Cuando llegaron a Londres, los padres de Hermione los esperaban en la sala con unas cartulinas en las cuales habían escrito "GRANGER", cuando iba bajando por las escaleras, sonrió y una lágrima descarada se le deslizó por la mejilla, allí estaban sus padres. Su madre se llevó las manos a la boca al ver a su hija con su vientre abultado, su padre se limitó a sonreír.

– Mamá, papá.- se acercaron y los tres se abrazaron, Hannah y Neville se miraron así mismos y se sonrieron.

– Pero mírate nada más hija mía.- exclamó su madre. – ¿Puedo?.- acercó su mano.

– Claro mamá.- su madre puso la mano y le acarició el vientre mientras le decía algunos mimos a su futuro nieto, su padre la tomó de la cabeza y le dio un beso en la frente.

– ¿Cómo has estado Hermione?.-

– Perfecto papá, ¿recuerdan a Neville?.-

– Claro, ¿cómo no recordarlo? Neville.- el padre de Hermione estiro su padre para estrecharlo con el de Neville.

– Señor Granger, que bueno es volverlo a ver.-

– Ya sabes muchacho.-

– Oh Neville.- le estiro los brazos la mamá de Hermione para abrazarlo.

– Señor Granger que gusto.- le sonrió.

– Vaya, que señorita tan bonita.- sonrió el señor Granger.

– Oh lo siento, es Hannah Abbott, cursaba con nosotros.- dijo Hermione.

– Jane Granger, un gusto.- le dio un saludo de beso. El cuál aceptó Hannah.

– George, un gusto conocerla.- estiró su mano.

– El placer es mío señores.- sonrió.

– Pues bueno, ¿no tienen hambre?- sonrió la mujer. Hermione asintió la cabeza desesperada y sus padre simplemente sonrieron.

– Bueno, vayamos a casa para así poder comer y descansar un poco.-

George ayudo a Neville a llevar la maleta de Hermione la cuál era la que más pesaba de las tres, en varias ocasiones el señor Granger al igual que Neville había bromeado con el contenido que pudiera llevar su hija.

La comida estuvo excelente, unas pechugas a la Gordon Bleu acompañada de puré de papa y ensalada de sopa fría fue un buen recibimiento para los tres jóvenes quienes no hablaron debido al apetito que traían. Después de la comida, se platicó de varios temas, la escuela, el trabajo, el embarazo de Hermione y cosas chuscas que pasaban a los tres, fue una tarde completamente de risas sin duda alguna hasta que la noche empezó a caer, Neville y Hannah habían reservado desde mucho antes una habitación en el mejor hotel, sin duda alguna querían privacidad y al parecer los Granger entendieron a la perfección sin obligarlos a nada, los llevaron hacía el hotel, se despidieron y de nuevo se dirigieron a la casa, donde tendrían una pequeña platica con su hija.

– Bueno Hermione, ya se fueron tus amigos, ahora sí, dinos todo.- su padre se sentó en el sofá que estaba frente a ella mientras su madre se sentaba a su lado y le tomaba la mano.

– Queremos saber la verdad querida.-

– No se que verdad quieren.- susurró.

– ¿Qué pasó con Ron?.- soltó su padre.

– Ron y yo tomamos la decisión de separarnos, era lo correcto, ya no nos amábamos ni siquiera había respeto.-

– ¿Por qué no lo dijiste?.- le abrazó su madre.

– Trate, pero ustedes habían salido de viaje, no sabía cómo localizarles.-

– Patrañas hija mía, tienes magia, así como nos encontraste en Australia así nos hubieras encontrado.- dijo George.

– Lo se, pero no entendían mi dolor.-

– Cálmate George, bueno y ahora...-

– ¿De quién es tu hijo Hermione?.-

– ¡Padre!

– George.- le regañaron ambas mujeres.

– Tengo que saberlo, qué tal si me lo topo por la calle y yo sin darme cuenta.-

– En eso tiene razón tu padre.- Hermione bufó.

– Es de Draco Malfoy.-

– ¿Quién es Draco Malfoy?.- hizo una mueca si padre.

– ¿No es ese niño rubio de la biblioteca?.- Hermione asintió a la pregunta de su madre.

