Capítulo 9
Era esperado que el rechazo iba a resultarle no solo duro de asimilar, sino que también haría sentirlo molesto (consigo mismo) por el resto de los días que continuaron. Sentía como un sabotaje a su ego. Él incontables veces rechazó tipos de los cuales no quería saber nada porque simplemente no le interesaban, pero cuando le pasaba a la inversa era insoportable. Detestaba sentir la derrota, y mas si se trataba de justamente ese fracaso, en el área de ligar.
A Chris le esperaba un largo tiempo sosteniendo el teléfono, escuchando a ese amiguito suyo quejándose de un fracaso que no podía entender porque lo fue si él mismo le confesó sentir atracción, si era correspondido y había ganas. Yuri insistía con que Otabek estaba ocultando su "sí" simplemente por un tema de "códigos sociales que respetaba y no pensaba romper"
—Pero Yuri, no te has puesto a pensar que tal vez fue la forma mas adecuada que encontró para ¿Rechazarte?
—No lo creo. Cuando me dijo que me miraba y que le parecía hermoso, lo sentí muy honesto ¡Solo está siendo un tonto reprimiendo sus deseos!
—Ay, que gentil, ahora te preocupas por los deseos reprimidos de otros. —Contestó Chris al otro lado de la línea en tono irónico.
—¡Claro que no! Era mi deseo y sentí que el suyo también.
—Tal vez te has equivocado… pero ¿Lo prohibido sabe a que es mejor verdad?
Yuri no entendió aquello último del todo. Sabía que Chris quiso decir mas que solo aclarar que algo "diferente y difícil de conquistar" lo atraía, eso lo sabía, pero conociendo a Chris, algo mas guardaba y no lo dijo. Simplemente terminó la conversación con esa interrogante, despidiéndose porque Masumi acababa de llegar y tenía otras cosas por platicar con él.
Phichit también notó en el resto de los días a un Yuri resentido. No preguntó detalles porque dedujo que algo no fue bien con Otabek, que prefería no entrometerse, tampoco insistió en preguntar a Yuri si algo ocurría, era decisión de él si quería contar algo, no lo presionaría. Aunque si bien, notaba aquello, también le sorprendía como hacía aquel para no mezclar su vida personal con el trabajo, porque, de hecho, si él estaría en su lugar, le costaría mirar a la cara a su jefe o incluso hacer labores normalmente. Yuri no era así, afrontaba las situaciones tal como correspondía. Una derrota no significaba que el juego estaba acabado. Su vida no giraba en torno a un jefe de restaurante, su vida era más que eso. Así que solo continúo como si nada, como prometió que lo haría.
Otabek por su parte no era así. Cuando se dirigía un pedido a Yuri, lo llamaba con miedo, con temor a que actuara de forma hostil, que tuviera por llevarse una mala mirada, un trato diferente al que llevaba. Quizás no había tomado bien el hecho de que lo haya rechazado, de hecho, lo pensó mucho después concluyendo en que fue un completo tonto de cierta forma porque ¿Quién rechazaría a una belleza así? A una proposición tan simple y fácil de atender como esa. Era sexo, nada más. No era virgen como para sentirse inseguro por ser la primera vez, tenía experiencia, tenía ganas, tenía todo. Pero también tenía principios y eso estaban mas por delante que un simple deseo ¿Acaso eso estaba mal? ¿O Yuri estaba mal en ser tan atrevido de proponerle algo de la nada misma para satisfacer su "deseo que no lo dejaba en paz"? No, ninguno estaba incorrecto. Simplemente tenían diferentes perspectivas.
Y con ese miedo de llevarse lo peor de Yuri, seguía siendo su empleado y él su jefe. Que es un tanto extraño porque el que tendría que temer era Yuri por ser quien trabajaba bajo órdenes, no él. Aún así, Yuri no cambió nada. Seguía con esmero y simpatía atendiendo, tratando a todos por igual, dando el mejor servicio para conservar su puesto.
A Otabek claramente esto lo tranquilizó, era cierto que seguiría todo igual. Estaba feliz de tenerlo como empleado y que se quiera ganar la vida como corresponde. Sus miedos estaban mas apaciguados.
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Daba la casualidad que Jean se aparecía de visita los días que Yuri no estaba presente. No podía ir muy seguido, a lo sumo una o dos veces a la semana porque el también tenía su propio trabajo, su familia, sus responsabilidades. Las veces que vio a Otabek, este jamás sacó de conversación nada relacionado a Yuri y como su amigo tampoco preguntaba por él, mejor. No quería contarle aquel episodio, simplemente quería que esos temas sean olvidados.
