Nota: Lo siento por la demora, aquí está el capítulo 15, espero que les guste

Pd: Gracias por todos sus comentarios y favoritos.

Antes de empezar, quiero decirles que el español no es mi lengua materna, asi que pido disculpa de antemano por las posibles faltas de ortografía que intentaré sean las mínimas posibles.

Aclaración: No soy dueño de Naruto ni de Sekirei, tampoco de cualquier personaje de otro anime/manga/videojuego que aparezca en este fic.

ADVERTENCIA: Este capítulo contiene lemon

Capítulo 15

-Hemm..chicas, ¿dónde está Tiffania?- Preguntó Yomi mientras miraba a sus hermanas, las cuales se estaban vistiendo para salir.

-Ufufu, la vi subir corriendo las escaleras junto a Naru-kun hace unos minutos- Dijo Akeno, colocándose una mano en la mejilla, con una expresión divertida -Los dos parecían muy apurados, como si quisieran llegar, lo más pronto posible a alguna parte, ufufufu.-

La boca de Uzume y Rias esbozaron una leve sonrisa.

-Jeje, vaya, Tiffa-chan se ha vuelto muy atrevida- Comentó Uzume

Seraphim suspiró y miró a la pelicastaña -El mérito es tuyo, tú la corrompiste, pervertida-

Uzume hizo una cara de fingida indignación -No es verdad. Si quieres culpar a alguien, culpa al pene de Naruto-kun-

-Ara ara ufufu

-Además, no te hagas la santa, la semana pasada has estado toda la mañana cabalgando la lengua de Naruto-kun como si fuera un caballo-

-¡Cállate, desvergonzada!-

-Ara ara ufufu-

-Chicas tranquilas-

Yomi se palmeó la frente antes de subir las escaleras. Se encaminó a la puerta de la habitación de Naruto, y la abrió. Vio a Tiffania casi completamente desnuda, solo llevaba unas braguitas rosas, sentada a horcajadas sobre el regazo de Naruto, el cual estaba chupando un pezón de la rubia mientras acariciaba el otro con una mano.

-Naruto...kun- Gimió Tiffania, pasando los dedos de sus manos en el puntiagudo cabello del rubio.

Naruto con la mano desocupada le apretó una nalga.

-Chicos-

Los dos rubios escucharon la voz de Yomi y se voltearon.

-Siento interrumpirlos, pero hay un asunto que atender-


-¿Diagnóstico Sekirei?- Preguntó Naruto con una ceja arqueada mientras miraba a sus Sekireis.

-Hoy los sintonizadores del MBI van a hacer un exámen físico a todas las Sekireis que siguen en juego. Deben ver cuánto progreso han hecho nuestros cuerpos desde el día que nos dejaron salir del laboratorio y fuimos aladas- Respondió Rias, enrollando con el dedo uno de sus mechones carmesís

-¿Toda la gente involucrada en este juego va a estar ahí?-

-Sí, pero la reunión será en un lugar especial y no se permitirá pelear- Dijo Seraphim.

El rubio asintió, aunque no le gustaba la idea de que otros hombres tuvieran la posibilidad de ver a sus Sekireis desnudas...no le gustaba, para nada.

Uzume se dio cuenta de lo que Naruto estaba pensando. Sonrió y se acercó a él, le rodeó el cuello con los brazos y le susurró al oído. -Tranquilo Naruto-kun, todos los empleados del MBI son mujeres...tú eres y siempre serás el único hombre que nos puede tocar y vernos desnudas-

El rubio se sonrojó y miró hacia otro lado -¿P-puedo ir con ustedes?-

-Por supuesto Naruto-kun- Dijo Rias, aferrando el brazo del ojiazul.

En seguida las demás imitaron su acción, Uzume agarró su otro brazo, Yomi dio un salto y se le colgó a la espalda, Akeno sonrió antes de deslizar su brazo derecho alrededor de su cintura, y Seraphim y Tiffania tomaron sus manos

-¡Allá vamos!-

El rubio sonrió nervioso mientras sus chicas lo llevaban hacia la puerta.

(Tokio, Kōtō, isla wakasu – Hora 10:20)

Después de dos horas de viaje, Naruto y sus seis Sekireis llegaron al lugar donde el MBI estaba organizando el diagnóstico. El rubio sintió cómo sus Sekireis, una a una, lo soltaban

-Aquí estamos- Dijo Rias.

-Vaya... impresionante- Comentó el ojiazul con un largo silbido mientras observaba el enorme edificio en cuya fachada destacaba el logotipo del MBI. Luego miró a sus chicas. -Bueno….yo les estaré esperando en esa cafetería-

-Está bien- Las chicas asintieron y se echaron a andar hacia el edificio

Naruto sonrió, y se encaminó con las manos en los bolsillos a la cafetería que estaba al otro lado de la calle, mientras lo hacía, jugueteaba con una moneda de 500 yen que se deslizaba entre sus dedos. Entró al establecimiento medio llena de gente; se sentó a una de las mesas que daban a la ventana, para poder ver la calle. Ordenó un expreso y esperó. De pronto, sintió que unas manos le tocaban los hombros, cuando volteó, se encontró con dos caras conocidas.

-Hey Minato….Hinata-chan-


(Dentro del edificio)

-Tener un examen físico as algo sin sentido..- Dijo de muy mal humor Benitsubasa mientras se apoyaba contra una pared, mirando a su alrededor, varias Sekireis semidesnudas estaban en grupo, esperando.

Haihane sentada junto a ella, soltó un bufido. -Desgraciadamente, la asistencia para el escuadrón disciplinario es obligatoria- La peliplata la miró y le lanzó una mirada burlona. -Huhu, pero estoy de acuerdo contigo, esto no tiene sentido, no importa cuantas veces seas examinada, la medida de tu pecho no se hará más grande-

-¡Oh, cállate!- La cabeza de Benitsubasa se giró con rapidez hacia ella y la miró con furia. -No me importa, Natsuo odia los pechos grandes….Si Natsuo está satisfecho, e-es todo lo que me importa-

-Huhu, pero Natsuo es gay-

-¿Entonces cuál es tu punto de todos modos?- La pelirrosa se tocó el corazón y adoptó una pose dramática. -Estoy bien con esto, conmigo como amante de Natsuo...¡algún día lo sacaré de su confusión!-

-¡No perderé esta batalla con ninguna!-

Benitsubasa parpadeó y miró al semicírculo de Sekireis que se habían reunido al lado de uno de los bancos.

