—¡Gyaaaaaarg! ¡Mamiiiiiii!

Un agudo gritó cortó el silencio de la noche en Bocasucia, perturbando el sueño de Quirrel y Hornet quienes se levantaron asustados, creyendo que algo malo le había pasado a Hollow. Con mucha agitación, corrieron hasta el recibidor de la casa y se encontraron con una escena inusual.

Había una sombra de brillantes ojos blancos que miraba a su alrededor confundida, a sus pies se encontraba la máscara de Hollow partida a la mitad y un poco más allá, estaba la pequeña Ali llorando desconsolada, aunque el rey pálido hacia lo que podía para calmarla cargándola y paseando la por la habitación.

Ver al viejo monarca haciendo de niñera con la criatura en brazos le resultó muy cómico a ambos, quienes a pesar de la situación no pudieron evitar estallar en risas.

—¡Pero que rayos es lo que les parece tan gracioso! —reclamó el Wyrm.

—Los siento, es que ver al todopoderoso y legendario rey pálido aproblemado por un bebé es gracioso —dijo Hornet en tono burlesco.

—¿Prefieres que siga llorando?

—No, claro que no su majestad —se apresuró a contestar Quirrel—, es solo algo llamativo.

—¡GYAAAAAARG! —La pequeña chilló más fuerte llamando la atención de los mayores.

—¡¿Ali que te pasa?! —Preguntó Hornet elevando la voz para hacerse oír por sobre el alboroto.

—¡Mami murioooooo! ¡Gyaaaaaarg!

Ahora quedaba claro, Ali no podía comprender que Hollow no era un ser normal, y al verlo en su forma de sombra se asustó.

La guerrera se acercó y tomó a la murciélago, no sin antes lanzar un profundo suspiro para calmarse, aún no lograba superar del todo su quiroptofobia, aunque iba bastante bien. Con la pequeña en sus brazos comenzó a hablar calmadamente.

—Tranquila Ali, no pasa nada, tu mami está bien, ella solo cambió de forma y luce distinta.

—¿Shi? —Pregunto la pequeña con los ojos llorosos.

—Claro, ella está ahí, —señaló a la sombra que la miraba preocupada.

—¿Mami? —Dijo la pequeña incrédula, al parecer no había relacionado que la sombra era Hollow.

Hollow contestó con un asentimiento, entonces Ali loca de felicidad voló hasta él y lo abrazó.

Por su lado Quirrel, Hornet y el rey miraron la escena, ahora más tranquilos. Una vez que se aseguraron de que todo estaba bien, Hornet caminó hasta la máscara rota que yacía en el piso y la levantó.

—No esperaba que durara tan poco la reparación que le mandé a hacer —comentó algo molesta—. Parece que el fabricante de máscaras está perdiendo su calidad.

—Oh no, esto no fue culpa del fabricante. —Se apresuró a aclarar el viejo gusando—. La máscara está impecable, simplemente es demasiado pequeña para contener a Hollow.

—¿Demasiado pequeña? —Quirrel estaba extrañado— ¿O sea que Hollow puede crecer?

—Claro que puede crecer —habló Hornet— ¿Acaso no viste a Big? Él era bastante grande

—Entonces ¿Hollow va a crecer hasta ser del tamaño de Big?

—No lo creo —contestó el monarca—. Big fue criado de manera especial, se necesitaba que fuera fuerte para que pudiera contener la infección. Le dimos de comer jalea real cuando pequeño y por eso creció tanto. Hollow nunca ha comido nada tan especial como eso, así que no crecerá tanto. Mmmm.,.. Creo que a lo sumo podría llegar a ser un poco más alto que Hornet.

—Estas formas de vida son fascinantes —exclamó Quirrel sintiendo la curiosidad crecer en su interior—. ¿Tú también tuviste que cambiar de máscara Hornet?

—¡Esta es mi cara! —Gritó la muchacha sumamente ofendida y bastante alterada—. ¡Yo no uso máscaras! ¡Nací con este rostro! ¡Yo no soy como ellos! Yo...

—¡Perdón! ¡Ya entendí! Lo siento, cálmate Hornet —Quirrel lamentó lo que había dicho, su anormalidad como insecto aún era un tema delicado para Hornet.

