¡Hola a todos! Esto… Lo cierto es que ni sé como responder las reviews anónimas siendo que se me acumularon tanto las del capítulo 116 como las del 117 y se volvieron locos en ambos capítulos, llegando a dejar un conjunto de más de 70 reviews, creo que casi ochenta y seis, para ser un poco más exactos.
Así que creo que solo responderé las reviews del capítulo 117… Aunque voy a hacer una pequeña excepción con cierto usuario.
PendulumGear: Ejemplo lo suficientemente comprensible, entiendo a la perfección lo que quieres decir.
Solo pudieron llegar al punto blando de Necrozma tras romper su dura coraza luego de muchos, muchos, MUCHOS, golpes. Tanto la lucha física como la mental fueron necesarias para lograr la victoria contra ese ser.
Creo que fuiste la única persona que comentó algo sobre ese párrafo. Suelo utilizar mucho el "pero entonces…" o el "hasta que…", por lo que pensé en utilizarlo y que nada pasara… Hombre, pensándolo bien, creo que ya entiendo porque algunos dijeron que era una referencia a Undertale… También fuiste el único que comentó algo de la pierna de Ash, literalmente nadie más lo hizo XD
Esa duda la responderé luego, pero como pequeño adelanto te diré que la familia Ketchum murió unos meses después del final de la guerra contra Necrozma. Ya luego entraré en detalles.
1-Yo mismo pensé mucho en la explicación del paraíso que inventé. Mi versión del paraíso se explica así: Es un sitio que existe en todas las realidades, siendo un lugar en común al que van todas las almas de los difuntos sin importar su dimensión pero solo pueden ser conscientes de los otros "inquilinos" del paraíso si en vida eran conscientes de que existía dicho lugar. Un ejemplo. En la otra vida, Ash podría interactuar perfectamente con Zoe y Darius, pero Sofu'u no al no ser consciente de que existían otras dimensiones aparte de en la que él mismo nació. Los que mueren solo pueden observar sus dimensiones de origen, sin importar el lugar en el que murieron. Dicho esto, Zoe y Darius no podrían observar lo que está haciendo Lillie, pero Ash si podría hacerlo. Es una explicación un tanto confusa y tal vez no tenga el mayor sentido, pero es la explicación que me inventé yo mismo. Espero que te haya convencido aunque sea un poco.
2-Hombre… Creo que eso ya ocurrió en cuanto murió el profesor Oak, la verdad…
Pues ahora mismo estoy haciendo algo bastante raro. Quédate hasta el final para que pueda explicar de qué va todo esto.
Respondiendo a tu pregunta… Pues lo cierto es que jamás lo he comido. Lo he visto en caricaturas y otras cosas, pero nunca en mi vida lo he probado. Debo decir que tengo muchas ganas de hacerlo, pero no se ha dado la oportunidad. ¿A ti te gusta, Pendulum? ¿Qué opinión podrías darme del pan dulce navideño?
¡Nos leemos!
Guest: Hombre… Lo cierto es que no sé por qué leerías las reviews siendo que están llenas de spoilers XDDD
Guest: Pues sí, la verdad es que sí.
Guest: Well… It's not a bad ending… It's just… Bah, I'll explain it later anyway. Hope you can read it :D
Guest: Lo cierto es que eso me conmovió bastante. Veamos como la voluntad de Ash lo ayuda a crear un futuro mejor. Let's Go!
No fue solo trolleo, esto tiene su propósito narrativo y de hecho, pude haberlos dejado esperando por una semana o dos, pero tengo muchas ganas de seguir con la historia así que preferí no hacerlo XD
Invitado: Veo que ahora no buscaste una variación de tu nombre XD
Bueno, como ya bien he dicho en varias ocasiones, esto no fue hecho solo para trolear, pero no negaré que fue bastante divertido leer sus variadas reacciones XD
Busqué el vídeo y mi cara fue algo como: O_o…
¡Nos leemos!
Deluxe: ¡Me alegra saberlo, Deluxe! Espero que este capítulo compense un poco el sufrimiento :D
Zim: Al principio no entendí a lo que se referían, pero tras responderle a PendulumGear, me di cuenta de que el guiño era a la parte donde decía que nada pasaba. Pensaste en la ruta genocida, en el diálogo de "Pero no vino nadie", ¿o me equivocó? Lo cierto es que yo lo acabo de recordar ya que nunca jugué la ruta genocida, pues quise dejar que los personajes tuvieran su Happy ending.
Muchas gracias, Zim, de verdad se agradece. Espero que disfrutes este capítulo :D
Ashpool: I hope you like the chapter and what I'm planning. I didn't know so many English-speaking people read my story, which surprised me quite a bit, actually. Enjoy it!
Anansi: Ya ves que si habrá más momentos Aurelia, Anansi. Puedes estar tranquilo XD
Guest: Bueno… Lo gracioso es que Ash si se murió XD
Guest: Lo dicho, no comprendo porque leíste las reviews siendo que tienen tanto spoiler XDDD
Hex: Habría sido graciosísimo ver tu reacción en directo, Hex, pero me conformo con lo escrito XD En fin, espero que te guste este nuevo capítulo :D
Miza: Como Ash XD
Eduardo: Bueeeeeeno… Tanto como no ser el verdadero final… Ehhhhh… Bueno… Hablaremos de eso después XD
Me alegro de que te hayas animado a leerlo, Eduardo. Imagina que por dicho miedo no hubieras leído nunca el capítulo XD
¡Espero que te guste lo que estoy planeando!
¡Nos leemos!
Y pues eso fue todo. Pasen a leer esta historia, por favor.
—¿Tienes todo? La reservación es para dentro de quince minutos y no podemos llegar tarde.
Asintió rápidamente.
—Saco, corbata, zapatos…— hizo una pausa y miró rápidamente hacia la parte inferior de su cuerpo— Pantalones, menos mal…
Escuchó su dulce risa y volteó a verla.
—Me refería a tu billetera o alguna Pokéball que vayas a llevar por si acaso— le dijo, con un dedo frente a la boca.
—Ohhhh… Eso…— se rascó la cabeza, un tanto apenado y luego, se tocó los bolsillos— ¡Sí, tengo todo!
—Bien, entonces será mejor que nos vayamos— justo cuando estaba caminando hacia la salida, miró hacia atrás—. Cuiden bien la casa, Rotom, Pikachu.
—¿Tenemos otra opción? También vivimos aquí— le dijo la Pokédex, sonriendo mientras arqueaba una "ceja".
—Pika Pi.
Lillie sonrió. Su rostro ahora era el de una mujer hecha y derecha, dándole un aire de elegancia y belleza que atraería la mirada de cualquier hombre que pasara por un lado de ella; el ligero maquillaje que llevaba solo acentuaba más dichas cualidades. Su cabello rubio, por otra parte, estaba peinado en una larga cola de caballo trenzada. Su camisa de vestir blanca (la cual dejaba expuestos sus hombros) estaba fajada en su falda negra tipo lápiz, la cual tenía una pequeña abertura para permitir que su pierna se moviera con mayor libertad. Sus tacones negros la hacían verse más alta de lo que ya era, llegando casi al metro ochenta gracias a ellos. De su hombro colgaba un bolso color rosa pastel y de sus orejas, aretes con dijes plateados en forma de flor.
Ash hizo lo mismo. Su barba recién afeitada le daba a su rostro un toque de madurez que contrastaba bastante con su personalidad usual. Aunque ahora su pelo era un poco más corto y esta vez, si estaba peinado (con extra gel para aplacarlo del todo), en él todavía podía verse aquel profundo tono azabache. Usaba un saco negro sobre una camisa de vestir azul. Sus pantalones, cinturón y zapatos eran también del mismo color y de su cuello, colgaba una corbata negra que era adornada en la punta por un pequeño degradado amarillo.
—Entonces nos vamos— dijo Ketchum, abriendo la puerta para que Lillie pasara por ella.
—Que les vaya bien— se despidió Rotom, agitando una de sus protuberancias. Pikachu hizo lo mismo con una de sus patitas.
