Hola, chicos. Antes que nada, quiero disculparme por la demora. He tenido una mezcla de bloqueo creativo con exceso de responsabilidades (estudio dos carreras universitarias y hago tareas ajenas para ganar dinero extra, así que apenas me da tiempo de respirar). Pero tenía muchas ganas de escribir, y quise aprovechar que es fin de semana.

Bien, dicho esto, quiero hacer una aclaración (o más bien, una nota). A partir de ahora, comienza lo que considero la segunda fase del fic. De allí el nombre del capítulo. El beso entre Chat y Marinette cambia completamente la partida y el verdadero drama (sí, todo esto fue solo un preludio) comienza ahora. No prometo actualizar seguido, pero trataré de dejar varios capítulos antes de que mi episodio maniaco de turno termine.

Bueno, ahora sí, volvamos a la historia.


Adrien despertó en algún punto de la madrugada cercano al amanecer, aún transformado en Chat Noir. Se dio cuenta de que tenía a Marinette entre sus brazos; el cuerpo de la chica encajaba perfectamente con el suyo propio. Por puro instinto, hundió su rostro en el cuello de la chica, respirando su aroma con fuerza, despertándola con el movimiento. Ella se aferró a su cuerpo. Permanecieron entrelazados de esa forma en completo silencio, aún en el limbo de la inconsciencia, por lo que les pareció una eternidad. Pero en algún momento tenían que volver a la realidad; los primeros rayos de sol comenzaban a insinuarse y ambos tendrían que ir a la escuela. A demás, Adrien tenía que volver a su casa, pues corría el riesgo de que su padre descubriera su ausencia. Con todo el pesar del mundo, se separaron.

Marinette tuvo la impresión de que sería una despedida incómoda, así que el suave beso que Chat depositó en sus labios la tomó por sorpresa.

- Te veré en la noche, princesa. Te quiero. - Le susurró el héroe dulcemente, antes de marcharse. Marinette se llevó los dedos a los labios, confundida y asustada, pero con una extraña sensación de calidez inundando su pecho. Muy tarde, se dio cuenta de que no le había respondido.

Casa uno, por separado, tenía una noción de cuantas complicaciones se desencadenarían por ese beso, pero ni juntos podrían haber calculado la magnitud de los conflictos que acababan de desencadenar.

Ambos fueron a la escuela sintiéndose en otra dimensión. El primer impulso de Adrien al verla sentada en el lugar de siempre fue lanzarse hacia ella y besarla nuevamente, pero sabía que solo lograría asustarla de esa manera. Mientras se preparaba para la escuela, el chico se había cuestionado cientos de veces por haberse dejado llevar por un impulso y dar ese paso como Chat Noir y no como Adrien Agreste. Había complicado las cosas de manera indescriptible. Pero ahora no podía dar marcha atrás, así que, con ayuda de todo su autocontrol, formó una sonrisa y se acercó a saludarla como se saluda a una amiga. Ella le respondió con una sonrisa.

- ¿Te molesta si me siento contigo el día de hoy?

- ¡Claro que sí! Quiero decir, claro que no... Yo, bueno, sí... A lo que me refiero es que claro que no me molesta, eso no podría molestarme. Lo que quiero decir es que... - Al ver como la chica se ponía a tartamudear como en los viejos tiempos, Adrien no pudo evitar soltar una pequeña risa. Inmediatamente, se arrepintió, con miedo de que la chica interpretara el gesto como una burla, pero para su sorpresa, la chica comenzó a reír. Después de unos segundos de confusión, el se le unió.

- ¿Y a qué se debe esta drástica decisión? - Preguntó la chica con una chispa de humor, una vez que ambos se calmaron.

- Bueno... - Se interrumpió, mirando hacia donde estaba Lila. - Digamos que necesitaba un cambio de aires. - No pudo conocer la réplica de la chica, pues Nino lo interrumpió, preguntando si nuevamente había olvidado su mochila. El pequeño drama que se desató a continuación lo hizo olvidarse del tema.