– ¿El rubio miedoso? ¡POBRE DE MI NIETO!.- se cubrió la cara George.

– George.- volvió a regañarlo su mujer.

– Hija, ¿qué no Ronald era lo suficiente valiente para estar con el?.-

– No papá. Ya no lo amaba, me enamore de Draco y...

– ¿Y dónde está?.- se cruzó de brazos.

– En casa con su mujer.- le dolió decir eso.

– ¿Qué?.-

– lo que me faltaba.- su padre dejar caer a sus costados los brazos. – Querida iré a descansar, esta platica ya llegó a su fin.-

– George.-

– Hermione, buenas noches.-

– Papá espera, no es lo que piensas.-

– No, no es lo que pienso eh.- le sonrió sarcásticamente y subió a las escaleras, Hermione no se permitió llorar, pues su madre estaba allí con ella, abrazándola y diciéndole que todo estaría bien, le ofreció un poco de té para tranquilizarse y pudiera dormir, mañana sería un día largo, pues ella y Neville irían de compras en especial Neville que quería comprarle un anillo de compromiso a su novia y había pedido ayuda a Hermione.

La mañana llegó, muy apenas pudo levantarse y arreglarse, el día parecía bonito y ella tendría que acompañar a su amigo a comprar algo muy muy valioso para su vida, su padre seguía molesto, que no cruzó palabra con ella, eso la hacía sentir mal. Solo comió un poco de fruta, unos huevos con jamón y un jugo de naranja, pero seguía con las molestias de nuevo en su vientre, su hijo andaba muy imperativo de nuevo. No dijo nada solo espero en la sala mientras Neville llegaba.

– Neville.- sonrió Jane cuando abrió la puerta.

– Buenos días señora Granger, ¿Hermione está lista?.-

– Si, si.- anunció desde el sofá, se arrepintió haberse sentado, pero como siempre su padre le ofreció la mano y le ayudó a levantarse, solo le sonrió. Tomó su bolso, le dio un beso a su mamá y salió.

– Al rato hablaremos para las clases de maternidad.-

– Si está bien Mamà.- sonrió cuando se subía al taxi.

– Aún no le has dicho nada que no vas a dichas clases ¿verdad?.- le susurró cuando estaban en el taxi.

– Silencio Neville.-

– ¿A dónde? - preguntó el chofer.

– Al centro por favor.- anunció ella.

– Primero vayamos a ver un poco de ropa, ¿estás de acuerdo?.-

– Claro, tú serás mi guía.- sonrió Neville.

Unos diez minutos después llegaron al centro de Londres donde había tiendas departamentales enormes de precios normales y otros costosos, decidieron entrar primero a una donde había demasiado para bebé, Neville se había apartado un poco de ella para ver los precios de unos accesorios que bien podría utilizar ella. De pronto, Hermione sintió el dolor en su vientre aún más fuerte que días anteriores y empezó a perder un poco su color. Para su suerte, Neville se había acercado a ella.

– Hermione ¿estás bien? Luces un poco pálida.- le preguntó Neville un poco preocupado, ya que lucía más pálida que de costumbre, a cada minuto se mojaba los labios y la sentía con un poco de temperatura, ella afirmaba que se sentía bien pero que quizás el cambio hormonal la estaba jodiendo más de lo normal, quizás el cambio climático también le estaba jugando una mala jugada, definitivamente había sido un gran error ir a Londres, sin embargo no contestó ninguna palabra a Neville y con muchos esfuerzos le lanzó una sonrisa "tranquila".

– Sigamos comprándole más cosas a Alex, ¿te parece?.-

– Si quieres podemos descansar un rato.-

– No, quiero irme lo más pronto posible de aquí.- contestó elevando un poco la voz.

– ¿Estás...-

– Neville no estoy de humor para que me des estrés, por favor avanza o yo lo haré sola.- su cara se tornó roja como un tomate, definitivamente traía consigo mucha irritabilidad y su vientre le dolía un poco más.