Cerraron la puerta de su hogar. Caminaron por un pequeño camino de piedra hasta llegar a una cerca de madera, la cual estaba pintada de blanco. Abrieron la pequeña puerta y caminaron hacia un automóvil sedán de color azul.
Ash se apresuró para abrirle la puerta a Lillie. La rubia fingió sorpresa.
—¡Cielos! Que caballero— le dijo, riéndose.
—Los caballeros usan saco y da la casualidad de que estoy usando uno ahora mismo— le dijo, sonriéndole.
La rubia dejó salir su dulce risa, cosa que alegró el corazón de Ketchum.
—Eres un tonto…— murmuró, dándole un beso en la mejilla— Pero como amo a mi tonto.
Por detrás de la puerta, Ketchum apretó con fuerza el puño, sin dejar que Lillie lo viera. Normalmente no tenía que contener así su alegría, pero lo haría por el momento.
Si se ponían demasiado acaramelados terminarían llegando tarde.
Ash caminó hacia el lado derecho del vehículo, lugar donde era habitual que se sentara el conductor en regiones como Hoenn, Johto y por supuesto, Kanto. Abrió la puerta, pero antes de entrar, vio atentamente su hogar.
Era una casa de color beige de dos pisos con un tejado a dos aguas, del cual salía una chimenea. Tal vez era un lugar muy grande para una pareja de dos, pero él estaba seguro de que en el futuro, la cantidad de habitantes cambiaría… Sin contar a Rotom y a Pikachu, claro estaba.
Espabiló de pronto, mirando a Lillie de reojo. Ella lo miraba con una tierna sonrisa y él no pudo hacer nada más que devolvérsela.
—A veces yo tampoco puedo creerlo— le dijo la rubia cuando se terminó de abrochar el cinturón de seguridad—. Tú y yo, con esa casa y este auto…
—Se siente casi como un sueño— terminó de decir Ketchum, arrancando el auto.
Ambos se miraron y sonrieron.
Les tomó cerca de diez minutos llegar a su destino y para hacerlo, habían tenido que entrar a la parte más urbana de pueblo Paleta, lugar que realmente había crecido en los últimos años.
Ash aparcó el coche en el estacionamiento de un restaurante de fachada realmente elegante. Había una ventana que daba al exterior, así como un balcón para fumadores, por lo que gracias a ambos, podían ver la decoración clásica del interior.
Lillie se desabrochó el cinturón de seguridad y justo cuando estaba por abrir su puerta, se detuvo. Ash la miró, un tanto curioso por ello.
—Ya que decidiste empezar a actuar como un caballero, tal vez podrías terminar el acto completo, ¿no crees, querido?— le preguntó, con los ojos entrecerrados y una sonrisa burlona.
Él dejó salir una carcajada.
—Tú ganas— dijo, saliendo él primero del auto.
Caminó hacia el lado del copiloto y abrió la puerta, extendiendo su mano derecha hacia ella. La mano izquierda de Lillie, la cual dejaba ver un hermoso anillo plateado en su dedo anular, sujetó la de Ash.
—Muy amable de su parte, señor— bromeó, saliendo del auto.
Justo cuando se puso de pie, sus labios chocaron con los del azabache, en un beso que se prolongó por unos pocos segundos.
—Oye…— le dijo, fingiendo molestia pero sonriendo.
—Lo siento, no vamos a poder hacer eso con la familia estando adentro— le dijo, rascándose la cabeza y luego, cerrando la puerta de Lillie.
—Te lo perdono por esta vez… y quien sabe, tal vez también te lo perdone la siguiente— le dijo, comenzando a caminar hacia la entrada del restaurante.
Ash sonrió. Amaba a esa mujer.
Caminó detrás de ella y se entraron, encontrándose de frente con el recepcionista. Era una joven mujer de pelo castaño y ojos marrones, cuyo rostro se iluminó al verlos entrar. Parecía estarlos esperando.
—L-Los señores Ketchum, ¿verdad?— les preguntó, saliendo de su puesto— Por favor pasen, e-están esperándolos.
—Muchas gracias— le dijo Lillie, haciendo una reverencia, siendo imitada por Ash.
Se adentraron al restaurante, no sin antes ver como la recepcionista daba pequeños saltitos de emoción y luego trataba de contenerse, incapaz de ocultar su gran sonrisa.
El matrimonio Ketchum se rio al verla así.
No tardaron en darse cuenta de que eran el blanco de la gran mayoría de las miradas en el interior del restaurante y había varias personas sonriendo al verlos.
—¡Tío Ash!— escucharon gritar. Los ojos del azabache se iluminaron de un momento a otro.
—¡Amber!— exclamó Ketchum, agachándose y extendiendo los brazos. Una pequeña niña que utilizaba un vestido blanco rodeado por un listón rosa en la cintura, se lanzó hacia él. Su cabello era de un color negro azabache y sus ojos eran marrones; debajo de sus mejillas tenía unas pequeñas marcas parecidas a rayos. Ash cargó a la niña, abrazándola con ternura.
A primera vista, aquella pequeña parecía ser la hija de Ash, pero si mirabas unos pocos metros adelante…
—Vas a arrugar el saco de tu tío, Amber— le dijo Yellow, llegando a donde la niña, bajándola al suelo y haciendo que hiciera un puchero. La rubia estaba utilizando un vestido de noche negro que le llegaba un poco por debajo de las rodillas. Su cabello estaba recogido en un moño bajo—. Ella estaba impaciente por verte, Ash— Yellow miró a la pequeña—. ¿Ya saludaste a tu tía Lillie?
Amber puso un rostro de sorpresa y rápidamente, miró a la mencionada.
—¡Hola, tía Lillie! ¡Tan bonita como siempre!
Lillie se rio y luego, se agachó un poco.
—Para tener siete años, eres una excelente habladora— le dijo, acariciando con ternura su cabello. La niña se rio, complacida.
—Es bueno verlos— escucharon decir, por lo que miraron detrás de Yellow. Red estaba acercándose a ellos. Tenía exactamente el mismo peinado que Ash y un atuendo similar, solo que su camisa era blanca y no llevaba corbata. Su pelo ya no era castaño, sino que ahora era azabache como el de su hija y hermano. Su saco estaba colgado en un perchero junto a otros dos.
Ash miró a Red y luego, sus mejillas se inflaron, tratando de contener la risa. El mayor se le quedó viendo por unos segundos para después taparse la boca con una mano.
Yellow, Lillie y Amber, voltearon a verse, con una sonrisa nerviosa.
—Estos dos muchachos podrán reírse lo que quieran, pero estoy segura de que cada una pasó un infierno para tratar de aplacar ese rebelde cabello que tienen— mientras Ash y Red se reían del otro, alguien más se les acercó. Se trataba de Delia. Su rostro era idéntico al de hace años y seguía viéndose tan joven como siempre. Llevaba puesto un vestido de volantes morado y unos tacones rosas—. No las envidio a ninguna por tener que cargar ahora con ese peso.
—Hola otra vez, suegra— Lillie hizo una reverencia, sonriéndole a la mujer.
—Han pasado un par de semanas, querida— le dijo, reverenciándose también—. El trabajo debe de tenerte realmente ocupada.
—Muchísimo— admitió, sonriendo.
—¡Abuela Delia, ¿me puedes comprar un helado cuando terminemos de cenar?!— le preguntó Amber, pegándose a su vestido.
El rostro de la mujer se sonrojó y luego, le sonrió a su nieta con ternura.
—Claro que sí, preciosa— la tomó de la mano para acto seguido, mirar a sus hijos—. Deberíamos adelantarnos.
Las dos rubias asintieron, conociendo bien a sus maridos.
Pasaron unos cuantos minutos hasta que finalmente, Ash y Red dejaron de reírse del otro.
—La última vez que te vi peinado así fue en tu boda…— dijo el menor, secándose las lágrimas que habían aparecido en sus ojos.
—Lo mismo digo yo— Red hizo lo propio, con una mano en el estómago.
