Hollow y Quirrel salieron de la compañía de Grimm, uno de ellos desbordando alegría y el otro preocupación, mientras que detrás de ellos, el pequeño retoño de murciélago volaba despreocupadamente.
Quirrel no podía creer el lío en el que los había metido Hollow, ahora estaban obligados a cuidar de la pequeña bestia, la cual desgraciadamente pertenecía a una especie depredadora natural de los insectos, por lo que no se sabía que comportamiento tendría con ellos cuando creciera, además era un tremendo problema para su mejor amiga por la fobia que esta le tenía a los murciélagos. Y aun así, eso no era lo que más preocupaba a Quirrel, lo que le hacía tener un nudo en el estómago y mucha angustia era el famoso "ritual" del que había hablado Grimm.
¿De qué trataría este? Por lo que entendió era un procedimiento que le otorgaría al pequeño la capacidad de utilizar la magia del fuego, pero no podía estar realmente seguro de que solo sirviera para eso. No era experto en el tema, pero dentro de lo poco que sabía, los rituales sirven para obtener algo, pero por este algo siempre había que pagar un precio o realizar un sacrificio. Ellos no estaban enterados de las condiciones a cumplir, cosa que hacía de todo esto algo muy peligroso, pero tampoco tenían opción, Grimm había sido muy claro... Bueno, no tan claro, a ese murciélago siempre costaba entenderle, pero al menos por la forma en la que lo miraba, se entendía que acabaría con todo aquel que se le opusiera.
Suspiró apesadumbrado y decidió borrar ese problema de momento, lo mejor era concentrarse en el problema más inmediato, la quiroptofobia de Hornet. Ahora que el bichito estaba a cargo de Hollow, era imposible evitar su presencia, de alguna forma Hornet tendría que aprender a tolerar al retoño, eso o separarse de su hermano hasta que el ritual acabara, cosa que no era justa para nadie.
Se mantuvo encerrado en sus pensamientos hasta que fue interrumpido por un ligero toque en su mano. Hollow le estaba llamando la atención y señalaba su hogar, donde podía ver a cierto individuo que parecía estar esperando a que abrieran la puerta. Sabiendo que el miedo de Hornet le impediría abrir, optó por ir él mismo a atender al extraño.
—Buenos días. —Saludó Quirrel amablemente—. ¿Puedo ayudarlo en algo?
El extraño se dio la vuelta revelando que era una cochinilla, esta pareció muy sorprendida de ver al explorador, de hecho se quedó observándolo algunos momentos perplejo, como si no creyera lo que tenía frente a sus ojos, hasta que pareció caer en la cuenta que mirar a alguien de forma tan fija podía resultar incómodo y quizás hasta maleducado, así que se apresuró a disculparse.
—Pe-pe-perdón, yo no... Eso... Venía a... —De pronto notó a Hollow que lo saludaba en silencio de forma amistosa— ¿Hollow?
—¿Conoces a Hollow? —Preguntó Quirrel.
—¿Eh? ¡Sí lo conozco! Digo... Es amigo mío... Creo. Él y su hermana Hornet me han ayudado mucho y siempre estoy en deuda con ellos, por eso ahora venía a dejarle un pastel de huevos podridos que preparó mi madre.
—Ya veo, encantado de conocerte, mi nombre es Quirrel.
—Yo soy Dan... Un momento ¿Quirrel? ¡Oh! Usted es ese querido amigo del que Hornet tanto habla.
—¿Ella habla de mí?
—Sí, ella dice que yo me parezco mucho a usted y que en parte por eso siempre siente el deseo de protegerme —Se puso algo rojo al meditar mejor lo que estaba diciendo y cambió de tema—. Esto... Estoy un poco sorprendido de encontrar a alguien más de mi especie por aquí, la verdad es que las cochinillas somos muy pocas en Hallownest.
—Es verdad, en los tiempos de la infección, casi todos los miembros de nuestra raza optaron por escapar del reino. Aunque esos tiempos ya pasaron, casi ninguna cochinilla se ha animado a volver.
