Nota: Bueno aquí está el capítulo 16

Gracias por los comentarios

Skull Flame: Bueno, Hinata y sus Sekireis estarán interesadas en Naruto nada más

Antes de empezar, quiero decirles que el español no es mi lengua materna, asi que pido disculpa de antemano por las posibles faltas de ortografía que intentaré sean las mínimas posibles.

Aclaración: No soy dueño de Naruto ni de Sekirei, tampoco de cualquier personaje de otro anime/manga/videojuego que aparezca en este fic.


Capítulo 16

(Japon, Tokio, Bar de Tezuna – Día Viernes, hora 19:20)

-Ayame sigue diciéndome que su madre no deja de llamarla.- Habló un hombre de unos 25 años mientras miraba a Naruto, Shikamaru y Kiba. Tenía el cabello corto y en punta de color negro, piel pálida, y unas líneas negras alrededor de los ojos que se extendían hacia los costados de su rostro. -Pero dice que no le preocupa-

Los cuatro estaban sentados en una mesa al fondo del bar, bebiendo café, y escuchando la voz de un locutor deportivo de televisión narrando un encuentro de lucha libre de mujeres.

-¿A ustedes qué les parece?- Preguntó el hombre.

-Oh, Alexa se va a llevar una buena tunda, ¿verdad, Naruto?- Comentó Kiba, ignorando la pregunta del pelinegro. -Oye, ¿por quién apuestas? ¡Vamos, elige a una!-

El rubio posó su taza de café y se pasó una mano por el pelo -¿Estás de broma? ¿Lucha libre femenina? Y yo qué sé...-

-Problemático- Shikamaru encendió un cigarrillo. Exhaló el humo y miró al hombre. -Me parece que ya te está intentando apretar la correa, Shisui-

-¿Tú también lo crees?-

-¿Qué otra cosa podría significar?- Dijo Shikamaru. -Te conozco desde que éramos pequeños, vaya... Tú casado, ¿eh?-

-¡Eh! Todavía no he firmado ningún papel-

-¿Cómo?...¿Es que no quieres casarte con tu novia?- Inquirió Naruto

Shisui iba a responder, pero fue interrumpido por Kiba

-Pero, ¿por qué estás tan rallado? A mí me encantaría casarme pronto- Hincó un codo sobre la mesa, y apoyó la barbilla en la mano -¿Quieres que te presente a mis padres y preguntarles cómo se acabaron casándose?-

-Vete a tu casa a beber batido de fresa, niñato-

-Venga, ¿por qué tienes que ponerte así?-

Shisui suspiró antes de responder a la anterior pregunta de Naruto -No es eso... La quiero, pero no creo que debamos precipitarnos y casarnos corriendo. Ya sabes... Estamos bien como estamos ahora-

-¿Estás seguro?-

Shisui miró a Shikamaru. -Eso es lo que me ha dicho ella. Su trabajo es lo más importante para ella... Ya sabes, siempre ha sido ambiciosa, ¿no?-

-Pero no significa que vaya a ser siempre así-

-No me refería a eso. Además, tú también estás soltero-

-Tengo 18 años recién cumplidos, aún tengo mucho tiempo para buscar a una mujer problemática-

-¿Y qué pasa si no encuentras a tu media naranja?-

Shikamaru inhaló de nuevo y se reclinó en su asiento -Entonces no me casaré con nadie. ¿Y qué?-

-¡En tu más puro estilo, vago!- Kiba sonrió y palmeó el hombro del Nara -Sabéís... He de decir que por vuestra culpa, gilipollas, nunca tengo tiempo para salir con nadie-

-Pero si solo nos encontramos aqui una vez a la semana- Comentó Naruto, dando una mirada inexpresiva al pelimarrón.

-A ti te van las mayores, ¿no?- Dijo Shisui.

Kiba asintió -Sí, me gustan las mujeres...ya sabes, maduritas.. Estrictas y con un buen par de tacones.-

-Vaya, tío- Shikamaru apagó el cigarrillo en el cenicero que había encima de la mesa. -Eres como esos hombres asquerosos de las pelis de miedo que intentan llamar la atención por todos los medios-

-¡Cállate, yo no soy así!- Gritó el pelimarrón -¿Qué hay de malo en, ya sabes, pasar un rato de diversión adulta con alguien que es más mayor que tú?-

Shisui suspiró -Cambiando de tema.. ¿Os habeís enterado de lo de Hidan? Ha muerto-

Los ojos de los tres jovenes se agrandaron

-¿Hidan? Espera...¿El profesor de religión? ¿Está muerto?- Balbuceó el rubio.

-Sí-

-¿Qué le ha pasado? ¿Un accidente?-

-Homicidio. Al parecer una mujer lo encontro muerto en un callejón esta mañana. Sin pies y con los genitales destruidos-

Naruto palideció de miedo -Espera, quieres decir...-

-Sí...es como esas muertes de hombres de las noticias que viene ocurriendo de forma silenciosa desde hace varios días-

-Joder, por eso no estuvo presente hoy-

-¡Madre mía! ¡No puede ser!- Exclamó el Inuzuka.

-Igual mañana estaremos todos muertos también- Murmuró el Uchiha.

-Problemático-

-Tío, odio las noticias. ¡Son capaces de cualquier cosa con tal de conseguir audiencia!- Dijo Kiba

-Jeje, Kiba es tan fácil vacilarte-

El aludido lanzó una mirada irritada al Uchiha y se frotó los ojos con un suspiro -Bueno, hablando de cosas raras, esta mañana...me he meado en la cama por primera vez desde parvulitos-

-Eso es preocupante, tío-

-He tenido un sueño horroroso, en el que Sasuke y Suigetsu completamente desnudos me perseguían para violarme, y yo corría por pasillos, buscando un escondite, un escape...-

-¿Sabes qué? Creo que no me apetece escuchar esto, dattebayo- Dijo el ojiazul mientras Shisui ahogaba una carcajada.

-En serio. Estaba acojonado, ¿vale?-

Shikamaru se masajeó la frente y se levantó de su asiento. Naruto y Kiba hicieron lo mismo.

