Capítulo 12
Las noticias de que a la pequeña mimada por JJ había sido llevada de urgencias al hospital llegó a oídos de Otabek quien por supuesto llamó mas tarde a Isabella para saber como iba el asunto, que por suerte no era mas que un susto momentáneo donde lo recomendable a hacer era un baño de agua tibia para después hacer reposo hasta que bajase su temperatura corporal.
Isabella aún tenía los nervios a flor de piel. Logró dormir a la niña y salió disparada buscando a su esposo.
—¿Por qué tanta demora en contestar? No dejas el celular un maldito segundo y cuando necesito que contestes ¡No lo haces!
—Tranquila amor, ya está todo bien. No tienes que reaccionar así.
—Contéstame la pregunta.
—Salí un momento a justamente hacer algo con el auto, porque quería renovar un poco el interior, ya sabes tapizados y alguna que otra cosa en el volante. —Mentía sin descaro. —Pero al final no quedé en nada porque apenas atendí la llamada y me contaste la situación corrí aquí.
Isa no quería acotar nada al respecto, conocía lo inquieto que era, si no tiene nada por hacer siempre busca con que entretenerse pero vamos, lo necesitaba de urgencia y no recuerda cuanto estuvo tratando de contactarlo, quizás treinta minutos, quizás menos. El tema era que estaba desesperada, tener una sola hija y ser madre primeriza es algo a lo que aún se estaba acostumbrando. No saber que hacer mas no contar su pareja la dejaba casi a la deriva. Ella pudo buscar otras opciones para salir de ese momento pero necesitaba un apoyo. Lo primero que espera tener en esos casos es a su esposo.
JJ entendía. Ella estaba asustada, lo necesitaba y le hacía feliz que sea él a quien acuda cuando pasa este tipo de cosas. Así que se acerco a abrazarla, la acarició, le trataba de dar a entender que ya todo había pasado, que estaba allí su niña descansando y su esposo para quedarse al lado de ambas.
No, sentimientos de culpa no sentía, pero no por inhumano, sino porque aún no era consciente de que las mentiras siempre tienen su fecha de caducidad.
. . ,, . ,, . .
—¿Y? ¿Por qué no estás contándome como te fue con el galán?
La palabra clave de Phichit era justamente "galán" para referirse a Jean y hablar en código en horario laboral por si "el señor" escuchaba la conversación accidentalmente. Esto lo habían acordado con Yuri un día juntos, caminando a la salida del trabajo.
—¿Es momento para hablar de eso? Te contaré a la salida.
—Sabes que no me aguanto. Además no es por eso, es porque no pareces mas animado, deberías estarlo ¿no?
Tuvo que contarle lo mas resumido posible. Tampoco quería extenderse mucho teniendo clientes esperando a ser atendidos así que la conversación acabó con un "a la salida hablamos mejor" a eso le sumaron también que "el señor" recién había llegado y podría haber escuchado algo de lo que hablaron, cosa que no era del todo incierta porque Otabek a pesar de que notaba los códigos que manejaban, algo captó entendiendo que Yuri "se sentía algo frustrado sin derecho a quejarse de ello"
No estaba bien meterse en conversaciones ajenas, menos algo que no le incumbe. Sin embargo sentía enorme curiosidad con todo lo referido a Yuri y como siempre, terminó sacando conclusiones de que algo no fue bien con Jean ¿Estaba bien preguntar directo a Yuri? Quizás la respuesta sobre lo que quería saber podía averiguarla mas del lado de su mejor amigo que de su empleado esperando hasta el sábado para saber sobre él. Sabía que andaba ocupado con el trabajo y además, la hija estuvo con fiebre repentina que por la última llamada a Isabella, ya se encontraba estable.
Otabek no se presentó en su restaurante ni viernes, ni sábado. Dejó a cargo a los empleados que les correspondía eso días. El sábado por la mañana fue al comedor comunitario, en la tarde ya en su casa, recibió la grata visita sorpresa de su mejor amigo.
Hablaron de lo mismo de siempre, trabajo, familia, sobre la salud de la niña, algunas noticias que vieron en televisión y luego llegó lo que mas estaba esperando escuchar: el martes que estuvo con Yuri.
Esperaba algo mas detallado y extenso pero Jean no lo quiso así. Simplemente dijo estar algo desanimado porque no logró nada con Yurio contándole también el motivo que los impidió continuar, allí acabó el tema.
JJ no suele ser así, es de los que cuenta todo a rajatabla. Eso había resultado álgido, y venía ocurriendo seguido cuando de Yuri se trataba. Otabek sabía que estaba mal querer saber con desespero sobre lo que pasaba entre ellos, no lo evitaba ¿Acaso tanto se notaba y su amigo lo descubrió? No tenía como comprobarlo, era una probabilidad y preguntar no era una opción. Se volvía una tortura.
Después de esa visita, afirmó dos cosas, con una tratando de evitar a toda costa. Primero sobre lo que escuchó de la charla Phichit - Yuri en códigos, era obvio que hablaban de lo ocurrido. Lo segundo, en que esta "puede ser su oportunidad" y se molestó consigo mismo, por aceptarlo, por ilusionarse ¿Oportunidad de qué? No entendía el origen de ese deseo, lo que deambulaba dentro suyo apuntaban a una misma persona: su empleado.
.. , . , ..
