Disclaimer: Bleach y sus personajes pertenecen a Kubo Tite, La Bella y la Bestia y sus respectivos personajes pertenecen a Disney, el fanart usado en la portada fue hecho por Karoll Ann aka dangerousbride en tumblr. Fanfic hecho con el único propósito de entretener y sin fines de lucro.
Capítulo 12: Organizando un baile
Apenas amanecía, el clima era especialmente frío considerando que era verano, pero las dos personas que caminaban aun en las penumbras no podían darse el lujo de que Renji o Yumichikka los vieran. Shunsui y Sode caminaban juntos en dirección a la iglesia, la mujer miraba con curiosidad al hombre junto a ella, sabía lo mucho que el relojero quería recuperar a su hija, y ella haría todo lo posible para ayudarlo, Shunsui junto a su hija ya habían sufrido demasiado, y a ella la desconcertaba el hecho de que la aldea fuera testigo de ellos y aun así fueran tan indiferentes. Se dirigían a la iglesia a hablar con el padre Ukitake, si alguien podía ayudarlos a empezar a esclarecer este asunto, era él, tenía influencia en los aldeanos aunque, lamentablemente, no tanta como Renji, así que solo esperaban lo mejor.
—¿Sabes una cosa, Sode?—habló el hombre—Ahora mismo estoy pensando que es una mala idea.
—Tonterías, si hace unos minutos prácticamente querías volar para llegar hasta aqui.
—Es que...—Shunsui detuvo su andar y encaró a la mujer—estoy nervioso… no se si el padre Ukitake me crea.
—El padre Ukitake es un buen hombre—dijo Sode tocando el brazo del relojero—y estoy segura que le creerá, el siempre le ha tendido la mano—terminó sonriendo.
—Es verdad, siempre nos ha ayudado a mi hija y a mi—confirmó el hombre sonriendo—vamos, tenemos que llegar a la iglesia.
Caminaron un poco más aprisa, y divisaron al padre barriendo fuera de la iglesia, Shunsui se detuvo un instante y soltó un profundo suspiro; caminó nuevamente a pasos sonoros haciendo que Ukitake levantara la vista y sonriera.
—¡Shunsui!—dijo soltando la escoba descuidadamente dejándola caer al suelo, caminó a prisa hacia el relojero—Gracias a Dios está bien—dijo el sacerdote con alivio y tomando por los hombros al hombre—¿Dónde ha estado? Estaba muy preocupado.
—Muchas gracias por su preocupación, padre, he tenido algunos inconvenientes, pero afortunadamente, Sode me ha ayudado mucho—dijo Shunsui sonriendo y mirando a la mujer a su lado.
—Muchas gracias, Sode, Dios te lo multiplicará—dijo Ukitake mirándola—pero pasen—se hizo a un lado cediendo el paso a sus visitas, levantó la escoba y tras ellos entró a la iglesia—siéntense en la mesa—les dijo una vez dentro, se dirigió a la chimenea donde tenía una tetera con agua calentándose, puso sobre la mesa 3 tazas y un plato con piezas de pan, sirvió el té y se sentó frente a Shunsui—me alegra ver que está a salvo.
—Muchas gracias por su preocupación—dijo Shunsui timidez, miró a Sode quien le hizo una mirada insistente hacia el padre, Shunsui carraspeó—necesito contarle y pedirle algo, padre.
—Oh, claro, Shunsui, lo que necesite—dijo Ukitake amablemente, nuevamente Shunsui y Sode intercambiaron miradas.
—Ahm… bueno, es sobre los dias que estuve desaparecido...—comenzó el relojero con duda.
—Ya, dicelo...—Sode intervino con firmeza, Shunsui volvió a suspirar.
—Y sobre Renji también.
—¿Renji?—preguntó el padre sorprendido. Shunsui le contó todo lo que pasó desde el dia el que Renji se ofreció a ayudarlo a buscar a Rukia y como lo dejó abandonado en el bosque, el sacerdote los veía con rostro serio, siempre en silencio, entre momentos le daba sorbos a su taza de té, pero sin despegar la vista del relojero; una vez que Shunsui terminó su relato, el sacerdote se levantó de su silla y caminó con calma por el lugar con su manos cruzadas en su espalda—Esto me ha dejado estupefacto…
—¿Usted me cree?—preguntó el relojero con temor.
