Capítulo 19
—Mira que compre bonito. —Jean le entregó unas cervezas para que Yuri supervise de cerca la marca.
—¡Mi marca favorita! ¿Cómo lo sabías?
—Tengo poderes. —Contestó bromeando con un destello de misterio y sonriendo pícaramente.
—Poderes de stalker en Instagram, ¿verdad? —Lo descubrió Yuri.
—Me has descubierto. ¿Siempre eres así de astuto?
Sus conversaciones siempre terminaban en risas. De Jean era natural bromear todo el tiempo y también una buena estrategia para acortar rápido la distancia con las personas. Esta vez era Yuri de quien estaba interesado tener mas acercamiento y lo convenció con esa sorpresa inesperada de comprar comida y bebida para disfrutarlas juntos.
Para Yuri no fue nada difícil notar que lo próximo dicho por JJ sería "¿Quieres que te lleve hasta tu casa?" Y acertó, pero también aceptó.
Jean, con su brillante buen humor, esperó a que Yuri suba al auto, encendió su estéreo, escogió música a un volumen aceptable y a pesar que era de noche, se puso sus anteojos negros y con una enorme sonrisa sacó su mano por la ventanilla saludando a Otabek quien le devolvió el saludo a distancia desde la puerta del restaurante.
Después de que Jean puso en marcha su auto y se fue, Otabek esbozó un suspiro cargado de resignación y cansancio deseando estar en su casa de una buena vez. Mañana no pensaba presentarse al trabajo y ya había dejado a cargo de las llaves a Phichit para que abra en su ausencia.
, , . , ,
—Fue inesperado pero me hizo feliz todo esto. Gracias. —Agradecía Yuri.
El auto ya estaba estacionado y Jean no respondió el agradecimiento. Bromeó acercando su rostro a Yuri, estirando sus labios para fingir el pedido de un beso pero fue sorprendido porque Yuri lo correspondió, y no bromeando.
Fue un beso intenso, con delicadeza y detenimiento. Había ganado algo mucho mejor que solo risas.
—Vaya. Eso se sintió muy bien. —Halagó Jean.
—También se dar sorpresas chico que usa gafas de sol en la noche.
—Pero me veo bien con ellas ¿No?
—Eres un pa-ya-so —Dijo Yuri mientras sonreía y le acariciaba el rostro. —Y si, te ves bien con ellas. Aunque prefiero mirarte a los ojos. —Se las quitó y volvió a besarlo.
Ambos entraron a la casa para comer las pizzas y tomar las cervezas mientras continuaban hablando tonterías y riendo tanto que cualquiera pensaría que estaban ebrios. A Yuri le resultaba muy simpática esa forma de ser que tenía Jean. Si lo estaba tratando de ligar, lo estaba haciendo bien. El ambiente generado entre ellos era honesto y sus charlas eran mejor si agregaban buen sentido del humor. Las partes un poco mas serias eran cuando se tocaba un tema personal o cuando se detenían para entregarse besos y caricias.
,, . ,,
Jean envió un mensaje a Otabek pidiéndole encarecidamente que si su esposa llegase a preguntar por él, contestara que estaba en su casa pasando una noche de amigos. Mensaje que Otabek respondió con un simple "ok" para luego dejar su celular en la mesa del dormitorio mientras se acomodaba para dormir, cosa que se imposibilitaba por lo molesto que se sentía -sin entender bien la causa- y continuando así un largo rato mientras se giraba a la izquierda y a la derecha esperando que alguna posición logre relajarlo para conciliar el sueño.
Volvió a tomar su celular para mirar lo primero y único que le importaba: el chat de Yuri. No entendía porque seguía mirándolo si ya no se hablaban tanto como antes.
Tenía activada la última vez y según decía allí, no se conectaba desde varias horas. Imaginó que no tocó el celular en casi todo el día por estar trabajando y porque ahora tenía visitas en su casa. No era buena idea enviar un mensaje en esa hora, aunque a su vez, era consciente de que para los horarios en que Yuri se solía dormir, no era tan tarde. Recordó las veces que se quedaron hablando por audios o escribiéndose hasta las 3:30 am porque ninguno conseguía dormirse.
Ahora era diferente de las otras veces porque tenía motivos para no poder dormir tranquilo y aunque seguía sin entender -o como diría Jean, sin querer ver la realidad- esas afirmaciones negativamente dolorosas no lo dejaban en paz.
Yuri estaba con su mejor amigo.
Era obvio lo que pasaría.
Yuri estaba distante con él pero feliz con Jean y siendo complacido mucho mejor.