—Sí. Mi madre... Mi madre biológica también escapó del reino conmigo, claro que en ese tiempo yo era solo un huevo, así que en realidad no recuerdo nada, ni siquiera pude conocer a mi padre. Él se tuvo que quedar en el reino por... Una especie de deber sagrado, la verdad mamá nunca me contó muchos detalles sobre eso.
—Ya veo ¿Y acaso sentiste el llamado de tus raíces y regresaste a tu tierra natal?
—No, la verdad no. Mi madre terminó muriendo en un accidente, entonces una cucaracha amiga suya se hizo cargo de mí y me crió hasta ahora que soy casi adulto. Hace poco mi familia escuchó que había trabajo y prosperidad en el renaciente reino de Hallownest y todos decidimos venir aquí.
—Interesante ¿Y cómo te ha ido por aquí? —De pronto Quirrel notó que Hollow había abierto la puerta de la casa por su cuenta y estaba entrando— ¡Hey! ¡Espera Hollow! ¡El retoño te está siguiendo! ¡Podrías asustar a Hornet!
La cochinilla mayor tuvo que interrumpir su conversación y entrar rápidamente para prevenir un ataque de nervios de su amiga, pero para su tranquilidad, cuando entró se dio cuenta de que la chica estaba profundamente dormida en su cama, quizás agotada por todo el estrés que había tenido que soportar. A su lado, el rey pálido la observaba atento, este desvió su mirada hacia Quirrel cuando lo vio asomarse por la puerta y pudo ver la señal que la cochinilla le hacía indicándole que se desvaneciera, pues iba a entrar alguien ajeno a la familia.
Dan entró a la casa pidiendo permiso y se dirigió a la cocina donde dejó el pastel que traía consigo, entonces siguiendo a la cochinilla mayor se dirigió al dormitorio donde vio a su amiga durmiendo plácidamente.
—Vaya, creo que no debí venir ahora, no esperaba encontrarla durmiendo, lo siento.
—No te preocupes —Lo tranquilizó Quirrel—. No es normal que ella duerma a esta hora.
—¿Está enferma?
—No exactamente, básicamente tuvo un ataque de nervios, mmm... No creo que haya problema con que te lo cuente, pero por favor no preguntes detalles. Resulta que debido a ciertas circunstancias algo particulares, durante los próximos meses tendremos que cuidar a ese pequeño.
Señaló al hijo de Grimm que se ahora estaba recostado en el regazo de Hollow, quien lo acariciaba tranquilamente mientras estaba sentado en un sillón.
—Que... ¿Qué es esa cosa? Nunca había visto algo como eso ¿Es algún tipo de insecto extranjero?
—Eh... No, la verdad ni siquiera es un insecto, eso es un murciélago.
Quirrel esperó alguna reacción de parte de Dan, quizás que demostrara temor o espanto al saber la identidad de la criatura, pero nada, la cochinilla menor casi ni se inmutó, solo miró con curiosidad al ser y se acercó a acariciarlo como si se tratara de una mascota.
—Con que un murciélago, es bastante lindo, jamás había escuchado de estos seres, esta parece un cría ¿Cuánto llegan a crecer? ¿Son buenas mascotas?
El explorador lo miró sorprendido, aparentemente Dan no sabía absolutamente nada de estas bestias, al punto de creer que eran mascotas, aunque... Quizás era mejor así, los murciélagos eran algo tan raro en Hallownest que probablemente la mayoría de la población poco y nada sabía de ellos, de tal forma que su ignorancia impediría que les temieran y podrían pasear por todos lados sin provocar pánico en la población.
—Gyaarrgg mami —Gruñó el pequeño como preguntando si la cochinilla que lo acariciaba era buena, de alguna forma Hollow pareció entenderle y asintió.
—¿Habla? —Dijo Dan sorprendido—. Vaya, pensé que era una criatura inferior ¿Y acaba de llamar a Hollow mami? Pero... ¿No se suponía que Hollow era macho?
—Lo es —dijo Quirrel algo exasperado.
—Pero si Hollow es macho debería ser padre, no madre y...
—Mira, olvida ese punto por ahora, Hollow es macho y es madre... Al menos en la mente de esa criatura y por eso la estamos cuidando de momento. Pero tenemos el problema de que Hornet le tiene fobia a los murciélagos y estalla en nervios cada vez que lo tiene cerca.