-Yo también me niego a perder- Dijo Katsuragi empujando su frente contra la de Tsukiumi

-Uff, ya cálmense ustedes dos- Murmuró Kuruse, cargando a Kusano, mientras Yashima miraba alrededor muy nerviosa porque le parecía que iban a llamar la atención

-Esas chicas son las del escape- Gruñó la pelirrosa antes de escuchar otra voz

-Oh vaya, ustedes chicas están muy atrás- Kazehana se acercó hacia las Sekireis de Minato, siendo acompañada por Musubi, Akitsu y Kaho. Ella hizo una pose sexy y dijo. -¡Yo soy la número uno!-

-¡Y Musubi es la número dos!- Gritó Musubi de forma infantil.

Kaho suspiró y se palmeó la cara con las manos.

-Ah….entonces yo soy la número tres- Comentó Akitsu, palpándose los senos.

-¿¡Q-qué dijeron!?- Exclamó Tsukiumi, agitando un puño.

-Je, siento explotar tu burbuja, Nee-san, pero no eres la número uno- Dijo Uzume acercándose al grupo. Junto a ella se encontraba Yomi. La pelicastaña sonrió y señaló hacia atrás con el dedo pulgar, hacia Rias, Akeno, Tiffania y Seraphim, las cuales estaban conversando muy juntas. -Excluyendo a Nene-chan, es obvio que Tiffa-chan es la número uno, seguida por Akeno, Seraphim y Rias-

Al ver los cuerpos de las Sekireis de Naruto, a Kazehana, Katsuragi y Tsukiumi se les desencajaron las mandíbulas y abrieron los ojos de par en par.

-¿Peleando por algo como eso?- Siseó Benitsubasa apretando los puños con cólera contenida. -¡Me jode!-

Haihane sofocó una risa. -A pesar de todas tus pretensiones de grandeza…estás insegura por "eso"-

-¡Cállate!-

-¡Muy bien, señoritas! ¡Vamos! ¡Hagan una fila! ¡Hagan una fila!- Exclamó de pronto Takami, usando un megáfono.

Todas las Sekireis asintieron y comenzaron a formar varias filas india, esperando su turno.

-(Varios minutos después)-

-Oh vaya, Tiffania tu busto a aumentado un centímetro- Comentó Takami, después de medir a la rubia. -De seguro tu Ashikabi estará muy feliz- Agregó, observando los chupetones que Naruto había dejado en los senos de Tiffania.

La rubia se sonrojó y miró hacia otro lado.

-También los pechos de Rias, Yomi y Uzume han aumentado un centímetro- Comentó de nuevo Takami mientras seguía escribiendo

Benitsubasa al escuchar eso le desinfló el ego.

-¿Qué? ¿105? ¿99? ¿95? ¡Esas cosas son enormes!- Exclamó la pelirrosa muy enojada por el hecho de que estas chicas tenían senos enormes mientras sus propios pechos eran práticamente inexistentes. -¡Denme un respiro!-

-La diferencia entre tú y ellas es tan vasto como la distancia de la tierra al sol- Comentó Haihane mientras benitsubasa le gruñía.

-No me lo puedo creer que sus medidas sean más grandes que la mia- Dijo Kazehana acercándose a las Sekireis de Naruto e ignorando a la pelirrosa

Rias, Akeno, Tiffania y Seraphim solo sonrieron, y salieron del gimnasio seguidas de las demás

-Esas idiotas se van ¡Ahora es nuestra oportunidad!- Benitsubasa fue corriendo tras ellas, y justo cuando estuvo a punto de alcanzarlas, se resbaló cayendo de trasero contra el suelo, eso hizo que el sostén que sostenía saliera volando de su mano y aterrizara sobre la cabeza de Akeno.

-¿Hmm?- La ojivioleta se quitó el brasier de la cabeza y parpadeó confundida -¿De dónde viene este sujetador?- Comenzó a girarlo entre los dedos y miró a las demás. -¿A quién le pertenece esto?-

-Es mi sostén- Gruño la pelirrosa, pero fue ignorada de nuevo.

-No es mio-

-No me queda para nada-

-Tampoco es el mio, es muy pequeño-

-Demasiado pequeño-

-Hmm...¿Quién entre nosotras tiene una talla tan pequeña?- Cuestionó Musubi llevándose un dedo a la barbilla.

-(Malditas perras)- Pensó Benitsubasa, apretando los puños con fuerza.

-¡Ah! Creo que lo sé- Uzume agarró el sostén y se los puso a Kusano

...

...

-Hemm...no creo que pertenezca a ella- Murmuró Kaho

-Jeje, solo bromeo-

-Para mí luce bien-

Kusano puso las manos en las caderas e infló el pecho -¡Tetas!-

A las quince Sekireis les resbaló una gota de sudor en la nuca

-C-cómo se atreven a burlarse de mi- Benitsubasa se levantó del piso, rechinando los dientes de rabia. Haihane se acercó a ella para tratar de calmarla.

-Benitsubasa está prohibido pele...-

-¿¡Y crees que me importa una mierda!?- Gritó lanzando su puño al suelo -¡Extreme Quake!-


-¡Qué bueno está este café!- Exclamó Naruto, después de dar un sorbo a su café -Cuando yo hago el café nunca sale tan bueno-

-Es cuestión de medirlo bien- Murmuró Hinata mientras comia un rollo de canela. Naruto la miró y sonrió, a ella se le olvidó respirar, y trató de centrar su atención en los rollos de canela.

Minato suspiró llamando la atención de los dos.

-Te veo bastante pensativo hoy, ¿pasa algo, Minato?-

El aludido miró al rubio -Bueno, veras...desde hace unos días otro inquilino de la posada Izumo, Homura, se ha estado comportando en un modo bastante raro conmigo-

Naruto dejó su taza de café en la mesa -Hmm, extraño...es..- Se calló de golpe al ver su taza vibrar en la mesa.

-¡Naruto-kun, Minato-san, miren!-

Los dos chicos voltearon a mirar hacia la ventana y vieron el edificio del M.B.I sacudirse.

-Pero...que cojones-

El ojiazul posó sobre la mesa la plata y salió corriendo del local, siendo seguido por Hinata, Minato y otros Ashikabis.