—Por supuesto que le creo, Shunsui—respondió Ukitake—solo que aún debo digerirlo—giró sobre su eje para mirar a sus visitantes—hace unos días juraba preocupación por usted y Rukia.
—¿Renji fue tan cínico para fingir preocupación por Shunsui?—Sode miraba a ambos hombres con incredulidad e indignación.
—Si, aunque su atención se ha enfocado mucho en Rukia.
—Padre, antes de esto yo no creía que Renji fuera el mejor prospecto para marido de mi hija—el relojero se levantó de su asiento y se acercó a Ukitake—pero después de esto, estoy seguro que no lo quiero cerca de ella, una vez que la encuentre, por supuesto.
—Y contará con todo mi apoyo—el sacerdote puso su mano sobre el hombro de Shunsui—Yo lo ayudaré para que la aldea le crea—continuó con una sonrisa—Pero ahora, dígame ¿Dónde está Rukia?—preguntó con una sonrisa picara, sabía que ese hombre conocía el paradero de su hija, notaba cierta calma en él.
—Sentémonos, padre, es una larga historia—el relojero rió ligeramente, lo único bueno de que su hija estuviera cautiva en el castillo de la bestia, es que Renji no estaba cerca de ella.
El relincho de un caballo hizo eco en el solitario bosque, a trote rápido el equino se abrió paso entre los árboles con su jinete mirando a su alrededor con interés. Tras ellos, venía otro jinete con su caballo, ambos más calmados, aunque el hombre veia con curiosidad a su alrededor.
—Renji, ya pasamos por aquí ayer, no creo que Rukia aparezca de la nada—dijo Yumichikka con hastio—estoy empezando a pensar que solo se quiso alejar del pueblo.
—No seas imbécil—dijo el pelirrojo enojado—eso va contra la naturaleza de Rukia, ella no abandonaría a su padre así—continuó intranquilo—algo debe haberle pasado.
—Tal vez...—respondió Yumichikka—hablando del diablo—Renji volteó a mirarlo molesto—aún sigo preocupado por él… ¿No crees que fuiste demasiado lejos?
—Pensé que habíamos acordado dejar ese tema por la paz—dijo Renji tirando de las riendas de su caballo para volver a galopar.
—Si, se que no quieres hablar de esto, pero...—Yumichikka también hizo galopar a su caballo—si encontramos a Rukia… ¿Qué le vas a decir respecto a su padre? Ella no es de las chicas que se quedan tranquilas en una situación así.
—No te preocupes, cuando llegue el momento, yo sabré que decir para tranquilizarla, y por supuesto, hacerle ver que a mí lado siempre estará a salvo.
—Renji, amigo, creo que no te das cuenta de la magnitud de lo que está sucediendo...—dijo el pelinegro con temor—probablemente Shunsui esté muerto y… tu seas el responsable.
—Lo que le haya pasado es solo culpa suya, si no hubiera inventado toda esa locura de la bestia y el castillo, nada de esto habría sucedido—Renji se notaba furioso pero muy seguro de lo decia, esto asustó a Yumichikka—y si no quieres terminar como él, te sugiero que cierres la boca—sentenció y continuó su camino. Yumichikka no estaba seguro de que pensar, no dudaba de que la preocupación de Renji por Rukia fuera genuina, pero los métodos que estaba usando para lograr su objetivo, hacían que temiera por lo que pudiera hacer su amigo en un futuro, y sabía que el algún punto no habría vuelta atrás, Renji llegaría demasiado lejos.
Gin se dirigía con prisa al ala oeste, jadeaba a cada paso que daba para recorrer más distancia. Subió cada escalón sintiendo que jamás llegaría a su destino. Al alcanzar el final del pasillo, tocó la puerta enérgicamente como si eso le consiguiera una más pronta respuesta, zapateó impaciente al no escuchar nada, volvió a tocar la puerta consiguiendo escuchar la voz perezosa de Ichigo.
—Adelante… —se oyó desde la habitación.
—¡Amo!—exclamó Gin empujando una de las enormes puertas—¡Amo! ¡Tiene que darse prisa!
—¿Qué sucede?—preguntó el príncipe fastidiado desde su cama—¿No ves que trato de dormir?—continuó tapando su cabeza con sus cobijas.
