Capítulo 8
Yuri se llevaba cada día mejor con Phichit. Últimamente, despues de cumplir horarios, se volvían juntos de camino al metrobús, hablando, a pesar de que Yuri era bastante introvertido y arisco con sus respuestas, aquel ganó un lugar como buen compañero de trabajo; Phichit era de esos curiosos que preguntaba por todo y luego, así de intempestivo, le contaba de su vida con simpatía confiando.
Se podía decir que "pegó en el clavo" encontrando algo en común que les guste a ambos: las selfies, su amor por ellas. Mitad de camino hablaban de programas bonitos para editar o que tipos de filtros preferían en fotografías. Phichit se acercaba poco a poco porque era lo que quería, necesitaba un compañero así, para hablar o reír un rato. Yuri por su parte no quería considerarlo nada, le daba igual que sea amable o que se acerque por el simple hecho de que compartían un trabajo en común, no le hacía mal tener un tonto mas o menos en su vida. Al menos así pensaba por el momento. Lo había invitado a la discoteca donde él trabajaba por si le apetecía un poco de diversión un sábado pero Phichit se lamentó tener que rechazarla. Su pareja había reservado planes. Aunque la invitación de Yuri abarcaba cualquier sábado, no solo el siguiente.
Por ese lado, en el que las personas de ámbito laboral eran agradables, estaba bien conforme, pero por otro no.
No estaba tranquilo al no saber como acercarse mejor a su Jefe. Estaba casi tan acostumbrado a que vengan a él, y si quería pescar algo por cuenta propia lo hacia con ayuda del efecto de alcohol o drogas. Solo que ahora estaba bien conciente y de igual forma, quería ligar. Un tanto mas difícil porque Otabek era un tipo enigmático. Hablaba lo justo con empleados, clientes e incluso personas mas cercanas, no tenía "tratos especiales" a nadie.
Yuri lo pensó y repensó varias veces sacando conclusiones como que lanzar sus garras a Jean iba a ser mucho mas fácil porque aquel estaba bien dispuesto y se lo había demostrado. El problema era que esto lo excitaba, lo complicado, lo diferente, el "que pasará después si...". A pesar de las advertencias que Chris le dio con que cuide su puesto, deseaba intentarlo. Sus impulsos eran mas fuertes que cualquier otra cosa.
—Yuri ¿Me escuchas?
—Ah, lo lamento Phichit. Me perdí en la parte en que el hombre dejó los billetes enfadado debajo del plato.
—Oye, eso fue hace un rato largo. Estaba comentándote otra cosa ¿Qué ocurre? ¿Qué es lo que tanto piensas?
—Es que... Quiero acercarme a alguien pero es complicado. Últimamente solo pienso en como poder hacerlo y no lo sé. No sé como sería "adecuado".
—¿Tienes vergüenza?
—Eso es lo de menos. Simplemente no logro romper cierta barrera.
—Espera ¿Conozco a esa persona? Porque creo que se de qu— ...
—¡¿Qué?! Ay, no me digas que se nota.
—No de ti, sino de la otra persona.
—Momento, me he perdido.
—Creerás que soy un metiche pero ¿Hablas de Otabek verdad?
Yuri no respondió, solo quedó atónito frente al buen adivino que resultó ser ese chico.
—Lo sabía. Otabek al principio parece del tipo misterioso e indescifrable pero créeme, es fácil de interpretar cuando lo conoces mejor. Soy una persona demasiado observadora y desde que has empezado a trabajar allí, él está inquieto, te mira demasiado como para que me crea que lo hace solo porque eres "el nuevo".
Yuri rió— Pues eso ocurre, me tiene en la mira mas allá de lo que un empleador pueda mirar de su empleado y hago mi mejor esfuerzo por acercarme, pero cada vez que lo hago, sus respuestas son cortas y cerradas.
—Pero ¿Cuál es tu objetivo? ¿Qué quieres de él?
—No puedo decírtelo, no quiero tener problemas si alguien o el mismo Otabek se entera.
—Vamos, confía en mi. Seré una tumba. Ahora tengo curiosidad, por favor pequeño. Te ayudaré si lo precisas, a menos que quieras robar, en eso no cuentes conmigo.
Suspiró con una expresión preocupada pero lo soltó: —Quiero acostarme con él.
Phichit no se sorprendió demasiado, quedó pensativo y levantó sus pulgares en respuesta como una señal de "Perfecto, entendido".
—He notado que contigo tiene una conexión diferente cuando te mira, me ha dicho que le agradabas mucho como persona mas allá de todo lo demás, que de hecho no entendí muy bien a que se refirió con eso último. Pero no te ilusiones, Otabek es muy noble, él es más del tipo "hacer lo correcto" e ir por algo serio. No será fácil llevarlo a la cama, él no te verá como un objeto al que puede usar cuando necesite.
—Es que no quiero nada serio, tampoco dinero, no me interesa. Solo sexo.
—No lo conozco a fondo, pero te será difícil.
—Lo intentaré.
—Te ayudaré lo mejor que pueda entonces. Déjaselo al gran Phichit, alias cupido de flecha momentánea.
. , , , , . , , , ,
En la siguiente semana la cosa no cambiaba, cruzaban miradas mínimo, cuarenta veces y no parecían tan accidentales. Phichit lo volvía a notar como en veces anteriores, la diferencia estaba en que ya entendía mejor.