-Eh.. ¿Adónde vais? Quedaos un rato más. No quiero irme a casa aún-

El Nara agarró su mochila y miró a Shisui -¿Y? ¿Por qué no quedas con Ayama aquí?-

El pelinegro no respondió

-Ah, madre mía….. ¿Qué verá en este hombre problemático?- Con desgana se echó la mochila al hombro, e inició a alejarse junto a Kiba. -Lo siento, pero mañana tengo que entrar pronto a la escuela. No bebas mucho, ¿de acuerdo?-

-Está bien-

-Cuídate, Shisui. Hasta la próxima- Naruto se despidió, y se fue tras sus compañeros de escuela.

(Fuera del Bar)

-Adiós, rubio problemático-

-Chao, Naruto-

-Nos vemos mañana, adiós chicos- Se despidió Naruto mientras los miraba alejarse por la vereda hasta que sus imágenes se borraron detrás de un árbol.

Se puso unos auriculares. La música suave y la voz de Passenger se filtró en su cabeza, colocó las manos en los bolsillos y se encaminó a casa. La noche ya se adivinaba entre las nubes que cubrían el firmamento. El aroma de los árboles adornaba las calles y las luces de las farolas comenzaron a encenderse perezosamente para disipar las nocturnas sombras de la oscuridad.

Cuando llegó a un camino rodeado de árboles una ráfaga de viento lo golpeó en la cara, haciéndolo estremecer de frío.

-(Mierda, que frío)- Se subió la capucha de la sudadera y apresuro su paso

Era un día con viento. El viento azotaba los árboles que adornaban el camino. El lago Tama al lado estaba en calma pero el agua estaba agitada y turbia por el viento. El verano estaba llegando a su fin, el otoño ya se estaba haciendo sentir. Las hojas estaban volviéndose marrones y solo hacía falta una pequeña ráfaga de viento para empujarlas de su precaria percha, y caer derribadas al suelo. El invierno llegaría pronto, y todo quedaría helado.

….

….


(Torre teito, oficina de Itachi - Hora 22:45)

-¿Las has encontrado?-

-No- Hyōki negó con la cabeza mientras observaba a Itachi encaminarse hacia el ventanal de la oficina.

-Andá a despertar a las demás para que te ayuden a buscar a Ukyou y Sakyou- Ordenó el pelinegro, contemplándo el paisaje nocturno de la ciudad, y las luces de los carros que parecían un rio de diamantes que corrían por las avenidas -Rápido, antes de que esas dos causen más problemas-

Hyōki asintió y salió, cerrando la puerta de la oficina y dejando solo a Itachi.

El pelinegro soltó un suspiró, y se arregló el nudo de la corbata, mirando su reflejo en la ventana -(En momentos como estos es cuando me arrepiento de haber dado alas a la fuerza a esas dos)- El recuerdo del día que conoció a Ukyou y Sakyou, inundó la cabeza de Itachi.

-Flashback-

(Torre Teito - oficina de Minaka)

-Itachi-kun, ¿estás listo para recibir a tu segunda y tercera Sekirei?-

El aludido se apartó un mechón de pelo de la cara, y miró a Minaka -Todavía no estoy muy convencido de que sea una buena idea. Dar alas a la fuerza a una Sekirei podria producir efectos secundarios negativos-

-Jejeje, eso nunca lo sabremos si no lo intentamos- El peliblanco hincó los codos encima del escritorio y entrelazó los dedos, apoyando la barbilla en ellos y cerrando los ojos.

Se oyó un toque en la puerta de la oficina. Segundos después entró Takami y se aproximó al escritorio.

-La N°80 y N°81 ya están aquí- Les dijo ella. Puso varias carpetas en el escritorio de Minaka -Todos los datos de esas dos, y de otras Sekireis que me pediste, está en los expedientes-

-Gracias Takami-kun- Dijo el peliblanco. -Danos diez minutos para que Itachi-kun examine los expedientes, luego hazlas pasar-

-Sí señor- Dijo ella con resignación

Cuando Takami salió, Minaka se volvió hacia Itachi -¿Cómo puede una persona hacer que un "sí señor" suene como un "pudrete"?-

El pelinegro se rio sutilmente -Ella te quiere, Minaka, y lo sabes. Sólo te toma el pelo...o al menos creo-

-Eso espero-

Itachi rodó los ojos, y revisó la carpeta de Ukyou y Sakyou

(Unos minutos después)

-Esas dos tienen un poder muy interesante- Comentó el pelinegro -Ahora entiendo porque las has escojido-

-Jejeje, ¿quién en su sano juicio no querría tener la capacidad de producir barras o armas de hierro de varios tamaños, así como la adición de hierro en su cuerpo?-

-Hmm, aqui dice que han estado reaccionando a alguien desde que eran muy pequeñas-

-Sí, las dos han soñado innumerables veces con un chico-

-Deben tener una conexión muy fuerte con ese tipo- Itachi dejó la carpeta en la mesa. -¿Sabes quien es?-

-No, no me han querido contar mucho, solo me han dicho que le gusta tocar la guitarra-

El Uchiha asintió, y miró los otros expedientes -¿Por qué has pedido los datos de otras Sekireis?-

-Je, ¿por qué no echas un vistazo? Puede ser que una de ellas te interese.-

-No gracias. Hoy será la primera y última vez que voy a forzar a una Sekirei- Dijo Itachi, flechándole una mirada dura y fría

-¡Wajaja. Está bien, no insistiré, pero no te enojes!- Exclamó, abrazándose a sí mismo y fingiendo tener miedo.

Alguien tocó a la puerta de la oficina. Unos segundos después, Takami la abrió. Detrás de ella estaban Sakyou y Ukyou.

-Aquí están las Sekireis-

-Gracias Takami-kun-

-Lo que sea- Murmuró la mujer, cerrando la puerta tras de sí.

Minaka se frotó la cabellera, y miró a las dos Sekireis -Bienvenidas chicas-

-¡Buenas tardes, presidente!- Saludaron alegremente las dos Sekireis.

