- ¡Bueno, creo que por hoy es suficiente! - Exclamó Marinette, con una sonrisa, mientras se estiraba tras estar trabajando por horas.
- ¿Segura? Es fin de semana. Podemos seguir trabajando hasta la madrugada, como la otra vez. Nathalie puede llamar a tus padres y mi guardaespaldas puede llevarte a casa. - Adrien estaba usando todo su autocontrol para no verse desesperado. Aún no se sentía listo para separarse de ella, especialmente, porque a la mañana siguiente tenía una sesión de modelaje, y no podría darse el lujo de desvelarse.
- No creo que sea necesario. A este paso, tendremos el generador funcionando para la próxima semana; según Ms. Mendeleiev, somos el equipo que tiene más avances, por mucho... A demás, mis papás salieron de la ciudad y prefiero no dejar la casa sola por mucho tiempo. - Añadió, con algo de pena.
- Entiendo... - Respondió, algo desanimado. Marinette se sintió un poco mal por él, pensando en que su reacción se debía al poco contacto que tenía con amigos fuera de clases.
- Si tienes tiempo libre, podemos seguir trabajando mañana. -
- ¡Por supuesto! - Respondió de inmediato, con una enorme sonrisa. - Estaré libre después de medio día, así que no creo que haya inconveniente. Te enviaré un mensaje para confirmar.
Esas semanas habían sido bastante buenas. Marinette no se había cortado ni una sola vez y gracias a los cuidados de Chat Noir, sus heridas estaban cicatrizando sin problemas, a pesar de que le quedarían bastantes cicatrices. Había recuperado un poco de peso y una fracción de su humor habitual. Gracias a Adrien, ya no estaba tan sola en el colegio; regularmente desayunaban juntos. En las tardes, la chica estaba comenzando a pasar tiempo con sus padres nuevamente, tratando de reparar su relación familiar, y aunque estaba siendo difícil, Tikki Y Chat Noir la animaban cuando sentía que ya no podía seguir más... Y hablando del héroe de París, este la visitaba casi todas las noches. A veces la ayudaba con sus diseños, otras veces, veían alguna película juntas, a veces charlaban y algunos días, solo se hacían mutua compañía en silencio. Se había habituado a su presencia al nivel de sentirse completamente cómoda en su presencia. No sabía si podía considerarlo o no su novio, pues la situación con su identidad como superhéroe era demasiado complicada, y como Ladybug, tenía que disimular para no comprometer su identidad secreta. Pero en ese momento, evitaba pensar en etiquetas, pues eso solo la alteraba; lo tenía a su lado y con eso era suficiente por el momento.
- En ese caso, nos vemos mañana. Ya es un poco tarde. - Dijo señalando su reloj. Eran más de las once de la noche.
- Diablos, no había notado la hora. - Respondió Adrien, ligeramente avergonzado. - Puedo pedirle a mi guardaespaldas que te lleve. -
- No es necesario. París es bastante tranquilo. - No mentía. Gracias a los superheroes, los índices de criminalidad normal habían disminuido notablemente.
- Insisto.
- De verdad, está bien así. Tengo ganas de caminar un poco para despejarme. -
No muy convencido, Adrien la acompañó a la entrada de la mansión. Se despidió de ella con un beso en la mejilla. Ninguno de los dos escuchó el flash de la cámara mientras se despedían. El rubio observó cómo la chica se colocaba sus audífonos, despreocupada, y desaparecía en medio de la noche.
- Esto no me convence, Plagg. - Comentó el chico, mientras volvía a entrar a la mansión.
- Chico, sabes que es Ladybug. Puede hacer papilla a cualquiera que trate de pasarse de listo con ella. -
- Aún así. Es increíblemente distraída... Creo que sería mejor si... - Con cuidado, el chico estudió los ruidos de la mansión; probablemente su padre y Nathalie ya estaban dormidos. Subió a su habitación, sacó un enorme pedazo de Camembert y se lo ofreció a su kwami. - Date prisa, Plagg. - Tras un suspiro, el Kwami procedió a zamparse la porción de queso.
- ¡Plagg, garras fuera! - Y tras un destello verde, el héroe gatuno se escabulló por la ventana.
Gracias a su visión nocturna, no tardó en localizar a Marinette a unas calles de distancia. La siguió desde una distancia segura, sin que la chica se diera cuenta. A pesar de estar atento ante cualquier peligro con el que su amada pudiera toparse, no pudo evitar deleitarse con la vista que ofrecía; Marinette llevaba un vaporoso vestido blanco hasta las rodillas que, junto con el cabello suelto, le daba un aire casi etéreo. Recordaba que su padre, al pasar por el estudio, había elogiado a la chica por ese vestido, pues era un diseño propio; en respuesta, ella había sonreído de una forma que le había detenido el corazón por un momento. Mientras caminaba, iba tarareando una melodía que le sonaba ligeramente familiar, y, estando segura de que nadie la veía, a veces daba algunas piruetas, como si de un vals secreto se tratara; cada que lo hacía, el héroe sentía que su corazón estallaba de amor.
