Aviso importante: Para quienes siguen mi historia llamada "Ikigai" les aviso que la he suspendido(no confundan suspendido con abandonado) Veran cuando empecé a escribir "Ikigai" lo hice con la intención de que fuera mi mejor historia. He escrito varias versiones del capítulo 2 pero ninguno me gusta. Por eso, lo voy a volver a publicar solo cuando tenga más experiencia para escribir una historia. En cierto modo, Unmei nació por este motivo.

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Antes de empezar, quiero decirles que el español no es mi lengua materna, asi que pido disculpa de antemano por las posibles faltas de ortografía que intentaré sean las mínimas posibles.

Aclaración: No soy dueño de Naruto ni de Sekirei, tampoco de cualquier personaje de otro anime/manga/videojuego que aparezca en este fic.

ADVERTENCIA: Este capitulo contiene lemon

Capítulo 11

-¿Quieren que les ayude?-

-Sí, no pude pensar en nadie mejor que tú para ayudarme con esto-

Naruto apoyó la mano en la mandíbula y se puso a pensar. Por largo rato. Luego de unos minutos, soltó un suspiro y se puso de pie.

-Lo siento Minato, pero no voy a poner a mis Sekireis en peligro, por alguien que ni siquiera conozco- Declaró Naruto, sorprendiendo al pelinegro y a sus Sekireis, para luego encaminarse hacia la puerta de la habitación. -Ellas son muy importantes para mi-

-Naruto...tú hace tiempo me habías dicho que me ibas a ayudar en cualquier proble..-

-Sí...lo dije- Susurró el rubio, cortando a Minato. -Pero no había incluido a mis Sekireis-

-No, espera- Minato trató de levantarse para seguirlo pero Kuruse se lo impidió, abrazándolo.

-Déjalo que se vaya...es un cobarde-

Al escuchar aquellas palabras, Naruto se detuvo de golpe y la miró -Dime, ¿tú pondrías la vida de Minato en peligro para salvar a otra persona?-

-Por supuesto que no- Respondió casi si pensar pero se tapó rápidamente la boca con las manos, notablemente avergonzada, el ojiazul tan solo bufó.

-Yo estoy de acuerdo con el rubio- Habló de pronto Tsukiumi, llamando la atención de todos -¿Por qué nosotros debemos ayudar a estos dos debiluchos sin honor?- Acto seguido se inició una discusión entre las Sekirei de Minato.

El pelinegro solo suspiró y miró al ojiazul -Naruto, mañana por la mañana yo y los demás iremos a la casa de Seo-san, para pedirle consejo y ayuda...si cambias de idea, ven a Izumo Inn-

Naruto dio una última mirada a Minato y salió del cuarto.

-Haruka-sama, lo siento...si no fuera tan débil no estaríamos en esta situación- Susurró Kuno, aferrándose a su camiseta, y cuando él la abrazó, rompió a llorar. -Todo esto es mi culpa, todo esto es mi culpa- Repetía una y otra vez entre sollozos

-No Kuno, tranquila, nada de esto es tu culpa- Haruka la abrazaba cada vez más fuerte. Quería consolarla, que dejara de llorar, pero era inútil. No había nada que pudiera consolarla. Se le partía el corazón viéndola así, y eso le ponía de muy mal humor.


Naruto andaba caminando por las calles de la ciudad. Pensando lento y detenidamente en la conversación que tuvo con los dos Ashikabis, estaba demasiado distraído que ni siquiera se dio cuenta de que estaba cruzando la calle sin haber volteado. Escuchó como rechinaban unos neumáticos; por lo que rápidamente volteó hacia donde se escuchaban y vio como un automóvil patinaba hacia él; se paralizo por completo, abriendo los ojos llenos de sorpresa. Sintió como pasaba alguien a su lado y cerró los ojos por reflejo, estaba esperando aquel golpe. No supo que paso hasta que le empezaron a mover el hombro para reaccionar. Abrió los ojos poco a poco y se sorprendió al ver unos ojos negros que estaban mirándolo fijamente.

-Sasuke...¿Qué fue lo que sucedió?- Se mareó y se sentó en el pavimento.

-Dobe ¿Estás loco o qué? Sabes perfectamente que debes mirar a ambos lados antes de cruzar la calle. ¿En que estabas pensando?-

-En nada- Negó con la cabeza y se levantó. -¿Qué estás haciendo aquí?-

-Estoy haciendo compras.- Respondió, moviendo la bolsa que llevaba en mano. -Esta noche estoy planeando una cena romántica en mi casa seguida de una noche de pasión con mi bonbon-

-Y tus viejos?- Preguntó, tratando de ignorar la parte de "noche de pasión"

-Hm, mis padres se han ido a un viaje de negocios como siempre lo hacen- Comentó, comenzando a alejarse del rubio. -Bueno, me gustaría quedarme a charlar, pero estoy apurado. Nos vemos otro día, adiós dobe-

-Adiós teme, salúdame a Suigetsu- Dijo, reanudando su caminata.

