Disclaimer: Bleach y sus personajes pertenecen a Tite Kubo. La Bella y la Bestia y sus personajes pertenecen a Disney. El fanart de la portada pertenece a Karoll Ann alias dangerousbride en tumblr. Fanfic hecho con el único propósito de entretener y sin fines de lucro.
Capítulo 10: El salón de baile
Shunsui estaba sentado en un tronco frente al fuego en el que Sode preparaba el almuerzo, olía muy bien, pero el hombre no tenía mucho apetito. Habían pasado algunos días desde que Sode lo llevó a su refugio, el moretón del golpe que Renji le dio en el rostro casi desaparecía y él creía que su salud había mejorado un poco, aún tenía un poco de tos, pero nada grave. Ahora lo único que le interesaba era saber cómo estaba su hija; no había podido dejar de pensar en Rukia y como la estaba pasando en el castillo de la bestia ¿Estará comiendo bien? ¿Pasará frío? Esas preguntas inundaban con la incertidumbre de no saber nada de la chica.
—¿Shunsui?—preguntó Sode acercándose, Shunsui levantó la mirada viéndola curioso—¿Estás bien?
—Ah… sí-contestó él—solo...—suspiró—estoy pensando en mi hija.
—Aún sigues preocupado por ella—dijo la mujer sentándose a un lado de Shunsui.
—Por supuesto, es mi única hija, y me parte el alma no haber podido prever que ella tomaría mi lugar en ese calabozo.
—Si me dejas decirte...—dijo la mujer mirando el fuego—tu hija fue muy valiente.
—Si, lo fue… y por eso no me puedo quedar con los brazos cruzados—dijo Shunsui levantándose—tengo que ir a ese castillo—dicho esto, empezó a caminar.
—Espera un momento—lo llamó Sode también levantándose y caminando tras él—irás al castillo ¿Y luego qué? ¿Te enfrentarás a esa bestia?
—Si es necesario, lo haré.
—No digas tonterías, aún estás muy débil, si las cosas no resultan bien, tu hija quedará prisionera y con una pena muy grande—le dijo tomándole el brazo.
—¿Entonces qué sugieres que haga?—preguntó el hombre un poco molesto.
—Pues… podrias pedir ayuda a los aldeanos.
—Es un chiste ¿Verdad?—Shunsui la miró con indignación—te recuerdo que toda la aldea me tomó como un loco, y el único que pensé me había creído, me dejó tirado en el bosque—Shunsui tocó su ojo aún ligeramente morado.
Sode quedó pensativa, miró nuevamente el ojo de Shunsui y después miró hacia el suelo, tocó su barbilla con su pulgar derecho.
—Creo que deberías decir en la aldea lo que Renji te hizo—dijo ella con seriedad—después pedir ayuda para salvar a tu hija pero, por supuesto, no mencionar nada de la bestia—Shunsui la miró un momento en silencio.
—Tu me crees ¿Verdad?—preguntó temeroso.
—Por supuesto que te creo, he visto tantas cosas increíbles que no podrías imaginarlo—dijo ella con una casi imperceptible sonrisa.
—Gracias, Sode—respondió el hombre pensando que quizá la mujer solo quería hacerla sentir mejor—¿Y a quién le diría primero? Todos creen que estoy loco.
—Al padre Ukitake, tal vez… él siempre los ha apoyado a usted y a su hija ¿No es así?
—Si, es cierto—dijo Shunsui soltando un largo suspiro y después tosiendo enérgicamente.
—Por ahora será mejor que descanse, ya hablaremos con el padre Ukitake otro día—Sode lo rodeó por los hombros y lo guío de regreso al refugio.
El padre Ukitake se encontraba en la casa de Rukia y Shunsui, habían pasado unas semanas desde que se fueron, por lo que se dio la tarea de alimentar a las gallinas que la pequeña familia tenía. Iba y limpiaba un poco para que el lugar estuviera presentable el día que sus dueños llegaran, sentía que era una forma de compensar que la aldea los rechazara tanto. Salió a quitar hierba del huerto de lechugas que estaba frente a la puerta principal, llevaba un cesto para juntar toda la basura que saldría de esa tarea. Trataba de hacerlo con rapidez ya que, después de todo, también tenía mucho que hacer en la iglesia.
