Disclaimer: Los personajes no son míos les pertenecen a sus respectivos dueños.

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Capitulo 6: Secuestrada

Tras revelar la verdad de la reunión en Manhattan, David Xanatos llamó a la cazafantasmas de Tokio, Emi Ogasawara, a que los chicos de San Fransokio estén al tanto de las cosas paranormales. Fue difícil para ella estar frente a ellos, debería estar investigando en otro lado junto con el resto del grupo del empresario, pero tenía una razón, era humana y ellos eran un dios inmortal y una bruja con poderes inimaginables.

-Aun no lo puedo creer. ¿Entonces el mago que contrató mis padres en mi cumpleaños era real? – Dijo Fred.

-Esos no son reales amigo. – Le dijo la cazafantasmas Emi. – Ya quisieran serlo.

-¿Eres la única en tu trabajo? – Preguntó Honey Lemon.

-Hay una más, es excelente pero muy engreída y egocéntrica.

-Quisiera conocerla. – Dijo Wasabi.

-Ya tiene a alguien que la molesta demasiado. Ahora chicos necesito que presten atención a mi.

-Con esa ropa, se arrodillaran si se los pides. – Dijo Gogo viendo la vestimenta de Emi. De reojo la asiática miró al chico Himada ¿Eran celos?

-Ella es una joya en su profesión muchachos. – Dijo Xanatos. – Es por esa razón que está conmigo.

-Si vieran a nuestros tanques. – Emi pensó en el dios de la guerra y la bruja de Vigrid.

-Bueno Emi ¿Qué quieres decirnos? – Hiro Hamada quería saber más de lo que sabe.

-Jedah Dohma. Según los análisis de su sustancia que dejó después de la pelea, no es humano. Y pensé que tendría unos miles de años de vida. A pesar de que nos estaba pateando el trasero, lo vencimos y sabemos que puede sangrar. Lo que aún estamos deduciendo es si tiene vida eterna o no. De alguna manera tenemos que eliminarlo. – Dijo la cazafantasmas.

-Muchachos, estamos en una cruzada. – David Xanatos, levantándose del sillón. – Me enfrente a cosas peores pero él, es un peligro. Quiero saber si los Grandes Héroes de San Fransokio estén conmigo cuando llegue el momento. ¿Estamos juntos?

David se colocó en el medio de la sala, y sacó su mano de su bolsillo, dejándola colgada. Las intenciones del industrial eran claras, quería formar un grupo mayor ante una amenaza del inframundo. Los chicos por razones obvias tenían miedo, nunca se enfrentaron a este tipo de enemigo. Con valor, fue Hiro Hamada en poner su mano encima de la de Xanatos. La siguiente fue Gogo que con su confianza, se unió. Luego le siguieron Honey Lemon con su alegría, Wasabi con decisión y Fred con fervor. Emi Ogasawara también se unió al grupo y por último, Baymax colocó su mano arriba y se ganó las risas de sus amigos humanos.

-Me siento como en un grupo de superheroes.

-Somos superheroes tonto. – Gogo le respondió a Fred.

-La ciencia, la magia y el ocultismo se unen. Vamos a ser imparables. – David Xanatos estaba orgulloso de este acontecimiento.

Los chicos se habían quedado hasta tarde intercambiando anécdotas de sus hazañas como héroes. David Xanatos habló sobre su amistad con una gárgola y Emi Ogasawara con sus trabajos paranormales en zonas lúgubres en Japón. No sabían que eran las cinco de la mañana. Cada uno fue a su habitación a dormir, ya que necesitarían estar lúcidos para lo que viene.

La mañana fue normal para el grupo. Mientras desayunaban a las diez y media, continuaron ilustrándose con nuevos enemigos sobrenaturales. Al parecer el mas interesado en el tema era Fred. Sus sueños se hicieron realidad, lo que leía en los comics se plasmaba a la vida real. ¿Qué seguiría? ¿Organizaciones secretas? No seria nada anormal en este momento.

-¿Alguien quiere algo? Voy por un sándwich. – Gogo sentía su estomago crujir.

-Yo te acompaño. – Dijo Hiro levantándose del sillón.

¿Cómo retomarías algo serio que fue interrumpido por algo mucho mas serio? La asiática abrió la nevera sacando pan, queso, jamón, lechuga y tomate. Colocó todo en la mesa y con tranquilidad se preparó su aperitivo. Al morder el sándwich, la mayonesa se esparció a los lados de su boca y con su dedo índice, se la sacó para luego, chupar el dedo. Hiro Hamada quería responder a sus sentimientos ¿Acaso sentía algo más por ella? Ya no la veía como una amiga, la veía como una chica.

