Antes de empezar, quiero decirles que el español no es mi lengua materna, asi que pido disculpa de antemano por las posibles faltas de ortografía que intentaré sean las mínimas posibles.

Aclaración: No soy dueño de Naruto ni de Sekirei, tampoco de cualquier personaje de otro anime/manga/videojuego que aparezca en este fic.

ADVERTENCIA: Este capítulo contiene lemon

Capítulo 19

Era una tarde de domingo muy fría, el viento soplaba, y el sol pintaba el cielo y los edificios a brochazos de luz anaranjada. Naruto se encontraba caminando por una de las calles de Shinto Teito, acompañado por Uzume, Seraphim, Nene y Akeno, esta última tenía una pequeña sonrisa en sus labios.

-Ya no iré contigo de compras, Akeno-chan- Dijo Naruto con un sonrojo en las mejillas mientras entraban en una calle.

La aludida sofocó una risita, y tomó entre sus grandes pechos el brazo de Naruto. -¿Ara ara, acaso no te has divertido yendo de compras con nosotras?-

Naruto la miró fijamente -Me habéis llevado a un Sex shop-

-¡Espera un momento!- Seraphim aceleró sus pasos, y se paró delante de Naruto con la cara completamente roja. -Yo no tengo nada que ver con eso. La idea fue de las desvergonzadas de Akeno y Uzume-

La pelimarrón cruzó los brazos bajo su prominente busto y sonrió -Pero bien que no te hiciste rogar para entrar al Sex shop. Al fin y al cabo tu también eres una desvergonzada. Bueno, ahora que lo pienso... eso ya lo demostraste cuando montaste la lengua de Naruto-kun delante de nosotras-

Nene y Akeno ahogaron unas risitas

La pelinegra rechinó los diente, completamente avergonzada. -Cállate, pervertida-

Uzume sonrió y se subió a la espalda de Naruto como un Koala -No soy una pervertida, solo soy muy cariñosa con Naruto-kun-

El rubio iba a decir algo, pero se calló al ver a Hinata con sus Sekirei parada delante de la puerta de la casa de Shikamaru.

La calle era empedrada y un poco angosta. Aparte de Naruto, Hinata y sus Sekirei no había nadie más a la vista. Al lado de la casa de Shikamaru estaba ubicada una licorería, un pequeño restaurante y una panadería. Enfrente había una tienda de ropa para dama y caballero que mostraba algunas prendas en su aparador de cristal y a un lado estaba una barbería con el cilindro habitual afuera del establecimiento en colores blanco, azul y rojo.

El Nara, después de haber hablado con su amigo, había buscado a Hinata por toda la escuela para hablar con ella sobre el plan Sekirei. Cuando la encontró, le contó todo. Al final de las clases, Naruto, Hinata y Shikamaru habían acordado encontrarse en la casa de este último para discutir mejor sobre el plan Sekirei.

-(Hinata-chan, llegó antes que yo)- El rubio sonrió y se acercó a su amiga


-¡Hey, Hinata-chan!-

-¡Ah!- La ojiperla se sobresalto la oír una voz a su lado. Se giró, y vio a Naruto, acercándose a ellas. Y detrás de él, estaban sus Sekirei. -Hola, Naruto-kun-

-Hola, chicas- El ojiazul se detuvó delante de la Hyūga con su más radiante sonrisa -¿Ya tocaste el timbre?-

La joven negó con la cabeza, y miró al suelo, tratando de ocultar el rubor de sus mejillas que era más intenso con los segundos. -No. Nosotras recién acabamos de llegar-

-Ah, vale- El rubio sin borrar la sonrisa de su rostro se acercó a la puerta para tocar el timbre, sin darse cuenta del rubor de Hinata. Pero sus Sekirei, si se dieron cuenta.

-Hey- Akeno se acercó a Uzume y le susurró al oído -La primera vez que la vi no me di cuenta, pero... esa chica parece estar muy enamorada de Naru-kun-

La pelimarrón soltó un bufido molesto -Así parece-

-Y al parecer no es la única-

Akeno y Uzume miraron a Seraphim, quien simplemente señaló a las Sekirei de Hinata, las cuales lucían unos sonrojos en las mejillas.

Los ojos de Akeno se agrandaron un poco, sorprendida. -¿E-están reaccionando a Naru-kun?-

-No. Eso es imposible- Uzume negó con la cabeza -Una Sekirei solo puede tener un Ashikabi-

-Entonces...-

-Ellas no están reaccionando a Naruto-kun- Habló Nene captando la atención de sus tres hermanas -Están sintiendo los sentimientos amorosos de su Ashikabi hacia Naruto-kun-

Seraphim cruzó los brazos sobre su busto -Para que eso sea posibles, deben tener un vínculo muy profundo con su Ashikabi-

Akeno se llevó un dedo a la barbilla -Entonces solo será una cuestión de tiempo para que ellas también se enamoren de Naru-kun-

...

...

El ojiazul tocó el timbre y le dirigió una media sonrisa a la Hyūga mientras esperaba, quiso decir algo, pero Musubi se lo impidió con un beso sorpresivo en los labios.

Naruto parpadeó sorprendido mientras escuchaba las exclamaciones de las otras Sekirei y de Hinata. Trató de apartarse, pero Musubi se lo impidió echándole los brazos al cuello.

Después de unos segundos, la pelicastaña despegó sus labios de Naruto, y le sonrió cariñosamente. -Estoy feliz de verte, Naruto-sama-

El rubio no respondió y siguió mirando a la Sekirei voluptuosa con la misma expresión de sorpresa. Musubi se apretó aún más contra él y se alzó de puntillas para besarlo de nuevo.

-Aléjate de mi Ashikabi-

Pero alguien se lo impidió.

-¿Eh?- De repente el mundo dio vueltas sin control. Musubi se encontró suspendida en el aire durante un instante por unos velos, y luego su cuerpo dio contra el suelo cuando cayó.

-¡Musubi-chan!- Hinata, Kaho, Akitsu y Kazehana corrieron a ayudarla -¿Estás bien?-

-¡Uzume-chan!- Naruto la agarró del hombro y la obligó a mirarlo -¿¡No crees haber exagerado!?-

-¡Para nada! ¡Es la segunda vez que te ha robado un beso!- Uzume fulminó con la mirada a Musubi -Esta vez no la dejaré salirse con la suya-

Musubi se incorporó, sobándose la cabeza adolorida -¿Por qué me has atacado?-

Una vena se infló en la frente de Uzume. -Porque has besado a mi Ashikabi-

La pelicastaña ladeó la cabeza con una expresión que reflejaba confusión -¿Qué hay de malo en eso? Musubi solo ha dado un beso a su esposo-

Al escuchar aquella frase, Uzume y Akeno activaron sus poderes mientras Seraphim y Nene fruncieron el ceño

-(Oh, mierda)- Naruto se puso delante de Akeno y Uzume, con los brazos extendidos, Hinata hizo lo mismo con sus Sekirei. -Chicas, tratemos de calmarnos un poco-

Akeno sacudió la cabeza y se pasó la lengua por los labios sensualmente mientras destellos eléctricos bailaban a su alrededor -No. Esa chica necesita ser castigada-

-¿Qué está pasando aquí, hmm?- Dijo de pronto una nueva voz. Todos se giraron hacia la puerta y vieron a una hermosa mujer de piel oscura con cara de pocos amigos.

...

...


-Shikamaru, ya llegaron tus amigos- Anunció la mujer de piel oscura mientras entraba a la sala de la casa acompañada de Naruto y de las demás

La sala estaba casi totalmente vacía, cuyos únicos muebles consistían en una mesa de comedor con sus respectivas sillas tapizadas, una pequeña cómoda donde se encontraba un televisor, tres sofás de tapicería y una pequeña mesa de café

-Gracias, Yahan- El Nara se levantó del sofá, y saludó a los dos Ashikabis y Sekirei. Hinata le devolvió el saludo respetuosamente.

El rubio cruzó los brazos detrás de la cabeza, y miró a Yahan -Así que ella es una de tus Sekirei-

El Nara asintió -Ahora les presento a las otras dos... Venid, chicas-

Se oyeron unos pasos y al instante aparecieron dos chicas por el pasillo que conectaba a la cocina. Una tenía el cabello marrón claro y usaba lentes, la otra tenía una apariencia varonil y cabello corto de color gris.

Se pararon al lado de su Ashikabi

-Ella es Imu- Señaló a la chica de lentes -Y la otra es Kanzaki, Naruto, tú la conociste en la azotea de la escuela, ¿recuerdas?-

-¿Ella era el cuervo?-

Shikamaru asintió, sentándose de nuevo en el sofá, junto a sus Sekirei.