Después de unos minutos, la joven llegó a su casa sin imprevistos y sin la intervención de su guardaespaldas. La observó entrar a la panadería y desaparecer de su campo de visión. Chat Noir suspiró. Ya estaba a salvo, y sabía que tenía que volver a casa, pero, ¿ya estaba ahí cierto? Unos minutos más no deberían hacer una diferencia, y moría por ver unos minutos más a su amada, y por qué no, pasar por un beso de buenas noches.
De un salto, el joven llegó a la ventana de Marinette. Escuchaba la música sin problemas desde afuera; sonrió al reconocer a The Neighbourhood.
Use the sleeves of my sweater
Let's have an adventure
Head in the clouds but my gravity's centered
Touch my neck and I'll touch yours
You in those little high waisted shorts, oh
De un momento a otro, la peliazul entró nuevamente a su campo de visión. No lo vio, pues bailaba con los ojos cerrados, fundiéndose con la música y haciéndolo suspirar, embelesado. Amaba verla así, despreocupada, feliz, como antes de que todo sucediera. En esos momentos entendió que, de no ser por la extraña forma en la que Marinette actuaba cuando él estaba cerca (adorablemente extraña, pero que no lo dejaba ver la esencia de la chica), irremediablemente hubiera caído a sus pies de todas formas, sin importar las identidades, las máscaras o cualquier cosa. Decidió observarla un poco más, sin interrumpir a la chica de su abstracción. En algún punto de su danza solitaria, se había deshecho de sus sandalias.
Coming down
One love, two mouths
One love, one house
No shirt, no blouse
Just us, you find out
Nothing that I wouldn't wanna tell you about, no, no
¿Sería una mala idea entrar silenciosamente, para no interrumpirla? No quería asustarla. Pero al mismo tiempo, quería estar más cerca de ella. Decidió arriesgarse. La música sonaba tan fuerte, y el chico era tan ágil, que Marinette ni siquiera se inmuto cuando Chat Noir empujó la ventana y se deslizó al interior de la habitación. En ese momento, pudo apreciar que, a demás de bailar, tarareaba la canción discretamente. De reojo, notó una mancha roja moverse rápidamente, y supuso que era Tikki escondiéndose. Pero eso, y todo lo demás se borró de su mente cuando observó que, al ritmo de la música, Marinette acercaba su mano al discreto cierre al costado de su vestido y, con una lentitud desesperante, lo deslizaba hacia abajo, sin dejar de bailar en el proceso.
¿No pensaba desvestirse frente a él, cierto? Pero entonces recordó que se había metido en su habitación sin que ella se diera cuenta. ¿Debía carraspear o tirar un jarrón? ¿O tal vez irse en silencio, de la misma forma que había llegado? La música se detuvo, y creyó que se trataba de un castigo divino por espiarla, que la chica abriría los ojos y lo correría a patadas por ser un pervertido, pero no, simplemente, la canción había terminado. Durante esos eternos segundos, creyó que el la chica sería capaz de escuchar los violentos latidos de su corazón. Pero eso no pasó; en su lugar, comenzó a sonar una nueva melodía, una que, aunque no conocía, le hizo sentir un escalofrío en la espina dorsal con los primeros acordes. Tenía un ritmo exquisitamente sensual al que Marinette no tardó en adaptarse, mientras, dándole la espalda, terminaba de bajar el cierre de su vestido.
Take you like a drug
I taste you on my tongue
You ask me what I'm thinking about
I tell you that I'm thinking about
Whatever you're thinking about
La joven deslizó las mangas del vestido, descubriendo sus hombros. Y un segundo después, dejó caer el vestido, el cual se deslizó por su cuerpo con una lentitud exasperante, revelando su piel cremosa, las marcas de su espalda y muslos, así como una ropa interior blanca y lisa, mientras ella seguía contoneando las caderas suavemente. Chat Noir tragó saliva; la había visto con poca ropa en otras ocasiones, pero esto era diferente. La chica dio unos pasos al frente para salir del vestido, y se agachó para recogerlo. El rubio pensó que el movimiento no pudo haber sido más sensual si hubiera sido hecho adrede.
En ese momento, Marinette se giró en su dirección. Y abrió los ojos.
Marinette ni siquiera fue capaz de gritar; se quedó congelada al ver la mirada depredadora que Chat Noir le dirigía. Nunca lo había visto de esa forma, tan tenso, respirando de forma tan violenta. Ni siquiera durante las batallas. Cuando habló, su voz sonaba tan grave que le arrancó un escalofrío.
I tried to write your name in the rain
But the rain never came
So I made with the sun
The shade, always comes at the worst times
- Me detendré si lo pides.
