Disclaimer: Bleach y sus personajes pertenecen a Tite Kubo. La Bella y la Bestia y sus personajes pertenecen a Disney. Fanfic hecho con el unico propósito de entretener y sin fines de lucro
Capítulo 4: Una invitación a cenar
Shunsui iba dentro de una carreta que se manejaba sola, lo llevaba de regreso a la aldea por ordenes del dueño del castillo.
—No puedo creerlo…—dijo pasándose una mano por el cabello—Rukia… mi pobre Rukia—se lamentó, esta vez, frotándose el rostro. No daba credito a lo que acababa de pasar, su hija, su única hija se sacrificó para salvarlo, oficialmente había quedado como un total cobarde e inútil—Se supone que yo debía protegerla, YO que soy su padre—se reclamó así mismo mientras una pequeña lagrima resbalaba por su mejilla, miró por la ventana trasera de la carroza, el castillo tenia mucho que se había perdido de su vista y en la ventana del frente, la aldea se notaba un poco más cerca—Debo pedir ayuda—dijo con determinación ansiando llegar a su destino.
En la aldea, dentro de la taberna, estaba conglomerada mucha gente de la aldea, era el punto de reunión del lugar ademas de un lugar de entretenimiento; aqui acudían los aldeanos después de un largo dia de trabajo buscando distraerse de sus vidas cotidianas, las mujeres platicaban entre ellas y varios hombres trataban de hablar con ellas, mas que nada con Michiru, Chizuru y Mahana, pero estas los ignoraban para poder estar con Renji, centro de atención de todos. Este por su lado estaba sentado en el sillon mas grande de la taberna frente a la chimenea, ese lugar era como su altar, estaban colocados los trofeos que habia conseguido y también una enorme pintura de él posando majestuosamente con su espada, el hombre por su parte lucia desanimado, jugueteaba con un cuchillo entre sus manos y miraba la chimenea con un gesto de melancolia combinado con decepción. Su orgullo estaba herido en muchas formas, la buena fortuna es que solo su buen amigo, Yumichikka, estaba enterado de esto y sabía que jamás haría mofa a sus costillas; dolía, dolía mucho el orgullo y el corazón. El rechazo de Rukia lo había marcado—Lo siento, Renji, jamás seré tu esposa—esas palabras resonaban una y otra vez en su cabeza haciéndole un hueco en el pecho cada vez mas grande. Su único deseo era hacerla feliz y él ser feliz a su lado, pero ella no lo había comprendido y no se había molestado en comprender. Admitía que podía ser un poco pretencioso, pero no era su culpa, había sido bendecido con el don de la belleza y la valentía y lo menos que podía hacer era aceptarlo con orgullo; no comprendía el hecho que Rukia, siendo tan hermosa y grácil, no notaba lo mucho que se complementaban.
—Renji...—le llamó Yumichikka con un ligero deje de temor—¿Cómo te encuentras?
—Mal… —respondió el pelirrojo secamente.
—Vamos, amigo, tienes que animarte.
—No, Yumichikka, tenia sueños, ¿sabes?, soñaba con tener una linda cabaña, ver mi caceria fresca cocinandose en el fuego directo, muchos niños corriendo alrededor y mi linda esposa llenándome de atenciones, como la buena mujer que debe ser, pero entonces...—Renji soltó un largo suspiro—Rukia dijo "Jamás seré tu esposa"... Rompió mi corazón.
—Pero, Renji, estamos hablando de ti—Yumichikka se arrodilló frente a su amigo que enfundaba su cuchillo y lo hacía a un lado—montones de mujeres van tras tus huesos.
—Un cazador como yo no pierde tiempo con simples liebres—respondió Renji despectivamente mientras desviaba la mira a otro lado—Rukia es la única para mi.
—Yo entiendo, pero si te alteras de esa manera, jamás conseguirás nada, estoy seguro, y la aldea coincidirá conmigo, que Rukia está loca por ti, pero le gusta hacerse la difícil.
