—Gyaaarrrgg, Gyraaaargg.
Unos extraños gruñidos resonaban en las lejanías, pero eran unos ruidos inusuales, muy distintos de cualquier cosa que Hornet hubiera escuchado antes.
—Gyaaaarggg, gyaaaarggg.
Los gruñidos sonaban cada vez más cerca, casi parecía que la criatura causante estaba encima de ella. Se revolvió en su cama no queriendo levantarse y aún creyendo que todo era un sueño.
—GYAAAARGG, GYYARRRG.
Esta vez los rugidos de la criatura sonaron más fuertes e insistentes que nunca, entonces la muchacha se atrevió a entreabrir los ojos, para luego desear no haberlo hecho.
Frente a ella había un horrible monstruo, este tenía el cuerpo negro, cubierto de pelo corto, no parecía tener caparazón como un insecto normal, además tenía un par de alas membranosas unidas a unas extremidades con garras, sobre su cabeza en lugar de haber un par de antenas habían unas extrañas formaciones cartilaginosas triangulares. Pero lo más aterrador de aquella criatura eran sus amenazantes ojos rojos, tan intensos y tan voraces que parecía comerla con la mirada. Hornet tenía al frente a la peor de sus pesadillas.
—¡MURICELAGOOOOOOOOOO! —Fue el grito que dio la chica.
Hornet sin dejar de gritar corrió hasta donde estaba su aguja y se atrincheró en una esquina de su casa, mientras comenzaba a llorar de miedo. La criatura voladora ladeó la cabeza confundida por la conducta de la chica y se acercó a ella, pero la guerrera en su estado de terror, simplemente reaccionó instintivamente y le arrojó su arma.
El objeto le hubiera atravesado el corazón al pequeño murciélago de no ser por Hollow, que en el momento justo apareció y se arrojó contra el mamífero salvándolo del proyectil. Enseguida entró Quirrel a la casa alertado por el alboroto y se encontró con Hornet llorando en una esquina asustada y a Hollow abrazando una cosa rara.
—¿Que pasa aquí?
Como resultado a su pregunta, Hornet comenzó a balbucear un montón de cosas inentendibles, mientras que su hermanito hacía una complicada mímica imposible de descifrar para la cochinilla. Finalmente exasperado, optó por ir a consolar a la chica, al fin al cabo la cosa rara se veía inofensiva, sobre todo por la forma en la que se abrazaba a Hollow.
El pequeño preocupado por su pariente, quiso acercarse a ella, pero al hacerlo, el pequeño murciélago que no se separaba de su lado también lo hacía, por supuesto mientras más cerca estaba la bestia, Hornet más aterrada estaba. Finalmente el fantasma del rey pálido apareció de la nada, se interpuso entre los hermanos y miró a su hijo con reproche.
—Hollow, aléjate ahora.
—... —Señaló a su hermana que estaba asustada en una esquina.
—Dije que te alejes.
—¡...! —Señaló a Hornet con más ímpetu y casi con rabia.
—¿¡Qué no te das cuenta de que lo que la tiene así es esa alimaña que llevas contigo!?
Miró a su hermana quien estaba aferrada a los brazos de Quirrel llorando mientras este trataba de calmarla, la pobre temblaba en su sitio como si muriera de frío, pero era el terror que tenía cada fibra de su ser tensa. Suspiró con tristeza y se alejó lo más que pudo de Hornet sin salir de la casa. El rey pálido lo siguió de cerca y cuando estuvieron a una distancia prudente comenzó a interrogar al pequeño.
—Esa alimaña que traes contigo ¿De dónde la sacaste?
—...
—¿Cómo que eres su madre?
—Gyaaaargg, gyarrrggg, mami, gyaaaarg —Gruñó la criaturita confirmando las palabras del pequeño.
—Pero, pero —el rey pálido parecía contrariado—. Sé que no tienes género. Exceptuando a Hornet, ninguno de ustedes lo tiene, pero hasta donde sabía tú te identificabas con el género masculino.
