Antes de empezar, quiero decirles que el español no es mi lengua materna, asi que pido disculpa de antemano por las posibles faltas de ortografía que intentaré sean las mínimas posibles.

Aclaración: No soy dueño de Naruto ni de Sekirei, tampoco de cualquier personaje de otro anime/manga/videojuego que aparezca en este fic.


Capítulo 24

(Casa de Naruto)

-Ya debo marcharme. La cuarta etapa va a empezar dentro de dos hora-

-Sí... Ten cuidado, Shikamaru-

-Lo tendré, no te preocupes- El Nara envolvió su mano alrededor de la manilla de la puerta de entrada y la giró. -En definitiva, hice bien en venir a charlar contigo, ahora me siento un poco más relajado y tranquilo... Gracias, rubio problemático-

Naruto sonrió y se sobó la nuca -Para eso están los amigos, ¿no? Tú mismo lo dijiste cuando te conté sobre Ikaruga-

El pelinegro asintió en silencio mientras sus labios se curvaban hacia arriba en una gradual sonrisa. -También te dije que te iba a ayudar a juntar los Jinkis, y pienso hacerlo hoy. Hinata ya ha cumplido su parte y ahora me toca a mí-

-Solo trata de salir entero, Shikamaru-

El pelinegro abrió la puerta y salió -Sí, bueno, deséame buena suerte porque voy a necesitarla-

-Buena suerte...-

El rubio se quedó parado donde estaba, viéndolo alejarse por la vereda, siempre más distante, hasta desaparecer, diminuto, en la última esquina.

-(Espero que todo le vaya bien… pero...¿si se encuentra con un miembro del escuadrón disciplinario?)-

Comenzó a sentir un mal presentimiento en la profundidad de su pecho, y la intensidad aumentaba a medida que los segundos pasaban.

-Naruto-sama-

El susodicho se volteó y vio a todas sus Sekirei -Chicas-

-¿Estás bien, Naruto-sama? Pareces preocupado- Yomi dio un paso hacia él, y le tocó el pecho con la mano. -¿Estás nervioso por la inminente confrontación contra Higa?-

El rubio negó con la cabeza, y se quedó callado unos segundos. Pensando, luego suspiró. -Chicas, cambio de planes. Nene, Yomi, quiero que vigilen a mi amigo. Asegúrense de que no le pase nada malo-

Los ojos de las dos nombradas se agrandaron levemente

-Naruto-sama, ¿hablas en serio?-

El rubio centró sus ojos en Seraphim -Sí, lo digo en serio-

-P-pero ellas dos nos serían de gran ayuda contra...-

-Lo sé, pero yo... solo... tengo un mal presentimiento, tengo la sensación de que va a pasar algo malo con Shikamaru-

Las ocho Sekirei intercambiaron una mirada y luego de unos largos segundos asintieron.

-De acuerdo, Naruto-kun, haré lo que quieras- Nene se acercó al ojiazul y le dio un beso en la mejilla, antes de salir de la casa -Chicos, buena suerte con Higa-

-Espérame, Nene, necesito activar mi Norito, por si acaso- Yomi corrió hacia Naruto, le pasó las manos por el cuello y le besó en la barbilla.

Naruto se apretó contra su cuerpo, y la besó. La rubia emitió un gemido, sintiendo que le flaqueaban las piernas, mientras sus alas aparecían e iluminaban el recibidor.

Cuando sus bocas se separaron, Yomi le beso la nariz y corrió tras Nene. -¡Tengan cuidado y protejan a nuestro Ashikabi!-

Uzume sonrió -¡Dalo por hecho, Yomi!-

-¡Hasta luego!-

Naruto y las demás se quedaron mirando a Nene y Yomi, hasta que desaparecieron.

...

...

-Bueno, nosotros también tenemos que empezar a movernos-

-Un momento, Sera-chan, no iremos todos a Izumo inn- El rubio se detuvo un momento para agarrar una casaca del perchero que había junto a la puerta, y se la puso -Sólo tres de ustedes irán conmigo, las demás se quedarán aquí, cuidando los dos Jinkis-

-¿¡Qué!?-

Rias lo agarró por el cuello de la casaca y le obligó a mirarla a la cara -¿No estarás pensando en dejarme aquí, verdad, Naruto-kun?- Agitó un dedo en su cara -Esa vez en que no me escogiste para participar en la tercera etapa, no me quejé, no dije nada. Pero ahora... si lo haces de nuevo, no me quedaré callada. Quiero un poco de acción-

Uzume asintió con la cabeza mientras Seraphim rodaba los ojos.

Naruto sonrió nervioso y se sobó la nuca -Rias-chan, siempre he tenido la intención de llevarte conmigo.-

-¿Y yo qué?-

-Tú también te vienes conmigo, Uzume-chan-

-¡Si!- La pelimarrón levantó un puño en señal de victoria, y pegó unos cuantos brincos de alegría -Por fin podré pelear-

-Hm, ¿acaso no te acuerdas de la paliza que nos dio la N° 23-

-¡Eso no cuenta, Seraphim!-

Rossweisse soltó un suspiro, y se cruzó de brazos sobre sus voluptuosos pechos -Naruto-kun, ¿quién será la tercera en ir contigo allá?-

Naruto se separó de Rias y miró a sus otras Sekirei. Tiffania se sobaba las manos nerviosa, Rossweisse lo estaba mirando con expresión seria, al contrario de Akeno, que lo observaba divertida.

-Bueno...-

Seraphim y Uzume dejaron de hablar para escuchar la respuesta de su Ashikabi.

-Rossweisse, tú te vienes con nosotros-

-¡Sí!-

Akeno, Seraphim y Tiffania suspiraron, abatidas, mientras que Rossweisse chocaba felizmente el puño contra el de Uzume en un gesto amistoso.

Al ver las expresiones abatidas de sus tres Sekireis, el rubio añadió en tono tranquilizador. -Chicas, no quiero que piensen que no las he escogido porque sean débiles. Lo he hecho por diferentes motivos.-

Seraphim enarcó una ceja -¿Cuáles serían los motivos?-

-Bueno- Naruto se centró primero en Akeno -Akeno-chan, no te elegí a ti porque todavía no sabemos exactamente lo que te está sucediendo.-

Uzume sonrió, y se acercó a Naruto con las manos en las caderas -Para mí que Akeno está embarazada, estoy segura-

-¿Q-qué?- El cerebro de Naruto procesó lo que dijo Uzume, y enseguida se puso pálido. -E-embarazada? P-pero mi hermano me dijo que Minaka hizo algo para que ninguna Sekirei pudiera quedar embarazada...-

-No importa cuánto se haya esforzado el presidente para que su juego sea perfecto, siempre habrá fallas-

-Ufufu...- Akeno quiso decir algo, pero se calló cuando sintió su estómago revolverse.

Naruto se dio cuenta de inmediato al ver que empalidecía de golpe -¿Akeno-chan, estás bien?-

-S-se me está revolviendo el estómago de nuevo- Respiró hondo, y se llevó la mano al estómago -De golpe y porrazo, sin razón alguna, me vienen unas...- Hizo una mueca, y tragó saliva de forma convulsiva. No era la primera vez que experimentaba aquellas fuertes náuseas tan súbitas, pero sabía que acabarían pasando. Al menos hoy aún no había vomitado ni una sola vez -Sólo tengo que quedarme quieta y callada durante unos segundos.-

Naruto se puso más pálido que de costumbre, como si hubiera visto un fantasma. No lo podía creer. Eso no podía estar pasando.