—¿De verdad crees eso?—preguntó Renji con incredulidad.
—Por supuesto—respondió Yumichikka animado mientras se levantaba, para después dirigirse a los aldeanos reunidos en la taberna—¿Verdad que si muchachos?
—¡Si!—contestaron los aldeanos al unisono, estaban plenamente convencidos de lo dicho por Yumichikka.
—Renji, Rukia podrá ser muy rara...—dijo el pelinegro con un gesto divertido.
—Cuida lo que dices—interrumpió Renji serio.
—Ah si… perdón—el hombre se disculpó con una sonrisa nerviosa para después continuar—Como decía, Rukia es… —pensó bien lo que iba a decir y se sentó en el descansa brazos del sillón y rodeó a su amigo con su brazo derecho—peculiar… pero no es tonta, y dudo que no haya notado el gran partido que eres, lo que pasa es que es timida.
—Puede ser…—Renji hizo un gesto de conformidad mientras asentía con la cabeza—pero entonces ¿Porque su respuesta tan tajante?
—Bueno, es hija de un hombre viudo, por lo que ella se hace cargo de su padre—respondió Yumichikka con elegancia—lo más seguro es que no quiere dejarlo solo y por eso no acepta tu propuesta de matrimonio.
—Tienes razon… ¿Cómo no lo vi antes?—el pelirrojo sonrió con súbita alegría y se levantó de su sillón y se arregló el saco—El problema no soy yo, solo debo esperar que su padre muera.
—¡No! No, no, no—su amigo se levantó y se colocó frente a él—No me refería a eso—debía recordar ser claro, Renji era un hombre muy valiente y gran cazador, pero no era muy brillante, además daba medidas muy drásticas—me refiero a que convenzas a Shunsui de ser un buen partido para su hija, teniendo su bendición, es seguro que Rukia te acepta.
—Soy un buen partido—dijo el hombre con un tono de obviedad.
—Por supuesto, solo debes hacer que Shunsui lo vea y listo, Rukia será madam Abarai.
Como una triquiñuela del destino, la puerta de la taberna se abrio por completo dejando pasar una ligera brisa veraniega y a un hombre muy alterado, los aldeanos se sobresaltaron por la escena frente a ellos.
—¡Ayuda! ¡Ayúdenme por favor!—Shunsui entró como alma que lleva el diablo, se acercó a la barra a gritarle al tabernero y despues se dirigió a un joven calvo que llevaba una espada de madera sobre su hombro.
—¿Qué rayos te pasa, viejo?—preguntó el joven, su nombre era Ikkaku y era gran amigo de Renji y Yumichikka.
—¡Por favor¡ ¡Necesito su ayuda!—Shunsui estaba muy alterado y daba vueltas entre la gente de la taberna desesperado—¡La tiene! ¡En un calabozo!
—Oye, viejo, relajate, no entendemos nada—dijo otro joven, era rubio y con enormes dientes su nombre era Shinji, igual que Ikkaku, era amigo de Renji y Yumichikka.
—¡Es que no me están escuchando!—gritó Shunsui molesto.
—No, lo que pasa es que estás loco—dijo un joven pelinegro con una pañoleta amarrada en su cabeza, tenia largas pestañas y facciones toscas, su nombre era Ganju y era fiel servidor de Renji; su comentario causó las risas de todos en la taberna.
—¡Por favor! ¡Mi hija Rukia está en peligro!—dijo el hombre casi en un sollozo llamando la atención de Renji—Ese moustro la tiene...—Shunsui se lamentó desesperado mientras todos en la taberna se reían de él.
—¡Silencio!—ordenó Renji molesto, Yumichikka a su lado miró con enojo a todos en la taberna—No voy a permitir que se rian alguien que acude a nosotros en busca de ayuda, y menos de Shunsui, si no van a ayudar, les sugiero que se aparten y se ahorren comentarios… ¿Entendido?—nadie en la taberna dijo nada, lo miraron con temor y respeto, eso le había bastado—Ahora dime… ¿Qué sucedió con Rukia?—continuó acercándose al hombre.