—Tiene que acompañarme—Gin subió a la cama de Ichigo escalando por la mesa de noche—Es Rukia...—dijo el candelabro haciendo que Ichigo abriera los ojos por la sorpresa.
—¿Rukia?—Ichigo se incorporó rápidamente en su cama haciendo que Gin resbalara a un borde—¿Qué le sucedió a Rukia?
—No puedo decirlo ¡Es por eso que debe venir conmigo!—exclamó Gin sacudiendo sus velas por sobre su cabeza, Ichigo se levantó de la cama y a zancadas se dirigió a la puerta—Hey, amo, no pensará ir así ¿Verdad?—preguntó el candelabro mirando a su amo que no tenía una camisa puesta.
—¿Que? ¿Quieres un traje de gala?—Ichigo se estaba desesperando y solo pensaba en salir corriendo de la habitación.
—Se trata de Rukia, no puedo dejar que lo vea así, sería muy vergonzoso—dijo Gin tratando de mantenerse lo más serio posible, el príncipe soltó un grito de frustración.
—¡Ahg! ¡Con un demonio! ¡Juro que voy a matarte si lo que ocurre con Rukia es grave!—el pelinaranja fue hacia su biombo y se puso la primera camisa que encontró y se puso su saco verde descuidadamente, inmediatamente regresó a la puerta—¡Vámonos!—ordenó tomando a Gin en su mano y saliendo de la habitación—¿En dónde está Rukia?
—Ah… lo ultimo que supe es que estaba en el comedor—dijo retomando su tono preocupado—¡Corra!
Ichigo obedeció y corrió a toda la velocidad por los pasillos que lo conducían al salón principal, Gin esta vez se mantuvo en silencio, aunque igual era dificil hablar con todo el ajetreo que le causaban los movimientos de su amo al correr. El príncipe, al divisar la base de la escalinata del palacio, dio un brinco para llegar al recibidor.
—¡Rukia!—gritó preocupado—¡Rukia!—se dirigió al comedor abriendo las puertas de un empujón y tirando a Gin al piso en el camino, la chica estaba de espaldas, ella al oír la puerta volteó ligeramente sorprendida, y después mostró un hermosa sonrisa.
—Ah, Ichigo, te estaba esperando—dijo ella con tranquilidad.
—¡¿Estás bien?!—Ichigo la tomó por los hombros—¿Estás herida?
—¿Q-que?—Rukia estaba confundida—¿De qué rayos estás hablando?
—¿Eh? Es que Gin dijo… que...—el joven volteó a ver al candelabro que ya se había incorporado.
—Yo solo dije que tenía que darse prisa y ver a Rukia—dijo el objeto pícaramente, esto provocó que su amo gruñera.
—Eres un…
—Como sea, estás aquí y eso es lo importante—dijo Rukia interrumpiendo la frase de Ichigo y llamando su atención.
—¿Qué sucede?—preguntó el amo del castillo con curiosidad.
—Agáchate—dijo la chica sonriendo, Ichigo se sonrojo y se sorprendió, obedeció aunque no tenía idea de lo que sucedería, lo último que vio fue a Rukia poniendo una venda sobre sus ojos.
—¿Qué demonios sucede?—preguntó Ichigo ligeramente molesto.
—Es una sorpresa, debes tener los ojos tapados—dijo la morena colocandose trás el jóven para empezar a guiarlo.
—Esto me pone nervioso—dijo el pelinaranja inseguro.
—Tú solo confía en mí—dijo Rukia empujando al príncipe.
—Eso es lo que me pone nervioso—continuó Ichigo en modo de reproche, pero sin poder hacer nada se dejó guiar.
—Si necesitan algo, no duden en llamar—dijo Gin divertido mientras se dirigía a la cocina.
—¿A dónde vamos?—preguntó Ichigo mientras caminaba con cierto temor.
—Ya vamos a llegar—respondió ella, a los pocos pasos, la chica hizo que Ichigo se detuviera—espera aquí—le dijo, el príncipe escuchó como se abría una puerta y después otra, claramente se oyó como también se corrían algunas cortinas, inmediatamente sintió el suave toque de las manos de Rukia en las suyas—sígueme—la chica lo guió unos cuantos pasos más—¿Listo?—preguntó la chica con alegría.