—... —Asintió confirmado las palabras de su padre.
—¡Entonces no puedes ser su "madre"! Si eres macho tienes que ser padre, si eres hembra eres madre.
—¡Mami! —Ronroneó el murciélago restregándose contra Hollow.
—...
—¿Que no puedes ser su padre porque ya tiene uno? ¡Pero eso no te hace su madre! Sigues siendo un padre porque eres macho, serían dos padres criando un retoño... Esperen un momento ¡Ese no es el punto de esta discusión! ¿Por qué estás criando un retoño? ¡Y además de murciélago!
—...
—Claro, su padre te pidió que te hicieras cargo de él ¿Y tú aceptas como si nada? ¡Dónde está tu sentido común!
—...
—¿Unidos por un contrato? ¿Ritual sagrado? Mi hijo... Mi hijo se ha emparejado con un murciélago artista de circo, padre soltero y homosexual... ¡Pero qué hice para merecer esto!
—Más bien qué no hiciste para merecer esto —Le gritó Hornet desde su rincón.
—¿No que estabas muy asustada? —Siseó el rey resentido.
—Ya-ya- me siento algo mejor —contestó con un ligero nerviosismo—. E-estaré bien mientras esa cosa no se acerque a mí.
La verdad es que Hornet aún temblaba en su lugar y Quirrel hacía lo posible para no quejarse del dolor que le provocaban las manos de la chica enterradas en sus brazos, le dio un vistazo a la criatura que volaba frente a Hollow, en verdad no podía entender cómo podía tenerle tanto miedo.
A lo largo de sus viajes había escuchado algunas historias escalofriantes sobre los murciélagos, pero ahora que tenía uno al frente le parecían exageraciones ¿Cómo esa cosita tan adorable podía ser peligrosa? Era cierto que se trataba de una cría, pero su versión adulta no podía ser tan distinta ¿O sí?
Trató de levantarse de donde estaba y acercarse al mamífero para verlo mejor, pero Hornet no cedía en su agarre y lo miraba de forma suplicante.
—Po-po-por favor Quirrel... No-no te vayas.
—Tranquila Hornet no me iré lejos, estaré aquí en la casa contigo, solo voy a ver a la criatura que...
—¡No vayas!
Hornet tiró de Quirrel acomodándolo más cerca de él y lo abrazó con fuerza, en ese momento la cochinilla se percató de la tremenda fuerza física que tenía la chica. Hasta ese momento nunca se había dado cuenta de que Hornet era más fuerte que él, aunque quizás era de suponerse, las cochinillas pueden llegar a ser muy hábiles pero no poseen tanta fuerza física como muchas otras especies de insectos. Ahora esta característica le estaba trayendo algunas complicaciones, pues no podía zafarse de los brazos de su amiga, lo mejor sería tratar de calmarla.
—Eh... Hornet, cálmate, voy a estar bien, no me pasará nada.
—¡Pero los murciélagos son peligrosos!
—Ay Hornet... —Suspiró de forma cansada y miró a su alrededor—. Mira, voy a llevar mi aguijón conmigo, si me ataca podré defenderme, así que no tienes que preocuparte, estaré bien ¿Podrías soltarme ahora?
Hornet no parecía muy convencida ni dispuesta a liberarlo, aunque lo estaba meditando, pero el explorador la verdad se estaba impacientando un poco y decidió que lo mejor era apresurar las cosas.
—Quiero ir al baño...
Solo con esas palabras Hornet lo liberó y además lo empujó lejos, aparentemente luego de cierto encuentro con un escarabajo pelotero le tenía mucha aversión a todo lo que estuviera relacionado con secreciones corporales. Ya viéndose libre, Quirrel se dirigió hacia Hollow y su "hijo", no sin antes tomar su aguijón, tanto para tranquilidad de su amiga, como para protección propia, nunca se podía ser demasiado precavido.