-Ehhh Gogo…

-Si Hiro. – Ella se apoyó en la mesa, sosteniendo el sándwich con una mano y con la otra poniéndola en su cadera. - ¡Oh! Lo siento ¿Quieres uno?

-Eh si si por favor… Gracias.

-Ahora ¿Quieres decirme algo?

-Gogo antes que nada, quiero que sepas que lo que te voy a decir… es de corazón.

La chica se quedó quieta, dejando de masticar. El muchacho tomó eso como una señal para continuar.

-Sé que todo este tiempo estuve a tu lado, compartimos cosas, buenas y malas, y ahí estabas, apoyándome. No supe como responder a lo que siento ahora pero temo lo que me dirás si lo digo…

-Hiro… - Gogo no notaba el rubor en su rostro.

-Yo… ufff que difícil jeje… yo… yo te amo.

Fue como un disparo directo, solo tendría que saber si dio en el blanco. Gogo Tomago se quedó helada, escuchando aquellas palabras que provenían desde el comienzo de los tiempos. Sintió como su corazón empezó a bombear más sangre de lo normal. Se sintió como una niña de preescolar. Tuvo que tragar el pedazo de sándwich que tenía en la boca para respirar, por las fosas nasales no le bastaba. Era el turno de Gogo.

-Hiro… – Dejó el aperitivo en la mesa, cruzándose de brazos, nerviosa. – Escucha, no eres el único que siente eso… tenía miedo también de como reaccionarías, tal vez fui ciega o no quería ceder a los sentimientos pero… no te veo como un amigo Hiro, ya no… yo te… amo…

La bala dio en el blanco. Ambos negaban lo que sentían el uno por el otro, el sentimiento era mutuo. ¿Qué pasaba ahora? Tanto los chicos como David Xanatos y Owen Burnet estaban lejos. Lo gracioso fue que Gogo era un poco mas alta que Hiro pero eso no importaba en un beso. Ella tomó las manos de él, y juntos las entrelazaron. Sus caras se acercaban sin dejar de verse directo a los ojos. ¡No existía nada a su alrededor! Lentamente abrían sus bocas, esperando a sentir los labios de cada uno, tomándose el tiempo que necesiten… pero aquel temblor que provino de arriba, varios pisos hacia arriba, los sacó de ese romántico trance.

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-¿Qué sucede Owen?

-Es ÉL, señor Xanatos…

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Los muchachos de San Fransokio no tenían sus equipos de combate, estaban sin protección ¿Serian capaces de enfrentar al demonio morado solo con sus puños? David Xanatos alertó a su cuerpo de seguridad y él fue en dirección a su oficina, donde apretó un botón detrás de un cuadro y una de las paredes se abrió, revelando un cuarto secreto y dentro de ahí, estaba su traje de pelea, con apariencia de gárgola, de color rojo y negro. Si no eran los grandes héroes, seria Xanatos en pelear con en intruso, sin ayuda externa.

La cazafantasmas Emi Ogasawara llevó a Honey Lemon, Wasabi, Fred y a Baymax al centro de comando, resguardando la seguridad de ellos. Preguntaron que estaba pasando afuera, era como si todo el edificio se moviera por un templor.

-¿Qué rayos pasa? – El pelirrojo se encontraba emocionado y asustado a la vez.

-Es Jedah Dohma, Fred. – Emi se dispuso a ir en ayudar a Xanatos. – Quiero que se queden aquí.

-¿Y viendo como esa cosa les patea el trasero? Ni hablar. – Wasabi se encontraba envalentonado sabiendo que era un demonio.

-No tienen sus trajes y no saben usar armas de fuego. Tengo que ir por Hiro y Gogo primero, hasta entonces. – Emi se colocó frente a la puerta. – Quédense aquí. – La cazafantasmas les cerró la puerta, sin posibilidades de salir.

Ni siquiera Baymax podía romper la perilla, estaban atrapados. Los chicos intentaron todo por salir y enfrentar al enemigo aunque nunca lo vieron.

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Gogo se colocó de cuclillas detrás de una mesa, llevando consigo a Hiro. Se podían escuchar disparos de armas de guerra ¿Acaso es tan peligroso como decían? El dúo comenzó a correr por los pasillos y llegar a la oficina de Xanatos, sin nadie dentro, era obvio, el resto de los chicos estarían seguros en otro lugar. Continuaron con la carrera, ni siquiera tenían sus trajes de batalla para poder por lo menos ayudar al empresario y a la cazafantasmas. En la huida, Gogo y Hiro llegaron a la biblioteca, donde abundaba la literatura de toda clase.

-¿Estarán bien? – El chico Hamada se sentía frustrado por la situación.

