Disclaimer: Los personajes no son míos, les pertenecen a sus respectivos dueños.

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Capítulo 5: Mucho más que una fiesta

-Aquí están señor Xanatos.

Leiko Tanaka. Aiko Miyazaki. Wasabi No Ginger. Hiro Hamada. En secretario personal del industrial Owen Burnet le entregó varias carpetas con los nombres de sus huéspedes. Estudios, edades, familia, lo tenía todo de ellos. David arqueó una de sus cejas al ver el verdadero nombre de uno de los jóvenes.

-¿Fred Zilla? Vaya, este chico es todo un caso hmmm.

-Señor Xanatos, los muchachos ya están en sus habitaciones. También comprendo que al terminar su trabajo, Hiro puede regresar con sus amigos a San Fransokio. Pero entiendo lo que quiere hacer con ellos.

-Desde que llegó ese demonio cambiaron las cosas. Quiero estar listo para lo que viene y también ellos pero me preocupan. Seguro lo notaste.

-¿Qué señor? – Preguntó Owen.

-¿Notaste como Gogo protege a Hiro? Creo que el sentimiento es mutuo. Temo que si pasa algo, a alguno de los dos…

-Pero siendo como es usted señor, evitará eso.

-Ya no tengo los reflejos como cuando era joven, pero evitaré una tragedia.

Owen Burnet asentó la cabeza. – Oh casi lo olvido, mañana es la junta industrial, aquí en el castillo.

-¿Mañana? Creí que era el mes que viene. Bueno, será mejor para los chicos un poco de diversión… Ve a descansar Owen, buenas noches.

El rubio saludó con amabilidad, dejando a Xanatos solo en la oficina. El empresario admiraba la ciudad de Manhattan desde su lugar. Personas comunes no sabían de la amenaza que los rodea. Giró su cabeza, viendo las fotos de Hiro y Gogo. Esos chicos y los demás no sabían lo que verían.

Los jóvenes de San Fransokio después de haber desayunado, fueron junto con Owen Burnet hasta la Quinta Avenida, con el propósito de comprar ropa para la fiesta de la noche en la torre Xanatos. El secretario del industrial esperaría en la limusina mientras los muchachos se divertían a su manera. La gente de Manhattan era muy diferente a la de su ciudad, siendo del mismo país. Era mas tranquilo y no tenían que lidiar con criminales tecnológicamente peligrosos. El grupo se había dividido en dos, las chicas con las chicas y los chicos con los chicos. Honey Lemon y Gogo entraron a una refinada tienda de ropa. David Xanatos se ofreció a pagar las prendas, así que les entregó sus tarjetas de crédito. La chica de gafas había divisado un hermoso vestido blanco, corto, algo escotado, sin tirantes. Era una noche de fiesta y ella quería estar hermosa, aunque no sea su estilo, pretendía mostrar otra cara. Gogo le costó encontrar uno de su estilo, era negro, con un corte que revelaría una pierna, también algo escotado, un poco mas que el de Honey Lemon.

-¿Lo quieres impresionar?

-¿A quien?

Gogo se sintió confundía con la pregunta de su amiga alta ¿A que vino esa pregunta?

-No seas tonta Gogo… a Hiro… ya hablamos de esto, es lindo que te pongas bella para él.

-Por favor amiga, no pienses mal. – La asiática mintió lo mejor que pudo, su rubor la reveló. -¿No me puedo vestir así?

-Bueno si pero… ¡Por favor! Es obvio lo que quieres hacer.

-Pff… Honey hablando enserio… ¿Es malo sentir algo por un amigo?

-Ehh los sentimientos pueden ser confusos a veces en estos casos pero si de verdad sientes algo por el y si eso es mutuo, adelante. ¿Acaso las veces que se ven no disfrutan de la compañía del otro? A veces se separan del resto, y se nota a distancia el porqué.

-¿Entonces que me recomiendas hacer? – Preguntó la asiática.

-En esa fiesta habrá un baile. Invítalo y míralo directo a los ojos, ahí se sabrá que pasará entre ustedes… Vamos Gogo, paguemos los vestidos y vayamos con Owen.