Sin darse cuenta llegó a un parque que estaba situado cerca de la casa de Sasuke. Un pequeño oasis generoso, disponía de jóvenes árboles que regalaban sombra y oxigeno de calídad, flores y jardines que coloreaban y alegraban las miradas, dos pequeños lagos de aguas limpias, distintos caminos que facilitaban el acceso y varios bancos que invitaban a un buen descanso. Naruto necesitaba darle una tregua a sus pies y controlar las emociones que rondaban su es espírito. Se tumbó bajo un frondoso árbol que le cobijaba con su contorno perfilado por los rayos que atravesaban tímidamente su remaje; observó que el parque estaba vacío y dirigió la mirada hacia el cielo azul salpicado de copos de nubes, y suavemente, sin darse cuenta, se durmió.


-(Necesito descansar un rato)- Pensó Ikaruga, aterrizando en la cubierta de un edificio. -(No creo que esas perras me estén siguiendo)-

Se sentó sobre el antepecho, respiró hondo tratando de recuperar el aliento y fijó su vista en el vasto paisaje urbano; con las siluetas de los edificios imponiéndose sobre el atardecer primaveral de Shinto Teito. De pronto sus ojos vieron algo que le hizo revolotear el corazón con fuerza...y sin pensarlo dos veces saltó hacia la calle.

Lo vio durmiendo, con la brisa tibia meciendo su cabello rubio, su corazón comenzó a latir fuerte y su estómago comenzó a apretarse como cada vez que estaba ante la presencia de esa persona que a sus ojos era sencillamente la perfección misma. Apenas distinguía sus dulces facciones desde esa distancia, una sonrisa nació en sus labios, mientras se frotaba las manos con nerviosismo. Cada vez su rostro se iba haciendo más y más nítido. Ya no sentía dolor, ni rabia, ni ningún sentimiento angustiante ni negativo, todo era perfecto, todo era hermoso y estaba lleno de colores, colores alegres y vivos.

No demoro mucho en llegar hasta el rubio. Se sentó a su lado y se quedó mirándolo por un largo momento, sonriéndole con ternura, no pudo evitar extender su mano y acariciar suavemente la mejilla del ojiazul. Se veía tan hermoso. ¿Que debía hacer?, sentía una ganas cada vez más grandes de besarlo... poco a poco iba perdiendo su autocontrol.

-(No, resisto)- Lentamente comenzó a inclinar el rostro para acercar sus labios a los de él.


Un cálido aliento en su mejilla lo despertó. Sus ojos, todavía pesados, se abrieron lentamente, y su vista quedó enfocada turbiamente en el rostro de una joven pelinegra inclinada sobre él.

El rubio no tardó mucho en reconocerla.

-Tú eres una de las Sekireis de Higa-

-¡Eep!- Ikaruga se alejó de él y se sonrojó, levantándose rápidamente.

-Espera- Antes de que el ojiazul pudiera intentar levantarse, ella escapó corriendo, dejando tras de si una pequeña nube de polvo.

Naruto se quedó totalmente quieto por unos segundos, como procesando lo que había pasado. Suspiró y se rascó la cabeza. Estaba confundido.

-(Qué extraña chica)- Naruto la observó mientras se alejaba y después, con un susurro muy parecido a un suspiro, volvió a fijar la vista en el intenso cielo anaranjado. -(Se ha hecho muy tarde)-

Volvió a pensar en lo que había hablado con Minato, y después de unos largos minutos, sacó su celular y marcó el numero del pelinegro.-(Espero no arrepentirme de esto-ttebayo)-


-Estoy en casa- Anunció su llegada con un tono no muy alto, al ver que nadie contestó decidió caminar hacia la sala para encontrarse con todas sus Sekireis dormidas en el mueble, varias botellas vacías de vino estaban dispersas por el suelo. Cerca de cuatro.

-(Parece que han estado divirtiendose)- Se inclinó un poco hacia Tiffania y con sus brazos la cargó al estilo nupcial hacia su cuarto.

(10 minutos después)

-(Ahora solo falta Rias-chan)-

El ojiazul bajó a la sala por la quinta vez para recoger a Rias, encontrándola en ropa interior muy pequeña, cubría justo lo necesario. Naruto tragó saliva, las manos le picaban, su cuerpo se tensó, y su amigo creció a tal punto de parecer una tienda de campaña. La pelirroja se lamió los labios feliz por hacer ese efecto en él.

