El jueves en la tarde, uno de los empleados avisó a Otabek que el viernes no se presentaría a trabajar porque su hija se encontraba muy enferma y no había nadie quien la cuide en su ausencia. Este era un problema, los viernes y sábados suelen haber mas clientes de lo normal. Que falte un personal era malo.

Tuvo que acudir en ayuda de otros empleados, (en este caso el que parecía carecer mas de dinero y seguro aceptaría ir por un día mas de paga) Yuri.

Hacía nada que aquel chico estaba. Escuchó por parte de Phichit que Yuri vivía en condiciones no muy favorables, que no hacía mucho vivía solo y que le estaba costando subsistir el día a día. Cosa que nunca supuso porque Yuri no aparentaba lo que decían de él, pero Chulanont era fuente confiable además de ser el único con el que ese chico se llevaba mejor del lugar. Optó por llamar y este enseguida aceptó el día extra.

Ese viernes, en una parte decorada y un poco separada del resto, se preparó una mesa grande para festejar el cumpleaños de Isabella. Otabek tenía conocimiento en cocina (parte de ello, pastelería) y se encargó del pastel. La consideraba también una amiga, ella siempre se encargaba de traer pasteles a su cumpleaños ¿Por qué esta vez no hacerlo a la inversa? El resto de cocineros se encargaba de la comida como siempre.

Jean también preparó una sorpresa para su esposa. Compró unos pendientes bastante caros de los que ella ya les había echado el ojo en una joyería, y él siempre fue una persona atenta a las demás, a sus movimientos, preferencias y gustos. Se los entregó en la intimidad para que se los estrenara ese mismo viernes y luzca como reina.

Y así fue, cuando llegaron al restaurante, con los invitados ya en mesa, ella lucía digna de ser la mimada de esa noche llevando un vestido corto rojo con delicadas franjas finas de color negro, zapatos de tacón negros y de accesorios un collar de perlas, mas los relucientes pendientes del mismo color.

Los invitados no eran personas adineradas, eran de rango promedio, agradables, y cada familia trajo consigo un regalo para ella, acompañado el saludo primordial.

Otabek se acomodó con todos ellos a compartir el momento. Observó que JJ estaba feliz, él mismo le comentó que estaba tan de buen humor porque su diversión comenzaba desde el viernes. Con "diversión" se refería al alcohol, a las risas, a rodearse de gente, y quizá un poco a que cierto muchachito estaba presente.

Jean preguntó por él y su amigo le tuvo que contar que solo por ese viernes lo tomó por falta de personal a lo que este respondió con una sonrisa de la que Beka no entendía la razón pero esperaba que no planee nada tan imprudente y menos siendo un día tan importante para la esposa.

El momento más emotivo llegó, todos cantaron el feliz cumpleaños y ella cargando a su hija en brazos, apagó las velas no sin antes pedir deseos.

Yuri no prestó demasiada atención, había otras gentes esperando pedidos o ser atendidas que lo mantenían muy ocupado yendo y viniendo con bandejas en sus manos, estaba empezando a pensar que llevar patines puestos le facilitaría las cosas. Notó como los viernes eran mas dinámicos, y otra diferencia era que Phichit ni conocidos se encontraban. Eran compañeros distintos porque claro, ese día no les tocaba a los suyos. Él hacía el día extra por necesidad.

Tampoco se dio cuenta que la mujer cumpleañera era esposa de Jean. Ellos dos no se veían juntos o en alguna demostración de cariño, parecían todos una familia y cuando se encontró con Otabek en la cocina, no pudo evitar curiosear.

-Eh, Otabek ¿Cómo la están pasando? Se ven todos muy buenas personas.

Resonó en su cabeza lo que Phichit había dicho, que "él vivía solo" e imaginó que tal vez Yuri no tenía familia o no se llevaba con ella. -Lo son. Aunque aquel idiota está empezando a beber de más.

Yuri sonrió a medias -¿Y ustedes son hermanos?

-Hermanos de corazón dirás. No, no lo es, solo mejores amigos.

-Oh, lo siento. Es que sin ofender pero... físicamente son algo parecidos. Eso sí, de acá a mares se nota que sus formas de ser son muy diferentes.

-Ven si quieres. Únete, yo invito. -Soltó repentino sin siquiera él entender porque estaba haciendo eso. Seguro porque sentía una especie de ¿Lástima?

-Preferiría seguir trabajando. No es nada, solo que Jean me incomoda un poco. Incluso espero no sonar paranoico pero hoy me estaba mirando mucho y lo noté.

-Esta bien. Y... espero que en algún momento le des una oportunidad. Creo que le atraes.

Yuri rió esta vez fuerte por algo tan obvio. Razón que hizo a su jefe quedar mirando como idiotizado, haciéndolo descubrir que en definitiva, algo si llamaba su atención en aquel rubio.