—Tienes que salvarla, Renji, eres el único que puede ayudarme, que puede ayudarla—dijo Shunsui tomándolo por los hombros al punto del llanto.
—Si, Shunsui, yo la salvaré, pero necesito saber de que.
—Un moustro, un moustro la tiene cautiva en una torre en un castillo.
—Muy bien...—dijo Renji y le dio unas palmadas en el hombro—dejame ir por mi arma y enseguida ne guiarás a ese castillo.
—Gracias, gracias—Shunsui estaba casi al borde de las lagrimas, Renji le sonrió y se dirigió de nuevo al sillon frente a la chimenea, en un rincón tenia una ballesta y un arma de fuego, se los colocó con sus cintos en la espalda con desición.
—Renji, Renji—Yumichikka habló trás él—¿De verdad le crees?
—Mira, si Rukia está en peligro, daré mi vida para salvarla, pero si dudo que haya sido raptada por un moustro en un castillo—dijo mientras veia de reojo a Shunsui que estaba en junto a la puerta de la taberna—quizá sean unos bandidos que se llevaron a Rukia y Shunsui está delirando.
—Puede ser…—dijo el pelinegro con las manos cruzadas en su espalda.
—Vamos, Yumichikka…
—¿Qué? ¿Yo también?
—Por supuesto—dijo Renji caminando y arreglándose las mangas de su saco—no dejaré que te pierdas la diversión—le sonrió a su amigo quien se ruborizó ligeramente e inmediatamente corrió trás el para darle alcance, llegaron con Shunsui que se frotaba las manos ansioso—Muy bien, vamos ahora—dijo Renji abriendo la puerta y saliendo, seguido por su amigo y su "futuro" suegro.
En la torre del castillo se escuchaban sollozos que eran inútilmente acallados, Rukia estaba sentada en el suelo abrazando sus piernas mientras recargaba el rostro en las rodillas, no podía creer todo lo que habia perdido, sus sueños, esperanzas de cambiar de vida, a su padre… Eso era lo que mas la angustiaba, que su padre se haya quedado solo, ya era un poco viejo y su salud se había deteriorado últimamente, tenia que escapar para volver a verlo, pero por mucho que lo analizó, en esa torre esa imposible, intentó estirarse lo mas que podía para accionar la palanca que abría la reja, pero era inútil, ella era muy bajita, por consiguiente, sus brazos eran demasiado cortos, se rindió y se dejó caer en la mayor desesperación. Dejó de llorar y recargó su cabeza en la pared mientras cerraba los ojos y soltaba un enorme suspiro.
—Necesito salir de aqui—se dijo a si misma en un tono suplicante.
Como respuesta, la reja de su celda se abrió cuando alguien accionó la palanca, ella se levantó sorprendida y vio una extraña silueta en el suelo, tomó un pequeño banco de madera que estaba ahi para defenderse.
—¿Quién anda ahí?—preguntó levantando el banco por sobre su hombro para lanzarlo ante cualquier amenaza.
—Lamento la intromision, mi lady—contestó una voz con tono elegante y cordial—pero he venido por usted para llevarla a su habitación.
—¿Habitación? Pero si ese sujeto, dijo que me quedaria aqui para siempre…—respondió Rukia caminando con lentitud a la entrada.
—¿De verdad se creyó eso?—preguntó la voz divertida, la chica veia una silueta extraña en el resplandor de una luz de velas—¡Al cerrarse esta puerta, no se abrirá nunca!—la voz imitó al amo del castillo haciendo un tono bajo y después gruñendo divertido, Rukia llegó a donde estaba la palaca y vio a un candelabro colgando de la palanca—Si, el amo es bastante dramatico—continuó el candelabro saltando al suelo haciendo que Rukia le lanzara el banco con fuerza dando un pequeño grito, el candelabro quedó bajo el asiento del banco al que se le habían desprendido las patas—Ay...—dijo levantandose y quitando la madera que estaba sobre él—usted es muy fuerte, es una gran cualidad.