-Sorpresa, Naruto-kun-

-Pense que estabas ebria como las demás-

-He fingido- Depositó un beso en sus labios, uno casto, para luego tomar las riendas y profundizarlo. Naruto gruño de gusto, tomándola del cabello para pegarla más a su boca. Sus lenguas se rozaban. Ella succionaba su lengua prometiéndole con el gesto que le succionaría su miembro de esa manera. Naruto le mordió el labio suavemente, imprimiéndole la presión justa para no lastimarla. Sus manos se movieron por sus curvas, apreciando su cuerpo, deseando penetrarla, correrse. Sus deseos eran tan primitivos que se encontró besandola con fiereza sin ser salvaje.

La llevó hasta su habitación, por el camino se deshizo de su ropa, quedándose en ropa interior. La llevaba alzada. Sin despegar sus labios de ella. Le acariciaba el trasero, apretándola a su cuerpo para que sintiera su excitación. Ella sonrió, estaba logrando su cometido.

La dejó en la cama, ella se quitó el brasier. Naruto la cubrió con su cuerpo, besando los labios, su cuello, deslizando su lengua lentamente por la delicada curva. Rias se retorcía bajo su cuerpo, enredando sus piernas alrededor de sus caderas, meneándose contra él, sintiendo su dureza.

Naruto se apartó un poco para admírarla. Era hermosa, sensual sin esfuerzo, y delicada aunque ella no lo admitiera.

Rias sonrió y posó su mano en su miembro, lo tocaba por encima de sus calzoncillos. Naruto gimió, inclinando la cabeza hacia atrás. La mano de Rias hacia estragos en su razón, solo pensaba en estar dentro de ella, en hundirse en sus profundidades y sacudirse hasta saciarse. Sus dedos eran delgados, envolviéndose en su erección, apretando lo suficiente para que temblara. Naruto se colocó sobre ella nuevamente, apreciando sus enormes pechos con la mirada, se entretuvo con uno de sus pechos, rodeando el pezón con su lengua caliente. Rias lo agarró del cabello, acercándolo, instándolo, provocándolo. Era dulce con ella, incluso en la intimidad se preocupaba por su seguridad, porque se sintiera cómoda, relajada. Y lo estaba logrando con esos lametazos delicados, lentos. Succionando su pezón sin ser brusco. Su mano se ocupaba del otro pecho, usando sus dedos para excitar su pezón, logrando el efeto propuesto. Sus pechos se sentían pesados, sus pezones húmedos, erguidos, apuntando al techo. Naruto posó una mano a su espalda, acercándola hacia su falo más que preparado para atravesarla. Esta vez era él quien se meneaba descaradamente contra ella.

Volvió a invadir sus labios, cada vez exigiendo su aliento, su lengua y reclamando su boca.

-¿Te gusta lo que vez?- Preguntó la pelirroja, besándole el cuello mientras él recorría su cuerpo con sus manos.

-Sí, mucho- Declaró besando sus pechos. Ella se retorció, riendo gozosa.

-Quiero chupártela- Naruto se detuvo, ella continuó susurrando. –Quiero que golpees mi garganta con esa cosa dura que tienes entre tus piernas hasta que me llenes con tu semen. Quiero saborearte, tragarme hasta la última gota- Lamió su mejilla, el rubio se sacudió ante la invitación y la caricia incitadora.

Se apartó de su Sekirei, sentándose en la cama, ella se sentó en su regazo, besándolo, llevando una mano dentro de sus interiores, tocando su pene. Naruto gimió. Estaba duro, firme, listo para darle lo que ella quería en ese momento.

-Estas muy duro, Naruto-kun- Afirmó entre besos. -Quiero eso en mi boca y luego aquí- Señaló su entrepierna. –Estoy muy húmeda, tanto que cuando lo metas, te deslizarás con facilidad- Su miembro tembló.

Rias se desplazó hacia abajo, dejando besos en su pecho, Naruto gemía, gruñía, el placer ondulaba por su cuerpo. Perdió la cordura cuando la lengua de su Sekirei hizo contacto con su capullo. Lamiendo el tronco de arriba abajo, llegando al glande, proporcionando pequeños golpes. La sensación que se repartía en esa zona era increíble, fenomenal, asombrosa. Sentía como palpitaba, su sangre fluyendo más rápido, más fuerte. Su miembro creciendo y engrosándose. Apretó las sabanas y maldijo por lo bajo cuando Rias lo tragó. Lo chupaba con fuerza, succionando cada pulgada. Meneando su cabeza de arriba abajo, sacándolo y metiéndolo en el calor que ofrecía su boca. Enredó su mano en su hermoso cabello carmesí, apremiándola a ir más profundo, a acogerlo más hondo. Ella obedeció, llevándolo hasta su garganta, sosteniéndolo allí por unos segundos. No iba durar mucho si seguía chupándolo así. De hecho sentía un hormigueo muy familiar construyéndose en su espalda baja para luego estallar.

Así llegó, sin avisar. El orgasmo le sacudió hasta el último cabello. Sostuvo a Rias por el cuello, derramándose en su garganta. Ella hacia sonidos de gusto, aprobando su sabor.

