Disclaimer: Bleach y sus personajes pertenecen a Kubo Tite, la Bella y la Bestia y sus personajes pertenecen a Disney, el fanart de la portada fue hecho por Karoll Ann aka dangerousbride en tumblr. Fanfic hecho con el unico proposito de entretener y sin fines de lucro.


Capítulo 14: La horda

Ichigo se quitó el saco y el chaleco, se puso su bata de descanso sobre su camisa de gala, con desanimo se acercó a donde estaba la rosa, un pétalo cayó como si se burlara de la situación, Ichigo suspiró profundamente, estaba satisfecho con poder ayudar a Rukia pero aún así le rompía el corazón saberla lejos y que no pudo expresarle sus sentimientos como debía.

—Amo, no sabe cuanto me alegra que todo haya salido bien—Aizen habló por atrás de su amo—al ver tan buen resultado puedo decir que el amor siempre gana—Ichigo volvió a suspirar y volteó a ver a su sirviente, sorpresa que se llevó al ver que su sequito estaba ahi, él no los habia escuchado.

—No...—respondió el príncipe negando con la cabeza—yo… la dejé ir.

—¿Que dice?—preguntó el reloj incrédulo.

—Pero… ¿Porqué lo hizo?—esta vez fue Gin quien habló.

—Yo… solo lo hice...—respondió Ichigo un poco dudativo—ella necesitaba ir con su padre y no podía retenerla, no podia permitir que sufriera más—continuó apoyándose en la mesa en la que estaba la rosa.

—¿Y porqué? Por mucho que nos explique, esto no tiene ni un sentido—Aizen se notaba enfadado.

—Deja de preguntar obviedades—dijo Unohana avanzando para ver mas de cerca a su amo—es porque la ama.

—¿Y porque no somos humanos?—preguntó el candelabro viendo sus velas.

—Porque ella no lo ama—respondió el mayordomo poniendo sus manos en jarras—la condición era que él se enamorara de una doncella y que ella lo amara también, creo que es obvio lo que sucedió—Aizen estaba hablando sin pensar, y cada palabra que Ichigo escuchaba le dolía, punzaba.

—Pero… y si… ¿Qué tal si Rukia vuelve?—preguntó Rangiku—aún hay esperanzas.

—No… no nos queda mucho tiempo—les respondió el ojimiel—yo… lamento no haber podido salvarlos, todo esto es mi responsabilidad…—les dijo, los sirvientes lo miraron tristes, pero al menos agradecía que no había reproche en sus ojos, supuso que sabían que él estaba sufriendo también—ahora salgan… necesito estar solo—les ordenó y los sirvientes salieron. Pudo escuchar el llanto desconsolado de Rangiku pero sabía que nada podia hacer, aunque Rukia volviera ya sería tarde, pensó en que la hechicera ahora era mas cruel, enamorarse era el castigo más doloroso que le impuso, el sufrimiento que estaba atravesando se sentía como mil cuchillos atravesandole el pecho, en un momento sintió como el aire abandonaba sus pulmones e inhaló con fuerza, sorpresa que se llevó al notar que en realidad era un sollozo; él, el amo del castillo, el señor del lugar lloraba, y su llanto era por amor, por un amor que no sabia si era correspondido. En ese momento deseó, imploró con todo su ser que ojalá nunca se hubiera enamorado para no tener que pasar lo que estaba viviendo. En ese momento escucho a un caballo relinchar, se asomó por el balcón y miró como Rukia, aun ataviada en su vestido montaba su caballo para recorrer los jardines del castillo. Lo primero que Ichigo pensó es que hacia mucho frío y la muy tonta no se preocupó en llevar algo que la abrigara, después pensó si la jóven lograria atravesar el bosque sin que los lobos la molestaran y después se imaginó lo molesta que estaria al llegar a su aldea y que alguien hiciera un comentario sobre el vestido que llevaba; sonrió al pensar en la chica soltando majaderias a diestra y siniestra si la situación se presentaba; la seguía mirando desde lo alto de su habitación y cuando casi la perdió de vista, decidió subir por la torre contigua para seguir cuidandola desde lejos—¿Qué fue lo que me hiciste?—preguntó Ichigo esperando que la frase llegara a oidos de Rukia, aun sabiendo que era imposible, siguió mirándola desde lo alto, pensó entonces que no se arrepentía de haberla conocido, que gracias a que ella llegó al castillo supo que podia ser mejor persona de lo que era, que podía cambiar su odiosa actitud para con sus sirvientes y aun así tener su respeto y también entendió como funcionaba el amor en sus diferentes formas, como Rukia en su momento decidió dar su vida y libertad por su padre y como ahora el, por ejemplo, estaba dispuesto a sacrificarse para que Rukia fuera feliz. Aun no lograba entender como el amor te hacia tomar desiciones tan drasticas, pero así era. En otro momento volvió a perder de vista a Rukia y volvió a subir las escalinatas para quedar en la torre mas alta del ala oeste. Pudo ver que Rukia salió de los limites del castillo y sintió un nudo en la garganta, posiblemente no se volverian a ver, pero lo importante era que la había conocido y él sería capaz de esperarla por siempre.