—Yo me casé hace apenas unos meses, tú ya tienes años, mi risa está más justificada que la tuya— aseguró Ash, sonriéndole.
—Eso puede ser verdad, pero no puedo evitar reír al ver al salvaje de mi hermanito vestido tan formal— dijo, pasándose una mano por el cabello.
En menos de un segundo, ambos se abrazaron.
—Me alegro de verte, Ash— le dijo Red, dándole unas palmadas en la espalda.
—Yo también, Red— Ketchum sonrió, notando que ahora era tan alto como su hermano.
Tras unos segundos, se separaron.
—Hay algo de lo que quería hablar contigo— dijo Red, haciendo que Ash arqueara una ceja—. Es sobre la Liga de Campeones.
El menor de los hermanos lo comprendió.
—Ohhh… ¿Te refieres al próximo torneo de combates en pareja?— preguntó, sonriendo.
—Acertaste— dijo, mirando hacia la mesa—. Pero mejor hablémoslo con un buen plato de comida.
Ash miró también hacia donde estaba su familia, topándose con dos invitados más. Eran el profesor Oak y Gary. El primero vestía una camisa de color vino, mientras que el segundo usaba una camisa morada. Los dos le sonrieron a Ash.
Sonrió al verlos ahí.
—¿…e verda… s a ir… sí?...
Sintió un fuerte dolor de cabeza y cerró los ojos.
Y entonces, los abrió.
Se reincorporó rápidamente en su cama, sin contener un fuerte grito.
Sintió su cuerpo totalmente empapado de sudor y su respiración acelerada, así como su corazón. Sintió algo moviéndose a un lado suyo y entonces, las luces se encendieron.
Escuchó el sonido de alguien cayendo al piso y rápidamente, miró en dicha dirección.
—¡¿Estás bien, Ash?!— le preguntaron, haciendo que retrocediera por inercia.
—¿Q-Quién eres tú?...— interrogó, siendo incapaz de reconocer a la persona frente a él, quien lo miró con sorpresa.
—¿Qué quieres decir con eso?— le preguntó, señalándose con un dedo— ¡Soy yo, Go!
Ketchum parpadeó varias veces y luego se llevó una mano a la cabeza. Miró hacia su costado, donde Pikachu lo veía con preocupación.
—G-Go… Yo…
—¿Fue una pesadilla?— le preguntó, poniéndose de cuclillas. Ash asintió— ¿Quieres… hablar de ello?
Ash miró a sus alrededores. Estaba en un cuarto rectangular de paredes celestes. Había una litera y por lo que parecía, él dormía en la cama de abajo, mientras que Go dormía en la de arriba. Al costado derecho de las camas había un ropero y frente a las mismas, había dos escritorios y un sofá. Miró hacia la izquierda, topándose con la salida y un librero.
Finalmente, asintió.
Go bostezó. Estaba vestido con una camiseta blanca de manga larga, las cuales eran negras y un pantalón corto de color gris. Comenzó a caminar hacia la salida.
—Vamos a la cocina. Tal vez podamos pedirle a Mr. Mime que te prepare algo para que puedas relajarte— le dijo, volteando a verlo. A su hombro subió un pequeño Pokémon celeste de grandes ojos, larga cresta y enrollada cola.
Ash se levantó de su cama y entonces, se sintió mareado. Vio fijamente a Go, mientras Pikachu subía a su hombro.
—Eres… muy pequeño…— le dijo, con los ojos entrecerrados.
El moreno se sonrojó un poco y frunció el ceño.
—¡O-Oye, no digas algo así cuando estoy intentando ser un buen amigo!— le dijo, haciéndolo espabilar de inmediato.
—¡N-No, yo quiero decir que…!
—¡Además! ¡Todavía tengo diez años, así que tengo mucho tiempo para seguir creciendo!— le dijo, abriendo la puerta del dormitorio— ¡Vamos a la cocina!
Ash se rascó la cabeza.
Diez años…
No tardó mucho en seguir a su amigo.
En cuanto salieron de la habitación, encararon un largo pasillo que estaba completamente a oscuras, cosa que por algún motivo puso sumamente nervioso a Ash. Su cuerpo tembló un poco y justo cuando estaba por decirle algo a Go, este encendió una linterna.
—Realmente está oscuro…— murmuró, volviendo a bostezar— Bueno, es media noche después de todo…
Ketchum se fijó bien en la linterna de Go, descubriendo que se trataba de un teléfono celular idéntico al que él… ¿también tenía en la mano?...
—Tienes nictofobia-Rotom…
Al escuchar esas palabras, su cabeza dolió y rápidamente la agitó.
—¿Pika?...— murmuró el roedor en su hombro, viéndolo con más preocupación que antes.
—¿Ash?...— lo llamó Go, deteniéndose por un segundo.
—L-Lo siento, Go… No es nada, vamos— le dijo, caminando detrás de él.
—Bien…— no parecía tan seguro de que "no fuera nada".
Caminaron por el largo pasillo hasta llegar a unas escaleras, lugar donde encontraron los interruptores de la luz del pasillo (que encendieron sin dudar) y a Mr. Mime. El Pokémon parecía preocupado, por lo que se acercó a Ash, comenzando a preguntar algunas cosas.
—Tuvo una pesadilla. ¿Crees que podrías prepararle un té para que se relaje?— le preguntó con amabilidad.
Mr. Mime vio a Ketchum con sorpresa y luego frunció el ceño, determinado. Le levantó un pulgar a Go, bajando las escaleras de madera rápidamente.
Justo cuando Go estaba por bajar también, Ash lo detuvo, haciendo que volteara a verlo.
—Go… Gracias...— le dijo, con el sudor todavía corriendo por su rostro.
El niño le sonrió.
—Podrás agradecérmelo cuando me cuentes todo— dijo. En cuanto Ash lo soltó, comenzó a bajar hacia el primer piso.
Entraron a la cocina y, al contrario que con las luces del pasillo, no habían tenido que encender estas, pues eso lo había hecho Mr. Mime. Caminaron hacia una mesa de madera y tomaron asiento en unas sillas verdes, uno en frente del otro.
Mr. Mime acercó para cada uno un plato en el que había un pequeño trozo de pan dulce. Ash se sorprendió al ver eso.
—Es raro que Mr. Mime nos de comida de verdad…— murmuró, asombrado.
Go se rio.
—Me asustaste— le dijo, tomando un trozo de dicho pan—. Por un momento creí que habías perdido la memoria o algo así.
Ketchum arqueó una ceja.
—¿Cómo voy a perder la memoria por una pesadilla?— le preguntó.
Go terminó de masticar y finalmente, tragó.
—Así que bien… Sobre la pesadilla…
El azabache asintió.
—Es… bastante larga, en realidad…
Todos en el lugar veían fijamente a Ash. Pikachu y el pequeño reptil no parecían entender del todo lo dicho por el niño, pero Go y Mr. Mime comprendían un poco mejor el asunto.
—¿T-Todo eso fue tu pesadilla?— preguntó, con los ojos bien abiertos. Le dio un buen sorbo a su té luego de que Ash asintiera— Soñaste con… un mundo paralelo en el que tenías diecisiete años y llegabas a Alola, pero no te quedabas ahí como estudiante de la escuela Pokémon, si no que tomabas el…
—Recorrido Insular. Son pruebas que los niños de Alola toman para demostrar su fuerza— explicó, haciendo que Go asintiera—. Al menos sé que eso si existe en la vida real…
—Bien, entonces, siguiendo… En tu pesadilla conociste a tu amiga Lillie y luego de salvarla de unos malhechores, tú y ella comenzaron a viajar por toda la región para que tú pudieras completar tu Recorrido Insular, ¿verdad?
Ash dio una cabeceada.
—Y entonces, los amigos que conociste cuando estabas en Alola, en tu pesadilla resultaron ser esas personas súper importantes llamadas… "Capitanes", ¿verdad?
—Los encargados de poner las Pruebas del Recorrido Insular... Es un puesto que se pasa de padres a hijos— dijo, dándole un sorbo a su té.
