Capítulo 16
Yurio estaba acurrucado, apoyando su cabeza en el pecho de Otabek como si fuera una almohada sumamente cómoda. Cuando despertó en la mañana no tuvo mejor idea que querer levantarse a preparar el desayuno aún sabiendo que era imprudente hacerlo en casa ajena. Aunque ese hombre dormido en profundidad a su lado no se iba a molestar por ello.
Estar tan piel a piel lo hizo pensar que no era mala idea pasar el resto de la mañana acostados repartiéndose mimos. Sin embargo tenía que irse sin quitar más tiempo a una persona ocupada que de hecho tendría que estar yendo a trabajar. Aunque al ser su propio jefe, no sabía si despertarlo o dejarlo así un rato más.
Levantó la cabeza de su pecho, se hizo a un lado para estirar su cuerpo, sobretodo extendiendo sus brazos hacia arriba acompañado de un bostezo. Se detuvo antes de levantarse por completo para observar a aquel chico que era sexy hasta cuando dormía e incluso llevándose una imagen de Otabek en ropa interior durmiendo tan pacífico almacenada en alguna parte de su memoria. Notó que la sábana blanca con pequeños puntos verde pasto se estaba por caer al suelo y la tomó para cubrir a Otabek. Antes de poder apoyar sus pies en el suelo, sintió como dos brazos rodeaban su cintura.
—Quédate un rato aquí conmigo Yuri.
—Vaya, te desperté. Lo siento. —Se disculpó e hizo caso al pedido regresando a recostarse a su lado sin dar mucha vuelta.
Otabek no preguntó pero lo besó igual y fue correspondido con gusto. Lo que pasó luego fue inesperado e incluso lo que parecía ser en broma terminó volviéndose realidad cuando a Yuri se le ocurrió hacer ciertos comentarios que Otabek siguió como juego para después terminar envueltos otra vez en algo erótico.
—Oye, ya que estás tan despierto en la mañana ¿Qué te parece otro round? —Preguntó Yuri mientras lo miraba con lascivia, llevando una de sus manos al bóxer de Otabek para acariciarlo en esa parte. Luego la quitó y apoyó su cabeza otra vez sobre el pecho ajeno esbozando un mínimo suspiro y preparado a preguntar otra cosa.— Y entonces... ¿Me dejarás preparar el desayuno para ti?
—¿Se vale desayunarte a ti? Mira que ya he recargado energía suficiente.
—Se vale lo que le apetezca je-fe, estoy a sus ordenes. —Bromeó.
—Eh... bueno entonces te ordeno que no me trates como jefe aquí porque me sentiría algo extraño si te diera ordenes. —Otabek desvió su mirada con un sonrojo evidente que hizo a Yuri querer seguir insistiendo con diversión en eso para ver hasta que punto se avergonzaba.
—¿Por qué? ¿Dónde esta tu parte sádica? Ansío conocerla al menos un poco.
—No me agrada mucho el sadismo, prefiero evitarlo.
—Pues que lástima. A mi personalmente me encanta el sadomasoquismo, tú te lo pierdes jefecito. —Sonrió tapándose la boca con una de sus manos para que no se le escape una risa.
—Deja de mirarme así, no te infligiré un daño. No me provocarás a hacerlo.
—Tampoco soy muy extremista, no pediré que me golpees con todas tus fuerzas, solo pido una simple orden... lo que gustes.
—No lo haré Yuri, no es mi estilo...
—Intenta por favor. Cúmpleme este capricho ¿Si?
Pero Otabek seguía negándose a ese tonto juego que le proponía donde ya cansado de escuchar las insistencias se limitó a ignorarlo. Gran error, porque eso solo hacía a Yuri aumentar sus insistencias, tomándolo como un desafío y terminando encima de él para suplicar su atención. Cosa que después de calentarlo lo suficiente, logró su cometido. Despertó en Otabek una desesperante lujuria que creía extinta, notando como Yurio podía revivirla cuantas veces quisiera y disfrutar de ese éxtasis. Era consciente de que ese rubio tenía un control sexual increíble sobre él y tranquilamente lo podría manipular a su antojo, de hecho, no molestaba para nada la idea. Ese día era el último en que lo tendría de tal manera y esa era excusa suficiente para querer hacerlo de vuelta con él. Se levantó repentino y alzó a Yuri para dar varios pasos en camino al baño que estaba justo al lado de su habitación. No lo dejó decir palabra alguna, lo bajó y solo habló él en ese momento:
—Si tanto quieres una orden entonces báñate aquí conmigo y déjame hacértelo otra vez.