El pequeño murciélago miró al extraño con interés, le dio un pequeño vistazo a Hollow quien no se veía preocupado por el acercamiento de este, tomando eso como señal, asumió que Quirrel era un amigo y voló hasta él con ganas de jugar.
La cochinilla trató de seguir al ser volador con la mirada, pero al parecer este encontraba muy divertido revolotear a su alrededor tratando de marearlo. Suspiró con pesar y caminó hasta su pequeño amigo que se encontraba junto al rey pálido.
—Bien Hollow, agradecería que ahora nos explicaras con calma de donde sacaste a ese retoño.
—Hollow ya lo explicó —Contestó el rey pálido—. Aunque claro, tú no lo puedes entender, en fin. Afuera de Bocasucia se puso un circo ambulante donde numerosos artistas llevan a cabo espectáculos, sin embargo el jefe de esa compañía no es un insecto, es un murciélago.
—¿Un murciélago e insectos trabajando juntos? Eso no me suena mucho a las historias que he escuchado de esas criaturas.
—A mí tampoco la verdad, pero en mis años de experiencia he aprendido que todo es posible. Retomando la historia, Hollow fue a ver el espectáculo de este murciélago y quedó tan encantado con su actuación que se escabulló hasta su camerino para verlo. La bestia en lugar de enfadarse por la invasión a su privacidad, lo recibió con los brazos abiertos y le encargó el cuidado de su hijo, le dijo que ahora estaban unidos por un contrato y que tenían que llevar a cabo un ritual sagrado o algo así, creo que ni Hollow mismo entiende el lío en el que se ha metido.
Quirrel miró al pequeño quien estaba jugando con la cría distraídamente como si fuera un amigo. Definitivamente él no entendía el concepto de madre o padre, probablemente ni siquiera podía imaginarse la magnitud y la responsabilidad que esas palabras abarcaban, aunque... ¿Cómo culparlo? Nunca tuvo una madre o un padre que se hicieran cargo de él apropiadamente, a sus ojos los padres eran solo los que te traían a la vida, tenían mucha más relevancia sus hermanos que sus progenitores.
Tomando en cuenta todo eso, era obvio que el pequeño no estaba capacitado para hacerse responsable de una cría, lo mejor sería devolverla a su padre, el cuál seguramente estaba bastante mal de la cabeza, o era muy irresponsable para encargarle su cuidado a un completo desconocido, pobre pequeño murciélago, tener semejante progenitor debía ser un infierno, pero ya no era su problema, que su parentela se hiciera cargo de él.
—Hollow, vamos a ir a la compañía de Grimm, devolverás a ese retoño, no te puedes hacer cargo de él —dijo Quirrel con firmeza.
El pequeño entrecerró los ojos mostrándose fastidiado, pero luego dirigió su vista hacia su hermana, quien estaba en su rincón escondida bajo las tapas de su cama mirándolos con miedo. Sintió algo de culpa, él sabía que Hornet le tenía pánico a los murciélagos y aun así llegó con ese pequeño a casa, en verdad había sido muy desconsiderado. Extrañaría a su "hijo", pero haría lo correcto y lo devolvería. Dirigió su vista hacia la cochinilla y asintió con resignación.
—Bien, pues tú nos guías Hollow —dijo el insecto.
—¡Esperen! ¡No me dejen sola! —Chilló Hornet sacando la cabeza de debajo de las frazadas de su cama.
—Pero Hornet, tenemos que ir al circo a devolver al bebé —contestó Quirrel con calma—. Así ya no tendrás que verlo más.
—Pero... Pero... No me quiero quedar sola... Yo...
—No estarás sola —Trató de calmarla Quirrel—. Estarás con... Eh... —Miró a su alrededor tratando de pensar el algo, hasta que se encontró con el fantasma—. Su majestad te cuidará.
—¡Que! —Gritaron padre e hija al mismo tiempo.
—Sí, el rey pálido estará contigo y te defenderá en caso de que algún murciélago quiera dañarte —continuó el insecto más seguro—. Como es un fantasma, puede luchar sin temer a morir, estarás bien con él.
