—Ya es hora, Ash.
Ketchum miró hacia la puerta. Ahí estaba Lillie, usando una blusa oscura y unos jeans, así como unas botas negras que le llegaban un poco por debajo de la rodilla. Tenía el cabello suelto.
Asintió, terminando de ponerse su pierna protésica la cual recientemente le había sido confiada. Tras ponerse de pie tras un momento en el que tanteó su equilibrio, se vio en el espejo de reojo.
Su vestimenta era la misma que usaba siempre con excepción de que, salvo su camiseta negra, no llevaba ninguna otra prenda superior. Tampoco usaba gorra.
—¿Puedes caminar por ti mismo?— le preguntó Lillie. Se veía preocupada pero al mismo tiempo, un tanto lúgubre.
Él volvió a asentir.
—¿De verdad está bien que vayamos así?— preguntó, poniéndose frente a ella— Quiero decir, es un tanto…
—Sé lo que quieres decir— se rascó la nuca—. Estar vestidos así no deja de sentirse como algo muy informal para la ocasión…— sonrió lo mejor que pudo— Aunque al menos el profesor estará usando camiseta.
Ash soltó una pequeña risa desganada. Le habría gustado ser capaz de reír de corazón pero no sentía poder hacerlo.
—Vamos, Hau está esperando— le dijo Aether después de unos segundos de silencio.
Ketchum la siguió en silencio, llegando inmediatamente a la sala de estar de la casa. Ahí estaban Gladio, Pikachu y Rotom.
Al igual que la joven pareja, el primogénito de los Aether también vestía una simple camiseta negra. Su cabello, como el de Ash, se veía más arreglado de lo normal.
—¿Estás seguro de que puedes manejar, hermano?— le preguntó Lillie al ver como el rubio tomaba las llaves de un automóvil.
Gladio asintió de forma un tanto brusca.
—Cuando me dijeron que podía hacer vida normal se referían literalmente a eso, Lillie— respondió, haciendo que en el lugar se sintiera una pesada y tensa atmósfera. Luego de unos segundos, se pasó una mano por la cara—. Lo siento, tal vez eso sonó algo brusco…
—Un poco…— murmuró la rubia, desviando la mirada.
Ash los vio a ambos y se acercó a ellos.
—Aunque tú consideres algo como agua pasada, puede haber otras personas que se sigan preocupando por ello, Gladio— le dijo, poniendo una mano sobre su hombro—. Lo mejor en ese tipo de situaciones es responder de la forma más paciente posible y no asumir que las otras personas saben cómo te encuentras en todo momento. ¿Y si tu pierna siguiera adolorida? Recuerda que pisas el freno y el acelerador con la pierna derecha.
Gladio se quedó callado por un momento y se rascó la mejilla.
—Tienes razón. Lamento nuevamente el haberte hablado así, Lillie— se reverenció un poco—. Hasta hace poco era normal que le hablara así a la gente y hoy estoy… particularmente emocional…
En el lugar todos sabían a lo que se refería.
—Lo entiendo, Gladio— le dijo con una pequeña sonrisa.
Ash se cruzó de brazos, sonriendo también.
—No puedo dejar de pensar en que últimamente luces más maduro, Ash— dijo Rotom, poniéndose sobre su hombro al igual que Pikachu.
—¿Tú crees?— le preguntó Ketchum, arqueando una ceja y poniéndose más serio— Aunque bueno, tal vez tengas razón. En estos tiempos, incluso yo tengo que madurar.
—En eso te doy la razón.
Escucharon el sonido de las llaves de Gladio y volvieron su atención a él.
—No perdamos más el tiempo— les dijo—. Nos quería a su lado.
Al escuchar esas palabras no pudieron evitar recordar el rostro de Hau.
—Y no tengo muchos más familiares aparte de mi mamá y mis dos abuelos maternos, así que… ¿podrían estar ahí como miembros de mi familia?
Decidieron que era hora de irse.
Ciudad Hau'oli, la urbe más grande de toda Alola y la segunda más afectada por la guerra después de la hermosa ciudad Malíe. En cada calle podía verse una edificación en estado de reparación e incluso algunas que se encontraban completamente demolidas.
Ese día en particular, las calles de Hau'oli estaban más vacías que de costumbre pero en ella podían verse todavía seres vivos. Humanos, Pokémon y miembros de la Unidad Ultra. Estos últimos, en sus propias palabras, ayudaban en la reconstrucción del planeta que había proveído a los héroes que mataron a Necrozma.
La autopista que Gladio tomó utilizando el automóvil que alquilaba los llevó hacia el puerto de la ciudad. Ahí había un montón de personas y detrás de unas vallas de seguridad que separaban al puerto de la ciudad, había incluso más.
Habían tenido que estacionar el auto a cierta distancia del lugar pues, aunque habían llegado antes de la hora acordada, no encontraron un estacionamiento más cercano.
Caminaron directamente hacia el puerto y apenas lo hicieron, decenas de miradas y cámaras se posaron sobre ellos. Los murmullos ya presentes se intensificaron pero no se convirtieron en gritos. Parecía haber cierto revuelo con respecto a una de las extremidades de Ash, quien caminaba parcialmente apoyado por su rubio amigo.
Apenas llegaron al bloqueo, el cual era protegido por oficiales de policía, se les permitió la entrada. Una vez que se encontraron del otro lado, caminaron directamente hacia el frente.
Ahí, además de los desconocidos, también encontraron rostros a los que identificaron de inmediato. Todas las personas que habían estado en aquella cena navideña estaban ahora aquí, sentados en primera fila, con excepción de tres personas.
Hala Mahalo, Nanu Malíe y Paku Keahi estaban ausentes.
Rotom notó el suspiro de alivio de Lillie al recibir la pequeña sonrisa de Olivia.
Notó también la sorpresa de Gladio al ver a un joven adulto que estaba sentado junto a Mina. Por la mirada que ambos se dirigieron, parecían conocerse.
Por último, sintió la alegría de Ash al ver a las personas ahí presentes, alegría que luego se convirtió en nerviosismo en cuanto posó su mirada sobre Mallow y ésta hizo lo mismo. El nerviosismo despareció, dando paso a una especie de tristeza en cuanto las miradas de Ash y la familia de Álvaro se encontraron.
La Pokédex se dio cuenta de que nadie vestía colores brillantes, ni siquiera la persona que solía usar ese tono de naranja tan vistoso en sus pantalones cortos.
—Gracias por venir, chicos— Hau se acercó a ellos con una pequeña sonrisa en el rostro. Al parecer, él era el único que podía moverse libremente por el lugar pues nadie más parecía siquiera querer levantarse de su asiento.
Ash y Hau se inmediato se abrazaron. Aprovechando la cercanía, Pikachu le dio unas palmadas en la cabeza. Ambos adolescentes se separaron al cabo de unos segundos y entonces, fue turno de Lillie. Luego de que Representante del amanecer y del atardecer se sonrieran, Gladio le dio un apretón de manos.
—No había forma de que no estuviéramos— el rubio fue quien habló, haciendo que la pareja de adolescentes asintiera.
—Aunque sinceramente, ¿estás bien con todas estas cámaras, Hau?— Rotom se veía realmente serio.
Mahalo asintió, sin dejar de lado su pequeña sonrisa.
—Sí. El funeral de un Kahuna ha sido un evento público desde hace siglos. Es parte de la cultura de Alola— respondió.
—Si estás de acuerdo con eso, entonces no diremos nada más, Hau— le dijo Lillie, sonriéndole nuevamente.
Mahalo iba a decir algo pero notó el rostro lleno de amargura que Ketchum tenía.
—¿Pasa algo, Ash?— preguntó.
—¿Estás… seguro de que quieres hablar?... Nadie te culparía si no das unas palabras; no en un momento así— el azabache lo miró directamente a los ojos y luego, miraron al atril que estaba colocado a unos pocos metros de la orilla del puerto.
Hau rio un poco, volviendo a ver a Ash.
—Esto no es solo el funeral de mi abuelo, Ash. Es también un tributo a todos los que perdieron familia en la guerra. Es mi deber.
Ketchum no dijo nada más.
—Empezaremos en media hora, por favor tomen asiento junto a mi familia— les pidió, dando media vuelta—. De nuevo, gracias por estar aquí.
No dijeron nada y en lugar de eso, caminaron hacia los asientos que les habían dicho. Apenas estuvo en su rango de visión, la madre de Hau les indicó con una mano que se acercaran.
—Lillie, Gladio, Ash, RotomDex y Pikachu. Me da gusto volver a verlos. Gracias por estar aquí el día de hoy— los saludó, poniéndose de pie—. Mi suegro les tenía bastante aprecio.