El ojiazul no tardó ni medio segundo en hacer lo mismo que su amigo. Las Sekirei de Naruto se miraron entre sí, y se encogieron de hombros. Seraphim se posicionó detrás de Naruto, Uzume se sentó en su regazzo, y Akeno y Nene se sentaron a sus dos costados.

-¿Vives solo, Shikamaru?- Preguntó Hinata mientras se acomodaba con sus Sekirei en el único sofá libre que quedaba en la sala.

-Sí, mi madre me echó de la casa al enterarse de mis Sekirei- El pelinegro se reclinó en su asiento -Si no fuera por las tarjetas de nembresía de mis Sekirei, ahora mismo estaría viviendo en las calles-

Hinata agrando un poco los ojos -Oh, lo siento-

-No sabía que tu madre te había botadó de casa. ¿Por qué no me lo dijiste? Podía haberte ayudado- Dijo Naruto al tiempo que rodeaba la cintura de Uzume con los brazos y unía las manos sobre su estómago, apretándola contra su cuerpo. La pelimarrón sonrió, complacida por la acción de Naruto, y sacó la lengua a las Sekirei de Hinata, para luego recibir un suave golpe en la cabeza, cortesía de Seraphim.

El Nara suspiró, y miró a su amigo -Lo sé, pero en ese tiempo tú no formabas parte del plan Sekirei, no quería meterte en problemas-

El rubio parpadeó -Espera un momento, ¿cuánto tiempo a pasado desde que diste las alas a tu primera Sekirei?-

-Hmm, creo once meses, ¿y ustedes dos?-

-Sei, o siete meses-

-Ocho- Murmuró la ojiperla.

-Bueno, basta de charlas y vayamos al grano- Shikamaru sacó un cigarrilllo. Iba a encenderlo. De un manotazo Kanzaki se lo sacó de la boca.

-¿Cuántas veces te he dicho que odio que fumes?- Inquirió mirándolo a los ojos con reproche.

-Sólo estaba intentando entrar un poco en calor, está haciendo frío- Se excusó de inmediato.

-En ese caso ponte otra sudadera y así no sentirás tanto frío, pero no quiero verte con un cigarrillo en los labios de nuevo, es más... dame esa cajetilla ahora mismo- Le exigió estendiéndole una mano.

-Kanzaki esto no es necesario, no soy un niño...- Intentó alegar, pero sólo recibió que ella elevará una ceja y lo mirara como si tuviera 8 años, dejó libre un suspiro -Está bien, mujer problemática, tú ganas, pero no puedes estar dictándome que hacer y que no, no soy un niño, puedo tomar mis propias decisiones- Refunfuñaba mientras sacaba el paquete de su bolsillo y se lo entregaba, tenía el ceño profundamente fruncido.

-Jamás te impondría nada lo sabes bien Shikamaru, pero no puedes evitar que me preocupe por ti, soy tu Sekirei, esto te hace daño, y mientras pueda evitar que los consumas ten por seguro que lo haré-

El pelinegro soltó otro suspiro, y miró a Hinata -¿Ya pensaste en lo que te propuse anteayer en la escuela?-

La ojiperla asintió -Sí, yo y las chicas hemos decidido ayudarles- Dirigió la mirada a Naruto -Pero antes quiero saber más sobre las Sekirei, y sobre el plan Sekirei. Shikamaru solo me ha contado del jinki... nada más-

-Claro- El rubio asintió, y miró a su Sekirei pelirroja -Nene-chan, puedes..-

-Por supuesto- La ojidorada sonrió, dirigiendo su atención hacia Hinata. -¿Por dónde debería empezar a explicar?-

-Todo, quiero escucharlo todo. Sé que el plan Sekirei es de alto secreto, y que probablemente hay cosas que no debería saber, pero... yo, quiero saberlo-

-Entiendo. Esto tomará un poco de tiempo- Nene entrelazó sus manos -La historia se remonta hace unos veinte años atrás. Hace veinte años una isla apareció de repente alrededor del mar de Japón. En esa isla que apareció de una manera cientificamente imposible, unos estudiantes viajaron hacia ella, y lo que encontraron ahí fue las ruinas de una gigantesca nave, y también dentro de esta, durmiendo, ciento ocho formas de vida-

-Las Sekirei..-

-Sí. Ahora, de los dos estudiantes que encontraron las ruinas, uno era una persona excéntrica, quien buscaba que lo conocieran como un genio. En las ruinas de la isla, ahora llamada Kamikura, había una montaña de tesoros de alta tecnología. Él recuperó la tecnología dejada en esa nave, y construyó su propia compañía farmacéutica. Con su personalidad carismática con la que había nacido, y su sorprendente habilidad para tomar acciones, fue estrechando su mano en varias direcciones, consiguiendo progresos sobresalientes, y poco después su compañía se convirtió en una red económica, tecnológica y medica, controlando el mundo en todos los campos. En otras palabras, se puede decir que él fue capaz de conquistar el mundo. Como ya sabrás, su nombre es Minaka Hiroto, y el nombre de su compañía es "Mid bio informatics".. Conocida como el M.B.I-

-El M.B.I..-

-Ahora regresemos con las Sekirei. De las ciento ocho Sekirei que dormían dentro de la nave, ellos descubrieron que una era adulta, y había ocho embriones, y noventa y nueve huevos fertilizados. Tú ya sabes que nosotras fuimos sometidas a unos "ajustes" antes de ser dejadas en libertad, ¿verdad?-

Hinata asintió en silencio

-Bueno, la Sekirei adulta, y la mayoría de los numeros de una cifra fueron ajustadas por otro genio del M.B.I, Asama Takehito. El ambiente en que se crió cada Sekirei fue diferente, no quiero hablar de eso ahora, pero... Antes de que el M.B.I fuera tan grande como ahora, hubo un evento que amenazó la vida de todas las Sekirei-

-¿¡Que!?- Todos menos Kazehana, exclamaron sorprendidos.

Nene miró a Kazehana -Ella puede contarlo mejor que yo, después de todo estuvo presente ese día-

Todos los ojos se centraron en la voluptuosa mujer, quien solo suspiró

-Minaka de alguna manera convirtió la isla Kamikura en un lugar privado, e incluso la removieron de los mapas, y se convirtió en una extraterritorialidad. Una compañía progresa...y tienen una incrible tecnología... No había manera de que las autoridades no pusieran sus ojos en nosotros... Y un día, sucedió de repente, una armada de un país no identificado, invadió la isla-

Shikamaru entrecerró sus ojos

-Para entonces el M.B.I aún no tenía su propia armada, y solo cinco Sekirei habían sido despertadas, así que no tuvimos otra opción que luchar. Y fue en ese momento que el escuadrón disciplinario fue formado por un grupo de cinco personas con la número 01 como líder, la número 02, la número 03, yo, y la número 05-

-Ovbiamente ustedes ganaron..-

Kazehana sonrió a Naruto -Sí, no tuvieron ninguna posibilidad contra nosotras..-

Hinata tomó la mano derecha de Kazehana, y entrelazó sus dedos entre los de ella, acariciándole el pulgar con el suyo -¿Cómo dejaste de formar parte del escuadrón disciplinario?-

-Me largué. En ese tiempo, yo estaba reaccionando a Minaka, pero él me rechazo, así que me marché de Kamikura para estar sola, para no tener que hablar con nadie y para sanar las heridas de mi corazón.-

En ese instante, los celulares de los tres Ashikabis, sonaron al mismo tiempo.

Naruto alejó una mano del estómago de Uzume, y sacó su celular. Al encenderlo vio que había recibido un mensaje.

-Soy el presidente del M.B.I, Minaka Hiroto. A todos los caballeros Ashikabis que recibieron este mensaje. Hoy les premiare con un poco de información muy interesante. Las últimas dos Sekireis sin alas estan en el area Norte y Ovest. ¿El más rápido ganara?. Tú podrías ser el que les de las alas.-

-Chicos, ¿ustedes también recibieron el mensaje de Minaka?-

-Sí- El ojiazul asintió mientras apagaba su móvil.

-Hinata-sama, estoy segura que una de las dos Sekirei es la N° 06, debemos ayudarla-

-Claro- La ojiperla estuvo de acuerdo con Kaho, y se levantó con sus otras Sekirei. -Naruto-kun, Shikamaru, nosotras tenemos que irnos ahora mismo-

Shikamaru se alzó -Conoces a la N° 06-

-¡No!- Gritó mientras corría hacia la puerta -¡Ella ha salvado a Kaho de ser violada por una escoria, estoy en deuda con ella!-

El sonido de la puerta cerrándose resonó en la casa.