—¿Pero porqué tengo que quedarme cuidando a Hornet? Ella ya es adulta. —Se quejó el rey entre dientes.
—Majestad, usted la tuvo, hágase cargo. No la cuidó cuando fue pequeña, al menos ahora haga algo por ella.
El Wyrm no tuvo nada más que reclamar y guardó silencio, mientras que Hornet, ajena a la molestia de su padre, meditaba las palabras de su amigo y tras un momento, asintió mostrando su acuerdo con la decisión, pero entonces puso un rostro preocupado.
—Pero Quirrel, tú y Hollow irán a ver al padre de ese retoño, eso muy peligroso.
—¡Estaremos bien! —Contestó la cochinilla tratando de imprimir toda la seguridad posible a sus palabras—. Me he librado de más batallas de las que podrías pensar y Hollow también es muy fuerte, si ese murciélago se pone complicado le haremos frente, tú solo quédate tranquila y descansa, nos veremos en un rato cuando todo esté solucionado.
Ambos salieron de la casa seguidos del pequeño murciélago, dejando a la muchacha a solas con su padre. Ambos se miraron en silencio sin saber muy bien que decir, usualmente sus conversaciones solo terminaban en peleas, Quirrel acostumbraba hacer de mediador fomentando un ambiente más cordial y ameno, pero ahora estaban solos, ninguno tenía ganas de pelear por lo que preferían no decir nada.
De pronto un ruido se escuchó en el exterior, una especie de golpe seco. Aquello podría haber sido cualquier cosa, un insecto tropezando, algo que se le cayó a alguien o una caja siendo depositada en el piso con fuerza. Normalmente Hornet ni siquiera le hubiera prestado atención a esto, pero en su estado de híper alerta por el miedo, ante aquel sonido se apresuró a esconderse debajo de sus frazadas, aunque sabía que era ridículo pretender que esos trozos de tela la protegerían de algo.
Luego de un par de minutos donde obviamente nada malo pasó, se atrevió a sacar su cabeza de debajo de sus tapas y se topó con la sorpresa de que el rey pálido estaba sentado junto a ella observando el cuarto de forma distraía. En cuanto notó que ella había salido de su escondite le puso los ojos encima observándola con severidad. Hornet se sintió fastidiada, esperaba que en cualquier momento comenzara a recriminarle su comportamiento con cosas como "Esa actitud no es digna de una princesa" o quizás "Un monarca no puede demostrar miedo" Por eso desvió la mirada con desprecio sin dirigirle la palabra.
Pero contrario a toda expectativa, la muchacha de pronto sintió un cálido toque en su cabeza y para cuando se dio cuenta, su padre la estaba acariciando de forma reconfortante. Si hubiera antepuesto su orgullo le hubiera gritado que la dejara en paz, pues no necesitaba su compasión, pero prefirió guardar silencio y dejarse consolar, pues por alguna razón, esa simple caricia la hacía sentir mejor.
En las afueras de Bocasucia, Quirrel y Hollow ya habían alcanzado la entrada del circo, pero aún no se habían animado a entrar, principalmente porque Quirrel parecía demasiado impresionado por las tiendas del circo. Cada una de estas tenía un portal hecho de material sólido, que contaba con una puerta y dos ventanas, las cuales estaban puestas de tal forma que parecían rostros aterrorizados. Un escalofrío recorrió la espalda del insecto, Elderbug no exageraba cuando decía que ese circo tenía un aspecto siniestro.
Finalmente fue Hollow quien tomó la iniciativa y entró primero a la tienda, a su amigo no le quedó más que seguirlo.
Dentro del lugar pudo ver a numerosos insectos, casi todos portaban unas curiosas máscaras blancas con un par de líneas saliendo de los ojos, que en parte le recordaban las facciones del pequeño murciélago que volaba con ellos ¿Sería alguna forma de demostrar su pertenencia al maestro de la compañía? Eso más que un circo comenzaba a parecerse a un culto.