El trio varonil se compró trajes a medida. Wasabi se compró un esmoquin blanco con las solapas negras, que hacían resaltar sus ojos. Fred no seguía la corriente formal, solo se compró un saco azul haciendo juego con sus pantalones cargo. En traje de Hiro lo hacían parecer un empresario de la zona, camisa blanca y corbata roja. Después de admirarse en los espejos, pagaron las prendas y salieron de la tienda. El moreno junto con el pelirrojo, golpearon los hombros al muchacho.

-Esta noche vas a romper corazones.

-Solo uno romperá y sabemos cuan el ¿verdad wasabi?

-¿De qué están hablando brutos? – Hiro ya se lo venía venir.

-¿De quien crees? De Gogo tonto ¿Acaso no sientes esas maripositas en el estómago? – Dijo Fred refregándose su delgado abdomen.

-Deja de hablar de eso por favor. – Hiro se colocó su capucha evitando el contacto visual.

-¿Qué tiene? Yo me enamoré de mi maestra de primaria. – Recordó Wasabi.

-Pero es diferente, además Gogo no saldría conmigo… - Hiro se metió solo en el tema.

-¡Aaahhh! Te gusta te gusta. Hiro y Gogo están sentados… ¡Hey! – Fred no término de cantar. El muchacho le bajó la gorra, tapándole la cara.

Wasabi y Fred comenzaron a reírse, contagiando luego a Hiro. No estaba mal enamorarse de alguien pero ¿Si fuera una amiga? ¿Qué consecuencias habría? Las consecuencias de ver a un amigo con otros ojos.

Había llegado la noche. El clima era cálido y con el cielo despejado. La fiesta comenzó hace una hora, Honey Lemon y Gogo ya estaban ahí, solo los chicos tardaban, por los nervios del joven Hamada. Se miraba al espejo, practicando señas y guiños para impresionar a la chica ruda que le gustaba ¿Se veía idiota? Un poco tal vez ¿Quién no estaría nervioso? Bajó la vista y sus manos mojadas por el agua, humedeció su rostro, saliendo del baño.

-¿Ya están listos? – Preguntó David Xanatos mirando su celular.

-Ya casi señor es que… tenemos un ligero problema. – Dijo Wasabi señalando el baño.

-Oh casi lo olvido, Baymax tengo algo para ti.

David Xanatos se acercó al robot medico. De su bolsillo, sacó un moño rojo colocándoselo debajo de la cabeza, ya que no había trajes para esas proporciones, el empresario lo arregló de otra manera.

-Los chicos se sacarán fotos con él, parece esos muñecos de nieve. – Opinó Xanatos.

-En la Universidad lo ven todos los días y se sacan fotos como si lo vieran por primera vez. Baymax es especial y mucho más para Hiro. – Dijo Fred.

-La pérdida de su hermano le fue muy duro. Es increíble que lo haya superado siendo un joven adolescente. – Xanatos se cruzó de brazos, moviendo ligeramente su cabeza.

-¡Ya estoy listo!

Hiro se presentó como si fuera una estrella de cine. Tenía puesto su elegante camisa que hacían buen contraste con el pantalón negro y la corbata roja.

-Vamos a la fiesta, se la merecen. – Dijo Xanatos.

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La agradable velada se extendía desde el interior de castillo hasta el patio del mismo, con las estrellas iluminando junto con la Luna llena reflejando las sombras de los invitados del exterior en el suelo. Se lucían sus elegantes vestidos caros y trajes de alta costura fina. El ambiente donde se movía el industrial David Xanatos no era muy excitante, sólo se hablaba de dinero y negocios pero éste se las arreglaba para hacer que su vida sea una aventura, gastando su fortuna en vacaciones y gozo para su cuerpo y mente. El trio de muchachos se vio venir la manada de curiosos que observaban fascinados al robot medico Baymax y su apariencia adorable.

-¿Ven? Se los dije, así las chicas se te van a acercar. – Dijo Fred.

-Yo creo que Hiro está en la busca de otra ¿No? – Wasabi se unió a la broma, chocando su mano con la del pelirrojo.

-Ya basta tontos. – El muchacho se ruborizó.

-Debe estar entre toda esta gente, Hiro. Tampoco vi a Honey. – Dijo el moreno.

-Vayamos a buscarlas. – Fred se acomodó las solapas de su traje.

-¿Y que hacemos con Baymax? – Preguntó Hiro, luego los tres miraron al robot y éste estaba rodeado de personas que se sacaban fotos y lo abrazaban. – Bueno, creo que estará bien.