La aldea era iluminada por las antorchas de sus habitantes, se conglomeraron en la plaza central sin inmutarse sobre lo que estaba sucediendo frente a ellos, después de todo, Shunsui era diferente, no encajaba con lo que en la aldea tenían establecido, solo los desbanlaceaba, era necesario tomar acción y era una bendición que Renji tomara las riendas del asunto, el relojero tenia suerte que el pelirrojo se hubiera fijado en su hija siendo tan rara, así que obvio tendría consideración con él. Entre Ganju e Ikkaku sostenían a Shunsui y lo llevaban casi a cuestas ya que estaba poniendo resistencia, un carroza negra llegó alada por cuatro caballos negros, su cochero era un anciano de tez morena de cabello y bigote blancos, Barragan Louisenbairn era el encargado del manicomio de la aldea y había aceptado internar a Shunsui por petición del excapitán de la guardia, el se haría cargo de los gastos y mientras pagaran, no habria ningun problema. Detuvo el coche y bajó para abrir las puertas.

—Suba, señor Shunsui—dijo Barragan con tranquilidad—no se preocupe, estará bien atendido.

—¡Renji!—exclamó Ukitake—no voy a permitir esto.

—Padre—Renji miró al sacerdote con tranquilidad—yo tampoco quisiera llegar a esto, pero dese cuenta que Shunsui, mas que un peligro para los demás, es un peligro para él mismo.

—Pero él no necesita un manicomio—dijo el padre molesto—el necesita que un médico lo revise, espera a que Rukia regrese y decida que hacer.

—Esto lo hago por ella, padre, mi intención no es mala—dijo el pelirrojo—subánlo—ordenó a sus compinches quienes treparon a Shunsui sin problemas—a un lado, necesito hablar con él—sus amigos se hicieron a un lado dejándolo a solas con el relojero quien, debilitado, se recargó en la pared de la carreta—Shunsui, ya no hagamos mas complicado esto—dijo Renji sonriente—si me das la mano de Rukia puedo sacarte de este lio y puedo convencer a la aldea que no eres un peligro, todos ganamos—Shunsui lo miró como analizandolo y empezó a hablar.

—Eres peor que un niño mimado, Renji, acepta que las cosas no siempre salen como planeas—le dijo el relojero—¿Tu crees que con esa actitud voy a concederte la mano de mi hija? Ella no necesita a alguien como tu, Renji, y si debo permanecer encerrado el resto de mi vida para que ella esté apartada de ti, con gusto lo aceptaré—el jóven nuevamente sintió que la sangre le hervía, tratando de mostrarse sereno dio un paso atrás.

—Llévenselo—ordenó y Barragán cerró las puertas del carromato, los aldeanos seguían sin hacer nada mientras que el padre Ukitake y Yumichikka veian con impotencia lo que sucedía, Renji estaba pasando los límites. Barragán subió al carromato y tomó las riendas, los caballos emprendieron camino.