—No… no puede ser… ¿Qué eres?—preguntó la chica estupefacta.
—Me llamo Gin, y soy el asistente del amo—dijo el candelabro levantándose para hacer una pequeña reverencia.
—Y… y… hablas…
—Por supuesto que puede hablar—dijo otra voz desde las escaleras, Rukia volteó y su sorpresa fue grande al ver a un pequeño reloj subiendo con pequeños saltos—y además nunca se calla.
—El es Aizen, el mayordomo… que no te engañe su apariencia—dijo Gin con una ligera carcajada.
—No creo que esta sea una buena idea… el amo va a matarnos—dijo Aizen en un susurro a su amigo mientras la chica volvia dentro de la celda.
—Por supuesto que es una buena idea, deja todo en mis manos—respondió el candelabro con seguridad, igual en un susurro—es nuestra oportunidad, podremos ser humanos otra vez—dijo para después dirigirse a Rukia quien tenía una jarra sobre su cabeza dispuesta a lanzarla—Mi lady… ¿Podría acompañarnos?—le pidió y empezó a caminar, la chica dejó la jarra dentro de la celda y los siguió sin evitar sentirse extraña.
—¿Hacía donde vamos?—preguntó ella al notar que la llevaban por la dirección contraria de donde llegó.
—A su alcoba, por supuesto—respondió Gin haciendo un gesto con su vela derecha.
—Pero… ¿No la salida es por el otro lado?
—Ah… —Gin se detuvo y no supo que decir, Aizen suspiró y tomó la palabra.
—Es un castillo, y hay distintos caminos para llegar a las habitaciones—contestó con seriedad—el camino de en frente o el de atrás ¿Que importa? El punto es llegar a nuestro destino… continuemos—y empezó a andar con sus pequeños pasos; Gin suspiró con alivio.
Bajaron por una escalinata que los llevó a un puente, desde ahi se podía apreciar la arquitectura del castillo cubierta por una gruesa capa de nieve dando un hermoso cuadro. Aizen iba delante seguido por Gin y al final iba Rukia maravillada por el hermoso paisaje.
—Por cierto, no sabemos su nombre, mi lady—dijo Gin girando ligeramente su cabeza para mirar a la chica.
—Oh, si, lo siento, me llamo Rukia—dijo ella con una sonrisa casi imperceptible—y prefiriria que me hablaran de tu, por favor.
—Un placer conocerte, Rukia, por cierto, es un lindo nombre.
—Mi padre dice que significa "Luz"
—Perfecto, es lo que necesitamos—dijo Gin aplaudiendo con sus dos velas que serían sus manos.
—¿A que te refieres?
—Se refiere a que necesitamos un poco de luz en este lugar—respondió Aizen sin voltear a verla—hemos vivido tiempos sombrios.
—Llegaste justo a tiempo—dijo Gin sonriendo, Rukia se sintió culpable ya que moviendose de lugar tenia mas oportunidad de escapar—y disculpa si te asusté allá arriba, no era mi intención.
—No veo porque habría de estar asustada… hablo con un candelero—dijo la chica con sarcasmo.
—Candelabro, no candelero—Gin levantó sus velas poniéndose en su posición—¿Ves la diferencia?—Rukia dio pequeña risa—Como sea, estoy a tu servicio, el castillo ahora es tu hogar y puedes ir a donde tu quieras…
—Excepto al ala oeste—dijo Aizen y Gin lo miró negando con sus velas.
—¿Porqué? ¿Qué hay allá?
—Ah… es una bodega—contestó el candelabro con rapidez, Aizen suspiró cansinamente.