—Kiawe, Lana, Mallow y Chris eran Capitanes— Ash asintió de nuevo ante lo dicho por Go—. Pero dices que tu amiga Lillie no lo era.
—Lillie seguía siendo la hija de la Presidenta de la Fundación Aether, solo que en ese mundo, su mamá era una muy, muy, muy mala persona…
Go se llevó una mano al entrecejo.
—Y aquí es donde empieza lo que no comprendo… Dices que tuviste que pelear contra criaturas de otra dimensión a las que les decían "Ultraentes", que estaban siendo comandadas por un señor de la destrucción llamado "Necrozma", quien intentaba arrebatarle la luz a todo el mundo, lo que terminaría con nuestra destrucción— repitió, juntando ambas manos.
—Pero eso es lo que no entiendo… Mis amigos de Alola y yo nos enfrentamos a varios Ultraentes, pero ninguno de ellos era… como los que vi en mi sueño…
—D-De momento voy omitir los detalles sobre esos Ultraentes de los que nunca me has hablado…— dijo, centrándose en alejar su evidente curiosidad— Dijiste que en tu sueño, ellos eran… realmente malos… ¿Qué tan malos en realidad?
Ash lo miró a los ojos.
—Tan malos como para… hacer que personas y Pokémon pierdan la vida…— respondió, cosa que sobresaltó a Go.
—Ahora entiendo por qué fue una pesadilla…— murmuró, frunciendo levemente el ceño. Mr. Mime se veía preocupado por Ash.
—Pero eso no es todo— dijo Ketchum, comenzando a juguetear con sus dedos—. Lo peor de mi sueño fue él… Fue Necrozma…
—El líder de los malvados…— el ceño de Go se frunció un poco más.
Ash asintió.
—Hubo una guerra entre nosotros y ellos. Durante mucho tiempo, no hubo un resultado claro, pero cuando finalmente parecía que íbamos a ganar, Necrozma se volvió mucho más fuerte y comenzó a hacer que todo nos saliera mal… Fue ahí cuando Tapu Fini… U-Un Pokémon legendario de Alola— explicó rápidamente al ver la mirada confusa de Go—. Bueno, Tapu Fini me dijo en ese momento que mi destino era morir en la guerra…
Go sintió como un escalofrío le recorría el cuerpo.
—¡Pero nosotros seguimos luchando! ¡Seguimos tratando de pelear! Y cuando parecía que no lo lograríamos…, comenzamos a ganar… Teníamos un plan para ganar y justo cuando lo habíamos completado… Yo…— apretó con fuerza los puños y frunció el ceño.
—¡E-Está bien, Ash, no tienes que decir nada más!— se apresuró a decirle Go. Los Pokémon se veían claramente preocupados— Ya me quedó claro que fue una pesadilla horriblemente vívida…
—¡Pero, Go! ¡No comprendo por qué tuve ese sueño! ¡Yo conocí a Necrozma cuando estuve en Alola, él no era malvado, él solo necesitaba ayuda y nosotros se la dimos!... No… No entiendo por qué tuve entonces un sueño así…— murmuró, bajando la mirada.
El moreno se le quedó viendo a Ash, sintiéndose triste al ver a su amigo así.
En la cocina hubo silencio por unos segundos hasta que escucharon como Go se aclaraba la garganta.
—Ahhhh… De verdad me gustaría visitar Alola… Tengo un Raichu, por lo que me encantaría tener un Raichu de Alola… He visto que pueden volar y son tipo Psíquico…— dijo, mirando de reojo a Ketchum, quien lucía sorprendido.
Tras unos segundos, el azabache sonrió.
—Gracias, Go— le dijo.
El niño le devolvió la sonrisa.
—¿Alola?— preguntó el profesor Sakuragi, viendo a sus dos asociados investigadores.
Ambos niños asintieron con fuerza.
Era la tarde del siguiente día. Se habían quedado dormidos de más por haberse despertado en mitad de la noche, por lo que apenas despertaron, tuvieron que ir a alimentar a los Pokémon. Luego de ver que por fin tenían tiempo libre, interceptaron al profesor Sakuragi en una gran sala que servía como sala de conferencias y de reuniones por igual.
El lugar estaba amueblado con varias estanterías, un escritorio largo sobre el cual podían verse dos computadores, una pizarra, una mesa de madera café y un sofá del mismo color.
Ash vestía una gorra roja con el símbolo de una Pokéball cuadrada en el centro (se trataba de un cuadrado negro con un pequeño círculo verde en el centro); llevaba puesta una camiseta blanca con una franja roja en el centro y sobre esta, un chaleco azul; en la parte baja del cuerpo usaba una pantaloneta de color azul oscuro, siendo su calzado unas deportivas negras con detalles azules en el empeine y costados del talón. Colgando de su espalda había una mochila verde.
—¡Escuché que los Raichu de Alola pueden volar y que ganan el tipo Psíquico! ¡Estoy realmente intrigado!— dijo, mostrándole al profesor un teléfono celular en cuya parte trasera podía verse el rostro de un Rotom, el cual parpadeaba de vez en cuando.
Sakuragi vio con atención un vídeo que se estaba reproduciendo y luego, asintió.
—Conseguiré boletos para ustedes mañana a primera hora— les dijo, cruzándose de brazos con una sonrisa en el rostro—. Podrían sufrir un poco por el jet lag, pero no es nada que no puedan superar, ¿verdad?
Ash y Go inflaron el pecho.
—¡Por supuesto que no, ya que después de todo, somos…!
—¡Asociados investigadores!
—¡Pika pi!
Sakuragi se rio.
—Alola, ¿eh?...— escucharon murmurar, mirando hacia atrás. Se encontraron con Renji, quien veía hacia el techo— He oído que su clima tropical es hermoso…
—Yo la conozco por la Carrera de Panqueques Pokémon— dijo Kikuna, con los ojos brillando— ¡Son realmente emocionantes!
—¿Carrera de Panqueques Pokémon?...— murmuró confundida una nueva voz.
—¿Nunca has oído hablar de ella, Koharu?— preguntó Ash, sonriendo.
La niña negó con la cabeza. A sus pies corrían una Eevee y un Yamper, jugando entre sí.
—Es una idea tan rara que ni me lo puedo imaginar…— dijo, haciendo su mayor esfuerzo. Tenía puesto un uniforme escolar que consistía en un vestido blanco. En los costados de la falda del vestido había unos bordados que recordaban a anclas, las cuales eran unidas por un listón amarillo. Los bordes del cuello del uniforme eran azules y del mismo colgaba una especie de corbata amarilla.
—¡Por supuesto! ¡Tú debiste haber participado en una cuando estuviste por Alola, ¿no?!— preguntó Kikuna, mirando a Ketchum, quien asintió.
—Pikachu y yo estuvimos a punto de ganar, ¿verdad?— le preguntó con una sonrisa al roedor, quien asintió con fuerza.
—Vamos, no nos dejen con la duda— Renji se acercó un poco a ellos—. Cuéntennos que son.
Go asintió, también viéndose curioso.
Justo cuando Ash abrió la boca para tratar de explicar, Go lo interrumpió.
—E-Espera, Ash, tal vez sea mejor si Kikuna lo explica— le dijo, sonriendo de forma nerviosa. Ketchum se vio confundido. Nadie dijo lo contrario.
—Rotom siempre me decía que mis explicaciones apestan…— murmuró, con una sonrisa desganada. Se dio cuenta de lo que dijo en el momento en el que todos lo voltearon a ver.
—¿Rotom te decía…?
—¡A-Ah, no, no! ¡Olviden eso! ¡Será mejor si escuchan la explicación de Kikuna!— interrumpió a Go, volteando a ver a la joven adulta de pelo morado.
Los ojos de la mencionada brillaron.