Afortunadamente el edificio no colapsó. Todos los Ashikabis estaban estupefactos ante lo que había sucedido, sorprendentemente ningún Sekirei fue desactivado, y ningún ser humano fue dañado en el acto.

-Estoy contenta de que no les haya pasado nada- Murmuró Hinata mirando a sus Sekireis.

Musubi sonrió, la abrazó y la besó apasionadamente, sus senos se pegaron a los de ella.

Los ojos perlados de la peliazul estaban muy abiertos, su expresión era de sorpresa. Sintió un ligero carraspeo a su izquierda y, al mirar en esa dirección vio a Naruto y Minato, a los cuales les colgaba unos hilos de sangre de la nariz.

Hinata se sonrojó como un maduro tomate, y se apartó de Musubi. -¿Q-qué estás haciendo, Musubi-chan?-

La pelimarrón parpadeó y inclinó su cabeza a un lado. -Bueno, Musubi te está besando, como siempre hace en casa, al igual que Kaho, Akitsu y Kazehana-

Los ojos de Hinata se inundaron de lágrimas de vergüenza y el apuro que coloreó sus mejillas se le extendió cuello abajo. No sabía qué hacer, además de suplicar para que el suelo se abriera y la tierra se la tragase.

Todas las Sekireis suspiraron ante la estupidez/ingenuidad de Musubi. En eso la susodicha notó a Naruto y se acercó a él.

-Así que tú eres Naruto- Despacio, se pegó a él, presionando sus redondeados pechos contra su torso, e inspeccionando su rostro.

Rias quiso acercarse a Musubi para propinarle una paliza, pero Seraphim la detuvo instantáneamente.

-¿P-pasa algo?- Balbuceó Naruto, ella lo miró unos segundos y luego le dio un beso en la boca.

Todos abrieron la boca sorprendidos.

-¡Musubi!-

-¡Naruto!-

La pelimarrón separó su boca de la de él, y sonrió -Es un placer conocerte, Naruto-san...nuestro futuro marido-

El rubio parpadeó confundido, como si alguien le hubiera tirado encima un jarro de agua helada. -¿Q-qué?-

Musubi iba a hablar de nuevo pero fue silenciada por su Ashikabi.

-¡Nosotras ya nos vamos, adiós Naruto-kun!- Hinata sujetó la muñeca de Musubi, y se alejó corriendo, dejando tan solo una nube de polvo tras de sí

Kaho, Kazehana y Akitsu solo suspiraron y fueron tras de Hinata.

...

...

...

-Hagamos como si nada hubiera pasado- Dijo Naruto, recibiendo un asentimiento de cabeza por parte de todos los presentes.


-Adiós, Naruto. Hasta la próxima-

-Adiós, Minato. Ha sido un placer verte- Dijo el rubio mientras miraba alejarse a Minato con sus Sekireis.

-Bueno, ¿qué hacemos ahora?- Preguntó Uzume, mirando a su Ashikabi -Aún no tengo ganas de regrasar a casa-

-Hmm, estamos cerca de la Bahía de Tokio. Si quieren podemos pasar el día allí, mi familia posee una mansión y una playa privada- Respondió el rubio, rascándose la nuca.

-¿Hablas en serio?-

-Sip-

-Entonces, ¿a qué estamos esperando? Vamos-

Los siete se abrieron paso entre el laberinto de calles, deteniéndose aquí y allá para admirar algunas tiendas y comprar trajes de baño. Naruto supo, por el olor penetrante de sal en el aire, que estaban cerca del mar. Entonces, al salir de una pequeña calle en curva, se encontraron con el puerto, la larga curva de la playa y el azul calmo y vítreo Pacífico.

Las olas chapaleaban en la orilla. En el interior del puerto, los relucientes cascos blancos de varios barcos y pequeños yates anclados cabeceaban con suavidad en el agua y cientos de mástiles se balanceaban apuntando al cielo. Las Sekireis contaron cinco embarcaderos de color blanco que se extendían en dirección al mar.

-Vamos, es por aquí- Dijo el rubio. Caminaron por una calle al lado del mar hasta llegar a la villa.

Era una mansión enorme. La rodeaba un muro elevado, de tonos grisáceos, invadido por el musgo. Más allá del muro, las paredes de la residencia repetían esos tonos lúgubres. Un cancel guardaba la entrada de la finca, tras el cual un camino pavimentado con rústicas baldosas conducía en línea recta a la entrada principal. Una puerta de madera, se erigía como barrera infranqueable para el extraño que quisiera aventurarse en el interior de la mansión, una maciza construcción de tres plantas y sótano. Detrás de la casa había una puerta de valla que daba acceso a una pequeña y solitaria playa privada.

Naruto sacó unas llaves y abrió el cancel, caminaron hacia la puerta de la mansión y el rubio repitió la acción.

El interior de la finca dejó a las Sekireis boquiabiertas.

El interior de la casa era elegante. Las estancias eran grandes, y los altísimos techos tenían ricos ornamentos de color dorado, zafiro y granate. Aquellos colores vivos daban una sensación de calidez durante los largos y deprimentes meses de invierno.

El mobiliario era una combinación de piezas de madera claras y satinadas, de estilo francés, que contrastaban de un modo muy agradable con la oscuridad de los cuadros de maestros flamencos que colgaban de las paredes. Sólo los adornos con gemas incrustadas y las figuritas de jade que había dispersos por todas las habitaciones eran japoneses.

Sin embargo, lo más maravilloso de toda la mansión eran las vistas. Desde las ventanas del segundo y tercer piso se dibisaban los edificios de la prefectura de Chiba que estaba al otro lado de la Bahía de Tokio.

-Bueno, estaremos aquí hasta mañana, escojan sus habitaciones en el segundo piso y cámbiense, ¡El mar nos espera!-

-¡Sí!-


Las Sekireis corrieron por la playa sintiendo la cálida arena bajo sus pies, el tibio sol sobre sus pieles y el viento fresco desordenando sus cabellos.

Las seis estaban en unos minúsculos bikinis, mostrando sus enormes encantos

-Hey, no corran tan deprisa- Dijo el rubio, dandoles alcance.