...

...

Naruto emitió un leve suspiro, y se alzó con Uzume del sofá -Bueno, nosotros también nos vamos para la casa-

-¿Te vas tan pronto, rubio problemático?-

Naruto se sobó la cabeza -Es que temo que mis otras Sekirei se preocupen si llego a casa más tarde de lo previsto-

-Entiendo. Les acompaño a la puerta-

Caminaron hacia la puerta, y Shikamaru la abrió. Cuando salieron a la calle el viento frío les dio en la cara

El Nara se subió la capucha para protegerse del viento -Joder, cada año que pasa hace más frío-

-Naruto-sama, mira- Seraphim señalo el techo de la tienda de ropa, donde estaba parada una hermosa chica de aspecto delicado y suave, de piel blanca como la nieve, ojos azules claros, con un pelo largo blanco plateado, muy claro, que reflejaba la luz del atardecer, y un cuerpo lleno de curvas. Traía puesto un traje formal con falda que se ajustaba como una capa de escarcha a su cuerpo, a sus firmes y grandes pechos y a la curva de su trasero.

Shikamaru enarcó una ceja -Naruto, es la Sekirei que vimos anteayer en la escuela-

-Sí-

-Nos ha estado siguiendo toda la tarde-

Uzume se giró hacia Nene y se cruzó de brazos -¿Y cómo no nos has avisado?-

-No percibí ninguna intención malévola contra nosotros-

La peliplata paseó tranquilamente sobre ellos sus ojos, luego se enfocaron directamente en él, en Naruto. Una sonrisa se esbozó en su hermosa cara, y se bajó del techo con un gran salto, aterrizando justo delante de Naruto, el cual retrocedió un paso, sorprendido.

La Sekirei, sin dejar de sonreir, dio un paso hacia Naruto -Te he estado observando durante días y he visto que eres muy distinto al resto de los algo Ashikabis. Tienes algo especial, que hace sentirme como enamorada. Sí, enamorada. Siento una inclinación o afecto hacia ti que ni yo misma sé definir.-

-(Solo estás reaccionando a Naruto-kun/sama)- Pensaron al mismo tiempo las Sekirei del rubio con caras inexpresivas.

La peliplata alargó la mano y acarició suavemente la mejilla de Naruto, más precisamente sus marcas de bigote.

-¡Hey rubio, aléjate de esa Sekirei!- Dijo una nueva voz desde el extremo de la calle. Naruto y los demás se giraron y vieron a un grupo de chicos y chicas que avanzaban hacia ellos. -¡Esa Sekirei me pertenece!-

-En tus sueños, idiota- Habló otro sujeto que estaba en el grupo -Esa Sekirei es mia, yo la vi primero-

-¡No, fui yo!-

-¡Maldito mentiroso!-

Poco a poco todos los sujetos comenzaron a discutir acaloradamente, y terminaron peleando entre sí.

Naruto y los demás miraban la escena con una gota en la cabeza.

-¡Basta!- Uno de ellos se separó del restó, y señaló a la peliplata -¡Anna, traeme a esa Sekirei inmediatamente!-

Los otros sujetos no tardaron en pedir a sus Sekirei lo mismo.

Las Sekirei de Naruto y Shikamaru se pusieron en guardia. Seraphim iba a dar un paso adelante, pero se detuvo cuando Nene la miró

-Yo me ocupare de ellas-

-¿Estás segura?- Preguntó mientras las Sekirei comenzaban a acercarse hacia ellos.

La pelirroja no respondió, y camino hacia adelante.

Una de las Sekirei blandió su arma y gritó -¡Sal de mi camino!-

Nene cerró los ojos, y un segundo después los abrió de golpe, soltando una gota de su vasto poder. El suelo bajo sus pies se quebró como una copa de cristal, y un vandaval de aire azotó toda la calle.

Las Sekirei se detuvieron abruptamente, y cayeron de rodillas, un miedo irracional las invadió. Se sintieron como corderos indefensos, y vieron a Nene como si fuera una leona hambrienta.

-(Tengo que tener cuidado, no quiero que Naruto-kun y los demás vengan afectados por mi poder)- Pensó Nene para sí misma mientras centraba su poder en las Sekirei enemigas.

-Casi muero... siento que voy a vomitar- Murmuró una de las Sekirei tratando de levantarse, le dolía fuertemente la cabeza, que parecía que le iba a reventar.

-Increíble-Seraphim sintió que una gota de sudor frío se deslizaba lentamente por su nuca -Ha vencido a todas esas Sekirei con sólo una mirada-

-Tengo toda la piel erizada- Akeno tragó saliva y miró nerviosamente a Nene.

El Nara soltó un suspiro viendo el desastre que había hecho la Sekirei de Naruto, y se dirigió a su casa con sus Sekirei. -(Mejor me voy de aquí antes que mis vecinos salgan, no quiero pagar el pato)-

-(¡Wow! Nene-chan, es increíble)-Pensó el rubio

-Ashikabi-

-¿Hm?- El rubio sintió de nuevo las manos de la peliplata acariciándole las mejillas.

-Desaparezcan de mi vista- Nene entrecerró los ojos y dio un paso adelante, asustando más a las Sekirei y Ashikabis -Lárguense-

Las Sekirei se levantaron, y corrieron como si el diablo las persiguiera, tras de ellas, sus Ashikabis, las siguieron.

La pelirroja sonrió complacida, y se volteó justo a tiempo para ver las alas de la Sekirei peliplata

-Sekirei N° 32 Rossweisse, será tuya ahora y para siempre-


-(No hay nada mejor que una ducha caliente antes de empezar a preparar la cena)- Pensó Yomi mientras cerraba la puerta del baño tras de sí con una toalla enrollada en la cabeza, usando sólo su ropa interior y una playera.

Salió de su habitación, bajó las escaleras y fue a la cocina. En el momento en el que llegó al pie de las escaleras, escuchó las risas de Rias y Tiffania. Intrigada, entró en la sala y vio a sus dos hermanas jugando online Street Fighter v contra un oponente conectado a varios miles de kilómetros de distancia.

-Buena jugada, Rias-chan- Dijo Tiffania mientras miraba el personaje que controlaba su hermana pelirroja conectar un gancho izquierdo a la barbilla de su rival y un derechazo a las zonas medias que lo hizo caer al suelo.

-No es justo, aquí hay lag, hay mucho lag, el juego tiene lag- Era la voz del oponente de Rias.

Rias soltó un bufido que sonó como una risa, y su personaje(Ryu) abanicó un derechazo a su adversario(Ken)

-¡Coño, pero tiene lag la mierda esta, me cago en dieeezzz!-

-Mentiroso, el juego no tiene lag- Ryu conectó un poderoso gancho de izquierda que hizo mella en Ken.

-Coño, pero qué mierda vale. ¡La jugabilidad no sirveee! Tiene lag el juego, tiene lag, es una porquería, es una mierda, así no se puede, no es justo-

Ryu plantó otro gancho de izquierda a la barbilla que terminó por doblar a su rival.

-¡Verga, pero ya no hace el doble salto la mierda esta, cuanto laaagg!-

Ken descargó un rudo golpe de derecha; pero Ryu se movió con rapidez y aquella derecha se perdió en el aire, momento que aprovechó Ryu/Rias para estrellar el guante derecho en la punta de la barbilla de Ken.

-¡Aahhh coño de la madreee!-

Ryu conectó una patada en la cara de Ken

-¡Coño, vergaaa, mierdaaa, verggaaaa!-

Ryu continuó con un golpe fuerte al estómago, Ken se dobló por el golpe, pero Ryu/Rias no aflojaba. Golpeó el mismo punto en el estómago de Ken con su izquierda. Ken se encorvó aún más. Ryu lo alcanzó con su brazo derecho y golpeó el lado del rostro de Ken. El golpe levantó a Ken del suelo, lo hizo girar, y chocar contra una casa, y no se volvió a levantar.

-¡Aaaahhhhh!-

-¡Sí!- Gritó la pelirroja mientras chocaba su palma contra la palma de Tiffania.

-El pendejo o pendeja que me ha ganado pero que por favor, por favor que ojalá te mueras ¡Gritando delante de tu mamáááá! ¡En año nuevoooooo! ¡COÑOOOOOOOOOOOOOO!-

-Bien, ya he tenido suficiente dosis de grosería por hoy- Yomi se acercó a la televisión y la apagó.