Hiro por un lado y Fred con Wasabi por otro. Aquel dúo se movilizó por la zona de tragos, donde los invitados pedían bebidas alcohólicas. En una de las esquinas, se encontraba Owen Burnet y David Xanatos hablando entre ellos. El moreno se acercó a preguntar sobre el paradero de Honey Lemon y Gogo mientras Fred esperaba. Uno de los camareros pasó cerca de él y viendo la comida que traía, el pelirrojo lo detuvo, pidiendo un par de aperitivos. Tenía un poco de sed, así que el joven se acercó a la barra y pidió una Cola bien helada.

-Gracias… ¡Ey!

Fred al salir de la barra, chocó contra una chica morena, alta de pelo verde oscuro. Su ropa no encajaba con el ambiente de la fiesta pero era agradable de verla. La morena se miró y se alivió al ver que la bebida no la mojó, solo el suelo.

-Perdón señorita no la vi.

-La próxima mira por donde caminas amigo. Si te hace sentir mejor te puedo pedir tu… ¿Coca Cola?

-No puedo beber alcohol… aquí. – Bromeó Fred rompiendo la situación.

-Tú eres el amigo de Hiro Hamada ¿No? Soy Ogasawara, Emi Ogasawara. David habló mucho de ustedes.

-¿Lo conoce?

-Soy una amiga, estoy de paso. Trabajo de eh seguridad para su empresa. Supe que iba a ver comida gratis y bueno, aquí estoy. Hablando de eso ¿Qué hace un muchachito como tú aquí?

-Davidcito nos dijo que ganamos un respiro. Nos trajo de San Fransokio para que Hiro repare uno de sus satélites espaciales ¡Fue una odisea!

-Ese fue su plan… - pensó la morena.

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Honey Lemon salió del baño con su pequeño bolso, cuando había bebido un trago se le corrió la pintura del lápiz labial. Se había percatado de que Gogo no había entrado con ella. Al caminar se topó con David Xanatos que sostenía una copa de champagne en su mano.

-¿Ah visto a Gogo?

-No, lo mismo me preguntó Wasabi. Debe estar nerviosa.

-¿Por qué?

-Honey, tengo la suficiente experiencia como para darme cuenta de lo que sucede en su círculo de amigos.

-Entonces David ¿Sabe lo de Hiro y…

-Si. – Xanatos sonrió. – Recuerdo esas épocas de juventud en la universidad. Eran maravillosas.

-¿Vivió esta clase de situación? – Le preguntó la rubia.

-No tan así, él es diferente a mi. Hiro escucha sus sentimientos… como lo va a ser ahora, mira para atrás Honey, con prudencia.

El empresario y la chica lograron ver al muchacho acercarse por detrás a Gogo, que se encontraba apoyada en una de las columnas del castillo, escondida del público, sosteniendo un vaso con un líquido burbujeante, que podría ser un refresco gasificado.

Los chicos de San Fransokio como Xanatos se quedaron viendo a los jóvenes. Gogo suspiró sin fijar la vista a nada, es como si no le importara la fiesta que tenía presente. Aún pensaba en que David tenía algo más para revelar. Sintió que alguien la miraba, era el tercer hombre que le echaría basura. Hiro tragó saliva al mirar la espalda de la chica, ese tatuaje de Dragón la hacía más ruda de lo normal… o atractiva. La asiática miró por el hombro, quedando fija y nerviosa frente a Hiro Hamada.

-Ho Ho hola Hiro.

-Emmm Gogo… hola.

-¿Todo eh bien?

-… Si si si excelente Gogo… estas… hmm… ¿Bien?

-Sip…

Gogo soltó una risa nerviosa al igual que Hiro, eran como dos niños de primaria. Para todo joven, era muy difícil hablar de algo frente a una persona que siente algo por ti, en especial si el sentimiento es mutuo y tenías esa persona todo este tiempo a tu lado. Para empeorar las cosas, el sonidista colocó música suave, las parejas invadieron la pista. Hiro y Gogo eran los único en no bailar. Con valentía, el chico extendió la mano y con nervios, ella aceptó.

Fue verdaderamente un reto colocar una mano sobre esa cadera. En la universidad todos los muchachos querían estar en el lugar de Hiro. Al principio se pisaban los pies pero al rato bailaban al compás de la música. Gogo tardó en mirarlo a los ojos, y no era la única. Por miedo y respeto, el chico no quería bajar la vista, ese vestido escotado era muy llamativo, a pesar de eso se veía hermosa. Los tacos la hacían un poco más alta, era ella la que tenía que bajar la vista para verlo. Se río por eso.