De pronto una insecto captó la atención de Quirrel, ella a diferencia de los demás, llevaba solo media máscara cubriendo su rostro, era una criatura enorme, sobre todo su abdomen que era largo y ocupaba la mayor parte de su cuerpo "¿Una reina termita? No, no es una termita, es un criatura extraña ¿Quizás una mestiza?" pensaba la cochinilla tratando de dilucidar a qué especie pertenecía el ser que veía. Movido por su curiosidad innata se acercó a hablarle, su pequeño compañero lo siguió de cerca y fue el primero en ser notado por la criatura.
—Vaya, el pequeño ha regresado ¿Ya has cumplido con el encargo del maestro? ¿O quizás has venido a visitarme y me has traído un regalo? ¿Quizás el tierno bocadillo que camina a tu lado?
Quirrel inmediatamente se puso a la defensiva y posó sus manos en su aguijón, listo para cualquier posible ataque. Estaba consciente de que para muchas especies de insectos, las cochinillas eran un bocadillo muy apetecible, en parte por eso se esforzó tanto en aprender el arte del aguijón.
—Tranquilo, solo estaba bromeando —dijo la insecto con una risa burlona—. Mi nombre es Divine, mucho gusto y bienvenido a la compañía de Grimm ¿Te gusta el circo? Si te apetece unirte eres bienvenido, siempre estamos buscando nuevos reclutas que deseen vender sus almas.
Quirrel no contestó y se limitó a fruncir el ceño, reacción que hizo a Divine reír aún más.
—Era broma, jajaja. Tú debes ser amigo de este pequeño —dijo observando a Hollow—. Si eres aliado del elegido del maestro entonces eres más que bienvenido, —le dirigió un vistazo fugaz al pequeño murciélago que revoloteaba alegremente alrededor—. Aún no parece haber absorbido la flama ¿O vienen por otra cosa? Si quieren hablar con el maestro pasen detrás de esa cortina —Señaló una puerta cubierta de tela que estaba detrás de ella—. Y si algún día quieres pasar a dejarme un regalo encantada lo recibiré, puedo oler algo muy sabroso en ti, no sé qué es pero me encanta.
Luego de esa perturbadora conversación, ambos cruzaron la puerta hasta una habitación grande que era nada menos que el salón principal del circo, en cuyo centro había un insecto robusto que usaba la misma máscara que parecían llevar todos los insectos que servían en el lugar, además de unos ropajes bastante estrafalarios, muy distintos de las túnicas de culto de los otros. Este insecto se encontraba tocando una triste melodía en el acordeón, parecía muy ensimismado en su tarea, ni siquiera se dignó a mirarlos cuando se acercaron a él, se limitó a decir con voz apagada.
—Vean al maestro, está al fondo.
Parecía que no obtendrían otra reacción de parte de él, por lo que se limitaron a seguir sus instrucciones y caminaron hasta el fondo donde se toparon con otra puerta que sin duda llevaba a los camarines.
La última habitación que era la que estaba más al fondo, resultó ser el despacho privado de Grimm. Quirrel tocó la puerta con educación, pero a Hollow le importó un bledo la educación y abrió sin pedir permiso entrando. "Bueno, quizás estos dos ya tienen confianza y no necesitan formalidades" pensó Quirrel algo alarmado por los modales del pequeño.
Cuando la cochinilla entró, sufrió una gran impresión, un escalofrío le recorrió la espalda mientras sentía sus extremidades congelarse. Frente a él se encontraba Grimm, el maestro de la compañía, padre del retoño y criatura legendaria conocida como murciélago.
