Antes de que empieces a leer el capítulo, recomiendo escuchar la canción Dias de sol, del soundtrack de La Bella y la Bestia 2017, si es posible, buscar la escena completa :)

Disclaimer: Bleach y sus personajes pertenecen a Tite Kubo. La Bella y la Bestia y sus personajes pertenecen a Disney. Fanfic con el único propósito de entretener y sin fines de lucro.

A partir de aqui, los flashbacks iran en cursiva


Capítulo 6: Dias de sol

La noche había caído, los caminos solo eran levemente iluminados por la luz de la luna. Ahí en medio del bosque, iban dos pequeñas luces avanzando una junto a la otra. Si uno se acerca podrá ver que se trata de dos lámparas colgando de una carreta, solo se escuchaba el ruido de las llantas de madera golpeando los guijarros en la tierra y los cascos de los caballos que caminaban con lentitud. En la carreta iban tres hombres, dos en el asiento de adelante y uno en el asiento de atras, el último iba temiendo lo que podia suceder si las cosas seguían así, el conductor de la carreta irradiaba impaciencia por los poros y cuando Renji se salía de sus casillas, era totalmente impredecible. El pelirrojo iba con gesto fastidiado, llevaban horas deambulando por el bosque y Shunsui aún no podia decir hacia donde debian continuar. Yumichikka debía admitir que estaba nervioso, andar en el bosque es una cosa, pero andar en el bosque durante la noche es una locura, a saber que cosas horribles podrian encontrar; y como una advertencia del cielo, el aullido de varios lobos se dejó escuchar, causando que el pelinegro se estremeciera.

—¿Oyeron eso?—dijo Shunsui de repente—Son lobos ¡Lobos!—continuó con emoción.

—¿Cómo es que eso es algo bueno?—preguntó Yumichikka temeroso.

—Bueno, cuando conocí a esa bestia, antes de llegar a su castillo unos lobos me persiguieron, asi que escucharlos me indica que estamos nuy cerca—dijo el castaño riendo ligeramente, Renji solo se frotaba la barbilla con su mano izquierda mientras con la derecha sostenía las riendas de los caballos, avanzaron unos cuantos metros y Shunsui de pronto gritó—¡Alto! ¡Miren!—Renji detuvo la carreta aun en silencio esperando que por fin tuvieran una pista, Shunsui bajo de un brincó y avanzó hacia un árbol seco al lado del camino—Este árbol lo conozco, solo que esa vez… lo derribó un rayo pero ahora esta pie por arte de magia y esas cosas—dijo con una extraña seguridad, Renji bajó de la carreta con la paciencia agotada.

—Bien, suficiente, Shunsui—dijo dirigiéndose al relojero—dejaré de seguirte el juego porque ya tuve demasiado de esta estupidez ¿Dónde esta Rukia?

—Ya te lo dije, está en el castillo de esa…—antes de que pudiera acabar la frase, el pelirrojo lo tomó por las solapas del saco y lo plantó frente a él.

—Si dices "bestia" una vez más, te juro que….

—¡Renji! Renji, Renji—esta vez, Yumichikka lo interrumpió a él—piensa en cosas buenas, como tus medallas en la guerra, lo parecidos que serán a ti tus hijos, la caceria—le dijo separándolo de Shunsui y sonriendo, Renji se relajó y sonrió.

—Es cierto, tienes razón—contestó el pelirrojo sonriendo—Shunsui—volvió a dirigirse al relojero sonriendo, este lo miró confundido—lo siento, me dejé llevar—Renji sacudió el saco del hombre—esta no es la forma correcta de tratar a mi futuro suegro.

—Nada de futuro suegro—respondió Shunsui, la sonrisa de Renji se borró de inmediato—lo siento, Renji, pero jamas serás el esposo de mi hija—dijo el relojero con firmeza.

El rostro de Renji se deformó en una mueca extraña, ahí estaban esas palabras otra vez, y con ello, la esperanza de tener a la mujer y la vida que siempre soñó, frunció el seño y miró a Shunsui que le devolvió la mirada, haciéndole ver que no cambiaría de opinión. Renji miró al suelo, tratando de calmarse, fue imposible, la verdad es que necesitaba descargar esa frustración, esa ira. Sin previo aviso, arremetió un puñetazo a Shunsui dejándolo al instante inconsiente.