—¿Hornet con miedo a esta cosita tan linda?—Como reafirmando su ternura innata, el pequeño murciélago restregó su cabeza contra la mano de Dan—. No entiendo cómo podría, si se ve absolutamente inofensiva.
"Si supieras como son cuando crecen" Pensó Quirrel para sus adentros. Dan desvió su atención del pequeño y dijo:
—Si los nervios de Hornet colapsan cada vez que este pequeño está cerca, quizás un té de silvapleno o de tragapenas le sirva, son hierbas tranquilizantes muy potentes.
—¡Cierto! ¡Cómo no pensé en eso antes! —Exclamó Quirrel entusiasmado—. Ahora no tengo ninguna de esas hierbas aquí pero quizás Bretta tenga, tiene una buena colección de plantas, espérame un momento aquí Dan.
Quirrel salió casi corriendo de casa y rápidamente se dirigió al hogar de la escarabajo, tocó la puerta con impaciencia y esperó a que le abrieran. La chica se sintió algo molesta de que golpearan a su puerta con tanta efusividad, pero todo enojo se disipó en cuanto supo quién era su visitante.
—Ca-ca-caballero azul... Digo Quirrel, es un gusto verte ¿Qué te trae por aquí?
—Bretta, no quisiera molestarte pero me gustaría saber si no tendrás un poco de silvapleno o tragapenas, necesito hacer una infusión tranquilizante para Hornet que sea fuerte.
Toda la ilusión de Bretta se esfumó en cuanto escuchó el nombre de su vecina. Claro, tenía que ser por Hornet, su querido caballero nunca la visitaba porque quisiera verla. Esa cornuda siempre se estaba robando toda su atención, quizás lo conociera de antes pero ellos en aquel mes que pasaron juntos tuvieron vivencias mucho más intensas, eso no podía ser borrado, ellos eran almas unidas por el destino, debían estar juntos. Gruño para sus adentros y decidió disimular su rabia, no quería molestar a su caballero, así que componiendo su mejor sonrisa respondió.
—Tengo ambas hierbas.
—¡Grandioso! ¿Me podrías dar un poco?
—Haré algo mejor que eso, te prepararé yo misma la infusión tranquilizante, espera un poco, no tardaré nada.
Bretta era una buena chica, pero ahora estaba enojada, tanto que estaba a punto de hacer algo que no debía, hacer una infusión con ambas hiervas en conjunto. La silvaplena y la tragapenas eran plantas tranquilizantes bastante poderosas cada una por su cuenta, pero era algo bien sabido que nunca debían tomarse juntas, o en lugar de ser tranquilizantes producirían un efecto de confusión y desorientación, lo bueno es que este pasaba en unas pocas horas.
Rápidamente la insecto preparó la nefasta bebida y se la entregó a Quirrel, quien luego de darle las gracias se fue rápidamente.
Cuando vio a la cochinilla alejarse, el arrepentimiento comenzó a surgir en Bretta, el cual luego se transformó en preocupación y finalmente en carga de conciencia ¡Pero qué había hecho! Hornet no tenía la culpa del actuar de Quirrel, no era justo desquitarse con ella, además de que lo que había hecho podía traer consecuencias peligrosas. Quizás debería ir a su casa y detenerlos, pero sería algo vergonzoso reconocer que había cometido un acto tan infantil como darle ese té.
Finalmente gastó tanto tiempo debatiéndose entre sus pensamientos que para cuando se dio cuenta, ya era demasiado tarde, seguramente Quirrel le había dado el té a Hornet y ya no había nada que hacer, la suerte estaba echada. Entonces asustada y preocupada, Bretta se encerró en su casa, rezando porque nada malo pasara.
Hornet fue remecida suavemente y con bastante amabilidad, como no estaba durmiendo tan profundamente se despertó con facilidad. Se sentía algo aturdida y con flojera, pero aun así se incorporó en la cama y se restregó los ojos mirando a su alrededor, por el momento aún no recordaba al murciélago por lo que permanecía tranquila.