El hombre enarcó una ceja -Se ven muy feliz, ¿puedo saber el motivo?-

Las dos gemelas sonrieron y se abrazaron -Sólo estamos emocionadas por conocer a nuestro Ashikabi. Ya solo falta una semana, solo una semana-

Poco a poco, una sonrisa comenzó a dibujarse en el rostro de Minaka -Jeje. Me alegro por ustedes dos, pero, ¿por qué esperar una semana, si pueden conocerlo ahora?-

-¿Eh? ¿Qué quieres decir?-

-Como soy una buena persona, les ahorré el esfuerzo de buscar a vuestro Ashikabi- Minaka se reclinó en su asiento, y señaló perezosamente con el índice de su mano izquierda al pelinegro. -Les presento a su futuro Ashikabi, Itachi Uchiha-

Las Sekireis abrieron los ojos y se alejaron de ellos de un salto. -¡Él no es nuestro Ashikabi!-

Ukyou asintió a las palabras de su hermana y activó su poder -Él no es Naku-chan(llorón)-

Minaka cruzó los brazos sobre el pecho y las miró fijamente -Itachi-kun, ¿puedes hacer los honores, por favor?-

El mencionado giró la silla para observar a las dos, y cruzó las piernas -Chris-

La aludida apareció delante de las dos gemelas y plantó un directo en la mandíbula de Ukyou, que la arrojó contra el techo para luego caer al suelo. La pelirroja se agarró la barbilla y comenzó a retorcerse y quejarse de dolor.

-¡Basura!¡Cómo te has atrevido a golpear a mi hermana!- Gritó Sakyou, transformando su brazo en un pilar de hierro con el que intentó aplastar a Chris, pero esta bloqueó el golpe con una mano como si nada.

-¿Q-qué?-

-je, demasiado fácil- Con su mano rompió el pilar de Sakyou y le dio un cabezazo. La peliazul no se lo esperó, retrocedió unos pasos y Chris le enterró el puño en el estómago, tan fuerte que la hizo expulsar el aire de los pulmones, y se dobló como si le hubiesen cortado por la mitad. La agarró por los pelos y tiró de la cabeza hacia arriba, hasta colocársela enfrente de la suya, a dos palmos de la nariz. Sakyou abrió desmesuradamente la boca en busca desesperada de aire.

-E-eres un monstruo- Pudo articular al fin con la mirada aterrorizada puesta en el rostro de la Sekirei de Itachi

-No eres la primera que me lo dice, y no serás la última- Con la mano libre, Chris le atizó un bofetón que si no la hubiese tenido sujeta por los cabellos la cabeza hubiera rebotado contra la pared.

-Ahora prepárate para ser la Sekirei de Itachi-

Sakyou empezó a sangrar por la comisura de los labios y los ojos se le llenaron de lágrimas

-¡No! ¡Él no es mi Ashikabi!-

La pelirrosa sonrió, la soltó, y le enterró el puño en el estómago por segunda vez.

Sakyou cayó de rodillas con las mejillas bañadas de lágrimas. Intentó inhalar, pero fue en vano. Chris la golpeó en la sien, haciendo que su visión se nublara.

-Una menos-

-S-sakyou- Balbuceó Ukyou tratando de levantarse, pero Chris la devolvió al suelo dándole un pisotón en la cara.

-Hecho-

-Buen trabajo, N° 23, pero no te parece de haber exagerado?- Dijo Minaka, mirando al techo con expresión divertida: estaba agrietado y roto, y había otros fragmentos que también parecían a punto de caer.

La pelirrosa lo ignoró, se apoyó contra la pared y se cruzó de brazos. -Cállate o te mato-

-¡Buajaja! ¡Oh, qué miedo!- Se puso a dar pequeños saltos, como si fuera un niño -¡Apúrate Itachi-kun, dales las alas!-

-(A este se le ha ido la olla)- El pelinegro se levantó y se acercó a las dos Sekireis.

-N-no, aléjate de n-nosotras-

-Lo siento pero no puedo hacer eso-

-Naku-chan, a-ayúdame-

-Él no vendrá a salvarte- Chris agarró un mechón del cabello de Ukyou y la levantó de un tirón. La pelirroja no pudo evitar que las lágrimas nublaran su vista. Entonces Itachi le agarró la cara clavando los dedos en su barbilla.

-Resignate a tu destino-Dijo, y la besó.

-Fin Flashback-

-(Después de haberles dado las alas a la fuerza, se volvieron mentalmente inestables. Si hubiera sabido lo que iba a pasar, no lo habría hecho)-

De repente la luz de la oficina se apagó, cesó el ruido del ventilador del ordenador,y Itachi se vio envuelto por una oscuridad total.

-Oh, un apagón- El silencio era total. Sólo se oían al fondo las sordas voces de los empleados del M.B.I, que despotricaban del corte de luz.

Se voltió hacia el ventanal. El apagón había sido masivo y simultáneo, y hasta donde alcanzaba su vista sólo había negrura.

-(Espero que esas dos no tengan algo que ver con esto)-


(Unos minutos antes con Hyōki)

La pelinegra caminó a pasos apresurados por un pasillo del M.B.I hasta llegar a una puerta que la llevó dónde estaban las habitaciones de los miembros del escuadrón disciplinario.

-¡Hyōki, estamos aquí!-

La aludida miró a su derecha y vio a Chris sentada en la sala de descanso viendo la televisión, junto a otras dos chicas. Una tenía el pelo rubio hasta la nuca, recogido en dos coletas, ojos azules oscuros, piel blanca, una figura delgada y bastante baja, con un busto pequeño. La otra tenía el cabello largo de color azul al igual que sus ojos, piel blanca y un cuerpo esbelto con grandes senos.

-Chris-sama, Marie, Sayo-

-¿Encontraste a esas dos?-

-No, Itachi-sama quiere que ustedes también empiecen a buscar a Ukyou y Sakyou-

-¡No, no quiero!- La rubia se tiró de espada sobre el sofá, y comenzó a patalear como una niña -¡Estoy viendola WWE, hoy pelea mi luchadora favorita y en pocas ocasiones la veo!-

-Qué bien, ya me estaba aburriendo- Dijo la peliazul, levantándose del sofá, y tronándose los nudillos de los dedos -Vamos, Marie-

-¡Nooo!-

En eso la luz se fue, dejándolas sumidas en la más completa oscuridad.

-Bueno, creo que eso resuelve la cuestión- Murmuró Hyōki, desenvainando su espada, la cual tenía unas llamas de fuego en el filo, iluminando la sala.