—Si no me queda de otra—respondió Ichigo nervioso, él mismo se quitó la venda de sus ojos y miró a su alrededor. La primera impresión fue de susto, estaba en ese lugar, el lugar que había detestado durante tantos años, el lugar en el que había empezado su tormento, el maldito salón de baile, caminó unos pasos más recorriendo el lugar con la mirada, podía rememorar exactamente lo que había sucedido ese día, ese espantoso día en que el hechizo le fue impuesto. Furia, furia era lo único que podía sentir en ese momento, apretó tanto los puños que sus manos dolían, todo ese sufrimiento, todo ese dolor de ese día, volvían a él.
—¿Y bien? ¿Que opinas?—Ichigo escuchó la voz tímida de Rukia trás él, volteó a mirarla y ahí estaba ella con esa sonrisa que tanto amaba, de pronto el dolor que lo había inundado se esfumaba—Vamos, no te quedes ahí como idiota y di algo—continuó ella con tono enojado y las manos en su cintura.
—¿Tu arreglaste el lugar?—preguntó Ichigo incrédulo.
—Si, con la ayuda de los demás—Rukia cambió su tono al ver la expresión de Ichigo.
—¿Porque lo hiciste?—preguntó el con semblante muy serio, la chica no podía descifrar lo que pasaba por la cabeza del jóven.
—Se lo que pasó aquí—dijo ella bajando la mirada triste—se que aqui la hechicera te condenó—dijo volviendo a ver a Ichigo quien abrió sus ojos sorprendido—y también sé que adorabas bailar, y que hasta que esa hechicera apareció, éste era tu lugar favorito—continuó Rukia—y me pareció injusto, horrible que el juicio de alguien que ni siquiera te conoce, te hubiera arrebatado el privilegio de disfrutar algo que adorabas—terminó ella con convicción.
—Te lo agradezco, Rukia, pero… no debías… —dijo Ichigo con voz temblorosa—este lugar… me trae recuerdos horribles—continuó mientras todas las imágenes del pasado pasado pasaban por su cabeza.
—Ichigo—dijo Rukia acercándose al amo del castillo—esto lo hice por ti—ella tomó la mano del jóven entre las suyas, Ichigo se sonrojó mientras la miraba—no mereces seguir sufriendo por los malos recuerdos—Rukia lo guió al centro del salón de baile—así que te propongo que hagamos nuevos recuerdos aquí, recuerdos que solo te hagan feliz—terminó mirándolo con una sonrisa y tomándolo de ambas manos, Ichigo se quedó viéndola aún sonrojado, y después volvió a mirar a su alrededor. Por alguna razón, todo se veía tan distinto, había tanta luz, tanta vida, no recordaba la belleza de su salón de baile, sabía que las decoraciones eran magistrales, pero sabía lo que para él hacia ese lugar más bello.
—Gracias, Rukia—dijo Ichigo, Rukia sonrió una vez más—¿Sabes?—continuó el pelinaranja aun sin soltar las manos de la chica—haces que todo en este castillo sea más hermoso… deberíamos… hacer un baile esta noche, solo nosotros dos—dijo Ichigo sin pensar mucho.
—¿Enserio?—escuchó a Rukia emocionada, fue cuando Ichigo se dio cuenta de lo que estaba sucediendo; miró hacia abajo y vio sus manos entrelazadas con las de Rukia y la vio a ella, con sus ojos violetas llenos de emoción.
—¡Ah! ¡Lo siento! No se que estoy diciendo—exclamó soltando las manos de la morena, y si no fuera por su máscara, estaría totalmente rojo.
—Me encantaría—dijo Rukia con timidez y un ligero rubor en sus mejillas.
—¿De verdad?—preguntó Ichigo con incredulidad.
—Por supuesto, será divertido—dijo Rukia aun sonriendo—y podré comprobar si eres tan buen bailarin como tus sirvientes presumen.
—Quedarás impactada, pequeñaja—dijo Ichigo con arrogancia.
—Si, ya lo creo—respondió Rukia con sarcasmo, de pronto su expresión cambió—oh, hay mucho que hacer entonces—dijo mirando alrededor—mira lo que haces, idiota, solo tengo unas horas para planear todo—le reprochó ella.
—Por favor, solo hay que pedirle al maestro Uryuu que toque una canción.
—No seas tonto, no vas a venir a un baile con esas fachas ¿O si?
—¿Fachas?—preguntó Ichigo mirando su ropa—mira quien lo dice, señorita "me gusta usar mi mandil blanco todos los días".