-¡Yomi!- Se quejaron sus dos hermanas

La rubia se puso las manos en las caderas -Nada de yomi, ya van a ser las siete de la tarde, ayúdenme a preparar la cena-

Con un suspiro de derrota, se levantaron.

En eso oyeron la puerta principal abrirse, cerrarse y luego el chasquido del único cerrojo.

-¡Chicas, ya estamos en casa!-

La cara de Rias y Tiffania se iluminaron como un árbol de Navidad, y corrieron hacia el pasadizo.

-¡Naruto-kun!-

El rubio sólo tuvo tiempo de parpadear antes de sentir los labios de Rias sobre los suyos, y los senos de Tiffania alrededor de su brazo derecho. Luego de unos segundos, se dejó llevar por el beso. Era Rias la que controlaba la situación, cosa que le hizo saber al colar la lengua entre sus labios con evidente determinación y abrirse paso en la humedad de su boca. Naruto deslizó la mano libre hasta la nuca de la pelirroja y tiró suavemente de ella para acercarla aún más a él. Ella reaccionó de manera instantánea e intensificó el beso

-Ahora me toca a mí- Tiffania separó a Rias de Naruto.

-¿Se comportan siempre así esas dos?- Preguntó Rossweisse a Seraphim.

La pelinegra asintió en silencio, mirando como los labios de Naruto se acoplaban a los de Tiffania.

Rias apartó la mirada de su Ashikabi al escuchar una nueva voz. Buscó su procedencia y vio a una chica peliplata al lado de Seraphim, Akeno, Uzume y Nene.

-¿Quién eres tú?-

La peliplata dio un paso adelante e hizo una leva reverencia a Rias y a Yomi.

-Hola, soy la N° 32 Rossweisse, la nueva Sekirei de Naruto-

Yomi sonrió, se acercó a Rossweisse y se la llevó a la sala de estar -Espero que podamos llevarnos bien- La rubia volvió la vista atrás, hacia Akeno, Uzume, Tiffania, seraphim y Nene, haciendo un gesto para que la siguieran.

En el pasillo solo quedaron Rias y Naruto.

El ojiazul tragó saliva nervioso mientras dirigia la mirada a Rias. Iba a decir algo, pero antes de que lo hiciera, la pelirroja habló

-No estés nervioso, no estoy enfadada contigo- Rias se acercó a Naruto y le agarro la mano enredando sus dedos con los de él.

El Ashikabi dejó escapar un suspiro de alivio.

Se escucharon unos pasos apresurados acercarse. Era Uzume -¡Naruto-kun, Minaka está trasmitiendo en la televisión un mensaje!-

Los tres corrieron a la sala, y vieron la TV.

-Hoy las últimas dos Sekirei han desplegado sus alas de luz. La caótica segunda fase ya se ha concluido. Ahora el "Plan Sekirei" avanzará a la siguiente fase, hacia el mundo de los dioses ¡Hacia una era de despiadadas batallas!- Minaka alzó uno de sus brazos al cielo. -Hace 21 años lo que encontramos ese día fue ciertamente la puerta de un nuevo mundo, una nave olvidada por los dioses, un pilar y ciento siete plumas. ¡Estaba emocionado! ¡Estaba realmente emocionado! ¡Una nueva isla misteriosa, una misteriosa nave! ¡Y hermosas chicas desnudas saliendo de ella! ¡Cualquier hombre estaría excitado!- Miró la telecámara -Todo comenzó ese día. El M.B.I a llegado a esta etapa sin dar pasos innecesario, y el "Plan Sekirei" revelará su verdadera forma. La malévola tercera fase comenzará,¡ahora! ¿¡Quién ganará y avanzará a la próxima fase!?-

...

...


Ya era de noche, y Naruto estaba sentado en la cocina junto al ventanal. Comenzó a silbar una melodía acariciadora. Su silbido era como el latir del viento entre los árboles del jardín. Alzó la vista; la luna brillaba en el cielo, un tanto velada por las nubes. Su resplandor no era plateado sino lechoso.

Escuchó unos pasos que se dirigían hacia él, miró hacia atrás y vio a Akeno.

-Akeno-chan- Le dio una sonrisa y palmeó el suelo que había junto a él.

La pelinegra dejó una bolsa en la mesa y se sentó al lado de Naruto.

-¿No deberías estar durmiendo a estas horas?-

Naruto regresó su mirada al cielo -Es que no me podía dormir... ¿Y tú?-

Ella apoyó la cabeza en su hombro apretando la cara contra la camiseta que olía a lavanda -No tenía sueño..-

El ojiazul sonrió y empezó a silbar de nuevo

El viento golpeó con fuerza los árboles que se erguían a su paso, y las hojas y las ramas produjeron un sonido similar al de una orquesta que tararea una canción. Y por el efecto de ese viento el silbido de Naruto viajó con rapidez por el jardín y lo llenó con su melodía, y una ardilla apareció curiosa y animada buscando su origen.

Akeno entrelazó su mano izquierda con la derecha de él y la apretó -Sabes, yo y las chicas hemos estado hablando con Rossweisse para conocerla mejor, pero, al final hemos terminado hablando de ti-

-¿Hm?- Naruto enarcó una ceja

-Me he enterado que has cantado una canción a cada una de ellas, excluyendo obviamente a Rossweisse-

Naruto sintió que sus mejillas comenzaban a enrojecerse como una cuchara en microondas.

-...-

-¿Puedes cantarme una canción Naru-kun?-

Naruto se puso más colorado, y en su cara se reflejaron una docena de emociones que no hizo nada por disimular ni controlar: asombro, vergüenza, conmoción.

-...-

-...-

-¿Qué quieres que cante?-

-Una canción que has escrito-

-Akeno-chan, escribí todas mis canciones en mis tiempos más oscuros, no son alegres-

-No me importa-

El rubio sonrió sutilmente mientras miraba caer una hoja seca de un árbol.

-Akeno-chan, ¿sabes que un jardín sin hojas secas es un jardín muerto?. Las hojas secas pertenecen a él, son parte de él. De la misma forma que no puede haber vida sin muerte no puede haber hojas verdes sin hojas secas. Y el rumor de las hojas secas movidas por el viento es una música tan hermosa como la de las hojas verdes que están todavía en el árbol. Y, a veces, las hojas secas mecidas por el viento en el suelo son más musicales de lo que pueden llegar a ser las hojas verdes, pues son libres. Las hojas verdes todavía forman parte del mundo, las hojas muertas son como budas-

Permanecieron un rato en silencio, hasta que el Namikaze se puso de pie y le tendió una mano, Akeno puso una mano sobre la de él y se incorporó. Naruto la condujó al centro del jardín.

En ese momento sopló el viento de nuevo, se agitaron las hojas, y el rubio sonrió -Que hermoso sonido, no necesito siquiera mi guitarra-dattebayo- Estrechándola entre sus brazos, comenzó a cantar y a moverse al ritmo de las hojas

¿Cuándo sentiré esto...tan vívidamente como en verdad es?
Enamorarse con apenas un roce...y derrumbarse cuando duele demasiado

Akeno deslizó las manos por su pecho, hacia su cuello y las entrelazó.

¿Podemos saltearnos antiguos y mortales clichés...donde mi corazón se reinicia y mi vida se repite?
Todo lo que quiero es activar el interruptor...antes de que se rompa algo que no pueda ser arreglado

Akeno apoyó la mejilla contra el pecho de Naruto y se dejó llevar por su voz. Bailar con él era tan dulce. La mano delgada y firme con que la sujetaba la hacía sentirse segura y protegida. Suspiró de placer.

Lo sé, lo sé: las sirenas sonando...justo antes de que los muros se derrumben
El dolor es un bienintencionado meteorólogo...prediciendo a Dios lo mejor que puede
Pero, Dios, quiero sentir de nuevo

Las hojas sonaron de nuevo. Naruto la abrazó con más fuerza y apoyó la mejilla en su cabeza.