Marie gimió y empezó a llorar, sujetándose las mejillas. Sayo ciñó la figura delgada de la rubia en un hondo abrazo, al tiempo que le daba unos golpecitos en la espalda con la mano. -Vamos, vamos, no llores-

Y, como si de un botón se tratase, la expresión de Marie se transformó en la más adorable de las sonrisas -Jeje, te engañé- Rio melodiosamente mientras la peliazul se le quedó viendo como idiota, luego una vena se le infló en la frente.

-¡Maldita enana!- Exclamó, y comenzó a ahorcarla al estilo Homero Simpson. -¡Esta es la cincuentésima vez que caigo en tu estúpida broma!-

A Chris y Hyōki les resbalo una gota de sudor en la nuca.

...

...


(Casa de Naruto – Hora 0:11)

Sonó un golpe en el ventanal. Naruto despertó. Oyó otro golpecito y, en la oscuridad de su habitación, pensó que tal vez sería el viento, o quizás una paloma que buscaba refugio acomodándose en el alféizar del ventanal. Al minuto sonó otro golpe, y el joven reconoció el sonido inconfundible de un guijarro lanzado contra el vidrio. Alzó la cabeza -(¿Quien será?)- Se separó con precaución del cuerpo de Yomi y se levantó de la cama, y los dedos de sus pies descalzos se encogieron del frío en el piso de maderas. Se acercó al ventanal y vio a Ikaruga, que lo miró sonriente.

Ella le hizo señas para que bajara.

Naruto asintió. Agarró una sudadera limpia, se la puso y bajó a la cocina, abrió el ventanal y salió al jardín donde el viento y el frío lo recibieron inmisericordes, tuvo que detenerse para dejar que el aire gélido le llenara los pulmones. Se subió la capucha y observó a la pelinegra. Tenía la cara enrojecida por el frío y los labios levemente agrietados, llevaba su típica ropa blanca/dorada. Lo miró sonriente con un brillo cálido en los ojos, y entonces se acercó a él.

-¿Qué haces aquí?, ¿sabes qué hora es?- Él y ella se habían estado viendo regularmente desde hace dos semanas atrás, estaban a gusto juntos.

Ella le agarró la mano derecha -He venido a darte una sorpresa-

-¿Una sorpresa?-

Ikaruga asintió, y señaló el cielo -Mira-

El rubio alzó la vista, y ahogó un grito de sorpresa.

El cielo estaba completamente estrellado, la noche brillaba con un suave resplandor y la luna llena esplendorosa parecía un globo luminoso flotando en el cielo.

-Pero cómo..- Murmuró mirando a su alrededor, dándose recién cuenta de la ausencia de luz. -¿Un apagón?-

-Verás, la semana pasada oí decir a un astrónomo en una entrevista en la televisión de que hoy iba a haber una lluvia de estrellas- Comenzó a hablar la Sekirei, sobándose el brazo. -Quería ver las estrellas fugaces contigo...pero con la luz de la ciudad iba a ser imposible. Así que decidi visitar a la central eléctrica de Teito para resolver el problema- Terminó mirando al suelo con aire avergonzado.

El rubio volvió sus ojos hacia la jovencita que observaba con temor el césped mientras el viento le revolvía los sedosos cabellos negros, sus ojos estaban brillantes y sus mejillas rojas por el viento. Se veía más bella que nunca. El pecho de ella se movía agitado bajo la delgada chaqueta, presa de una ansiedad inconfesada. Al sentir la insistente mirada del joven se volvió a verlo y, cuando sus pupilas se encontraron, sus mejillas se encendieron aún más y su pecho se agitó más violentamente.

El ojiazul soltó un suspiro antes de sonreirle cálidamente -Sabía que hoy iba a ver una lluvia de estrellas, normalmente iría a acampar fuera de Shinto Teito, pero gracias al plan Sekirei esta vez me fue imposible...Así que, gracias, lo aprecio mucho, dattebayo-

Ikaruga sonrió, y tomándolo por sorpresa, con sus brazos lo cargó al estilo nupcial

-He-ey, e-espera..¿qué e-estás haciendo?- Balbuceó encontrándose en una situación para nada varonil.

-Vamos a ir a otro lugar donde se pueda ver mejor el cielo- La pelinegra saltó al techo, y corrió y salto entre tejado y tejado procurando no pisar tan fuerte para no incomodar a los que habitaban dentro de las casas.

-(Mierda, espero que nadie me vea)-


-Hemos llegado- Anunció la Sekirei deteniendo su carrera, bajó al suelo a Naruto, y este miró a su alrededor, estaban en una de las tantas orillas escondidas entre los árboles del lago Tama.

La gran mancha blanca de agua se extendía ante sus ojos, la luna se reflejaba en ella, ondulándose y sumergiéndose con los movimientos del agua. Se oía a los peces que salían a la superficie para comer.

Se sentaron sobre un tronco que estaba tumbado cerca de la orilla del lago, y alzaron la mirada. Cuánta perfección había allí: miles de estrellas y galaxias se les presentaban en toda su grandeza. De pronto vieron una estrella fugaz que cruzó el cielo infinito, dejando una pequeña estela de luz blanca. Luego apareció otra y otra más, y al cabo de un rato, cientos de estrellas iluminaban la oscuridad de la noche, como si se estuviera llevando a cabo un carnaval en el cielo.

-Es hermoso- Susurró la Sekirei, tamborileando los dedos contra el tronco al ritmo del canto de los grillos.

-Sí- El rubio asintió, escuchando el sonido que ella producía. Una idea le vino de golpe a la cabeza. Sacó su móvil y puso un poco de música. Subiendo el volumen del sonido, se levantó y la miró.

El grupo Radical Face cantaba "Small Hands"

-¿Te apetece bailar bajo el infinito cielo estrellado?-

Él tendió los brazos hacia ella y Ikaruga se alzó y se aproximó para ser abrazada. Naruto cerró los dedos entorno a su mano y la tomó en su pecho. Se la acercó con un brazo entorno a su cintura. Ikaruga colocó una mano encima de su hombro y descansó la mejilla en su sudadera. Cerró los ojos y fluyó con él. Mientras se movían al compás de la música, una sensación de paz penetró en su corazón,

-(Si pudiera quedarme así para siempre)-

Naruto deslizó una manó más abajo hasta que descansaba en su cadera. El olor de su sudadera recién lavada y su olor le llenaba la nariz. -(Kami, huele muy bien)- Los labios de ella rozaron su cuello accidentalmente. Ella sonrió cuando él tembló, sintiendo su poder sobre él.