No dijo nada simplemente la siguió, ella iba frente a él disimulando que estaba bien cuando en realidad lo que quería era tirarse a llorar por el dolor. Se acercó a un estante donde había mucha ropa de recién nacido, puso su brazo y encima de su brazo su cabeza, se sentía fatal, como mareada, como con unas náuseas, definitivamente con mucho dolor, un poco cansada y su paciencia se estaba agotando. Escuchaba todo lo de su alrededor, a unos metros estaba una pareja escogiendo ropa para su bebé en camino, detrás de ella estaba Neville con el mayor temor de que algo le estuviera sucediendo, atrás de él estaba una mujer regañando a gritos a su esposo porque no le quería comprar el conjunto de soldado azul marino para su futuro hijo, a su lado derecho estaba una mujer embarazada escogiendo ciertos conjuntos mientras una pequeña estaba a sus pies haciendo berrinches y la mujer sin prestarle atención, Hermione empezó a sudar frío, Neville se acercó a ella, le rozó con las puntas de los dedos y noto que estaba caliente, algo andaba mal con ella. Comenzó a transpirar rápido, arrojó al aire los conjuntos para Alex, se dio media vuelta y empezó a caminar rápidamente sosteniendo su vientre entre sus manos. En esa situación era gracioso ver a Hermione caminando "rápido" con su notable embarazo de 7 meses una semana, ese día había optado por usar un pantalón overol, cosa que se arrepintió, según iba ligera pero se sentía como un saco de papas, enserio Hermione iba molesta por haber usado ese cambio. Si, quizás la vestimenta la puso de mal humor, pero no, su furia aumentaba conforme más miraba a la gente con sus humores "hipócritas" porque así lo sentía ella. Tan absorta iba que no se dio cuenta que en ese momento había chocado su hombro con el de Blaise quien a su vez iba acompañado de Theo.

– ¿Viste lo mismo que yo?.- preguntó Blaise golpeando levemente su brazo.

– Era Hermione, sigámosla.-

Ambos se dieron media vuelta y entre la multitud seguían a Hermione quién a su vez se dedicaba a avanzar más rápido cuando de repente sintió humedad entre sus piernas.

– No puede ser.- se detuvo y miro hacia abajo, la parte de su overol que empezaba a mojarse a un más, con una ganas tremendas de llorar y pedir auxilio tomó aire y guardó un poco de calma. – Tranquila, todo estará bien, Alex estará bien, estarás bien Hermione.-

Dos mujeres mayores que venían frente a Hermione la miraron que se cubría el vientre y miraba hacia lo que ahora era un pequeño charco.

– ¡Oh querida! Acabas de romper fuente.- la tomó fuerte de los hombros una mujer parecida a Molly a excepción que ella tenía el cabello cubierto de canas y unos pequeños anteojos.

– Imposible, tengo apenas 8 meses.- la miró aterrorizada.

– Tranquila, todo estará bien.- le sonrió la mujer. – Mary Jo, pide un taxi. Mi nombre es Drew querida, ¿cuál es tu nombre?.-

– Hermione.- le contestó respirando rápido.

– Que lindo nombre, Hermione ahorita te llevaremos al hospital más cercano para que te atiendan ¿de acuerdo? ¿O quieres ir a un hospital en particular?.-

– No, no, el que sea está bien.-

Mary Jo, una mujer de piel color ébano se acercó a ellas y la ayudó a subirse al taxi, ambas mujeres iban a los lados de Hermione dandole apoyo, trató de controlar su dolor pero algo en el pecho le obligaba a sacarlo y sin más demoras lanzó el primer grito de dolor, al fin su mente se había conectado con su cuerpo y le estaba diciendo que ya nacería Alex. El pequeño Alex.

Las mujeres les daban sus manos para que ella las apretará y pudiera apaciguar un poco el dolor, le ayudaban con las respiraciones y fue allí cuando ella se arrepintió de no haber ido a las clases de maternidad que Neville le había ofrecido.

Mientras Hermione sufría en el camino a La llegada al hospital en la parte del centro de Londres, a las afueras del lado oeste de ese mismo lugar, durante la hora de la comida en la Mansión Malfoy, Draco estaba impaciente, su madre, Astoria y sus suegros estaban compartiendo los alimentos con ellos, Draco traía un poco de ansiedad, movía la pierna y no se dejaba de morder el labio. Fue hasta que su madre lo notó.

– ¿Estás bien?.-

– No.- se paró de la mesa. – No estoy bien, siento que algo está pasando.- cuido sus palabras.