Gladio supo que posiblemente se refería a todos ellos con excepción de él mismo. No había interactuado mucho con Hala después de todo, y estaba ahí principalmente porque no quería fallarle a Hau.
—Aunque intentáramos expresarlo en palabras, no hay forma de describir la calidad de persona que fue Hala— le dijo Ash—. Gracias a su sacrificio, todos nosotros estamos aquí.
Malvácea miró a Ketchum con un poco más de seriedad.
—Sé que este es el funeral de mi suegro, pero por favor, considéralo también como un homenaje al profesor Oak. Su sacrificio, el del profesor Rowan y el de cada miembro de la Unidad Ultra fue tan importante como el de mi suegro.
El azabache bajó la mirada por un momento y después, le sonrió.
—Lo haré. Muchas gracias.
Y sin decir ninguna otra palabra, tomaron asiento.
Asutoro, Honua, Kauai, Wela, Saltagua, Aina, Umbría, Konikoni, Sotobosque, Sorba, Hokulani, Keahi y la nueva integrante de la familia Malíe. Esas eran las personas que se encontraban en el lugar, por no mencionar a las familias de todos los fallecidos.
En el mar se encontraba un Lapras, el cual tenía amarrada una pequeña canoa sobre la cual había un montón de flores.
En silencio, la media hora que Hau les había mencionado pasó. Y cuando llegó el momento, él caminó hacia el frente, volviéndose inmediatamente el centro de todas las miradas.
Le dio pequeños golpecitos al micrófono que estaba sobre el atril y luego, carraspeó.
—Por generaciones, el pueblo de Alola conoció la paz. Alola era sinónimo de prosperidad y calidez; de vida— sus ojos recorrieron a todo el público—. Pero a día de hoy, mucha de esa vida ya no está. Humanos, Pokémon, Ultraentes aliados… Perdimos demasiado y no ganamos absolutamente nada. El capricho de un ser poderoso nos arrebató cosas irremplazables y en este momento, las estamos recordando— miró hacia el cielo, el cual estaba totalmente despejado. Rio internamente. Al menos le habría gustado que estuviese lloviendo como en las películas que había visto—. Soy consciente de que miles de personas perdieron la vida por mis palabras— en el lugar se notó una evidente sorpresa—. El haber alentado al mundo a entregar la luz hizo que seres que dependían de ella fallecieran. He recibido muchas cartas que me lo recuerdan a diario.
Los conocidos del joven Mahalo voltearon a verse rápidamente entre sí. Ash miró a Malvácea, quien recibía la misma mirada de sobresalto por parte de sus padres. La mujer solamente tenía un rostro de tristeza y frustración.
Las palabras de Hau también parecían haber conmocionado al público en general. ¿De verdad había gente acosando de esa manera a uno de los héroes de la humanidad?...
Y entonces, Hau sonrió.
—Me disculpo enormemente por hablar de esas personas, pues sé que sus familias consideran que no tengo el derecho de hacerlo. Entiendo que me odien por haber incitado de esa forma a sus seres queridos y no voy a decirles que dejen de hacerlo. Solo quiero que recuerden que esas personas que perdieron la vida lo hicieron para que ustedes pudieran vivir, así que no dejen que todos los años que les quedan por delante estén llenos de odio— su sonrisa se hizo un poco más grande—. Hagan que las vidas por las que tanta gente se sacrificó sean felices y brillantes.
Ash escuchó como Gladio rechinaba los dientes y supo de inmediato lo que planeaba hacer. Justo cuando iba a poner una mano sobre su hombro para evitar que actuara, alguien más se puso de pie.
—¡DEJA ESO, HAU!— gritó con fuerza Kiawe, convirtiéndose en el centro de atención. Sus ojos estaban llenos de lágrimas— ¡¿POR QUÉ TE DISCULPAS?! ¡¿POR QUÉ TE ATRIBUYES UNA CULPA QUE NO TIENES?! ¡Era responsabilidad de todos el luchar por el mundo! ¡Aquellas personas que murieron por entregar la luz en sus cuerpos se fueron cómo héroes! ¡Lo hicieron por decisión propia! ¡Tú no los mataste! ¡Tú le diste una oportunidad al mundo de vivir! ¡FUISTE LA VOZ DE LA ESPERANZA!
—¡H-Hermano, detente, por favor!— le pidió Hoshi, sujetándolo del brazo y tratando de hacer que volviera a sentarse. Kiawe no cedió y siguió mirando a Hau directamente a los ojos.
Mahalo tenía una mirada triste.
—Sé que no fui yo quien tomó esas vidas, Kiawe. Sé que si Necrozma no hubiera aparecido, nada de esto habría pasado…— apretó con fuerza un puño pero nadie lo vio— Sé que Paku estaría aquí con nosotros…
Y cuando dijo eso, la familia Wela y Keahi rompió en llanto. Pero a pesar del llanto, Kiawe no se sentó.
—¿Entonces por qué…?
—Porque las personas sienten odio, tristeza y frustración. La gente necesita algo contra lo que descargar todos esos sentimientos; es natural. Necrozma está muerto y ahora mismo, yo soy la mejor opción para todas esas personas que piensan: "Al final lo derrotamos; tal vez ni siquiera era necesario que diéramos la luz"— le dio una pequeña sonrisa—. Y si tengo que ser odiado por muchas personas en el mundo, entonces está bien. Solo me basta con saber que al menos pueden desahogarse un poco.
—Hau…— fue un murmuro que se escuchó decir a los presentes.
—Entonces, ¿a quién odiarás tú?— antes de que Ash se diera cuenta, Gladio ya estaba de pie. Miraba con seriedad a Mahalo— ¿Contra quién descargarás la negatividad? Los asesinos de tu padre murieron, así como los de tu abuelo. Con eso en mente, respóndeme. ¿A quién vas a odiar, Hau Mahalo?
El moreno se quedó serio por un momento. Volvió a sonreír.
—A nadie— respondió finalmente—. En lugar de odiar, prefiero amar. Pues será mi amor el que me hará más fuerte y un mejor líder para todos. Es el amor el que nos movió a todos en esa guerra, ¿no es así, Gladio?
El rubio asintió.
—Te respeto— dijo con una expresión neutral y luego, volvió a sentarse. Esas palabras habían venido desde lo profundo del corazón de Gladio.
—Yo…— Kiawe apretó los puños, volviendo a recibir todas las miradas— ¡No permitiré que nadie hable mal de ti, Hau! ¡Por ningún motivo dejaré que la gente te menosprecie, incluso si eso hace que me odien a mí!
Hau cerró los ojos y su sonrisa se hizo un poco más grande.
—Digo exactamente lo mismo, Kiawe.
Entonces, Wela por fin se permitió derrumbarse. Cayó sobre su asiento, cubriéndose la cara con las manos y comenzando a sollozar. El recuerdo del cadáver de Paku dolía tanto que era incapaz de olvidarlo siquiera un segundo. No tardó en ser abrazado por su familia, quienes también eran incapaces de contener el llanto.
Hau los miró con gran tristeza y luego, continuó.
—Hoy es el funeral de Hala Mahalo, quien fue Kahuna durante más de cuatro décadas— miraba hacia los presentes—. Hoy también quiero honrar a las personas que murieron, ya sean de Alola, de otras partes del mundo o incluso de otras dimensiones. Todas esas valientes vidas que fueron entregadas en pos de un futuro feliz… No quiero que nadie las olvide— miró hacia el cielo, sonriendo—. Recuerdo que cuando era niño, mi papá me dijo algo que mi abuelo le había dicho a él. "Como Kahuna, la vida de tu pueblo tiene tanta prioridad como la de tu familia". Así que, como futuro Kahuna de Melemele, resiento enormemente el saber que hay familias que sufren día y noche por la pérdida…— bajó la mirada, sorprendiendo enormemente a todos. Sus ojos estaban llenos de lágrimas pero su sonrisa no se iba— Pero como Hau Mahalo, un simple chico de diecisiete años, no puedo evitar extrañar a mi abuelo por sobre todas las cosas.
En ese momento, muchos espectadores cayeron en cuenta por fin. A pesar de lo maduras que eran las palabras de Hau, no dejaba de ser un chico de diecisiete años. Un chico que había cargado con el peso del mundo en sus hombros y que había perdido demasiado por culpa de la guerra y de Necrozma. Un chico que había visto morir a casi toda su familia y que ahora, cargaba también con el peso histórico de su linaje; con las expectativas de un pueblo que lo necesitaría a futuro.