El cuerpo de la Sekirei se cubrió de una tenue luz blanca, y un momento después varias mariposas de energia azul brillante se formaron, volando alrededor de los dos, dando un toque mágico al lugar.

Naruto sonrió tanto que sus ojos se le cerraron un poco, y empezó a cantar en voz baja el coro de la música.

Ellos siguieron bailando. Naruto soltó su mano y colocó la suya en su cintura. Ella tocó sus pectorales con la palmade la mano y cerró los ojos.

El viento frío movía las copas de los árboles. Un montón de hojas se movían con el viento y producían hermosos sonidos, acompañadas por los grillos.

El aliento de Naruto le calentó la oreja mientras su cabeza descanzaba en la de ella. Ikaruga se movía con él. Ella se dejaba llevar, totalmente sincronizada con el cuerpo de él y la música. No existía nada más excepto el confort y el deseo creciente que surcaba sus venas.

Cuando terminó la canción, ella se quedó en sus brazos. Si se negaba a dejar la seguridad de Naruto, quizás su vida dejaría de chocar y arder a su alrededor. Él acarició su cabello. Un profundo suspiro expandió su pecho, despertándola a ella de su ensoñación.

-La música se ha acabado- Dijo el rubio guardando su móvil. El cuerpo de Ikaruga se enfrió cuando él retiró el calor del suyo. Ella estaba separada y sola otra vez.

-¿Tenemos que parar?- Susurró la pelinegra.

-Jeje, si quieres, bailamos de nuevo-

Ikaruga contempló con adoración a Naruto, era una mirada dulce como el azúcar, ligera, como la nube, y fuerte, como las raíces de un centenario roble. Luego, posó sus ojos en sus labios que sonreían sinceridad, ella pudo advertir los ligeros hoyuelos que se le habían formado en las mejillas. Hasta aquel momento no se había dado cuenta, porque nunca él le había sonreído con el corazón alojado en su alma. Cada minuto de más que pasaba con ese chico, más crecía su idea de que él era magia, una magia que no se veía, pero que se sentía tan hondo que te hacía volar entre estrellas, tal como haría un conjuro divino.

Ikaruga quería besar a Naruto, sus ganas aumentaban a pasos agigantados, esos labios la atraían de una manera poderosa. Sin embargo, no quería incomodarlo y actuó con cautela. Llevó su dedo a aquellos rebordes suaves, los acarició con ligereza, como si fuera un susurro. Para su sorpresa, él no la rechazó, aquello le dio el empuje necesario.

-¿Puedo besarte, Naruto?-

El rubio abrió los ojos con exageración.

-¿Besarme?-

-Lo necesito..-

-...-

-...-

-E-está bien-

Ella no tenía ninguna experiencia en besar, aparte el beso que Higa le había robado. Y ella, a Naruto no le quería robar un beso, no se conformaba solo con eso. Ella sabía que había dos clases de besos: estaban los que se daban con lujuria, esos en los que el instinto tenía el control y por desgracia no dejaban marcas más allá del cuerpo físico, porque solo necesitaban ser saciados. Luego existían los que se daban con el corazón; estos eran inmortales, pues se instalaban en el alma y permanecían en el recuerdo para siempre. Ella quería darle un beso de esos, un beso que se alojara en el interior del chico y en el suyo para saborear en los momentos tristes que toda vida tenía.

Por aquello, por ser su verdadero Ashikabi y por otros tantos motivos que le laceraban el alma. Ikaruga se tomó su tiempo, alargó el suspense concentrado en un ficticio hilo de seda que los conectaba a ambos. Jaló de él con lentitud, ambos se acercaron, tiraron al mismo tiempo y no se detuvieron hasta que la suavidad de los labios se acopló.

Como un caudal de río preñado por las nieves derretidas de la cumbres, las lenguas se desbordaron en el interior de sus bocas. Y esa tibia humedad inundó de paz la vida y serpenteó en ellos hasta alojarse en sus corazones. Unidos en lo más profundo, se abrazaron como cielo y estrellas; como cuerpos abiertos al deseo para endulzar las sombras, como ventanas desplegándose que dejaban entrar aires nuevos; como fuegos que avivaban y calentában sus interiores. Naruto al igual que cuando besaba a sus Sekireis, sintió la chispa de la felicidad y ella, la emoción de experimentar por primera vez un beso de verdad.

Se separaron porque sus pulmones reclamaron aire y, mientras recuperaban la respiración, pusieron luz a sus miradas. Ambos sabían que ese beso se había guardado en el baúl de los recuerdos, del beso nada se desperdiciaría, hasta su olor y su sabor a melocotón cabrían. Y allí estaría hasta que la tristeza reclamara la alegría de aquel beso

-Melocotones, sí..., melocotones- Dijo el ojiazul aún saboreando los últimos ecos del beso.

-¿Melocotones?- Preguntó ella sin entender de qué hablaba.

-A melocotones, así saben tus labios, tu boca... A dulces melocotones-

Ella sonrió, una sonrisa melodiosa y espléndida. No pudo evitar sonrojarse de pies a cabeza, pues nunca nadie le había dicho algo tan bonito. Y le gustaba, y mucho. Sin darse cuenta, se tocó los labios con las yemas de sus dedos, los notaba calientes, tiernos, sacó la lengua y, con la punta resiguió aquellos rebordes enrojecidos de pasión

-¿Por qué estás llorando?-

La Sekirei se llevó la mano a la cara y notó que tenía los ojos mojados.

-Ikaruga..-

-Sabes, tú eres mi Ashikabi...mi verdadero Ashikabi-

-...-

-Me lo sospechaba-

-¿Qué? ¿Cómo?-

-Fácil. En este último mes, has estado casi todo el tiempo conmigo, y siempre hablas mal de Higa- Bajó la mirada al suelo -Siento tanto no haber podido ayudarte-

-Naruto-Se le quebró la voz.

El rubio sin pensarlo, tomó su mano entre las suyas. Estaba temblorosa. -Lo siento mucho-

Ella inclinó la cabeza y Naruto sintió su respiración junto a la mejilla, dio un paso para acortar la distancia que los separaba y reconfortarla piel con piel. Un extraño sonido escapó de su garganta a la vez que se aferraba a él.