—Buenos días, Padre—escuchó que alguien lo saludó y volteó a esa dirección, era Renji quien estaba recargado en la cerca del jardín.
—Buenas tardes, Renji—contestó el sacerdote mientras se levantaba—¿Qué te trae por aquí, hijo?
—Bueno, tengo curiosidad ¿Sabe usted a donde fue Rukia? Hace días que nadie la ve en la aldea.
—Me temo que no, hijo, yo también estoy preocupado por ella.
—Ni que lo diga, he salido a dar vueltas por el bosque para tratar de encontrarla, pero ni una señal de ella—Renji suspiró abatido—me estoy temiendo lo peor—continuó con tono desanimado.
—No, Renji, no digas eso—le pidió Ukitake alarmada—roguemos porque Rukia y su padre estén bien.
—Ah… ¿Tampoco Shunsui ha aparecido?
—No… —el sacerdote suspiró mirando el piso—¿No tú habías ido con él al bosque a buscar a Rukia?
—Eh… sí, Padre, fui con él, pero ya sabe, no la pudimos encontrar y, en su desvarío, salió corriendo como un loco gritando por su hija. Desde ese dia, no lo he visto—contestó Renji con galantería.
—Ya veo… ojalá en alguna otra de tus expediciones puedas encontrar a Rukia.
—Así sea, Padre—Renji hizo una reverencia y empezó a caminar con dirección a la taberna.
Ukitake lo observó mientras se alejaba y después miró el cielo—por favor, Señor, danos las herramientas para encontrar a esta familia—después continuó con su plegaria en silencio.
Rukia caminaba por el castillo, increíblemente, pese al tiempo que llevaba en el lugar, sabía que no lo había recorrido todo. Era increíble la arquitectura del castillo completo, no podía hacer más que maravillarse por todo lo que veía, tenía que admitir que algunas de las gárgolas que decoraban los pasillos eran un tanto aterradoras, pero igual podía notar su majestuosidad. Había recorrido varias habitaciones que no había visto. Descubrió que en el castillo había 3 salas de estar, un observatorio y varias habitaciones desocupadas, que no era de sorprenderse, el lugar era enorme. Bajó por la escalinata principal y se dirigió al comedor, pero recordó cierto detalle, había un área junto al comedor que ella no había visitado.
—¿Qué será éste lugar?—se preguntó ella mientras caminaba con cautela. Volteaba de un lado a otro, como si hiciera algo malo—Es una tontería, Ichigo dijo que podía pasear en el castillo—se dijo así misma dándose un ligero golpe en la cabeza.
Caminó con normalidad hasta llegar a la entrada de la inexplorada habitación, asomó la cabeza y miró con asombro lo que estaba frente a ella. Era un salón sumamente grande, aun con el polvo y las telarañas que lo cubrían, se podía notar que era muy elegante. Los pilares eran de mármol y tenía adornos dorados, Rukia suponía que eran de oro puro.
—Rukia ¿Que te trae por aquí?—el piano del castillo, el maestro Ishida, estaba en una pequeña plataforma.
—Ah, maestro Ishida—llamó Rukia sorprendida—solo vine a… ver—la chica se acercó con timidez—¿Qué es éste lugar?
—Ah, esto mi querida, Rukia, es el salón de baile—dijo Uryuu moviendo sus teclas.
—Salon de baile… ¿Ichigo baila?—preguntó la chica riendo.
—Por supuesto, el amo daba los mejores bailes—dijo el piano con alegría—si vieras lo majestuoso que se veía este lugar en ese entonces.
—¿Y qué pasó? ¿Si a Ichigo le gustaba tanto bailar porque tiene este salón...—la morena vio a su alrededor—...así?
—Ah… creo que no soy la persona idónea para contestar esa pregunta, Rukia.
—¿Y si le pregunto a la señora Unohana?—preguntó Rukia con curiosidad.
—Ah… este...—el piano se movió de un lado a otro un poco apurado—tal vez… no se.
