei, limpiándose la sangre de su nariz antes de recibir un golpe en la cabeza por parte de Seraphim.

-Aprende a controlar tus hormonas-

-H-hai- Asintió mientras se sobaba la cabeza

Naruto suspiró y sintió su celular vibrar en el bolsillo de su short, lo tomo rápidamente y vio que tenía una ventanilla de notificaciones, un mensaje y un video. Naruto abrió el mensaje y leyó.

Naruto, soy yo Minato. ¿Puedes venir a Izumo Inn? Tengo algo importante que contarte.

El rubio se rascó la nuca con confusión y cerró el mensaje. -(Iré a ver que quiere, no tengo mucho que hacer de todos modos)- Pensó mientras clicaba el video.

Una música suave comenzó a sonar, llamando la atención de las Sekireis de Naruto, las cuales se reunieron alrededor de él. Entonces Jiraiya apareció en la pantalla, y empezó a hacer una danza Kabuki.

-Mi libro, Icha Icha paraíso, ya está disponible para todas las librerías de japon. Léelo, si quieres derretir, asesinar, inmolar, suprimir, ametrallar, estrangular, pulverizar, lapidar y desnucar el...ganso.- Declaró mientras hacia una pose ridícula -Jejeje, ahora ya sabes, si quieres pasar un momento de unión social con tu ganso, ¡mi libro es el ideal para ti!.-

El video termino, y por un segundo el mundo pareció detenerse. Todos se quedaron en silencio por un rato, silencio que fue roto por la risa de Uzume, quien estaba literalmente rodando por el césped.

-¡Jajajaja¡-

-¿A qué se refiere con galarse el ganso?- Preguntó Tiffania, inclinando la cabeza hacia un lado. Rias suspiró, y le respondió susurrándole al oído. Al escuchar la respuesta de su hermana pelirroja, se sonrojó y se tapó la cara con las manos.

-Naruto-sama, ¿puedo matarlo la próxima vez que lo vea?-

-No, Seraphim- Murmuró el rubio, palmeandose la cara.


Una de las miles de aves que habitaban en un parque de Shinto Teito se posó en una fina rama, movía sus coloridas y largas alas como si se estuviera estirando después de un largo viaje. Soltó un fuerte gorjeo y miró a su alrededor, curioso. El parque estaba tan vacío como de costumbre. Iba a comenzar a trinar de nuevo cuando de repente fue cortado por la mitad por una nodachi.

-Estupido animal, has arruinado mi siesta- Murmuró Ikaruga, bajando de uno de los árboles cercanos. -Ni siquiera puedo tener un momento de paz aquí-

La Sekirei envainó su nodachi, soltó un suspiró y miró al cielo. Ya era mediodía. Había salido a pasear un rato para alejarse de Higa y de su perro faldero(Kakazaki). Ella frunció el ceño, odiaba a esos bastardos por arruinar su vida y el sueño que había estado siguiendo, ni siquiera podía soportar estar cerca de ellos.

La pelinegra apretó sus puños con fuerza intentando calmar sus pensamientos, tenía unas ganas enormes de matar a Higa, de matarlos a todos y quedarse junto a...Naruto.

-Naruto- Susurró. Sus sentimientos hacia el Ashikabi del Oeste eran muy confusos .Cada vez que pensaba en él, una oleada de ternura brotaba de su corazón. Pero cuando se lo imaginaba riendo con sus Sekireis, esa agradable sensación era superada por un odio inmenso.

-(No sé cuánto tiempo más podre soportar esto)- Pensó y empezo a encaminarse por un sendero pavimentado, con árboles a la orillas y algunos bancos. -(Por lo menos ahora gracias a Naruto ya no tengo que soportar la voz de Higa)-

De pronto, vio a cuatro mujeres caminando al otro extremo del sendero.

-(Una Ashikabi..y sus Sekireis)-

Estaban sonriendo...

Sonriendo...

Celos...Envidia

Ikaruga se detuvo y gruño. ¿Cómo se atrevían a sonreir delante de ella? Era como si se estuvieran burlando de ella.

Lentamente comenzó a desenvainar su nodachi.


-Hinata-sama, ¿cuánto falta para llegar? Musubi se está muriendo de hambre- Dijo la Sekirei mientras se sobaba el estómago.

Hinata la miró y le sonrió, acariciando su mejilla con su mano libre. -Ya falta poco, Musubi-chan. Justo al final de este sendero hay un hermoso claro dónde podremos comer en paz.-

-Ah, por fin- Susurró Akitsu mientras iba sujeta del brazo de la pelinegra.

-Miren, alguien se acerca- Advirtió de pronto Kaho, llamando la atención de las tres.

-Una chica- Dijo Hinata

-No, es una Sekir...¡cuidado!- Gritó Musubi al verla desenvainar su espada y correr hacia ellas. Kaho reaccionó a tiempo y bloqueó el ataque con su naginata. Ambas Sekireis hicieron un intercambio fugaz de cortes y se separaron.

-Nada mal- Comentó Ikaruga, acomodando un mechón detrás de su oreja.