—Bueno, como sea. —La chica le dio la espalda, se veía bastante enojada—. Para que lo sepas, quizás no tengo el caparazón duro de un insecto normal y mi cuerpo tiene esta extraña textura propia de los seres de sombra, pero yo tuve mudas de piel como cualquier insecto normal.

—Entiendo —La cochinilla se sentía algo aproblemada y no sabía bien como suavizar la situación.

—Bueno, la energía de las sombras es débil en Hornet —comenzó a explicar el rey pálido—. Es solo la suficiente para mantener su espíritu atado a su cuerpo, que era el problema que tenían los huevos de Herrah. Pero los demás retoños son casi sombras completas, necesitan de una máscara para mantener su forma de insecto y así como las personas cambian de piel en la medida que crecen, ellos deben cambiar de máscara, claro que tienen la desventaja de que sus cuerpos no producen la nueva máscara, deben conseguirla por otros medios.

—¿Y esos medios serían?

—El fabricante de máscaras. Él es el único que puede hacer vasijas de la calidad y forma apropiada para estas pequeñas sombras, ese hombre es un experto, él fue el que fabricó las máscaras de mis 10.530 retoños, además de que hizo todas las máscaras que Big usó durante su crecimiento.

—Entonces él... ¿Sabe de todo este asunto de las sombras? —Quirrel se veía sorprendido.

—Sí, fue uno de mis principales colaboradores en todo este asunto, de hecho él fue quien originalmente se ofreció a fabricar las máscaras... Y a decir verdad es un tipo muy misterioso —El gusano parecía un tanto pensativo—. Sí... Muy misterioso, apareció coincidentemente en el momento exacto en el que se le requería y parecía saber demasiado sobre la naturaleza de los seres de sombras... Aunque en ese momento estaba tan desesperado que no me cuestioné nada y acepté su ayuda.

—Bueno, lo que sea. Hay que ir a pedirle a ese tipo que nos fabrique una máscara —habló Hornet con aún algo de molestia en su voz.

—Habrá que pagarle algo supongo —dijo Quirrel.

—En realidad no —contestó la muchacha—. Según él, una deuda con aquel a quien otorgó sus votos de lealtad hacen que su trabajo sea necesario en este mundo.

—¿Votos de lealtad? ¿A quién? ¿A mí nunca me juró nada —dijo el rey algo molesto al pensar que uno de sus supuestos súbditos le era leal a alguien más.

—No sé, no me acuerdo bien, me lo mencionó alguna vez pero ya no me acuerdo bien.

—Como sea —el rey disimuló su infantil molestia—. Mañana saldremos temprano con Hollow a ver a ese individuo, no podemos mantenerlo en su forma de sombra, alguien podría asustarse.

Miró de soslayo a su hijo quien jugaba con Ali sin mostrarse demasiado incómodo con su condición, aunque era entendible, gran parte de su vida la pasó en esa forma.

—¡Ah! No puedo ir —dijo de pronto Hornet—. Quedé con Bretta de acompañarla a la ciudad, va a buscar una editorial para que publique su libro.

—¿Ya lo terminó? —Preguntó Quirrel, a lo que Hornet asintió—. Bueno, un compromiso es un compromiso, tendrás que ir con ella.

—Pero...

—Tranquila Hornet, su majestad y yo podemos llevarlo, no es algo tan complicado.

—¡Pero Hollow está en su forma de sombra! ¡Y además si lo llevan tendrán que llevar a Ali también!

—¿Y? Podemos con eso. Confía en nosotros ¿Que sería lo peor que podría pasar?

Al día siguiente en Bocasucia, la familia se separó en dos, Hornet se dirigió a casa de Bretta para realizar su viaje a Ciudad de las Lágrimas, el cual tendrían que hacer a pie, ya que el ciervocamino solo obedecía a Hollow y por desgracia, en su forma de sombra no podía presentarse frente al viejo insecto, así que cubriéndolo con una capucha que lograron conseguir, se metieron al pozo que los llevaba al reino subterráneo.

