Después de que Draco apaciguará su molestia con Hermione, citó con urgencia a Blaise y Theo, quienes llegaron a la brevedad a la oficina por medio de la red Flu.

– Draco.- saludo Blaise dandole un abrazo el cual correspondió, Theo solo lo saludo alzando la cabeza.

– ¿Qué sucede? ¿Cuál es la urgencia?.- preguntó Theo acomodándose en un sillón.

– Astoria.-

– ¿Qué tiene ella?.- fue turno de Blaise.

– Sabe que Hermione está embarazada.-

– Si serás un imbécil Draco.- bufó Theo volteando la cara, Blaise tomó un poco de wisky, y se sentó cruzando la pierna como cualquier hombre la pondría y meciendo el tobillo ante la desesperación que le causaba el rubio.

– No le dije Theo.-

– ¿Y cómo supo?.- cuestionó Blaise

– Hizo Oclumancia conmigo la vez que me sentía pésimo.-

– ¿Y cómo dio con Hermione?.-

– No sé Blaise, creí que ustedes le dijeron.-

– Por supuesto que no.-

– Creo que Astoria nos siguió Blaise.- miró a su amigo.

– O quizás uno de ustedes dos se puso de acuerdo con ella.- señaló Draco a ambos.

– Claro que no.- exclamaron al mismo tiempo.

– Tengo una relación con Luna, Astoria está muy hueca.- hizo cara de asco Theo.

– Quizás no salga con nadie... ok eso no va conmigo ni siquiera Astoria.-

– ¿Entonces cómo carajo supo?.- se cruzó de brazos.

– ¿Longbottom, quizás?.- sugirió Theo.

– Creo que si.-

– Igual creo que si, fue demasiado fácil sacarle información de Hermione días pasados, quizás se le salió.- se rascó la barbilla Theo.

– ¿Y a todo esto, cómo supiste dónde estaba Hermione?.- lo miró de reojo Blaise y Draco solo sonrío.

El motivo por el cual sonrió era porque había lanzado a su bella mujer un obliviate, eliminando de su memoria sólo a Hermione Granger, no había tocado sus recuerdos personales, los recuerdos de ambos, creyó que sería bueno eliminar los recuerdos de sus fallecidos hijos, pero descartó tal idea pues de haberlo hecho estaría faltando el respeto a la memoria de ese par de angelitos, así que ese recuerdo no lo toco, simplemente trato de apaciguar un poco el dolor y el coraje que se tenía así misma Astoria, porque ella no era mala, simplemente era una persona buena a la que le ocurrían cosas terribles, recordando una cita que Potter le había dicho a Pansy cuando empezaron su relación.

¿Cómo Draco supo de la localización de ella? ¿Creían que hubiera sido capaz de desamparar a la mujer que decía que le daría un hijo? No, Draco aún sentía más que una atracción por ella, cada vez que la recordaba, lloraba como un bebe pidiendo a su madre y es que en el poco tiempo que convivió con ella, era una mujer protectora, lo cuidaba de las pesadillas, de sus enfermedades y lo mimaba, lo que él se merecía y lo que Astoria había dejado de hacer años atrás. No quiso hablar más con sus colegas, simplemente cambio el tema.

Neville estaba en clase, totalmente ido, tenía su cabeza descansando en su escritorio mientras los alumnos platicaban por aquí y por allá, algunos hacían hechizos que habían aprendido pues claro estaba que los alumnos de Neville de esa hora eran chicos de 13 años.

Simplemente quería dormir, le costó levantarse y le estaba costando dar clase, de pronto el silencio reinó y Neville sonrío para si mismo, ahora sí podría dormir pero de inmediato abrió los ojos para ponerse recto y ver que quien iba entrando era ni más ni menos que...

– Directora McGonagall.- su tono era de temor.

– Veo que alguien no durmió muy bien, ¿verdad profesor?.-

– Yo, yo... disculpe Directora, me atrase revisando los próximos exámenes a aplicar.- se sonrojó ante la mentira, la mujer frunció los labios y alzó la ceja no muy convencida, había escuchado de Peeves que Neville salía del castillo a muy altas horas de la noche incluso en cuanto terminaba su día de clases, si bien, Neville no iba atrasado en cuanto a su materia y sus alumnos iban aprendiendo cada día, pero dudaba del chico, pensaba que le faltaba más callo para poder ser un Maestro al 110%. McGonagall apartó su mirada de Neville y se dirigió ahora a los alumnos, no dijo ninguna palabra alguna, simplemente sonrío a todos y se marchó, Neville ahora sí dejo caer la cabeza al escritorio y se escuchó su quejido, el cual sacó la risa de varios.

– Ese tercio, me van a matar.- susurró para sí mismo y al referirse a ese tercio se refería ni más ni menos que a Draco-Hermione-Ron.

Acabo su hora, los chicos salieron con dos tareas que Neville había decido dejarles paras próxima semana, si se habían atrasado un poquito y seguramente no los vería pues pediría permiso para pasar una semana se "vacaciones" con Hermione y Hannah Abbott. No todos salieron felices, felicidad porque no lo verían en una semana y tristeza porque aunque había sido poco tarea, el contenido tenía que ser intenso. Ya qué.

Cuando por fin el salón se quedó vacío, Neville de nuevo se recargó en el escritorio y estaba a punto de caer en un sueño cuando el golpecito de la puerta lo sacó de su trance, no intento ponerse recto, se quedó en la misma posición.