—¡Alto!—se escuchó, Renji conocía bien esa voz, era la voz de Rukia, la chica dio vuelta en una esquina sobre su caballo blanco, el pelirrojo la vió y quedo impactado, venia ataviada en un vestido de gala, y aunque reconocia que se veía hermosa no dejaba de intrigarle porque y de dónde venía vestida así. Rukia se interpuso en el camino de los caballos impidiendoles el paso, bajó de su caballo y tomó el espejo mágico de la alforja que venia colgando del lomo de Pesche, corrió hacia la parte trasera de la carreta—Papá ¿Estás bien?—preguntó ella tomando la mano de Shunsui por entre los barrotes.

—Hija mia, pensé que te había perdido—dijo el hombre antes de empezar a toser, Rukia volteó y se encontró con Barragán frente a ella.

—Señorita, por favor, retirese—le pidió Barragán.

—De ninguna manera—sentenció ella—libérenlo ¿No ven que está enfermo?

—Lo siento, el joven Renji me pidió que me lo llevara—el hombre volteó a ver al susodicho haciendo que Rukia también lo mirara.

—Renji...—repitió ella en voz baja—¿Con qué derecho haces esto?—preguntó furiosa acercándose al hombre, él retrocedió un paso.

—Rukia, querida mia, sabes que yo no haria algo que te lastimara—le dijo Renji galantemente tomando su mano—pero lo hice por su bien, decía cosas sin sentido.

—Si, ya saben, algo sobre una bestia en un castillo—intervino Kenpachi—y demás estupideces como que estabas secuestrada y todo eso—terminó de manera despreocupada, la verdad es que todo lo que estaba sucediendo le daba igual, pero era mas aburrido quedarse en casa.

—Pero el castillo es real, yo estuve allí—dijo Rukia terminando el contacto con Renji.

—Bien… puede que haya un castillo ¿Y la bestia?—preguntó el excapitán, la morena contuvo el aire ya que si no empezaría a gritar, cuando decían la palabra "bestia", se referían a Ichigo, y eso le enojaba, la ponia furiosa.

—También existe—dijo apretando el espejo que sostenía con su mano izquierda.

—No pierdas tu tiempo, Rukia, sé cuánto quieres liberarlo, pero por favor, no te rebajes a su nivel, no digas tales cosas sin pruebas.

—¿Una prueba?—repitió la chica en voz baja, miró el espejo mágico en sus manos, y después miró a su padre, no quería tener que decidir entre los dos seres más importantes para ella, volvió a mirar el espejo y tocó su superficie ¿Qué podía hacer? Solo queria salir de ese embrollo, liberar a su padre y volver al lado de Ichigo.

—Eso supuse, no te preocupes, tu padre estará bien, y por supuesto yo cuidaré de ti—dijo Renji aunque la chica parecía ida—llévenselo—dijo una vez más.

—¡No! Esperen...—dijo Rukia mirando nuevamente el espejo—¡Muéstrame a Ichigo!—dijo y el espejo soltó un destello, en su reflejo se veía la figura del príncipe sentando en una cornisa del castillo, la chica lo mostró a los aldeanos sabiendo que no había vuelta atrás, tendría que pensar en una forma de sacar a Ichigo de ese lío, lío en que ella lo había metido, pero se había quedado sin ideas, era lo único que podía salvar a su padre—aquí está su prueba—los aldeanos retrocedían aterrados ante la imágen de la bestia, el padre Ukitake no lucía asustado pero si muy molesto, veía a Renji con reproche porque ahora la verdad había salido a la luz, si había una bestia y la aldea entera tendría que tragarse sus palabras. Yumichikka sin embargo, temía por su amigo, ahora que todos sabían que Shunsui había dicho la verdad, no sabia como es que Renji iba a reaccionar. Rukia aún sostenía el espejo, ahora tenía miedo, miedo por lo que le pudiera pasar a Ichigo, pero lo hecho, hecho estaba y debía protegerlo a toda cosa.