-No vas a salir viva de aquí- Comenzó a decir Kaho con una mirada enfurecida. -Todos tus ataques estaban dirigidos a Hinata-sama-

-Puede ser- Contestó encogiéndose de hombros, haciendo enfurecer a las tres Sekireis.

-¡Ahora verás!- Gritó Musubi, lanzándose con el puño extendido hacia la pelinegra.

-¡Musubi! ¡Espera!- Exclamó Hinata.

Ikaruga sonrió y se agachó, esquivando el puño de la pelicastaña, luego le asestó un derechazo en el estómago que le dobló del dolor durante unos segundos, aunque al reponerse, la pelicastaña contraatacó con un puñetazo que impactó directo en la mandibula de Ikaruga, haciendo que esta cayera al suelo.

La pelinegra se incorporó sangrando por la boca y sin mediar un segundo, descargó varios cortes contra Musubi, esta los esquivó y lanzó un contraataque que magulló a la ojiazul

Ikaruga gruñó y respondió con un puñetazo directo en la nariz que le hizo perder el equilibrio y caer, seguida de una patada en la cara que la mandó a volar hasta chocar contra un árbol, el cual se derrumbó con trágico estruendo.

-¡Musubi!- Gritó Hinata, corriendo hacia ella.

-Es hora de...- Reaccionando por puro instinto, Ikaruga se tiró al suelo, esquivando un corte horizontal.

-Eso estuvo cerca- Dijo suspirando de alivio, y alejándose de Kaho.

-A la próxima no fallare-

La temperatura pareció bajar de repente y unos copos de nieve comenzaron a salpicarlas.

-(Mierda, me olvidé de ella...la numero descartado)- Pensó la ojiazul mientras varias estacas de hielo comenzaban a formarse en el aire.

-Ah...muere- Con un movimiento de su mano, las estacas salieron disparadas hacia Ikaruga, como si fueran flechas. Los árboles la protegían en su mayoría, pero varias veces algunas de esas estacas pasaron rozándola demasiado cerca.

-Maldición, esto me pasa por dejarme llevar por mis emociones- Siseó, maldiciéndose mentalmente por la estupidez que acababa de cometer. Sabia que enfrentar a tres Sekireis sola era un suicidio, así que decidió retirarse en la confusión, era lo mejor que podía hacer, al menos por ahora.

-Creo que es suficiente- Comentó Kaho, mirando a Akitsu, esta asintió. Dos segundos después el ataque cesó y no se veían rastros de la pelinegra.

-Ah...se ha escapado-

-Tsk-

Las dos estaban a punto de buscarla, cuando fueron detenidas por la vos de su Ashikabi.

-¡No! ¡No la busquen!- Exclamó la peliazul, caminando hacia ellas. A su lado estaba Musubi, sobándose la mejilla.

-Yo...está bien, Hinata-sama, como quieras- Murmuró Kaho mientras el clima regresaba a la normalidad.


(En la casa de naruto)

-¡Hey chicas, miren lo que encontré en la cocina!- Exclamó Uzume, entrando en la sala con dos botellas de vino. Las etiquetas estaban rotas, pero el color y la forma cilíndrica indicaban que eran de Château Mouton Rothschild; una de las mejores bodegas del mundo.

Rias dejó de leer su libro y la miró con una ceja alzada. -No sabía que a nuestro Naruto-kun le gustaba el alcohol-

-De hecho, no le gusta- Comentó Seraphim mientras apretaba con fuerza y rapidez los botones del control de la consola

-Seguramente son del abuelo de Naruto-sama- Dijo Yomi, sin quedar atrás en el juego

-Ok, ¿quién quiere beber?- Pregunto la pelicastaña, al tiempo que abría una de las dos botellas de vino.

-Yo me apunto.-

-Yo también- Ambas apagaron la consola, y se acercaron a Uzume.

-Voy por unas copas- Rias se levantó del mueble y se dirigió a la cocina, siendo acompañada por Tiffania.


A Naruto no le tomó mucho tiempo en llegar a la mansión de Miya. Tocó suavemente la puerta tres veces, dio un paso atrás y esperó unos cuantos segundos, sin oír nada. Tocó de nuevo, esta vez un poco más fuerte.

Pasaron varios segundos. Luego la puerta se abrió, y fue recibido por una hermosa cara femenina que lo miraba de arriba a abajo. -¿Puedo ayudarte guapo?-

-H-hola, soy Naruto Namikaze, amigo de Minato-

-Bueno querido, soy Kazehana, un placer conocerte- Se presentó la mujer con una sonrisa coqueta, haciéndose a un lado para dejarlo pasar.

El rubio se ruborizo, para gran diversión de la mujer, y entró. Ella le dio una última mirada divertida y se fue al jardín.

-(Que extraña mujer)- El ojiazul suspiró, y se encaminó por el pasillo. Cuando estuvo cerca de la entrada de la sala, chocó contra alguien, y cayó al suelo, con su cara en medio de algo muy grande y bastante calido. Un suave olor a fresa invadió su olfato. Confundidó, alzó la mirada y se encontró con el rostro enrojecido de Nene, quien le dedicó una sonrisa.

