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-¿Dónde estabas Lin? –Preguntó su padre cuando le vio llegar de quien sabe dónde.- Debes ir con el resto de los chicos.
El torneo estaba a punto de dar inicio, los chicos estaban reunidos en la arena y los padres estaban repartidos entre las gradas. Desde donde se encontraba sentado podía ver a su hija acercarse a Makoto y a Goh, en un inicio pensó que el pequeño ruso huiría, pero no fue así.
-¿Está ocupado este lugar? –Era Max que llegaba a su lado con una charola de bocadillos.- Takao estará ocupado con el señor Dickenson, no me apetece quedarme por ahí detrás del escenario.
Rei sonrió, negando con la cabeza cuando el rubio le ofreció de lo que llevaba, nachos bañados en mayonesa y queso.
-Oh, creo que te ganaron tu asiento –escuchó desde atrás y al voltear vio a Kai dedicándole una mirada asesina a su compañero ruso.
Rei se levantó para saludar al grupo que llegaba, tenía un siglo sin ver a Boris ni a Yuriy. En cuanto tocó el turno de saludar a Kai, Rei sintió su rostro ligeramente caliente.
-Vaya… ¿es por esto que has estado insoportablemente de buen humor hoy? –preguntó Boris, observándolos con media sonrisa.
-Basta, Boria –gruñó Yuriy, empujándole para que se sentara en la fila detrás del chino.
-¿Quieres que cambiemos de lugar, Kai? –preguntó Max amablemente y antes de escuchar respuesta ya se había levantado para dejar libre el lugar junto a Rei.
-¿No es adorable? Es como si todos sus amigos conspiraran para que estén juntos.- Se burló Boris, al ver al pequeño Max sentarse a su lado.
-Cielos ¿siempre es tan insoportable? –Preguntó Max, compartiendo con Yuriy un poco de lo que comía.
-Me apena admitirlo, pero así es…- Respondió el pelirrojo, tomando una pequeña tortilla con queso, a lo que Rei rió al frente.
A veces los extrañaba, envidiaba un poco que todos ellos se vieran frecuentemente ahí en Japón, mientras que él era el único que vivía lejos.
-No le prestes atención –dijo el bicolor, un poco avergonzado.- Es un niño grande.
Rei soltó una risa que a oídos del ruso sonó adorable.
Y era el momento en que daba inicio el torneo, ver a los adultos parecería un espectáculo para los niños, si hubieran prestado atención.
Max y Boris gritaban emocionados, compitiendo secretamente entre ellos, para ver quien gritaba más fuerte.
La cara de Goh, al ver a Boris gritar de esa forma desde lejos, no tenía precio.
-A Goh le avergüenza que haga eso…- murmuró Kai sólo para que Rei escuchara.
-Puedo imaginarlo -respondió entre risas.
Mientras que Makoto saltaba en respuesta a los gritos de Max, saludándolo con entusiasmo.
Cuando Lin pasó al frente, Rei levantó los brazos con emoción, pero la chica le miró amenazadoramente, así que se abstuvo de gritar. Lin pronto llegaría a esa edad complicada donde no quiere llamar la atención más de lo necesario. Aun así, los gritos de Max y Boris se escucharon fuerte y claro, logrando que el rostro de la chica se pusiera rojo.
Los encuentros pasaron unos más interesantes que otros, otros más ruidosos que algunos. Finalmente era un torneo infantil, la emoción era más de los padres que de los competidores, aunque los chicos se divertían también.
El grupo se había reunido con los pequeños después del último juego.
La final y la semifinal se llevarían a cabo al día siguiente y teniendo a 3 de los 4 niños que participarían en las contiendas del día siguiente, los Bladebreakers no podían sentirse más orgullosos.
Después de una despedida no tan rápida, los chicos se separaron para terminar sus propios asuntos.
-Lin –le llamó su padre y la chica finalmente dejó ir a Makoto con sus padres que le esperaban cerca de las oficinas de administración.- Hoy… el tío Takao y el tío Max nos han invitado a su casa, para cenar juntos y practicar un poco antes de dormir.
-Eso suena bien. – Sonrió la chica mientras ambos caminaban a la salida.
Quedarse en casa de Makoto era algo así como una costumbre cuando viajaban a Japón, los mayores se divertían conversando hasta muy tarde y los pequeños, aunque intentaban estar despiertos el mayor tiempo posible mientras se divertían estando juntos, no lo lograban y terminaban dormidos.
-¿El señor Kai también se quedará? Él nunca se queda porque a Goh no le gusta, pero tal vez en esta ocasión quiera quedarse con nosotros ¿no crees?
Rei se tensó ligeramente pero no detuvo su paso.
-En esta ocasión… el señor Kai y yo… tenemos algunos planes –soltó finalmente.
Lin levantó la mirada, boquiabierta.
-¿Sólo ustedes? ¿Cómo en un plan de cita?
-No digas esas cosas, Lin –dijo, aclarando la garganta.- Vamos a salir como los amigos que somos y no quiero que menciones nada de esto… o me olvidaré de nuestro acuerdo.
-¡Papá! ¡No digas eso en voz alta!
-Lo mismo digo…
Los dos salieron del edificio entre gruñidos de la pequeña y risillas discretas del mayor.
-Bien, si Goh se queda, yo también me quedo ¿Ustedes vendrán después, verdad?
-Nosotros sólo estaremos unas horas fuera e iremos con ustedes para pasar la noche juntos, como siempre ha sido.
-Está bien –sonrió mentalmente la chica y su sonrisa se amplió al ver a los rusos caminar hacia donde estaban ellos.
-¿Quieren que les lleve a su hotel? –preguntó con una sonrisa encantadora que hizo ruborizar a Rei.
-Sí, gracias. –Sonrió de vuelta.
Los dos menores se miraron y Lin le sonrió a Goh, quien solo gruñó internamente.
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No estaba muy segura de este cap, creo que ha pasado tanto tiempo desde que escribí alguna escena de Beybatallas que esta se me hizo rara de escribir (o sea, ni siquiera hay una Beybatalla, pero creo que es por eso mismo).
Cuando escribo una historia, a veces hay un punto en el que no puedo avanzar porque repito y repito el cap sin convencerme, es como un obstáculo que no puedo superar por más que lo re-escriba, a veces (muchas veces), tengo que rendirme, escribir lo mejor que mi capacidad me lo permita y dejarlo ir, para poder seguir con la historia, sino podría quedarme en este punto eternamente . Así que este cap es ESE punto, el obstáculo! Aun así espero poder darles la mejor versión que pude escribir de este cap, perdón si sienten que no fue asi T_T