Partieron muy temprano para disminuir la posibilidad de encontrarse con otros insectos que les pudieran causar problemas, afortunadamente el viaje a Nido Profundo donde habitaba el mascarero fue bastante sencillo, las pocas amenazas que los atacaron Quirrel las pudo controlar fácilmente, incluso la pequeña Ali ayudó un poco, pues ahora su poder de fuego era suficiente como para causar algo de daño.

—Majestad —dijo la cochinilla cuando ya faltaba poco para llegar a la guarida del fabricante de máscaras— ¿Pretende mostrarse como fantasma ante el fabricante?

—Sí, ese individuo sabe más del mundo y de sus misterios que los insectos promedio. No creo que se sienta impresionado por un fantasma inofensivo.

—Bueno, si usted lo dice.

El grupo finalmente logró dar con el escondrijo del insecto que buscaban. El lugar era tan siniestro como todo lo que lo rodeaba, un tugurio estrecho, oscuro, cubierto de máscaras completas y a medio hacer que con sus miradas vacías resultaban poco menos que perturbadoras.

El taller era un verdadero desastre, exhibiendo un desorden y una acumulación de materiales increíble. En medio de la pila de máscaras, pinceles, pinturas y herramientas, había un enorme mesón con un banquito, estaba todo dispuesto para trabajar, pero no había quien lo hiciera, el mascarero no estaba en casa. Miraron a su alrededor algo confundidos preguntándose donde se habría ido, cuando de pronto algo captó su atención.

Una pequeña criatura que hasta ese momento no habían notado, se trepó en una silla y luego en el mesón de trabajo. El ser en cuestión era a todas luces un contenedor igual que Hollow, aunque tenía algunas características que lo hacían bastante único. Su contextura y tamaño era igual al de Hollow, pero su cornamenta era distinta, tenía tres cuernos, dos a los lados, cortos y anchos con una forma similar a los de Ogrim y un cuerno de forma cónica en el centro de su cabeza. aAdemás de los cuernos, también se distinguía bastante pues en lugar de usar una capa gris, llevaba una capucha verde, la cual por supuesto tenía unos orificios en la parte de arriba para dejar pasar sus cuernos.

El pequeño una vez estuvo arriba del mesón, agitó su capa de forma orgullosa y dio un giro con mucho estilo para concluir haciendo una pose bastante melodramática. Hollow en cuanto vio a su hermano, voló hasta él e inmediatamente comenzó una conversación silenciosa, ambos parecían bastante contentos de encontrarse. Ali curiosa por aquella comunicación tan rara, se posó junto a su madre y se quedó observando atentamente sus señas a ver si entendía algo.

—Eh... majestad... Eso que estoy viendo es un contendor ¿Cierto?

—Sí, es un contendor ¿Qué hace aquí? ¡Debería estar en el abismo!

La voz del rey pálido pareció llamar la atención del pequeño de verde, por lo que este brincó del mesón y corrió hasta el monarca para verlo mejor, entonces ladeó la cabeza con cara de pregunta.

—¿Que quien soy?

Al inicio al gusano le llamó la atención que su retoño no fuera capaz de reconocerlo, pero tras pensarlo mejor tenía sentido, salvo por Big y por Hollow, el resto de sus hijos casi ni lo habían visto, aquellos contendores de naturaleza defectuosa a duras penas compartieron unos escasos minutos con él durante el inicio de sus vidas antes de ser abandonados, obviamente no se iban a acordar de él y quizás era mejor así. Si todos eran tan resentidos como Hollow, no sería nada gracioso tener que aguantar sus reclamos y su mal humor.

—Eh... Me llamo pálido mucho gusto —dijo el rey tratando de disimular.

Entonces miró a Hollow quien con sus brillantes ojos le lanzaba una mirada acusatoria, sin embargo terminó asintiendo dando a entender que él no diría nada.

Por su lado el pequeño comenzó a invadir a preguntas al viejo monarca, cuestionando todo, su color, su transparencia, el que estuviera flotando, el que estuviera muerto, incluso por qué le parecía conocido de algún lado, aunque esta última pregunta la esquivó bastante bien.

—Bueno, ya he contestado muchas preguntas, es hora de que tú me contestes algunas a mí ¿quién eres y por qué estás aquí?

El pequeño con mucho entusiasmo se trepó de nuevo al mesón y comenzó a hacer una serie de poses bastante llamativas que el rey parecía interpretar bastante bien, pues en la medida que las iba haciendo, el gusano parecía cada vez más fastidiado.