No tenía mas por hacer hasta anochecer, así que se dedicó a hacer limpieza hogareña, y mientras tanto pensar en que hacer con toda la ropa de su abuelo la cual venderla no estaba en sus opciones. Pensar aquello le despertaba ansiedad, algo que quizás no estaba preparado ¿Cuánto tiempo mas seguiría de duelo? quería deshacerse de todo, seguir adelante lo mas que pueda, odiándose por verse tan vulnerable. Ya había pasado bastante tiempo, aún era costoso recuperarse de que su única familia ya no existía, se estaba volviendo un peso eso dentro de su mochila, otra vez estaba a nada de llorar y querer romper cosas de la casa, así que antes mejor hizo caso a la indicación de Chris: inhalar, exhalar y realizar una llamada justamente a él, eso logró.
Habló cuarenta minutos aproximados que funcionaron, estaba mas sereno. Chris era de sus mejores calmantes porque no lo agobiaba con preguntas sobre que le pasaba o que lo hizo llevar a ese estado, simplemente se ponía a hablar de cualquier trivialidad haciendo que Yuri se sume olvidando lo demás. Incluso aprovechó para contarle su fracaso sexual con Jean, motivo del que Chris se burló contestando "eso te pasa por meterte con tipos casados" como siempre hacían, riendo entre desgracias para que todo se vuelva mas leve y llevadero.
Al cortar con él, suspiró y se sentó en el borde de su cama con el control en mano. Estaba por encender su equipo de música pero antes de hacerlo escuchó sonar el timbre.
Imaginó que algo grave había pasado al ver quien era la persona frente a él. Resultó que no.
—Disculpa por asustarte así y que haya venido aquí repentino sin avisar, no es nada grave. Considéralo como una visita.
Yuri enarcó una ceja aún algo confundido haciéndose a un lado para dejarlo pasar. Estaba orgulloso de si mismo porque alguien entró a su casa y estaba ordenado, cosa que nunca pasaba. Sobretodo porque esta persona era su jefe con quien no quería seguir quedando en ridículo.
Le ofreció una bebida que este aceptó mientras miraba con mas detenimiento el lugar recordando haber estado anteriormente, solo que ahora no estaba ebrio, así que miraba a su alrededor sentado en un sillón blanco donde en la pequeña mesa ratona cerca suyo había un cuadro con una fotografía de Yuri y su abuelo, ambos sonriendo. Siempre se "idiotizaba" demasiado con la sonrisa de Yuri porque era una característica que lo hacía ser mas hermoso de lo que ya era, como un nivel supremo angelical que hechizaba.
—Por si te lo estás preguntando... ese era mi abuelo.
—Ya veo... tienen su parecido.
—No, él era un hombre fuerte, yo soy débil de mente. Tanto que aún no supero que no este conmigo y no se que hacer con su ropa, no puedo venderla, tampoco tirarla. Se que te parecerá una estupidez esto que suelto de repente pero es que soy así, las tonterías que invaden mi cabeza terminan siendo una molestia grande.
—No es para nada una tontería. Era tu abuelo ¿Cómo deshacerse de las cosas de la persona que quizás te amo mas que a nadie en este mundo? Lo entiendo perfectamente.
Yuri no quería llorar. Había llorado tanto por él, aún lloraba varias noches por estar tan solo, por ser un adulto con responsabilidades e igualmente sentirse un desgraciado huérfano. Se puso de espaldas a él, conteniendo las ganas con el nudo en la garganta que le indicaba que se estaba por quebrar en llanto, aguantando lo mejor posible. Hasta que Otabek hizo lo que no se esperaba, abrazarlo por detrás.
—Ya no quiero llorar, no quiero seguir teniendo sus cosas, necesito seguir. Si me abrazas haces que me vuelva mas débil y eso está mal.
—No te estoy abrazando para contenerte, lo hago porque todos necesitamos abrazos. Estés triste o feliz, lo necesitamos.
Yuri se rehusaba a aceptar abrazos de cualquiera, menos de un tipo que solo conocía hace unos meses ¿Qué hacia en su casa de repente? ¿Qué buscaba haciendo todo esto? Si quería acostarse con él ¿Por qué no deja de hacer ese patético show y lo hace? ¿Por qué antes lo rechazó y ahora se muestra arrepentido? No entiende, se molesta. Da por sabido que lo hace por mero egoísmo, porque quiere algo a cambio y bien podría enfadarse haciendo que se largue pero su condición indicaba que desesperadamente debía aferrarse.
—No entiendo Otabek ¿A que has venido? justo me encuentras en un momento desfavorable. Me veo patético. No tengo fuerzas ni para discutir.
—Fue un impulso de querer venir a verte. Además que no voy a mentirte, hay algo que debo decirte y es que me enteré lo que pasó con Jean.
—Disculpa pero eso no te incumbe. —Se separó de los brazos de Otabek y lo miró extrañado aún sin entender.
—Me siento involucrado ¿Sabes por qué? Porque tu no has estado solo con él, también conmigo y aún recuerdo lo que me habías propuesto.
—Me rechazaste y te arrepentiste pero era tarde.
—Pero ahora puedo tener una oportunidad, si lo tuyo con Jean no se concretó entonces tu y yo...
No quiso seguir escuchando lo que ya se esperaba, algo mas lo venció y atinó a acortar toda distancia besándolo. Un beso apasionado como de novela donde lo tumbó en el sillón, acomodándose encima suyo, continuando varios minutos hasta tener que separarse para poder respirar. Otabek correspondió con tanto deseo creciendo a cada minuto que casi olvidó la razón a la que había ido.
—¿Estás arrepentido? —Preguntó Yuri, serio.
—Arrepentido y confundido, no se que es lo que realmente busco. Vine aquí para decirte eso, que aún no entiendo.
—Ayudaré a que aclares todo contigo mismo entonces. Porque yo si estoy seguro de lo que quiero. —Volvió a besarlo.