-Lo supe desde aquella noche...

Se sumergieron en un silencio incómodo que los avergonzó. Ambos sabían que eso era un tabú, que se debía con fuerzas no recordar. Pero Otabek aprovechó la ocasión para animarse a dar el paso en algo más.

-Yuri, hoy antes de cerrar, no te vayas tan rápido. Quiero hablar contigo sobre algo.

El ruso enarcó una ceja mirándolo interrogante. Solo asintió y se dirigió a continuar su trabajo.

En cierto momento, Jean notó que Yuri iba en dirección al baño después de haber terminado de acomodar una mesa vacía. Lo siguió y esperó a que salga.

-Hola gatito.

-Hola ¿Pasas?

-No. Quiero hablar un momento contigo.

-¿Qué necesitas?

-De ti mucho. -Se acercó más acomodándole un mechón rubio detrás de su oreja.

Yuri no acotó nada. Solo lo observó para descubrir que estaba un poco bebido, aunque no tanto como aquel famoso sábado.

-¿Me pasas tu número?

-Mi celular lo he dejado en casa y no se el número de memoria.

-Okey, me seguiré esforzando para conseguirlo. -Contestó divertido, creyendo que mentía, aunque era verdad que no disponía de celular en esos momentos.

La conversación acabó allí, no sin antes hacer que Jean entregue un beso fugaz en la mejilla para irse rápidamente antes de que alguien descubra que estaba acosando empleados.

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La hora de cerrar llegó. Otabek casi siempre se encargaba de cerrar las puertas, si se iba antes le dejaba las llaves a otro. Y como Yuri tenía que esperar su paga, además de la "conversación misteriosa", quedó a solas fuera del lugar con él.

Lo primero que hizo Otabek fue entregar el dinero que le correspondía.

-Y bien ¿De que quería hablar?

-Lo siento, estaba pensando justamente en como decirlo. No soy bueno empezando conversaciones. -Se adentró al tema -Bueno yo... quería disculparme por lo que pasó entre nosotros. Estaba ebrio.

-Ah eso. No se preocupe, los tres lo estábamos.

-Ven, sube al auto, te llevaré a tu casa. Quiero hablar un poco mas contigo si no te molesta. Si quieres pregúntale a Phichit o a cualquier empleado que saben lo curioso que soy como jefe, me preocupan.

Dudó pero aceptó. La sinceridad de aquel era muy clara. No tenía otras intenciones, más sabiendo que Jean ya tenía los ojos puestos en él, y seguro como amigo, tenía códigos.

-Hay cosas que me intrigan de ti. Si me permites preguntar...

-No tiene que pedir permiso para todo.

-No tienes porque tratarme de usted. Me hace sentir viejo.

Ambos rieron.

-Quizá solo te haga dos o tres preguntas. No quiero quedar demasiado metiche.

-Esta bien, no ocurre nada.

-A ti ¿Te pagan por tener sexo contigo? ¿Eres de esos?

-¡N-no! Bueno si... ¡Pero no como tu crees!

Se encontraba muy avergonzado, su pálida piel se había enrojecido. No sabía como explicar aquello. Él no se prostituía, no quería quedar mal visto con su patrón tampoco, así que solo recurrió a la honestidad. Confesó que él siempre se acostaba con quien le atraía, pero si notaba que tenían dinero, entonces fingía ser de esos para quitarles algo.

Prácticamente había robado a los dos amigos aquella vez. Pero fue justo, cumplió y superó las expectativas en ambos.

-Vaya, que travieso. Aprovecharse de dos ebrios. -Confesó Otabek algo aliviado por saber la verdad y a la vez, algo perturbado por tal engaño. Ahora que lo conocía un poco mejor, confirmó que de verdad estaba desamparado.

Yuri abatido por la situación, quiso devolver el dinero que le había quitado con la condición que no lo deje sin empleo pero Otabek negó aquello y le aseguró que no lo dejaría sin trabajar.

Ya habían llegado a la casa. Beka recordaba donde era a pesar de que esa vez se veía perdido. Era una casa humilde y ver hacia la entrada el pasillo, le atrajo recuerdos.

Antes de despedirse, su jefe le pidió por favor que conteste una última pregunta, que luego ya lo dejaría en paz hasta que le vuelva a picar la curiosidad, algo que el chico aceptó, riendo un poco porque de verdad estaba pareciendo metiche.

-Jean se topó con un video tuyo... erótico. Y...

Yuri no lo dejó ni preguntar, sabía que tenía que justificar. No se avergonzó esta vez, ya varios conocidos y desconocidos preguntaron por aquello y siempre respondía con lo mismo.

-Me ofrecieron buen dinero por hacer un video en su momento. Fue hace un año y las visitas aún me dejan algo, aunque poco y nada. Pero el hacerlo fue con muy buena paga. Además te confieso que, mi hobby son las relaciones sexuales.