—Ay, debí prever eso—dijo Yumichikka ligeramente nervioso.

—Trae la cuerda que hay en la carreta—ordenó Renji serio, el pelinegro obedeció.

—¿Qué se supone que vas a hacer?—preguntó Yumichikka dándole la cuerda a Renji.

—Tengo que evitar que vuelva a la aldea—contestó el pelirrojo pasando la cuerda por debajo de los pies de Shunsui—es un peligro para mis planes.

—¿Peligro?

—Si, se ha negado a darme la mano de Rukia, asi que dejaré que los lobos se encarguen de él—Renji giró a Shunsui y le ató las manos a la espalda, al acabar, volvió a girarlo y ató un nudo en el pecho del hombre, después lo levantó y lo recargó en un árbol que estaba cerca—y cuando ella regrese y vea que no tiene quien la cuide, vendrá corriendo a mis brazos.

—Oh, si, y ya entiendo el plan—dijo Yumichikka mientras veia a Renji subiendo la carreta—Aunque podría sugerir, no se, una medida menos cruel…

—¿Quieres hacerle compañia?—preguntó el pelirrojo fastidiado.

—No, no—respondió el pelinegro y subió a la carreta en el asiento de atras. Renji tiró de las riendas para hacer que los caballos avanzaran, la carreta empezó avanzar con lentitud, Yumichikka no pudo evitar mirar atras, la culpabilidad empezaba a invadirlo, pero si eso servía para que Renji alcanzara su felicidad, no podía ser tan malo… ¿O si?


Unohana vertió el agua caliente que contenia en un tazón grande, Rukia lo tomó y lo colocó cerca de la cama de Ichigo, quien veía con recelo sus accciones. Unohana se unió al resto de los sirvientes que estaban alrededor del lecho de su amo, todos lucian preocupados por la salud, pero estaban consientes de que poco podian hacer en su condición actual, era una fortuna que la morena tomara acción por su cuenta. Rukia tomó uno de los paños limpios y lo remojó en el agua caliente, no quemaba, pero estaba segura que causaria un ligero escorzor en las heridas de Ichigo, de cualquier manera, tenía que limpiarlas.

—Date vuelta—le dijo ella firmemente.

—No—respondió él casi en un tono infantil.

—Tengo que limpiar tus heridas, y creeme que soy capaz de trepar a la cama para lograrlo—dijo Rukia aún con el paño en su mano, frunció ligeramente el ceño.

—Yo dije que no—Ichigo volvió a hablar, lo que pasaba es que no quería admitir que lo que estaba a punto de ocurrir parecía doloroso.

—Amo, por favor, Rukia solo quiere ayudar—le pidió Gin, Ichigo lo miró y bufó en descontento, se dio la vuelta dejando la espalda frente a Rukia, ella pudo ver bien sus heridas, eran dos enormes mordiscos, uno se extendía hasta media espalda mientras el otro era pequeño pero igual abarcaba un buen espacio en el brazo del pelinaranja. Remojó una vez mas el paño y lo pasó ligeramente sobre la herida grande de Ichigo, el se quejó y movió la espalda a un lado.

—No te muevas—le pidió Rukia y nuevamente pasó el paño en la herida, Ichigo volvió a moverse—¡Dije que no te muevas!—Rukia lo tomó por el hombro negándole el movimiento y limpió la herida de la espalda con fuerza, Ichigo soltó un rugido de dolor.

—¡ME DUELE, TONTA!—sentenció él dando la vuelta encarando a la morena y gritándole directamente en la cara, los sirvientes se escondieron detrás de un baúl cercano, Rukia frunció el ceño molesta.

—Y te va a doler mas si te mueves, idiota.

—Te recuerdo que estoy lastimado porque escapaste como loca del castillo.

—Por supuesto, pero escapé porque tu me asustaste con tus gritos.

—Y yo te grité porque veniste al ala oeste de entrometida—dijo Ichigo y Rukia abrió la boca tratando de replicar, pero se dio cuenta que fue un touché, el tenía razon, fue entrometida al ir a un lugar que le habían advertido que era prohibido.