Akeno sonrió al ver la expresión de su Ashikabi -Naruto-kun, me encantaría estar esperando un hijo tuyo- Se acarició el vientre con suavidad, cerró los ojos, y rogó para sus adentros que cesaran las náuseas.

Rias bufó molesta, y apartó la vista del vientre plano de Akeno -Ni siquiera bromees sobre eso-

-Ara ara, ¿estás celosa?-

Rias sintió verdaderas ganas de estrangularla, de apretar con fuerza aquel delicado cuello de cisne. Le dirigió una mueca burlona. -¿Es que existe alguna razón por la cual pueda sentir celos? ¿Celos de qué, exactamente? ¿De tener mal de estómago todos los días? No, te aseguro que no- Respiró con suavidad y se metió un mechón de pelo carmesí tras la oreja. -Eres una ilusa si piensas estar esperando un hijo de Naruto-kun-

Akeno sobreactuó haciéndose la dolida, abriendo desmesuradamente los ojos al tiempo que se llevaba una mano al corazón -¿Yo...una ilusa?-

En ese instante, Naruto decidió intervenir antes de que la conversación se degenerara en una discusión. -Ya basta, ustedes dos. Tiffa-chan, puedes llevar a Akeno-chan a la cocina, y prepararle un té de menta para ayudarla a aliviar sus náuseas-

-Claro-La rubia asintió, y se llevó a Akeno.

-Bueno, ya tenemos que irnos- Naruto suspiró, y se abrochó la casaca -Sera-chan, te confío los dos jinkis-

-Los cuidaré, Naruto-sama-

...

...


Dos horas después _ Terminal del M.B.I

La terminal de pasajeros en la bahía de la capital, aparecía muy concurrida de Ashikabis y Sekirei, hablando nerviosamente sobre el juego de Minaka. Un lujoso barco con la bandera del M.B.I, se encontraba en el muelle realizando los últimos preparativos para empezar a recibir los competidores

-Shikamaru, fijate que barco. ¡Es alucinante!- Kanzaki tenía sus ojos grises abiertos, y asombrados por el gigante de hierro..

-Wow- Yahan abrió la boca, sorprendida -Es enorme-

Ninguna de las dos había visto nunca un barco tan grande. Todo aquello era completamente nuevo para ellas.

Shikamaru dejó la mano de Imu, y soltó un bostezo -Debe de ser un crucero...-

-Jeje, ese barco se llama "El Minaka"..-

-¿Hm?- Shikamaru miró hacia atrás y se encontró con una linda chica pelicastaña, baja, y un joven rubio. -¿El Minaka?... Ese hombre problemático debe tener un ego muy grande para llamar así a un barco, ¿verdad?-

La chica se llevó una mano a la boca durante un momento y soltó una risita -Pienso lo mismo..-

El Nara soltó otro bostezo, y se metió las manos en los bolsillos del pantalón -Bueno, me llamo Shikamaru Nara, y ellas tres son mis Sekireis-

La chica sonrió, e hizo una leve reverencia -Mi nombre es Nana Komatsu, y ...- Agarró la mano del rubio -Él es Nobuo, mi lindo Sekirei- El susodicho se sonrojó, y se sobó la nuca.

Shikamaru frunció el ceño -Oye, no quiero sonar grosero, pero, ¿por qué nos has dirigido la palabra? ¿Necesitas algo de nosotros?-

Nana negó con la cabeza -No, yo solo quería hablar con otro Ashikabi. A diferencia de casi todos los demás participantes, pareces estar muy relajado-

Shikamaru enarcó una ceja -Antes de venir aquí, hablé con un amigo, eso me ayudó a tranquilizarme- Sacó de su bolsillo su cigarro electrónico, y lo encendió con un gesto lento, pero, cuando le iba a dar la primera calada, Kanzaki se lo arrebató de la mano.

-Ahora no es el momento para que te pongas a fumar-

-Oh, vamos, no seas así, Kanzaki-

-No te lo voy a devolver-

-Es por tu propio bien, Shikamaru-

-Tsk, mujeres problemáticas-

-Jejeje, parece que te llevas muy bien con tus Sekirei-

El Nara soltó un suspiro abatido, y miró a Nana, que seguía agarrando efusivamente la mano de su Sekirei. -Tambien puedo decir lo mismo-

La chica sonrió, y abrazó a su Sekirei -¡Lo amo! Nobuo me salvó de ser abusada por mi ex-amigo Ichinose-

-Ichinose...- Shikamaru se llevó la mano a la barbilla y frunció el entrecejo con aire pensativo -Ese apellido me suena familiar... ¡Ah!- Chasqueó los dedos. -Recuerdo una noche en que estaba mirando televisión y vi un segmento de noticias en que un chico gritaba mientras la policia lo arrestaba por haber violado a una niña-

Nana hizo una mueca de asco -Esa bestia inmunda no pudo conmigo, pero desgraciadamente al final logró salirse con la suya-

En ese instante la voz de una mujer resonó desde un altavoz

-Atención a todos los Ashikabis y Sekireis que se han reunido en la terminal del M.B.I. Las preparaciones del barco están completas. Por favor, aborden el lujoso crucero del M.B.I ."El Minaka"-

En eso, dos soldados del M.B.I, abrieron una doble puerta que comunicaba la sala de embarque con aquella parte del puerto donde el crucero se encontraba atracado. Al instante, los Ashikabis y Sekirei empezaron a acceder por la pasarela que conducía a la primera cubierta del barco.

Cuando Shikamaru llegó al lugar anteriormente nombrado vio a los otros participantes reunidos frente a un sujeto que tenía en las manos una portátil. El tipo era alto, e iba muy erguido. Tenía el cabello canoso y llevaba un uniforme de color plomo oscuro, el uniforme de preso de Japón.

-(¿Un preso?)- Shikamaru entrecerró los ojos -(¿Qué cojones hace un recluso aquí?)- El Nara estudió atentamente al sujeto, y se dio cuenta de que el tipo tenía la mirada perdida en la nada, sin parpadear, como un zombi. -(Qué fastidio. Me está empezando a dar mala espina todo esto)-

De improviso, el portátil se encendió, mostrando la cara sonriente de Minaka. -¡Hola mis queridos Ashikabis, bienvenidos! Espero que estéis todos listos para comenzar la cuarta etapa-

Ninguno respondió al saludo, estaban demasiado nerviosos.

Minaka sonrió -Jejeje, diríjanse hacia la puerta roja detrás de mi-

Sin perder tiempo, todos dieron un paso en dirección hacia la puerta, pero Minaka los detuvo enseguida. -Un momento, los Sekirei se tendrán que quedar aquí, en esta etapa solo los Ashikabis podrán participar-

-¿¡Qué!?-

-¡Ni de broma!-

-¡No pienso dejar sola a mi Ashikabi!-

-Silencio- Minaka estrechó los ojos -Si no hacen lo que yo les digo, desactivaré vuestro Tama sin pensarlo dos veces-

Los Sekirei se callaron inmediatamente.