Quirrel observó mudo al ser que tenía al frente, ahora ya entendía por qué Hornet temía tanto a estas bestias, este ser era terrorífico. Era extremadamente alto, sus alas membranosas colgaban de su cuerpo asemejando una capa que mantenía oculto su cuerpo y sus garras, las facciones de su rostro eran extremadamente parecidas al retoño que llevaban consigo, por lo que no era difícil suponer que se trataba de su padre, sin embargo había una diferencia fundamental entre ellos, sus ojos. La mirada del pequeño estaba repleta de inocencia y diversión, era solo un niño que nada sabía del mundo y se dejaba llevar por las decisiones de los adultos, en cambio la mirada de Grimm estaba repleta de maldad, fuerza y voracidad.
Quirrel se estremeció al sentir aquellos ojos rojos clavados en él, eran los ojos de alguien acostumbrado a mandar y a ser obedecido, alguien que jamás era privado de ningún deseo y podía hacer lo que quisiera. La bestia sonrió con malicia y la cochinilla comenzó a preguntarse si al igual que Divine no pensaría que era muy apetitoso. De pronto, con un estallido de fuego, Grimm se esfumó de sus ojos para reaparecer a sus espaldas.
La cochinilla aterrorizada vio como la criatura se inclinaba hacia él con bastante gracia y elegancia sin dejar de sonreír, entonces con una voz profunda habló.
—Qué lindo de tu parte, le has conseguido un lindo juguete a nuestro retoño.
—Gyaaarggg ¡Papi! —Chilló el pequeño volando hasta su progenitor.
—Se te ve rebosante de vida y energía, más aún carente de la flama escarlata, el ritual aún debe ser realizado y para ello el fuego de las pesadillas es necesario. Pues bien mi amigo, grandioso es mi regocijo al tener tu presencia entre los míos, sin embargo, nuevamente formularé mi petición, busca las flamas y retorna a bailar conmigo, nuestra danza mortal hará arder el mundo y mil maravillas tocarán esta tierra marchita —Le dio énfasis a sus palabras extendiendo sus brazos y exhibiendo sus impresionantes alas.
Quirrel no había entendido ni la mitad de las palabras del murciélago, no sabía a qué se refería con buscar las flamas ni qué es lo que quería lograr con ello, probablemente eran temas que había tratado en privado con Hollow, pero eso no era importante, si estaba allí era para devolver a la cría de murciélago, el problema era que a duras penas podía hablar del miedo que tenía, de verdad no entendía como Hollow podía estar tan tranquilo, no tenía muy claro si era valentía o una absoluta inconciencia del peligro.
Por su parte Grimm se mostraba muy curioso por la presencia del insecto, entonces realizando una postura dramática, nuevamente se esfumó de la vista de la cochinilla para reaparecer en otro lado y realizar una elegante reverencia mirándolo de forma maliciosa.
—Grande es mi curiosidad por los misterios que te han traído ante mi presencia, soy Grimm el maestro de esta compañía y es mi deseo conocer la identidad del desconocido que pisa mis dominios.
Quirrel tardó un poco en responder, aquella forma pomposa y rebuscada de hablar del murciélago lo confundía un poco.
—Yo-yo- Soy Quirrel, a-amigo de Hollow y...
—Oh ¿Tomarás también un papel en la realización del ritual?
—¿Ritual? ¿Qué ritual? ¿Qué es eso que ha estado hablando acerca de una flama?
—Es un ritual muy antiguo, cultivado desde la era de Graham, mi padre. La descendencia deberá devorar la flama surgida de las cenizas de un reino caído y hacerse uno con su poder, pero para ello un caballero habrá de guiar sus periplos, el poder otorgado a cambio será su pago.
—Eh... A ver... —Quirrel estaba estrujando su cerebro al máximo para entender el complicado lenguaje del mamífero—. Entonces si entendí bien... Este retoño deberá consumir fuego... O algo así y entonces obtendrá su poder, supongo que con eso podrá hacer trucos semejantes a los que usted usa —Grimm asintió como un profesor que aprueba las palabras de su estudiante—. Pero como el pequeño no puede valerse por sí mismo, alguien debe protegerlo mientras busca estas... "Flamas"
—Solo la verdad habita en tus palabras. —Contestó el maestro con parsimonia.