—Con todo respeto, niña, lo que hay ahí no te incumbe y es mejor para todos que te mantengas alejada, incluso para ti—dijo el reloj con determinación—muy bien, sigamos.
Llegaron a una pequeña torre con una escalinata de piedra, bajaron con lentitud y se toparon con una pared de piedra, Rukia no entendía porque la habían llevado ahi, pero sus dudas se aclararon cuandiño Gin y Aizen empujaron la pared descubriendo una puerta pequeña que llevaba a un elegante pasillo. Las paredes eran de color azul y estaban decoradas con molduras doradas y los suelos eran de madera cuidadosamente pulida, la puerta frente a ellos era de un color mas oscuro y los picaportes eran de oro puro. Gin se adelantó para abrir las enormes puertas de la habitación.
—Bienvenida a tu hogar—le dijo a Rukia quien entró maravillada al cuarto, era enorme y todo estaba decorado de azul con dorado, la cama tenia un pabellon con terciopelo y era muy grande, en las paredes en cada extremo habia ventanales enormes y tambien un par de espejos que reflejaban la luz habia sillones de lectura empotrados en las paredes y varias mesitas donde habia velas para tener luz y un tocador con un enorme espejo, el techo era una cúpula en donde había nubes dibujadas, lucian tan esponjosas que parecian reales, y pequeñas ramas de oro colgaban del techo como decoracion—es modesto, pero cómodo. Siéntete como en casa.
—¿Como en casa? Creo que mi casa entera cabe aqui—dijo Rukia aun deslumbrada—es muy hermoso.
—Por supuesto, el amo queria que tuvieras la mejor habitación del castillo—Gin se lanzó de un saltó a la cama la cual lanzo una nube de polvo que hizo toser a la chica—lo siento, no estabamos preparados.
—Un placer conocerla—dijo un ser que voló por sobre el hombro de Rukia. Era un sacudidor con hermosa plumas blancas y cabeza de pajaro, se movia con gracia y elegancia—mi nombre es Rangiku, dejaré este lugar limpio en seguida—se movió por la habitación quitando todo el polvo de la habitación, despues un perchero apareció con una escoba y un recogedor barriendo el suelo y dejandolo tan limpio como fuera posible, Rukia lo miró sorprendida.
—El es Sasakibe—dijo Aizen—no habla mucho.
—Oh—respondió Rukia.
—A un lado Gin, debo sacudir la cama—dijo Rangiku cayendo con gracia sobre la cobija, Gin la estrechó—Estas consiente de que tu plan es muy arriesgado, ¿No?
—Cualquier riesgo vale si asi puedo volver a tocar tus labios.
—Controlate, ya me has quemado antes… debemos ser fuertes—dijo el plumero inclinándose hacia atras.
—Creo que ya me has torturado lo suficiente...—la frase de Gin fue interrumpida por un carraspeo de Aizen, Rukia desvió la mirada incómoda.
—Supongo que aquí todo tiene vida ¿No?—dijo la chica caminando hacía el tocador y tomando un cepillo—¿Tu como te llamas?—no recibió respuesta.
—Niña, eso es solo un cepillo—dijo Aizen frunciendo el ceño confundido, Gin y Rangiku soltaron una risita; Rukia colocó el cepillo en su lugar sintiendo gran vergüenza.
—¡Buenos dias!—el ropero de la habitación se movió y de el salió una voz aguda y melodiosa, la chica pegó un brinco reteocediendo.
—No te asustes, Rukia querida, ella es tu ropero—Gin saltó de la cama y se colocó junto a ma invitada del castillo—Madam Ishida Orihime, es una gran cantante.
—Cuando no está dormida—señaló Aizen de manera oportuna.
—Lo siento, admito que me he vuelto un tanto perezosa—dijo Orihime en un bostezo.
—Quedate con nosotros, Orihime, alguien necesita un vestido—Gin señaló a Rukia quien miró con temor a su alrededor.