—¡Bueno, ya suficientes adjetivos!

—¿Que está haciendo el retoño? —Preguntó Quirrel sintiéndose incómodo por ser el único que no entendía nada.

—Se está presentando, pero la cantidad de adjetivos que usa es imposible.

—¿Cantidad de adjetivos?

—A ver, lo que dice es algo así como que él es el increíble, encantador, divertido, galante, genial...

Un brinco molesto del pequeño interrumpió el discurso del monarca.

—¡Pero si eso no importa!

—¡...! —El pequeño encapuchado agitó sus brazos y pateó el suelo demostrando su enojo.

—De acuerdo de acuerdo, no da lo mismo —Miró a Quirrel con notoria exasperación—. No es genial, es fa-bu-lo-so, porque la palabra genial se queda corta para él.

Quirrel sonrió incómodo, este niño sin duda tenía una personalidad desbordante, seguramente se vio que no era un contendor apropiado desde el mismísimo instante de su nacimiento.

—¡Y a todo esto todavía no nos dices cómo te llamas! —Reclamó el rey.

El contendor bufó molesto y lo miró con arrogancia, entonces tomó su capa y la señaló.

—Bien, entonces, te llamas Green, gracias por tu cooperación —dijo el fantasma— Y si ahora fueras tan gentil de contarnos por qué estás aquí.

Green con una expresión seria empezó a hacer toda una coreografía para explicar su presencia allí. Quirrel notó como a pesar de comunicarse también con señas, era mucho más parafernálico que Hollow, haciendo movimientos que a menudo parecían algo innecesarios y excesivamente elaborados, este niño buscaba destacar por todos los medios posibles.

Finalmente el pequeño terminó su "discurso", entonces se bajó de la mesa y caminó hasta una cortina algo oculta que estaba al fondo de la guarida y al correrla, reveló que detrás de ella había un cúmulo de sombras, en la que se podía apreciar nueve pares de ojos brillantes.

—¿Más sombras? —Exclamó Quirrel alarmado— ¿Pero qué les pasó? ¿Qué hacen aquí?

Las sombras miraron al rey y a la cochinilla algo asustadas, sin embargo cuando notaron a Hollow que estaba encima de la mesa se tranquilizaron y locas de alegría volaron hasta él donde se "abrazaron" cariñosamente, aunque a ojos de los demás aquellos abrazos lucían como si las sombras se fusionaran entre ellas. Mientras tanto Green con otra lluvia de señas y movimientos le explicaba al rey lo que pasaba.

—Ajá, ya veo. Entonces ustedes ya no se limitan a quedarse encerrados en el abismo y a veces salen a pasear por los alrededores. Pero al querer ponerse sus máscaras para salir estas se rompieron, entonces Big... Digo, su rey, les dijo que vinieran aquí a pedir ayuda.

Green asintió dando el visto bueno, entonces con algunas señas más dio a entender que estaban esperando a que el fabricante de máscaras regresara, pues había ido a comprar pintura porque se le había acabado. Normalmente él fabricaba sus propios pigmentos, pero al tener un pedido de máscaras tan grande y de forma tan repentina, los materiales que tenía guardados no eran suficientes.

El rey observó a las pequeñas sombras y suspiró con pesar, esos pequeños adefesios eran sus hijos y no podía evitar sentirse horrible al verlos, en donde habría tenido la cabeza el día que decidió crearlos, normalmente podía ignorar los sentimientos de culpa y dolor, pues Hollow con su máscara puesta pasaba fácilmente por un insecto normal, pero al verlo en su forma de sombra recordaba lo que era y que todo era su culpa. Sin embargo sentía algo de alivio al notar que estos pequeños no parecían molestos con su condición, se les veía muy alegres y con bastante energía, quizás demasiada.

Las sombritas parecían haberse interesado bastante por Quirrel y se le había subido encima haciéndole cosquillas.

—¡Jajajajaja! ¡Ya basta! ¡No puedo parar de reír!

—Gyaaaaaaarg —La murciélago veía la escena divertida.

—Bueno, bueno, ya dejen en paz al pobre Quirrel, dijo el rey pálido volando hacia las sombras y dispersándolas.