Phichit era el encargado de guiar a Yuri en la mayoría de cosas que hacía. Así que usaba su ingenio para que esos dos quedaran a solas, en la cocina, cerca de la caja registradora, incluso en un momento empujó a Yuri a propósito para que choque con Otabek y este tome la bandeja con platos encima antes que haga desastre, como cual romance típico. Pero por mas que se quedaran mas tiempo mirándose como dos tontos o que sea un leve sonrojo lo que tengan en común, nada hacía que alguno se hablara o diera el primer paso a algo más.
Phichit estaba algo cansado de que ese par de tórtolos no avancen. Así que solo le quedaba un último recurso: meter su pico.
Habló un momento corto con su jefe, le dijo que tenía una inquietud con respecto a Yuri, que no era nada en contra, al contrario, que estaba muy feliz de tenerlo como compañero de trabajo, que se volvían juntos, que hacía todo muy bien pero que no lo veía bien muy concentrado, que algo lo mantenía en las nubes y que quería saber que pasaba porque Yuri "no se lo quiso contar, y tal vez con su jefe le sería mas fácil averiguarlo".
La respuesta de Otabek fue un "veré que puedo hacer"
Era una completa tontería, una excusa para que se acerque a Yuri y hablen de una buena vez lo que tanto guardan.
Ya en la hora que todos se iban, Yuri notó unas señas extrañas desde lejos por su buen compañero, quien trataba de explicarle algo que no lograba descifrar, y antes de poder hacerlo, algo tocó su hombro resultando ser Otabek quien pedía que lo espere y no se vaya.
Phichit dedujo que por esta vez no iba a estar acompañado en el camino y se despidió de su compañero con saludo, mas un guiño en su ojo, mas una sonrisa lasciva.
Captó enseguida que aquel había hecho de las suyas.
—Ahora que estamos solos, hay algo que me gustaría saber.
Yuri solo se tensó, no respondió nada. Dejó que continuase hablando.
—Algo te anda pasando ¿Verdad? ¿Qué es lo que... te inquieta?
—¿Y por qué el repentino interés?
—Ya lo deberías saber. Me preocupo por mis empleados, pero si te molesta, no te preguntaré mas.
—No es eso, agradezco que seas tan atento en hacerlo, disculpa si fui brusco. Y si, hay algo que me tiene un poco, volado. Pero ¿Por qué quieres saberlo? ¿A caso estoy haciendo mal mi trabajo por ello?
—No ¡Para nada! Vas encajando perfecto. Solo que Phichit se preocupó por ti, lo notó y me lo hizo saber. No quería mandarlo al frente pero es para que sepas que aquí encontrarás a buenas personas que van a estar pendientes de ti en el buen sentido, jamás para perjudicarte.
—Lo sé y lo agradezco.
—¿Entonces? ¿Qué es lo q—
—Escucha Otabek —Apoyó su dedo índice en los labios ajenos y continuó en esa posición mientras completaba la oración. —Seré bien directo, eres mi distractor. Me atraes, eso ocurre.
Otabek quitó el dedo que yacía apoyado verticalmente en sus labios, tomando posesión de la mano, mirándola y acariciándola con suavidad en silencio. No sabía que responder exactamente.
—Pues a mi tampoco me sale eso de mentir, no voy a negar algo evidente. No puedo quitar mi vista de ti, es como si tuvieras algo hipnotizante. Quizás es por lo que ha pasado entre nosotros antes, la verdad no estoy seguro, pero ya con conocerte tan poco siento que me agradas demasiado. No quiero confundirme, aún no entiendo que pasa.
—Tampoco quiero que malinterpretes, no quisiera nada como una relación intensa de esas bien serias. Solo quiero quitarme estas endemoniadas ganas. Si hay algo que no puedo controlar son mis impulsos cuando quiero algo. Sé bien que estoy poniendo en juego mi trabajo, pero tenía que sacar esto a la luz, no iba a callar y hacer nada al respecto.
—No puedo catalogarlo como bueno o malo, aunque... ¿Arriesgas tu trabajo, tu sustento, solo por un deseo interior? Eso es un poco fuera de lo común.
—Si. No reprimo nada, disculpa. Si me gustas ¿Por qué ocultarlo?
—No puedo Yuri.
—Puedes, no quieres que es diferente ¿Qué es lo que te retiene? No dejas salir aquel deseo, que mal. ¿No te gusto lo suficiente? ¿No me deseas de esa forma?
Otabek no respondió ninguna de las dos últimas preguntas, solo la primera y algo temeroso.
—Es... Jean.
—¿Qué con él?
—Le gustas mucho, lo sé. Me lo vive diciendo.
—Pero te estoy dando la oportunidad a ti. JJ no me interesa, eres tu mi objetivo. Acuéstate conmigo y acabemos esto. Si aceptas pasará y no te molestaré mas a menos que tu me lo pidas, si no aceptas, no te molestaré mas y seguiré como estoy ahora, siendo un fiel empleado.
—No soy ese tipo de hombres Yuri. Eres hermoso, lo admito, te he estado mirando demasiado, lo admito también, he pensado en ti de esa manera, es claro. Pero no funciono así, lo siento pero no quiero.