—Ah, una hermosa damisela—exclamó el ropero con emoción—déjame verte bien… ah, eres tan pequeñita que es adorable—Rukia gruñó por lo bajo—se nota que tienes carácter y puedo ver unos bellisimos ojos violetas… muy fuera de lo común, no se preocupen encontraré el vestido perfecto y será digno de una princesa.
—Pero… no… yo no soy una princesa…
—¡Tonterías! Empecemos a trabajar—abrió uno de sus cajones del cual salieron varias polillas—Oh cielos, eso de no debía pasar… no importa—saco un aro con tul que le puso a Rukia en la cintura—¡Kon! ¡Ven a ayudar a mamá!—un taburete azul con dorado entró corriendo y ladrando, Orihime empezó a poner telas sobre Rukia y le cedió un listón a Kon que lo jaló con lo que debia ser su hocico ajustándolo dejando a Rukia sin aire, para finalizar, del ropero salió una enorme peluca blanca derocada con cintas que colocó sobre la cabeza de la chica—¡Listo!—dijo Orihime con voz cantarina. Rukia vio el vestido y solo eran retazos de tela rosados y morados uno sobre otro y no se podía mover.
—Ah… es muy lindo, precioso...—dijo Gin con Aizen y Rangiku caminando a prisa a la salida—nosotros seguiremos preparando la cena… nos vemos—Kon se dirigió ladrando hacia ellos.
—¡Kon! ¡Llevale mis saludos a papá!—gritó Orihime antes de que las puertas se cerraran y asi se quedo dormida.
—Ay, esto...—dijo Rukia quitándose la peluca, buscó la manera de quitarse el vestido y la única forma fue salir a gatas por abajo—tengo que buscar la manera de escapar—se dirigió a la puerta y puso la mano en el picaporte, lo pensó mejor y descartó salir por la puerta. Se dirigió a un ventanal en el que se veia el cielo nublado, lo abrió y grande fue la sorpresa al ver que la torre en la que estaba era de las mas altas—Ay, Dios mio… ¿Qué voy a hacer?—Rukia miró alrededor de la habitación y vio las telas que Orihime había usado para el vestido, quizá… solo quizá, esas telas eran su pase para escapar.
El amo del castillo estaba sobre un tejado, su brazo descansaba sobre su pierna y apoyaba la cabeza sobre su mano, pensaba en la chica recién llegada a su castillo, ahora que lo pensaba con la cabeza fría, esa chica, Rukia parecía que se llamaba, era muy bella, sus ojos le habían llamado mucho la atención, ese color violeta era peculiar, y vaya que tenía caracter, jamás imaginó que alguien tuviera el temple para hacerle frente, Ichigo estaba sorprendido, quizá podria hablar con ella y tal vez… no, no, la idea era muy descabellada. El reloj de su alcoba sonó anunciando la hora de la cena, bajo del tejado aterrizando en su balcón dónde estaba la rosa encantada, la miró y de nuevo la imagen de esa chica llegó a su mente, sacudió la cabeza para sacarse la imagen de la cabeza. Abrió las puertas de par en par dejando pasar su imponente figura, camino con tranquilidad hacía el comedor, llegó, movió su silla para hacer espacio para sentarse y lo vio. El lugar frente a él en el comedor tambien estaba ocupado, tenia platos, copas y cubiertos. Exhaló con enojo y empezó a dar manotazos tirando todo lo que estaba frente a él.
—¡GIN¡—gritó con furia, grito que se escuchó en la cocina.
—Oh, oh, el amo está enojado—dijo una pequeña tacita de nombre Yachiru, su voz infantil sonaba burlona mientras miraba al candelabro. Gin y Aizen entraron en pánico.
—¿Qué sucede?—una tetera se acercó a la tacita con gesto preocupado en su rostro, era la señora Unohana.
—El amo está enojado con Gin—dijo Yachiru riendo.