-Gogo… ¿Te puedo hacer una pregunta?

-Si como sea. – Ella respondió tratando de ser natural.

-Si hubiera alguien… una persona X, pongámosle así, ¿Qué le dirías si le dice a una persona Y que le gusta?

-Mmm no lo sé, tendría miedo si esa persona X, escuchara que la persona Y también siente… algo… Hiro.

Se habían quedado quietos, dejaron de bailar. La gente a su alrededor era como si no estuvieran. En la fiesta, en el castillo eran los únicos seres. ¿Qué seguía ahora? Se vieron a los ojos, no sentían miedo. Se encontraban cómodos disfrutando de la compañía. Esperaban que ninguno de sus amigos ni David Xanatos los estuvieran viendo ¡Xanatos! Gogo recordó los archivos y vídeos que tenía la computadora de su oficina.

-Hiro ven aquí.

-¡Wow! Espera mi mano Gogo.

Se habían apartado de la fiesta, detrás de las columnas donde podía murmurar tranquila. El romanticismo había desaparecido en ambos.

-Entré a la oficina de David.

-¿Queee? ¿Acaso estás loca? ¿No te vio Owen?

-Era la madrugada, vi cosas que ningún empresario tendría. Es extraño.

-¿Qué clase de cosas? – Hiro sintió curiosidad.

-Ven conmigo, seguro David debe estar ocupado.

-¡Espera Gogo! ¡Wow!

Tanto como Honey Lemon, Wasabi, el robot Baymax y Fred vieron como la chica ruda de pelo corto se llevaba a Hiro lejos de la fiesta, ya habían pasado la puerta principal. El resto dejaron de hacer sus cosas para seguirlo, queriendo saber porque razón se fueron. David Xanatos terminó su bebida, dejó la copa en una mesa sabiendo lo que sucedería a continuación.

Lejos de la fiesta, Gogo y Hiro irrumpieron en la oficina principal de Xanatos. La computadora tardó segundos en iniciarse hasta que en la pantalla aparecía la casilla donde se introducía la contraseña.

-Oigan chicos ¿Qué hacen? – Preguntó la rubia confundida.

-No sé, pregúntale a Gogo que es lo que quiere hacer. – Dijo Hiro.

-Fred y Baymax ya vienen ¿Qué rayos estamos haciendo en la oficina de David? Nos va a sacar a patadas de aquí. – El moreno se oía preocupado por su pellejo.

-¿Acaso siempre tengo que ser yo la que los salve? – Gogo tecleó la contraseña: Alexander. – Sospeché de David desde que nos trajo hasta aquí, con tanto dinero en su poder ¿No pudo reparar su satélite él mismo? ¿Por qué tuvo que traer a Hiro en primer lugar? También supo que vendríamos con él.

-Bueno Gogo somos amigos ¿No?

-A eso me refiero Honey.

-¿Qué hay? – Fred llegó junto con Baymax. - ¡Oh! ¿David tiene juegos en esa computadora? Ya me parecía.

-No exactamente. – Dijo Gogo. – Pero miren esto. – Con un clic, abrió una carpeta con fotos de ubicaciones mágicas, rituales, bestias, demonios. ¿Todo eso era real?

-Eh chicos chicos chicos, creo que… No no no… Creo que GOGO está metida en un lío tan grande como Kansas. No quiero ser parte de todo esto. – Wasabi se expresó con miedo.

-¿Qué es ese vídeo? Ponlo Gogo. – Hiro miró la pantalla intrigado.

La chica movió el ratón y con un clic reprodució el vídeo. Los chicos miraron el principio, era el patio del castillo, donde ahora se encontraba una fiesta, pero hace un mes atrás era testigo de una pelea de no creer. El mismísimo David Xanatos cargaba en sus manos un arma de cargas láser, acompañado por un sujeto calvo con dos espadas llameantes, una mujer de pelo corto y anteojos también armada con pistolas. Dos en sus manos y dos en sus piernas. La chica que Fred entabló una conversación hace unos minutos atrás, Emi Ogasawara, también se encontraba en el video. Ésta cargaba una espada larga. Los cuatro peleaban cara a cara contra si se podría decir, un hombre. No era cualquier hombre, era morado, alto con alas de murciélago saliendo de su espalda y de su cabeza. Este sujeto en el vídeo disparaba de sus brazos, discos de una sustancia espesa y del mismo color de su piel. Tras unos minutos, la batalla había terminado, siendo Xanatos y su "equipo" el ganador. Los chicos de San Fransokio no sabían si estaban ante una producción de alta calidad, o si lo que vieron era verdad.