Y ese mismo chico solamente estaba derramando lágrimas. No se había derrumbado en público y su voz no estaba rota. Solamente dejaba que las lágrimas fluyeran…
Nadie pudo evitar hacerse la pregunta… ¿Cuánto sufrimiento había en Hau Mahalo?
—Pero pese a lo mucho que quiero ver a mi abuelo, no puedo hacerlo. No hasta que le demuestre lo que de verdad valgo— su sonrisa se hizo más grande si es que era posible. Para Hapu, Acerola, Malvácea y los miembros del equipo S&M, esas palabras tenían un significado diferente—. Hasta que no sea Kahuna. Hasta que no sea el líder que mi pueblo merece. Hasta que no tenga la fuerza necesaria… Hasta que no logre nada de eso, entonces no me sentiré merecedor de estar en presencia de un héroe como lo fue él— miró su palma derecha y la cerró con fuerza—. Haré que valga la pena. Haré que el futuro que dejaron para mí y para el mundo concuerde con los ideales del equipo de adolescentes que luchó junto a los dioses. Y creo firmemente que todo el mundo debería aspirar a lo mismo— una mirada llena de lágrimas y determinación estremeció al público en general—. Ardamos como el sol. Cobijemos como la luna. Seamos mejores; merecedores del sacrificio que hicieron. Creemos un mundo increíble que sea irreconocible para ellos. Hagámoslo juntos.
Hau miró hacia atrás y del atril sacó un hermoso lirio que lanzó hacia la barca sujetada por Lapras.
—Adiós, abuelo. Adiós, Paku. Adiós, héroes.
Y mientras el Pokémon acuático se marchaba, los aplausos resonaban por el lugar y las lágrimas caían sin cesar.
Sin que Hau Mahalo siquiera lo supiera, el mundo entero había puesto su mirada sobre él.
El Representante del atardecer, quien da paso del día más brillante a la noche más oscura, hoy ha abrazado la luz. El futuro Kahuna de Melemele siempre abrazaría la luz por lo que le quedaba la vida.
—Entonces no iremos a esa cueva, ¿verdad?
Al escuchar eso, Hau volteó a ver de reojo a Acerola, quien estaba parada detrás de él. Le sonrió.
—Tendrá que esperar, Acerola— le respondió, volviendo a ver al mar nocturno de Alola.
Malíe se sentó a su lado, de forma que sus piernas colgaban sobre el agua.
—¿Qué pasó con las cartas?— preguntó, viendo hacia la luna.
—Gladio me pidió que se las diera— respondió Mahalo, haciendo que la futura Kahuna volteara a verlo con sorpresa.
—Uy… Siento que tal vez no se tomó bien las cosas…
Hau dejó salir una pequeña carcajada.
—Estás comenzando a comprender a Gladio— le dijo, mirando también hacia el cielo—. Aunque créeme, antes era muchísimo más enojón y callado. Si te soy sincero, él ni siquiera me caía bien.
Acerola pareció sorprenderse por eso.
—¡Pero si parece que se llevan muy bien!
—Eso fue hasta hace unas semanas, cuando entrenamos en el Cañón de Poni. Gladio cambió mucho como persona en ese tiempo y creo que pudimos comprenderos mejor el uno al otro— sonrió—. A día de hoy, creo que podría decirse que le tengo bastante aprecio. ¡Y por supuesto que él debe de sentir lo mismo! ¡No se habría enfadado de esa manera al leer una de las cartas si no fuese el caso!
Malíe se llevó una mano a la boca y rio.
—Tienes razón.
Se quedaron callados por un momento. En el lugar, el único sonido era el de las olas y alguno que otro automóvil que pasaba cerca.
—¿Cómo has estado últimamente, Acerola?— le preguntó Hau de pronto, tomándola por sorpresa— Quiero decir…, ninguno de nosotros la ha tenido fácil. Todos vimos cosas horribles durante la guerra y tú…
Acerola se rio, haciendo que Hau sonriera. La de Malíe era una de las risas más contagiosas que Mahalo había oído en su vida.
—Si estás preocupado por mí puedes decirlo, HauHau. ¡Eso de hace un momento parecía más parecido a algo que diría Eliombie!— aseguró, volviendo a reírse.
—¡Tienes razón! ¡De verdad los estás comenzando a conocer cada vez más!— exclamó, sonriendo ampliamente— ¡Que alegría!
Sin dejar su sonrisa de lado, Acerola inclinó un poco la cabeza.
—¿Alegría?
—¡Sí! ¡Yo de verdad quería que pudieras llevarte bien con ellos! ¡A este paso, te convertirás en miembro del equipo S&M antes de que nos demos cuenta!
Acerola se rascó la nuca.
—No lo sé. Dijeron que era un club exclusivo, HauHau— volvió a reírse.
—¡No te preocupes! ¡Es un club al que se puede entrar por recomendación! ¡Yo te recomendaré!— se dio varios golpes en el pecho.
—¡Eso te lo estás inventando!
—¡Puede ser, pero estoy seguro de que Ash no se negará!
Acerola se quedó callada por un momento y tras ese tiempo, su sonrisa se hizo más grande.
—¡Entonces cuento contigo, HauHau!
—¡Sí!— ambos se sonrieron por unos segundos hasta que Mahalo recordó algo— ¡Por cierto! ¿Qué tal están los niños? Has estado aquí por varias semanas y no has tenido la oportunidad de volver a la Casa Aether… Sigues en contacto con ellos, ¿verdad?
Malíe asintió rápidamente.
—¡Por supuesto que sí! Todos los niños y Pokémon de la Casa Aether fueron trasladados hacia el refugio de ciudad Malíe antes del inicio de la guerra. Están quedándose en la central de policía hasta que yo pueda volver por ellos— respondió, comenzando a balancear las piernas.
—Menos mal… Con excepción de las víctimas del Centro Cultural…— se detuvo de inmediato— A-Ahora que lo pienso, creo que nunca he escuchado la historia del por qué estás cuidando a esos niños. ¿Cómo pasó todo?
Si Acerola escuchó lo que había dejado inconcluso o no, él no lo sabía. Ella solamente sonrió.
—Bueno, todo empezó cuando quería encontrar un lugar para mi Prueba… Necesitaba un lugar aterrador y tétrico que le quedara como anillo al dedo a mis tipo Fantasma. ¡Y en cuanto decidí eso, el Ultraganga me vino a la cabeza de inmediato!— Hau rio de forma nerviosa. Ciertamente era un lugar al que le quedaban muy bien los adjetivos anteriores— Pero ya que la casa quedaba muy lejos de ahí, decidí que era hora de mudarme a un sitio más cercano y afortunadamente, los chicos de la Fundación Aether estaban solicitando a alguien que se encargara de la administración de la Casa Aether. ¡Y me apunté!
—Debió haber requerido valor— dijo Hau—. Hacerse cargo de todo el lugar y del cuidado de los niños mientras eras Capitana… No lo has tenido nada fácil, Acerola.
—¡La administración era sencilla! No era nada que no hubiera hecho en casa. Tú sabes, limpiar; cocinar; hacer la lavandería; cuentas, etc. Sin mencionar que enviaban cada cierto tiempo a alguien para hacerle mantenimiento al lugar. ¡Antes de que me diera cuenta, ya se sentía como una segunda casa!
—¿Ehhh?...— Hau se veía sorprendido y luego sonrió— ¿Y qué tal los niños? Recuerdo que tienes a un par que es particularmente enérgico.
—¡Flora y Sammy!— exclamó Acerola, moviendo el torso de un lado a otro— ¡Que niños tan dulces! ¡Son el alma de la casa!
Hau soltó una carcajada.
—¡Por la forma en la que hablas parece que ni siquiera eran una molestia!
—¡Para nada! Cuando era pequeña nunca pude jugar con otros niños de mi edad, por lo que estar entre ellos me hacía sentir una niña de nuevo. ¡Sentía que por fin había gente aparte de papá que me comprendía!— exclamó, extendiendo los brazos hacia los costados y posteriormente dejándolos caer.
Hau se sintió un poco mal al escuchar eso y si Acerola no estuviera viendo a la luna, lo habría notado. Cuando intentó decir algo, ella volvió a hablar.
—Aunque no se compara a lo que sentí contigo, HauHau— le dijo con una gran sonrisa—. Siento que eres quien mejor me comprende en el mundo entero.
Mahalo sonrió inconscientemente al escuchar eso.
—Tal vez exageras un poco— dijo, rascándose la nuca mientras reía.
—¡No exagero!— la sonrisa de Acerola se hizo más grande— ¡Antes de que tú aparecieras, había muchas cosas de las que no podía hablar con nadie! A papá no le gustaba que hablara del señor Hal, así que nunca pudimos hablar de las anécdotas graciosas. Tampoco había nadie a quien pudiera contarles mis preocupaciones como heredera de una familia importante. Tú también sabes lo que se siente querer que otros dependan de ti… ¡Y ahora también puedo hablar contigo sobre nuestros planes a futuro para cuando nos convirtamos en Kahunas!