—No se preocupen, yo hablare con el—dijo el candelabro con prisa, Aizen se colocó a su lado temblando, de pronto la puerta de la cocina se abrió con fuerza.
—¡¿Porqué rayos le van a ofrecer de cenar?!—preguntó Ichigo enojado.
—Bueno, ella es una doncella y necesitamos que una doncella se enamore de usted, ¿No? Entonces una cena es perfecta para cautivarla—dijo Gin explicando a toda prisa—es un perfecto plan, Aizen.
—¿Que? No, es mentira, eso ni siquiera es parte de mi plan, tampoco darle habitación en el ala este—dijo Aizen
—¿También le dieron una alcoba? ¿Qué rayos les pasa?
—Oh, vamos, amo, no me diga que no notó la belleza de Rukia—dijo Gin guiñandole un ojo recibiendo un gruñido como respuesta.
—¿Quieres qué nos enamoremos? ¿Acaso estás loco? Es la hija de un simple ladrón.
—Si me permite, amo, creo que no debe juzgar a nadie por quien es su padre, ¿No lo cree?—preguntó Unohana levantando lo que sería su ceja inquisitivamente, Ichigo la miró, pero no respondió nada.
—Amo, por favor, con el pasar del tiempo nos hacemos menos humanos—pidió Rangiku con voz suave.
—Ahg… está bien—resopló el pelinaranja enojado—¿Qué quieren que haga?
No sabía como había sucedido, pero ahora estaba caminando con sus sirvientes al ala este a la habitación de, la que se supone, era su prisionera, bueno, aun lo era, solo que en una habitación mas cómoda… gran autoridad que tiene. Llegó a la puerta de la alcoba y se paró frente a ella, Gin y Rangiku subieron a una mesa tras él, la señora Unohana y Yachiru iban en su carrito de té mientras que Aizen se habia parado tras Ichigo directamebte en el suelo.
—No puedo creer que estoy haciendo esto—dijo el ojimiel en un susurro, tocó la puerta con tranquilidad—¡Acompañame a cenar!—dijo con cierta fuerza y para después hablar mas bajo—No es como si tuvieras opción.
—Amo, debe ser mas amable, la chica perdio todo en un solo dia—dijo Unohana en un tono comprensivo.
—Seguramente esta aterrada en un rincón—dijo Gin y Rangiku lo secundó asintiendo con la cabeza.
Lo que no sabian es que Rukia ni siquiera estaba poniendo atencion, todas las telas que Orihime habia usado para su extraño vestido estaban atadas una a la otra creando una gran cadena, la chica las iba a usar para bajar la torre, aunque no estaba segura de que fuera suficiente. Mientras afuera de la habitación, Ichigo miro a los sirvientes con un gesto comprensivo, quizá tenían razón, después de todo la chica habia sacrificado su libertad para salvar a su padre, cosa que en su opinion, el hombre no merecia. Tocó la puerta esta vez de manera mas discreta, aunque fuera dificil controlar su fuerza.
—Si, un momento, por favor—respondió Rukia desde adentro de la habitación.
—Bien, ya respondió—Gin se emocionó—ahora recuerde, debe usar las palabras adecuadas para ser gentil.
—Amable—dijo Unohana sonriendo maternalmente.
—Encantador—Rangiku se movió gracilmente alrededor de su amo.
—Tierno—terminó Aizen secamente.
—Y cuando ella lo vea usted debe mostrar una gran y cautivante sonrisa—dijo Gin sonriendo—a ver, denos una sonrisa—Ichigo volteó a mirarlos y parece que habian olvidado el detalle de que su rostro parecia una mascara con los dientes de fuera—oh, lo lamento—dijo el candelabro con vergüenza, Ichigo gruño y regresó a mirar a la puerta.
—Ah...—de pronto se quedó sin palabras, por alguna razón, pedirle a esa chica algo, lo que fuera lo ponia muy nervioso, titubeó un par de veces antes de hablar—¿Te gustaría...—puso su mano sobre su nuca—… quieres acompañarme a cenar?—terminar la pregunta le quito un gran y extraño peso de encima, ahora faltaba la respuesta.