-¿Cómo no vamos a correr, si este sitio es hermoso?- Respondió Rias mientras ella, akeno, Yomi y Uzume se zambullaban en el mar

El ojiazul dejó escapar un suspiro divertido y miró a sus otras dos Sekireis -¿Y ustedes dos? ¿No se van a bañar?-

Seraphim sonrió y estiró los brazos por encima de la cabeza hasta que oyó crujir su columna. Al estirarse parecía que sus pechos iban a escapar de los pequeños triángulos de tela que eran su sujetador. -Prefiero tomar el sol-

-Yo también- Dijo Tiffania.

Naruto asintió y se metió en el agua, se puso de cuclillas sobre una roca y miró cómo las olas limpiaban y lamían otras rocas, que luego regurgitaban en la orilla. Encontró una pequeña piscina natural y vio una estrella de mar agarrada a una roca. Tenía una ventana abierta a todo un mundo. La estrella de mar, un alga balanceándose, un caracol, algunos gusanos de mar, plancton, granos de arena, moléculas de granos de arena, átomos de moléculas de granos de arena, protones, neutrones y electrones girando.

El infinito lo fascinaba. Cómo los sistemas y los universos se hacían infinitamente pequeños en una dirección e infinitamente grandes en otra. Cómo la forma de un átomo imitaba con tanta precisión la forma del sistema solar. Cómo no había un final para nada.

-¡Naruto-kun!-

El rubio alzó la mirada y vio a Rias, mirándole con los brazos abiertos y con sus ojos llenos de infinito amor

Naruto sonrió y se acercó a ella


Con el pasar de las horas el atardecer no tardó en llegar. El sol estallaba en un rocío de colores naranja, rojo, amarillo y rosado a lo largo del mar y del cielo que se iba oscureciendo. Naruto y sus Sekireis estaban sentados alrededor de una pequeña fogata chispeante, escuchando el sonido del mar, el sonido de las olas al desaparecer en la orilla, y tostando malvaviscos, champiñones y salchichas.

-Ésta si que es vida- Uzume suspiró contenta, y estiró los brazos. Alzó la mirada y divisó a lo lejos tres gaviotas que volaban en círculos sobre el mar, lanzándose en picado para atrapar la comida que les esperaba en el agua.

-Probablemente, hoy sea el último día de tranquilidad que tendremos- Dijo Seraphim.

-¿Hmm? ¿Por qué dices eso?- Preguntó el rubio mientras controlaba el fuego.

-Pues, verás, hoy las chicas y yo hemos hablado con otras Sekireis, y nos hemos enterado que sólo quedan doce de nosotras sin alas-

-Y eso significa….-

-Significa que falta poco para que comience la tercera etapa del plan Sekirei- Dijo Rias cortando a su Ashikabi.

Naruto se pasó una mano por el cabello y soltó una palabrota en voz baja. -¿Tienen alguna información de como será la tercera etapa?-

Todas negaron con la cabeza al mismo tiempo menos Uzume.

-Será una especie de partido entre Ashikabis o Deathmatch-

-¿Cómo sabes eso?- Preguntó Tiffania.

-Fácil, Matsu-

-Hmm..así que será una especie de torneo- Murmuró Seraphim.

-Algo por el estilo-

-Interesante, vamos a pelear contra otras Sekireis y Ashikabis- Akeno se llevó las manos a las mejillas, y se pasó la lengua por los labios -Ufufu, haré que se retuerzan de dolor-

-Bueno...primero comamos- Dijo Naruto repartiendo la comida a sus Sekireis, y tratando de ignorar el sadismo de Akeno. -Después pensaremos en Minaka y en su estupido juego-

-Solo espero que todo vaya bien- Susurró Tiffania.

-Tranquila, vamos a ganar- Yomi posó una mano en el hombro de su hermana rubia. -Tú, yo, Rias, Uzume, Akeno y Seraphim, venceremos a todos los demás Ashikabis y Sekireis, sin importar cuán fuerte sean.-

-Bien dicho- Murmuró Rias, dando un mordisco a su champiñón

-Hey Yomi-chan, no me excluyas- La ceja derecha de Naruto tembló. -Yo también voy a pelear, las protegeré sin importar lo que pase, aunque me cueste la vida-

-Naruto-kun, no tienes que hacer eso.- Replicó Uzume, amablemente. Tan noble y heroico como sonaba, todavía era estúpido de su parte pensar de esa manera. -Somos nosotras las que debemos protegerte a ti, no al revés-

-Bueno, siento romper tu burbuja, Uzume-chan, pero puedo protegerme solo.- Espetó Naruto. Él entendió que estaban preocupadas por él, pero comenzó a ponerse molesto. Maldición, el no era un niño que necesitaba ser mimado.

-Eres fuerte, lo admito, pero eres un hombre, Naruto-sama, un ser humano...no podrás hacer nada contra una Sekirei- Comentó Seraphim. -Además, si algo te sucede, estaremos jodidas-

-¿Qué quieres decir con eso?- Preguntó el rubio, con un tono de exasperación e impaciencia

-Si un Ashikabi muere, todas sus Sekireis son terminadas-

-¿Q-qué?- Tartamudeó el ojiazul, mirando a Tiffania. Hasta ahora, sus Sekireis no le habian mencionado ese detalle.

-Si un Ashikabi perece, todas sus sekireis tendrán el mismo destino….no solo te protegemos por tu propia seguridad, sino también por nosotras misma- Akeno notó que su Ashikabi parecía estar meditando sobre sus palabras. -Sé que quieres protegernos, pero si algo te sucede, nada de eso importará-

Naruto suspiró -(Joder, no lo sabía...no me extraña que sean tan sobreprotectoras conmigo)-

Después de eso, comieron en un silencio sólo interrumpido por el murmullo de las olas, y el fuego.


-¿Van de compras?- Preguntó Naruto, mirando a sus Sekireis completamente vestidas

-Sí- Respondió Yomi, observando a su Ashikabi. -Nosotras todavía tenemos hambre- Para confirmar sus palabras, sus estómagos rugieron. Las Sekireis se miraron con expresiones avergonzadas

El rubio asintió y les entregó la llave de la casa, y su carta de crédito. -Bien, yo me iré a dormir-

-Está bien...Tiffania y Akeno se quedaran contigo-

Naruto asintió de nuevo y se fue a su cuarto.