Hau sonrió y luego, le dio un pequeño codazo a Malíe.
—Hablando en serio, ¿de verdad llamabas a papá "señor Hal"?— interrogó con una sonrisa burlona.
Acerola se sonrojó un poco, cosa que hizo que la curiosidad de Mahalo creciera. Se le quedó viendo con gran expectativa hasta que por fin cedió.
—M-Me da un poco de vergüenza porque fue el primer apodo que puse, pero está bien…— mientras se rascaba la mejilla y veía hacia otro lado, lo dijo— Solía decirle "Oni-Hal".
El moreno soltó una carcajada.
—¡¿Qué pasa con ese apodo?! ¡No es un juego de palabras como "Hapumpkin" o "Malloween" y mucho menos tiene un sonido pegajoso como "Lillie-tan"!— se llevó una mano al estómago, todavía riéndose.
—¡E-Es que la primera vez que lo vi fue por la espalda y su coleta parecía un cuerno, así que lo confundí con un oni!— Acerola, a pesar de verse avergonzada, también se estaba riendo— ¡S-Solo tenía cuatro años, no era buena con los apodos!
—¡Y sorprendentemente sabías lo que era un oni! ¡Yo ni siquiera lo sé!— aseguró Hau, volviendo a reírse.
—¡¿Te interesa saberlo?!— preguntó Malíe, viéndose repentinamente emocionada.
—Ya me lo contarás cuando haya más sol, porque conociéndote seguramente será algo que va a dar miedo— respondió, secándose una pequeña lágrima.
Acerola lo abucheó mientras le daba dos pulgares abajo.
—¡Buu, buu! ¡Miedoso! ¡HauHau es un miedoso!
Mahalo se cruzó de brazos.
—Es que todo lo que te rodea siempre es aterrador— le dijo, sonriendo—. Mimikins es la… Espera, ¿dónde está Mimikins?
Con una ceja arqueada, el moreno buscó por todos lados al pequeño fantasma. No parecía estar cerca.
—Oh, ella está allá— señaló hacia la cima una enorme grúa que estaba al otro lado del muelle.
Hau se talló los ojos y luego forzó más la vista. Si se concentraba muchísimo, podía distinguir un pequeño borrón grisáceo entre la oscuridad de la noche y la distancia.
—Una guardia silenciosa…— murmuró, volviendo a tallarse los ojos.
—Ella siempre ha sido así desde que nos conocemos— rio—. ¡Le encanta jugar a que es una vigilante nocturna!
Hau sonrió, pues la idea de Mimikins vestida como murciélago le parecía particularmente graciosa.
—Oye, Acerola— le preguntó, atrayendo su atención—. ¿Nunca le has preguntado a Mimikins qué piensa de la otra vida?
Malíe asintió de inmediato.
—¡Pero claro! Ella dijo que, por los pocos segundos que estuvo ahí, la otra vida es un sitio muy cálido y bello, pero que no quiere ir todavía. ¡Dijo que se había escapado exclusivamente para estar conmigo! ¿No te parece una dulzura?— le preguntó con las manos en las mejillas y una gran sonrisa.
—Debió haberte tomado muchísimo cariño si decidió seguirte incluso a través de la muerte— Hau se veía genuinamente maravillado.
Acerola, a pesar de que no dejó de sonreír, sí se puso más seria.
—Bueno, ¿recuerdas que te conté sobre la vez que nos conocimos?— Hau recordaba esa ocasión— Sola y a merced de Pokémon que la atacaron por miedo a su aspecto… Sentir que la vida se le escapaba fue realmente desolador para ella. Me lo dijo apenas su alma volvió a la tierra.
Hau sonrió con admiración y un poco de ternura.
—Pero por suerte estabas tú ahí. Le hiciste frente a todos esos Pokémon por ti misma y estuviste a su lado hasta que dio su último aliento— los ojos de Mahalo brillaron por un segundo.
—No sé si es por las condiciones en las que fui encontrada o si fue de forma natural, pero mis poderes son algo con lo que he vivido desde que tengo memoria— Acerola miró a la luna mientras sonreía—. A lo largo de mi vida me he encontrado con muchas almas en pena que me han contado de lo aterrador que es morir sin estar preparado para ello y siendo conscientes de que perderán la vida.
Hau se quedó completamente serio al escuchar eso y pensó.
—Y es por eso mismo— Mahalo volvió en sí, mirando el perfil de Acerola— que los seres vivos que están por partir de este mundo necesitan a alguien a su lado que los acompañen. Necesitan poder cumplir su último deseo para poder estar en paz eternamente— ella volteó a verlo—. El deseo de Mimikins era tener un amigo a su lado. Deseaba no ser juzgada.
Hau se quedó con la boca entreabierta y tras algunos segundos, sonrió.
—¡Entonces eso lo explica! ¡No quería separarse de su nueva amiga y por eso decidió quedarse!— Hau asintió con fuerzas, sonriéndole al mar.
—¡Pienso lo mismo!— Acerola también miró hacia el frente— ¡Ahora mismo, las dos somos grandes amigas! ¡Me sentiría muy rara si pasara un día entero sin Mimikins a mi lado!
Mahalo entendía eso.
Se quedaron en silencio nuevamente y fue en ese momento que el moreno se dio cuenta de que se habían desviado completamente del tema original. Se giró hacia Acerola y apenas lo hizo, sintió como tomaban su mano derecha.
Acerola, viéndolo directamente a los ojos, sonreía.
—Cuando te vayas será difícil, HauHau— aseguró, haciendo que Mahalo sintiera un pequeño escalofrío—. ¡Ya me he acostumbrado a hablar contigo todos los días y a verte a diario! ¡Qué mal!
Hau se sobresaltó por un momento y miró la mano izquierda de Acerola. ¿Había temblado?... La miró, quedándose completamente anonadado.
—Ey, HauHau… ¿Recuerdas que me preguntaste cómo estaba?— el moreno no encontró palabras. No al ver la forma en la que los ojos de Malíe se llenaban de lágrimas. Esos ojos la miraban fijamente— No estoy bien.
Por los ojos de Hau se asomaron las lágrimas. Lágrimas que salieron por su propia cuenta.
—No dejo de pensar en lo que pude haber hecho— y a pesar de que gruesas gotas de agua fluían hasta su mentón, Acerola no dejaba de sonreír—. ¿Pude haber hecho algo para evitar la muerte de Zoe? ¿Pude proteger a papá de ese ataque? ¿Pude haber convencido al señor Hala mientras me llevaba a papá? Todos los días antes de dormir, siempre me hago esas preguntas y a mi mente siempre llegan ellos. Los únicos momentos en los que me siento en paz es cuando estoy con ustedes. Cuando estoy contigo, HauHau… Así que cuando te vayas y yo regrese a Ula-Ula voy a… voy a…
Mahalo la abrazó con fuerza. No podía más con esa fuerte presión en el pecho.
—¡Aunque me vaya me mantendré siempre en contacto! ¡Te llamaré en las mañanas y me aseguraré de que estés bien! ¡No me vas a esconder nada, Acerola! ¡Aunque me vaya, no dejaremos de hablar! ¡No dejaré de ver por ti!— le dijo. Se sentía desesperado. Quería ayudarla. Quería que estuviera bien. Quería lo mejor para su amiga.
Acerola por fin se permitió dejar de lado su sonrisa y con fuerza, abrazó la espalda de Mahalo.
—¡Tengo miedo, HauHau! ¡No quiero que desaparezcas tú también! ¡No quiero que te vayas para siempre!— exclamó, llorando con fuerza y gran sentimiento.
—No desapareceré— le aseguró Hau, abrazándola con un poco más de fuerza—. Nunca desapareceré y si lo hago, será después de que tú lo hayas hecho.
Acerola continuó llorando por varios minutos y al parecer, eso había llamado la atención de Mimikins pues antes de que Mahalo se diera cuenta, ella ya estaba levitando sobre su hombro.
Permitió que ella se desahogara. La dejó darle rienda suelta a todas esas emociones que se habían acumulado en su interior.
Ella seguramente se había hecho la fuerte frente a Nanu para no darle más cosas de las que preocuparse. Debía de considerar que su padre adoptivo ya tendría demasiado con lo que lidiar.
Ella, al contrario que él, no tenía una madre que compartía su pérdida y junto a la cual podía llorar.
En ese momento, ella solo lo tenía a él. Y Hau sabía bien por qué estaba tan desesperada. Lo sabía todo.