Los retoños dejaron en paz a Quirrel de modo que este pudo respirar de nuevo tranquilo.

—¿Estás bien Quirrel? —Preguntó el rey algo preocupado.

—Sí, estoy bien —contestó jadeando—. No es como que me quisieran matar tampoco, pero aun así manejar a 10 niños al mismo tiempo no es fácil.

—...— Green hizo una acotación pisando 11 veces el suelo.

—Eh... ¿Qué dijo? —Preguntó Quirrel al rey.

—Que contaste mal, ellos son 11, son 10 sombras más la sombra de Hollow.

Quirrel miró a su alrededor y realizó un conteo rápido de los pares de ojos.

—Yo solo veo 10.

Un nerviosismo se instaló en el grupo de niños, Ali miró a su alrededor angustiada al notar el ambiente tenso. Las sombras se miraron entre ellas al parecer contando cuantos eran y cuando todas hubieron llegado a la misma conclusión, el terror estalló entre ellas.

Todas las sombras comenzaron a volar frenéticamente por la guarida "gritando" aterradas. Una de ellas se había perdido quizás donde, les faltaba una hermana, la pobre no tenía cuerpo físico y podría pasarle cualquier cosa mala. En medio de ese pánico los mayores no sabían qué hacer o como calmar a los pequeños, incluso la pequeña Ali asustada había comenzado a llorar desconsolada, sin embargo de alguna manera Green llamó la atención de sus hermanos, entonces con un par de poses espectaculares los calmó y luego con algunas señas más, les ordenó que lo siguieran, pues todos juntos irían a buscar a su hermana perdida.

Quirrel y el rey pálido no pudieron hacer nada para detenerlos, el contenedor de verde seguido por una bola de sombras, salió corriendo fuera de la guarida adentrándose en las galerías de Nido Profundo y para empeorar la situación, la pequeña murciélago al ver a su "madre" alejarse con los demás, la siguió mientras chillaba pidiendo que la esperaran.

—¡Se han ido! —Gritó el rey pálido escandalizado—. ¡Rápido Quirrel! ¡Tenemos que ir por ellos!

—¡Sí! —dijo la cochinilla disponiéndose a salir de la guarida.

Mientras tanto, el cúmulo de sombras deambulaba por los túneles de Nido Profundo sin un rumbo fijo, pues la realidad es que habían salido atacados por el pánico sin tener ningún plan en mente y obviamente de esa forma era imposible dar con la hermana perdida, para empeorar el asunto, Green tenía bastante carisma pero no era un líder en realidad. Lo ideal hubiera sido detenerse y revisar los lugares en los que estuvieron antes, pero estaban todos demasiado alterados para eso.

Sin embargo, había alguien que estaba algo más tranquila. Ali los seguía y compartía su pánico por contagio, pero aun así todavía podía mantener la cabeza fría, esto la hizo percatarse de cierto sonido que comenzaba a poblar el ambiente y por supuesto se lo hizo notar al grupo

—¡Gyaaaaaaaaaaaaaarg!

Todos se detuvieron ante el grito de la murciélago, entonces la miraron con sus ojos resplandecientes.

—¡Escuchen!

Se quedaron quietos esperando a que la murciélago dijera algo más, pues pensaron que era a ella a quien debían escuchar, pero al ver que la pequeña no decía nada comenzaron a impacientarse, sin embargo algunos de ellos lograron captar el sutil sonido del acordeón. Olvidaron momentáneamente la preocupación por su hermana y dejaron que la triste melodía los guiara.

La canción los llevó hasta una cueva amplia, donde se podía percibir la presencia de algunas bestias menores que observaban al músico interpretar su pieza. No parecía que fueran a atacar al bicho, más bien se las veía disfrutar de la música, por eso parecieron perturbarse un poco cuando las sombras, el contendor vestido de verde y la murciélago se acercaron al músico.

Brumm tocaba el acordeón con la melancolía que lo caracterizaba, como si a través de su canción pudiera expulsar todo el pesar que plagaba su vida, para él nada tenía sentido, solo se limitaba a seguir a su maestro en su eterno camino buscando reinos en ruinas, en un ciclo sin fin de fuego y pesadillas. De pronto, sus pensamientos fueron interrumpidos al detectar un cierto movimiento por el rabillo del ojo.