—¿Cómo estás Hornet? —Preguntó Quirrel.
—¿Eh? Hola Quirrel ¿Qué haces aquí? ¿Y qué hora es? Parece algo tarde, no debería estar durmiendo a esta hora... ¡Ah! Me quedé dormida luego de que el viejo me estuviera calmando por el incidente con... ¡El murciélago! ¿¡Esa alimaña sigue aquí!?
—No te preocupes por eso ahora, ten —le ofreció el té tranquilizante—. Esto te hará sentir mejor, bebe un poco.
—Pero...
—Sin peros, la alimaña no está aquí, ahora estamos solos tú y yo y nada te va a pasar, solo toma este té y deja que tus preocupaciones se vayan.
—De-de acuerdo.
Confiando ciegamente en su amigo, Hornet bebió de la infusión, era bastante dulce y de un aroma muy agradable, además de que sentía que le calentaba el cuerpo, hasta ahora nunca había tomado ese tipo de hierbas y le gustaron bastante. Se tomó su té con calma, sin apresurarse mientras conversaba de cosas triviales con la cochinilla, sin embargo, fue capaz de notar que este parecía tratar de distraerla hablándole de cosas agradables ¿Estaba planeando algo con ella? Quizás, o podía ser que simplemente tratara de alejar sus pensamientos de los murciélagos, se sintió algo enternecida por esto, era bueno tener un amigo como él.
De pronto se sintió algo adormilada, cosa extraña porque acababa de despertar, comenzó a perder el hilo de las palabras de Quirrel y se le hacía difícil entender lo que decía, aunque escuchaba perfectamente era como si su cerebro no pudiera procesar los mensajes. El insecto comenzó a lucir preocupado, ella no quería que él se preocupara, pero simplemente no podía reaccionar, trató de decir algo pero solo surgieron balbuceos incomprensibles.
Y repentinamente una calamidad ocurrió.
—¡HAMBREEEEEEEEE! —Se escuchó un agudo chirrido.
El pequeño murciélago de pronto se presentó en el dormitorio volando frenéticamente mientras lloraba y gruñía, detrás suyo aparecieron Hollow y Dan quienes trataban de calmarlo y de sacarlo del cuarto. Quirrel alarmado de la reacción que tendría Hornet ante la vista de la pequeña bestia, se giró hacia ella y se sorprendió bastante de verla tan tranquila, de hecho lucía como si no le importara nada.
La chica veía a la bestia llorar y chillar, por su mente pasaban los pensamientos de que debería estar asustada, pero simplemente no tenía miedo, de hecho sus pensamientos comenzaban a ser algo confusos, sabía que debía temer a esas criaturas pero no recordaba por qué, al parecer algo tenía que ver con su madre, de hecho todo en su cabeza comenzaba a ponerse confuso, todos los que estaban en el cuarto, sabía que los conocía, pero no los recordaba ¿Eran buenos o malos?
Por su lado mientras tanto, Quirrel había logrado atrapar al retoño quien chillaba como si lo estuvieran asesinando mientras no dejaba de agitarse.
—¡Hollow controla a tu hijo!
—¡...!
—¡No me vengas con excusas! ¡Tú lo trajiste aquí por lo tanto tú eres el responsable!
—...
—¿Quirrel puedes entender a Hollow también? —Preguntó Dan sorprendido.
—Para nada, pero más o menos intuyo lo que me podría estar diciendo.
—... —Hollow se cruzó de brazos y volteó la vista.
—¡A mí no me vienes a hablar así! ¡Cuida tu lenguaje!
Como respuesta Hollow solo lo miró estupefacto, mientras tanto, el pequeño seguía llorando.
—¡Gyaaaaarggg! ¡Hambreeeee! ¡Mami hambreeeeee!
—Bueno, es obvio lo que le pasa —dijo Quirrel—. Tiene hambre ¿Por qué no lo han alimentado? Si no me equivoco hay algo de pastel de huevo podrido en la cocina.
—Le ofrecimos pero no quiso comer eso —contestó Dan apesadumbrado—. ¿Qué comen los murciélagos?