Llueva o resplandezca no siento nada, sólo un poco de información sobre mi piel
Extraño los sutiles dolores cuando el clima cambiaba, la presión atmosférica a la que siempre culpamos
Todo lo que quiero es activar el interruptor...antes de que se rompa algo que no pueda ser arreglado

Naruto y Akeno se movían con la levedad de la melodía de las hojas. Y el cabello largo de la Sekirei volaba con el viento del otoño

La maquinaria invisible, esos engranajes movibles dentro de mí
Pues han estado apagados bastante tiempo, dejando únicamente óxido detrás
Lo sé, lo sé: las sirenas sonando...justo antes de que los muros se derrumben
El dolor es un bienintencionado meteorólogo...prediciendo a Dios lo mejor que puede
Pero, Dios, quiero sentir de nuevo

Naruto puso la cara en el hueco entre el hombro y el cuello de Akeno, dejando que la dulce fragancia de su perfume de mujer le acariciara los sentidos

Oh, Dios, quiero sentir de nuevo...
Debajo de mis brazos...mil satélites descubren repentinamente...signos de vida

Lentamente dejaron de bailar. Entonces, sin que ninguno de los dos dijera nada, se separaron apenas unos centímetros, lo justo para poder mirarse a los ojos el uno al otro. Se quedaron mirándose un momento, una eternidad, tan sólo vagamente conscientes del viento, y la luz de la luna que los rodeaba. Cogidos de las manos, observaron su reflejo en los ojos del otro.

Akeno sintió su corzón latir fuertemente dentro del pecho. Antes de conocer a Naruto, ella nunca se había interesado por ningún chico. Cuando el M.B.I la habia dejado libre había tenido oportunidades de sobra de enamorarse y ser alada, algunos jóvenes incluso se le habían declarado, pero ella les había rechazado sin piedad. Sencillamente, ninguno de ellos le había interesado. Con el tiempo había acabado aceptando que quizá había algo raro en su corazón que le impedía amar como a las otras Sekirei. En sus momentos más soñadores, esperaba a que apareciera alguien distinto a los demás, alguien que la abrazara, pero en el fondo sabía que lo único que hacía era rememorar las historia que había leído de niña. Ya había terminado por creer que nunca querría estar con nadie... hasta que había conocido a Naruto. Estar a su lado era emocionante, y divertido. Akeno adoraba el olor que emitía, su voz, su sonrisa.

El viento barrío el jardín, y sacudió sus cabellos

Naruto bajó la cabeza y le dio un beso.

Akeno separó los labios para dejarle entrar. Le dio la bienvenida con su lengua cuando él comenzó a explorar la húmeda cavidad, saboreándola con absoluto placer.

Naruto soltó sus manos, y la estrechó con fuerza, sorbiendo su sabor, su dulce aroma, la sensación del cuerpo de ella contra el suyo cuando deslizaba la mano por su columna vertebral...

Akeno gimió; se estremeció entre sus brazos. Él dulceficó el beso, rozándole los labios mojados con la boca. Ella lloriqueó como protesta y le hundió los dedos en el pelo, obligándole a bajar más la cabeza para continuar con aquellas caricias al tiempo que le ofrecía su boca entreabierta.

Naruto aceptó con avidez su invitación. La besó lenta, profundamente, para luego alejarse y mordisquearle con el borde de los dientes, deteniéndose en lugares que antes había pasado por alto, antes de volver a capturar su boca con fuerza y explorar el interior de las mejillas, el resbaladizo terciopelo de su lengua.

Akeno se contorsionó entre sus brazos, incorporándose sobre él. Le encerró la cara entre sus palmas y comenzó a besarle toda la cara, dibujando un rastro de fuego desde la frente hasta la mejilla izquierda, atravesando por encima del puente de la nariz para llegar al lado derecha de su cara. Y allí se quedó, depositando tiernos besos contra sus bigotes

Naruto deslizó la mano hasta la línea de la mandíbula para obligarla a mirarlo. Luego la besó de nuevo con deliberada firmeza. Nada de caricias, solo la firme presión de sus labios carnosos. Casi inmediatamente le metió la lengua en la boca

Akeno sintió de nuevo su calor, la dulzura de su boca, y notó un intenso calor entre las piernas. Sabía que Naruto dominaba por completo hasta el último de sus sentidos. Naruto tardó unos segundos en apartar su boca, momento en el que Akeno abrió los ojos como pudo, embriagada como estaba por la intensidad de aquel beso. Él empezó a desabrocharle los botones del pijama y los ojos de Akeno se abrieron.

Sus dedos empezaron a moverse por el valle que dividía los pechos de Akeno, y ella sintió inmediatamente una corriente cálida y líquida discurriendo por su sexo. Con un rápido giro de muñeca, le abrió el cierre del sujetador y apartó la tela, sin dejar de observarla con las aletas de la nariz dilatadas.

-¿Por qué me vuelvo tan avaricioso cuando estoy contigo?-

-Naru…- Empezó a decir Akeno, impresionada por la intensidad del momento, pero él no tenía intención de dejarla terminar; se inclinó sobre su pecho y se metió uno de los pezones en la boca.

Akeno reprimió un grito de sorpresa al sentir una sensación placentera entre las piernas. Le acarició el cabello con la mano, mientras él empujaba y lamía el pezón con la lengua, y luego chupaba con fuerza. Akeno gimió, sus dedos se hundían en el pelo de Naruto. Él le masajeó el otro enorme pecho, presionando el pezón con la palma de la mano y luego pellizcándolo suavemente entre los dedos. Akeno echó la cabeza hacia atrás y se dejó llevar por aquel derroche de placer.

Pasados unos segundos, Naruto levantó la cabeza y le miró fijamente los pechos, hermosos y desnudos.

-Qué bonitos son dattebayo. No sé por qué no me he pasado al menos un día entero venerándolos- Murmuró como si hablara consigo mismo, y sin dejar de estimular ambos pezones al mismo tiempo -Me gustaría pasarme un día entero venerando cada centímetro cuadrado de tu cuerpo, pero por desgracia no me llegarían las horas. Además- Añadió, y su boca se convirtió en una fina línea -Seguro que perdería el control antes de poder hacerlo, como siempre.-

-Ara, no pasa nada por perder el control, Naru-kun. Al menos de vez en cuando-

Él levantó la cabeza y clavó la mirada en ella, mientras con una mano seguía estimulándole el pezón y con la otra le amasaba el trasero.

-Quiero mirarte mientras pierdes el control. Ahora mismo- Dijo, pero no le bajó los pantalones, solo deslizó dos dedos por debajo de las bragas.

-¡Ah!- Exclamó Akeno al sentir que se adentraba entre los labios de su sexo y le acariciaba el clítoris, gruñendo de satisfacción.

-Qué mojada. ¿Te ha gustado que te chupara los pezones?- Murmuró Naruto, paseando los ojos por su rostro, leyendo cada una de sus reacciones.

-Sí- Susurró Akeno, y empujó los pechos hacia arriba, y Naruto se abalanzó sobre ella y chupó primero uno y luego el otro. Luego le mordió suavemente los pezones, tan erectos que casi resultaban dolorosos, y Akeno gimió

Luego de un minuto, Naruto solto los pezones de Akeno, le quitó los pantalones y las bragas, quedando sólo con unas medias largas. La llevó a la cocina.

-Siéntate aquí- Le ordenó Naruto, colocándole las manos a ambos lados de la cadera.

Ella abrió la boca para expresarle su confusión, pero ya la estaba guiando hacia la mesa de mármol. Se sentó y sintió la roca, fría y dura. Naruto le puso las manos sobre las rodillas y las separó. Luego se arrodilló delante de ella.

-¿Naru-kun?- Preguntó Akeno, sin saber qué decir. ¿Eran imaginaciones suyas o le temblaban las manos mientras le bajaba las medias deslizándolas por los muslos y las rodillas? Se le contrajo el sexo al pensar en lo que estaba a punto de pasar.

Naruto la miró a la cara mientras con las manos le acariciaba los muslos y la cadera, y Akeno sintió que su cuerpo calentaba la fría superficie del mármol -Si no pruebo tu néctar, creo que moriré. Y si la pruebo, no seré capaz de parar. Tendré que follarte aquí mismo.-

-Oh, Dios- Gimió ella con voz temblorosa, porque ya empezaba a sentir de nuevo aquel calor líquido acumulándose entre las piernas.

Naruto acercó la cabeza a su regazo y, con las manos, le separó aún más las piernas. Akeno abrió los ojos de par en par al sentir la punta de la lengua, cálida y mojada, abriéndose paso entre los labios de su sexo para frotarle el clítoris, para clavarse en él.

Hundió los dedos en su pelo, puntiagudo y abundante, y gimió, echando la cabeza hacia atrás.

Akeno sintió que se derretía sobre la fría mesa de mármol, perdiendo cualquier consciencia de sí misma, viviendo solo para experimentar la siguiente descarga eléctrica, la siguiente caricia de la lengua de Naruto entre las piernas. Enredó los dedos en su pelo y le encantó el tacto que tenía. ¿Cómo se las arreglaba la gente para vivir y trabajar y dormir y comer, cuando tenía tanto placer a su disposición?