—Eso… es brujeria—dijo Renji quitándole el espejo a Rukia, él miró a la chica y vio pánico en su rostro, imaginó que era por el temor de como la juzgaría la aldea, por lo que él debia desviar la atención a otra cosa—solo… miren sus dientes, sus cuernos… ¡Es el demonio encarnado!—los aldeanos murmuraban lo aterradora que esa bestia se veia, Rukia no pudo soportarlo.

—¡No!—la chica dio un paso al frente—por favor, no le teman, se que puede verse aterrador y… además tiene un humor de perros—dijo ella esbozando una casi imperceptible sonrisa—pero es gentil y tierno, él es mi...—se detuvo, ella e Ichigo ¿Que eran? No habían podido hablar de sus sentimientos apropiadamente, por lo que no habían puesto nombre a su relación, asi que cerrando sus ojos con resignación continuó—es mi amigo—dijo ella, lo murmullos cesaron por un momento, nadie podía creer lo que le chica estaba diciendo, pero el más sorprendido era Renji, mientras ella hablaba, notó un brillo muy peculiar en sus ojos, un brillo que jamás había notado en todos los años de conocerla, su respiración se agitó, celos… celos de que alguien captara la atención de Rukia, la atención que durante muchos años el trató de obtener, pero era una bestia, y para que ella dijera todas esas cosas solo tenia una explicación.

—Le han lanzado un embrujo—dijo Renji con total seguridad—la conozco perfectamente, y es el único modo de que ella sienta afecto por ese monstruo—dijo mirando a los aldeanos, Rukia no lo soportó y lo tomó por el hombro para girarlo, le dió una bofetada tan fuerte que lo hizo tambalear un poco, colocando su mano en su rostro, el pelirrojo miró a Rukia sorprendido, estaba enojada, furiosa, pero ¿Porqué?

—¡No vuelvas a atreverte a llamarlo de esa manera!—Rukia temblaba por el enojo, se acercó más haciendo que esta vez Renji retrocediera unos cuantos pasos—¡El único monstruo aqui, eres tu, Renji!—dicho esto se dirigió a los aldeanos—ese ser al que ustedes temen, se llama Ichigo, y les puedo asegurar que tiene mejores sentimientos que cualquiera de ustedes—dijo enojada, se dirigió a la carreta dónde estaba su padre—espérame, por favor, iré por ayuda—dijo pensando en ir por Ichigo no sabia como pero sabía que si estaba con él y su padre podría protegerlos, evitar que les hicieran daño, esa era su intención hasta que sintió una mano que la detenia por el brazo, quien la sostenía la jaló para encararla, Rukia no se sorprendió al ver que era Renji, la miraba con una expresión que combinaba la ira y el dolor, una expresión que había visto en Ichigo meses atrás cuando hablaron del hechizo.

—¿Enserio, Rukia? ¿Piensas dejar la oportunidad de una vida mejor por proteger a… esa cosa?—preguntó Renji sin creerlo, la chica podría jurar que su voz se quebraba.

—¿Que clase de vida es mejor con un hombre que usa a mi padre para chantajearme? ¿O que quiere cambiarme porque no me ajusto a sus ideales? Te lo repito, yo jamás seré tu esposa—Rukia estaba decidida, nada la haria dudar.

—Si eso es lo que quieres, eso tendrás—le amenazó Renji en un tono mordaz—¡Hay que encerrarla también! ¡Me temo que los transtornos de Shunsui son hereditarios!—anunció Renji a los aldeanos, Shinji e Ikkaku se acercaron a Rukia y la sostuvieron.

—¡Sueltenme con un demonio!—Rukia forcejeaba tratando de liberarse, pero era obvio que ella tenía desventaja, Barragán abrió la puerta de la carreta, y ambos hombres lanzaron a la chica en los brazos de su padre—¡No te saldrás con la tuya, Renji!—gritó la morena antes de que la encerraran, el pelirrojo miró la carreta con cierto dolor en sus ojos.

—Renji, por favor, recapacita—le habló Yumichikka—esto se está saliendo de control.