—Pues… igual, debes controlar tu mal genio—contestó ella evadiendo la mirada del joven, Ichigo suspiró fastidiado—bien, te seré sincera—habló ella nuevamente, pero esta vez más tranquila colocándose frente a Ichigo, el aun veía a otro lado—es probable que te duela mucho, pero hay que limpiar esas heridas, te mordió un lobo que ve a saber donde puso el hocico, hay que evitar que se infecten… ¿Esta bien?—terminó inclinando su cabeza para que el amo del castillo la mirara, el la vió de reojo.

—Está bien—respondió él, volvió a darle la espalda a la chica y ella remojó el paño nuevamente, esta vez todo fue muy silencioso y tranquilo, Ichigo se quejaba pero no se movia. Los sirvientes salieron de su escondite sorprendidos de la actitud de su amo.

—¿Podrían darme las vendas, por favor?—pidió Rukia, Gin y Aizen le acercaron unos rollos de tela que lucían muy limpios, ella tomó un extremo y primero vendó el brazo de Ichigo, cortó la venda y la anudó para que no se moviera, era el momento de vendar la espalda—Puede que esto te parezca un poco incomodo, y lo siento—dijo ella, Ichigo no entendió a que se refería, hasta que sintió que la chica lo rodeaba con sus brazos para poder pasar las vendas a su alrededor, sintió como el corazón le daba un vuelco, el tiempo que Rukia tardó en vendarlo se le hizo eterno, pero no incomodo—Bien, creo que con esto será suficiente—dijo la chica anudando las vendas en su hombro—ahora debes tratar de descansar.

—Ah… si—dijo Ichigo un poco ido, se recostó en su cama y se acostó de lado dándole la espalda a todos en la habitación.

—Gracias, Rukia—dijo Unohana mientraz veía a la chica arropar a Ichigo.

—Siempre estaremos agradecidos contigo—contonuó Gin mirando con nostalgia a su amo.

—Es muy afortunado por tenerlos—dijo la morena alejándose de la cama del joven—lo que no entiendo es como es que ustedes terminaron así, no creo que hayan hecho nada para que los hechizara.

—Eso es lo que pasó—respondió Unohana con mirada triste—cuando la madre del amo murió, su padre lo transformó en alguien como él, y pues… no hicimos nada para evitarlo…

—¿Su madre?—preguntó la chica.

—Hablemos en tu alcoba, el amo necesita descansar—dijo Gin abriendo las enormes puertas de la habitación, los sirvientes salieron, Rukia se quedó mirando a Ichigo un momento, después salió cerrando las puertas.

Lo que ellos no sabían es que Ichigo estaba despierto escuchando todo lo decían, hacía mucho que no pensaba en sus padres… en su adorada madre y la ruin persona que era su padre.

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Un niño pequeño venía corriendo desde el ala este del castillo, iba ataviado de un traje azul claro con detalles dorados, reía con fuerza, posiblemente soñaba que era un ave que iba en alto vuelo o que era un caballo trotando a gran velocidad; quien sabe, pero esa sonrisa era la que iluminaba el castillo. Era un niño de unos 8 años, con alborotado cabello naranja y alegres ojos color miel, en sus facciones se podia apreciar lo apuesto que Ichigo seria en su adultez. Empezó a bajar las escaleras a toda velocidad, llegó al descanso que estaba en el recibidor del castillo, continuó su camino, y justo antes de llegar al pie de la escalera, cayó de frente golpeándose el pecho con un escalón, al darse cuenta de lo que había sucedido, empezó a sollozar y unas cuantas lagrimas empezaron a brotar de sus ojos.

¿Ichigo?—se escuchó la voz de una mujer que venía desde el salón principal—¿Ichigo, pasó algo?—la mujer llegó al recibidor y vió al niño en el suelo de las escaleras—Oh, cielos… ¿Te encuentras bien?—le preguntó un poco preocupada, Ichigo solo sollozó un poco mas fuerte—Vamos, no llores—dijo la mujer ayudándole a levantarse—¿Ves? No pasó nada—le dijo sonriendo, Ichigo la miró y agradeció a la vida por tener esa sonrisa en su vida. Su madre, Masaki, era única, era un mujer de piel palida, su cabello era castaño claro y con semblante amable, Ichigo tenia claro que de ella había heredado los ojos color miel, y su voz, su voz lograba calmarlo en los peores momentos. Masaki era el centro de su mundo. Ella llevaba un vestido color rosa con aplicaciones doradas, Ichigo sentía que la hacía lucir sumamente bella—A ver, dame una sonrisa—Ichigo sonrió ampliamente, no podía negarse a lo que su madre pidiera—Bien, ahora cuentame ¿Qué pasó?