-¡Oh, Kami! ¡Rias!- Rugió Naruto viniéndose con fuerza.

Al terminar soltó a su Sekirei pelirroja, la cual sonrió, y se tendió en la cama. El ojiazul volvió a ella, besando su cuello, lamiéndola hasta tocar su barbilla, ella se removió dándole acceso para que hiciera lo que le diera la gana. Naruto descendió de nuevo, tomando uno de sus senos con sus labios. Envolvía el pezón erecto en su lengua, y entretenía el otro pecho con su mano. Succionaba, chupaba, besaba sin dejar un rincón disponible en ese pecho redondo y suave. Rias lo sujetaba por el cabello, rogándole más, no soportaba que alejara su boca para soplar contra el sensibilizado pecho, lo necesitaba de nuevo dentro de su boca, Naruto la complacía gustoso.

Ella se retorcía, sintiendo su verga larga contra su vientre. Naruto acarició con su boca el otro seno, humedeciéndolo, dándole golpecitos con la lengua, mordiendo la punta del pezón. Eso la hizo gritar, arqueándose. Descendió por su vientre, manteniendo sus manos sobre esos enormes montículos. Besó, lamió su vientre, subiendo y bajando, sonriendo sobre la zona.

Llegó a su sexo, observándola, admirándola. Estaba húmeda, hinchada, lo invitaba a meterse y perderse en el delirio.

Sin perder el tiempo lamió su portal, pasando su lengua de arriba abajo. Rias jadeó, moviendo sus caderas al ritmo de sus lengüetazos. Tiritaba, sollozaba, estaba tan excitada que terminaría en cualquier momento. La lengua de Naruto se introdujo en su sexo, moldeándola, activando sus paredes internas, las cuales apretaban y tiraban hacia dentro. Necesitaba su pene duro llenándola, golpeando su interior. Estaba desesperada, casi desvariando ante la presión divina de su lengua en ella. Su Ashikabi bajó un de sus manos, acariciando ese pequeño manojo de nervios, con sus dedos lo endurecía, jugaba con esa parte que estaba a punto de hacerla estallar. Su lengua cubrió ese botón, sus dedos reemplazando su lengua. Era demasiado, no podía contenerlo, estaba perdiendo la razón.

-Naruto...kun..por favor. Penétrame...te necesito ahora-

-Un poco más- Musitó contra su portal, continuando con la dulce tortura, llevándola al límite con su lengua, sus dedos. Por más que quisiera no podría retirarse, no podía evitar el éxtasis. Estaba a punto de abrir esa puerta que la llevaría al infinito cuando Naruto se detuvo. Lo hacía adrede, volviéndola loca. Ella estaba más que sensible y preparada para recibirlo, así lo deseaba y así la tenía.

Se acomodó entre sus piernas, penetrándola de a poco. Su textura lo iba a llevar al límite, tan suave, resbaladiza y caliente como el infierno. Rias frunció el ceño, alzando sus caderas para encontrarlo, ansiando como nunca su cuerpo brindándole calor. Naruto le sonrió y se hundió en ella de una sola estocada, Rias se corrió deshaciéndose en sus brazos, gritando mientras su cuerpo sufría deliciosas descargas en los lugares adecuados.

Naruto aprovechó su orgasmo para embestir lentamente, disfrutando de los espasmos que recorrían su miembro. Lo acobijaba y apretaba en su interior, indicándole que no podría abandonar ese lugar, cosa que no haría en toda la noche. Rias puso los ojos en blanco, aruñando la espalda de Naruto, el orgasmo intensificándose, casi al punto delirante. Su Ashikabi gruño, sacudiéndose con vehemencia, tomando un ritmo calmado pero firme, tocando ese punto que la llevaba a la ruina. Naruto rotó las caderas, estimulando ese lugar que la hacía gemir, gritar, llorar incluso. Eso fue suficiente para llevarla de nuevo al clímax, esta vez con fuerza. No pudo gritar, Naruto le cubrió los labios con los suyos, embistiendo con su lengua, aferrándose a las sábanas de la cama mientras tomaba impulso, golpeando con brío, embistiendo enérgicamente en ese canal estrecho. Se colocó de rodillas en la cama, sin salir de su interior. La penetró con fiereza, abriendo una de sus piernas para hundirse más, si era posible.

Rias apenas podía respirar, Naruto activaba cada partícula de su ser. La forma en la que la miraba mientras la empalaba la enternecía y encendía. Su mirada cariñosa no tenía nada en común con ese movimiento febril de caderas, si continuaba así la llevaría de nuevo al cielo.

-naruto-kun...puedes terminar. Lo quiero todo. Córrete ahora, amor- Alzó sus caderas, confirmando su invitación. Era difícil seguirle el ritmo en la posición en la que se encontraba, sin embargo ella también podía darle pelea.