Y apenas Acerola se tranquilizó un poco, se lo hizo saber.
La sujetó de los hombros, alejándola un poco de él.
—Casi morí aquella vez, Acerola, lo sé…— mientras escuchaba esas palabras, Malíe intentaba secarse las lágrimas— Sé que posiblemente todavía tengas miedo de que algo pueda pasarme, pero piensa que ahora tenemos paz en nuestro mundo. Ya no hay nada que pueda matarme. Ahora todo estará bien. Todos estaremos bien.
Ella asintió pues Hau había dado en el clavo.
—Gracias, HauHau…— y entonces, le dio una pequeña sonrisa— Realmente me comprendes bien.
Mahalo le sonrió ampliamente.
—Bueno, he tenido un ojo puesto sobre ti los últimos meses. Creo que es natural que comience a comprenderte— se llevó las manos detrás de la cabeza.
Acerola, secándose las últimas lágrimas, le dio una sonrisa igual de grande.
—Entonces a partir de ahora mis ojos siempre estarán puestos sobre ti, HauHau. Solamente sobre ti… y bueno, sobre papá también. Mirar de vez en cuando a mis otros amigos también estaría bien, ¿no lo crees?— en cuanto lo miró a la cara, arqueó una ceja, confundida— ¿HauHau?
El moreno, quien estaba realmente sonrojado, desvió rápidamente la mirada. De lo dicho por Acerola, él solo había escuchado hasta cierta parte y haberlo hecho hizo que se diera cuenta de algo que no había notado en absoluto.
Acerola… Ella tenía…
Sintió como sus manos sudaban y luego negó con la cabeza.
—¡T-Tengo un plan para mañana! ¡Un plan que nos levantará el ánimo a todos!— le dijo, todavía con aquel pronunciado sonrojo.
Malíe ladeó la cabeza.
—¡¿"El Rey Infernape"?!— al escuchar el grito de Ash, todos se acercaron a ver la caja que tenía entre sus manos.
—¡Oh, la película que habíamos quedado de ver hace unas semanas!— recordó Elio, viendo la portada. Parecía ser una película animada.
—¡Bueno, ya que estos días han sido algo oscuros, Acerola y yo decidimos que nos vendría bien divertirnos un poco!— Hau se cruzó de brazos, sonriendo ampliamente. A su lado, Acerola y Mimikins daban varias vueltas.
—¡Y como los cines están cerrados, HauHau decidió rentar la película!— dijo la ex Capitana con entusiasmo.
Todos voltearon a ver al moreno con un rostro preocupado y dudoso.
—Ya que mi personaje es el más directo de todos, lo preguntaré yo— Hau volteó a ver a Rotom, quien tenía la misma mirada que los humanos—. No estás haciéndote el fuerte, ¿verdad, Hau? No tienes que estar feliz todo el tiempo.
Todos asintieron y Mahalo negó con fuerza.
—¡No, no!... ¡Quiero decir, sí me siento un poco decaído, pero es por eso que me junto con ustedes! ¡Hacen que sienta que mis problemas son menores y divertirme incrementa esa sensación!
Se quedaron callados por un momento hasta que Lillie tomó la palabra.
—Bueno, es tal y como Ash me dijo. "Si no existiese la felicidad en medio de la desgracia, ¿cómo encontraríamos fuerzas para levantarnos?"— todos voltearon a ver su gran sonrisa.
Hapu fue la siguiente en hablar.
—Lo dije antes, ¿no? Intentemos ser felices aunque sintamos que no podemos— la Kahuna se cruzó de brazos mientras sonreía—. Vuelvo a Poni en dos días, así que sí, aprovechemos el tiempo que tenemos. Hombre… Ha pasado bastante tiempo desde la última vez que vi una película… No es de espantos, ¿verdad?
—¿Eres mala con el terror?— le preguntó Elio, sorprendido por eso.
—Un fantasma o dos no me dan miedo, pero odio los sustos repentinos que ponen siempre en ese tipo de películas. ¡¿Cómo esperan que no me sobresalte si los monstruos aparecen de la nada?! ¡Es imposible!— frunció el ceño— Me hacen sentirme como una pelele y eso sí me da miedo.
Con excepción de Gladio y Hau, todos dejaron salir un sonido de sorpresa.
—No está mintiendo— señaló Mahalo, riéndose—. Hace unos diez años hubo una reunión entre las familias fundadoras y los niños quisimos ver una película de terror para ver quién era el más valiente. Al final, Lana y Chris terminaron llorando por el miedo; Kiawe, Liam y Mina estaban temblando. Hapu, por otro lado, estaba llorando de frustración— soltó una carcajada al recordarlo—. "No soy una cobarde pero porque me sobresalté ahora todos creerán que sí lo soy", fue lo que nos dijo cuando le pregunté por qué lloraba.
Todos contuvieron una carcajada, con excepción de Gladio, quien simplemente sonrió.
Honua se sonrojó claramente por recordar el pasado y sus ojos mostraron algo de enfado. Elio pensó que eso era lindo.
—Al menos tuve los machos para terminar lo que inicié y no esconderme detrás de un sofá con los oídos cubiertos como Pansear— dijo con claras intenciones de vengarse.
Mahalo retrocedió y esta vez, él fue el objeto de las burlas.
—¡P-Pues eso no se repetiría a día de hoy!— exclamó con fuerza, retando a Hapu con la mirada— ¡Tengo diecisiete años! ¡Podría ver la película más aterradora del mundo sin siquiera sobresaltarme en lo más mínimo!
—¡Oh, puedes apostar tu herencia a que yo también lo haría! ¡Es más, yo ni siquiera pestañearía!— replicó Honua.
—¡Yo tampoco! ¡Tienes suerte de que no estemos viendo una película de terror o te estaría haciendo tragarte tus palabras!
—¡No, tú tienes suerte!
Ambos se veían con enfado y al mismo tiempo, se retaban con la mirada.
—¿Me acompañas por el televisor, Ash?— le preguntó Gladio al azabache, quien había clavado su mirada en la caja de la película— ¿Ash?
El mencionado espabiló al ser llamado por segunda vez.
—¡C-Claro! ¡Vamos por ella!— exclamó, levantándose del sofá en el que estaba sentado.
—Wow, amigo, estás en las nubes— le dijo Rotom, viéndolo con una expresión neutra.
—¡Y qué lo digas!— rio Ketchum.
Elio se rascó la cabeza al ver que ni Hau ni Hapu tenían planeado dejar su concurso de miradas. Suspiró.
—Ey, Selene, ya que eres la que tiene más fuerza entre las personas que están disponibles, ¿me ayudas a acomodar la sala?— le preguntó, comenzando a caminar hacia el sillón en el que antes estaba sentado Ash.
La azabache le levantó un pulgar.
—Seguro.
Y así, ambos Asutoro comenzaron a hacer el acomodo correspondiente. Pegaron el sillón familiar y los dos individuales, de forma que cabían cinco personas en total. En el extremo izquierdo Elio colocó dos sillas del comedor y en el derecho solamente una.
Lillie y Acerola, por otra parte, parecían haber tomado la responsabilidad de preparar los aperitivos.
—¡Oh, hay algunos chocolates en la nevera! ¿Podrías sacarlos por mí, Acerola?— pidió la rubia. Malíe hizo un saludo militar.
—¡A la orden!
Y mientras la joven buscaba los chocolates, Lillie sacaba varias bolsas de papas fritas de una alacena. Acto seguido, abrió las bolsas y las vació sobre unos tazones que parecía haber preparado de antemano.
—Refrescos… Hay en la nevera también— recordó, sonriendo y asintiendo.
No pasó mucho hasta que Ash y Gladio, en compañía de Pikachu y Rotom, volvieron a la sala de estar, poniendo el televisor sobre un mueble hecho específicamente para eso.
—¿Por qué si tienes un mueble para el televisor no lo tienes puesto en él?— preguntó Rotom, claramente curioso por la respuesta.
Aether, dejando el electrodoméstico en su lugar correspondiente, se sacudió las manos.
—A Amapola no le gustaba mucho ver televisión. Decía que aprovechaba más el espacio si ponía ahí sus libros— respondió, caminando hacia la habitación de nuevo por el reproductor de DVD—. Aunque le gustaba ver películas de vez en cuando…
—Mmm… Bueno, una mujer sabia ocupa su tiempo leyendo en lugar de intoxicar su mente con la televisión y los programas basura— asintió la Pokédex.
—Eso se escuchó realmente presuntuoso, Rotom— rio Ash, cruzándose de brazos. Luego de unos pocos segundos, dejó salir un suspiro—. Quiero sentarme…
—Entonces ve. No es bueno que estés tanto tiempo de pie todavía— le recordó la Pokédex.