-Si no quieren que eso suceda, entonces quédense tranquilos. Un soldado del M.B.I llegara para llevarlos a otra habitación, donde esperarán hasta que vuestros Ashikabis terminen el juego- Se acomodó los lentes, luego una lenta sonrisa reemplazó su expresión seria -Fudo, empecemos a movernos-

-Sí, señor-

Los Ashikabis, a regañadientes, siguieron el preso. Entraron en un salón grande y casi completamente vacio, cuya única luz provenía de unas pequeñas ventanas que se encontraban en lo más alto de las paredes, casi en el techo, a unos diez metros de altura.

-(¿Hm?)- Shikamaru se alejó de la puerta por la que había entrado y miró el único mueble presente, un escritorio, que estaba en el otro extremo de la sala. Sobre este había un Daruma -(¿Un Daruma? ¿Qué tendrá en mente ese loco?)-

Mientras contemplaba el salón, sintió que alguien le daba una ligera palmada en el hombro. Se volvió y vio a un pelirrojo.

-Gaara-

El susodicho sonrió sutilmente -Hola, Shikamaru. Me alegro de verte de nuevo-

-Lo mismo digo-

-¿Estás listo para la cuarta etapa?-

-Sí, pero me gustaría estar en otro sitio haciendo otra cosa, por ejemplo, dormir o observar las nubes-

Cuando se estrecharon la mano a modo de saludo, la voz de Minaka sonó.

-Fudo, por favor, deja el portátil sobre el escritorio, al lado del Daruma-

Sin pestañear, el hombre hizo lo que le pidió Minaka

-¡Hey, Minaka!- Uno de los Ashikabis alzó la voz, con pinta de buscar pelea -¡De una puñetera vez dinos lo que tienes en mente, y además, qué cojones hace aquí ese muñeco!-

-Jejeje, Seo, veo que sigues siendo muy ruidoso como de costumbre, pero tienes razón. Es hora de que comience el "juego"- El peliblanco se cruzó de brazos mientras una sonrisa cinica se dibujaba en su rostro -Fudo, llegó tu momento de brillar-

El aludido asintió, y se movió lentamente hasta detenerse frente al Daruma, dando la espalda a los Ashikabis.

Todos se quedaron callados, mirando atentamente al sujeto...

Entonces sucedio algo que ninguno de ellos hubieran imaginado nunca.

-Daru...ma... ¡san!-

Con el sonido de una calabaza podrida aplastada con un martillo, la cabeza del preso explotó lanzando sangre, hueso y materia gris por todos lados. Cayó de espalda. El suelo completamente manchado de los sesos y de sangre.

Los Ashikabis quedaron petrificados mirando el cadáver. Entonces se desencadenó el infierno. Todo el mundo excepto Shikamaru y Gaara se puso a gritar, y a vomitar.

-¡Aaaaa!-

-¡Mierda!-

-¿¡Q-qué demonios está sucediendo aquí!?-

-¡Buaaargh!-

-¡Minaka! ¿¡Qué diablos significa esto!?- Exclamó Seo al no poder creer lo que sus ojos estaban observando.

El peliblanco no dijo nada, se quedó callado, conservando su sonrisa

-Da... ru...-

-¡Hey!, miren el Daruma-

-¿Pero qué...-

Para gran horror de los Ashikabis, el Daruma comenzó a cobrar vida, a girar lentamente sobre sí mismo, dándoles la espalda.

-Ma... san...-

-S-se está moviendo..- Shikamaru sintió gruesas gotas de sudor deslizándose por sus sienes -Está girando..-

-¿Q-qué demonios?-

-Se está moviendo por su cuenta...-

-Ha...- El daruma se quedó quieto por unos segundos, luego, sin previo aviso se giró hacia ellos Caído!-

...

Todos se quedaron estupefactos.

-¿Q-qué cojones...?-

-¿E-esa mierda acaba de hablar?-

-¡Basta, yo me largo de aquí! ¡Esto es demasiado malo!- Uno de los Ashikabis corrió hacia la puerta. Pero antes de que pudiera dar siquiera un paso le explotó la cabeza. Un géiser de sangre de más de un metro se elevó, pedacitos de sesos y de hueso chispearon las caras de los Ashikabis que estaban detrás.

-¡Mierda!-

-¡Uwaaa!-

-¡Nooo!-

El pánico se manifestó violentamente entre los jovenes, varios empezaron a correr hacia la puerta, empujándose unos con otro. Acción que sólo les sirvió para obtener el mismo destino del primer Ashikabi.

-¡Aaaaa!-

-¡Ayuda!-

-¡Ya basta, por favor!-

-¡Detente!-

-¡NO SE MUEVAN!-

...

...

El salón se quedó en silencio. Todos los ojos estaban centrado en Shikamaru, que temblaba visiblemente aterrorizado. -Si se mueven... entonces... morirán- Cerró los ojos, tratando de calmarse, pero fue inútil -Todo estará bien, siempre y cuando no se muevan-

-¿Qué?- Sanada, que hasta ahora había estado callado, decidió hablar -¿¡Qué significa todo esto!?-

-(Tch, que fastidio)- Shikamaru apretó los dientes con frustración, y miró hacia el portátil, más concretamente a Minaka -Es el juego de "Daruma-san, ha caído", ¿no es así?-

...

-Je..je...- Minaka bajó la cabeza, y sus hombros empezaron a temblar como si le subiera del estómago una risa sorda, a punto de estallar -¡Jajaja, deverían verse el rostro ahora mismo, les garantizo que sus expresiones son todo un poema!- Se secó una lágrima del rabillo -Jeje, bueno, regresando al tema, sí, Shikamaru-kun, estás en lo correcto-

-Da...ru...-

El Daruma comenzó a moverse de nuevo, apartando sus ojos del grupo.

Shikamaru frunció el ceño, y miró a los demás -¡Ahora es el momento de actuar, si no nos ve estamos a salvo!-

Gaara, Nana, Sanada y Seo, corrieron para abrir la puerta del salón. La empujaron, pero la puerta no se abría.

Seo, furibondo, soltó una maldición mientras pateaba la puerta.-Por supuesto que está cerrada-

-Ma...san-

-¡Hey, miren! ¡Miren eso!-

Todos observaron la parte trasera del Daruma, y vieron que tenía algún tipo de temporizador parpadeante, un botón y unas letras grabadas.

-Ha...-

Los Ashikabis solo tuvieron unos segundos para mirar la espalda del Daruma, antes de que éste se girara nuevamente hacia ellos.

-¡CAÍDO..!-

Shikamaru agrandó lo ojos -¡Quietos!-

Seo y los demás se quedaron inmóviles, sin atreverse siquiera a mover un dedo.

-(Bien)- El Nara suspiró aliviado. Afortunadamente, esta vez nadie murió. -Chicos, ¿vieron eso?-

-Sí- Nana se mordió el interior del labio -Lo vi claramente, "presiona esto para terminar"-

Sanada chasqueó la lengua -Todo esto terminará si presionamos el botón-

-Pero... no tenemos mucho tiempo- Shikamaru frunció el ceño -El temporizador marcaba tres minutos, ¿qué creen que pasará cuando el tiempo se agote?-

Gaara cerró los ojos -Todos moriremos-

...