Venía corriendo en las escaleras—respondió él apenado.

Ajá, y dime ¿Que hemos dicho acerca de correr en la escalera?

Que no debo hacerlo—Ichigo miró al suelo avergonzado.

Bien, ya tranquilo, no pasó nada—le dijo su madre sonriendo.

¡Masaki!—un hombre de cabello negro y barba llegó al recibidor, era alto y de figura imponente, Isshin era el típico padre autoritario, vestía un traje rojo—¿Otra vez estás consintiendo a ese niño?

Acaba de tener un accidente, solo lo estaba tranquilizando, querido.

Comprendo tus intenciones, pero el debe entender que hay cosas que debe y no debe hacer, como por ejemplo, deberias estar en tus lecciones en lugar de andar correteando por todo el castillo—dijo Isshin mirándolo con enojo.

Ve a arriba, Ichigo, continúa tus lecciones—le dijo Masaki, él obedeció y fue hacía la biblioteca del castillo en silencio, los miró antes continuar su camino, al parecer nuevamente iban a pelear.


Ichigo ahora tenia 10 años, ahora era un poco mas alto y su voz habia cambiado un poco, empezaba a atravesar los cambios de la pubertad, estaba sentado con su madre en el jardín, a ambos les gustaba leer ahí, era un lugar tranquilo y silencioso. Ichigo habia dejado de leer hace unos momentos, Masaki seguía con su libro en silencio. El chico no podía sacarse algo de la cabeza, y ese algo era su padre.

¿Mamá?—le llamó Ichigo a la mujer que despegó la vista del libro.

Dime—respondió ella colocando el liston del libro en la página que había estado leyendo.

Es papá...—Ichigo habló con duda y miró hacía los árboles que había en el jardin—¿Siempre ha sido asi?—preguntó temeroso, Masaki lo miró y suspiró.

No, no siempre fue asi—respondió ella un poco triste—a veces… el poder corrompe, cuando tu padre aún no era el Rey, tenia bien claro lo que quería y lo que no para su reino; nos casamos y era un hombre tan dulce, Ichigo—Masaki sonrió ante el recuerdo, su hijo sonrió al verla así—pero en el lecho de muerte de tu abuelo, ellos dos hablaron y tu padre salió de esa habitación tan cambiado.

¿Qué le dijo?—preguntó el principe con curiosidad.

No lo sé… jamás me lo dijo—respondió la monarca con tristeza—pero desde ese dia tu padre es como es, pero jamás dudes de lo mucho que te ama—Masaki se quedó en silencio unos instantes y después miró a su hijo—Ichigo, prométeme una cosa…

¿Qué es, mamá?

Cuando tú estés a cargo del reino, no dejaras que el egoísmo tome poder en tu corazón, no cometas los mismos errores que tu padre ¿Está bien?

Si, mamá—respondió Ichigo y Masaki lo abrazó, él cerró sus ojos en una plegaria de poder cumplir esa promesa.


Ichigo, ahora con 12 años, estaba a fuera de la habitación de sus padres, su madre había enfermado de gravedad y el médico había ido a hacerle otra revisión, la curiosidad pudo más que él y se acercó a la puerta a escuchar lo que pudiera.

¿Seguro que ya no hay nada que hacer?—escuchó la voz de su padre, se oía inconsolable—Le pagaré lo que sea, pero sálvela.

Lo siento, Majestad, no se trata de dinero, la tuberculosis de su Majestad la Reina está muy avanzada, solo es cuestión de tiempo.

¡Rayos!—oyó a su padre gritar con frustración, Ichigo sintió como los ojos se le llenaban de lágrimas.

Isshin...—escuchó a Masaki hablar, se oía nuy débil.

¿Que necesitas?—preguntó su esposo con rapidez.

Quiero ver a nuestro hijo, por favor...—pidió ella casi en un ruego.