Tienen una mejor química y Yuri parece reír mucho a su lado.
Yuri estaba bien al lado de Jean.
Y así continuaban sus pensamientos donde su eje eran aquellos dos. Pero no estaba arrepentido de dejar el camino libre para Jean, estaba deprimido por saber que aquel logrará hacerlo mas feliz con ese carisma único y seductor que él no tenía y que seguro por no tener una forma de ser así, Yuri ni ser su amigo le interesa.
Era un hombre adulto que cumplía con todas las responsabilidades de uno pero sintiéndose tan desafortunado para el amor, tan torpe y ciego, tan confuso que sus dedos se movieron solos casi como si no fuera su control y envió un mensaje a pesar de saber que no contestaría.
Beka (en línea)
Buenas noches Yuri [1:40 am]
Yuri (en línea)
Buenas noches. Espero descanses bien Beka. [1:42 am]
No se esperó una contestación, mucho menos una rápida. Sin embargo sucedió y de alguna manera lo tranquilizó entender que Yuri no lo odiaba. Tal vez si estaba exagerando todo y tal vez debería quitarse esa estúpida sensación de querer estar pendiente de Yuri, de dejar de crear esa dependencia emocional que no correspondía. No estaba bien y quería con todas sus fuerzas dejar de sentirse así.
Todo lo llevaba a enredarse mas en lo obvio otra vez: le interesaba demasiado, le gustaba.
,, . ,,
Cuando Yuri escuchó el sonido particular proveniente de su celular sabiendo que era un sonido que solo hacía cuando Otabek le enviaba un mensaje, olvidó su atención en la anécdota que le estaba contando Jean y la puso en su teléfono.
Se levantó a buscarlo en su bolso y cuando leyó su mensaje, no evitó sonreír a medias.
Jean lo analizaba atento porque después de haber recibido ese mensaje de vaya a saber quien, se lo veía mas en las nubes.
Yuri quería evitar contacto con Otabek. Era lo que decidió pero cuando recibió aquel mensaje solo pudo sentir pena. Pena por un tipo que sospechaba, no podía dormir como veces anteriores cuando hablaban por mensajes a esa hora y no quiso ser malvado ni descortés y contestó. Y aunque se carcomía interiormente por querer preguntar si ocurría algo, recordó su nueva postura con respecto a Otabek: distante.
Después de contestar ese mensaje volvió a su realidad. Pensó que ya era hora de dejar un poco de hablar.
No tuvo que hacer demasiado de su parte. Jean se había levantado de su asiento para acercarse a besarlo y despedirse de él. Fue como si leyera los pensamientos de Yuri.
—He conseguido tus deliciosos besos y me hicieron feliz. Lástima que debo irme. —Estiró sus brazos levantándose de su asiento esperando a que Yuri también lo hiciera.
—¿Te irás 2:20 de la mañana? Muy gracioso. ¿Qué piensas decirle a tu esposa? Hola amor, hoy tuve tanto trabajo, pero tanto, que llegué a casa casi a las tres de la mañana. Increíble ¿No?
—¿Y piensas que iré a casa a esta hora? Para algo tengo un mejor amigo al tanto de mi situación.
—Eres pésimo actor ¿Sabes?
Jean levantó una ceja interrogante esperando que se explique mejor.
—Jean, no tienes que usar tu falsa compasión o mentirme para que te diga que te quedes conmigo esta noche. Ya sabes que te quedarás ¿O me equivoco?
—Okey, okey. Me has atrapado a mi y mi falsa condescendencia —Contestó mientras reía porque entendió que definitivamente no podía engañar a Yuri.
—Ahora solo tienes que volver donde estabas. —Lo tomó de una mano para llevarlo otra vez a su asiento y sentarlo a la fuerza. Su invitado no iba a escapar de lo que se buscó.
Yuri se hizo espacio encima de Jean para ser directo en terminar con la distancia y besarlo frenéticamente. No era momento de pensar demasiado las cosas, era el momento de la acción y si esto no avanzaba se arrepentiría.
El beso que se prolongó demasiado fue acompañado de manos que jugaban en los cuerpos ajenos a conocerse un poco mejor. En estas situaciones los pensamientos se vuelven borrosos y el placer inunda toda posibilidad, pero en este caso en Yuri estaba pasando algo distinto mientras besaba a ese tipo: si pensaba, y nada tenía que ver con lo que estaba pasando. Era sobre sus decisiones, de algo que no terminaba de entender. De como pasó a aceptar tan fácilmente a Jean si se supone que no le interesaba tanto como Otabek y que no era conveniente volver a intentarlo con ninguno de los dos por todo lo que ya pasaron.