El cuarto era grande, como todas las habitaciones de la casa, con una enorme cama de matrimonio sobre la que colgaba una enorme lámpara en forma de araña. La lámpara era de color blanco pero la luz que se desprendía de ella era amarilla y clara, un armario, un escritorio con una silla y una mesa de ping-pong.

El rubio ya se iba a tirar a la cama cuando sintió la puerta del cuarto abrirse. Se giró y vio a Akeno. Se miraron un instante y Naruto sintió que estaba teniendo un déjà vu.

-Déjame adivinar. Quieres hacer el amor conmigo-

La pelinegra asintió entusiastamente con la cabeza -Sí, he estado esperando por este momento por una semana- Empezó a caminar lentamente hacia él, balanceando las caderas con cada paso. Naruto la miró, embobado.

Akeno lo rodeó con sus brazos y lo besó furiosamente, buscando la abertura de su boca con la punta de su lengua, invitándolo a hacer lo mismo con la de ella. Apenas podía respirar. El corazón se le salía por la boca y no sólo por el modo en que Naruto la estaba besando

Cuando sus labios se separaron al fin, Akeno se sintió flotar, como si no tocara el suelo y su corazón estuviera volando.

-Naru-kun, bésame de nuevo-

-Eso y más haré, Akeno-chan-

Naruto cogió a Akeno en volandas, haciendo que ella enroscara sus largas piena en sus caderas. La pelinegra se apretó contra él a la vez que con su lengua exploraba la boca de Naruto, completamente entregada.

El rubio la sentó sobre el escritorio y le quitó la camiseta sacándosela por el cuello. Ella comenzó a quitarle también la camiseta, pero apenas se la hubo levantado un poco cuando Naruto le tomó el relevo y se la quitó él mismo, sintiendo las caricias de Akeno en su abdomen y sus besos en el pecho. Dejó caer la camiseta al suelo y llevó sus manos a la espalda de ella para soltarle el sujetador mientras le daba pequeños mordisquitos en la piel de los enormes pechos que quedaba al aire. Cuando finalmente consiguió deshacerse de la prenda, se sorprendió, los pechos de Akeno parecían más grandes sin sujetador. Dejando un rastro de besos desde el cuello femenino hasta los senos, Naruto apresó entre sus labios un pezón y después fue hasta el otro.

-Ahhh- Akeno arqueó la espalda, el placer la inundaba en crecientes oleadas hasta que no pudo evitar retorcerse contra Naruto. Necesitaba más, quería más. -Me toca a mí- Ronroneó Akeno, empujándolo primero con las manos y después dándole un empujón más fuerte con una de las piernas hasta que las corvas de Naruto se encontraron con la cama y no tuvo más remedio que dejarse caer sobre esta.

Akeno se bajó de la mesa y en dos pasos se acercó a Naruto. Aprovechó el camino para desabrocharse el botón de los pantalones y bajarse la cremallera. En cuanto la tuvo cerca, Naruto la cogió por la cintura y la acercó a él. Mientras juguetaba con sus enormes pechos, le bajó los pantalones hasta las rodillas. Desde allí, Akeno se encargó de deshacerse de ellos usando los pies.

-Son tan blando- Suspiró Naruto, enterrando su cara entre los senos de Akeno.

-Ara ara ufufu, pareces un bebé- Bromeó esta, haciendo que Naruto se pusiera de pie para poder desabotonarle lo pantalones. Tras quitarle el pantalón y ver la excitación de Naruto bajo unos bóxers naranjas, Akeno lo hizo sentarse de nuevo en la cama y se sentó a horcajadas sobre él. Unió su boca a la de Naruto y tras un ardiente beso, lo hizo tumbarse.

-¿Estás listo?- Le preguntó.

En lugar de responder, Naruto invirtió sus posiciones, dejándola a ella debajo.

-Ara ara, lo consideraré un sí-

Naruto se apartó un momento de su lado, y se bajó los bóxers. Después volvió a acercarse a Akeno y coló su mano bajo las bragas de la Sekirei.

-¿Cómo vas por aquí abajo- Le preguntó, besándola y buscando con su dedo corazón la entrada de Akeno.

Ella lo besó con excitación, rodeándole el cuello con ambas manos para pegarlo más a sí al sentir su dedo jugando con los pliegues de su zona íntima.

-Mmmm, creo que estás lista- Afirmó, aunque en lugar de bajarle las bragas y colarse entre sus piernas, introdujo un poco su dedo y con otros dos dedos la excitó por fuera.

Aquello consiguió arrancar un gemido de la garganta de Akeno y Naruto sonrió. Cuando notó que ella comenzaba a mover sus caderas, se incorporó y, poniéndose a sus pies, le bajó completamente las bragas, sacándoselas por los pies. Cayó sobre ella, ya colocado entre sus piernas, y la besó brevemente en la boca para después pasar a la oreja y al cuello. Akeno, con sus manos en su pecho, le pellizcó los pezones con cierta malicia, aunque cuando lo notó haciendo presión en la entrada de su vagina, llevó las manos a los hombros de él, aguantando la respiración. Lentamente, muy lentamente, él fue entrando en ella, rompiendo su himen, hasta que ambos exhalaron un suspiro, él de placer y ella de dolor/placer.

-Uff- Gimió Naruto. Las primeras penetraciones siempre eran de una alta carga sensitiva. La estrechez de Akeno abrazaba a Naruto, ajustándose a él como un guante.

-Naru-kun, no te atrevas a pararte-

Hundiéndose contra el hombro de Akeno, Naruto hizo retroceder sus caderas y cargó de nuevo. Repitió el movimiento una vez más, más rápido. La agitada respiración de Akeno en su oreja le ponía la piel de gallina, excitándolo sobremanera.

Se dejó caer hacia a un lado, moviendo a Akeno junto a él hasta que esta quedó encima. La Sekirei se incorporó sobre él. El pelo negro le caía sobre los hombros, la espalda y el trasero. Sus ojos morados estaban fijos en él. Era preciosa. Cuando ella movió la cintura hacia adelante y hacia atrás la sensación de placer fue tan intensa que llevó las manos hasta las caderas de ella para mantenerla allí. Ella repitió el movimiento, con una expresión extasiada en la cara.

-Creo que...creo que soy un poco pequeña para ti- Jadeó.

-¿Te hago daño?- Se preocupó Naruto

.No...lo...sé- Respondió ella con sinceridad y la respiración desacompasada.

