—Haremos un trato— pero antes de que pudiera decir algo ya el extraño le habia interrumpido aceptando la aún no mencionada propuesta a pesar del indescifrable dolor. Lo miraba con esos preciosos y fieros ojos.
—Bien el trato será que te conviertas en lycan, pero a cambio de la inmortalidad que te doy. Tu seras Mío para siempre. Mío. Mi Omega. ¿Que dices Pequeño?—
—Sí— dijo el extraño agonizando
—Bien. Te dolerá mucho más, hasta gritaras de dolor pero creeme solo será un momento, después de eso, no habra mas dolor para tí ni tu hijo— y como lo dijo, gritó y lloró por un breve momento. Pornlas dos mordidas que recibió.
La Primera
Para convertirlo en lycan
La Segunda
Para convertirlo en Omega
Una mordida perfecta en la base del cuello
Su cuerpo empezó a sentir el cambio riguroso de género y especie, moldeando su cintura, afirmando perfectamente sus caderas, encogiendo un poco su cuerpo, casi feminizandolo casi todo de el cambio, el shock hizo que su cuerpo y mente no resistiera y fue arrastrado al sueño obligatorio cayendo desmayado. El bebé en el pecho del moreno daba palmaditas intentando levantarlo.
Lucian sonrió para levantar al precioso Omega que yacía en el suelo con el adorable bebé que yacía fuertemente agarrado a la tunica del moreno. Regresó con su manada y los petrificados que lo esperaban en la cima de la colina. Regresaron al hogar y llevo a su futuro consorte a su alcoba.
Empezó a jugar con el inqueto bebé hasta que su Madre despertara.