-Un poco más- Dijo de nuevo, perdiendo los estribos. Embistiendo más fuerte, de manera brutal y salvaje, manteniendo sus piernas abiertas para visualizar como entraba y salía de ella. La parte suave había llegado a su fin, sus caderas chocaban con brutalidad contra las de ella.

Como si un rayó hubiese caído en su espalda, Naruto gritó derramándose en su interior. Gota tras gota salía al interior de su Sekirei. Le apretó el trasero para no desperdiciar nada. Sus brazos flaquearon, derramándose sobre ella. Rias acarició su espalda, trazando las líneas verticales que le dejó.

Al terminar salió de ella, recostándose a su lado, besando su cuello, sus labios, su nariz, sus parpados. Todo con ella era especial, refrescante, diferente. Daba gracias a Kami por tenerla allí, por ponerla en su camino.

-Veo que Rias se me ha adelantado-

-¿Eh?-

Los dos se giraron y vieron a Seraphim parada en la puerta, completamente desnuda, con el cabello suelto. Los ojos y la boca del rubio se abrieron tontamente, y su falo se endureció de nuevo ante el panorama.

La pelinegra sonrió y empezó a acercarse a Naruto, moviendo sus caderas de manera provocativa. -Ahora me toca a mí. No te importa, ¿verdad, Rias?-

-Todo tuyo- Respondió la pelirroja, apartándose un poco de los dos

La ojiverde se arrodilló al lado de su Ashikabi, y lentamente comenzó a acariciarle el miembro duro y erecto, casi como una piedra, Naruto dejo escapar un suave gemido. Seraphim, excitadísima, se lo metió completo a la boca, arráncando un gemido de la garganta de Naruto.

Comenzó a lamerlo, a tragárlo y succionarlo, mientras con ambas manos masajeaba la base. Estuvo así un rato, deleitándose con aquel trozo de carne ardiente entre sus labios y con la música del fondo más exitante de todas, los suspiros y gemidos de su Ashikabi.

-Ser-ra...m-me vengo- Dijo entre suspiros el rubio.

Y entonces, antes de que eso sucediera se detuvo, provocándo un gesto de desapruebo por parte del ojiazul.

-Te haré algo que te va a gustar~ Seraphim apretó el miembro de Naruto entre sus enormes pechos y empezó a aplicarle una rusa muy buena, moviendo un pecho arriba mientras el otro hacia abajo, turnando entre cada movimiento, y con su boca tragando las tres pulgadas que salían de entre sus pechos.

-Ahhh...ahhhh...Sera-chan-

Los gemidos de Naruto hicieron saber a Seraphim que hacía un buen trabajo. Chupó con más fuerza el pene de su Ashikabi, y no paso mucho, hasta que Naruto completamente excitado, tomo su cabeza, y moviéndose con intensidad, eyaculo dentro de la boca de su Sekirei, obligándola a tragar todo su caliente y espeso esperma, fue tanto que no pudo contenerlo todo en su boca y dejo salir el restante, haciendo que cayera en la cama.

La pelinegra sacó el miembro de su boca y miró a Naruto. -¿Quieres que te monte?- Preguntó, besando el pecho de su Ashikabi.

El rubio asintió.

Colocándose a horcajadas, lo llevo a su interiór, acoplándose a su Ashikabi. Se empaló, sintiendo como entraba en ella centímetro a centímetro, tragándoselo. Naruto, maravillado, no podía apartar los ojos de la unión de sus sexos, observando fascinado como entraba y salía un poco. Seraphim lo tomó entero, jadeando al sentir como tocaba aquel lugar pequeño el cual estimulaba con el mínimo roce. Se correría en nada.

-Eres muy hermosa- Manifestó llevando sus manos a sus enormes pechos.

Sonrojada por el cumplido, sonrió levemente, levantando sus caderas para luego caer. Se movía sin prisas, volviendo loco a su Ashikabi. Naruto jadeó, amasando los pechos de la pelinegra, sin perder la vista en su precioso rostro, en sus labios entreabiertos, en sus manos sobre las suyas. Ella se arqueaba al moverse, jadeando suavemente, suspirando al sentir como se clavaba justo en ese punto perfecto.

-Muévete más duro- Naruto levantó las caderas, y ella a differencia de él, inició un baile árabe hacia adelante y hacia atrás. Naruto la ayudó, colocando sus manos en sus caderas, Seraphim estaba fuera de sí, meneándose en un estado de frenesí casi imparable, clavandole las uñas en el pecho hasta dejar ocho cardenales. No iba a tomárselo con calma, ni ser amable, estaba tomando lo que podía, sacudiéndose sobre él, impulsándolo a seguirla. Él no se quedaba quieto, la embestía, encontrándose en cada golpe, gruñendo, suplicando, sollozando. Estaban pasando el umbral del autocontrol y resistencia para dejarse ir por completo. Seraphim fue la primera a zarpar, dejándose ir, estremeciéndose y temblando. Se desplomó sobre el pecho de su Ashikabi. Naruto no pudo resistirse, envolvió su cintura con un brazo, con el otro agarró sus nalgas, y penetró su cuerpo con fiereza, como un bárbaro.