Dentro de la habitacion, Rukia seguia midiendo la distancia de la torre con las telas, pero escuchar esa pregunta la había dejado estupefacta y algo molesta, no daba credito a lo que estaba escuchando.
—Déjame entender… me tienes como tu prisionera y ahora ¿Se te ocurrio la fantástica idea de invitarme a cenar?—el tono de Rukia era bastante agrio—Debes estar completamente loco.
Fuera, Ichigo empezó a enojarse ante las palabras de Rukia y empezó a gruñir y bufar tratando de contener su enojo.
—Se está enojando—dijo Rangiku colocándose detras de Gin, Unohana y Yachiru tambien se acercaron a él, mientras Aizen se ocultaba detrás del carrito de té. Ichigo tocó con más fuerza la puerta, parecía que la queria tirar a golpes, tanto los sirvientes como Rukia retrocedieron.
—¡TE DIJE QUE BAJARAS A CENAR!—Ichigo sacó esa frustración en un grito, su rechazo le habia hecho sentir algo que nunca antes había experimentado.
—¡Y yo dije que no!—Rukia contestó atravez de ma puerta haciendose escuchar.
—¡Ah! ¿Qué sucede? ¿Porqué tanto escandalo?—preguntó Orihime despertando.
—¡ENTONCES MORIRÁS DE HAMBRE!—volvió a gritar el pelinaranja ¿Acaso ella estaba contestándole y llevándole la contraria?
—¡Está bien! ¡Moriré de hambre! ¡Pero a mi no me convencerás con tus rabietas, estas demasiado grande para eso!—contestó ella dando por terminada la discusión, fuera los sirvientes estaban impactados.
—¡Bien!—Ichigo volvió a gritar, quería ganar la discusion a como diera lugar—Ya escucharon, si ella no cena conmigo, entonces no comerá nada… ¡Y es una orden! Inutiles—diciendo edto se dirigió a su habitación lleno de frustración.
—Vaya, ¿Vieron eso? Esa chica tiene agallas—dijo el candelabro con asombro.
—Lo se, ella es la indicada—dijo Unohana mientras consolaba a una aterrada Yachiru.
En su habitacion, Ichigo empezó a azotar sus puños en las paredes, estaba enojado, frustrado, pero igual intrigado, le había sorprendido mucho que esa chica se enfrentara asi con él, siempre sintió que a todos los tenia en la palma de su mano, pero ella era impredescible, de algún modo queria saber más de ella, miró la rosa sobre la mesa que había en su balcón, después tomó su espejo mágico, lo miró y dijo—Muestrame a la chica—la imagen de Rukia apareció en el espejo, caminaba en la habitación hasta llegar a la puerta, ahi recargó su espalda y soltó un gran suspiró, se dejó caer lentamente y abrazó sus rodillas y una lagrima se deslizó por su mejilla, después empezó a sollozar incontrolablemente, la imagen desapareció dejando ver solo el reflejo de Ichigo, no sabia porqué, pero ver a Rukia llorar le habia causado una extraña sensación en el pecho, era como si doliera. Puso el espejo de vuelta en su lugar y volvió a mirar la rosa, un pétalo cayo lentamente secandose inmediatamente al tocar la mesa y con eso, parte de su castillo se derrumbaba, suspiró frustrado, el tiempo se le estaba acabando.
Nota de la autora: Bien, aqui está un nuevo capítulo, la segunda interacción de nuestros protagonistas, y posiblemente, si no han visto la película, es algo que muchos no esperaban xD pero se haran ameguetos :v lo juro. Espero que les este gustando la historia y disculpen el retraso, este mes fue mi cumpleaños y el de mil familiares mas y me quede sin tiempo, pero aquí está, ojala dejen review para saber en que puedo mejorar :)