—Jaja, no se preocupe, maestro—dijo la chica poniendo su mano sobre la caja del piano.
Rukia recorrió el lugar a paso lento, mirando todos los detalles, las molduras. Era una pena que estuviera tan abandonado.
—¿E Ichigo viene por aquí?
—No, no desde hace algunos años—respondió Uryuu con tristeza.
—Iré a hablar con la señora Unohana—dijo la chica caminando hacia la salida.
—¡Rukia! ¡Espera!—gritó el piano tratando de detenerla pero sin éxito—Ay… esto se va a poner feo.
La morena fue corriendo a la cocina en donde el resto de los sirvientes se encontraba, iba a toda prisa y ni ella sabia porque. Llegó a su destino y se puso a buscar con la mirada.
—Señora Unohana…—llamó Rukia con tranquilidad, o al menos, fingir un poco.
—Por aquí, querida—respondió la tetera en una mesa cerca de la estufa, la chica se acercó—¿En qué te puedo ayudar?—preguntó Unohana con amabilidad.
—Estuve en el salón de baile—dijo Rukia directamente, todos en la cocina detuvieron sus actividades para observarla, la chica miró a todos lados confundida.
—¿E-el salón de baile?—preguntó Unohana
—Si… ¿Tiene algo de malo?—preguntó al notar que el silencio aún inundaba la cocina.
—Si… bueno… no…—la tetera miró para todos lados—Gin… ¿puedes venir?
—Aquí estoy, señora Unohana—el candelabro llegó sobre un carrito de té con una sonrisa—así que encontraste el salón de baile—era extraño para la morena, pero Gin era el único en parecer feliz—no se preocupen, amigos—le habló a todos en la cocina—esto ocurriría tarde o temprano—carraspeó un poco—vamos, Rukia, acompáñame—dijo y dio un salto para bajar del carrito de té—Rangiku, cariño, ven con nosotros—diciendo esto, empezó a caminar con Rukia y Rangiku tras él.
—Gin ¿Acaso hice algo malo?
—Para nada, Rukia.
—¿Entonces porque todos me miraron así?
—Es sobre el hechizo—dijo Rangiku, Rukia los miró, sabía que había tocado una fibra sensible.
—Lo siento mucho… no era mi intención.
—Rukia, tranquila, no hiciste nada malo—le dijo Gin sonriendo—nosotros también debemos ser capaces de superar esto ¿Verdad?—Rukia miró hacía bajo un momento sin evitar sentirse culpable.
—¿Y que tiene que ver el salón de baile con el hechizo?—preguntó ella con curiosidad.
—Aquí fue donde esa mujer impuso el hechizo al amo—dijo Rangiku cuando se detuvieron en la entrada del salón; Rukia ahora veía todo con otra perspectiva.
—Fue en un baile, se convocaron a varias doncellas para que el amo escogiera esposa—dijo Gin, esas palabras causaron cierta molestia en Rukia—pero pasó lo que pasó, las doncellas se fueron corriendo de aquí… me pregunto si recordarán lo que sucedió—dijo Gin riendo ligeramente—ninguna era buena para el amo.
—Ahora entiendo… porque Ichigo no viene, debe ser muy doloroso para él—ahora Rukia veía el salón como una extensión más del dolor de Ichigo, no podía evitar sentir una ligera punzada en el pecho.
—Nosotros venimos muy seguido a bailar algunas cuantas piezas del maestro Uryuu—dijo Rangiku felizmente mirando al piano.
—Y para mi es un honor amenizar sus bailes—dijo Uryuu con agradecimiento.
—Me gustaría… —dijo Rukia ajena a la conversación, todos la miraron con curiosidad—me gustaría limpiar este lugar—caminó hacia un ventanal y pasó su mano por el cristal quitando algo de polvo a su paso—no se si eso animaría a Ichigo, pero quiero intentarlo.
—¡Sabía que dirías eso!—exclamó Gin con emoción—fue por eso que le pedí a Rangiku que viniera, se que estará feliz de ayudarte.