La habitación se llenó con el eco del sonido de los testículos de Naruto chocando con el redondo trasero de Seraphim.

-¡Sera-chan! ¡Sera-chan! ¡Te amo!- Con esas palabras derramó su semilla a borbotones en su útero, corriéndose como nunca.

-Eso...fue...increíble- Musitó Seraphim, recuperando la respiración.

-Sí- Susurró Naruto contra su cabello

...

...

-Rias-chan, Sera-chan ¿podemos hacerlo de nuevo?-


-¿Es aquí?- Preguntó Haruka, señalando un edificio departamental mientras indicaba a Kuno que se mantuviera a su lado.

-Según la dirección que Matsu me dio...si- Comentó Minato con Katsuragi y Kuruse detrás suyo.

-Bien, movamonos- Dijo Naruto, con los brazos cruzados sobre su pecho. A sus costados estaban Seraphim y Uzume.

Los ocho ingresaron y subieron hasta dar con el departamento de Seo, llamando inmediatamente a la puerta.

Instantes después Hibiki atendió sorprendiéndose al reconocerlos, llamando a su Ashikabi y dejándolos pasar.

(Unos minutos después)

-¿Y?, entiendo que esos dos quieran abandonar la ciudad, pero...¿por qué viniste a mí?- Inquirió Seo una vez que Minato le explicara toda la situación.

El pelinegro estaba sentado en un mueble, enfrente de Seo con Katsuragi a su izquierda y Haruka al otro lado junto a Kuno. Kuruse se mantenía parada detrás de su Ashikabi, mientras Naruto, Seraphim y Uzume, estaban apoyados en la pared de la sala, observando en silencio la conversación.

-Bueno- Comenzó a decir el pelinegro -Estoy seguro que tú sabes muchas cosas sobre el plan Sekirei y además conoces bien la ciudad-

Seo soltó un largo suspiro y se reclinó contra el respaldo de su sillón -Bueno, ciertamente hay momentos en los que me desagrada la forma en que M.B.I maneja las cosas..-

-E-entonces...-

-Sí, los ayudaré-

-Muchas gracias-

-Pero...¿Cuantó me pagaran por esto?-

-¿¡Nos estás cobrando!?- Le gritó Haruka levantándose ofendido mientras Minato suspiraba previendo dicha salida de su amigo.

-(Supongo que es momento del plan B)- Pensó el pelinegro mientras sacaba su celular y marcaba un número.

-Es por eso que no hago tratos con niños. Los adultos no hacen nada gratis- Comentó Seo, viendo burlonamente al pelimarrón.

-¡No me llames niño! ¡Tengo 19 años!- Gritó indignado.

-¡Puff! ¡Jajaja! ¿19?, ¿no eres un estudiante de Instituto?- Se burló el hombre, haciendo enfurecer más al castaño.

En ese momento, Minato llamó su atención y le entregó el celular que tenía en sus manos.

-¿Para mí?- Preguntó Se confundido, al tiempo que se llevaba el aparato al oído. -¿Hola?-

-Kaoru-san- La sangre del hombre se congeló cuando escuchó la voz de Miya al otro lado de la línea. Seo comenzó a balbucear muy asustado, disculpándose y suplicando misericordia para que no le negaran la comida de su siguiente visita a la posada.

Una vez que la comunicación ceso, el hombre atrapó a Minato en una dolorosa llave alrededor de su cuello, ahogando al Ashikabi del Norte. -Hijo de...usando un metodo tan rastrero. Pensé que eras un tipo puro y honesto-

-Lo...lo siento- Se disculpó, intentando liberarse.

-Uff, está bien- Seo soltó a su amigo y se masajeó la frente. -Los ayudare gratis. Hikari, trae el mapa-

La aludida asintió de mala gana, corrió al cuarto y trajo el mapa que acomodo en la pequeña mesita en medio de los dos muebles de la sala.

-Veamos...como ya deben de saberlo...Shinto Teito actualmente está repartida en cuatro cuadrantes, con la torre de Teito en su centro- Comenzó a explicar Seo, señalando el mapa. -Todas esas áreas han sido marcadas por cuatro Ashikabi diferentes que mantienen controlada su zona..bueno a excepción de Minato-

-¡Oye!- Exclamó indignado el pelinegro.