Quizá él era la respuesta a su pregunta. No todo el mundo tenía un Ashikabi/amante tan espectacular y habilidoso como Naruto a su disposición. Su boca y su lengua debían de ser las más experimentadas en proporcionar placer de todo el planeta...

La empujó con las manos y ella se reclinó aún más en la mesa, sujetándose con las manos y moviendo la cadera hasta encontrar un ángulo más cómodo. Naruto emitió un gruñido de satisfacción a modo de recompensa que vibró por todo el cuerpo de Akeno, y luego le separó todavía más las piernas, buscando, abriéndose camino entre ellas. Cuando hundió la lengua hasta el fondo, Akeno soltó un grito de satisfacción que resonó en el techo de la cocina.

-¡Naruto!-

Empezó a penetrarla con la lengua, al principio poco a poco, lánguidamente, pero a medida que fueron pasando los segundos el ritmo se volvió más acelerado. La cadera de Akeno se movía adelante y atrás, chocando contra él. Naruto gruñó y la sujetó rodeándole la cintura con las manos y clavándole los dedos en las nalgas regordetas y blancas como la nieve para que no se balanceara. Akeno ahogó una exclamación de sorpresa al sentir que le cubría por completo el sexo con la boca, sin sacar la lengua de la vagina, y usaba el labio superior para aplicar una presión constante sobre el clítoris. Al mismo tiempo, movía la cabeza a un lado y a otro entre sus piernas, estimulándola de forma más precisa.

Akeno abrió los ojos al máximo y, sin apartar la mirada del techo, se estremeció, asolada por la violencia de un orgasmo. Naruto la sujetó con fuerza, sin dejar de mover la boca con una fuerza contenida, buscando con la lengua, arrancando hasta el último vestigio de placer de su dulce y tembloroso cuerpo. Cuando ella por fin dejó de sacudirse, Naruto se tomó unos segundos para lamer el fruto de sus esfuerzos. El sabor de Akeno era increíble.

Estaba borracho de ella, y aun así quería más. Atrajo el cuerpo de Akeno hacia él y le dio un beso empapado de fluidos en la planicie erótica que era su vientre. Luego se levantó del suelo y su rostro se contrajo en una mueca al sentir el dolor que fluía por su entrepierna. El exquisito sabor de Akeno había servido para saciar su apetito sexual, aunque solo temporalmente. Y es que, en cuanto pudo contemplar su cuerpo desnudo sobre la mesa, la cara enrojecida, los ojos brillantes, el sexo mojado y abierto para él, sintió que regresaba con la furia incontrolable de un volcán en erupción.

La levantó del frío mármol y le gustó la forma en que se acurrucó contra él. La obligó a apoyar los pies en el suelo, y a continuación se quitó la camiseta.

Le sujetó el mentón con la mano y tiró de ella para propinarle un beso voraz. Ella le lamió los labios ansiosamente, y el miembro de Naruto respondió también desde el interior de sus pantalones.

-Naru-kun- Akeno separó sus labios de Naruto, y le sonrió coquetamente -¿Qué te parece si estrenamos los objetos que hemos comprado hoy?-

El rubio miró la mesa, más precisamente una bolsa que contenía una fusta negra de cuero fino de cinco por diez centímetros que sobresalía del extremo de una fina vara de madera.

El ojiazul sintió el corazón latiéndole en la garganta.

-No tengas miedo, seré yo la que recibirá los azotes- Le dijo Akeno con dulzura.

Naruto la miró.

-Pero tiene aspecto de hacer daño.-

-Bueno, mejor para mi-

Naruto la miró en los ojos por un largo rato antes de suspirar. Agarró la bolsa, y sacó lo que parecía ser un par de esposas recubiertas de suave piel negra.

-(Esto es por Akeno, esto es por Akeno)- Repitió varias veces el mantra en su mente. Luego su mirada se endureció. -Ponte de espaldas a mí- Le ordenó.

-Si- Asintió mansamente, haciendo el papel de una chica insegura y miedosa.

De pronto, fingió un susto al sentir las manos de Naruto alrededor de una de sus muñecas.

-Tranquila, preciosa- Murmuró -Sabes que nunca te haría daño. Tienes que confiar en mí.-

Akeno no dijo nada mientras él deslizaba un extremo de las esposas alrededor de su muñeca derecha.

-Ya puedes mirarme- Dijo Naruto.

Akeno se dio la vuelta y, al ver lo cerca que estaban, no pudo evitar que los pezones se le pusieran aún más duros. Naruto se dio cuenta, seguro; no sabía cómo disimular la excitación mientras le colocaba el otro extremo de las esposas, con la cabeza inclinada a escasos centímetros de las puntas redondeadas. La posición de los brazos mientras la esposaba realzaba los pechos. Cuando por fin Naruto terminó, Akeno tenía las manos unidas delante del monte de Venus. Naruto retrocedió un paso y los pezones se le endurecieron todavía más al sentir su mirada pegada a ella.

-Ahora levanta las muñecas y pásalas por detrás de la cabeza- Le ordenó, y la observó detenidamente mientras obedecía -Echa los codos hacia atrás y arquea un poco la espalda. Quiero que tengas los músculos bien estirados.-

-(Hm, Naru-kun es bueno actuando)- Akeno echó los pechos hacia delante los codos hacia atrás.. En aquella postura, se sentía extremadamente expuesta y desnuda.

-Así la sensación será más intensa- Explicó mientras agarraba de nuevo la bolsa.

-¿La sensación de dolor?- Preguntó Akeno, con la voz excitada por la expectación. ¿Por fin iba a coger la fusta?

Cuando Naruto la miró, la fusta no estaba por ninguna parte. De pronto, vio un pequeño tarro blanco que habia comprado antes y sintió que el corazón amenazaba con salir disparado del pecho. Naruto desenroscó la tapa e introdujo el dedo índice en la crema.

Introdujo el dedo entre los labios de su sexo y empezó a cubrirle el clítoris con aquella crema que Akeno sabía que no tardaría en provocarle un intenso calor y un cosquilleo.

Suspiró y se mordió el labio para no gritar, y de pronto se dio cuenta de que Naruto la observaba fijamente.

-Me gustaría recalcar que esto es un castigo por haberme llevado a un sex shop-

-Y a mí me gustaría recalcar que, aunque te dé permiso para que me castigues- Replicó ella, antes de que el aire se le escapara de los pulmones mientras Naruto le aplicaba la crema con una dedicación exquisita -Seguiré llevándote a donde yo quiera-

Naruto apartó la mano, y Akeno tuvo que contener un grito de angustia al sentir la ausencia de su dedo.

-(Realmente espero no arrepentirme de esto dattebayo)- El rubio suspiró, y agarró la fusta. Akeno no podía apartar la mirada de aquel objeto de aspecto perverso encerrado en la mano de Naruto.

-Separa los muslos… si te da la gana, claro- Añadió suavemente.

Akeno asintió mientras sus ojos desprendían un brillo pícaro. Naruto levantó la fusta en alto, y Akeno parpadeó curiosa. ¿No pensaba golpearla en el trasero, como ella se había hecho con la pala? Los músculos del abdomen se contrajeron al sentir la caricia de la fusta, y una sensación erótica le atravesó el sexo cuando le frotó la cadera con sensualidad.

De pronto, levantó de nuevo la fusta en alto.

Plas. Plas. Plas.

Akeno gritó/gimió al sentir el aguijonazo del cuero sobre la piel de la cadera. La sensación fue intensa, pero desapareció enseguida.

-¿Demasiado fuerte?- Murmuró Naruto, recorriéndole con la mirada primero la cara y luego los pechos. Le deslizó la piel de la fusta sobre las costillas hasta el arco que dibujaba el pecho derecho. Ella gimió sin control al sentir que le acariciaba el pezón con la punta.

-No. Quiero más, Naru-kun-

-Lo veo. Tus hermosos pezones me dicen que todo va bien- Levantó de nuevo la fusta y la dejó caer sobre un lateral del pecho, luego sobre la curva inferior y luego sobre el pezón, con movimientos rápidos, y concisos.

Akeno gimió con fuerza. Sintió que un calor líquido se le arremolinaba entre los muslos con tanto ímpetu que casi la sorprendió más eso que el hecho de que acabara de azotarla en el pecho. Cerró los ojos con fuerza.