—¡¿Ash se siente mal?!— preguntó Lillie desde lo lejos.
—¡Nada de lo que no me pueda encargar! ¡Tú sigue con lo tuyo, mujer!— le gritó Rotom. Dejó salir un "Sheesh" y volteó a ver a su dueño— Parece más tu madre que tu novia… ¿Cómo la soportas?
Ash solo tenía una sonrisa tonta en la cara. Eso le respondió varias cosas a la Pokédex.
—Solo ve a sentarte— le dijo, dándole unas palmadas en la espalda. Volteó a ver a Honua y Mahalo— ¡¿Y ustedes siguen con eso?!
Pikachu tomó a Ash del pantalón y lo jaloneó hacia el sofá. Antes de que el azabache pudiera tomar asiento en el medio, Elio le indicó el extremo derecho del sofá familiar.
—Siéntese aquí, jefe— le pidió—. El asiento del medio es para Lillie y el del extremo izquierdo es de Gladio. Me sentaría mal alejarla del uno o del otro.
Ash se quedó pensativo por un momento y finalmente, aceptó. Le levantó un pulgar a Elio.
—¡Eres un genio!
Asutoro casi lloró de la felicidad.
—Oh, ya se sentó…— murmuró Gladio, regresando con el reproductor de DVD y viendo hacia donde estaba Ash. Se encogió de hombros, comenzando a conectar todo.
—Bien, todo parece estar listo— dijo Rotom tras los casi dos minutos que le tomó a Gladio terminar lo que estaba haciendo. Vio que Acerola y Lillie llegaban al lugar, dejando los aperitivos en una pequeña mesa circular que había en el centro de la sala.
—Como Acerola es mujer y en la mayoría de los casos respeto más a las mujeres que a los hombres, entonces ella toma el sofá individual de la derecha. Hau, tú vas en la silla del extremo derecho— le dijo Asutoro, señalándole el lugar. Mahalo simplemente asintió, caminando hacia el lugar con el ceño fruncido y sin apartar su mirada de Hapu. Al final Acerola lo hizo tomar asiento—. Y bueno, tuve que elegir entre Hapu y Selene, pero como Selene es mi hermanita, ella va primero, por lo que le corresponde el sofá individual del lado izquierdo. Hapu y yo vamos en las sillas del mismo lado.
Honua tomó asiento, sin perder el contacto visual con Hau y con el ceño todavía fruncido. Nadie notó la sonrisa que apareció en el rostro de Elio por menos de un segundo.
Apenas Lillie tomó lugar en el asiento que Elio le había asignado, tomó a su novio del brazo y se acurrucó con él. Se le podía ver realmente contenta y por ende, a Ash también.
Gladio supo que solo quedaba poner la película por lo que abrió la caja y cuando lo hizo se sintió realmente confundido.
—La película se llama "El Rey Infernape", ¿verdad?— preguntó, viendo hacia donde estaba Ash.
—¿Eh?... Sí, ese es el nombre— respondió, también confundido por la repentina pregunta.
—Rentaron la película de "El Rey Infernape", ¿verdad?— esta vez, el rubio miró hacia Acerola y Hau. Mahalo se vio obligado a interrumpir su duelo con Honua.
—¡Pues claro! ¡Eso es lo que dice en la caja!— respondió el moreno, arqueando una ceja por la confusión.
Gladio vio hacia la portada de la caja y hacia el interior dos veces. Miró a los presentes.
—¿Entonces por qué en el disco está escrito "Fin de semana sangriento"?— interrogó, mostrando el DVD.
Todos se quedaron en silencio y se voltearon a ver entre sí.
—Ponlo— ordenó Hau, con una expresión completamente seria.
Gladio obedeció, colocando el disco en el reproductor.
Apenas encendió el televisor y lo puso en el canal correcto, se vio una interfaz realmente escalofriante. Todas las letras parecían estar manchadas de sangre y ocasionalmente podían verse rostros que parecían estar gritando, los cuales desaparecían en un parpadeo. Había un texto coronando la interfaz el cual decía claramente: "Fin de semana sangriento".
—Es "Fin de semana sangriento"— concluyó Gladio, señalando hacia la pantalla.
—Sí, definitivamente es "Fin de semana sangriento"…— asintió Hau. Todos voltearon a verlo. Se rio— ¡Vaya fallo!
—¡H-Hermano!— exclamó Selene, extendiendo sus brazos hacia el mencionado— ¡N-No quiero! ¡Todo menos terror!
Elio se apresuró a abrazarla.
—No te preocupes, tu hermanito está aquí…— le dijo, dándole unas palmaditas en la espalda.
—¡Al parecer Selenomicón también es mala con el terror!— rio Acerola, meciendo su cuerpo de izquierda a derecha.
—No me sueltes, por favor…— le murmuró Lillie a su novio, abrazando su brazo con más fuerza. Su rostro estaba más pálido de lo normal.
Ketchum sintió muchas cosas en un momento, como confusión, ternura, amor y miedo. Al final, se vio obligado a dejar de pensar en lo mucho que quería a Lillie.
—¡O-Oh, yo conozco esa película!— exclamó, convirtiéndose en el centro de todas las miradas— ¡Ni siquiera da miedo! ¡Quiero decir, cuando la vi terminé riéndome en lugar de asustarme!
—¿Pika?— el roedor se veía intrigado. ¿Habían visto alguna vez esa película?
—La vi antes de conocerte, amigo— le respondió Ash, aclarando la duda de su compañero.
—Al parecer los idiotas de la tienda de DVD mezclaron las películas…— murmuró Gladio, rascándose la cabeza— Ash dice que no da miedo así que, ¿qué hacemos? ¿La vemos?
—Bueno, si el jefe dice que no da miedo…— Elio se separó de su hermana. Honestamente, incluso si la película daba miedo a él seguía beneficiándolo— ¡Seguro que nos echamos unas risas!
Lillie y Selene suspiraron al mismo tiempo.
—Una lástima, Hapu. Era la oportunidad perfecta— Hau sonreía con suficiencia, mirando a la Kahuna. Suspiró.
—Oh, al parecer se te permitió continuar con tu dignidad intacta— Hapu tenía la misma mirada. Suspiró.
—¿Creen que nadie notó esos suspiros?— se preguntó Rotom.
—Entonces la vemos— Gladio caminó hacia su lugar en el sillón y en el camino tomó una papa frita la cual se comió. Tenía el control remoto en la mano— ¿No hay Pokéhabas?
—¡Sabía que las pedirías!— le respondió Lillie con una sonrisa, sacándose una bolsita del bolsillo de su pantalón.
—Gracias— con una sonrisa, abrió la pequeña bolsa de plástico. Fue entonces que notó una intensa mirada— ¿Quieres?
Ash se sobresaltó un poco y rápidamente negó.
—¡A-Ah, no, no!— se apresuró a decir, riéndose.
Lillie lo veía con los ojos entrecerrados.
—Estás raro…— murmuró, haciendo que Ketchum volviera a reírse de forma nerviosa. Todos se veían un tanto interesados por el intercambio hasta que…
—Bueno, pues aquí vamos— dijo Rotom de pronto, quitándole el control a Gladio y reproduciendo la película.
De inmediato, todos miraron hacia la pantalla. Con excepción de Gladio y Rotom, el resto de presentes tenían rostros realmente expectantes. Mimikins parecía intrigada al igual que Pikachu.
Una cortinilla negra apareció y tras algunos segundos, el texto: "Basado en hechos reales" también lo hizo. Nada más leerlo, casi todos en el lugar sintieron un fuerte escalofrío.
—J-Jefe… ¿seguro que la película no da miedo?— preguntó Selene, encogiéndose en su asiento.
Ash, con un rostro realmente pálido, asintió.
—A-A mí no me dio miedo…— murmuró, sonando inseguro.
Todos tuvieron que creerle a Ketchum por el momento.
Gladio ni siquiera se dio cuenta del momento en el que Lillie había abrazado también su brazo, haciendo que las tres personas del sofá familiar quedaran realmente juntas. Sonrió, recordando lo miedosa que era su hermanita.
Nadie sintió mucho miedo cuando la familia de la película, compuesta por un padre; una madre; un hijo; una hija y un Purrloin, llegó a esas cabañas en medio del bosque ni tampoco cuando conocieron al misterioso leñador y a su Weavile, quienes los incitaban a irse con toda clase de comentarios escalofriantes. Solamente estaban tensos. Gladio, Rotom y Mimikins eran la excepción a todo esto.