-Tú no tienes la culpa de nada- Las lágrimas empezaron a rodar de nuevo por sus mejillas y no hizó ningún esfuerzo por detenerlas, hundió el rostro en el pecho de Naruto, dejando que la tela de algodón de la sudadera absorbiera la humedad. Como respuesta, él la estrechó entre sus brazos y apoyó la mejilla contra su sien.

-Te amo. No quiero separarme de ti-

-Entonces no lo hagas- Naruto, le cogió el rostro con las manos y la miró a los ojos. -Ven conmigo... Tú eres mi Sekirei. De algún modo, juntos, encontraremos una solución para librarte de Higa permanentemente-

Ikaruga asintió dejando de le secó las lágrimas de las mejillas con los dedos, mirándola con una enorme ternura.

-No te dejaré nunca- La besó para tranquilizarla, sintiendo de nuevo el sabor de melocotones y un horrendo sabor a metal...¿sabor a metal?

El rubio se separó de ella y la miró. Un hilo de sangre se escapaba de su boca y una mancha más grande se abría paso en el flanco del abdomen, donde resaltaba el filo de una espada.

La pelinegra se puso la mano en el flanco y la retiró empapada de una sangre tibia. Un terror glacial se apoderó de ella.

-Je, siento interrumpirlos- Ukyou apareció detrás de Ikaruga -Pero tengo unas cuenta pendiente con la N° 83-

-I-ikaruga- Balbuceó Naruto, viendo como Ukyou hundía mas su mano/espada en el flanco de la ojiazul haciéndola encorvar al tiempo que sangraba más

-Dije que vendría por ti, ¿recuerdas?- Sin piedad sacó su mano violentamente del cuerpo de la pelinegra, viendo como ella caía al piso de rodillas con sangre cubriéndole el vientre

Los ojos del rubio se oscurecieron. Llevó el puño hacia atrás y, con toda su fuerza, lo encajó en la mandíbula de Ukyou. El golpe derribó a la Sekirei y la dejó tirada en el suelo, parpadeando para aclarar la vista. Naruto dio un paso adelante para patear a Ukyou mientras estaba en el suelo, pero esta lo esquivó rodando a un lado

Ukyou lo miró, con la ira destellando en su rostro mientras se ponía de pie. Se lanzó hacia Naruto, con una furia arrasadora en los ojos. Lanzó un golpe y golpeó con fuerza su cara. El labio de Naruto se reventó tras el impacto y la conmoción por el dolor se extendió en su rostro.

-(Que fuerza)- Un pequeño chorro de sangre le entró a la boca y Naruto se limpió con el dorso de la mano, pero el siguiente golpe llegó antes que pudiera recuperar la concentración. Naruto intentó bloquearlo, pero no fue lo bastante rápido e impactó en su pómulo. Este golpe dolió mucho más. Se tambaleó hacia atrás en su agonía, retorciéndose mientras sus nervios gritaban, pero se mantuvo de pie, pues sabía que una caída implicaba la muerte. -(Es demasiado veloz)-

-Je, nada mal para un ser humano. Normalmente me basta un golpe para ganar a los de tu especie- La Sekirei tenía una sonrisa arrogante grabada en la cara. Atacó con una patada, un golpe fuerte y preciso dirigido a la rodilla del Ashikabi rubio. Naruto no pudo esquivarla a tiempo, pero levantó la pierna de manera tal que la patada conectó con su pantorrilla en lugar de su rodilla. El impacto fue doloroso y Naruto sabía que si sobrevivía tendría un moretón espantoso en el lugar, pero por lo menos había salvado su rodilla de que la hicieran añicos.

Ukyou volvió a patear, más alto esta vez, y su talón se estrelló brutalmente contra el estómago de Naruto.

Ahogado y farfullando, sin aire, Naruto se dobló de dolor. -(Mierda)-

La siguiente patada la recibió en las costillas y sintió un chasquido enfermante mientras un relámpago de agonía corría por su cuerpo. Una de sus costillas se había roto y sentía como si le hubieran enterrado un cuchillo al rojo vivo en el costado.

-Si hubiera usado mis poderes, ya estarías muerto-

-(M-maldición, me da la impresión como si yo fuera un niño indefenso ante ella)-

-¡Prepárate a morir!- Ukyou estaba tan concentrada en Naruto, que se había olvidado de Ikaruga por completo.

La pelinegra cojeó hacia ella. Llevó el puño hacia atrás y golpeó a Ukyou en la cara con toda su fuerza. Sintió la nariz de Ukyou romperse con el impacto.

La cara de Ukyou se contorsionó de dolor y se sujetó la nariz ensangrentada -¡Perra, esta es la segunda vez que me rompes la nariz!-

-¿Estás bien, Naruto?-

-Sí, gracias por la ayuda, Ikaruga-

-Jejeje, pareces que estas teniendo problemas, ¿necesitas una mano, hermana?-

Naruto hizo una mueca de sorpresa al escuchar una nueva voz en su oído. Se giró rápidamente, y encontró a sakyou a solo unos centímetros de distancia.

Ukyou agarró su nariz cubierta de sangre con ambas manos y la enderezó con un chasquido audible. -Tsk, ocúpate de ese rubio entrometido, yo me encargaré de esa zorra-

-Justo lo que quería- Con un movimiento veloz como el rayo, Sakyou agarró fuertemente al ojiazul por la barbilla y estudió su rostro cuidadosamente.

-¡Suéltame!- Sin pensarlo dos veces, le lanzó un derechazo, pero la otra lo bloqueó con su mano libre y respondió con un puñetazo directamente al pecho y, con un acto reflejo, Naruto lo bloqueó con el antebrazo, pero la fuerza del impacto lo lanzó contra un árbol

-¡Naruto!- Ikaruga corrió hacia el rubio, pero Ukyou se interpuso en su camino, y le propinó una patada justo donde ella estaba herida haciéndola caer gruñendo de dolor

-Jeje, ¿a dónde crees que vas?-


-Si hubiera usado mis poderes, ya estarías muerto-

-(M-maldición, me da la impresión como si yo fuera un niño indefenso ante ella)-

-¡Prepárate a morir!-

Yomi se despertó de golpe. El corazón le latía con fuerza contra el pecho. Abrió los ojos y los clavó en el techo de la habitación. Todo a su alrededor estaba a oscuras y era casi imposible distinguir nada; tan solo la luz plateada procedente de la luna penetraba por el ventanal

-(¿Por qué me siento en peligro? ¿De dónde viene esta sensación?)- Yomi sintió el aire frío en la piel, y le pareció estar enterrada en un profundo nicho bajo tierra. No sabia qué hora era, pero debía de ser muy tarde. Procuró respirar despacio para poder escuchar si había ruidos, pero lo único que oía era su propio corazon, que latía cada vez más deprisa. La línea de tensión a lo largo de la columna le vibraba como si fuera una cuerda de guitarra.