-¿Qué rayos es ese tipo? – Hiro se preguntó así mismo. Ni su ciencia podía justificar lo que vio.

-Eso mi querido Hiro… - David Xanatos habló para todos, parado frente a ellos, debajo del umbral de la puerta de su oficina, sosteniendo su celular. – Es un demonio.

Por ordenes exclusivas de David Xanatos, Owen Burnet puso fin a la fiesta. Para que los invitados no se pregunten el porque de eso, se les regaló botellas de vino del fino a cada uno de ellos. La velada terminó bien para los invitados.

Los chicos de San Fransokio escucharon las impresionantes cosas que Xanatos vio y que la ciencia no podía explicar. Realmente en este mundo existen los monstruos, estaban ocultos pero ahí estaban. Gárgolas, dioses y semidioses. Bestias. Ángeles y demonios. Brujas y fantasmas. Hechizos, conjuros y maldiciones. Lo que habían leído en los libros, son reales.

Era razonable que Hiro Hamada y sus amigos no le creerían a la primera. Todo lo que había dicho era para prepararlos para enfrentar cosas inimaginables. También había logrado de que Gogo muerda el anzuelo diciendo la contraseña de la computadora indirectamente, y que de a poco, sepan la verdad. Agregando de que la aparición de la cazafantasmas Emi Ogasawara entable conversación con Fred. Todo fue planeado maquiavélicamente.

-Entonces ¿Lo del satélite también fue mentira? – Dijo Honey Lemon.

-Eso si es verdad, el gobierno me pidió que no difundiera lo que destruyó mi satélite. Fue una nave extraterrestre.

-En verdad señor Xanatos, suena descabellado pero… Ya no sé en qué creer. – Dijo Wasabi rascándose la frente.

-Estoy de acuerdo contigo. – Gogo suspiró. - ¿Cómo supo que vendríamos aquí?

-Con el moño que le puse a Baymax. Es una micro cámara conectada a mi celular.

-No se puede confiar en nada. – Dijo Hiro tensando su boca. El médico robot tanteó el moño con su dedo.

-¿Saben lo que significa? – Fred se escuchó sorprendido que, su expresión facial llamó la atención de los presentes. - ¡Que nos vamos a cruzar con otros héroes como nosotros! ¡COMO EN LOS COMICS! – Lo dijo emocionado.

Sus amigos soltaron un suspiro por la imaginación de Fred. Gogo se golpeó la frente con la palma de su mano.

-Aunque lo que dice Fred es un poco fuera de la realidad, no descarto esa posibilidad. Tal vez haya otros mundos como el nuestro, con contrapartes nuestras o quien sabe, podríamos llegar a "cruzarnos" con otros héroes. Pero donde hay esa gente, podría haber villanos. Hasta podrían matarnos con solo golpearnos. Quiero pelear con uno a la vez.

Hiro, Baymax, Fred, Wasabi, Gogo y Honey Lemon estarían por enfrentar algo más que gánsters, científicos locos y malhechores. ¿Estarían listos para esta clase de enemigo? Ellos junto con David Xanatos, se quedaron viendo al demonio llamado por los informes Jedah Dohma en pantalla de la computadora. El muchacho deseaba que su tía Cass no se enojara si se quedaba un poco más en Manhattan, al igual que sus amigos con sus padres. El problema era mucho mayor.

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Continuará…

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Les traigo nuevo capitulo de este fic! Les dejé con las ganas de que Gogo y Hiro se besaran? Jaja casi pero no, hay cosas más importantes para que los Grandes Héroes enfrenten. Espero que hayan deducido quienes eran los miembros del grupo de David Xanatos, se sabrán mas de ellos mas adelante como el hirogo XD saludos a todos los que leen esto y mis amigos en esta plataforma y más a mi amigo, seguidor y usuario influenciable MontanaHatsune92. Hasta pronto!