Hau rio de forma nerviosa al ver la escena en la que, al día siguiente, la familia se divertía en el lago cercano.
—Quiero decir… la película no es tan mala como dijo Ash, pero en serio no da miedo— dijo, dándole un pequeño codazo a Acerola—. ¿Verdad?
—¡El paisaje es bonito! ¡Vayamos ahí algún día!— le respondió Malíe con una gran sonrisa y ojos brillantes.
—Se lo pregunté a la persona menos adecuada…
Los primeros veinte minutos de la película fueron bastante calmados pero la cosa cambió enormemente cuando la hija de la familia, una adolescente de unos quince años, encontró una mano cercenada en el hueco de un árbol, dejando salir un fuerte grito.
Selene se cubrió los ojos, mientras que Hau, Elio, Lillie, Ash y Hapu se sacudieron con fuerza.
—¡E-Eso fue repentino!— exclamó Honua, riéndose sin muchas ganas.
—¡Esa mano se ve muy real para ser de una película de hace más de ocho años!— rio Acerola. Gladio y Rotom también estaban analizando lo mismo que la chica.
Luego de que le informaran a las autoridades del hallazgo, la familia descargó todas sus sospechas sobre el leñador, quien también fue señalado por la policía. El hombre fue llevado en custodia, manteniendo total silencio.
—Ese tipo se veía realmente sospechoso— aseguró Elio, tomando un chocolate y comiéndoselo—. Estoy seguro de que es el malo.
—Pero ya se lo llevaron a prisión…— murmuró Lillie, aflojando su agarre sobre Ash y Gladio.
—Encontrará una forma de salir, ya lo verás— Elio se veía convencido de todo lo que decía y terminó convenciendo a los demás.
La familia se veía realmente preocupada pero al mismo tiempo, parecían estar aliviados de que el maniaco se hubiese ido. Aun así, parecían considerar que era muy peligroso quedarse por lo que hicieron las maletas y se dispusieron a salir esa misma noche.
Con lo que no contaban era con que las llantas de su automóvil repentinamente estuvieran destrozadas al igual que el motor y los frenos. Aterrorizados al ver esto, decidieron llamar por ayuda pero no parecían tener señal alguna a diferencia de hacía unas horas.
—¡E-Esto es obra del leñador! ¡Es el leñador, ¿verdad?!— Hapu tomó a Elio de la manga, señalando el televisor. Asutoro asintió fuertemente, con los ojos bien abiertos.
El padre decidió salir a pie del bosque junto a Purrloin para pedir ayuda pero en el camino se encontró con un escenario horrible. La patrulla estaba estrellada en contra de un árbol, con los dos oficiales muertos al igual que su Growlithe y el leñador… había desaparecido.
—¡Se los dije!— exclamó Asutoro, señalándolos a todos— ¡Les dije que encontraría la…! ¡EEK!
De pronto, el auto de policía había explotado, haciendo que el padre saliera volando unos cuantos metros hacia atrás, cayendo inconsciente. Hubo un fundido a negro.
Elio se sonrojó fuertemente, preocupado porque pensaran que su grito había sido todo menos varonil. Cuando volteó a ver a los demás, todas sus preocupaciones se disiparon.
Ash, Pikachu y Lillie estaban fuertemente abrazados. Selene se estaba tapando los oídos mientras cerraba los ojos. Hau sonreía con la mirada perdida mientras temblaba, sujetando la mano de Acerola; ésta última se reía por lo repentino de la explosión. Gladio parecía intrigado por la historia de la película. Lo que más lo alegró fue ver a Hapu, quien tenía una sonrisa triunfante en el rostro pero al mismo tiempo, sujetaba su antebrazo con un pequeño temblor.
El único que se burló de Elio fue Rotom, pues aunque Mimikins lo había notado, no le importaba mucho realmente.
Lo que había pasado con el padre quedó como un misterio, cosa que molestó un poco a Gladio. La familia, por otro lado, no había tenido más opción que atrincherarse en la cabaña y ahora se encontraban cenando hasta que de pronto, la luz se cortó.
Preocupados por esto, el hijo, quien era un chico de unos diecisiete años, decidió salir a investigar el repentino corte de luz. Lo esperaron por unos minutos hasta que de pronto, un fuerte grito se escuchó. Eso hizo que casi todos los espectadores se sobresaltaran.
—¡N-No puede ser! ¡El hermano mayor fue asesinado!— exclamó Lillie, pegando su mejilla contra la de Ash.
Pero no había sido así. Cuando la madre y la hija salieron a ver, se encontraron con su hijo tirado en el suelo, inconsciente y sin una mano. La madre, una exitosa médica, trató el sangrado rápidamente, mientras que la hija montaba guardia.
Fue entonces cuando lo vio. Entre los árboles estaba el leñador, empapado en sangre y con su hacha en mano. A su lado estaba su Pokémon, también cubierto en sangre.
La hija gritó al mismo tiempo que Hapu.
—¡No te quedes ahí gritando, cabeza de rábano! ¡Haz algo! ¡Dile a tu madre! ¡¿Qué va a resolver gritar?!— interrogó, poniéndose de pie. Estba claramente molesta.
—¡H-Hapu, es un personaje en una película, no puede escucharte!— le dijo Elio, tratando de hacer que se sentara.
—¡Película o vida real, un idiota es un…!— Hapu se interrumpió a sí misma pues se sobresaltó fuertemente.
La escena había regresado a donde estaba el padre, quien acababa de despertar. A su lado, yacía muerto su Purrloin y lo que sobresaltó a Honua fue el propio grito del hombre.
La siguiente hora y media fue un constante sufrimiento para los más asustadizos. Había constantes persecuciones hacia la hija y hacia el padre por igual, mientras que la madre y el hermano estaban fuera de plano todo el tiempo bajo la excusa de que estaban en la cabaña.
Fue cuando la hija regresó a la cabaña tras una persecución en la que el Weavile del leñador quedó congelado en el lago que se encontró una escena horripilante. Su madre estaba siendo asesinada frente a ella, mientras el cuerpo de su hermano estaba completamente pálido y frío a un lado.
La hija dejó salir un fuerte grito y el leñador, vestido con otra camiseta, volteó a verla con rapidez. Abalanzándose encima de ella.
Otra persecución inició y fue ese el punto de quiebre para Selene.
La Asutoro, sin decir palabra alguna, simplemente se acercó hacia donde estaba Gladio, lo tomó del brazo y con toda la fuerza que tenía, lo abrazó. Aether suspiró pues ya no podía comerse sus Pokéhabas. Al final, terminó acariciando su cabeza.
—Mientras se sienta mejor…— pensó.
Elio y Hapu, por otro lado, ya tenían rato que sostenían la manga del otro con gran fuerza. Ambos estaban realmente pálidos y, aunque no parecían realmente asustados por la escena actual, se podía ver que los constantes sobresaltos les habían puesto los nervios de punta.
Hau, con la mirada perdida, había apoyado la cabeza contra el reposabrazos derecho del sofá en el que estaba Acerola, mientras que ésta le daba palmadas para renconfortarlo, al tiempo que reía.
—¡Qué miedoso, HauHau!— dijo, volviendo a reírse.
Lillie tragó saliva con fuerza, volteando a ver a Ash. Iba a pedirle que la abrazara con más fuerza pero fue al ver sus ojos…
Estaban totalmente inexpresivos, al igual que los de Pikachu. Eran ojos vacíos, carentes de cualquier emoción y Lillie lo recordó de inmediato.
—¡N-No uses esa técnica ahora! ¡Es trampa! ¡No vayas a un lugar al que no puedo seguirte!— le dijo, zarandeándolo con fuerza.
Al final, Ash terminó volviendo su atención a la película con gran frustración. Pikachu no lo hizo.
Los minutos pasaron y el acto final también llegó. Fue tras la unión entre padre e hija que pudieron derribar por fin al leñador, quitándole el hacha y justo cuando le dieron el golpe final, el hermano mayor llegó al lugar con un gesto de desesperación.
—¡NOOOO! ¡ÉL NO ERA EL…!
Y antes de que el hermano mayor pudiera terminar de hablar, un fuerte trueno se escuchó y al mismo tiempo, un hacha lo decapitó en un segundo. Padre e hija gritaron con fuerza, solo para ser asesinados segundos después por dos leñadores idénticos al que acababan de matar. Al final, la película hizo un acercamiento a los dos leñadores idénticos, quienes miraron a cámara y al mismo tiempo, dejaron caer sus hachas sobre la misma.
Tras un último sobresalto, todos se quedaron en completo silencio.
—¿Qué acaba de pasar?... ¡¿Qué acaba de pasar?!— preguntó Hapu, tomando a Elio de los hombros y sacudiéndolo con fuerza.
