Capítulo 14
Lo que Yuri hizo no había sido un suave empujón a la relación, sino uno lo suficiente como para tirarte desde un precipicio, porque desde que la distancia virtual se acortó, cara a cara no tardó en volverse igual. Y una vez que empezaron no hubo vuelta atrás.
Al principio Yuri llegaba más temprano de lo usual al restaurante con intención de que pase algo más que "ayudar con unas cosas" pero sabía que Otabek iba a dar demasiadas vueltas para que pasase algo, así que actuó rápido y cuando llegaba lo saludaba con un beso en los labios de duración prolongada, bien suave. El ideal para hacer que Otabek se transporte a otro mundo y quede maravillado. Luego de eso Otabek no podía evitar mirarlo a cada momento, desde lejos o cerca, como siempre, aunque más hipnotizado que de costumbre.
El nivel uno fue así, llegar saludando a su empleador con un delicioso beso lo suficiente para despertarlo en las mañanas. El resto de las horas era cruzar miradas constantes y sonreírse, aunque en otras ocasiones Yuri sonreía con lascivia, cosa que Otabek nunca hizo pero Yuri notaba en sus ojos el cúmulo de emociones, represiones y ganas que llevaba. Las expresiones corporales jamás mentían, sabía que su jefe estaba empezando a darse cuenta que no iba a poder seguir esquivando la lujuria que lo invadía. Cuando miraba hacia abajo y mordía un costado de su labio inferior, cuando cerraba sus ojos y suspiraba como si se tratase de calmar, etcétera eran más que suficientes pruebas para Yuri de que lo estaba haciendo bien. Si entregaba un papel con un pedido para que se la pase a algún cocinero o la cuelgue con las demás, se tocaban las manos, o en la cocina, que era un lugar clave para tener más contacto corporal, al ser pequeña había mas roces. A veces Yuri observaba como cocinaba Otabek (cuando se acumulaban pedidos y ayudaba en la preparación de platillos) este le hacía probar con una cuchara para escuchar una opinión. Todo era a propósito para estar cerca el uno del otro. Nadie lo notaba, ni Phichit que estaba al tanto un poco sobre la situación.
En el nivel dos eran más concientes de que ese juego les divertía. Cuando Yuri lo saludaba al principio y luego quería separarse, Otabek lo tomaba de la cintura presionándolo contra él para que el beso continuase. Ya no podía ser suave, aumentaron la intensidad sabiendo que no podían hacer más porque en cualquier momento llegarían el resto de compañeros de trabajo. Reducían el tiempo de "organizar las cosas" y en la cocina continuaban besándose sin descaro hasta escuchar a alguien entrar para detenerse a seguir cada uno con lo suyo.
En chat no comentaban sobre lo que estaba pasando cuando se veían. Seguían escribiéndose trivialidades sin importancia o algún que otro cumplido notado en el trabajo como "Esa salsa que preparaste hoy estuvo riquísima" "Tu cabello peinado de esa manera me gustaba" entre otras.
Los compañeros de trabajo seguían sin notar nada incluso cuando llegaron al nivel tres que ya era prácticamente desaparecer juntos por unos minutos. No solo hacían todo lo anterior, sino que si se encontraban solos en algún punto específico de la cocina, o "iban al baño de casualidad" casi al mismo tiempo, se besaban con desesperación o tocaban por encima de la ropa como si fuera la primera vez en tanto tiempo. Necesitaban descargar lo que contenían porque se hacía cada vez más insostenible. Que sea un secreto y que haga en ellos aumentar la adrenalina pensando en poder llegar a ser descubiertos, era más que divertido. Demasiadas emociones afloraban y lo conveniente era detenerse antes de llegar al nivel cuatro, el nivel límite más riesgoso.
Nunca notaron "los niveles", solo sabían que iban agregando perversión a medida que pasaba el tiempo. En un mes llegaron a tanto y Yuri quería disfrutar lo mejor posible antes del día en que terminen teniendo relaciones sexuales. No faltaba casi nada para lograr que Otabek lo invite a su casa, porque de él no saldría. Estaba encaprichado con que sea aquel el del paso final.