Pero que JJ no lo haya nombrado no significaba que lo haya olvidado. Solo estuvo ocupado, tenía en cuenta a ese "Yurio" tan hermoso que conoció. Y eso lo comenzó a reflejar, no hablando de él a Otabek, aunque si comenzando a ir los días en que este se presentaba a trabajar.
Yuri notaba su presencia, le daba igual, solo le sonreía a lo lejos o lo saludaba si la situación lo ameritaba. Pero Jean no se iba a conformar con eso, eso lo sabían los tres.
—Hasta que al fin encuentro una oportunidad para que hablemos.
—¿Y que se supone que debo hablar contigo? —Miro Yuri de abajo hacia arriba un poco despectivo e irrespetuoso al hombre que interrumpió.
—No seas tan arisco conmigo gatito, simplemente quiero hablar un poco contigo cuando salgas del trabajo ¿Te parece?
—Jean eras ¿No? Pues mira, no ando de buen humor últimamente así que si no quieres llevarte una mala impresión mía, mejor aléjate.
—Créeme, por más que me llegases a golpear o rechazar miles de veces, llevarme una mala impresión tuya es difícil.
Yuri lo ignoró, su silencio era un "me da igual" muy notorio, así que no se esperó que a la salida, Jean lo esté esperando. Cosa que no pasó desapercibida por Otabek, mirando a lo lejos que ellos se despedían de Phichit y se iban juntos por otro camino.
Por lo que se entendía, Yuri cedió a las insistencias de JJ. Y Otabek estaba empezando a sentir curiosidad sobre su amigo que nada le dijo, sabiendo que algo pasaba para que dos veces a la semana esos dos se vayan juntos. Imaginaba lo mas lógico, estaban en algo, quizás sexual, quizás no, y sin poder entender la razón, algo en su interior le picaba por querer saber.
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Beka sabía que los martes eran los días mas propensos a que Jean venga de visita a su negocio y esperase en la salida a Yuri. La rutina de esos días se volvió común de notar, hasta el mismo Phichit no contaba con la compañía de su amigo los martes porque "Volvía por camino diferente con otra persona" y también moría de curiosidad por saber que pasaba.
Esta vez no iba a dejarlo pasar por alto, tenía que averiguar.
—Y… ¿Hoy también vas a quedarte esperando a la salida?
—Supongo ¿Por qué preguntas?
—Solo que me extraña que no me estés hablando sobre él. Ya que todo el tiempo cuando estás aquí hablando conmigo, te distraes mirándolo y es llamativo que no me hayas hecho ninguna mención sobre lo que ocurre.
—Así que te interesa saber eh… ¿Por qué será?
—Oye no… yo solo quise resaltar que me extrañaba lo callado que estabas al respecto sobre ese tema, nada mas.
Jean podía parecer tonto pero no lo era. Estaba esperando eso. Que su amigo preguntara por ello para comprobar ciertas dudas rondando en su cabeza.
—Bueno, tienes razón, no soy bueno fingiendo misterio tampoco. —Reía mientras palmeaba el hombro de su amigo. —No es nada nuevo, ya sabes cual es mi intención con él y además tengo que confesarte algo. —Otabek se acercó mas a él, cauteloso, esperando a que suelte la confesión. —Ese gatito no es tan fácil de conquistar como pensé. Pero no estoy lejos… Cuando pase te contaré.
— ¿C-cuánto crees que tardarás en lograrlo?
—Quizás hoy no sea, pero el próximo martes puede que sí. Ya me conoces, reconozco cuando alguien está cerca de aceptar.
Y en eso no se equivocaba, Otabek lo conocía lo suficiente para saber que esas "predicciones" eran muy acertadas. No opinó nada al respecto, pero dentro suyo sentía un malestar desde que Yuri y Jean habían empezado a irse juntos a la salida, que no lo dejaba en paz, que no entendía lo que significaba y que luego de escuchar lo último dicho por su amigo, entendió mejor que pasaba. Incluso el significado de su pesadilla era mas entendible ahora, cuando se soñó durmiendo, mientras Yuri clavaba una estaca en su corazón de repente y JJ la hundía utilizando el martillo.
Se estaba arrepintiendo de haber rechazado a Yuri, porque el deseo nunca desapareció, lo había estado aumentando mas al contenerlo.