Seo lo ingnoró olímpicamente y miro a Hiruka. -El sur está controlado por un niño llamado Hayato Mokogami. Es un niño mimado que usará cualquier medio para obtener lo que quiere, incluso tiene una Sekirei de un solo dígito. Nuestro amigo rubio, Naruto Namikaze, es el Ashikabi del Oeste. El debilucho sentado a tu lado es el Ashikabi del Norte. Y en el Este está Higa Izumi, jefe de la empresa farmacéutica Hiyamakai Enterprises. Tiene algunas Sekireis bastante formidables y muchas conexiones dentro de la ciudad. Supuestamente, está en contra del plan Sekirei. A propósito, un pajarito me contó recentemente que Higa ha sido hospitalizado tras sufrir una tremenda paliza-

-Lo dices en serio- Dijo Minato.

-Sí-

Seraphim y Uzume soltaron una risita, y Naruto carraspeó nervioso.

-Bien, como iba diciendo, la ciudad ha quedado dividida en cuatro secciones, en dos de las cuales será imposible de intentar algo debido a la presencia de los anteriores nombrados-

-Entonces..solo tenemos la seccion Oeste y la seccion Norte- Murmuró Naruto, sentándose en el suelo, Uzume sonrió, y en un movimiento rápido y suave se sentó en su regazo y le rodeó el cuello con los brazos.

-Exacto. Al norte, hay un gran río llamado Araha que separa Teito del exterior. Si lo atraviesan. El M.B.I no será capaz de seguirlos más.-

-¿Quieres que nademos?- La cara de Haruka se puso pálida mientras se hundía en su asiento, y su Sekirei empezó a temblar de miedo.

-Idiota. ¿Quién dijo algo de nadar?- Seo le lanzó al pelicastaño una mirada inexpresiva. -Cualquier ruta como trenes, aeropuertos, muelles o autopistas están fuera de consideración. El océano y las rutas fluviales también están siendo vigilados.-

-Entonces, ¿cómo se supone que lo hagamos?- Preguntó Naruto, envolviendo sus brazos alrededor de la cintura de Uzume.

-Supongo que no habrá otro camino que correr sobre un puente..- Comentó Seo antes de ser interrumpido de nuevo por Haruka.

-Es inútil. Están inspeccionando los puentes. Ahí fue donde...-

-Pero hay una excepción-

-¿Eh?-

-Hay un puente para trenes, justo aquí- Marcó un punto específico en el mapa.- Comparado con los demás puentes es muy estrecho, así que será difícil perseguirnos, y no tiene sentinelas-

-Supongo que eso nos quita una cosa del camino- Murmuró Minato.

-Je, no es tan simple- El hombre se sobó el arco de la nariz -Como te dije antes es un puente para trenes, lo que significa que uno puede pasar en cualquier momento. Para evitar eso, alguien tendría que sacar la central eléctrica, lo que a su vez alertaría al M.B.I, y los obligaría a investigar y aumentar la seguridad. Una parte del grupo tendría que distraer a las fuerzas del M.B.I mientras los otros cruzan el puente-

Naruto soltó un suave silbido -Entonces...¿tú que propones?-

-En este caso sería mejor si nos dividimos en tres grupos, uno eliminaría la central eléctrica del tren, otro iría al puente principal del área y crearía una perturbación para mantener ocupado al M.B.I. Y finalmente un grupo para cruzar el puente durante el caos creado por los otros dos- Explicó Seo

Naruto se sobó la barbilla, pensativo -Mis Sekireis y yo podríamos ocuparnos en crear un disturbio-

-Bueno, supongo que Hikari, Hibiki y yo podemos neutralizar la central eléctrica. Ellas son bastante buenas con la electricidad-

-Supongo que eso solo te deja para acompañar a Haruka y Kuno al otro lado del puente Minato. ¿Crees que estás listo?- Preguntó Naruto.

El rōnin asintió, con una mirada tan decidida e inflexible como el acero -¡Sí, déjenmelo ami!-

-Esperen, todavía hay otros dos problemas- Seo se reclinó contra el respaldo del sofá y extendió las piernas -El primero son los satélites de vigilancia del M.B.I. Si uno de ellos te atrapa, todo acabará luego de un rápido rayo laser del cielo-

Haruka y Minato tragaron saliva.

-Hey, Minato ¿Por qué no pedimos a tu Sekirei Matsu, que hackee los satélites?- Dijo Naruto

Minato parpadeó antes de esbozar una sonrisa -Si, bien pensado, ella es bastante buena con la tecnología-

-Bien, ahora el único problema que queda son los perros de M.B.I, las Sekireis que se hacen llamar la unidad disciplinaria-

-¿La unidad disciplinaria..?- Susurró Minato.