...

-¡Maldita sea!- Seo, sin mover la cabeza, dirigió su mirada hacia Minaka -¡Juro que si salgo de esta te mataré, hijo de perra! ¡Cómo te atreves a jugar con nuestras vidas!-

Poco a poco, los demás Ashikabis empezaron a insultar a Minaka, pero éste no se inmutó

-Jejeje... Ustedes, chicos...¿acaso sois idiotas? ¿De verdad han pensado, que nada malo les iba a pasar?¿Habéis pensado que les entregué los Sekiries sin pedir nada a cambio? - El peliblanco negó con la cabeza, y soltó un suspiro dramático, muy exagerado. -Debo decir que estoy decepcionado.- Exhaló otro suspiro, para luego sonreír siniestramente -Al momento que ustedes aceptaron a los Sekireis... me cedieron sus vidas-

Los Ashikabis dejaron de insultar a Minaka, que continuó con su discurso. -Bueno, como soy tierno de corazón, les daré una ayudita, o sea, otro modo para que ustedes puedan detener al daruma-

Los Ashikabis, al escuchar esas palabras, miraron con esperanza al peliblanco.

-Tendrán que resolver un acertijo-

Shikamaru agrandó los ojos sorprendido -¿Un acertijo?-

-Sí. Ahora escuchen con atención lo que voy a decir- Minaka hincó los codos encima de la mesa y entrelazó los dedos, apoyando la barbilla en ellos.

-Un día estaba esperando al metro. Mientras comía una manzana, como de costumbre, me senté al lado de un mendigo. Mientras esperábamos, vimos a un hombre gordo pasar y el sin techo murmuró "cerdo". No le di mucha importancia, aunque me pareció un maleducado.-

-Antes de que llegase el vagón, otro hombre pasó. Era alto y llevaba traje. Cuando pasó, el mendigo murmuró "hombre". No le di tampoco mucha importancia. Por fin, el tren pasó.-

-Al siguiente día, el mendigo estaba de nuevo en la estación de metro, y le observé desde la distancia. Mucha gente pasó por delante de él: una chica delgada, un hombre musculoso y una señora mayor. Él musitó "sopa", "pollo" y "galletita", respectivamente. No podía dejar de pensar en él.-

-Lo seguí observando durante varios días y me di cuenta de que llamaba a la gente "pan", "zanahoria", "conejo", "leche" y otras cosas. Un día me puse delante de él y dijo "manzana". En ese momento, me di cuenta de lo que ocurría. Entonces, el horror me embargó.-

El peliblanco sonrió, y levantó las manos al aire -¿¡Cuál era la habilidad del mendigo y por qué me impactó tanto!?-


(Unos segundos antes de la muerte del preso)

-Espero que Shikamaru tenga cuidado- Dijo Imu mientras se sentaba en una silla, y miraba a su alrededor. Actualmente se encontraba en una sala sencilla, dotada de varias mesas y sillas de diseño moderno.

-Shikamaru, estará bien, ya lo verás- Kanzaki dejó de mirar a los demás Sekireis, y se apoyó en el borde de la mesa, donde estaba sentada Imu. -Nuestro Ashikabi podrá ser un vago sin remedio, pero puede cuidarse solo-

Yahan se cruzó de brazos, y suspiró -Por su bien, espero que no se quede dormido-

-Me gustaría tener un poco de vuestra tranquilidad-

-¿Hm?- Kanzaki, miró a Nobuo. El rubio estaba sentado cerca de ellas con la cabeza baja y la mirada fija en el suelo. -¿Acaso no tienes confianza en tu Ashikabi?-

-No... yo...- Nobuo se reclinó contra el respaldo de la silla, y se sobó la cara con las manos. -Ella es una chica muy inteligente, pero más frágil de lo que parece, es muy vulnerable, y no resiste a las fuertes presiones...-

-Deberías tener más fe en ella- La voz de una mujer lo interrumpió. Volteó a mirar y se encontró con una joven rubia, acompañada de dos mujeres.

-Lo siento..- La rubia dio un paso adelante -No pude evitar escuchar un poco de su conversación y...-

-Por tu apariencia y vestimenta, tú debes de ser Asia- Kanakazi se acercó a la chica e hizo una reverencia -Mi Ashikabi me dijo que fuiste tú quien me curó. Gracias, estoy en deuda contigo-

Asia se sonrojó, y balbuceó -N-no, no me debes nada...-

Kanzaki iba a decir algo, pero, de improviso, fue invadida por la angustia. Sus piernas temblaban y un sudor repentino apareció en su frente como si tuviera "un ataque de miedo", no tenía pensamientos ni ideas que se cruzaran por su mente, solo la sensación física de estar absolutamente paralizada del terror -¿P-pero qué...- Con el corazón acelerado, miró a los demás, y para su sorpresa, estaban igual que ella.

-Mierda..-

-¿Q-qué me está pasando?-

Uno de los Sekireis se dobló en dos y vomitó.

-A-a... I-irina... ayúdame-

La susodicha se mordió el labio inferior hasta sangrar, para calmar su angustia, y centró su vista en Asia, que estaba temblando violentamente. La agarró de un brazo, y la acercó hacia sí, abrazándola con fuerza. La rubia respiraba con dificultad, como si cada vez que inhalaba le doliera. Temblaba de cabeza a los pies.

-T-tranquila Asia-chan, no pasa nada...-

En eso se escuchó un ruido seco: había caído una Sekirei. Ante los ojos de todos, su cuerpo se contrajo en una convulsión, su cara se estremeció con un espasmo, los ojos se le quedaron en blanco y, finalmente, se quedó inerte sobre el suelo.

...

-Q-qué...- Xenovia dio un paso atrás, chocando con una mesa -Ella ha sido "terminada"...-

-(Joder, eso ha sido una reacción muy violenta)- Mutsu, que estaba sentado en una esquina alejado de ellos, frunció el ceño, y agarró su katana. -(Algo muy malo debe de estar pasando..)-

Para gran consternacióna de los Sekireis, la escena se repitió de nuevo, pero esta vez a mayor escala.

De treinta y nueve Sekireis, sólo quedaron en pie veinte.

-N-nuestro Ashikabis...- Kanzaki se llevó las manos a la cabeza, retorciéndose de espanto -Nuestros Ashikabis están siendo asesinados-

-¡No, Nana!- Nobuo se lanzó contra la puerta, su hombro golpeó cual si fuese una bala de cañón de la Edad Media, pero fue rechazado como si una mano invisible lo hubiese jalado hacia atrás. Cayó al suelo, con el brazo colgando, y el hombro dislocado. -(¡Mierda! ¿D-de qué está hecho esa puerta? Es súper dura...)-

Los demás Sekirei empezaron a golpear la puerta con sus armas, sin obtener ningún resultado.

-No es posible..-

-¿Acaso esa puerta está hecho de Carbino?-

-¡ Apártense, vamos a volar la puerta en mil pedazos!- Hikari, e Hibiki señalaron con sus manos la puerta, y lanzaron sus ataques... o esa era la intención. Sus poderes no se manifestaron. -¿¡Pero qué cojones!?- Confundidas se miraron las manos, y lo intentaron de nuevo... No pasó nada.

