Capítulo 6

Tal como había dicho, Otabek no probó nada de alcohol, solo se quedó en un costado de la barra de tragos, observando el comportamiento de las demás personas, divertidas, además de tratar de divisar en donde se metió Jean, que al parecer se fue a dar una vuelta por ahí a socializar, abandonándolo. Él no hacía eso porque era un tipo cerrado, aunque envidiaba a la gente que si podía hacerlo.

Ese sábado, Yurio ya había concluido su show, que cuando acababa, después de cambiarse, se dirigía a donde estaban los barman para pedir bebidas, que como trabajaba en el lugar, se los daban gratis. Yuri, como se sabía, era popular, en vez de buscar se acercaban a él, cosa que a veces le fastidiaba un poco si se trataba de otras intenciones. A la vista de los conocidos, era buena onda, aunque en realidad lo era porque sentía que debía serlo por sus trabajos, para que la gente consuma y no se queje, para no correr riesgo de ser despedido. La realidad era diferente, solía ser bastante serio, incluso tenía sus días de mal humor, los pocos cercanos que tuvo ya conocían esa faceta. No importaba cuán rodeado de gente esté, era un chico solitario y si elegía a alguien a quien acercarse era porque de verdad le agradaba su compañía o en otros casos, porque quería ligar un amor fugaz, un rato agradable para saciarse.

Esa noche se cruzó varias veces con JJ, se abrazaron, bailaron, incluso se tomaron fotografías ebrios y luego se alejó para seguir dando vueltas por el lugar.

Divisó a Otabek lejos, parado a un costado solo, y por cordialidad, se acercó a saludarlo con dos bebidas en sus manos para invitarle una, aunque este se negó dejando que él las beba solo.

Hablaron poco, el ruidaje de la música era tan alto que si emitías algo era gritando, así que lo poco que cruzaron fue "¿Cómo estás?" "¿Has visto a mi amigo?" justificando con respuestas cortas y nada mas. En un momento Yuri lo tomó de las manos para sacarlo a bailar un rato, pero Otabek se negó a pesar de las insistencias, y no pasaron 3 minutos completos para que Yuri comience a sentir malestar en su estómago, razón suficiente para ayudarlo a llegar al baño, que por las condiciones en que se encontraba, no hubiese llegado por cuenta propia.

Se apoyaba sobre Otabek para no caer, estaba muy mareado, todo por excederse en bebidas insanas.

Oye Yuri ¿Tienes tus llaves?

No lo sé, pero no quiero volver a mi casa.

¿Quieres estar en aquí en la discoteca?

Tampoco.

Otabek no sabía bien que hacer. Por Jean no se preocupó, cada uno llevó su propio auto para volver por cuenta propia. JJ planeó llevarse a "alguien" a otro lugar mas apartado en el transporte y ese alguien seguramente era referido a Yuri. Aunque al final, acabó en el auto de Otabek, en condiciones estrepitosas.

*Si no quiere ir a su casa, ni tampoco quedarse aquí, entonces lo llevaré a la mía.*

Durante el viaje, Yuri se durmió boca abajo en los asientos traseros. Beka lo miraba por el espejo retrovisor, tocándolo de a ratos para saber si aún vivía.

No era extraño para él esto, lo que si lo era podía ser el tener que llevar a uno de sus empleados a la casa, ayudarlo sin tener motivo.

Tuvo que cargarlo estilo princesa. Por mas insistencias para que se levantara, estaba sumido en profundo sueño. No preparó cama para huésped, pero como el sillón ubicado en su living se hacía cama, era lo suficientemente cómodo para dejarlo sobre aquel. Fue en busca de una manta y volvió para taparlo con eso. Luego se fue a su habitación porque también necesitaba dormir.

Yuri sintió cuando la cobija lo cubrió, despertando justo cuando Otabek subía las escaleras a su cuarto. Como si fuera por inercia, lo siguió por detrás a paso lento, tardándose en las escaleras subiendo dos escalones y bajando cuatro.