-Lo siento- Se disculpó el rubio, levantándose rápidamente del suelo, y ayudando a la pelirroja a levantarse.

La ojodorada se rió de una forma encantadora y separó sus finos labios para hablar, pero se vio interrumpida por una voz alegre y perfectamente modulada

-Buenas tardes, Namikaze-san, Sahashi-san te está esperando en su habitación-

Naruto se volteó hacía la sala, y vio a Miya sentada en la mesa junto a una chica peliceleste de ojos dorados.

-Gracias, Miya-san- Agradeció Naruto, miró una última vez a Nene, y subió las escaleras, encaminándose directamente a la habitación del pelinegro.

-¿Quién es ese tipo?- Inquirió la peliceleste mientras sorbía lentamente una taza de té verde.

-El Ashikabi de Uzume- Respondió Miya, mirando de reojo a la pelirroja, la cual seguía parada en el mismo lugar. -(Y el futuro Ashikabi de Nene)-

-Es muy lindo- Murmuró la peliceleste, bebiendo de nuevo.

-Ufufu, sí. Bueno, Yuki ¿dónde nos habíamos quedado? ¡Ah!, sí ¿Cómo está tu Ashikabi? Si no recuerdo mal, su nombre era Chiho-


-¿Para qué me has hecho venir?- Preguntó Naruto mientra se sentaba frente a Minato, el cual estaba rodeado de sus Sekireis. -¿Y quién son ellos dos?- Inquirió, mirando a una chica pelirubia, y un chico pelicastaño.

-Ahora te lo explico, pero primero déjame presentarte a Shigi Haruka, y su Sekirei n° 95 Kuno- Dijo Minato para luego mirar a los dos nombrados. -Chicos, él es Naruto Namikaze, el Ashikabi del Oeste.-

-Hola, un placer conocerte-

-Lo mismo digo- Sonrió el rubio, estrechándo la mano de Shigi. -¿Y ahora puedes responder a mi primera pregunta?-

Minato abrió la boca para hablar pero fue cortado por Shigi.

-Seré honesto contigo, francamente nosotros no tenemos espíritu de lucha, y Kuno-chan es demasiado débil y torpe-

-No soy torpe, soy kuno, Haruka-sama- Murmuró la Sekirei algo triste.

-Es por eso que nosotros...queremos escapar de la capital-

Naruto se quedó en silencio, escuchando al pelicastaño.

-Lo hemos intentado todo pero es imposible. Los helicópteros del M.B.I patrullan la ciudad, día y noche. El aeropuerto esta lleno de soldados del M.B.I, y por todas las carreteras hay camiones blindados, incluso las fronteras de la ciudad estan atrincheradas-

-(No sabía que la situación era tan grave)- Pensó el rubio. -Ya veo..así que se trata de eso-

-Así es, debemos salir de la capital o si no Kuno...y-yo no quiero perderla- Susurró mientras miraba a su Sekirei -Yo soy tan débil...si nos quedamos aquí...no seré capaz de protegerla-

-¿Qué dices Naruto?- Preguntó Minato.

-¿Quieren que les ayude?-

-Sí, no pude pensar en nadie mejor que tú para ayudarme con esto-

Naruto apoyó la mano en la mandíbula y se puso a pensar. Por largo rato. Luego de unos minutos, soltó un suspiro y se puso de pie.

-Lo siento Minato, pero no voy a poner a mis Sekireis en peligro, por alguien que ni siquiera conozco- Declaró Naruto, sorprendiendo al pelinegro y a sus Sekireis.-Ellas son muy importantes para mi-


Seilah ha sido la más votada, por ende, será la última Sekirei de Naruto.

Una pregunta ¿Con quién prefieren que se quede Kazehana? Con Minato o Hinata


Sekireis de Naruto

1)#56 Yomi (Senran Kagura) Altura 160cm/ busto 95cm/ cintura 58cm/ caderas 90cm

2)#10 Uzume (Sekirei) Altura 163cm/ busto 95cm/ cintura 57cm/ caderas 90cm

3)#33 Rias Gremory (High School DxD) Altura 172cm/ busto 99cm/ cintura 58cm/ caderas 90cm

4)#36 Seraphim (Koreha Zombie Desuka) Altura 173cm/ busto 100cm/ cintura 62cm/ caderas 98cm

5)#99 Tiffania Westwood (Zero No Tsukaima) Altura 160cm/ busto 105cm/ cintura 59/ caderas 89cm

6) ¿?

7) ¿?

8) ¿?

Sekireis de Itachi

1)#23 Chris (Koreha Zombie Desuka) Altura ¿?/ busto ¿?/ cintura ¿?/ caderas ¿?

2)#80 Ukyou (Senran Kagura) Altura 158cm/ busto 83cm/ cintura 55cm/ caderas 82cm

3)#81 Sakyou (Senran Kagura) Altura 158 cm/ busto 82cm/ cintura 55cm/ caderas 83cm

4)#60 Hyōki (Senran Kagura) Altura 150 cm/ busto 89/ cintura 56cm/ caderas 85cm

5) ¿?

6) ¿?

7) ¿?