El nivel cuatro llegó y en este punto era momento de descifrar que no cabía espacio para más niveles.
De un día a otro cuando llegó y se besaron con la pasión enorme que los envolvía siempre, Yuri se decidió en tomarlo de una de sus manos llevándolo hacia el baño. Hasta el resto de los anteriores niveles, no mantenían mucha conversación juntos, era todo puramente contacto corporal y en el nuevo nivel se agregarían frases seductoras o ligeros gemidos. Ambos se desabotonaron las camisas ajenas para poder sentir mejor la piel del otro. Otabek no se controlaba atacando el cuello de Yuri, y todavía querían ir más lejos solo que no poseían casi tiempo. Yuri optó por al menos masturbar para no dejarlo con las ganas a flor de piel. Fue rápido alcanzando a satisfacer por el momento a pesar de que Yuri aún estaba bastante encendido, prefirió volver en si y esperar a sus compañeros que cayeron dos minutos después de salir del baño para personal autorizado. Otabek no abría al público hasta que estén todos, luego era lo usual, higienizar y organizar en lo posible hasta que empiecen a presentarse los clientes.
Fue cuestión de que pasaran unas horas para darse cuenta que una mínima satisfacción rápida no iba a ser lo único para el resto del día estar serenos. De hecho, eso hizo que se adentraran más a ese nivel de perversión.
Los demás desde su perspectiva notaron que esos dos se hicieron muy cercanos laboralmente porque coordinaban excelente juntos, algo nuevamente extraño por parte de Otabek que siempre fue igual con todos. Pero lejos de que molestara, solo llamaba un poco la atención. El único que entendió "más allá" fue Phichit por como lo manejaban con las miradas que eran clave, además de estar al tanto de ciertos detalles que Yuri le contó.
De lunes a miércoles, en ciertos lapsos cortos de tiempo se ocultaban para intercambiar la pasión que los envolvía. El juego situado en la mejor parte donde se invitaban de manera subliminal. Yuri entendía correctamente cuando Otabek "lo enviaba al depósito a buscar algo" o cuando alguno de los dos "iba al baño del personal autorizado" y al rato el otro cuando veía a todos distraídos u ocupados también desaparecía misteriosamente. Siempre para terminar haciendo de las suyas. Besos, mordidas con marca, masturbación mutua, incluso felaciones en muy pocas ocasiones cuando la oportunidad se presentaba o por la mañana antes de que lleguen los demás.
No significaba que descuidaban sus trabajos y lugares, desde que esto pasaba extrañamente estaban más enérgicos en ese ámbito. No se descartaba que estaba fuera de lugar lo que hacían porque eso bien lo podrían arreglar en otra parte pero ellos lo decidieron así, corriendo riesgos, que lo prohibido sea el pan de esos tres días a la semana.
Y todo tiene un límite. No hablando en cuanto a niveles de perversión sino a el riesgo que se vivía, en donde algún día alguien los podría atrapar. Descontrolados en hacer cierto tipo de travesuras, evadiendo pensar consecuencias futuras, pareciendo que sin un detonante no iban a entrar en razón.
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Un día laboral usual como los demás, con esta vez Yuri enviando una invitación subliminal a Otabek entregándole un papel con el siguiente "pedido" de un cliente, con la mirada informando mejor que era un pedido más especial que los de siempre. Luego de leerla la guardó en su bolsillo para dirigirse al depósito con la idea de que como no había tanta clientela, él podría ir a ordenar un poco las cajas y bolsas con algunos insumos que llegaron el día anterior. Claramente siendo esto una excusa para que luego Yuri vaya a ayudarlo y encontrarse con él.
—Creo que oí al jefe que te llama para que lo vayas a ayudar.
—Ah, gracias por avisar Phichit, dejo esto en la mesa cinco y voy.
Oyendo lo último, Phichit se acercó más a Yuri para poder hablar con la voz un poco más baja. —Sabes... algo intuía pero creo que los descubrí.
—¿A que te refieres?