-(Este salón es especial, está bloqueando nuestro poder..)- Mutsu se alzó de su asiento, y lanzó un corte horizontal contra la pared, pero la hoja en vez de cortar el muro, rebotó -(Tch, estamos en serios problemas)-


-Hemos llegado-

Nene aterrizó en la cubierta del barco, y Yomi, sin esperar un segundo, se bajó de su espalda tambaléandose, mareada, y tuvo que sujetarse con fuerza en la baranda.

-Jamás voy a habituarme a volar..-

La pelirroja iba a decir algo, pero en eso noto un yate negro acercándose muy rápidamente. Aguzó más la vista y vio a tres personas a bordo. Reconoció a dos. -Yomi, el M.B.I se está acercando-

La rubia levantó la vista del océano, y observó el yate -Hm, son Marie, Karasuba y... oh mierda-

-¿Conoces a la tercera Sekirei? Yo nunca la he visto-

-Desgraciadamente, yo sí, es la Sekirei N° 25..- Yomi se alejó de la baranda, y sintió que le temblaban las piernas, pero al menos se le había pasado un poco el mareo -Ella tiene serios problemas en la cabeza, está totalmente convencida de ser un robot-

-¿Qué?-

En eso el yate alcanzó el barco, y las tres Sekireis saltaron a bordo, aterrizando frente a Nene y Yomi.

-(Así que ella es la N° 25)- La pelirroja enarcó una ceja mientras estudiaba la apariencia física de la nueva Sekirei. Era alta, delgada, con el pelo rubio, corto y de punta, piel blanca, y penetrantes ojos rojos. Traía puesto un traje parecido al de los astronautas en el espacio, pero sin el casco. También llevaba un collar negro, del cual colgaba una especie de cubo plateado.

-(No parece muy peligrosa)- Nene dejó de mirar a la rubia, y se centró en Marie, y Karasuba. La primera seguía igual a la última vez que la vio, en cambio, Karasuba tenía varios moretones en el rostro, y vendas en la cabeza.

-¡Sí, por fin hemos llegado!- La Sekirei N° 25 sonrió, y levantó las manos al cielo de manera dramática -¡Ya no tendré que soportar la estupidez, y el olor nauseabundo de las formas de vida orgánicas! ¡Muajajajajaja!-

-¡Hey, yo no huelo mal!- Marie, infló sus mofletes, y le dio un pisotón al suelo. -¡Y no soy estúpida!-

La N° 25 ignoró por completo a la rubia, y miró a las dos Sekirei de Naruto -¿Eh? ¡Pero miren a quienes tenemos aquí, si son dos blandengues!-

Yomi rodó los ojos, y se cruzó de brazos -Chieko, veo que sigues siendo una idiota-

La rubia esbozó una sonrisa torcida, y se llevó las manos a las caderas -Puedo decir lo mismo de ti, blandengue- Se tocó la barbilla con un dedo -Me parece que te han crecido más los pechos... bueno, supongo que debes compensar tu falta de inteligencia con algo, idiota-

-Mis senos no han crecido- Yomi estrechó los ojos, su mandíbula se tensó y una vena sobresalió a un lado de la frente -La única idiota aquí eres tú, que te crees un robot, pero en el fondo sabes muy bien que eres como nosotras, un ser orgánico-

Chieko rechinó los dientes, y agitó su brazo derecho -¡Mentira, sucia mentira!-

Nene suspiró, y miró a Karasuba -¿Por qué han venido aquí? ¿Minaka, les ha mandado para pelear contra nosotras?-

Karasuba negó con la cabeza -Ojalá, ojalá fuera así, pero no..- Se posó una mano en las costillas -Como ves, estoy algo destrozada o en muy mal estado...-

-¿Qué te paso?-

-Chris me dio una paliza, eso es lo que pasó. Cuando conseguiste tus alas, esa enana estaba tan excitada que no podía controlar sus ganas de matar, por orden de Minaka tuve que intervenir personalmente con el riesgo de mi vida para evitar un genocidio- Respiró con suavidad y se metió un mechón de pelo tras la oreja -Así que hoy solo hemos venido para cuidar los cuerpos de las Sekireis "terminadas"-

-¡Habla por ti, saco de boxeo!- Chieko dejó de mirar a Yomi, y sonrió -Yo he venido a comprobar si el robot que creé está funcionando correctamente-

Nene abrió ligeramente la boca, sorprendida -¿Sabes construir robots?-

-Sí... además, gracias a mí, el M.B.I ha podido dar pasos de gigante en el ámbito tecnológico en estos ultimos diez años- La rubia infló el pecho y levantó la nariz con aire engreído -El presidente, ahora mismo está usando una de mis invenciones para volar las cabezas de los Ashikabis...- Apenas terminó de hablar, un potentísimo puño se incrustó en su rostro arrojándola contra una puerta, rompiéndola totalmente. Tirada contra la pared de un salón, aturdida, gritó -¿¡Quién ha cometido este atropello!?-

-Yo- Yomi entró por la puerta rota. Tenía una expresión seria, molesta, y estaba empuñando firmemente su espada -Eres una jodida loca, psicópata-

Los ojos de Chieko se dilataron de cólera -¡Yoomiii!- Estaba completamente enfurecida, agarró la mesa que estaba a su lado con ambas manos y la lanzó hacia la Sekirei de Naruto, que lo esquivó sin problemas -¡Cómo te has atrevido a golpearme, sucia forma de vida orgánica!- Estaba por dar un paso hacia ella cuando un líquido espeso resbaló por su nariz, hasta la boca. Sabía a metal. Se limpió los labios con la mano y escupió. -¡Estoy perdiendo aceite... por tu culpa!-

-Eso no es aceite, es sangre-

-¡Cállate, blandengue!- Chieko agarró el cubo plateado que colgaba de su collar, y sonrió -Te destruiré, aniquilaré, y erradicaré... ¡Muajajajaja!-

El cubo empezó a brillar, y el barco a temblar, salían chispas por todas partes y una sinfonía de chillidos parecidos a aullidos envolvía todo, piezas de metal del barco se empezaron a desprender, a moverse, alrededor de Chieko.

-¡Muajajaja! ¡Ha llegado la hora de la transformación!-

-Oh- Yomi parpadeó, sorprendida, y dio un paso hacia atrás -V-vaya. No me esperaba esto-

Las piezas del barco se habían recombinado en un titán de metal. Era humanoide, pero grueso, robusto y acorazado como un tanque.

-¡Muajajaja!- Chieko se encontraba dentro del robot, y tenía una sonrisa ancha de comemierda -¡Ha llegado tu fin, blandengue! ¡Voy a derramar mi ira sobre ti!-

-No tan rápido-

Sin previo aviso algo atravesó la cabeza del titán, dañándolo gravemente.

-¡Noooo!- Chieko se agarró la cabeza con ambas manos -¡Noooo me lo creoooooo!-

Yomi suspiró, y clavó su espada en el suelo -Eso sí que fue anticlimático...-

-Lo siento, Yomi, no quería entrometerme en tu pelea, pero no tenemos tiempo que perder- Nene apareció al lado de su hermana con semblante serio -El amigo de Naruto-kun, está en peligro, tenemos que movernos.-

-Tienes razón- Yomi reposó su mirada en el robot.