Luego lo recordó.
Estar con Jean no era solo por placer, eso era un cuarto de lo que realmente había tras sus verdaderas intenciones. Detrás ocultaba que lo hacía para cerrar un ciclo, para comprobar que seguía siendo el mismo desalmado que se acostaba con cualquier hombre por capricho propio y no por amor. Para que se entienda quien era él y para que lo entienda Otabek... que vea quien era y que deje de mirarlo como si necesitara ayuda o amor porque él no lo aceptaría. Otabek lo vio irse con Jean y tenía que entender lo que iba a pasar.
Era la mejor oportunidad para liberarse de todas esas confusiones que giraban en torno a la misma persona.
Asegurado sus pensamientos, volvió en si y continuó con su aventura.
Después de ese intenso beso, una sonrisa lasciva nunca venía mal porque era como un punto y aparte para pasar de la acción a la verdadera acción.
Se tomaron las manos y se dirigieron al cuarto sin decir palabras de por medio. Ambos estaban decididos a lo mismo: tirarse a la cama y esperar que entre besos, caricias y juegos entren en calor.
. , , .
Todos los lugares posibles eran explorados por manos y lenguas sobre todo los esenciales que causaban excitación. El juego se había vuelto de la forma en que a Yuri tanto le encantaba: salvaje.
En ciertos momentos tenían cuidado de no excederse. Les estaba encantando morderse en partes específicas pero si no se detenían podrían dejar marcas y eso sería malo. En realidad, malo para Jean porque a Yuri mucho no le importaban las marcas, solo las "visibles" como el cuello o brazos. No quería que su vida sexual se viera expuesta por las marcas rojizas o moradas que quedasen después de una noche extrema de sexo. No era su estilo. Por parte de Jean, era obvio que si su esposa lo encontraba con alguna mínima marca sería su fin.
Las sensaciones lujuriosas que los invadían no se podían negar y hacían un excelente trabajo estimulándose mutuamente pero JJ quería ser el chico malo y excederse. Sabía que a Yuri le encantaban los excesos así que accedió.
Sin darse cuenta se encontraban desnudos y tan excitados como llenos de marcas. Los dos habían llegado a un acuerdo sin siquiera hablarlo, un acuerdo impulsado por una necesidad en común: sexo salvaje.
Una tortura mutua donde competían quien lo hacía mejor. Ahogo, mordidas, jalones de cabello, y rasguños para llegar al auge del placer, para inundarse en gemidos que salían en contra de sus voluntades pidiendo más y aumentando la velocidad.
Jean tenía su objetivo mas que cumplido sin embargo no podría olvidar nunca esa hermosa vista desde diferentes posiciones que le regalo Yuri. Esa noche solo deseo que no termine nunca porque realmente hacía mucho que no se la pasaba tan bien y no quiso fingir que se había sentido como uno mas del montón así que halagó a Yuri diciendo que era fantástico como lo hacía.
Yuri no negaba para nada que aquel hombre estuvo bien y que le encantó el sadomasoquismo que compartieron mientras mantenían relaciones. Su tipo de hombre favorito en la cama era exactamente así y ya se esperaba que Jean fuera de esa forma pero no pensó que tanto.
Ambos estaban mas que satisfechos con los resultados y no estaban pensando en volverlo a repetir. Sin embargo hubo algo que si los preocupó un poco de su futuro y eran las marcas repartidas por todos sus cuerpos. Habían excedido el límite puesto al principio y Jean no solo tenía mordidas y chupones en partes visibles sino que también unos enormes rasguños por sus brazos y en la espalda que se notaban demasiado.
—De gatito a tigre feroz lograste pasar. —Decía JJ mientras se miraba las marcas de su espalda y brazos frente a un espejo que Yuri tenía en su habitación. —Pero tu también estás en problemas con esos enormes chupones que llevas en el cuello.
—Digamos que estamos a mano. Además ¿Te arrepientes de llevarlos? Hace un rato no parecía molestarte para nada. —Contestaba en tono provocador desde la cama.
—Claro que no me arrepiento. Eso estuvo demasiado bien. Puedo usar mangas largas, poleras o incluso arreglarlo un poco con maquillaje hasta que se vaya. Ya buscaré la vuelta. Ahora me siento un hombre satisfecho y feliz. —Se acostó nuevamente en la cama junto a Yuri y se tapó para abrazarlo por debajo plantándole un suave beso para luego dejar que se acurruque en su pecho hasta dormirse.