—¿Quieres estar con ellos?—Renji se había demacrado mucho en unos minutos, la expresión de su rostro lo hacía lucir mayor, Yumichikka se quedó callado y miró al suelo—eso pensé...—el excapitán se alejó de su amigo y nuevamente se acercó a los aldeanos—¡Amigos! ¡Estamos en un peligro inminente!

—¡Esa cosa va a venir de caceria, y no podemos permitirlo!—dijo Yamamoto, los demás aldeanos lo secundaron.

—Podria venir a comer a nuestros niños—dijo una mujer de cabello negro llamadas Ikumi Unagiya.

—Debemos protegerlos y también a las mujeres—dijo otro aldeano pelinegro llamado Iba Tetzusaemon.

—Lo que dicen es ridículo—dijo un muchacho de cabello blanco y ojos verdes, su nombre era Toshiro—si no vino antes a atacarnos ¿Qué les hace pensar que vendrá ahora?—preguntó con gesto aburrido.

—No podemos correr riesgos—dijo Renji que se había ubicado en el centro de la plaza para que todos lo pudieran escuchar—es por eso, amigos, que propongo ir a ese castillo ¡Y matar a la bestia!

—¡SI!—se oyeron las voces de los aldeanos al unisono.

—¡No! ¡Por favor, no lo hagan!—Rukia gritó desde la carreta, Renji fingió no escucharla.

—¡Vamos todos, debemos prepararnos!—ordenó el pelirrojo y los aldeanos empezaron a movilizarse. Mientras algunos encendian antorchas, otro tiraban unas esculturas de la plaza para usarlas como arietes en el castillo. El padre Ukitake miraba con terror lo que sucedía, no podía creer que los aldeanos fueran tan influenciables y, sobre todo, no imaginaba todo lo que el enojo podría causar en Renji. De lo que si estaba muy seguro, es que debía ayudar a Shunsui y a Rukia a escapar de la carreta. Mientras Yumichikka se mantenía en silencio al lado del pelirrojo, pensaba en las atrocidades que su amigo estaba cometiendo, y estaba consiente de que mucho de lo que estaba sucediendo era su culpa, ya que en lugar de persuadir a Renji para ser mejor persona, siempre movía las piezas con tal de que el excapitán se saliera con la suya, cuando cometió ese atropello contra Shunsui sabía que debía haber sido mas acertivo y recalcarle a Renji que lo que hacia estaba mal—Vamos, Yumichikka, sube a tu caballo—le ordenó el pelirrojo mientras subia a su respectivo equino, Yumichikka obedeció, vio como Ganju, Shinji e Ikkaku hicieron lo mismo—Ya que estamos todos listos ¡Vamos!—ordenó Renji, él hizo trotar a su caballo encabezando una horda de aldeanos que iban armados con palos y trinches, todos con una antorcha para iluminar el camino, el pelirrojo nuevamente tomó el espejo mágico—Muéstrame el castillo—el espejo volvió a soltar un destello y sobre su reflejo dejó ver una construcción llena de nieve—¡Siganme, es por aqui!—ordenó una vez más.

Renji reanudó el andar de su caballo, yendo a trote lento sonreía para si mismo lleno de satisfacción, había conseguido convencer a la gente de la aldea para que se unieran a su causa y ahora todos lo seguían para hacer su voluntad, habia llegado la hora de su jugada, podría vengarse de la bestia y desquitarse por arrebatarle el afecto de Rukia, si, esa cosa no se saldría con la suya. Yumichikka, quien iba trás él, lo observaba con detenimiento, el ser que habitaba en el castillo por supuesto que era aterrador, pero en apariencia, delante de él había un monstruo que estaba dispuesto a hacer todo para lograr sus objetivos.


Nota de la autora: Aaah, sufrí mucho al escribir este cap, pero contrario a lo que se imaginan es porque no quiero que este fic termine xD es muy bonitoo :v pero bueno, esto debe continuar :v y como se dan cuenta, hice muchos cambios a la escena de ambas versiones, la verdad es que Bella me parecio de lo mas estupida al mostrar a la bestia de buenas a primeras :v asi que tenia que cambiar eso. Aun faltan unos cuantos capitulos, gracias a los que siguen tan fielmente este fic :D