-¿No lo sabes?-

-Es...una mezcla de dolor y placer. Es...-

Puesto que tenía sus manos en las caderas de su Sekirei, Naruto se dejó llevar y aprovechó para hundirla contra él a la vez que levantaba un poco la pelvis. La sensación le hizo ver las estrellas y Akeno gritó, agarrándose a los brazos de él.

-¿Paro?- Interrogó Naruto, con los dientes apretados. Cuando ella no contestó, volvió a repetir el movimiento y Akeno gritó de nuevo, clavándole las uñas en la piel. -¿Paro?- Insistió.

-No, Naru-kun, no pares. No...-

El rubio volvió a repetir el movimiento, encadenándolo esta vez con una embestida más. Y otra. La mente de Akeno se quedó ofuscada en el "no" y cada vez que Naruto le hundía contra sí, gritaba un salvaje "¡no!", "¡no!", "¡no!". Akeno echó hacia atrás la cabeza, su pelo cayéndole como una cascada por la espalda. Sus manos seguían apretando los antebrazos de Naruto con fuerza. La frente de él empezaba a perlarse con gotas de sudor por el esfuerzo que estaba haciendo, tanto fisico como mental para no dejarse llevar, aunque se sentía al borde del abismo cada vez que penetraba a Akeno y su miembro tocaba fondo.

De pronto el rubio se irguió, sosteniendo a Akeno de las nalgas y empezó a embestirla en esa posición

-¡Síííí...naru-kun!-

Akeno pasó sus brazos por el cuello de Naruto y lo atrajo hacia sus senos, mientras disfrutaba cada estocada dada por el ojiazul

El vaivén de caderas hacia que los enormes melones de la pelinegra se movieran de arriba hacia abajo sobre el rostro de Naruto

Naruto comenzó a besar los pechos de Akeno sin detener su movimiento.

De pronto sintió como Akeno se estrechaba más todavía entorno a él y la oyó jadear con fuerza. Cuando supo que ella estaba llegando al clímaz, se dejó llevar, inundando con su semen el útero de Akeno, qué concluyó con un prolongado "sííííííííí".

Agotada, Akeno se dejó caer sobre él. Las respiraciones de ambos estaban terriblemente agitadas. Naruto la rodeó con sus brazos y cuando sus respiraciones se acompasaron, le apartó el pelo hacia un lado para poder verle la cara.

-La próxima vez, decídete: o síííííííí o nooooo-

Akeno se rió, haciendo temblar toda la cama, y Naruto se unió a sus risas. Luego de unos segundos se calmaron.

El rubio le dio a Akeno un beso en la frente y se apartó -Akeno-chan, ¿eres una sadomasoquista, verdad?-

-Ara, sí, ¿por qué me lo pregustas?- Inquirió la pelinegra mientras miraba a su Ashikabi bajar de la cama y agarrar una pala de la pequeña mesa de ping-pong. Sus ojos se iluminaron y un enorme sonrojo apareció en su rostro. -Naru..acaso tu...-

El ojiazul suspiró internamente. No le gustaba lo que iba hacer, pero se esforzaría para complacer a su Sekirei. Su mirada se endureció un poco, lanzó la pala a la cama y se sentó en una silla.

Has sido una chica muy mala, te viniste antes que yo, por lo cual te mereces tu castigo

-Si Naru-kun, soy una chica mala y necesito ser castigada-

-Entonces ponte a cuatro patas - Akeno hizo lo que le proponía. -Ahora acuéstate sobre el costado izquierdo. Dobla las rodillas, gatita- Murmuró, y su voz seductora reverberó por toda la habitación en silencio. -Agarra la pala con la mano derecha-

-Sí- Susurró.

-Gira la cadera un poco. Que tu culo quede expuesto a la pala.-

Akeno se mordió el labio inferior para evitar que se le escapase un gemido de excitación. La madera brillante resultaba dura y excitante al presionarla contra su culo mientras doblaba las rodillas hacia la cintura y giraba las caderas.

-¿Estás cómoda?-

-Sí- Respondió Akeno con sinceridad. Yacía sobre el costado, con las rodillas cerca del pecho y el muslo derecho más arriba que el izquierdo para exponer mejor sus nalgas a Naruto.

-Buena chica, puedes tocarte mientras te das unos buenos azotes. Te doy permiso para correrte, si es lo que quieres.-

-Oh… vale- Contestó, experimentando una extraña mezcla de timidez y excitación al oír sus palabras. Instintivamente juntó los muslos con fuerza para ejercer presión en su sexo -¿Puedo empezar ya?-

-Puedes empezar a tocarte cuando oiga la fuerza con la que te golpeas con la pala. Sabré si eres demasiado indulgente o no-

Se dio un azote.

-Hum, eso ha sonado bastante adecuado. Dímelo tú. ¿Ha sido lo bastante duro de acuerdo con el delito?-

-Quizá hay a sido un poco indulgente conmigo misma- Dijo con voz trémula.

Naruto se rió.

-Akeno-chan, me complaces tanto…-

Ella sintió que el corazón le palpitaba contra la caja torácica cuando percibió la tensión sexual en su voz.

-Te darás diez azotes más. Cuenta en voz alta, quiero oírte. Espero que te pique. Si noto que los golpes son más débiles, te diré cuántos más tienes que darte cuando termines. ¿Lo entiendes?-

Akeno experimentó una oleada de deseo tan intenso que resultó eléctrico. ¿Podía haber algo más excitante que escuchar a Naruto instruirla en el castigo a sí misma, algo más estimulante que su absoluta seguridad en que haría exactamente lo que le ordenaba? -¿Puedo… puedo tocarme ya?- Preguntó ella, incapaz de ocultar su impaciencia.

-Puedes empezar.-

La anticipación resultaba atroz. Le estaba costando recuperar el aliento mientras soportaba la parte superior del cuerpo sobre el codo izquierdo para poder ver mejor la curva de su trasero desnudo. Introdujo la mano entre sus muslos y frotó la carne hambrienta y resbaladiza. Una pala de ping-pong jamás le había parecido ni remotamente sexy, pero saber que Naruto miraba mientras ella se azotaba y se masturbaba hizo que aquel instrumento deportivo le resultara increíblemente erótica. Alzó la pala por encima de su culo. Y la dejó caer.