-Está compuesto por dos grupos. Uno esta formado por la Sekirei azul, la Sekirei roja..y la Sekirei negra. Ellas son quienes regulan a las demás Sekireis, y son extremadamente poderosas...pero no son nada comparadas al otro grupo...sobre todo a la Sekirei rosa.-

-Entonces...-

-Pero por suerte para nosotros, parece que la Sekirei negra y el otro grupo ni siquiera salen de la oficina principal del M.B.I. Si alguien trata de abandonar la ciudad, solo las Sekirei roja y azul salen inmediatamente...-

-Si se presentan, yo pelearé con ellas- Anunció Kuruse

-Kuruse-chan-

-Jejeje. Entonces lo haremos mañana por la noche- Dijo Seo

-¿Mañana?-

-Hay cuatro Ashikabis haciendo cosas en secreto. No hay forma de que M.B.I no se dé cuenta. Es mejor moverse tan pronto como sea posible.-

-Sí-

-Perfecto, Naruto, tú y tus Sekireis, se posicionarán en la entrada del puente y...

Los once comenzaron a organizar el plan pero no se dieron cuenta que estaban siendo espiados por alguien.


(Día siguiente, 10:00 de la noche)

-Miya, ya me voy- Anunció Nene, poniéndose sus chancletas. -Voy a seguirlos-

-¿Estás segura?-

-Sí...tengo un mal presentimiento- Dicho esto, salió a toda prisa de la mansión, cerrando tras de sí la puerta.

-(Buena suerte, Nene-chan)-


-¡Wow!- Naruto soltó un silbido impresionado mientras miraba a sus Sekireis masacrar a los soldados del M.B.I

-Maldición- Unos de los soldados llevó la mano a la funda de su pistola para extraerla, pero no encontró nada -¿Q-qué?-

-Jeje, ¿estás buscando algo que te falta?-

El soldado se giró y vio a Uzume sosteniendo su pistola y todas las armas de fuego de los demás soldados estaban esparcidas por el suelo a su alrededor, completamente rotas.

Naruto aprovechó la distracción del guardia. Entró en acción, golpeando al soldado con un fuerte puñetazo. El enorme soldado cayó al suelo, noqueado por completo.

Otro soldado saltó sobre Naruto. El rubio se movió para golpear el guardia, que levantó el brazo para bloquearlo antes de que Naruto diese una vuelta sobre sus talones en una finta y le descargase un rápido golpe en la entrepierna. El soldado se desplomó en el suelo con dolor

-Yo ya termine aquí- De reojo, Naruto vio que Tiffania se acercaba a él.

-Yo también- Comentó Yomi, la cual se sacudía el polvo de su ropa.

-Esto ha sido muy fácil, ni siquiera ha sido necesario usar mis poderes.- Comentó Seraphim, mirando a los soldados noqueados en el suelo.

Naruto iba a decir algo cuando empezó a temblar el puente con una brusquedad que lo hizo perder el equilibrio y caer al suelo.

-Mierda-

-Parece que las chicas se están divirtiendo- Dijo Rias mientras levantaba a su Ashikabi.

-¿Quieres que vaya a ver si Minato y los demás están bien?- Preguntó Yomi, acercándose a Naruto.

El rubio asintió.

-Bien, pero primero- Yomi agarró la cara de Naruto y lo atrajo hacia la suya, fundiéndose ambos en un cálido y dulce beso. Al separarse, el ojiazul notó las alas de yomi. -Mi Norito...solo por si acaso-

De repente todos sintieron una fuerte presencia, seguida por una suave voz femenina.

-Necesitarás toda tu fuerza para lo que viene ahora-


Una pregunta ¿Con quién prefieren que se quede Kazehana? Con Minato o Hinata


Sekireis de Naruto

1)#56 Yomi (Senran Kagura) Altura 160cm/ busto 95cm/ cintura 58cm/ caderas 90cm

2)#10 Uzume (Sekirei) Altura 163cm/ busto 95cm/ cintura 57cm/ caderas 90cm

3)#33 Rias Gremory (High School DxD) Altura 172cm/ busto 99cm/ cintura 58cm/ caderas 90cm

4)#36 Seraphim (Koreha Zombie Desuka) Altura 173cm/ busto 100cm/ cintura 62cm/ caderas 98cm

5)#99 Tiffania Westwood (Zero No Tsukaima) Altura 160cm/ busto 105cm/ cintura 59/ caderas 89cm

6) ¿?

7) ¿?

8) ¿?

Sekireis de Itachi

1)#23 Chris (Koreha Zombie Desuka) Altura ¿?/ busto ¿?/ cintura ¿?/ caderas ¿?

2)#80 Ukyou (Senran Kagura) Altura 158cm/ busto 83cm/ cintura 55cm/ caderas 82cm

3)#81 Sakyou (Senran Kagura) Altura 158 cm/ busto 82cm/ cintura 55cm/ caderas 83cm

4)#60 Hyōki (Senran Kagura) Altura 150 cm/ busto 89/ cintura 56cm/ caderas 85cm

5) ¿?

6) ¿?

7) ¿?