-¿Akeno-chan?-

Akeno abrió los ojos al percibir la tensión en su voz.

-¿Estás bien?-

-Sí.-

Le temblaban los labios de forma incontrolable. La crema estimulante parecía estar cumpliendo con su función.

-¿Quieres que continue?-

-Sí- Susurró ella, mientras la excitación tomaba el control de su cuerpo y de su mente.

-Como quieras-

Volvió a dejar caer la fusta, esta vez en la parte inferior del otro pecho, agitando levemente la carne. Akeno se mordió el labio, pero no pudo evitar que un gemido vibrara en lo más profundo de su garganta. Naruto empezó a azotarle los pezones una y otra vez, provocándole una sensación cálida pero ligeramente dolorosa que le hizo apretar los dientes y cerrar los ojos y, sin apenas darse cuenta de lo que estaba haciendo, inclinar los pechos hacia delante.

-(¿Cómo puede aguantar tanto dolor?)- Pensó Naruto, mientras le propinaba pequeños azotes en la curva inferior de los pechos y en los laterales -Ahora… dime qué te gustaría que te hiciera- Le ordenó, deslizándole la fusta lentamente entre los pechos.

Akeno aún tenía los ojos cerrados y se dejaba llevar por la exquisitez de aquella sensación Dios, podía notar cómo el clítoris pedía a gritos un poco de atención.

-¿Akeno-chan?-

Naruto le apoyó la fusta sobre el pezón y la hizo girar, excitándola hasta la médula. Akeno contuvo la respiración.

-Me gustaría que…- Comenzó a hablar, haciendo de nuevo el papel de una chica asustada y tímida

Naruto volteó los ojos, y volvió a girar la fusta y Akeno se estremeció.

-Dilo, no tienes de qué avergonzarte-

-Me gustaría que me azotaras… entre las piernas.-

Sintió que Naruto apartaba la fusta sin decir una sola palabra y abrió los ojos para ver qué pasaba.

-¿Qué?- Preguntó unos segundos más tarde, incapaz de leer la expresión de su rostro.

Naruto negó lentamente con la cabeza -Nada. Inclínate hacia delante y pon el culo en pompa. Como tienes las manos atadas, será mejor que mantengas los muslos juntos. Te voy a azotar hasta que te arda el culo-

Akeno se giró, bajó los brazos, se inclinó hacia delante y apoyó las manos en las rodillas. Naruto empezó a acariciarle las nalgas con la fusta. De pronto recordó que tenía que arquear la espalda ligeramente. Podía notar la tensión entre las piernas y tenía los pezones tan sensibles que al inclinarse le escocían.

Naruto dejó de acariciarle el trasero con la fusta. Akeno lo miró de soslayo y vio cómo se desabrochaba los pantalones a toda prisa, aunque en lugar de bajárselos, se los dejó colgando de la cintura y se bajó la bragueta para liberar la erección que se levantaba orgullosa entre sus piernas, no sin cierto esfuerzo. Dejó que colgara libremente de su cuerpo, suspendida horizontalmente por la tela de los bóxers y de los pantalones.

Akeno la contempló ensimismada.

-Mira hacia el suelo, Akeno-chan- La pelinegra obedeció, aunque le estaba costando recuperar el aliento, e Naruto le acarició las nalgas con la fusta -¿Preparada?-

-Sí- Respondió ella.

La golpeó con la fusta y ella gritó. Quizá había aprendido a diferenciar los gritos de placer y los de dolor, porque siguió azotándola, paseando la fusta por toda la piel, calentándole hasta el último centímetro de trasero. Cuando terminó con ambas nalgas, empezó desde cero. Los golpes donde ya la había azotazo eran mucho más dolorosos. Akeno apretó los dientes y se concentró en el cosquilleo que se extendía entre sus piernas.

-Oooh- Gimió Akeno cuando le propinó un golpe especialmente doloroso.

-Dóblate todo lo que puedas y apoya las manos en los pies-

Akeno se agachó cuanto pudo y apoyó las manos sobre los pies. De pronto, la Sekirei sintió que una mano le separaba las nalgas, dejando su sexo expuesto al aire libre, y se olvidó de todo lo demás. Gritó al sentir la fusta sobre la piel hinchada y sensible. Naruto apretó aún más con la mano, dejándole el ano y los labios al descubierto.

Pam.

Un solo toque, rápido y conciso, sobre el clítoris inflamado fue suficiente para que se le doblaran las rodillas. De repente, comprendió el valor real de aquel juguete sexual: pequeño, preciso y letal, al menos en las manos de Naruto.

Él se apresuró a sujetarla por el hombro, manteniéndola en pie mientras el orgasmo se abalanzaba sobre ella con la fuerza de las mareas. Perdió el control durante varios segundos, perdida en el vórtice del clímax más explosivo. Sabía que Naruto la estaba sujetando contra su cuerpo mientras se estremecía de placer, con un lado de la cadera contra su cuerpo y el otro sujeto con una mano, sin dejar de mover los dedos entre sus piernas, haciéndola gritar en un éxtasis increíblemente sostenido.

Entonces Naruto la obligó a avanzar unos cuantos pasos empujándola suavemente con las manos, cuando los temblores aún no habían terminado.

-Inclínate hacia delante y apoya los brazos en el asiento de esa silla- Le ordenó entre dientes desde atrás.

Akeno obedeció y se inclinó sobre la silla. Sintió que se movía detrás de ella, acariciándole las nalgas con los pantalones y luego con la punta del pene erecto, y una excitación renovada creció en su interior.

Le rodeó la cadera con una mano para sujetarla y con la otra se cogió el pene.

-Ahora te voy a follar. A lo bestia- Le dijo, sin apartar los ojos del erótico contraste entre la piel roja de las nalgas y la de los muslos, deliciosamente pálida. Utilizó una mano para separarle las nalgas y abrir la entrada de la vagina, y apoyó la punta del pene en la pequeña abertura. Podía sentir cómo se dilataba a su alrededor. La sujetó por la cintura con ambas manos y la embistió hasta el fondo, sin poder evitar que Akeno diera un paso adelante para no caerse e intentara sujetarse al respaldo de la silla. Esperó pacientemente, con los labios apretados en una mueca de autodominio.

Y empezó a penetrarla de nuevo, retirándose hasta que solo quedaba la punta dentro de ella y luego volviendo a empujar hasta que sus cuerpos chocaban y de la garganta de Akeno escapaba un pequeño grito de sorpresa. Su mundo se redujo a la visión del cuerpo de Akeno, a su belleza sumisa, a la fricción casi insoportable de su cálida vagina, que lo estaba matando lentamente…

A través de la neblina de aquel deseo casi animal, se dio cuenta de que sus embestidas contra el cuerpo suave y cálido de Akeno hacían avanzar la silla, dando pequeños botes. No era culpa de Akeno, sino suya, pero aun así no pudo evitar gruñir como un animal enjaulado.

-No te muevas, Akeno-chan-

Le levantó la cadera y la sujetó con más fuerza para embestirla mejor y hacer chocar la pelvis y los muslos contra el trasero de ella, demasiado descontrolado como para que le importara si le estaba haciendo daño en las nalgas ya escaldadas. Dios, era una sensación increíble. Volvió a empujarla con la pelvis, y su pene se sacudió con violencia en las profundidades de su ser.

Sintió la llegada del orgasmo.

Akeno se quedó inmóvil con la mejilla apoyada en la suave tela de la silla y la boca abierta de asombro al sentir que Naruto se corría dentro de ella. Tanto poder derramándose en su cuerpo, detonando en su interior.

El sonido que salió de su boca bien podría haberle destrozado la garganta. Era como si ella le hubiera arrancado un órgano vital, cuando en realidad era Naruto quien se había retirado de repente de su cuerpo.

Cuando recuperó el aliento, le plantó una mano en el trasero y se lo masajeó con fuerza, arrancándole un gemido de placer/dolor. -No sabes las ganas que tengo de probar tu culo, Akeno-chan. Está tan caliente… -

-¿Me va a doler?- Preguntó esperanzada.

Naruto detuvo las caricias y, sin soltarle las nalgas, la miró. -Puede que al principio sí, un poco-

-Entonces hazlo-

Naruto se dio la vuelta y se dirigió hacia la mesa. Cuando se dio la vuelta, llevaba un tapón negro y brillante en la mano. Le quitó las esposas, luego le separó las nalgas y apoyó la punta del tapón en el ano.