Se agitó ligeramente. Con la excitación, había calculado mal la fuerza que imprimía al golpe. Su trasero se resintió con un leve dolor. Su mano se movió con más energía entre sus muslos. -Uno- Gritó, recordando lo que Naruto le había ordenado.

Se golpeó el culo con la pala de nuevo e hizo una mueca.

-Dos.-

Con el número cinco empezaron a arderle las nalgas. Naruto sin duda estaría satisfecho, ¿no?. Se frotó el clítoris más rápido con creciente excitación.

-¿Te estás poniendo de color rosa?- Le preguntó el ojiazul, y su voz sonó más ronca que antes, y seductora.

-Sí- Jadeó Akeno, inspeccionando su nalga derecha.

-¿Y caliente? Tócate el culo.-

Se pasó las puntas de dos dedos por la carne tensa con la mano con la que sostenía la pala y sintió el calor. -Sí- Le dijo, mientras su mano se movía todavía más rápido entre sus piernas.

Naruto profirió un gruñido bronco.

-Continúa- Le indicó, con un tono mucho menos calmado que antes.

-Seis- Contó entre jadeos al tiempo que se golpeaba de nuevo. Los nervios de su trasero emitieron un cosquilleo de excitación que se extendió hasta el ano y el sacro. Tenía el sexo encendido y empapado. Iba a correrse de nuevo… muy pronto. Dejó caer la pala de nuevo con un restallido aún más sonoro. Un resoplido escapó de sus labios. -Siete.-

Naruto se estaba masturbando mientras miraba su castigo; Akeno giró un poco su cabeza, y miró su puño deslizándose arriba y abajo en torno a su grueso miembro con un movimiento rápido y poderoso, como si se
tratase de un pistón, justo por debajo de la cabeza carnosa de su pene hasta sus turgentes testículos, con los músculos faciales rígidos, y una mirada ardiente en los ojos.

Akeno sintió que se encendía con aquella erótica imagen y gimió en voz alta. Se golpeó el culo de forma enérgica otra vez, y el destello de dolor y la subsiguiente abrasión alimentaron su excitación.

-Ocho- Gritó crispada antes de volver a golpearse en una rápida sucesión

-. Nueve… oh…-

Estaba muy cerca del orgasmo. Se esforzó por contenerlo golpeándose el culo con una fuerza excepcional, pero el estallido que le produjo solo sirvió para empujarla al borde del clímax.

-Diez- Consiguió articular con voz temblorosa y desesperada antes de gemir de deliciosa expectación. Se dejó caer sobre la cama y soltó la pala de forma descuidada. El orgasmo la desgarró. Todo su brazo se movía adelante y atrás mientras apretaba con la mano entre sus muslos y el placer empapaba su consciencia. Un momento después jadeaba para recuperar el aliento y los movimientos de su brazo se ralentizaron. Distraídamente cobró consciencia de la voz de Naruto.

-Akeno-chan, ¿lo disfrutaste?-

-Sí- Akeno dejó que pasara un minuto para asimilar el orgasmo y el dolor. -Naru..ven aquí, te voy a dar una recompensa- Akeno sonrió senxualmente y se levantó, colocándose de manos y rodillas, sus tetas colgaban como dos grandes frutas maduras.

Naruto se acercó a su cara, ella inhaló la fragancia limpia y masculina de su sexo antes de abrir la boca y envolver su bulboso glande con los labios. Naruto gimió de placer y agarró cada seno bamboleante en una mano y comenzó a estrujar y manosearlas mientras sus caderas se mecían suavemente de adelante hacia atrás.

Akeno meneaba las nalgas poseída por aquella excitación, soltandó leves suspiros alrededor de la hombría de Naruto que entraba y salía de su boca. Lamía las venas que sobresalían de su asta, besaba la corona de su sexo antes de volver a engullirlo nuevamente, revoloteando su lengua sobre la piel tersa de su cabeza, presionando la abertura allí. Cuando su boca bajó a chupar sus bolas. Naruto soltó un gemido gutural y apretó sus tetas con más fuerza. Se sentía increíble.

La nadeshiko sádica separó sus labios lo suficiente como para decir. -Ahora quiero que me cojas de nuevo, Naru-kun. Méteme esa verga gorda hasta el fondo.- Tras decir eso se giró, se inclinó y meneó el trasero dolorido a derecha a izquierda.

Akeno sonrió cuando Naruto arremetió entre sus piernas. La sensación de su lengua alrededor de su sensible clítoris la hizo chillar y retorcerse un poco.

Él probó de su interior mientras la punta de su lengua giraba alrededor de su clítoris. Luego lo llevó hasta su boca y lo chupó gentilmente.

-¡Así! ¡Justo así!- Akeno jadeó, alargando una mano hacia atrás, entrelazando sus dedos en su cabello puntiagudo para guiar su cabeza.

-Podría comerte todo el día, Akeno-chan- Murmuró Naruto antes de meterle la lengua hasta las profundidades donde fluía toda esa humedad de su vagina. Akeno se mordió el labio inferior mientras sentía la arremetida de su lengua muy dentro de ella. Era tan tosco, pero tan bueno a la vez.

Naruto bebió de su excitación, luego fue llevando su lengua hacia arriba de su hendidura, deslizando sus dedos hacia adentro insertándolos mientras su boca chupaba y picaba y atormentaba a su vagina. Se sintió exquisito, y pronto los gemidos de Akeno empezaron a llenar el cuarto de nuevo. Trataba de contenerlos, pero era difícil cuando Naruto le estaba infrigiendo tanto placer. Se arqueó más y más cuando movió la punta de su lengua adelante y atrás sobre su vagina. El rubio se retiró unos segundos, y ella exhaló profundamente mientras se daba un momento de descanso.

Naruto pasó la lengua por la extensión de su raja una última vez antes de posicionar su miembro en su entrada. Akeno tenía el coño rosado y cremoso, empezó a penetrarla centímetro a centímetro, metiendo su verga hinchada en aquel cálido y estrecho canal.

Cuando estaba completamente enterrado, sacó su miembro lentamente, casi por completo, para volver a enterrarlo hasta el fondo.

-Oh, Kami, sí- Gimió Akeno, moviéndose al compás de las embestidas de Naruto. -Más, por favor- Pidió casi suplicando.

El ojiazul sonrió sujetándola con más fuerza. -¿Lo quieres más duro?- Le preguntó, sacando su miembro para jugetear en su entrada, provocándola.