—Andas en algo con Otabek ¿O estoy equivocado? Él no suele pedir ayuda o trabajar mucho a dúo con alguien, al final termina aislándose. Tienes suerte que los demás compañeros sean muy inocentes o despreocupados de su alrededor pero yo si estoy al tanto de la situación ¿Cierto?
—¡P-phichit, ya no sigas llegando a conclusiones por tu cuenta! —Phichit, después de oírlo tan nervioso, hizo una seña para que bajase la voz.
—Espera... no me digas que andan hacien—
Yuri apoyó su dedo índice en sus labios para transmitirle a Phichit que "eso era un secreto" y luego sonrió. No agregó nada más y se fue al depósito dejando a este sacar sus propias conclusiones.
—No lo pensaré demasiado sino terminaré traumándome con mi propia imaginación después de tal revelación.
—Pensando en voz alta eh...
Luego de girarse tragó grueso de la sorpresa que se llevó. No porque lo hayan escuchado pensar en voz alta, sino por la persona quien lo escucho y se encontraba frente a él.
—Jean, tanto tiempo sin... verte.
—Tienes expresión de sorprendido y asustado, no de sorprendido y alegre ¿No te alegra ver al amigo de tu jefe después de tanto?
Phichit tenía que disimular antes de cagarla, por nada en el mundo debía dejar que JJ entre al depósito. Se encontraba entre la espada y la pared porque quería detenerlo pero en sus manos tenía platillos que dejar a sus respectivas mesas, y si se retrasaba, los pedidos se acumularían y no quería oír quejas de clientes, tampoco levantar sospechas a Jean de que ocultaba algo. Solo quedaba improvisar lo que salga de momento esperando hacer lo mejor a su alcance.
—Claro que me alegra ¿Por qué tan desaparecido el último tiempo? —Preguntó mientras entregaba unos platillos en la mesa doce.
Jean tardó unos minutos en responder. Había hecho un vistazo panorámico al lugar buscando a alguien.
—He estado ocupado con el trabajo. Oye ¿El rubio brillante que trabajaba aquí no vino hoy o mi amigo ya lo despidió? —Cambió el tema radicalmente por algo que parecía interesarle más.
—Creo que estaba acomodando unas cosas en el depósito porque como ves a esta hora no hay tanto movimiento de gente.
—Lógico ¿Y Otabek?
—Eh... no sé, supongo que por algún lugar de la cocina. Quédate aquí que ahora lo llamo.
—Deja, lo buscaré yo.
—¡No! digo... no te molestes, tengo que ir a ver si necesitan ayuda en la cocina y de paso puedo avisar.
La actitud de Phichit tensa lo hizo sentir extraño, pero aceptó y se quedó esperando. Phichit por su cuenta no quiso entrar directo al depósito por las dudas de que su imaginación pervertida se haga realidad, así que llamó a la puerta desde fuera avisando a Otabek que tenía una visita de Jean.
Ambos en el depósito escucharon. Otabek estaba apoyado contra unas cajas cerradas, envueltas y apiladas no tan lejanas a la puerta, con sus pantalones y bóxer bajos, junto a Yuri arrodillado frente a él. Ya había empezado con su trabajo pero se tuvieron que detener por aquel imprevisto. Yuri pensó en lo agradecido que estaba de que Phichit haya podido manejar la situación sin dejar que Jean se aparezca de sorpresa. Otabek por su parte maldecía interiormente porque estaba lo suficiente de avivado como para quedarse así. El aprieto era que si demoraba más, su amigo bajaría a buscarlo.
—Que problema dejarte así... te compadezco. —Luego de decir aquello, Yuri se levantó y esperó a que el otro se acomodara la ropa de abajo.
—No quiero quedarme así.
—¿Quieres un rapidito? Aunque seguimos corriendo riesgo... tu decides bonito. — Sonrió y guiño un ojo esperando la respuesta, que más parecía querer decir que si, antes que un no.