—Por supuesto, Rukia, estaré encantada de ayudar a limpiar este lugar—dijo el plumero volando con gracia—llamaré a los demás para que nos ayuden—dicho esto, salió del lugar para dirigirse a la cocina a buscar más plumeros.
—Yo iré a buscar a Sasakibe y le diré que traiga una escalera.
—Lo lamento, yo no podré ayudarte, Rukia—dijo Uryuu un tanto desanimado.
—No se preocupe, maestro, ha estado mucho tiempo en este lugar con estas condiciones, pero eso cambiará hoy—dijo Rukia jalando una cortina roída para dejar pasar la luz.
—Es la luz del sol, hace mucho que no la veía—dijo el piano en un suspiro.
—Dejaremos pasar la luz y también ventilaremos el lugar—Rukia abrió uno de los ventanales dejando entrar la brisa fría de afuera—huele mucho a polvo aquí dentro—señaló la chica respirando aire fresco desde la ventana.
—No hagas eso, Rukia, podrías resfriarte—dijo Gin entrando nuevamente al salón, ésta vez al lado de Sasakibe que traía una escalera y algunos trapos para limpieza—déjala por allá, amigo—dijo el candelabro al perchero.
—Muy bien, compañeros, empecemos quitando el polvo de las molduras—dijo Rangiku al lado de otros plumeros en el umbral del salón.
—Yo mientras me encargaré de las ventanas—dijo Rukia tomando un trapo en sus manos.
—No empiecen sin mi—dijo Unohana entrando en su carrito de té en el que también venía una bandeja de agua—necesitarás esto para poder limpiar.
—Gracias señora, Unohana—dijo la morena mojando el trapo que tenía en sus manos—ya verán que dejaremos este lugar impecable—dijo animada caminando a la escalera que Sasakibe ya había colocado en la entrada de un pequeño balcón con una ventana circular.
Rukia subió con cuidado de no caerse quedando frente a la ventana, miró hacía arriba, era más grande de lo que se veía desde abajo, pero eso no la desanimó; empezó limpiando los lugares más altos que ella podía alcanzar, aún con su menudo tamaño, se las apañó para poder limpiar casi hasta la mitad de la ventana. Rangiku la asistía llevando más trapos limpios sin que ella tuviera que bajar, admitía que estaba tardando un poco más de lo esperado y estaba empezando a cansarse. Estaba limpiando los barrotes de la ventana cuando decidió limpiar el sudor de su frente con la manga de su vestido, fijó la vista al frente y lo vió. Ahí estaba Ichigo caminando en la nieve al lado de Pesche. Parecía que estaba platicando muy animado con el caballo. Rukia primero se sorprendió y después sonrió enternecida, Ichigo no era ese sujeto malo que ella imaginaba en un principio, solo era alguien con un corazón muy noble que tuvo que refugiarse en una coraza dura, él había sido bastante atento con ella y por alguna razón eso la hacía sonreír de manera estúpida -según ella-. Miró a su alrededor para ver a todos los sirvientes ayudándole a limpiar; y de nuevo regresó su mirada a Ichigo, el hecho de saber que ese lugar le traía recuerdos tristes a Ichigo le dolía, hacía que su pecho punzara, y por ella estaba dispuesta a cambiar eso, aún no sabía cómo o porqué, pero estaba dispuesta a hacer feliz a Ichigo, aunque sea solo por un instante. Sonrió viendo al amo del castillo una vez más, y con energías renovadas regresó a la limpieza del lugar; había mucho trabajo que hacer, pero por ver un destello de felicidad en los ojos de Ichigo, valdría la pena.
Notas de la autora: Ya se que me tarde un monton y una disculpa porque este cap es mas que nada de relleno, pero es que en la pelicula no ahondan nucho en la desicion de dejar bonito el salon de baile, solo ocurre así, puf :v pero la ventaja es que pude mostrar un poco mas los sentimientos de Rikis, ya que en ninguna de las películas, ni en la animada ni en el live action hablan muy poco sobre los sentimientos dd Bella. Ojala les guste el capitulo, estamos llegando a las escenas más importantes y admito que es este fic ya se alargo bastante xD. Gracias por el apoyo a todos los que aun siguen la historia :D