-Uuhhh, que humillación, vencida por una blandengue,- Chieko se tapó la cara con las manos -Nunca lo superaré...-

En eso, sonó una voz robótica alta y clara.

-Aviso, detonación en setenta segundos..-

Chieko suspiró, y se levantó -Tengo que salir de aquí. Ahora mismo.-

-cero-

-¿¡Quééé!? ¡No han sido setenta segundos ni de lejos!-

-Adiós-

Y dicho y hecho, en ese momento el robot explotó. Pedazos de metal volaron por todas partes en medio de una gran llamarada. Chieko salió disparada por el aire, atravesando el techo del barco, perdiéndose en la lejanía, en un destello.

Una gota de sudor resbaló por la nuca de Yomi -Esa escena me pareció muy familiar-


(Dos minutos antes con Shikamaru)

-Tick tock, vamos chicos, el tiempo se les está acabando, sólo les queda dos minutos- Minaka cruzó las manos detrás de la cabeza, y se reclinó en su asiento -El acertijo es fácil, sencillo y para toda la familia, pueden resolverlo...-

-¡Cállate de una puñetera vez!- Le increpó Sanada. -¡Ya no soporto tu voz de pendejo!-

-Wajajaja, que carácter-

-Da...-

El Daruma empezó a darse la vuelta, y los Ashikabis exhalaron un suspiro.

-(Maldición)- Shikamaru cayó sentado en el suelo con la cabeza muy gacha -(Normalmente no necesito ni cinco segundos para resolver acertijos difíciles, pero... no puedo ahora, estoy demasiado nervioso... No puedo concentrarme... ¡Joder!)-

-Ru...-

-¡Hey!- Sanada dio un paso adelante hacia el Daruma -¿¡Me escuchan, bastardos!? ¡Voy a ir!- Se golpeó el pecho a la altura del corazón -¡Me siento jodidamente vivo! ¡Presionaré ese maldito botón!- Dicho esto se lanzó a la carga con el brazo izquierdo extendido.

Varios Ashikabis corrieron trás él.

-¡Y-yo también voy!-

-¡Yo también!-

-¡Vamos!-

-Ma...-

-(¡Ya casi estoy!)- Sanada vio a cámara lenta cómo sus dedos se acercaban al botón del Daruma, y también vio como este se giraba de golpe.

-¡San ha caído!-

Sanada, y los Ashikabis que le habían seguido ni siquiera tuvieron tiempo de gritar.

La sangre salpicó en todos lados y los restos de Sanada, y de los demás rebotaron entre las paredes y los Ashikabis todavía vivos, vertiendo sus líquidos corporales sobre el suelo.

...

...

-Da...-

El Daruma se volvió a girar.

Shikamaru estaba temblando, por sus ojos negros, abiertos de par en par por el miedo, caían las lágrimas. -(D-dios)- Miró hacia atrás. Seo, Gaara, Nana y Mikogami estaban vivos, este último estaba acurrucado en el suelo, en posición fetal, llorando.

-Ru...-

Ellos cinco eran los únicos que seguían con vida.

-Ma...-

-¡Chicos, sólo les queda un minuto! ¡Apúrense si quieren conservar la cabeza, wuajajaja!-

-(¡Tengo que apresurarme, tengo que resolver ese acertijo, si no estaremos jodidos!)- Shikamaru se quitó la sudadera y se limpió la sangre que cubría su rostro, luego cerró los ojos, intentando concentrarse en el acertijo y olvidar la sangre y los cadáveres que le rodeaban. -(Veamos... Minaka dijo que siempre encuentra al mendigo en el metro... el mendigo llama a la gente "pan" "sopa" "cerdo"..etc... Minaka siempre come una manzana..)- Juntó sus manos formando un círculo.

-¡San ha caído!-

Gaara, Seo, Nana y Mikogami contuvieron la respiración, tratando de no mover siquiera un músculo.

El Daruma se les quedó mirando durante unos quince segundos, observándolos con profunda atención antes de girar de nuevo.

-Da...-

-Ahora sólo les queda veinte segundos, chicos-

-Hey...- Seo tragó saliva y cerró los puños con fuerza -Iré a presionar el botón-

Gaara estrechó los ojos -Voy contigo. Si no vamos, moriremos-

-Yo también voy..- Nana se agarró las manos tratando de calmar el leve temblor que las agitaba -Posiblemente nos quedan más de diez segundos-

-Ru...-

-¡Vamos!-

-¡Esperen!-

Seo, Gaara y Nana se detuvieron, y miraron a Shikamaru, que se había levantado del suelo.

-Ma...-

-Minaka, ya sé la solución del acertijo-

-San ha...-

-¡Oh, por fin!- El peliblanco levantó la mano derecha con la que sujetaba un mando con un botón rojo y lo pulsó dramáticamente. El Daruma se detuvo en seco y vibró por unos segundos como si fuera a desarmarse -A ver, dime. Que soy todo orejas... Ah, espera un momento, Shikamaru-kun, si fallas activaré el Daruma y, les volaré la cabeza a los cinco; ¿Entendido?-

El pelinegro asintió

-¡Espera!-

Seo, Gaara, Nana y Mikogami rodearon al Nara

-¿Estás seguro de saber la solución del acertijo?-

-Sí- Shikamaru se apartó ligeramente de ellos, y miró el laptop. Respiró hondo, y habló -El mendigo era capaz de descubrir qué es lo que la gente había comido..-

Minaka sonrió

-Al principio del relato, explicaste que sueles comer manzanas a esa hora. Pero la causa de tu horror se debe a que, el primer día, el mendigo musitó "humano", por lo que el hombre trajeado debía de ser un caníbal.-

-je...je...jajajajaja, ¡correcto!-

La boca del Daruma se abrió y de ella salieron los tres jinkis, uno rodó por el suelo y se detuvo a los pies de Shikamaru.

-Uff..- Nana cayó de bruces en el suelo y empezó a sollozar de felicidad -P-podré volver a aver a mis padres, y a Nobuo. Gracias Shikamaru, gracias, de verdad, infinitas gracias-

Gaara posó una mano sobre el hombro del pelinegro -Me has salvado la vida. Siempre lo recordaré-

Shikamaru sonrió, y agarró el Jinki -Tu Sekirei curó a kanzaki, mi deuda está saldada-

¡Clank!

La puerta se abrió.

Sin perder tiempo, Mikogami recogió un Jinki, y salió corriendo de allí sin mirar atrás, llorando a moco tendido -¡Mutsuuuu!-

-¡Hey!- Seo estava a punto de correr tras él, cuando de pronto el barco tembló violentamente. Todos perdieron el equilibrio y cayeron en distintas direcciones: Seo cayó sobre el último Jinki.

Los ojos del Daruma comenzaron a brillar

...

...

...

-Sólo sobreviven tres Ashikabis..-


(Unos segundos antes con Kanzaki y los demás)

Clank

-¡Hey, miren!-

Lentamente, la puerta se abrió ante ellos, como si el Hombre Invisible la empujara.