-Oh, sí, sí, sí- Pidió moviéndose, buscándolo, ya perdida en el placer. -Más duro, Naruto...-

Calló de repente cuando el rubio volvió a penetrarla, esta vez tumbándola en la cama con el rostro sobre la almohada, todo su cuerpo atrapado bajo el de él.

Naruto arremetía contra su sexo, anterrando su verga hinchada en el canal estrecho de su coño, con cada estocada sus bolas golpeaban su clítoris y sus redondas nalgas chocaban sonoramente contra su pelvis.

La pelinegra se sentía cada vez más cerca de estallar y terminó haciéndolo cuando la mano de Naruto frotó su clítoris. Se corrió con fuerza, con los ojos cerrados y respirando agitadamente, mientras Naruto disminuíba el ritmo de sus embestidas a estocadas lentas y profundas, sintiendo su orgasmo en todo el cuerpo.

-Oh...kami- Suspiró sin fuerza cuando termino, con él duro aún en su interior.

-¿Satisfecha?- Preguntó el rubio en su oído.

-Ara, ara..sí- Respondió -Pero tú no te has corrido-

-No estoy lejos-

Tiró de Akeno hacia arriba, cubrió su cuerpo, suave y ágil, y acabó de cabalgarla ligeramente encorvado. Apretó los dientes ante el placer de aquel nuevo ángulo. Captó su aroma y comenzó a nublársele la vista. Se llenó las manos con sus grandes y suculentos pechos, y se sirvió de ello para empujar su cuerpo adelante y atrás contra su miembro. Ella se unió a aquel frenesí, flexionando las rodillas, moviéndose arriba y abajo

-Oh, qué bueno...más. Dame...fuerte. He sido muy mala-

Naruto lo veía todo rojo a causa de la lujuria. Le dio una palmada en el trasero. Lo estaba volviendo completamente loco

Se adentró en ella una y otra vez, olvidándolo todo salvo de su hermosa y sádica Sekirei que le hacía arder en llamas. Pese a que no le dejaba mucha libertad, Akeno consiguió rebotar contra él, esforzándose por soltarse, por alcanzar la línea de meta. Naruto la sujetó con más fuerza, deslizando las palmas de las manos por su piel sedosa, con los pulgares hundidos en sus nalgas. Naruto rugió al sentir la oleada de calor entorno a su pene.

Volvió a empujarla hacia abajo en una postura encorvada. Akeno se sujetó instintivamente en la cabecera de la cama. Un placer abrumador eclipsó la consciencia de Naruto cuando la tomó con embestidas largas y palpitantes.

Todos los sonidos se mezclaron, creando un rugido de lujuria en sus oídos: los sonidos de los sexys gemidos de Akeno y los gritos cuando la penetraba, el restallido erótico de piel contra piel, la sangre palpitándole en los oidos.

Aflojó las manos en las caderas de Akeno lo suficiente para permitirle tomar parte en aquella frenética unión. Ella se sumó inmediatamente al frenesí, moviendo el culo arriba y abajo con un giro suave y firme, encajando sus violentas estocadas con su cuerpo curvilíneo y fuerte, ofreciéndole la cabalgada de su vida.

Otra oleada de calor envolvió el miembro de Naruto, y a Akeno se le tensaron los músculos. Su gemido dio paso a un grito. Sus paredes vaginales se convulsionaron en torno a él. « Oh, Kami» , iba a correrse de nuevo.

Naruto la penetró y sostuvo su culo pegado a él, rugiendo al tiempo que el placer lo atravesaba, sintiendo que su cuerpo se estremecía con los temblores del cuerpo de Akeno, ambos agitados y jadeantes a causa del mismo impacto, ardiendo en el mismo fuego.

-Oh, Akeno-chan- Gimió y tembló, llenando de nuevo el útero de Akeno.

La pelinegra gimió recargándose hacia atrás mientras su semen la invadía. Su vagina se cerró alrededor de él, como si su cuerpo quisiera ordeñar inadvertidamente tanto semen como pudiera sacarle, tragándoselo ambiciosamente dentro de su útero.

Así se quedaron, atados juntos por varios segundos, Naruto sosteniéndola, amasando sus senos mientras sus cuerpos se deshacían juntos.

Luego, Naruto la soltó, y Akeno volvió a apoyar sus manos y rodillas en la cama, presionando sus caderas contra Naruto para asegurarse que su cuerpo, se llenara de su semen.

El rubio suspiró y se echó encima de ella, la abrazó y se quedaron dormidos.


Espero que les haya gustado, y les deseo una feliz navidad y un próspero año nuevo para todos.

El próximo capítulo se centrará en Ikaruga.

PD: Una pregunta, entre todos los lemons que he escrito, ¿cuál es la que más les ha gustado? ;D

PD2: Hinata y sus Sekireis no serán parte del harem de Naruto


Sekireis de Naruto

1)#56 Yomi (Senran Kagura) Altura 160cm/ busto 95cm/ cintura 58cm/ caderas 90cm

2)#10 Uzume (Sekirei) Altura 163cm/ busto 95cm/ cintura 57cm/ caderas 90cm

3)#33 Rias Gremory (High School DxD) Altura 172cm/ busto 99cm/ cintura 58cm/ caderas 90cm

4)#36 Seraphim (Koreha Zombie Desuka) Altura 173cm/ busto 100cm/ cintura 62cm/ caderas 98cm

5)#99 Tiffania Westwood (Zero No Tsukaima) Altura 160cm/ busto 105cm/ cintura 59/ caderas 89cm

6)#42 Akeno Himejima (High School DxD) Altura 168cm/ busto 102cm/ cintura 60cm/ caderas 89cm

7) ¿?

8) ¿?

9) ¿?

Sekireis de Itachi

1)#23 Chris (Koreha Zombie Desuka) Altura ¿?/ busto ¿?/ cintura ¿?/ caderas ¿?

2)#80 Ukyou (Senran Kagura) Altura 158cm/ busto 83cm/ cintura 55cm/ caderas 82cm

3)#81 Sakyou (Senran Kagura) Altura 158 cm/ busto 82cm/ cintura 55cm/ caderas 83cm

4)#60 Hyōki (Senran Kagura) Altura 150 cm/ busto 89/ cintura 56cm/ caderas 85cm

5) ¿?

6) ¿?

7) ¿?