Finalmente aceptó. Con unos pocos minutos calculaba ser suficiente. Volvió a desabotonar rápido su pantalón y sacar fuera del bóxer su pene. Yuri se posicionó otra vez volviendo a lubricarlo para luego habilitar el movimiento con una de sus manos masturbándolo mientras de a ratos lo metía en su boca, sin detenerse, a una velocidad abismal haciéndolo tan bien que se le escaparon varios jadeos de los que Yuri le encantaba tanto escuchar.
Jean por su parte estaba algo inquieto. Pasaron más de cinco minutos del "ya viene" que Phichit confirmó con seguridad ¿Qué tan ocupado podía estar con tan poca clientela en ese horario? Atinó a dirigirse a la cocina.
Phichit vio cuando JJ estaba empujando la puerta de entrada a la cocina, y queriendo correr a detenerlo con cualquier tontería que se le ocurriese, tuvo que detenerse antes de poder hacerlo porque unas personas de la mesa veinte lo llamaron y no debía ignorarlos. Al menos cumplió antes con la tarea de avisar a esos dos para que estén atentos.
JJ no se dificultó en darse cuenta que Otabek no estaba allí. La cocina no era demasiado grande como para tardar en encontrarlo, como chispa volvió a su mente que Yuri estaba en el depósito "¿Será que tal vez Otabek esté allí con él?" El resto de empleados lucían como siempre y preguntó a uno de ellos por él. De inmediato informó que estaba con Yuri en el depósito así que fue directo.
Otabek estaba en la fase más feliz de aquel acto con Yuri entusiasmado recibiendo todo dentro en su boca. Apenas terminaron escucharon la puerta abrirse y con la máxima rapidez de reacción, Yuri gateó para esconderse detrás de la pila de cajas y Otabek de espaldas acabando de abrochar el último botón. Se giró luego para ver como Jean venía acerándose, antes que se acerque lo suficiente prefirió él también adelantarse unos pasos.
—Tiempo sin verte querido.
—Lo mismo digo Jean ¿Cómo has estado?
—Bien, aunque ocupado con el trabajo ¿Y tu bien? ¿Andas de limpieza por aquí?
—Algo así ¿Vamos arriba?
—Espera... —Hizo un momento de silencio dirigiéndose más cerca de las cajas donde detrás se ocultaba Yuri, quien mantenía su boca tapada con ambas manos bastante asustado.
—¿Qué ocurre? Vamos.
—¿Yurio no está contigo aquí?
—No...
—Arriba no está y uno de tus empleados me dijo que estaba contigo.
—Ah... que extraño. Bueno, si estaba conmigo pero fue al baño. Quizás no lo vieron salir.
Por sus expresiones, Jean notó de inmediato que estaba mintiendo, lo conocía. Tal vez Yuri estaba oculto entre medio de tantas bolsas y cajas. Aún así le siguió el juego.
—Ya veo. También lo extrañé mucho a ese gatito hermoso, he vuelto también para ver si hoy estaba libre después del trabajo. No creo que me haya olvidado y cambiado por otra persona ¿O si?
Jean dijo aquello último por si Yuri estaba allí y lo escuchaba. Era un mensaje para doble destinatario, agregada una indirecta oculta.
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A pesar de que no vio nada comprobando a esos dos estar haciendo algo más que organizar los insumos abajo, tampoco escuchó a Yuri allí, él notó que Otabek estaba además de extraño, mintiéndole. Cuando arriba hablaban normalmente vio a Yuri salir de la cocina a entregar unos platillos luciendo igual de radiante como tanto le gustaba. Lo saludó de lejos y después de estar platicando un rato más con su amigo, se despidió de él y avisó que cuando este cerrando volvería en busca de Yuri "a recuperar lo perdido".
Otabek a este punto se sentía más que incómodo. Tenía que empezar a reflexionar sobre sus acciones. Además de que casi lo atrapan en una situación muy comprometedora, recordó que Jean planeó lanzarse a Yuri antes que él y en todo este tiempo que pasó, cometió una traición de la que por más mal que estuviera, no lograba encontrarse arrepentido. Eso, sumado a que recién empezaba a enfriar su cabeza dándose cuenta de lo que estaba haciendo, se cegó por la lujuria, tanto Yuri como él estaban completamente descontrolados.