Su Majestad… no creo que sea prudente…—advirtió el médico siendo interrumpido por Isshin.

¿Se va a negar a cumplirle este deseo?—preguntó el Rey visiblemente molesto, el médico no contestó, Ichigo podría jurar que estaría agachando la cabeza, el niño escuchó pasos y se alejó de la puerta, oyó girar el picaporte de la puerta y de ahí salió su padre quien se notaba pálido, ojeroso, obviamente preocupado—Ichigo… ¿Has estado aqui todo el tiempo?

¿Está muy mal?—preguntó el Principe con tristeza, su padre suspiró profundamente.

Pasa… ella quiere verte—Isshin lo tomó por el hombro y lo guío al lecho matrimonial donde yacia Masaki. En el rostro de la monarca solo quedaban vestigios de lo que era cuando su salud no habia decaído. Su rostro había adelgazado mucho y unas grandes ojeras estaban debajo de sus ojos, Ichigo pudo ver como su madre tosía en un pañuelo y éste se teñía de rojo, una mujer rubia de ojos azules y grandes atributos se acercó a la Reina y tomó el pañuelo con cuidado y lo retiro de las manos de la monarca—Gracias, Rangiku—agradeció Isshin al llegar con su esposa al lado de su hijo—retirate, por favor—Rangiku dio una reverencia y se alejó, Isshin volvió a suspirar, Ichigo no podía creer verlo en ese estado—Masaki, aquí está nuestro hijo—dijo con sus manos sobre los hombros del chico, hizo el ademán de alejarse pero su esposa se lo impidió.

No, Isshin, quedate...—dijo Masaki antes de volver a toser—quiero… hablar con ambos—Isshin cerró sus ojos un momento y volvió a mirar a la mujer—solo quiero que sepan que ustedes dos son lo mejor que me ha pasado en la vida, no pude desear nada mejor—dijo ella y volvió a toser—le dieron luz a mis dias.

Mamá… no hables como si te estuvieras despidiendo—rogó Ichigo con lágrimas en sus ojos.

Lo siento, Ichigo, que mas quisiera yo que no causarte éste dolor y quedarme mas tiempo contigo—un ataque de tos la sorprendió, Isshin se cedió un vaso con agua para tratar de ayudarla—gracias… escúchame, Ichigo, te pido que seas feliz y nunca borres esa hermosa sonrisa de tu rostro—Ichigo no pudo responder, estaba demasiado ocupado reprimiendo los sollozos que su llanto provocaba—Isshin… también te pido que seas feliz, y por favor, cuida de nuestro niño.

Masaki...—fue lo único que dijo Isshin al tomar la mano de su esposa.

Gracias a los dos por estos años maravillosos—les dijo ella sonriendo antes de volver a toser intensamente.

Su Alteza—le habló el médico a Ichigo—por favor, le ruego que se retire—el chico tuvo que salir sin poder decir nada.


Isshin e Ichigo estaban frente a la tumba de Masaki, ya los honores en el reino habían terminado, pero ellos aun no se retiraban al castillo. Ichigo pensó en las últimas palabras que su madre le había dedicado se repetían una y otra vez en su cabeza, que jamás perdiera su sonrisa, era algo difícil de cumplir viendo la situación, sintió como las lágrimas empezaban a brotar de sus ojos, y aunque luchó con todas sus fuertes, un sollozo salió de sus labios.

¿Qué crees que estás haciendo?—preguntó Isshin aún mirando la tumba de su esposa.

L-lo siento—respondió Ichigo tratando de reprimir el llanto.

No empieces a llorar, debería darte vergüenza—dijo su padre aún serio y sin mirarlo.

Pero… pero papá….

Pero nada, Ichigo, comportarte como un hombre.

Bueno, si...—respondió el chico limpiándose las lágrimas—mamá me pidió que nunca perdiera mi sonrisa.

Oh, por favor, no creeras en esas tonterias ¿Verdad?—el hombre se frotó el rostro con fastidio—amaba a tu madre y no dudo de sus buenas intenciones, pero te hizo débil—dió la vuelta y empezó a caminae, Ichigo lo miró sorprendido pero no lo siguió.

Pero… ¿Que pasa con lo que mamá nos pidió?

Silencio, Ichigo—sentenció Isshin aun caminando y sin mirarlo.