Al llegar, se logró escabullir en el cuarto del dueño de la casa, que seguía despierto y al verlo entrar, quiso levantarse para ver que necesitaba, pero no pudo porque Yuri subió a la cama gateando hasta quedar sentado encima de él. Su equilibrio no lo favoreció así que terminó cayendo encima del hombre que ahora tenía debajo. Estaba apoyado sobre su pecho, mientras balbuceaba cosas que no se entendían. Parecía estar insistente en seguir despierto, volvió a sentarse pero esta vez sosteniéndose con fuerza desde el pecho de Otabek, quien dedujo que volvería a caerse por la poca resistencia que tenía, así que lo tomo de las manos para llevarlas a los costados de su cabeza, tal vez así conservaría la posición mas tiempo.

Yuri ¿Qué ocurre? ¿No quieres dormir?

La pregunta a Yuri le sonó tan a una invitación descarada y pervertida que no evitó reír. Aunque Otabek no estaba teniendo un doble sentido, se lo preguntó honesto.

Si quieres hacerlo solo se directo ¿Quieres? Contestaba con una voz ralentizada y deformada, despidiendo un aliento gusto a melón, que distinguía por ser el licor último que ingirió.

No quiero hacer nada, no malinterpretes.

Yuri se acercó mas a él, esta vez lo miraba serio, ofendido, sin tener motivos para estarlo. Y como no iba a tomar la iniciativa, lo hizo él.

Otabek... Si me masajeas un poco los pezones, te dejaré dormir en paz.

Claro que no lo haré.

Pero lo ignoró, no era una pregunta, era una petición segura de cumplir. Le tomó una de sus manos y la llevó por debajo de su remera para que lo tocase. No evitó estremecerse, esa enorme mano apoyada contra su piel, en una de sus tetillas, ansioso de que al menos lo acariciara un poco.

Otabek no se sorprendió, con el estado en el que estaba el rubio, esperaba algo así. Incluso varias veces JJ ebrio se le insinuó de otras formas que al día siguiente no recordaba. Era normal para él este tipo de situaciones, como si ya supiera tratar con borrachos.

¿Si lo hago te irás a dormir?

Yuri asintió.

No es que se estaba aprovechando, solo quería que Yuri vaya a dormir igual que él trataba de hacer, y como parecía ser un ebrio terco que hasta no cumplir su capricho no te deja en paz, quiso cumplir con la petición.

Llevó sus manos al cuerpo ajeno por debajo de la prenda encontrándose con una hermosa piel suave que ansiaba ser tocada. Lo notó enseguida en el rostro de Yuri, el como estaba disfrutando el tacto, así que continuó con sus pulgares masajeando esa parte tan anhelada, luego repitió el movimiento en círculos pero con los dedos índices, después junto tanto índices como pulgares para apretar esa parte y seguir masajeando.

Si continuó mas de la cuenta fue porque le gustaba mucho ver el rostro de ese angelito gozando, emitiendo suaves gemidos. Y como Yuri seguía sentado encima de él, quiso devolverle el favor, frotando su trasero en su parte íntima que yacía dormida pero no tardó en asomarse un poco al sentir el intenso movimiento.

Cayó encima de él otra vez para quedar profundamente dormido. Otabek se detuvo quitando sus manos de ese torso y lo hizo a un costado de él acomodándolo para que quepan los dos, luego lo cubrió con la frazada.

Hasta mañana Yuri.

Ambos compartieron cama. Lo dejó que se quede allí porque no tenía ganas de cargarlo de vuelta hasta abajo. Además, un poco de compañía cálida en la noche no venía mal.

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En la mañana, Otabek despertó 10:30 AM, su reloj interior no le permitió dormir mas. A su lado estaba alguien pegado a él, que a pesar de lo frisado y despeinado que llevaba el cabello, no evitó sentir ternura. Ese rubiecito emanaba pureza a pesar de que sea todo lo contrario a puro. No se contuvo y le tomó una fotografía, otro secreto por guardar que involucraba a Yuri.