– ¿Neville?.- habló Luna permitiéndose pasar. – He pasado, ¿te encuentras bien?.- se acercó.

– No Luna, estoy muy agotado.- siguió en la misma posición.

– Ya veo, bueno te quería invitar una taza de café.-

– Lo que menos necesito es estar despierto .-

– No te preocupes, entiendo.- la muchacha que ahora era perfecta de la casa de Ravenclaw sonrió y se giró para salir de allí, antes de hacerlo se detuvo y solo giró la cabeza a 90 grados.

– Neville, saluda a Hermione de mi parte.- le sonrió.

– Hermione.- pensó para si y sus ojos se habían quedado abiertos para buscar entre sus bolsillos el pedazo de pergamino que está le había enviado pero falló en la búsqueda, Neville había cambiado de pantalón y por ende el pantalón debería de estar en las lavanderías de Hogwarts, sin permitirse dormir, se levantó de inmediato y salió corriendo tal cual como un niño lo haría, en las esquinas, trataba de frenar con la suela del zapato y daba ligeros golpecitos a varios a alumnos sin querer que se ponían en su camino, lo siento susurraba cada vez que chocaba con alguno, bajo unos tres pisos, nunca había llegado a esa parte, Hogwarts era todo un laberinto y había muchos pasadizos que no conocía, por fin llegó a la lavandería y una mujer rechoncha, de actitud simpática y chaparrita le atendió.

– Profesor Longbottom ¿en qué le puedo ayudar?.-

– Señora mía.- puso su mano en el pecho para agarrar aire. – ¿Ha lavado mi ropa del día anterior?.-

La mujer se puso la mano en la barbilla y la acaricio, miró hacia el techo sin emitir ninguna palabra, estaba pensando, se rasco la cabeza, se frotó la frente con su mano, recargo su cara en la palma de la mano y con el dedo índice daba golpecitos a su mejilla.

– ¿Señora mía?.- sonó preocupado.

– Lo siento querido, no recuerdo si he echado a lavar sus ropas.-

El corazón de Neville se paralizó un momento, ¿qué tal si Hermione ocupaba de él? ¿Qué tal si su hijo ya estaba a punto de nacer? ¿Qué tal si algo malo le ocurrió? Neville se puso más pálido que de costumbre, sin despedirse salió de nuevo del aquel lugar y claro de Hogwarts, mediante polvos Flu llegó al departamento de Hermione dónde estaba ella acostada a sus anchas, con un tazón de palomitas revueltas con unos dulces sobre su vientre, y cambiándole al televisor.

– Ya era hora Neville.- dijo sin ni siquiera mirarlo, el pobre titubeó. – Me gustaría saber a quién más le has dado información sobre mi.- ahora sí lo miró, le lanzó una mirada de enfado y Neville comenzó a sudar, Hermione apartó el tazón a la mesita que estaba frente al sofá y estiro una mano para que Neville le ayudará a sentarse. Dio unas palmaditas al sofá indicando que él se sentará. Y así obedientemente lo hizo. – Vamos Nevlls.-

– Yo, Hermione... lo siento.- bajo la mirada y ella solo chasqueo la lengua.

– ¿Sabes que te confié mi vida y prácticamente la de Alex?.-

– Lo sé.- levantó la cabeza de golpe. – Pero, Malfoy estaba mal, y yo solo le mostré lo que quisiste que le mostrará, Theo y Blaise, no te quieren cerca de él, así que me pidieron toda la verdad y les confíe, pensé que no le dirían a Malfoy.-

– ¿Y Astoria?.-

– Oh no Hermione, no hablé con ella. ¡Oh por Dios! ¿Qué eh hecho?.- se golpeó las mejillas con sus palmas. Sin duda alguna se sentía más que culpable. – Hermione yo no...- pero está levantó la mano para callarle.

– Escucha, te creo lo de Theo y Blaise, Astoria vino a "reclamarme" no sé si fuiste tú o fueron aquellos quienes le dijeron mi ubicación...-

– Te juro que yo no fui.-

– Neville... déjame terminar. Pero vino Malfoy.-

– ¿Malfoy? ¿Draco Malfoy?.-

– Sí, a decirme que tuviera más cuidado, que me alejará de aquí y me cuidará.-

– ¿Enserio Malfoy vino?.-

Hermione se levantó del sofá algo estresada.

– Te he dicho que si.- sonó bastante irritada.

– Lo siento.- el muchacho bajó de nuevo la cabeza avergonzado. Hermione se acarició el puente de la nariz y tomó aire.

– Creo que entre más crece más me pone irritable.-

Neville se levantó y acercó su mano.

– ¿Puedo?.- Hermione asintió y puso su mano en el vientre de la muchacha, no se sentía nada.

– No siento nada.-

– Ah de estar dormido, todo el día anduve caminando, descubrí que así lo duermo, estando en movimiento.-

– ¿Y cuando no haces movimiento? En las noches por ejemplo.-

– Es una tortura dormir con un bebé.-

Ambos rieron, Neville abrió los brazos para abrazarle sin antes susurrarle de nuevo un Lo siento el cual Hermione aceptó. Una parte de ella se sentía traicionada por parte de él pero otra le agradecía pues Draco la había visto, hubiera deseado que le acariciara el vientre, que cuando Alex escuchó la voz de el, parecía un trompo, movimientos por todos lados, los cuales Hermione supo controlar bien.