Yuri complacido, accionó a besarlo aceptando la orden. El resto también fueron acciones.
. .
El desayuno que se hizo esperar un poco más, al final si fue preparado con mucho entusiasmo por Yuri, quien a pesar de que le costó un poco encontrar los objetos y demás, logró realizarlo mientras Otabek se terminaba de cambiar en su habitación y hablaba por llamada con Phichit para avisar que si faltaba personal o había inconvenientes, lo llame. Ese día no se presentaría hasta poco después del mediodía, pero si antes surgía alguna complicación, mejor era que avisase. Lo normal, que cada tanto avise a algún empleado cuando no estaba él presente que cualquier problema lo mantengan informado y enseguida se presentaría allí.
Antes de bajar a encontrarse con Yuri, se dio cuenta que este olvidó su celular sobre la cama entre medio de las almohadas. Llamó su atención porque aún estaba encendido y con la aplicación del Whatsapp abierta. Lo tomó para llevárselo porque seguro lo andaría buscando y por lo que notaba, Yuri era una persona que se la pasaba con el celular en mano. Quizás estaba allí abajo buscándolo con desesperación entre los sillones resultando ser que lo tenía Otabek, quien no evitó mirar así por encima y con rapidez con quien chateaba tanto, llevándose una sorpresa inesperada.
Tenía fijado dos chats, uno era el de su mejor amigo Chris con cinco mensajes sin abrir, solo el último enviado que podía leer de hacía veinte minutos decía "contéstame idiota". El segundo chat fijado era el suyo, algo que no solo lo sorprendió, también lo llenó de gratitud y ternura. Parece un simple gesto pero en realidad que lo tenga fijado entre los chats restantes sin abrir parecía de no creer ¿Tanto así lo quería y él no se percató o solo estaba exagerando al ver un simple chat fijado? Además a eso le sumo el hecho de como lo tenía agendado de nombre "Beka" con un corazón al lado fue suficiente motivo para sonreír y sentir que si podía lograr que tengan una relación amistosa más cercana como le gustaría. Todo el tiempo haciéndose mala sangre pensando que Yuri jamás lo vería de otra forma que no sea de objeto sexual y con esto le había entrado un poco la ilusión. Igualmente nada era del todo seguro porque aunque lo tenga fijado mas un nombre de contacto tan tierno, habían dando vuelta 123 chats sin abrir siendo algunos de grupos y el resto entre esos contactos eran otros tipos interesados en él. De hecho, cuando ojeó rápido los chats, había demasiados mensajes de otros hombres algunos agendados, otros no, que decían "hola lindo" "¿Cuándo nos vemos?" "Te he visto ayer y estabas hermoso" "Te extraño" entre otros que enviaban emojis de corazones, etcétera. Y de todas esas personas que le hablaban se encontraba Jean su amigo, quien envió quince mensajes y se encontraban sin abrir de hacía bastante tiempo. Experimentó ¿Lástima? porque se sentía un poco ladrón del puesto que hoy tenía "fijado" y que JJ era quien tendría que estar ahí. Pero no ahondó más en el tema y se dirigió a desayunar.
—Ten, has olvidado tu celular arriba. —Se lo entregó desviando la mirada como si pudiera zafar de fingir que no vio nada.
Yuri notó de inmediato que este no lo quería mirar para evadir la pregunta obvia que iba a hacer.
—¿Has visto algo verdad? No mientas. —Se lo quitó con algo de brusquedad y bloqueó la pantalla.
—Si... algo. Es que aún estaba encendido y fue inevitable, no intencional. P-ero no leí ninguna conversación, solo cuando lo tomé no pude evitar leer lo de arriba es todo.
Yuri dio un largo suspiro y no pareció tampoco tomárselo tan grave, solo se lamentó tener puesta la duración de pantalla encendida por treinta minutos. No era para montar tanto drama por esa tontería, no es como si ocultara algo muy importante.