Brumm levantó la mirada y se encontró con un pequeño insecto similar a una cría de escarabajo cornudo, que vestía ropas verdes, detrás de él un modesto ejército de sombras de ojos brillantes. Otro insecto se habría asustado con semejante visión pero él no, ya le había perdido el miedo a los espíritus, la magia y las maldiciones ¿Cómo podría temerles si él mismo era el ciervo de un murciélago demoniaco? Había visto tantas cosas en su vida que ya nada lo impresionaba. Por eso con un tono cansado se limitó a decir:

—¿Más sombras? ¿Tienen algo que ver con la de hace rato?

Estas palabras les dieron a entender que este individuo se había encontrado con su hermana perdida, entonces se agitaron en su lugar preguntando con la mirada la ubicación de su familiar, por supuesto Brumm al igual la mayoría de los insectos no podía entender a estas criaturas, fue por eso que Ali se vio en la necesidad de intervenir

—¿Dónde están? Gyaaaaaaaaaarg

El tono en el que lo preguntó fue autoritario y poco amable, pero al acordeonista no le importó, ya estaba acostumbrado, era la hija del maestro, estaba acostumbrada a mandar y a ser obedecida, a veces hasta podía ser un tanto caprichosa cuando se le metía algo en la cabeza, de hecho era toda una sorpresa que se llevara tan bien con el protegido del maestro y no le causara problemas. De todos modos se limitó a contestar de manera lacónica.

—Se fue con el maestro, a ciudad de las lágrimas.

—¡Gracias! —Gruñó la pequeña antes de retirarse.

Eso último si fue una sorpresa para Brumm ¿Desde cuándo la princesita daba las gracias? Bueno, quizás su "mami" estaba haciendo un buen trabajo después de todo.

En aquel lugar donde la lluvia era eterna, una elegante insecto vestida de rojo se encontraba afuera de un edificio perdida en sus pensamientos mirando el oscuro cielo. Hornet estaba relajada en aquel momento, más de lo que usualmente estaba, aquel parecía que sería un día tranquilo, un día solo para ella y Bretta, al menos por hoy no tendría que preocuparse por cuidar de su hermanito y de la alimaña que andaba con él, nada de vigilar que no se metieran en problemas, nada de cazar flamas ni de tener que soportar al maldito gusano. Además como hoy iban a almorzar en algún restaurante del lugar ni siquiera tendría que molestarse en cazar ¡Era todo perfecto!

Definitivamente estaba de muy buen humor, ahora solo le quedaba esperar a que Bretta saliera de la editorial y se irían a pasear por allí. Hacía mucho tiempo que no salía con amigas, casi desde que era una chiquilla y convivía con otras rañas. La mirada de Hornet se oscureció al pensar en ello, aquellos tiempos fueron muy felices, pero eso fue antes de que la infección atacara y tuviera que asesinar a sus amigas enloquecidas por la plaga.

El sonido de la puerta del edificio abriéndose la despertó de sus recuerdos, entonces al ver el brillante caparazón de su amiga, su primera intención fue correr hasta ella, pero cuando vio su rostro alicaído supo que algo no estaba bien.

—¿Bretta? ¿Qué pasó? —Entonces notó que el cuaderno donde estaba escrita su novela aún se encontraba en sus manos—. ¿No pudiste entregar el manuscrito?

—No... No lo aceptaron —sollozó la escarabajo.

—¡¿Que?! ¡Pero si esa historia es fabulosa! ¡Es de las mejores obras que he leído! ¡Seguro no leyeron bien o los tipos de ahí no tienen buen gusto!

—No Hornet... Ni siquiera lo leyeron...

—¿Qué?

—Cuando... Cuando llegué todos me miraron como si yo... Como si yo fuera cualquier cosa... Y cuando les presenté mi libro pues... Comenzaron a reírse, a burlarse. Dijeron que un insecto campesino como yo no podía aspirar a escribir una novela, que esta era una editorial que solo recibía libros bien escritos, que... Que... —En ese momento comenzó a llorar— Ni siquiera me dieron la oportunidad de intentarlo.