-Acaríciate entre las piernas-

Akeno obedeció, y deslizó un dedo encima del clítoris, y luego entre los labios mayores. Estaba empapada, y la esencia de Naruto goteaba al suelo

En cuanto sintió el roce del dedo, una descarga de placer le recorrió el cuerpo. Y, de pronto, sintió un dolor agudo que rápidamente desapareció.

Ahogó una exclamación de sorpresa al darse cuenta de que Naruto le había metido la gruesa punta del tapón por el ano. Siguió acariciándose, cada vez con más energía. La presión aumentab era casi insoportable. Le ardía todo el cuerpo. Dios… Estaba a punto de correrse…

Cogiéndola por las muñecas, Naruto tiró de los brazos de Akeno, a lo que ella respondió con un grito sofocado. Akeno se mordió el labio. Naruto le había metido el tapón entero mientras ella se dejaba llevar. La base del juguete sexual le oprimía las nalgas. Estaba a punto de explotar, reducida a un manojo de nervios y de ardor a flor de piel. De pronto Naruto la soltó, y se quitó por completo los pantalones y bóxers.

-¡Oh!- Exclamó cuando él la aupó por la cintura, levantando su cuerpo como si fuera un cojín de plumas y manteniendo el tapón en su sitio con sumo cuidado

La dejó al suelo, y le sacó el tapón lubricado del ano, arrancándole una exclamación de sorpresa. Akeno no dejaba de jadear, mientras observaba hipnotizada cómo cubría la mesa con la ropa. Luego se colocó detrás de ella y, sujetandola de las caderas la inclino hacia adelante, con la parte superior del cuerpo sobre la mesa y el trasero totalmente expuesto como si fuera una ofrenda.

Apenas podía respirar. Naruto le acarició las nalgas con la punta resbaladiza y dura del pene, y luego la apoyó sobre la entrada del ano.

-Naru-kun- Le suplicó, apretando los dientes.

-Ha llegado la hora, Akeno-chan-

Deslizó las manos por las caderas y la sujetó. De pronto, Naruto inclinó la cadera hacia delante y tiró de ella, deslizando el pene varios centímetros dentro del ano. Akeno sintió un dolor agudo y gritó/gimió. Naruto se había quedado totalmente inmóvil, como si su cuerpo fuera un resorte a punto de saltar.

Y entonces Akeno vio la imagen de Naruto reflejada en el ventanal. Era como si acabara de realizar un esfuerzo titánico: cada uno de los músculos de su cuerpo estaba tenso y perfectamente delineado, y tenía el abdomen y el pecho cubiertos de sudor; los muslos y el trasero estaban flexionados, manteniendo la posición. Era un espectáculo mirarlo, como una tormenta sexual a punto de estallar. La parte de su pene que no estaba dentro de ella parecía desmesuradamente grande, intimidante. Akeno estaba segura de que eso que notaba en su interior eran los latidos de su miembro en el estrecho canal. La sensación era increíble, piel contra piel, fundidos el uno en el otro.

-¿Estás bien?- Le preguntó con la voz tensa.

-Sí- Respondió ella, y era verdad.

El dolor inicial había desaparecido, dejando tras de sí un placer prohibido e irresistible. Podía sentir la sangre hirviendo en las mejillas y los labios, y un intenso cosquilleo entre las piernas.

-Mejor, porque tienes el culo ardiendo- Murmuró Naruto, al mismo tiempo que la embestía y tiraba de su cuerpo soltando un gemido, y luego repetía la acción una y otra vez -Dios, qué gusto poder metértela a pelo-

Akeno gimió, sorprendida por la intensidad de aquella nueva sensación… y por la visión de Naruto dejándose llevar por el deseo. No había dolor, solo una presión creciente en su interior, cada vez más intensa e insoportable. Los nervios de aquella zona de su cuerpo eran tan sensibles que podía sentir hasta el último matiz de su pene. Tenía los muslos tensos, lo que añadía aún más presión al clítoris, amenazando con desencadenar el orgasmo. No podía apartar los ojos del ventanal, admirando boquiabierta cómo el pene de Naruto desaparecía dentro de ella cada vez más, hasta que por fin sus cuerpos chocaron.

Naruto la sujetó contra su pelvis y emitió un gruñido. El momento era demasiado intenso para Akeno, demasiado ardiente. Ya no podía aguantar más y empezó a temblar, dominada por la fuerza de un orgasmo mucho más poderoso que el anterior.

Naruto maldijo entre dientes y siguió penetrándola mientras ella se corría, sirviéndose de su cuerpo con un ansia violenta y codiciosa, golpeándole las nalgas enrojecidas con la pelvis mientras se entregaba al placer de su cuerpo hasta las últimas consecuencias. La situación era tan intensa que Akeno no habría podido soportarla mucho más tiempo. Estaba completamente a su merced, contrayéndose alrededor de su pene mientras el orgasmo la atravesaba con la fuerza de una tormenta.

Naruto la embistió una última vez con un gemido de indefensión, a pesar de que era él quien estaba al mando. Le rodeó la cintura con un brazo y se echó sobre ella, tratando de sujetarse a ella desesperadamente. Akeno sintió que se hinchaba aún más dentro de ella y gritó; él respondió con un gemido. Inclinó la cabeza hacia delante y, con una mueca casi de dolor, apretó la boca contra la espalda de ella, que se mordió el labio y cerró los ojos al sentir que explotaba en su interior. Naruto gimió mientras eyaculaba, sin dejar de penetrarla y abrasándole la piel de la espalda con su aliento.

-Akeno-chan- Dijo, mientras la ayudaba a levantarse, le apoyaba la espalda contra su pecho y la guiaba hacia el sofá de la sala. Caminaron, o más bien se tambalearon, sin que sus cuerpos dejaran de tocarse en ningún momento. Naruto se dejó caer sobre los cojines, arrastrándola con él, y se recostó sobre el lado izquierdo, con la espalda de Akeno sobre su torso, y el pene, aún caliente y pegajoso, presionado contra la parte baja de la espalda.

Permanecieron un minuto en silencio, jadeando e intentando recuperar el aliento. Akeno perdió la noción del tiempo, fascinada por la sensación del cálido aliento de Naruto acariciándole el hombro y la nuca. La pelinegra giró la cara y le dio un beso en la mejilla, él la besó en la frente. Después de unos largos minutos, subieron a la habitación de él, donde abrazados y tras darse un último y largo beso, se quedaron dormidos.


Espero que les haya gustado y nos leemos hasta el próximo capítulo

Canción utilizada:

Touch de Sleeping at last


Sekireis de Naruto

1)#56 Yomi (Senran Kagura) Altura 160cm/ busto 95cm/ cintura 58cm/ caderas 90cm

2)#10 Uzume (Sekirei) Altura 163cm/ busto 95cm/ cintura 57cm/ caderas 90cm

3)#33 Rias Gremory (High School DxD) Altura 172cm/ busto 99cm/ cintura 58cm/ caderas 90cm

4)#36 Seraphim (Koreha Zombie Desuka) Altura 173cm/ busto 100cm/ cintura 62cm/ caderas 98cm

5)#99 Tiffania Westwood (Zero No Tsukaima) Altura 160cm/ busto 105cm/ cintura 59/ caderas 89cm

6)#42 Akeno Himejima (High School DxD) Altura 168cm/ busto 102cm/ cintura 60cm/ caderas 89cm

7)#21 Naegleria Nebiros (Koreha Zombie Desuka) Altura ¿?/ busto ¿?/ cintura ¿?/ caderas ¿?

8)#32 Rossweisse (High School DxD) Altura 173cm/ busto 96cm/ cintura 61cm/ caderas 89cm

9) ¿?


Sekireis de Shikamaru

1)Yahan (Sekirei)

2)Imu (Senran Kagura)

3)Kanzaki (Senran Kagura)


Sekireis de Itachi

1)#23 Chris (Koreha Zombie Desuka) Altura ¿?/ busto ¿?/ cintura ¿?/ caderas ¿?

2)#80 Ukyou (Senran Kagura) Altura 158cm/ busto 83cm/ cintura 55cm/ caderas 82cm

3)#81 Sakyou (Senran Kagura) Altura 158 cm/ busto 82cm/ cintura 55cm/ caderas 83cm

4)#60 Hyōki (Senran Kagura) Altura 150 cm/ busto 89/ cintura 56cm/ caderas 85cm

5)#97 Marie Rose (Dead or Alive Altura 147 cm/ busto 74/ cintura 56cm/ caderas 78cm

6)#47 Sayo hitsugi (Triage X) Altura 170 cm/ busto 94/ cintura 58cm/ caderas 84cm

7) ¿?