-Naruto- Miró a su lado derecho. No había nadie.

La puerta se abrió de golpe y entraron, Uzume, Tiffania, Akeno, Seraphim y Rias, esta última completamente desnuda

-¡Naruto!- Las Sekireis miraron la cama y no encontraron a su Ashikabi.

-¿Dónde está Naruto-sama?- Preguntó Seraphim, acercándose a Yomi.

-N-no lo sé-

-Tsk-

En ese instante sintieron la misma emoción de angustia.

-Esta emoción es de Naru-kun- Murmuró Akeno, encaminándose al ventanal -Proviene de esa dirección, el lago Tama-

-¡Maldición, vamos!- Uzume abrió el ventanal y salió como un cohete, seguida de Akeno, Tiffania, Yomi y Seraphim.

-¡Hey, espérenme!- Rias tomó un short y una camiseta del armario de Naruto, se los puso velozmente y se fue tras sus hermanas.


(Con Naruto)

-He decidido, voy a convertirte en mi juguete sexual-Dijo Sakyou deteniéndose frente a Naruto

-Jeje, me parece una buena idea- Comentó ukyou al tiempo que pateaba a Ikaruga.

-¡Ni de coña!- Exclamó Naruto levantándose del suelo

Sakyou sonrió sensualmente -Deberías sentirte honrado. Mi hermana y yo queremos entregarte nuestra virginidad-

Naruto la escupió en la cara -Jódete, zorra-

Sakyou lo apretó contra el árbol y descargó contra su estómago un puñetazo: la tremenda fuerza del impacto hizo que Naruto se retorciera de dolor. Otro puñetazo. Otro y otro más. Sintió que su estómago se vaciaba de golpe: su pecho y el puño de Sakyou quedaron cubiertos de vómito, pero los golpes no se detenían. Naruto jadeaba, y cada impacto era más fuerte que el anterior. La visión se le nubló. Iba a perder la conciencia. Un puñetazo demasiado alto le fracturó otra costilla. Sentía la amargura de su propia bilis en la boca.

De pronto los golpes se detuvieron y Naruto cayó al suelo de rodillas

-Te lo dije... No intentes joderme- Dijo Sakyou con voz cantarina.

Agarrando al rubio del pelo, la Sekirei lo levantó y lo presionó contra el árbol antes de plantarle un salvaje beso en la boca. Naruto agrandó los ojos con sorpresa y la empujó.

-¡Suéltame!-

Ella le contestó con otro puñete en el estómago -Quédate tranquilo- Le hechó la cabeza hacia un lado, besándole el cuello, pasándole su lengua por la garganta, y restregándose contra él. Entonces movió sus labios hasta la oreja del joven y a lo largo de la mandíbula hasta encontrar su boca. Abrió la suya y le metió la lengua entre los labios; cuando éstos no se abrieron, ejerció una fuerte presión para abrirlos.

-(Soy patético)- Pensó el ojiazul. Amargas lágrimas inundaron sus ojos. Se sentía débil, más débil que nunca.

En eso escuchó un grito de dolor que vibró hasta estremecer sus vísceras. Lentamente dirigió su mirada hacia Ikaruga, y se congeló.

(Unos minutos antes con Ikaruga)

Ikaruga se tambaleó y cayó de rodillas. Su miedo era abrumador, y por primera vez en su vida, se sentía vulnerable y débil.. Sin su espada, y con la herida que tenía, no era rival para Ukyou. Se tragó la bilis que le llegó a la garganta. Qué tonta había sido a no traer su espada.

Ella miró hacia arriba, a los enloquecidos ojos borgoñas y se preparó. Un bate con espinas se abalanzó hacia ella y levantó su brazo para proteger su rostro.

¡Crack!

El dolor de su brazo era espantoso. Perdió el equilibrio y cayó al suelo. Sus ojos se llenaron de lágrimas al sentir el dolor insoportable que emanaba de su rota extremidad. Un grito murió en su garganta, y su brazo colgó a su lado, como si estuviera muerto. Rechinando sus dientes, podía sentir las rupturas dentro de su brazo. Los huesos se sentían como fragmentos de vidrio rompiendo su piel. Sentía las lágrimas correr por sus mejillas. La manga de su chaqueta estaba manchada en sangre.

Ukyou le dio una patada para ponerla boca arriba, y le plantó un pie en el pecho -Me estoy aburriendo, como Juguete no vales para nada- Su mano regreso a la normalidad, y se sentó sobre su cintura -Muere- trasformó su mano en una espada, y la apuñaló en el pecho.

(Con Naruto y Sakyou)

-I-ikaruga- Balbuceó Naruto. Sus dedos comenzaron a temblar y su rostro se tornó lívido de la ira que lo embargaba. Sakyou dejó de besarlo y lo miró curiosa.

Un rugido rasposo brotó desde lo más profundo de su vientre. Los ojos del Ashikabi se desbordaron por un ramalazo de odio incontrolable, su cuerpo fue dominado por una intensa sensación de fracaso, y antes de que pudiera sobreponerse a tal sentimiento, alzó su mano derecha con todas sus fuerzas, y lo lanzó contra la cara de Sakyou en un acceso de inquina desbordante

¡Crack!

Su puño chocó contra la cara de la Sekirei, y sus dedos se rompieron como si fueran de porcelana.

Sakyou habia activado su poder, su cuerpo se habia convertido en acero.

La Sekirei soltó un bufido al ver la mano del rubio doblada de una manera poco natural, la piel estirada, los tres moratones que parecían formar otro grupo de nudillos y los dedos doblados y temblorosos. -Je, no sé que pretendías hacer, pero...- Sakyou se calló al ver la mirada enfurecida del rubio.