Hibiki parpadeó -La puerta se ha abierto..-

-La cuarta etapa debe haber terminado...- Yahan sonrió -Y eso significa...-

-¡Eso significa que nuestros Ashikabis están a salvo!- Irina dió un salto de felicidad, luego abrazó a Asia, y Xenovia -¡Gaara-kun, está sano y salvo!-

-Yo sabía que el idiota de Seo, no iba a morir, choca esos cinco, hermana-

Los ojos de Hibiki se iluminaron y chocó con todas sus fuerzas su mano contra la palma de Hikari.

Nobuo suspiró aliviado, sintiendo que el nudo de tensión que tenía en el estómago se aflojaba -(Dios, gracias, dios, gracias, dios, gracias...)-

-¡Shikamaru, lo logró, lo logró!- Kanzaki puso ambas manos sobre los hombros de Imu, y Yahan -¡Nuestro vago, lo logró!-

-¡Mutsuuuu!-

El peliplata, al escuchar el grito de su Ashikabi, salió disparado como una bala del salón. En ese mismo instante, el barco tembló.

Preocupados, Kanzaki y los demás, salieron corriendo a buscar a sus respectivos Ashikabis. Corrieron por un largo pasillo lujoso y cuando llegaron a cubierta, Nobuo, Xenovia, Asia e Irina cayeron a peso, como una marioneta a la que le cortan los hilos.

-¡Oh, no!-

-¡Chicos!-

-¿Por qué está pasando esto? La cuarta etapa ya terminó..-

-Asia..- Kanzaki se arrodilló a su lado y la acarició. La rubia tenía una mirada ausente, y las lágrimas bañaban sus mejillas.

-(Gaara...)- Xenovia trató de moverse y no pudo. Estaba paralizado y sólo podía mover los ojos. Nunca había tenido una sensación tan desesperante. Podía sentir todo. Pero no podía mover ni un músculo aparte de sus ojos. Parpadeaba con gran esfuerzo. Escuchaba voces alrededor de ella, y sobre todo a Irina, que repetía incesantemente el nombre de Gaara con una voz rota por la tristeza.

-(No es justo...)-

Percibió que alguien depositaba el cuerpo de Asia a su costado

-(Maldición)-

Poco a poco sintió que las fuerzas abandonaban su cuerpo, mientras que los recuerdos vividos con Gaara pasaban vertiginosamente por su mente, que le valieron algunas amargas y penosas lágrimas. Sabía lo que le esperaba más adelante, seguramente iba a ser reactivada de nuevo, pero se olvidaría para siempre de Gaara...

Ella no quería eso.

-Xenovia...-

La peliazul agrandó los ojos imperceptiblemente. -(N-no puede ser..)- Levantó los ojos del suelo, y lo vio.

Gaara estaba parado frente a ella, mirándola con expresión serena, mientras la brisa mecía sus cabellos rojos.

-(G-gaara)- Las lágrimas empezaron a rodar copiosamente por sus mejillas y unas gotas se le quedaron suspendidas en la barbilla, antes de caer mojando el suelo.

-Lo siento...mucho-

El pelirrojo no se movió, pero su sonrisa cambió, volviéndose a la vez más cálida y más triste.

En ese instante, Xenovia sintió unas manos temblorosas posarse sobre las suyas.

...

Eran las manos de Asia, e Irina...

Milagrosamente habían logrado mover los brazos.

-(Chicas...)-

Como no podían hablar, las dos arrugaron la frente. Xenovia las entendió sin necesidad de palabras.

-(Sí...entiendo)- La peliazul regresó la mirada hacia Gaara, muy seguramente esperándolas, para así poder partir finalmente los cuatro en un largo camino hacia la eternidad. Un poder supremo y absoluto la persuadía certeramente de que se unirían de nuevo, y esta vez para siempre, y esa convicción la hacia sentir serena y colmada de una intensa y sedativa paz.

-(Esperános.. Gaara)- De golpe, Xenovia empezó a recuperar las fuerzas -(Estaremos juntos para siempre..., para... siempre)- Y usando una increíble fuerza de voluntad... logró mover los labios. -Floración de espadas...-

-¡Chicas, cuidado!-

-¡Apártense de ellas!-

Ciento de hojas de espadas surgieron del suelo de la cubierta, y atravesaron los cuerpos de Asia, Irina y Xenovia, levantándolas del suelo, y dejándolas suspendidas en el aire.

-Dios...-

-No..-

-C-creo que voy a vomitar..-

Kanzaki quedó muda, atónita por lo que acababa de ver, no podía apartar los ojos de la sangre, que recorría las hojas de las espadas antes de caer al suelo en rojo silencio.

-S-se suicidaron..-

-Prefirieron la muerte antes que olvidar a su Ashikabi-

Quedaron en silencio después de eso. Nadie dijo nada y sólo se escuchaba el ruido del mar

...

...

-H-hey.. ¿hay alguien?-

Las Sekirei dirigieron la mirada hacia donde procedía la voz, y vieron a Nobuo tumbado boca abajo.

-Increíble... sigue conciente..-

-Lo más sorprendente es que todavía pueda hablar- Yahan se acercó a él, y se arrodilló a su lado. Cuidadosamente le observó el cuello, y vio como la cresta Sekirei del rubio aparecía y desaparecía en un segundo. -Todavía estamos aquí-

-Qué bien..- Nobuo sonrió amargamente -¿P-puedo pedirte un favor?-

-Adelante-

-M-mátame... te lo suplico- Las lágrimas comenzaron a salir de sus ojos -Gracias al lazo espiritual que me une a Nana... sé que ya no está viva...- Su voz se quebró -Yo, no quiero olvidarla... no quiero formar parte de un mundo donde ella ya no está presente-

...

...

-Está bien, lo haré..-

-¡Espera, Yahan!-

-No te entrometas, Kanzaki- Sin perder tiempo, Yahan extrajo una daga de su cinturón, y volteó el cuerpo de Nobuo, dejándolo boca arriba -¿Estás listo?-

El rubio no respondió de inmediato, sino que admiró el infinito cielo azul, sin una nube a la vista.

...

...

-Sí..-

-Bien..-

Antes de cerrar los ojos para siempre, escuchó una voz femenina llena de amor...

-Nobuo...-

...

...

-(Nana..)-

...

...


(Sede central del M.B.I – Oficina de Minaka)

-Jajaja, la cuarta etapa ha sido muy divertida, me ha gustado mogollón-

-¡Minaka!- Takami entró a la oficina con violencia y golpeó el escritorio con las palmas de las manos. -¿¡Era necesario matar a esos dos Ashikabis!? ¡Tu juego enfermo ya había terminado!-

-Takami-kun..- El peliblanco apoyó los codos en el escritorio y entrelazó los dedos de las manos -En mi grandioso juego solo podían haber tres ganadores, no cinco-

-Maldito imbécil..- La mujer rechinó los dientes, y lo levantó agarrándolo de las solapas -Eres un monstruo-

Minaka esbozó una sonrisa burlona, y apartó las manos de Takami con un manotazo -Pff.. ¿Viniste aquí sólo para decirme esto?-

-Tch, no, vine a informarte que cuatro Sekireis han perdido la vida... se han suicidado-

-Je, una verdadera pena..- Se dejó caer en su asiento, tambaleándose, y apoyó los codos sobre el escritorio -¿Algo más?-

-No- Takami se dio la vuelta, y se dirigió hacia la puerta, pero antes de salir se detuvo -Minaka, si nuestro hijo hubiera participado en la cuarta etapa.. tu... ¿habrías usado el Daruma?-

...