Pasaron casi toda la mañana juntos, charlando y bromeando como si los meses anteriores jamás hubieran existido, con la diferencia de que esta vez, estaban solos. Marinette, a pesar de las ojeras, estaba radiante, tanto que a Adrien se le estrujaba el corazón cada que la veía. A la hora del descanso, ambos compartieron el desayuno de Adrien, a pesar de las protestas de la peliazul; él insistió en que no tenía tanta hambre. Eso era mentira. Finalmente, antes de que sonara el timbre, acordaron que comenzarían a reunirse para trabajar en el proyecto. El chico prometió enviarle los horarios disponibles en cuanto hablara con Nathalie.

La tarde pasó con tranquilidad, sin akumas, ni sentimounstros ni mensajes de odio. Tras terminar sus tareas, Marinette se quedó dormida, mucho antes de que el sol se ocultara. Estaba tan agotada que pudo permanecer así toda la noche, pero el sonido de unos golpes en su ventana la despertaron: Era Chat Noir.

Los sentidos de la chica se pusieron en alerta de inmediato. Durante todo el día, no había recibido un solo mensaje suyo, aunque lo había esperado. Incluso se había quedado dormida con el celular en la mano, esperando. Sus nervios habían aumentado a lo largo del día, y aunque gracias a Adrien había logrado distraerse un poco, su euforia se había transformado en miedo en cuanto se quedó sola. ¿Y si todo eso había sido un error? ¿Si Chat la había besado por lástima y ahora se arrepentía? Tal vez, en ese momento, había llegado a decirle que todo había sido un error y no volvería nunca más. Sintió miedo, pero aún así, abrió la ventana. En cuanto lo hizo, el héroe se lanzó sobre ella como un animal salvaje lo haría con su presa, y devoró sus labios en un beso desesperado que ella correspondió por inercia.

No había forma de que Marinette supiera cuantas veces, a lo largo del día, su compañero tuvo que contenerse para no besarla como lo estaba haciendo ahora, ni la desesperación con la que había esperado a que todas las luces de la mansión Agreste se apagaran para poder escabullirse de forma segura. Así que no entendía la desesperación de ese beso, pero de igual forma, le correspondió. En un momento, ambos tuvieron que separarse para tomar aire, pero sus frentes permanecieron unidas, mientras sus alientos se mezclaban. Con todos sus temores disueltos, al menos por el momento, la chica cayó en cuenta de que no había respondido la declaración de su compañero en la mañana.

- Yo también te quiero, Chat.


Bien, no introduje a los kwamis en este capítulo porque, como dije, es una introducción al segundo acto de la historia. Tal vez, por eso también de la impresión de que fue muy brusco. Pero consideremos que Marinette/Ladybug y Chat/Adrien han convivido durante años (recordemos que en este fic tienen 17) y han desarrollado lazos emocionales muy fuertes. Sumando esto a la inestabilidad emocional de Marienette que la lleva a desarrollar dependencias emocionales fácilmente y el hecho de que Chat lleva años enamorado de ella...

A demás, este capítulo es mi forma de justificar los cambios de roles que se presentarán a continuación. Por otra parte, quiero hablar un poco más del perfil psicológico de Marinette en este momento.

Cuando una persona presenta ciertos transtornos depresivos, las actitudes de la persona varían mucho. No solo hablando de apatía y tristeza, sino de periodos de confusión emocional tan fuertes, que la persona no sabe lo que siente. También se presentan altibajos emocionales muy fuertes, en los que la persona, en determinado momento se siente feliz, casi eufórica, y después, extremadamente decaído y pesimista. Esto está muy relacionado con el desarrollo de episodios maniaco-depresivos.

En resumen; Marinette es un desastre.

En fin, nos leemos luego. Abrazos, bye.