Luego del baño, pasó a la cocina para hacer el desayuno. No sabía si el otro despertaría pero por las dudas atinó a hacer para dos personas.

Enseguida despertó al notar el vacío de la cama, se levantó de golpe horrorizado, aunque hacerlo hizo paso a un mareo mas dolor, producto de lo que tomó. Lo primero que hizo fue tocar todo su cuerpo como si buscara algo, observar si estaba vestido y tratar de recordar si no hizo nada estando inconsciente.

La calma volvió a él cuando se miró en un espejo de la habitación, aún conservando la ropa de la noche, notando que no había ningún extraño indicio de que algo pasó.

Estaba algo asustado, esa no era su casa. Al ver la chaqueta de cuero colgada en un perchero se imaginó donde se hallaba, y si era quien creía, entonces era seguro que ya se había quedado sin empleo.

Salió a buscar al chico, mientras lo hacía miraba con atención el lugar, estaba todo tan ordenado que sentía mas vergüenza todavía por ser un desastre si comparaba. Quizá su jefe era un obsesivo compulsivo con la limpieza, que era de esperarse.

Lo encontró de espaldas, con el torso desnudo y el pelo aún mojado preparando desayunos. Solo se limitó a observar las curvas de aquel hombre que era atractivo desde cualquier ángulo y no pudo evitar pensar alguna frase atrevida para soltar, pero como no se le vino nada a la mente, simplemente fue a lo mas ordinario.

Eres jodidamente sexy de espaldas. Buenos días.

Otabek se tensó un momento no solo por no saber que había alguien detrás observándolo, sino también por aquella oración tan repentina.

Buenos días, vaya... ¿Sigues ebrio?

Claro que no, solo con un inmundo dolor de cabeza.

Desayuna primero y luego tómate algo para que se te pase.

Yuri lo alabó por el increíble orden de la casa, y por el desayuno que era casi un almuerzo delicioso al lado de lo que él pocas veces desayunaba. También se disculpó por las molestias causadas, que seguro quedó en ridículo frente a él, que no se ofendería si lo despedía, aunque aquel no lo hizo, solo le respondió que la próxima trate de no beber tanta cantidad, porque si no hubiese estado presente, Yuri estaría tirado por ahí, o en la cama de otra persona que seguro se aprovecharía (cosa que le pasó muy pocas veces, pero que odiaba que pase)

No recordaba nada, solo la primera mitad de la noche, la otra solo era recuerdos de imágenes borrosas. Había pedido a su jefe que le cuente todo, pero este omitió partes para que Yuri ya no se siga avergonzando de tanto.

No lograba dejar de sentir vergüenza por mostrar con todo esplendor la vida caótica que llevaba a comparación de Otabek, pero este no se impactó, ni asqueó, tampoco lo rechazó. Solo se quedaba en pausa, pensando vaya a saber que cosa.

Y seguro eran reflexiones las que pensaba. Sobre porque Yurio era así, o porque su vida no era como se la podría merecer.

Ya basta de avergonzarte y pedir disculpas. No me molesta como eres, ni que tienes o careces. Me caes bien porque eres honesto, cumples con tu trabajo y no tienes maldad. Eso es mas que suficiente. Como compañero de trabajo te lo digo, si algún día necesito tu ayuda, se que puedo contar contigo como tu conmigo.

No quiso acotar nada, Yuri estaba muy agradecido por conocer a alguien tan comprensivo y bueno. Se emocionó un poco por las palabras que este dijo, así que tuvo el impulso de acercarse y abrazarlo. Incluso antes de irse, Otabek quiso alcanzarlo hasta su casa con el automóvil pero como sentía que le debía tanto se fue por cuenta propia.

No sabía bien la razón, pero su jefe era tan diferente a todas las personas que conocía que ahora tenía un nuevo punto de vista hacia él.