-No, claro que no-

La mujer suspiró, y salió de la oficina.

...

En eso sonó el teléfono, y Minaka respondió -¿Sí?-

-Minaka, ya encontré la basura-

-Perfecto, captúralo-


(Izumo Inn)

-¡Naruto, sal de mi camino!-

-Lo siento, pero no puedo hacer eso-

-Tch- Izumi dio un manotazo a la puerta de su limusina, y gruño -Ese idiota sin huevos, me ha robado una cosa muy importante... ¡Lo quiero de vuelta, así que fuera de mi camino, maldita sea!-

-No- Naruto dio un paso adelante, y se cruzó de brazos. Rias, Rossweisse y Uzume se pusieron delante de la puerta -Lárgate de aquí cagando leches, si no quieres que te rompa de nuevo el brazo por tantos sitios que serás incapaz de contarlos..-

-Ahora verás, pedazo de mierda- Con un chasquido de sus dedos, aparecieron siete Sekireis, que rodearon a Naruto, Rias, Rossweisse y Uzume. -Te lo diré por última vez... ¡apártate!-

El ojiazul sonrió -Pensé que tenías más Sekireis a tu disposición... Minato debe haberte causado mucho daño-

-¡Basta, ya me cansé de escucharte!-

En ese momento se escucharon unos aplausos. Todos alzaron la mirada y contemplaron a Chris, que estaba parada sobre el tejado de una casa.

-Jejeje, siento interrumpir esta discusión, pero tengo que secuestrar a alguien-

En menos de un parpadeo, las Sekireis se pararon frente a sus Ashikabis de forma protectora.

-(¿Qué hace aquí esta loca?)- Uzume empujó suevemente hacia la puerta a Naruto, y materializó sus velos -(Tengo que proteger a mi Ashikabi)-

Chris, al ver que las Sekirei de Naruto se preparaban para atacarla, habló -Tranquilas, su Ashikabi no me interesa.. relájense- Con el rabillo del ojo miró hacia atrás. -Y eso vale para ti también, Miya-

La pelimorada estrechó los ojos, y caminó hasta que la punta de su espada quedó a unos centímetros del cuello de Chris -¿Qué haces aquí, basura? Nadie del M.B.I puede entrar en mi territorio-

La pelirrosa no respondió, simplemente sonrió mientras bajaba de un salto del tejado, aterrizando delante de las Sekireis de Izumi. -Hola, he venido para llevarme a su Ashikabi. Minaka se ha aburrido de él, ya no lo considera necesario para su juego-

Al escuchar eso, Izumi se asustó, y retrocedió unos pasos -¡No te acerques... Aléjate de mi!- Abrió la puerta de la limusina, y se metió a toda prisa. Estaba a punto de encender el motor, cuando Chris rompió el cristal de un fuerte golpe con el codo.

-¿A dónde crees que vas?- Ella lo agarró del cabello y lo sacó de la limusina, tirándolo al suelo.

-Mierda..- Izumi se levantó, y vio a sus Sekireis tumbadas en el piso -¿Q-qué les ha pasado?-

Chris sonrió, y se crujió el cuello -Ah, simple.. para facilitarme el trabajo, minaka las ha desactivado-

Izumi maldijo entre dientes, y se giró hacia Naruto -Por favor, Naruto, te daré lo que quieras: dinero, mujeres, joyas... ¡Ayúdame!-

El rubio negó con la cabeza, y apartó la mirada de él.

-Naruto...- Izumi fue interrumpido abruptamente por un golpe del puño de Chris, que impactó a un lado de su cabeza y mandó su cuerpo varios metros mas allá a aterrizar aparatosamente en el piso.

Con la rapidez de un rayo, la pelirrosa apareció a su lado, bajó su mano y lo agarró por los orificios nasales, aplicando una presión dolorosa con el pulgar y el índice. Izumi se resistió a gritar, pero las lágrimas brotaron profusamente y el dolor empeoró. Sintió que algo se retorcía y luego se rompía, cerca del puente de su nariz, y la sangre corrió por su cara y le llenó la boca. Escupió, sintió que la sangre le entraba por la laringe y empezó a toser y a atragantarse

-(¡Mierda!)-

Su visión se puso borrosa, le invadió una tremenda fatiga y un gran zumbido le llenó los oídos.

-Vaya, perdió el conocimiento- Chris giró la cabeza hacia Naruto, y le guiñó un ojo -Ahora me largo, los soldados del M-B-I vendrán a recoger los cuerpos de las Sekirei... ah, y casi me olvido. Mandale saludos a Nene-

Dicho eso, desapareció llevándose a Higa.

...

...


Lo siento por la demora, me costó bastante escribir este capítulo.

Bueno, espero que les haya gustado. Sólo faltan seis o siete capítulos más para que termine Unmei.

Ah, casi me olvido, en este fic, la hermana de Minato no es un Ashikabi

Pd: He publicado un nuevo fic por si les interesa.


Sekireis de Naruto

1)#56 Yomi (Senran Kagura) Altura 160cm/ busto 95cm/ cintura 58cm/ caderas 90cm

2)#10 Uzume (Sekirei) Altura 163cm/ busto 95cm/ cintura 57cm/ caderas 90cm

3)#33 Rias Gremory (High School DxD) Altura 172cm/ busto 99cm/ cintura 58cm/ caderas 90cm

4)#36 Seraphim (Koreha Zombie Desuka) Altura 173cm/ busto 100cm/ cintura 62cm/ caderas 98cm

5)#99 Tiffania Westwood (Zero No Tsukaima) Altura 160cm/ busto 105cm/ cintura 59/ caderas 89cm

6)#42 Akeno Himejima (High School DxD) Altura 168cm/ busto 102cm/ cintura 60cm/ caderas 89cm

7)#21 Naegleria Nebiros (Koreha Zombie Desuka) Altura ¿?/ busto ¿?/ cintura ¿?/ caderas ¿?

8)#32 Rossweisse (High School DxD) Altura 173cm/ busto 96cm/ cintura 61cm/ caderas 89cm


Sekireis de Itachi

1)#23 Chris (Koreha Zombie Desuka) Altura ¿?/ busto ¿?/ cintura ¿?/ caderas ¿?

2)#80 Ukyou (Senran Kagura) Altura 158cm/ busto 83cm/ cintura 55cm/ caderas 82cm

3)#81 Sakyou (Senran Kagura) Altura 158 cm/ busto 82cm/ cintura 55cm/ caderas 83cm

4)#60 Hyōki (Senran Kagura) Altura 150 cm/ busto 89/ cintura 56cm/ caderas 85cm

5)#97 Marie Rose (Dead or Alive Altura 147 cm/ busto 74/ cintura 56cm/ caderas 78cm

6)#47 Sayo hitsugi (Triage X) Altura 170 cm/ busto 94/ cintura 58cm/ caderas 84cm

7) ¿?