Y acto seguido, se lanzó hacia ella como un animal salvaje, a besarla con desesperación. Nunca se habían besado con tanta voracidad, y ambos sabían que, si continuaban, eso podría llegar demasiado lejos. Pero la sensación del cuero contra su piel desnuda y el olor de Chat Noir no permitían a Marinette pensar claramente. En un momento, la tenía acorralada contra la pared y en un movimiento brusco, la tomó de los muslos y la elevó en el aire. Por inercia, ella rodeó su cadera con las piernas y profundizó más el beso. Los labios de Chat Noir abandonaron los suyos y se deslizaron a su clavícula, arrancándole algunos suspiros que rápidamente se convirtieron en gemidos cuando comenzó a mordisquear su cuello. No lo detuvo cuando sitió como batallaba por desabrochar su brasier, ni cuando sintió que sus senos quedaban expuestos. Sin despegarla de su cuerpo, el chico la cargó hasta el escritorio, donde tiró todo de un manotazo antes de depositarla sobre el escritorio con delicadeza.
Pronto, los besos dejaron de ser suficiente. Marinette buscó con desesperación el cierre del traje, para poder sentir la piel de su amante. A los pocos segundos, la camisa del traje estaba en el suelo, al igual que uno de los guantes. A pesar de las prendas que aún lo separaban, ella podía sentir la erección de Chat Noir sobre su propia entrepierna. Él la acercó más, para aumentar la fricción, mientras su mano desnuda, de una inusitada suavidad, acariciaba su espalda. Con las manos temblorosas, desabrochó el cinturón de cuero negro, buscó el cierre en el pantalón y comenzó a bajarlo léntamente, haciendo jadear al chico. Ambos pararon de golpe y se miraron a los ojos, expectantes y repentinamente conscientes de lo que estaba por suceder cuando la chica logró liberarlo. La atmósfera era más cálida de lo habitual en una noche de primavera.
Con un beso, Marinette dio a entender que estaba bien, que ella lo deseaba. Con la mano denuda, Chat Noir movió la ropa interior de la chica hacia un lado. Pudo sentir su humedad con la punta de los dedos. Comenzó a jugar con ella, acariciándola en el exterior, haciéndola gemir su nombre cuando introdujo el primer dedo, mientras masajeaba su botón suavemente con el pulgar. Su respiración cada vez más errática, sus gemidos, sus uñas clavándose en su espalda desnuda le decían que lo estaba haciendo bien.
Antes de llegar al orgasmo, ella lo detuvo. Chat entendió la petición silenciosa, y dejó que ella lo tomara y lo guiara a su entrada, a su propio ritmo. Estaba tan húmeda que comenzó a deslizarse dentro de ella sin problemas. Lo hizo con una lentitud tortuosa para ambos, tratando de no lastimarla; era una tortura exquisita. La música seguía sonando en el fondo, pero en ese momento, solo importaban sus respiraciones. Cuando estuvo completamente adentro, ella comenzó a mover suavemente las caderas, dándole a entender que estaba lista. Chat Noir comenzó a moverse con suavidad, apretando suavemente su trasero, mientras jadeaba contra su cuello, hasta que Marinette dijo algo que lo descolocó.
- Más duro, por favor. - Gimió junto a su oído, haciendo que su amante perdiera la razón.
No tuvo que pedirlo dos veces. El ritmo de las embestidas comenzó a ir in cresendo, al igual que los gemidos de la chica. Que le pedía, le rogaba, que por favor, no se detuviera, mientras sus uñas se clavaban tan fuerte en los hombros del héroe de París que la sangre comenzaba a teñir de rojo su piel, pero el parecía no darse cuenta en medio del frenesí, tratando de darle a su amada lo que pedía, disfrutando de su calidez mientras la devoraba, marcando su inmaculada piel con labios y dientes, mientras el ruido húmedo y obsceno que producían sus cuerpos al chocar lo enloquecía más. Cuando sentía que estaba a punto de consumirse, sintió como el cuerpo de la chica se tensaba. Los repentinos espasmos en su interior, sumada a la forma tan sensual con la gimió su nombre lo hicieron correrse a la par de ella. Cerró los ojos, abandonándose al cúmulo de sensaciones.
Dejaron que sus respiraciones se calmaran sin separarse, aferrándose el uno al otro como si de eso dependiera su vida, embriagándose en el aroma del otro, sin sentirse preparados aún para enfrentar la realidad de lo que acababan de hacer.
Creo que este es el capítulo más largo que he escrito (aunque las letras de canciones cuenten como relleno). Pero qué les puedo decir, me gusta escribir cochinadas, como intuirán los que leen mi otro fic de MLB o los de Diabolik Lovers. En fin, de nuevo pido disculpas por mi larga pausa... Voy lenta, pero segura.
No oficialmente, ya voy a la mitad de la historia (creo). Originalmente, la escena sexual estaba planeada de una forma diferente, pero salió esta chingadera. A Marinette le gusta duro (?) Como aclaración, se supone que era su primera vez, pero a este punto la chica tiene el umbral del dolor muy alto, a demás de que la primera experiencia sexual no tiene que ser dolorosa si existe la lubricación correcta.
Bueno, muchas gracias a quienes me han dejado reviews. Trataré de comenzar a contestarlos. Nos leemos pronto.
Posdata: Las canciones se llaman "Sweater Weather" y "Daddy Issues", de The Neighbourhood. Ese grupo hace canciones bien hornys-depresivas.