—¿Ves? Ambos tenemos que buscar ropa apropiada, asi que fuera, fuera—dijo Rukia empujando a Ichigo hacia la puerta—ve a prepararte mientras yo organizo todo, te veré a las 8 en la escalinata.
—¿Es una cita?—preguntó Ichigo de forma bromista y pícara haciendo que Rukia se sonrojara.
—Deja de decir tonterías y apurate—contestó ella dándole una patada en la espalda, Ichigo gruño y se dirigió al ala oeste.
—Está bien, me voy, dile a Gin que en cuánto pueda, vaya a mi alcoba—dijo el príncipe caminando y sin voltear a ver a Rukia.
La chica suspiró, volteó a ver el salón de baile y su rostro se iluminó, dió la vuelta nuevamente y se dirigió a la cocina, donde sabía, estarían los sirvientes preparando la cena. Caminó unos cuantos metros y abrió la puerta de la cocina donde había mucho movimiento como era habitual.
—¡Rukia-chan!—dijo Gin viendo a la chica entrar, bajó de la mesa donde estaba con un brinco y se dirigió a ella—¿Cómo te fue?
—Mejor de lo que esperaba—contestó ella sonriendo ampliamente.
—Te ves muy feliz, querida—dijo Unohana acercándose sobre su carrito de té.
—Lo estoy, pese a que hay mucho que hacer.
—¿Por qué lo dices?—preguntó Gin con curiosidad.
—Tendremos un baile esta noche—dijo Rukia con emoción, los sirvientes se miraron incrédulos—así que todo tiene que ser perfecto, quiero luz de vela ambientando el salón, que las decoraciones brillen con todo su esplendor, la mejor pieza del maestro Uryuu…
—Querida, querida, tranquila—dijo Unohana riendo enternecida por la actitud de la chica—nosotros nos haremos cargo.
—Todo debe ser perfecto, quiero ver a Ichigo feliz—dijo Rukia en tono suplicante.
—Tu deja todo en nuestras manos—respondió Gin haciendo una reverencia—tu debes ir a elegir un vestido con madame Orihime.
—¡Es cierto!—exclamó la chica en pánico—no se cual puedo usar.
—Ve a tu habitación y madame Orihime hará el resto—Unohana rió nuevamente.
—Si, si, me voy—dijo Rukia caminando a la puerta—¡Ah! Gin, Ichigo dijo que en cuanto puedas, vayas a su habitación por favor.
—Claro que si, Rukia, muchas gracias—una vez que Rukia se fuera, Gin dió brincos de emoción—¡Si! ¡Seremos humanos otra vez!
—Oh, Rukia se veia tan adorable, esto va marchando a la perfección—celebró Unohana.
Los sirvientes empezaron a organizar el baile del amo y su huésped, y como la última había pedido se encargarían de que todo fuera perfecto. Rukia mientras tanto, no cabía en su emoción, no pensó que las cosas terminaran así, pero no podía estar más contenta, podría compartir una bella noche al lado de Ichigo y nada más importaba, ahora para ella lo importante era verse muy bonita para darle una buena impresión al amo del castillo, sabía lo extraño que era, pero ya se había admitido que estaba perdidamente enamorada de él, solo faltaba encontrar el momento idoneo para confesar sus sentimientos y ese baile era perfecto. Si, esa noche debía ser.
Ichigo por su lado, estaba en el balcón de su habitación, tenía emociones encontradas, estaba muy feliz y emocionado de que Rukia aceptará su involuntaria invitación a compartir un baile con él, pero por otro lado estaba preocupado, frente a él estaba la rosa encantada, a la que solo le quedaban cuatro pétalos, lo más probable es que se marchitara esa misma noche, eso significaba que debía darse prisa, se le estaba terminando el tiempo.
Nota de la autora: Nueva actualización, amigops uwu admito que esta parte en psrticulsr me costó mucho trabajo, en ambas películas, la animada y el live action, no explican como fue qué llegaron a la idea de tener un baile, solo sucede, incluso en ambas versiones, el asunto se ve un tanto apresurado. Por lo que todas las situaciones vistas aqui son de mi pura autoria :v y como dije, de que termino este fic, lo termino, estamos cada vez mas cerca del final y ahora que involuntariamente tengo mas tiempo, lo terminare uwu hasta la proxima :D