-De seguro Xanatos no fue tan tonto de exponer a simples chicos a tal demonio como dice el. Todo estará bien Hiro, no te preocupes.

-¡Gogo cuidado!

El chico logró correr a la asiática tras ver como la pared junto con los estantes y los libros se venían abajo, por David Xanatos. Era bueno que traía su armadura puesta, o no hubiera sobrevivido. Tenía puesto un casco y se le podía ver medio rostro. Lo que le protegía fue rasgado por lo que aparentaba ser garras.

-¿Qué diablos hacen aquí? ¡Váyanse! – Xanatos le costó ponerse de pie. Era impresionante como su traje metálico fue atacado por el intruso.

-¡Estábamos en la cocina y fue como Eh…! Oh por lo que mas quieras… ese es…

-Hiro por favor… agárrame de la mano…

-Chicos pónganse detrás de mí. – Xanatos se preparó para continuar luchando, sabiendo que tenía moretones y posiblemente huesos fracturados.

Esa cosa era real. Se mantenía en el aire con sus piernas colgando con una postura elegante. Sostenía a Owen Burnet con su mano que liego, lo soltó cayendo bruscamente al suelo con su arma de alto calibre. Aquellos ojos rojos penetrarían cualquier corazón humano, su piel y traje morados resplandecían con el Sol, no era un demonio común. Sol tanto una leve risa, Jedah Dohma bajó al suelo, quedando frente a frente con su pequeño público.

-Esto fue fácil sin el dios de la guerra y la bruja, Xanatos. – Dijo el demonio con tono serio y seductor.

-Porque sabes que ellos pueden derrotarte, Jedah ¿Aun quieres el Ojo de Odin? Ponte en la fila. – Le respondió el empresario.

-Esperé en la fila mucho tiempo… ¿Qué es eso lo que huelo? Sangre joven de… ellos. – El demonio logró divisar a los chicos de San Fransokio.

-Tu problema no es con ellos Jedah, es conmigo. Déjalos en paz, AHORA.

-Sabes que ahora esto se puso interesante… quiero a esa chica. – El demonio morado sintió el miedo en Gogo cuando posó sus ojos rojos en ella.

-¡Te vas a llevar esto!

Emi Ogasawara con un libro de hechizos en mano, lanzó una bola de energía hacia Jedah y éste con una impresionante velocidad logró esquivarla. El demonio parecía mas fuerte en este encuentro. David Xanatos sabiendo las desventaja continuó peleando, dándole recuerdos dolorosos en la cara a Jedah Dohma. Emi siguió lanzando bolas de energía sin darle al blanco con Xanatos esquivando los contraataques.

El demonio morado tenia que poner fin a esto. Dedujo que al atacar anteriormente al empresario, el resguardo del Ojo de Odin tenia que ser primordial. Jedah dedujo que Xanatos al ser un hombre de negocios, se abriría a una negociación. Localizó a la joven Gogo que se encontraba detrás de las mesas y con una velocidad segadora, se materializó frente a ella y al chico Hamada.

-Hay no por todos los cielos… ¡AHH! ¡SUELTAME MALDITA COSA!

-¡Gogo!

Hiro fue lanzado contra la pared con un simple movimiento. Jedah tenía del cuello a la asiática que aún seguía luchando hasta que la falta de oxígeno, comenzaba a presentar síntomas de desmayo. El demonio la tenia en su poder.

-¡No!

Xanatos apuntó su blaster incorporada a su armadura y disparó contra Jedah, fallando. El demonio había escapado con Gogo como su rehén. Hiro se reincorporó después de recibir ese golpe, alzó la vista mientras se sacudía la ropa sacando el polvo y notando que, la cazafantasmas Emi Ogasawara y David Xanatos eran los únicos ahí. El muchacho pensó lo peor.

-Gogo… Gogo… ¡Gogo¡ ¡GOGO!

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Continuará…

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Hiro Hamada no sabe con quien se va a meter. Jedah Dohma, el demonio de Makai, del Reino Oscuro. ¿Será capaz la ciencia explicar este acontecimiento paranormal? Anteriormente Xanatos lo había enfrentado pero con la ayuda de la bruja Bayonetta y el Dios de la Guerra, Kratos * (Nuevo Clan de Manhattan) saliendo victoriosos. En cambio ahora las cosas estaban en contra. De todas formas los Grandes Héroes no se van a quedar de brazos cruzados. En el siguiente capítulo, ellos junto con el empresario y la cazafantasmas se embarcarán a rescatar a Gogo Tomago de las garras de Jedah. Espero que les haya gustado el capítulo y nos leemos en el penúltimo, siendo la batalla final contra el demonio morado. Hasta pronto!