—No me digan que... Aagggg, vamos a tener que ir a cazar algo para alimentarlo, los murciélagos son cazadores.
Quirrel miró a Hornet un momento, lucía tranquila, como si la presencia de la pequeña bestia no le importara en absoluto, eso era algo muy bueno, sin embargo había algo en su actitud que le estaba preocupando bastante, algo no estaba bien con ella, era como si tuviera la cabeza en otro mundo, hasta donde recordaba ni la silvaplena ni la tragapenas causaban ese efecto ¿Acaso Bretta le había puesto alguna cosa extraña a la infusión? Lo mejor sería ir a preguntarle.
Sin embargo eso tendría que esperar, pues los chillidos y llantos de murciélago ya le estaban colmando la paciencia, lo mejor era solucionar ese asunto cuanto antes, el problema es que no quería dejar a hornet sola en ese estado.
—Dan ¿Tienes algo de tiempo libre ahora?
—Eh... Sí ¿Por qué lo pregunta?
—Necesito que te quede cuidando a Hornet un rato mientras Hollow y yo vamos a cazar ¿Crees que puedas?
—Sí, no hay problema, no creo que sea algo difícil, —dijo mirando a la chica que se veía muy aletargada, entonces frunció el ceño extrañado—. ¿De qué fue el té que le dieron? Mi abuela tomaba té de tragapenas y nunca se puso así.
—No lo sé, justamente eso me tiene preocupado, por eso no la quiero dejar sola.
—Pues no te preocupes, yo cuidaré de ella. Hornet siempre ha cuidado de mí, ya es hora de que le devuelva el favor.
—Muchas gracias. Vamos Hollow, a buscar algo con qué alimentar a tu alimaña.
La alimaña parecía tener la capacidad de entender las palabras de los demás, porque en cuanto escuchó que iban a buscar algo de comer se quedó callado y gruñó alegremente. Quirrel lo miró severamente para luego suspirar derrotado. Al parecer ya a su corta edad esta criatura sabía cómo manipular a la gente, aunque por esta vez se lo iba a perdonar, pues la comida es una necesidad básica y los niños no deben pasar hambre.
Tras despedirse de Dan prometiendo volver pronto, Quirrel y Hollow se fueron. La joven cochinilla durante ese tiempo trató de entablar conversación con Hornet, pero esta tenía una mirada tan perdida que parecía que no entendía ninguna palabra que le dijeran. Trató de hacerla reaccionar de varias formas, incluso le ofreció un poco de pastel, pero cuando se dio cuenta de que ni quiera con eso lo miraba comenzó a alarmarse.
El tiempo comenzó a parecerle eterno en lo que esperaba a que regresaran los dueños de casa, se paseó de un lado a otro con impaciencia mientras mil ideas fatalistas cruzaban por su mente ¿Y si el brebaje le había quemado el cerebro? ¿Y si nunca volvía a ser la misma? ¿Y si luego empeoraba y moría?
Como estaba tan concentrado en sus locas ideas, no se percató del momento en el que Hornet se levantó de su sitio y se acercó a él, solo la notó cuando ya fue demasiado tarde.
Quirrel y Hollow regresaron a casa en un tiempo record, jamás se habían demorado tan poco en pillar una presa, aunque en parte se debía al tremendo entusiasmo que Hollow le había puesto a la tarea. Motivado por su condición de madre que debía alimentar a su pequeño, puso todo su esfuerzo en atrapar una presa, de hecho Quirrel opinaba que se había excedido en algunos momentos, no hacía falta usar un hechizo de alma para matar a un diminuto Tiktik que muere al primer golpe, pero debía reconocer que eso les ahorró bastante tiempo.
En cuanto el pequeño insecto hubo muerto, el retoño de murciélago se arrojó contra él para comenzar a comérselo inmediatamente. Cabe decir que los mayores quedaron perplejos con esto, fue en ese momento, que por primera vez la bestia voladora mostró su naturaleza voraz y terrorífica dejando de lado su ternura e inocencia. A Quirrel no se le hizo difícil imaginar a esa criatura un poco más crecida devorándolo, entonces un escalofrío le recorrió la espalda preguntándose si no estaría cavando su propia tumba.