—¡N-No lo sé! ¡Yo tampoco entendí!— respondió el Asutoro mayor.
—¿Por fin terminó?...— Selene vio a Gladio, con los ojos totalmente muertos.
El rubio le sonrió.
—Sí. Lo hiciste bien— y le acarició nuevamente la cabeza.
Los ojos de Selene recuperaron su brillo y bajó la mirada, recibiendo sin queja alguna la caricia de Gladio.
—Lillieee… Abrázameee…— pedía Ash, extendiendo sus brazos hacia su novia, quien parecía realmente pensativa.
—Aquí había una pista… ¿Puede ser que en realidad todo ese tiempo…?— murmuraba Aether hasta verse repentinamente interrumpida por Rotom.
—¿Apenas te diste cuenta?— interrogó. Parecía decepcionado— Todo este tiempo, el leñador del Weavile fue el bueno y el protector de la familia. Se trató todo el tiempo de trillizos idénticos. Debiste haberte dado cuenta simplemente por el hecho de que la hija y el padre eran perseguidos al mismo tiempo, sin mencionar la vestimenta o que la barba del leñador bueno era más corta que la de los otros dos.
—¡Pero, pero…! ¡¿Por qué de pronto…?!
—Lo más seguro es que el leñador bueno tenía encerrados a sus hermanos pero estos consiguieron la forma de escapar, cobrándose su primera víctima— explicó Rotom, anticipándose a la duda de Elio—. Entonces la hija encontró la mano, llamó a la policía y el leñador bueno fue arrestado. En el camino, es muy probable que fueran emboscados por uno de los leñadores malvados, quien asesinó a los policías e intentó asesinar a su hermano en venganza por encerrarlo, pero debió haber sido Weavile quien lo liberó y ayudó a escapar. El otro leñador malvado debió ser quien cortó las comunicaciones y destruyó el auto de la familia, para posteriormente atacar al hermano de la familia. Antes de que éste perdiera la consciencia, debió de ver como el leñador bueno y su Weavile ahuyentaban al leñador malo.
—¿Pero por qué el leñador bueno no hizo nada para detener a sus hermanos?— se preguntó Hapu, realmente confundida.
—Seguramente la única forma de detenerlos era matándolos y aunque fuesen asesinos, tal vez el leñador bueno no quería hacerles daño pues eran sus hermanos a fin de cuentas— respondió Rotom.
—Entonces Weavile estuvo persiguiendo tan desesperadamente a la hermana para tratar de explicarle la situación…— Lillie parecía haber obtenido las respuestas más importantes del universo— Y el leñador bueno debió haber estado persiguiendo a uno de los leñadores malos para evitar que hiciera daño a la madre y el hermano pero le perdió el rastro…
—¡Y los leñadores malos no mataron al padre ni al hermano cuando estaban inconscientes porque debieron creer que no sobrevivieron a la explosión ni a la pérdida de sangre, respectivamente!— concluyó Elio, chasqueando los dedos.
Al final, Lillie, Elio, Rotom y Hapu se veían con una sonrisa. Habían descubiertos los secretos de la…
Un trueno se escuchó, sobresaltando a casi todos y haciéndolos gritar por el susto. Elio no pudo más y se subió al sofá con su hermana. Lillie, por otra parte, por fin le dio a Ash el abrazo que había pedido. Hau no parecía tener gran cambio pues no parecía estar en el mismo plano existencial que los demás…, al menos no su consciencia. Hapu, por otro lado, obligó a los gemelos a que le hicieran espacio en el pequeño sillón individual.
—Maldición… Maldición… No dar miedo mis…— murmuró con frustración, abrazándose las piernas mientras pequeñas lágrimas aparecían en sus ojos.
El lugar se quedó en silencio hasta que otro trueno se escuchó y con ello, las gotas de lluvia, así como una pregunta que hizo que los asustadizos sintieran caer su alma al suelo.
—¡Fue muy divertido!— rio Acerola, dándole unos tironcitos a la camiseta de Hau, quien se asemejaba a un pan dejado a la intemperie pues estaba realmente tieso— ¡¿Podemos verla de nuevo?!
Al final, ni Hapu, Hau, Elio, Selene o Acerola se fueron de la casa de Gladio esa noche.
Habían hecho un montón de espacio en la sala, la suficiente como para que ocho jóvenes se quedaran en el lugar. En el lado izquierdo de la sala estaban los chicos y en el derecho las chicas, de forma que la alineación era la siguiente:
Hau-Acerola
Elio-Hapu
Gladio-Selene
Ash-Lillie
—No dar miedo mis…
—¡Y-Ya me disculpé!— exclamó Ash, volteando a ver rápidamente a Hapu, quien seguía viéndose resentida.
—¡¿Cómo siquiera te creímos?! ¡Esta película salió hace tres años! ¡No hay forma de que la hubieras visto antes de siquiera conocer a Pikachu!— exclamó Hau, otro de los principales afectados.
—P-Puede que me haya mentido, jefe, pero no se preocupe… Y-Yo siempre confiaré en usted…— escucharon decir a Selene, quien estaba tapada hasta la cabeza.
Ketchum extendió sus manos hacia el frente, buscando consuelo en Lillie, quien lo veía con los ojos entrecerrados desde debajo de su colcha.
—No puedo creer que en serio confundieras las películas…— murmuró, tapándose por completo.
Ash perdió toda la voluntad en ese momento.
—Fue divertido— escucharon decir a Gladio. Acto seguido, todos voltearon a verlo con perplejidad—. Nunca había visto una película de terror. La adrenalina lo hace divertido.
—¡¿Verdad?!— exclamó Acerola, realmente sonriente— ¡¿No hace que te quieras reír?!
—… Bueno, no realmente…
—Eres rara como un Litwick, mozuela…
—¡Me sigue dando mucha risa tu forma de hablar, Hapumpkin!— rio Malíe.
—¡Bien, ya lo decidí!— Hau se veía determinado— ¡Voy a quejarme mañana en esa tienda! ¡Y… Y voy a pedirle que me dé un descuento en la renta de la película de "El Rey Infernape"!
Todos voltearon a verlo y Rotom fue el primero que habló.
—Tranquilo, chico malo. ¿Por qué tan rebelde de pronto?
—Bueno, estas son mis últimas semanas en Alola y cuando regrese estoy seguro de que no pasará mucho para que me convierta en Kahuna, así que es mi última oportunidad para hacer alguna que otra cosa mala— Mahalo parecía emocionado por la idea de actuar de forma "rebelde" o "problemática" por primera vez.
Todos entendían un poco el por qué Hau de pronto había decidido eso.
—Aunque sinceramente, creo que sería mejor que leyeran el libro en el que se basa la película— sugirió Rotom de pronto—. Un libro agiliza la mente y…
—¡¿La película tiene libro?!— exclamaron Elio, Selene, Ash, Hau y Hapu al mismo tiempo.
Lillie rio de forma nerviosa y Gladio simplemente sonrió. Pikachu se vio confundido; ¿las películas podían tener libros?
—Creo que más bien, es al revés…— respondió la rubia.
Rotom negó con clara decepción.
—No hay duda… Estoy rodeado de gente con gustos mundanos y simples; gente que no comprende mis gustos superiores, cultos y enriquecedores… Gente que…
Y antes de que la Pokédex pudiera terminar de hablar, una almohada fue lanzada contra él. Hapu tenía fruncido el ceño y sonreía.
—Cachivache raro— dijo, recostándose.
Rotom se elevó nuevamente en al aire y entonces, seis almohadas más lo golpearon, cubriéndolo por completo. Con excepción de Gladio, todos lo habían atacado.
—¡¿Por qué fue…?!— salió volando hacia donde estaba el sofá, es decir, a unos tres metros de distancia.
Con excepción de Gladio, todos lo habían atacado… Hasta hacía cinco segundos.
—Llevaba tiempo queriendo hacer eso— admitió Aether, poniendo su almohada-garrote de vuelta en el lugar donde estaba y acostándose nuevamente.
Entre risas y los gritos de Rotom, la lluvia siguió cayendo.
En las pijamadas pueden pasar muchas cosas y aún hay algunas cosas que necesitamos saber. Lo único que podemos sacar en claro es que el sueño de cierta persona se acaba de cumplir.
¿Escribí como tres mil o cuatro mil palabras del equipo S&M viendo una película de terror? Lo hice.
¿Lo hice porque ya les debía a todos una escena de ellos viendo una película? No, no realmente.
¿Fue todo una excusa para que Rotom pudiera decir: "Mis gustos son GOD y los tuyos ZZZ"? Joder, claro que sí.