—¡Una vez al año, en Alola se celebra una tradicional carrera donde los participantes recorren una pista de obstáculos ubicada en la isla de Melemele! ¡La carrera se divide en tres fases, una donde es el entrenador quien lleva los panqueques, otra donde entrenador y Pokémon colaboran para lograr avanzar y la última y más larga es aquella en donde los Pokémon avanzan por sí mismos para llegar a la línea de meta!— explicó, con gran emoción— ¡El primero en llegar es el ganador y el premio se traduce en un año entero de panqueques gratis en cualquier tienda de Alola!
Go y Koharu se sorprendieron enormemente al escuchar eso.
—¡¿U-Un año?!— preguntó el moreno, sin poder ocultar su emoción— ¡Esos son demasiados panqueques para solo una persona!
Koharu asintió rápidamente.
Ash y Sakuragi se rieron al ver a los chicos actuar así.
—Hay muchas reglas, pero la más importantes es que a quien se le caigan los panqueques pierde— terminó de decir Kikuna, con un pequeño sonrojo en el rostro.
—¡Ah, la encontré!— escucharon decir a Renji— ¡La Carrera de Panqueques del año pasado! Fue en esa donde participaste tú, ¿verdad, Ash?
Al escuchar eso, el azabache no pudo evitar sorprenderse. ¿La carrera del año pasado?... Pero… no podía ser posible…
Si era la del año pasado, entonces ¿por qué…?
—¡Woah, hay mucha gente!— notó Koharu, haciendo espabilar a Ash.
—¡Ah, ahí están! ¡Ash, Kiawe, Lana, Mallow y Chris!— señaló Go, sonriendo al reconocer a sus amigos.
Ketchum, por su parte, no pudo evitar sentir nostalgia. En ese tiempo, Shiron todavía no había nacido y Lillie seguía sin superar su miedo a los Pokémon por lo que no había participado...
¿Eh?...
—Lo logré… Yo… ¡Lo hice!
Uno de los ojos de Ash se cerró y luego, se llevó una mano a la cabeza. Miró hacia todos lados con rapidez, dándose cuenta de que nadie se había dado cuenta de lo que había pasado, ni siquiera Pikachu, quien ahora hablaba de forma activa con Yamper, Eevee y el pequeño reptil.
Se había empezado a perder en sus propios pensamientos, cuando de pronto escuchó un grito.
—¡Ese Raichu es sorprendente!— oyó decir a Go. ¿Ya habían llegado a esa parte de la carrera?... Pero si era casi el final…
—Todos son rapidísimos…— murmuró la hija de Sakuragi, viéndose fascinada— No sé cómo tienen el equilibrio para llevar de esa forma los panqueques sin que se les caiga ninguno…
Ash se paró a un lado de su amigo y lo miró de reojo. Vio los brillantes ojos con los que miraba la repetición y no pudo evitar sonreír.
Ya no irían a Alola solo por su pesadilla, sino que lo harían también para que Go pudiera capturar a un Raichu.
Siendo honestos, Ash se sentía un poco aliviado por eso, pero no sabía por qué.
—¡¿EHHHHH?! ¡E-Espera, ¿qué fue eso que pasó al…?!— mientras que Go no podía asimilar lo que acababa de ver, los demás tampoco.
Koharu, Sakuragi, Kikuna y Renji tenían un gesto inexpresivo en sus rostros.
—Vaya… Que sorpresa— dijo el profesor después de un rato, riendo—. No esperaba que Komala ganara eso.
—¿E-Entonces el Bewear era un muñeco todo ese tiempo?...— se preguntó Renji, rascándose la cabeza con confusión.
Koharu parecía seguir tratando de procesarlo.
—Esa era la única Carrera de Panqueques que me faltaba por ver…— murmuró Kikuna, para luego, sonreír ampliamente— ¡Esto demuestra que en una verdadera Carrera de Panqueques, uno nunca sabrá el resultado!
Ash se rio.
—¿No te dieron nada por quedar en segundo lugar, Ash?— le preguntó Go, volviéndolo de nuevo en el objetivo de las miradas.
—Bueno, me dieron unos panqueques gratis y estaban deliciosos— respondió, sonriendo. De pronto, su estómago rugió.
En el lugar, todos se rieron.
—Sería genial…— murmuró Go, con una sonrisa— Participar en una Carrera de Panqueques, quiero decir…
Kikuna sonrió de repente.
—¡Hablando de eso, Go!— giró rápidamente hacia su computadora— ¡Si no me equivoco, la próxima Carrera de Panqueques es…!— su sonrisa se amplió— ¡Justo como lo esperaba! ¡La próxima Carrera de Panqueques es dentro de tres días!
La imagen en el computador de Kikuna se manifestó en un holograma que apareció justo enfrente de todos, en una plataforma que medía poco menos de treinta centímetros.
Se podía ver un poster con la imagen del Director Oak y su Komala, quienes se habían convertido en la nueva cara del concurso.
—¡¿En serio?!— preguntó el niño, con gran alegría.
—Esta es una gran oportunidad, Go, Ash. Deberían participar ambos— les dijo Sakuragi, haciendo que los dos asintieran rápidamente.
—Será justo a inicios de la Golden Week, pero le prometí a mis padres que los visitaría…— Kikuna se vio decaída por un segundo, pero no le duró mucho. Les levantó un pulgar a los dos niños— ¡Los estaré apoyando desde aquí, Go, Ash!
—¡Gracias!— exclamaron al mismo tiempo.
—He oído que el Observatorio de Alola es impresionante…— murmuró Renji, dejando salir un suspiro— Lastima que ya tengo planes…
Entonces, Ketchum sintió un poco de curiosidad. Sabía que Koharu no era de muchas palabras, pero si sabía que una vez que se emocionaba con algo, podía hablar de ello con normalidad. Solo por si acaso, volteó a verla de reojo.
Y se llevó una sorpresa.
Estaba mirando al poster con un pequeño sonrojo y los ojos llenos de brillo. Sakuragi justo se dio cuenta de eso y cuando estaba por abrir la boca…
—¿Quieres venir, Koharu?— preguntó Ash, sonriendo.
La niña se sobresaltó al escucharlo y rápidamente se dio cuenta de que todos la estaban viendo.
—A-Ah, pero tengo tarea y…
—Podrías hacerla en el avión y cuando estén descansando— le dijo su papá, sonriéndole—. Sería una buena experiencia para ti, Koharu. Tal vez así podrías estrechar más tus lazos con Eevee.
Volteó a ver a su tipo Normal, quien le sonrió. Se decidió en ese momento.
—Iré— dijo, con el ceño ligeramente fruncido, mostrando determinación.
Ash, Go y Pikachu sonrieron ampliamente.
—¡Será la primera vez que Koharu nos acompañe!— exclamó Go, luciendo bastante feliz— Ah, aunque estuvo esa vez del concurso de Nami y Feebas en Hoenn…
—¡Va a ser muy divertido, Koharu, ya lo verás!— Ash se llevó las manos a las caderas mientras sonreía.
—E-Están exagerando…— murmuró la niña, desviando la mirada y con un pequeño sonrojo en el rostro.
—¡Entonces está decidido!— Sakuragi hizo que todos voltearan a verlo— Compraré boletos para mañana. No les molesta esperar a que Koharu salga de la escuela, ¿verdad? Es su último día de clases.
La niña vio con un poco de nerviosismo a los dos asociados investigadores
—¡Por supuesto que no!— dijo Go, extendiendo los brazos a los costados— ¡Esperaríamos aunque tuviera que ser una semana!
Ash asintió rápidamente.
—¡Si Koharu quiere venir con nosotros, entonces debe venir!— aseguró.
La mencionada sintió como se le quitaba un peso de encima.
—Entonces saldrán mañana aproximadamente a las tres de la tarde— les dijo Sakuragi, sonriendo—. ¿Vas a decírselo al profesor Kukui, Ash?
El azabache se sobresaltó.
—¡A-Ah, es cierto! Lillie ya no vive con ellos, pero de todas formas podría ser un inconveniente si aparecemos sin que tengan nada preparado— dijo, riéndose.
Go abrió los ojos de par en par al igual que Pikachu.
—Ash, ven conmigo un momento— le dijo, tomándolo de la muñeca y arrastrándolo fuera del lugar.