Pero en cuanto el Tiktik fue consumido, el encanto fue roto, el murciélago se relamió y estiró las alas satisfecho, miró a su madre falsa con gratitud y voló hasta ella donde fue recibida con los brazos abiertos. Entonces lanzando un gruñido de satisfacción se quedó dormido. El pequeño en brazos de Hollow lucía tan dulce e inofensivo que la encarnizada escena que habían presenciado recién casi parecía un sueño, pero ellos sabían que no era así, ese bebé era un futuro predador y uno muy poderoso, deberían andar con cuidado.
Finalmente regresaron a casa algo cansados, esperaban encontrar todo en orden tal como lo dejaron y poder ocuparse de Hornet como correspondía, sin embargo al abrir la puerta y entrar vieron con horror que todo estaba destrozado. Había marcas de rasguños en las paredes, losa quebrada y sillas volteadas, Parecía como si se hubiera desarrollado una pelea allí dentro. Quirrel sintió su cuerpo ponerse helado mientras el terror lo inundaba, por su lado Hollow quedó tan impactado que su hijo se le cayó de los brazos.
La pequeña criatura tuvo un despertar bastante brusco, por eso se levantó gruñendo para quejarse con su madre, pero antes de que lo hiciera notó el desastre que había en la casa, pareció quedar tan sorprendido como el resto.
—Hornet... —Dijo Quirrel preocupado corriendo por la casa buscando a su amiga— ¡Hornet! ¡Hornet! ¡Donde estás! ¡Hornet!
—Qui...Quirrel... —Se escuchó un suave alarido que provenía del dormitorio.
La cochinilla seguido por el contendor corrieron hasta la habitación, esta lucía un poco mejor que la sala de estar, también estaba todo revuelto pero al menos no habían arañazos. Entonces al mirar mejor notaron a Dan saliendo de debajo de la cama, el insecto parecía moverse con dificultad y dolor.
—¡Dan! ¿Qué pasó? ¿Estás bien? ¿Y Hornet? —Dijo Quirrel ayudando al menor a salir de debajo de la cama.
—Ay... Cuidado, tengo una pata lastimada.
—Lo siento —Tratando de ser lo más cuidadoso posible sentó a Dan en la cama— ¿Que pasó Dan? ¿Alguien los atacó? ¿Dónde está Hornet?
—Hornet... Ella... Ella fue quien me atacó, me lastimó la pata y dejó todo esto hecho un desastre.
—¿Hornet hizo todo esto? —No podía creer lo que escuchaba—. Pero... Ella ¡Ella nunca haría algo así!
—Lo sé... Algo tenía ese té que le diste, —La voz de Dan sonaba muy afectada, casi a punto de quebrarse—. Yo... Tenía tanto miedo... Es horrible ver a una amiga atacarte... Yo le gritaba que se detuviera, que yo no era un enemigo pero ella... Era como si no me viera, como si estuviera luchando contra fantasmas internos —En ese momento algunas lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos—. Hornet solo gritaba que la dejaran en paz, que no quería dañarlos, que era su amiga... No sé qué veía en su mente, pero con cada grito de terror me golpeaba a mí, hasta que... Cuando me quebró la pierna... Me arrastré bajo la cama y me escondí...
En ese punto Dan ya no pudo más y rompió a llorar, Quirrel lo miró con compasión. Era normal que el pobre estuviera tan afectado, aún era un insecto muy joven y por lo que intuía, lo habían criado muy sobreprotegido, no estaba acostumbrado al sufrimiento ni al peligro.
La cochinilla mayor iba a tratar de consolarlo cuando otro gimoteo lo sorprendió. El pequeño murciélago al ver al insecto llorando había comenzado a sentir pena y también se había puesto a llorar y luego al verlos a todos llorando, Hollow se había unido al drama (Claro que su llanto era insonoro).
Quirrel se agarró la cabeza exasperado por la situación, no podía creer el giro que habían dado las cosas ¿Cómo es que todo se había complicado tanto? ¡Y todo era culpa de ese pequeño ser volador! Al cual ni siquiera le podía poner las manos encima sin temer morir devorado por su padre. Suspiró con pesadumbre y contó hasta diez para calmarse, las cosas estaban algo complicadas pero aún podía manejar la situación.