—Espero no le incordien mis... Palabras pero... —La cochinilla parecía algo dudosa de continuar con su idea—. ¿No le parece un poco irresponsable encargarle su hijo a un completo desconocido? Porque cualquiera podría dañarlo y...
Quirrel no pudo continuar pues un repentino gesto del murciélago lo silenció, este se acercó hasta él y dando un elegante giro mostrando todo su esplendor dijo:
—Contempla bien lo que está frente a ti. Yo soy Grimm, el maestro de esta compañía, el fuego es mi aliado, mi siervo, mi ser. Mi fuego todo puede consumir, quemar, esfumar y anhelo para mi prole le mismo poder y si es mi deseo, será una realidad. Mi retoño surgirá como un demonio de fuego, hermoso, radiante, poderoso, imbatible —Entrecerró los ojos—. Este destino será inevitable y aquellos que renieguen de él encontrarán un funesto destino.
En ese momento un enorme fuego se encendió frente a la cochinilla quien retrocedió temiendo quemarse, pero la cortina de flamas pronto se apagó revelando que Grimm ya no estaba frente a él, ahora se encontraba recostado en un diván que hasta ese momento no habían que estaba en el cuarto. El murciélago reposaba desplegando confianza, arrogancia pero sobre todo elegancia, mientras agitaba una copa con un líquido sospechoso en su mano pronunció sus palabras finales.
—Tienes libre albedrío para elegir aportar a mi causa o para permanecer ocioso, pero que por tu mente no crucen pensamientos rebeldes, pues estos solo te conducirán a tu fin.
En palabras simples, el murciélago le había advertido a Quirrel que si algo malo le llegaba a pasar a su retoño, volarían cabezas en Hallownest, por lo tanto, ahora al igual que Hollow estaba obligado a proteger a la cría.
En serio estaba asustado, ya sabía lo horrible que podía ser un murciélago, sobre todo este en particular que podía usar la magia del fuego. No pudo preguntar muchos detalles pero quiso tener la esperanza de que cuando hubieran recolectado estas famosas "flamas" y el ritual estuviera completo, Grimm y toda su compañía se irían para siempre de Boca Sucia. Mientras tanto, tendrían que encontrar la forma de lidiar con la quiroptofobia de Hornet.
No se imaginan cuánto me costó escribir los diálogos de Grimm, quería caracterizar al murciélago con el carisma y la elegancia que tiene en el juego y parte de eso se mostraba en sus diálogos innecesariamente rebuscados, espero haber hecho oun buen trabajo
Ahora empieza el segundo DLC el cual abarcará de aquí hasta casi el arco final, pasarán varias cositas entre medio, aunque a pesar de eso creo que este fic ya va casi a la mitad, igual depende de qué tanto se me alarguen los cuentos que quiero contar. Y aprovecho de aclarar que aquí nos desviaremos un poco del canon, en el juego Hollow tiene marcado en su mapa las ubicaciones de las flamas y debe ir hacia los puntos indicados a recolectarlas, en este fic será al revés, los sirvientes de Grimm portadores de las flamas se les apareceran de forma repentina y aleatoria (Usualmente en los peores momentos) y los retarán a pelear para obtener el fuego. La verdad creo que si relatara las cosas como ocurren en el juego sería bastante aburrido y rutinario, para la historia queda mejor de la forma como lo haré ahora.
Y en otras noticias me hice un instagram, por si alguien maneja esa red social puede darse una vuelta por mi perfil para ver mis dibujitos, tengo un par de cositas de Hollow Knight y de otras cosas más también. Me encontrarán con el mismo nombre que aquí susurro9
EDIT: Y había olvidado darle créditos a hikari-loka por la idea del chiste de la relación con el artista de circo, padre soltero homosexual se le ocurrió a ella primero, aunque ella pensaba desarrollar eso en un fanafic completo, en mi caso solo lo uso para una pequeña broma.