—¡E-Ey, espera, Go!
Sakuragi, su hija y sus asistentes vieron un poco confundidos la repentina situación.
—De todas formas, Koharu, recuerda preparar tu equipaje cuando lleguemos a casa— le dijo el profesor a la niña, quien asintió.
—¡Sí!
En cuanto se dio la vuelta, Koharu no pudo evitar sonreír. Se sentía realmente emocionada.
—¡Go, espera! ¡¿A dónde vamos?!— le preguntó una vez salieron del laboratorio, comenzando a descender por una carretera empinada.
Siguieron corriendo por varios minutos en los cuales Go comenzó a perder el aliento. Luego de un rato más, Ash también comenzó a cansarse, cosa que lo sorprendió enormemente.
Él podía correr mucho más que solo eso…
Finalmente, terminaron llegando a un parque. Cuando dejaron de correr, Go arqueó ligeramente la espalda, recargándose en sus rodillas mientras luchaba por recuperar el aliento.
Ash, por otra parte, veía con confusión a su amigo mientras se recuperaba de la repentina carrera.
—G-Go…— murmuró, caminando hacia él.
—Definitiva… mente… hay algo mal contigo…, Ash…— dijo Go, volteando a verlo con el ceño fruncido— ¿Lillie… ya no vive… con los profesores?... Eras tú… quien vivía con… ellos… Ellos son… tu familia de Alola…, ¿recuerdas?
Al escuchar eso, Ash abrió con fuerza los ojos. Pikachu saltó de su hombro y lo volteó a ver. Volvía a lucir tan preocupado como lo hacía hace unas horas.
Ketchum retrocedió unos cuantos pasos y luego, se llevó una mano a la cabeza.
—Yo…
—Lillie viviendo con los… profesores era una de las partes… de tu sueño que menos entendías…— le recordó Go, mirándolo fijamente— ¡Tú mismo me lo dijiste… hace unas horas! ¡Además de que también me contaste que Lillie vivía…!
Se detuvo al ver la mirada de Ash. Esos ojos entrecerrados llenos de confusión y miedo fueron demasiado para él.
—Go…— llamó Ash— ¿Qué me está pasando?...
Y él no supo responder.
—Es… la primera vez que viajo tan lejos de Kanto…— murmuró Koharu, viendo sus alrededores con los ojos relucientes. Su Eevee se veía igual de fascinada.
—Bueno, ahora estamos literalmente al otro lado del mundo— dijo Go, inhalando profundamente— El aire de Alola es increíble… ¿Verdad, Sobble?
El tipo Agua asintió con una sonrisa en el rostro.
Ash bostezó, se estiró y luego, sonrió.
—¡Siempre es bueno volver a Alola!— exclamó. Pikachu se encontraba de acuerdo.
—Papá me dijo que había rentado habitaciones de hotel para nosotros— Koharu sacó su teléfono celular, uno idéntico al de Go y al de Ash, a excepción del color, el cual era rosado—. Rotom, ¿podrías enseñarnos la ruta hacia el hotel?
La niña iba vestida con una blusa de manga corta y cuello blanco. En su bolsillo podía verse el bordado de una flor morada. Usaba pantalones cortos de color verde y unas sandalias rosadas. Su mochila era un saco amarillo donde llevaba todas sus cosas.
—La ruta hacia el hotel ha sido fijada— dijo el teléfono celular.
Koharu sonrió.
—Los SmartRotom son más útiles de lo que pensaba— dijo, volteando a ver a sus acompañantes—. ¿Nos vamos?
Los dos asintieron.
—¿No se lo diremos al profesor Kukui?...— repitió Ash, confundido.
—Se enterará de que estamos en Alola cuando vayamos a verlo, pero de momento no hay que decirle nada. Él se dará cuenta de inmediato de que hay algo malo en ti y hasta que no sepamos lo que pasa, mientras menos personas lo sepan, mejor— respondió Go, cruzado de brazos—. Es evidente que esa pesadilla no fue un simple sueño… ¡Necesitamos investigar y visitar lugares de Melemele que te traigan todos los recuerdos posibles de ese sueño!
Ash asintió. Sobble y Pikachu no parecían entenderlo del todo, pero estaban de acuerdo.
—Pero si llegaremos de sorpresa a Alola, ¿entonces dónde dormiremos, Go?— interrogó, un poco preocupado por el tema del hospedaje.
—Solo tendremos que decirle al profesor Sakuragi que no hay suficiente espacio en la casa del profesor Kukui para tres invitados y pedirle que nos rente una habitación de hotel— le respondió, cruzándose de brazos y sonriendo, consciente de su propio ingenio.
—Pero… ¿eso no haría que Koharu se sintiera culpable?...
Go se sobresaltó. Él ni siquiera había pensado en eso…
—Tienes razón…— dijo, dejando de sonreír— Hacer que Koharu crea que no podemos quedarnos en casa del profesor Kukui por su culpa sería demasiado cruel… Necesitamos otro plan— dijo, levantando la mirada con determinación.
Los dos se quedaron pensativos por un buen rato, mientras que Pikachu y Sobble volteaban a verse. Sabían que hacían esas cosas por el bien de Ash, pero no entendían muy bien los detalles de fondo.
—¡Lo tengo!— exclamó Go de pronto— ¡Lei!
—¿Lei?— preguntó Ash, arqueando una ceja, cosa que preocupó a Go.
—¡El hijo del profesor Kukui y de la profesora Burnet!— le recordó rápidamente, haciendo que Ash negara el doble de rápido.
—¡Ya lo sé! Lo que no entiendo es qué tiene que ver con esto— dijo, rascándose la cabeza.
Go suspiró con alivio.
—Verás, lo que le diremos al profesor Sakuragi es…
—Ya veo...— Sakuragi lucía serio. Asintió— Entiendo perfectamente eso. Al principio, los niños pueden ser muy difíciles, especialmente en las noches.
—Y pensando en eso, decidimos que tal vez no sería lo mejor importunar de esa manera a los profesores— terminó de decir Go, cruzándose de brazos.
Ash asintió al igual que Pikachu y Sobble.
—Es muy bueno de su parte que sean así de considerados, Go, Ash— les dijo Sakuragi, sonriéndoles a ambos—. No se preocupen, rentaré para ustedes una habitación en un hotel. Seguro encontraré algún buen lugar.
Ash, Go y Pikachu rieron de forma nerviosa. Los dos niños le dieron la espalda a Sakuragi, cosa que lo sorprendió.
—Me estoy sintiendo mal por mentirle al profesor…— susurró Ash.
—Yo también, pero no se puede evitar. ¡Tenemos que descubrir qué está pasando contigo!— le dijo Go en el mismo tono de voz.
—¡Sal, Cinderace!
—¡Afuera, Lucario!
Las dos Pokéballs se abrieron, permitiendo que tanto Lucario como Cinderace aparecieran junto a sus entrenadores.
—¡Cinder!— exclamó el conejo, viendo sus alrededores. Recordaba haber estado antes por ahí, pero ahora todo se veía un poco más pequeño.
Lucario cerró los ojos y comenzó a caminar.
—Lucario, ¿a dónde vas? ¡El camino es por aquí!— le indicó Ash, señalando la dirección completamente opuesta.
El tipo Lucha se sobresaltó y luego, miró de forma amenazante a Cinderace, quien acababa de empezar a reírse.
Pero eso fue hasta que lo sintió.
Un fuerte escalofrío lo recorrió por completo, obligándolo a mirar rápidamente a su entrenador… Se quedó con los ojos bien abiertos.
—¡Bien! ¡En mar…!
—¡Rrrgh! ¡Rrrrgh!— escucharon que decía Lucario, haciendo que todos voltearan a verlo.
Los sensores ubicados en la parte trasera de la cabeza del Pokémon se elevaron y su mirada lucía llena de desconfianza. Había adquirido una pose de batalla hacia nada más y nada menos que su propio entrenador.
—¿L-Lucario?...— murmuró Ash, confundido.