—Ay Bretta —En ese momento Hornet abrazó a la escarabajo tratando de reconfortarla— Esos malditos... Estos condenados insectos de ciudad siempre están menospreciando a los que viven en los suburbios.

—No-no no te preocupes Hornet —gimoteó Bretta tratando de contener su llanto—. Ya estoy acostumbrada... A mí siempre me han despreciado... siempre se burlaban de mí y me dejaban a atrás.

—¡¿Y te parece que eso está bien?! —Gritó Hornet tomando distancia y observando a la insecto.

Bretta pareció asustarse un poco por la reacción de la guerrera, se la veía sumamente enojada, de hecho su grito fue tal que hasta los insectos que paseaban por la calle se la quedaron mirando... Y luego apresuraron el paso para escapar de allí rápido, ya la habían reconocido, era la bestia roja, lo mejor era escapar antes de que hiciera algo.

—¡Esto no se va a quedar así! ¡No señor! —Ahora Hornet gritó tan fuerte que incluso se escuchó desde dentro del edificio.

—Ho-hornet... Cálmate.

—¡Voy a entrar a esa cochina editorial y les voy a decir unas cuantas cosas! ¡No puede ser que te discriminen solo por ser de campo! ¡Estos tipos me las van a pagar! ¡Van a leer tu escrito sí o sí! ¡Y si se niegan se las van a ver conmigo!

Y pronto un pequeño cambio en la presión del aire alertó a Hornet de un peligro inminente. Brincó hacia Bretta y la tiró a un lado justo a tiempo antes de que otro insecto les cayera encima. Ambas chicas cayeron en el suelo pero no tardaron en ponerse de pie y mirar hacia la amenaza que les había saltado.

La atacante era nada menos que una Mantis, cosa que por supuesto sorprendió mucho a Hornet, los miembros de esa tribu salvaje vivían en los Páramos Fúngicos, limitando su territorio con Nido Profundo y no solían relacionarse con otros insectos más débiles, jamás le dirigían la palabra nadie que no demostrara ser lo suficientemente fuerte. Ciudad de las lágrimas estaba plagada de insectos débiles, por eso era tan raro ver a una mantis allí que no estuviera tratando de asesinar a todos a su alrededor.

Observó bien a la criatura estudiándola con cuidado, era una mantis común de bajo rango, bastante joven, probablemente no había pasado mucho tiempo desde que había perdido las alas, le faltaba un ojo que llevaba cubierto con un parche y su cuerpo tenía numerosas cicatrices, a su corta edad ya se veía que esta chica había pasado por bastante. La mantis las miró con superioridad y con una sonrisa para nada amistosa dijo:

—¿Conque se las van a ver contigo? Pero qué chica tan atrevida, aún con ese pequeño tamaño ¿Se supone que eres una amenaza? Bueno, hay bastantes rumores sobre ti, la bestia roja. Me encantará ver de lo que eres capaz.

—¡Apártate de aquí! ¡No quiero problemas con las mantis! —Dijo Hornet con seriedad.

—Oh, no te preocupes, mi tribu me repudia, pelea conmigo con libertad. De todos modos tendrás que hacerlo si pretendes llevar el manuscrito de tu amiga, no dejaré que pongas un pie dentro del edificio si no me vences.

—Hornet... Por favor... No pelees, no quiero ver un asesinato —dijo Bretta asustada.

—No te preocupes Bretta, no la mataré. He tomado la regla de no matar nada que no pretenda comerme y la verdad, la carne de Mantis no me apetece para nada.

—Me parece una regla interesante —dijo la Mantis—. Bueno, yo tampoco tengo muchas ganas de probar el sabor de una mestiza de araña, así estaremos de acuerdo en que no nos mataremos, pero espero que eso no te impida luchar con todas tus fuerzas.

—No te preocupes por eso, quizás no vayas a probar mi carne pero probarás todo mi poder.


Ultimamente me he paseado por Deviantart mirando imágenes de Hollow Knight y participando en los grupos dedicados a este juego, me he entretenido tanto con la gente que crea OC de este universo que también hice el mío, pero como yo no soy de crear personajes y dejarlos botados por ahí, decidí darle un papel a Green, aunque sea uno pequeño.