-¡Suéltame, perra!- Exclamó, golpeando la cara de Sakyou con su mano rota con tal fuerza que la derribó en tierra y le hizo morder el suelo con sus dientes. Luego le pateó la cara y le pisó la tráquea.

-¡Ahh!-

Naruto la dejó asfixiándose y corrió hacia Ikaruga, agarró una rama del piso y lo estampó contra el rostro de Ukyou. -¡Déjala!-

Ukyou saltó hacia su hermana y se llevó la mano a la cara ensangrentada. -¡Me las vas a pagar, infeliz!-

Naruto se arrodilló al lado de Ikaruga, que intentaba moverse a pesar de lo débil que estaba. La sangre le salía a borbotones de la boca. Cuando Naruto miró a la pelinegra a los ojos, solo vio miedo y arrepentimiento.

-I-ikaruga- Dijo Naruto con los labios temblorosos. Agarró el brazo de la Sekirei con la mano manchada de sangre

-Naruto- Se atragantó. -Lo siento...- El rubio la cogió entre sus brazos y vio que sus ojos azules se estaban llenando de lágrimas. -Soy tan estúpida...d-debí haberte dicho que te a-amo mucho antes-

-¡Aguanta, estarás bien. No hables como si te estuvieras muriendo!- Exclamó con lágrimas bajando por sus ojos.

Ella sonrió y le acarició la cara con ternura -Está bien, no llores- Las primeras lágrimas empezaron a rodar por sus mejillas, pero antes de que él pudiera decir nada, ella habló de nuevo. -Soy tan feliz de haberte conocido-

-Ah..-

-Vive, Naruto..continua..viviendo-

-Por favor, aguanta... Dijiste que vendrías conmigo a casa-

-Lo siento..mucho...me hubiera...gustado estar..contigo..más tiempo-

-I-ikaruga..-

-Gra..ci..as- Y entonces los ojos de Ikaruga se vidriaron lentamente hasta convertirse en una mirada ausente. Su cuerpo ensangrentado se desplomó sin vida sobre los brazos de Naruto.

-Ikaruga..- Naruto la abrazó. -N-no me hagas esto, v-vamos- Escondió la cara en el cuello de la pelinegra, y empezó a llorar -No, no, por favor...no. Por favor, no, no me hagas esto-

Sakyou y Ukyou al ver al rubio en ese estado causo que varios recuerdos pasaran por sus mentes. Imágenes de un niño de 7 años llorando.

-(Naku-chan)- Sus ojos enloquecidos se volvieron a la normalidad por unos segundos.

-¡Naruto!-

Las dos Sekireis miraron hacia un lado y vieron a las Sekireis de Naruto acercándose velozmente.

-Mierda, son muchas, escapemos-

Ukyou asintió y siguió a su hermana.

Uzume, Rias, Akeno, Tiffania, Seraphim y Yomi se detubieron al lado de su Ashikabi, y se horrorizaron al ver su estado.

-¡Tiffania, cúralo, rápido!- Ordenó Yomi.

-Si-

Uzume apretó los puños y corrió tras las dos gemelas. Su carrera fue bloqueada por Seraphim.

-¡Sal de mi camino Seraphim!-

La pelinegra negó con la cabeza y señaló a Ikaruga.

-Naruto- Akeno se arrodilló a su lado -¿Qué pasó?-

-Esas dos, la han matado- Respondió, con la voz rota por el dolor -N-no he podido hacer nada- Era tan lastimero su llanto, que Uzume, Tiffania y Akeno comenzaron a llorar.

Rias se arrodilló y lo abrazó de atrás, estrechándolo con lágrimas en los ojos -Naruto, ella sigue viva, su Tama(alma Sekirei) está intacto-

-S-sigue viva-

-Sí, ella está en una especie de sueño profundo.-

De pronto se empezó a escuchar el potente sonido de las turbinas de los helicópteros.

Yomi alzó la mirada al cielo -El M.B.I, está viniendo hacia aquí para llevarse a Ikaruga-

-¿Qué van a hacer con ella?- Preguntó Naruto, abrazándo más fuerte a Ikaruga.

-La van a preparar para una cirugia especial segun el nivel de daño, después será enviada a un centro especial donde seguira durmiendo, pero eso no significa que vaya a despertar-

-¿Qué?-

-Bueno, si hay un modo- Habló Uzume, llamando la atención de todos. -Debes ganar el juego, y reunir los ocho Jinki-

El rubio miró el rostro de Ikaruga y le acarició la mejilla -¿Jinki?-

...

...


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Pd: Ikaruga es un personaje de Senran kagura


Sekireis de Naruto

1)#56 Yomi (Senran Kagura) Altura 160cm/ busto 95cm/ cintura 58cm/ caderas 90cm

2)#10 Uzume (Sekirei) Altura 163cm/ busto 95cm/ cintura 57cm/ caderas 90cm

3)#33 Rias Gremory (High School DxD) Altura 172cm/ busto 99cm/ cintura 58cm/ caderas 90cm

4)#36 Seraphim (Koreha Zombie Desuka) Altura 173cm/ busto 100cm/ cintura 62cm/ caderas 98cm

5)#99 Tiffania Westwood (Zero No Tsukaima) Altura 160cm/ busto 105cm/ cintura 59/ caderas 89cm

6)#42 Akeno Himejima (High School DxD) Altura 168cm/ busto 102cm/ cintura 60cm/ caderas 89cm

7) ¿?

8) ¿?

9) ¿?

Sekireis de Itachi

1)#23 Chris (Koreha Zombie Desuka) Altura ¿?/ busto ¿?/ cintura ¿?/ caderas ¿?

2)#80 Ukyou (Senran Kagura) Altura 158cm/ busto 83cm/ cintura 55cm/ caderas 82cm

3)#81 Sakyou (Senran Kagura) Altura 158 cm/ busto 82cm/ cintura 55cm/ caderas 83cm

4)#60 Hyōki (Senran Kagura) Altura 150 cm/ busto 89/ cintura 56cm/ caderas 85cm

5)#97 Marie Rose (Dead or Alive) Altura 147 cm/ busto 74/ cintura 56cm/ caderas 78cm

6)#47 Sayo hitsugi (Triage X) Altura 170 cm/ busto 94/ cintura 58cm/ caderas 84cm

7) ¿?