—¿Dan? —Trató de llamar la atención del herido—. Dan, cálmate, escúchame.
—Eh... ¿Eh?... Yo... Lo...
—No te disculpes, solo trata de calmarte, buscaré ayuda, trataremos tu pierna, todo estará bien, Solo debes estar tranquilo ¿De acuerdo?
Había tanta seguridad y amabilidad en la voz de Quirrel que Dan se calmó al instante, y al cesar el llanto de Dan, el murciélago también se quedó callado y Hollow... bueno, él estaba callado desde el principio.
Quirrel satisfecho se dirigió a la puerta para salir y en cuanto abrió lo primero que encontró fue a Bretta, quien estaba con la mano levantada, a punto de tocar la puerta. Entonces lo miró con timidez y saludó.
La cochinilla lanzó un gruñido bajo, molesto por la situación, ahora no tenía tiempmo para los coqueteos de su vecina, estaba en una situación delicada y no tenía tiempo que perder.
—Me alegra mucho verte Bretta pero ahora no tengo mucho tiempo, estoy con un pequeño problema en casa y necesito solucionarlo cuanto antes, así que si pudieras retirarte por favor...
—¿Qué clase de problema? —Se apresuró a preguntar la escarabajo preocupada.
—Eh... No es nada en lo que me puedas ayudar así que no te preocupes, de todos modos lo tengo todo bajo control, así que si me disculpas...
Quirrel pasó por el lado de Bretta y cerró la puerta de la casa para comenzar a alejarse, pero antes de que diera dos pasos la escarabajo gritó.
—¿Esto es por Hornet cierto? ¿Ella está actuando raro cierto? —Quirrel se detuvo en seco al oír aquello y se giró a verla.
—Tú... ¿Cómo lo sabes?
—Yo... Esto... Pues... —Finalmente la chica bajó la cabeza apenada— Esto es mi culpa ¡Lo siento!... El té que te di era una mezcla de silvaplena y tragapenas, esas dos hierbas son dos tranquilizantes poderosos que funcionan muy cada uno por su cuenta, pero nunca...
—Nunca hay que tomarlos juntos porque en lugar de tranquilizar producen confusión y desorientación... Algunos insectos incluso pueden ponerse violentos al encontrarse en ese estado. —Completó Quirrel— ¡Pero qué has hecho Bretta!
—¡Lo siento! No era mi intención causar tantos problemas... Yo... Me arrepiento de lo que hice... —La chica estaba a punto de llorar—. Solo quería... Pues...
—Mira, es no importa ahora —Se notaba que la cochinilla estaba sumamente enojada y hacía esfuerzos para controlarse—. Ahora lo importante es encontrar a Hornet pero... Bien, mira, si quieres reparar un poco el daño hecho necesito que me ayudes con esto, adentro de la casa tengo a una cochinilla herida, necesito que te encargues de él mientras yo voy a buscar a Hornet ¿Crees que puedas hacer eso?
—S-si ¡Sí! —Gritó finalmente la escarabajo con determinación—. Yo me encargo, tú... Ve por ella... —Esta última oración la verdad, la dijo con algo de tristeza.
Apenas la insecto hubo dicho esas palabras, Quirrel salió corriendo. Bretta lo miró con tristeza, preguntándose si su caballero estaría así de preocupado si la del problema fuera ella y no Hornet. Esa situación la hacía sentirse deprimida. Suspiró tratando de contener su llanto y se dispuso a entrar en la casa.
No se enojen con Bretta, ella no es mala persona, es solo que a veces los momentos de rabia sacan lo peor de nosotros. Y cuéntenme ¿Qué les ha parecido hasta ahora la introducción de Grimm y sobre todo su hijo? Para que lo sepan, el pequeño trae muchas sorpresas consigo, muchas más de las qe podrían esperarse, ya en el siguiente capítulo se verán algunas.
Quizás con el siguiente cap me demore un poco menos, como siempre digo depende de qué tan entusiasmada esté para escribir.