Go y Koharu voltearon a verse rápidamente, así como Eevee y Sobble.
—¡Pika Pika! ¡Pikachu!
—¡Rrrgh! ¡Rrgh!
Pikachu se sorprendió ante lo dicho por el Pokémon Aura y luego, volteó a ver a Ash.
—Lucario, soy yo, amigo… ¿Qué sucede?...— le preguntó, acercándose lentamente a él.
Cinderace, quien se había puesto completamente serio, trató de hacer que se detuviera, pero Lucario no lo escuchó.
El tipo Lucha se mantuvo en posición de combate y su cuerpo comenzó a tensarse más y más conforme Ash se le acercaba.
—No sé qué sucede, Lucario, pero vamos a hablarlo, ¿sí?— le pidió, a solo centímetros de él— Eso es, eso es… Ahora…
De pronto, Lucario lanzó una Esfera aural contra Ash, mandándolo a volar hacia unos arbustos.
—¡ASH!— gritó Go, corriendo hacia él.
Koharu se llevó las manos a la boca, realmente sorprendida y preocupada por igual. Siguió a Go en cuestión de segundos.
Lucario seguía viendo a Ash de forma amenazante, pero tres Pokémon se interpusieron en su campo de visión.
Pikachu, Cinderace y Eevee lo veían con el ceño fruncido.
—¡Pika Pikachu!
—¡Cinder Cinderace Cin!
—¡Vee! ¡Eevee!
Pero no había forma de que Lucario bajara la guardia.
—¡Ash, ¿estás bien?!— le preguntó Go a Ketchum ayudándolo a salir de los arbustos.
—Sí…, estoy bien, Go— respondió, sonriéndole.
—¿N-No te duele?...— interrogó Koharu. Ash negó.
—Fue como cuando nació— dijo, riéndose—. Fue un ataque de advertencia.
Go y Koharu seguían viéndose preocupados pero rápidamente pasaron a estar sorprendidos.
—¡E-Espera, Ash! ¡Lucario ahora mismo…!
—Está bien— dijo, sin dejar de sonreír—. Es Lucario, después de todo.
Y entonces, todos los gestos hostiles del Pokémon Aura desaparecieron. Tanto su mirada, como su postura volvieron a ser las normales... Aunque en realidad su mirada pasó a mostrar arrepentimiento.
—No sé qué hice para hacerte enojar, Lucario, pero de verdad lo lamento— le dijo, rascándose la parte trasera de la cabeza—. ¿Crees que podrías darme otra oportunidad? Si me dijeras lo que hice mal, te prometo que intentaré nunca volver a hacerlo.
Lucario tenía la mirada gacha y lucía frustrado. Negó rápidamente.
—¿Lucario?...— lo llamó Ash, pero antes de poder hacer nada más, el Pokémon tomó su propia Pokéball y entró en ella— ¡Lucario!
Justo cuando Ketchum estuvo por tratar de abrirla, Go lo sujetó de un hombro.
—Lucario se veía realmente confundido— le dijo—. Tal vez deberías dejar que su cabeza se refresque antes de intentar hablar con él…
Koharu miró en todas direcciones, dándose cuenta de que un montón de gente los estaba viendo, haciéndola sentir un poco nerviosa.
Ash, por otra parte, frunció levemente el ceño y unos segundos después, misteriosamente sonrió.
—¡Entonces sigamos!— dijo, guardando la Pokéball de Lucario— ¡No quiero echar a perder el viaje con preocupaciones!
Go sonrió y asintió, mientras que Koharu hizo lo que pudo. Los Pokémon seguían realmente preocupados por lo que había pasado con Lucario.
El moreno comenzó a caminar detrás de Ash y Koharu, por lo que ninguno de ellos notó su expresión, solo Cinderace y Sobble lo hicieron.
—Sea lo que sea que hizo actuar así a Lucario, tiene que estar relacionado con esa pesadilla que tuvo Ash… No sé qué está sucediendo, pero llegaré hasta el fondo de esto… Lo haré por el bien de mi amigo.
—¡Es increíble!— exclamó Ash, sonriendo inmensamente.
Go dejó salir un silbido de admiración.
El lugar era amplio y contaba con dos camas individuales, un sillón familiar negro con forma de "L" pegado en la esquina, una televisión de cincuenta pulgadas atornillada contra la pared que estaba frente a las camas, un cuarto de baño integrado que contaba con bañera y ducha, así como un balcón desde el que podían ver parte de ciudad Hau'oli, pero lo asombroso para los niños no era eso… ¡Lo asombroso para ellos era aquel mini-refrigerador lleno de bebidas y dulces!
—T-Tenemos que tener cuidado con esto, Go…— murmuró Ash, viendo seriamente a su amigo, quien asintió.
—Si nos descuidamos demasiado, podríamos terminar perdidos en las maravillas del mini-refrigerador…— asintió rápidamente.
Pikachu, Sobble y Cinderace veían los bocadillos con cierta tentación.
—¡Vee!— escucharon, haciendo que todos voltearan hacia la entrada rápidamente.
La Eevee de Koharu llegó corriendo hacia los Pokémon, posiblemente interesada por lo que estaban viendo. Por otro lado, la entrenadora estaba parada debajo del marco de la puerta, viendo con los ojos entrecerrados a los varones.
Ash y Go se pararon rápidamente, tratando de disimular lo que estaban haciendo.
—Cómo te decía, Ash. Creo que sería correcto comenzar a entrenar para la Carrera de Panqueques— le dijo Go, cruzado de brazos y con los ojos cerrados.
Ketchum imitó los gestos corporales de su amigo y procedió a asentir varias veces seguidas.
—Un recorrido por la isla Melemele mientras entrenamos, sí. Es una buena idea, Go— admitió, llevándose una mano al mentón.
Ambos abrieron levemente un ojo para ver a Koharu. El gesto acusatorio de la niña solo se hizo más expresivo, resultado contrario al que ellos buscaban.
Cuando Ash y Go comenzaron a sudar a mares, ella suspiró.
—Entonces, entrenamiento— les dijo, con un rostro más neutral.
Ambos vieron la oportunidad perfecta.
—¡Así es! ¡Entrenamiento!— exclamó Go de inmediato.
Ash asintió rápidamente.
—¡Puede parecer sencillo, pero para los Pokémon que caminan en cuatro patas es especialmente difícil, ¿verdad, Pikachu?!— volteó hacia el pequeño roedor quien dio una cabeceada.
—Pikachu Pi.
—Vas a entrar con Eevee, ¿verdad, Koharu?— le preguntó Go, sonriendo.
La niña pareció olvidar del todo lo que había visto antes, ya que su expresión ahora mostraba nerviosismo y timidez.
—Como Eevee es mi único Pokémon…— lucia ciertamente indecisa.
—¡Ah, puede que Eevee camine a cuatro patas, pero que sea pequeña es de mucha ayuda en realidad!— le dijo Ash, levantando un dedo.
Koharu volteó a verlo, sorprendida.
—Ash tiene razón. Tú misma viste la repetición del año pasado; todos los finalistas eran Pokémon pequeños— el rostro de Go mostró conflicto—. Aunque está ese Bewear que no era un Bewear…
—Ellos te ponen a tirar de un carrito en el que llevas a tu Pokémon— Ketchum comenzó a jalar de un objeto imaginario y Pikachu, siguiéndole el juego, simuló que estaba siendo movido—. Si tu Pokémon es muy grande, tendrás problemas para jalarlo— se rio—. A un amigo ya le pasó eso.
Go se rio también, haciendo que Koharu se sintiera un poco perdida.
—Te refieres a Kiawe, ¿verdad?— preguntó, señalándolo.
—¿Te diste cuenta?— Ash volvió a reírse al igual que Go.
Koharu se quedó seria, viendo fijamente como los dos niños se reían.
Eso fue hasta que Ketchum caminó hacia ella.
—Tenemos que ir a registrarnos para la carrera— les recordó, haciéndola espabilar.
—T-Tienes razón— con la cabeza llamó a su Pokémon—. Vamos, Eevee.