¡Mamá me pidió algo y no voy a ignorarlo solo porque a ti no te gusta!

¡DIJE SILENCIO!—Isshin volteó a mirarlo, aun a la distancia que se encontraba Ichigo lo encontraba imponente y hasta aterrador, el príncipe pudo ver como su padre se acercaba a gran velocidad hacia él—Escucha cuidadosamente porque no lo voy a repetir—Isshin se puso a su altura y con su rostro tan serio que parecia mecánico—estas actitudes te hacen débil, y tu, hijo mio—dijo en tono despectivo—no necesitas estas tonterias; algun día controlarás este reino y para eso necesitas determinación, coraje y no niñerias como estas, asi que deja de lloriquear y continúa con tu vida, mamá ya no está para consentirte, es hora de que crezcas…—Isshin volvió a caminar recobrando la compostura.

Ichigo lo miró y no podía dar credito a lo que acababa de oir, le parecía increíble el hecho de que su padre dijera amar a su madre, pero qué de igual manera actuara de esa forma. De algo estaba seguro, cumpliría lo que su madre le pidió y no perdería su sonrisa.


—Lamentablemente, el amo no pudo cumplir con eso, su padre se encargó de su educación y cada vez que el amo Ichigo difería con él, era castigado—dijo Unohana con gesto triste—lo deformó hasta hacerlo igual que el, desde la muerte de su Majestad, ninguno de los dos volvió a ser igual.

—No puedo creerlo—dijo Rukia, estaba en su habitación junto a los sirvientes habían dejado a Ichigo descansando en su habitación—ni siquiera lo dejó llorar por su madre.

—Después de eso empezaron tiempos difíciles en el castillo—dijo Gin un poco melancólico.

—Y el amo se transformó en ser cascarrabias y vanidoso—dijo Aizen serio—y esa fue la razón principal de que la hechicera impusiera un hechizo en este lugar.

—De cualquier manera… Es muy cruel—dijo Rukia sintiendo cierta culpabilidad, había juzgado mal a Ichigo, al parecer no era mala persona.

—Bueno, mi niña, es hora de que tu descanses—dijo Unohana—mañana será otro dia.

—Que pases buena noche, Rukia—se despidió Gin con una reverencia.

—Buenas noches, con permiso—se despidió Aizen cerrando la puerta tras él.

Rukia se sentía intranquila, se sentó en la cama tratando de calmarse, pero no funcionó, se paseó en su habitación sin saber que hacer. Saber lo que Ichigo había pasado tras la muerte de su madre había sacudido algo en su interior.

—Ay, no puedo, iré a hablar con él—dijo Rukia levantándose, salió de la habitación y caminó rapidamente por los pasillos, llegó a la escalera que conectaba ambas alas, se detuvo un momento e inmediatamente continuó su andar, volvió a subir por las escaleras y pasillos a medio derrumbar hasta llegar a la habitación de Ichigo. Tocó la puerta y no obtuvo respuesta, volvió a tocar y sin respuesta otra vez, tocó nuevamente y abrió la puerta. Asomó la cabeza y vio a Ichigi aun recostado en su cama, parecía dormir, se acercó y pudo escuchar que Ichigo respiraba con prisa, con ese tono lúgubre que su máscara le proporcionaba, Rukia, habiendo dejado de tenerle miedo, acercó su mano al rostro del joven y notó que tenía una fiebre muy alta—Oh, Dios mio—exclamó y fue por el agua que habia quedado tras limpiar q Ichigo, estaba lo suficientemente fria, tomó uno de los paños y lo sumergió, lo exprimió un poco y lo colocó en la frente de Ichigo—Espero que esto funcione—rogó en voz alta, acercó la silla del tocador a la cama del joven, sería una noche larga.


Notas de la autora: Bueno, se que me tarde mucho :v pero cuestiones familiares me han tenido ocupada xD Bien, ahora si :v como dije, el fic me da de ahondar en detalles que ni la misma película nos dejó ver, pero siempre en los blurays hay contenido adicional y me dio un vistazo mas amplio del pasado de la Bestia/Principe. Y por claro, esta es una oportunidad de poder explotar mas la forma en que la Bella y la Bestia se enamoran, todos felices -w- gracias por leer \ :v /