—Da igual, no tengo nada que ocultar. Desayunemos.
Agradeció por lo que Yuri preparó para ambos y mientras este tomaba su café, Otabek deglutía un pedazo de tostada. Tenía por decir eso que le picaba antes que se arrepienta de no hacerlo, y fue lo suficiente de impactante para hacer que aquel casi escupa el café.
—Yuri, si quieres matarme adelante hazlo, pero nada me hará olvidar que me tenías fijado y leí mi nombre agendado como Beka. Solo eso.
—¡No me jodas! ¡Lo olvidé por completo! ¡No me jodas que vergüenza!— Más de lo claramente avergonzado que se encontraba, Yuri había pasado por todos los colores sobre su rostro y aún no sabía que responder más de lo dicho con claridad.
—Tranquilo, no es por molestarte, de verdad me parece un gesto muy dulce de tu parte.
Yuri deja la taza sobre la mesa y con sus dos manos tapa su rostro por completo, repleto de vergüenza, tratando de asimilar la situación, hasta que luego de entender el contexto, sintiéndose ridículo, comienza a reír.
—Lo admito, eso es porque me caes un poco bien Beka.
Otabek levantó una ceja interrogante porque no se conformaba con la respuesta de "un poco bien" pero supuso que para ser Yuri, decir eso era una demostración de cariño bastante importante. Creía empezar a entender como este chico funcionaba en cuanto a su manera de demostrar afecto y que sabía ocultarlo bien.
El resto de la mañana la pasaron un rato más juntos con la PlayStation cuatro jugando al último Uncharted que Yuri eligió para probar de que trataba. Un videojuego que lo atrapó bastante en su historia quedándose con la intriga, de querer seguirlo. Otabek se había pasado todo asegurando que valía la pena, que cuando gustase vuelva a seguir jugando en donde quedó porque nadie más la usaba, ni siquiera él porque no era demasiado vicioso de las consolas. De cierta manera lo hacía feliz que Yuri haya aceptado volver algún día a su casa a continuarlo y pasar otro tiempo juntos.
Era la hora de partir. Otabek se saltó ese "un poco después del mediodía" que dejó avisado, pero ni se molestó en lamentarlo porque se la pasó tan bien con Yuri que era lo de menos. Incluso ofreció a este llevarlo hasta su casa en auto, ofrecimiento que probablemente aquel negaría de no ser porque le dijo quedarle de pasada siendo favorable para ambos.
Llegando a destino, Yuri tomó su bolso y esperó a que se detenga para bajar.
—Recuerda que en cualquier momento volveré para terminar ese juego. Gracias por tu hospitalidad y por satisfacerme.
—Por supuesto, vuelve cuando quieras y... gracias a ti por pasar tiempo conmigo. —Se acercó para abrazarlo con fuerza. Algo que Yuri no esperó.
—Vaya... no me digas que ¿Quieres hacerlo aquí? —Bromeó.
—Ser cariñoso no es sinónimo de querer sexo, Yurio. —Contestó en el mismo tono bromista.
—Es una lástima que no entiendas los sinónimos de mi mundo, Beka.
—Espera... ¿Eso fue una broma o un coqueteo?
Ambos rieron creando un ambiente muy agradable. Tanto así que cuando volvieron a quedarse en silencio no podían quitarse la mirada el uno del otro que estando frente a frente era demasiado tentador besarse. Pero no estaban seguros de hacerlo, la última petición de Otabek terminó allí, en su casa. Yuri bajaría de ese auto siendo su nuevo amigo y el empleado de siempre así que se conformó con acariciarle una mejilla y rozar sus labios con uno de sus pulgares, acto que Yuri intentó copiar acobardándose en el intento para mejor tomar la decisión de saludarlo rápido y bajarse cortando con el momento a evitar que otro beso ocurra entre ellos y los haga rectificarse de su trato ya establecido.
. .
Nota de autor:
Perdón nuevamente por tardar TAAANTO en subir capítulos pero tengo otras ocupaciones. En fin, ojalá todavía haya gente que lea esto porque voy a seguir hasta terminarlo, como debe ser (?) Gracias por seguir leyendo a esas personas que confían en que esto no va a quedar en hiatus (hacen bien) Bye ~