Cerraron la puerta detrás de ellos.
—¿Ya dejaste tus cosas en tu habitación, Koharu?— le preguntó Go, recibiendo un pequeño asentimiento.
—Llevo solo un poco de dinero y una Pokéball.
El repentino interés de ambos niños por eso último la sobresaltó un poco.
—P-Por si necesito capturar algo…— murmuró, desviando la mirada.
Ash y Go voltearon a verse. Se sonrieron.
—¡Luego de que nos registremos, empezaremos el entrenamiento!— dijo Go, levantando con energía un brazo hacia el aire.
—Comenzaremos entrenando en la ciudad, ¿verdad?— preguntó Ketchum, haciendo que Koharu lo viera con curiosidad.
—¿En la ciudad?
—Ahí hay muchas personas y podemos usarla como un buen sitio para practicar el evadir obstáculos y demás cosas— aclaró Go.
Koharu asintió, con una mano en el mentón.
—¿Y qué usaremos para entrenar? Dudo mucho que vayamos por toda la isla con un plato de panqueques cada uno.
Los varones voltearon a verse con complicidad, así como Pikachu y Cinderace. Por algún motivo, eso no le produjo demasiada confianza a Koharu.
—Para este tipo de situaciones… ¡tenemos esto!— luego de que Go dijera eso, ambos sacaron de sus mochilas un plato de plástico sobre el cual había varios círculos de madera con un diámetro un poco menor al del plato.
Koharu se quedó muda al ver eso.
—Es…
—¡El súper híper simulador de cargar panqueques!— terminó de decir Ketchum.
—Así es, es el súper híper…— Go se interrumpió a sí mismo y luego, miró a su amigo con una ceja arqueada— Te acabas de inventar eso, ¿verdad?
Ash sacó la lengua mientras guiñaba un ojo.
Go dejó de lado el asunto del súper híper simulador de cargar panqueques.
—Hicimos estos cuando tú estabas en la escuela. Renji nos ayudó— explicó.
—¿Renji de verdad tiene tiempo para hacer este tipo de cosas?...— se preguntó Koharu.
—¡Ash!— exclamó Go, señalando con las manos al azabache, quien asintió de inmediato— ¡Te explicaré ahora su mecanismo!— Koharu de pronto se puso bastante seria y atenta ante lo que le estaban por decir— El plato de plástico es un sustituto al plato de vidrio que se usa en la competición. Sin importar cuantas veces se caiga, no va a romperse.
Ash dejó caer a propósito su plato. Al impactar contra el suelo, los discos de madera se cayeron en todas direcciones pero de inmediato se reagruparon, volviendo a formar una pequeña torre, lo cual sorprendió a Koharu.
—Dentro del plato de plástico hay un hilo que mantiene unidos a todos los discos de madera y cuando el plato cae, este hilo es el que evita que las piezas se desperdiguen por todas partes— Go le pidió que volviera a mirar a Ash.
Ketchum estiró los "panqueques" hacia arriba y luego, los soltó. Cayeron exactamente en la misma posición en la que estaban antes.
—Sabemos que nuestros falsos panqueques son más pesados que los panqueques normales, pero esto también estaba planeado. No solo no se rompen sino que, como pesan más, a la hora de la competición el peso que sentiremos será menor al que utilizamos para nuestro entrenamiento— Go extendió los brazos hacia los lados, haciendo equilibrio con la mano derecha para que el plato no se le cayera— ¡Todo es un ganar-ganar!
Koharu dejó salir un sonido de sorpresa.
—Lo pensaron bastante— admitió.
—En realidad solo fuimos Renji y yo, Ash no ayudó mucho— dijo Go, haciendo que Koharu entrecerrara los ojos.
—Y-Ya veo…
—¡No tenías que decirle eso!— Ketchum tenía el ceño ligeramente fruncido pero luego suspiró— En fin, este es el tuyo, Koharu— le dijo, tendiéndole el plato que había estado sosteniendo todo ese tiempo.
La niña se puso un poco nerviosa por un momento.
—Pero como no tienes mochila, yo lo guardaré por ti— Ash pareció comprender el pensamiento de Koharu, quien suspiró con alivio.
—Una vez que explicamos esto, ya podemos irnos— Go guardó también su plato y se dio media vuelta— Let's Go!
—Go!
Koharu ladeó la cabeza, confundida.
—Es algo que decimos antes de hacer algo— aclaró Go, riéndose un poco por la reacción de su amiga de la infancia.
—¡A-Ah, ya veo!— dijo ella.
Y así, pusieron rumbo hacia el exterior.
Ya que Koharu iba a espaldas de ambos, ninguno pudo ver su expresión pero ella tampoco pudo ver las de Ash y Go.
Ambos varones se veían con seriedad.
Ash frunció el ceño.
Si tenía que elegir un lugar cercano y que fuera realmente significativo en su pesadilla, definitivamente tenía que ser ese.
—Puede ser… ¿Qué esté perdido?...
Su primer destino sería el pasadizo frente a la Oficina de Turismo de Hau'oli.
¡Ey, hola a todos! Después del susto que les di con el capítulo 116, apuesto a que ninguno de ustedes pensó que volvería a leerme al final de los capítulos en esta historia en particular XD
Bueno, antes de comentar cualquier cosa, quiero agradecerle a todos los que me felicitaron por haber pasado el examen de admisión a la universidad. No pude agradecerlo por DM, pues tenía que mantener el aura de misterio, entre otras cosas.
Y ahora sí, volviendo a la historia…
Este y los siguientes capítulos podrán parecerles extraños a algunos, que no tienen nada que ver con la historia hasta el momento, pero les aseguro que esto tiene un por qué. Así que de momento, díganle hola a Go y Koharu, pues serán los que compartirán protagonismo con Ash en estos capítulos.
Yyyy… Supongo que debo de decirles que no esperen ver a los coprotagonistas habituales en unos dos capítulos o así XD
También sé que muchos de ustedes tienen muchísimas dudas sobre ciertos temas de la historia y me esforzaré muchísimo por aclararlos todos.
Retrocediendo un poco en el tiempo… Hombre, de verdad se creyeron que ese iba a ser el final de la historia XDDD
Soy consciente de que a casi NADIE le gustó ese final y lo entiendo, fue hecho con ese objetivo. Con el objetivo de hacerlos pensar: "Esto no puede ser el final", pensamiento que será relevante en la historia. Hubo personas que no se creyeron ni de broma que este no era el fin de la historia, otros de verdad lo pensaron así, unos estaban en completa negación y una pequeñísima minoría sintió que este final era uno bueno. Sea como sea, he visto que algunos piensan que ese final ya no es "canonico" dentro de la historia y yo solo quiero decirles: ¿Ah, no?
Sé que a algunos de ustedes les gusta teorizar, por lo que ey, si quieren compartir alguna teoría conmigo, bienvenida sea. Solo espero que sepan que no confirmaré ni negaré nada XD
Eeeeeeeen fin… Prologué la "E" para ver si se me ocurría algo de qué hablarles, pero no se me ha ocurrido nada, tampoco en el tiempo que llevo tecleando esto… Ah, ya se me ocurrió algo.
El anime. El capítulo de Koharu y su Eevee me gustó. Vimos un poco más de la personalidad de ella y como podrán ver, no tardé en implementar lo visto en ese episodio aquí. Espero que podamos ver luego como sería la relación de los tres en un viaje de aventuras.
Como pequeña curiosidad, me alegra ver que algunos captaron la referencia en la lucha contra Necrozma. De cómo Solgaleo y Ash, quienes se supone representan la fuerza física, fueron quienes desgastaron físicamente a Necrozma, mientras que Lunala y Gladio, representantes de la mente, lo desgastaron psicológicamente. Espero que con este pequeño plan mío, más de uno haya quedado satisfecho :D
Dado que el arco contra Necrozma ya terminó, también he terminado con la sección del final de los capítulos, a menos que haya algún personaje al que quieran ver.
Dicho todo esto, yo me despido ya.
¡Alola y hasta el siguiente capítulo!