– ¿Pasando cómo qué?.-

– No sé Astoria, siento que algo viene.-

Todos a su alrededor abrieron los ojos como platos, temían un poco a algo malo, hubo un largo silencio hasta que un avión de papel chocó en su oído. Draco sacudió la cabeza, levantó el papel y leyó el mensaje.

Bebé abordo.

A con que eso era, su hijo o hija estaba a punto de nacer, Draco hizo bola el papel y salió de la habitación.

– Draco, hijo, ¿a dónde vas?.-

– A recibir una buena nueva madre.- y desapareció entre las llamas verdes. Llegó a un callejón en donde Theo y Blaise lo esperaban, Theo se mordía las uñas y caminaba de un lado a otro, Blaise estaba recargado en la pared esperando.

– Por fin.- habló Blaise rotando los ojos.

– ¿Qué pasó? ¿Y Hermione?.-

– La llevaron al hospital, al más cercano según pude escuchar, Draco ahora nacerá tu hijo.- Theo lo tomó de los hombros y lo sacudió lento. Los tres estaban emocionados pero Draco echaba felicidad por todos los poros.

– Vayamos a buscar.-

– Tomaremos un taxi, y Blaise, ubica a Hermione.-

– ¿Por qué él?.- preguntó Draco.

– No solo me enredaba con modelos cabezas huecas, inteligentes y con un título también me gustan.- guiño un ojo y Draco alzó las cejas.

Theo tomó el próximo el taxi qué pasó y ambos subieron mientras que Blaise mandaba mensajes telefónicos a al menos 10 mujeres de diferentes hospitales.

Celine Miller una ginecóloga obstetra alta, rubia y con unos hermosos ojos color cielo estaba en recepción, charlando con unas enfermeras, tenían un tiempo libre cuando su teléfono emitió un sonido como alarma. Celine sacó de su bata el teléfono para mirar quién era quién le interrumpía el chisme con las enfermeras.

Blaise ️

Hola hermosura, una pregunta. Mi amigo esta apunto de ser papá pero su mujer salió disparada a algún hospital próximo. ¿No estarás atendiendo a Hermione Granger?

"¿Hermione Granger?" Pensó la rubia, no había atendido a ninguna mujer con ese nombre y en lo que pensaba en alguna Hermione Granger, a la sala entró Mary Jo casi corriendo cómo pudo, lo que sacó de sus pensamientos a Celine quien se acercó para auxiliarla.

– ¿Se encuentra bien?.-

– S...i, ssss...i, está... lu..u...z.- no podía hablar pues le faltaba el aire, y eso iba entrando Drew y Hermione tomadas de las manos, Celine se acercó rápido a Hermione y empezó a checarla.

– Una camilla señoritas.- se dirigió a las enfermeras quienes en menos de un minuto le había llevado una silla de rueda, bueno menos mal. – ¿Cuál es tu nombre querida?.-

– Hermione Granger.- y de su boca salió un grito desgarrador de dolor, enserio no lo soportaba, era más fuerte que los crucios y las torturas que Bellatrix le había lanzado cuando tenía 17.

– Muy bien Hermione, te revisaré lo más pronto posible.-

Celine se acercó a las enfermeras y pidió que alistaran a Hermione en una habitación lo más pronto posible para revisarla. Mary Jo y Drew se pusieron en la sala de estar para esperar por aquella muchacha que habían llegado.

– Blaise ¿no te ha mandado nada esa mujer?.- exigió Draco con desesperación, pues el taxista solo estaba dando vuelta alrededor de una manzana.

– Bingo.- dijo y mostró el mensaje a ambos hombres.

Celine Miller

Justamente acaba de llegar una paciente llamada Hermione Granger, no sé si sea la esposa de tu amigo, pero dense prisa, está en labor de parto, Saint Andrews.

– Eres un hij...-

– El hombre que te salvó la vida amigo.-

– Sin duda alguna.-

– Puede llevarnos a Saint Andrews, por favor.- está vez interrumpió Theo, el taxista tomó rumbo hacia el hospital que estaba a 5 minutos de ellos.

El tiempo pasó volando al igual que el trayecto, Draco se bajó de inmediato al hospital y vio a las dos mujeres que llevaron a Hermione en la sala tejiendo, se acercó a recepción dónde lo atendió una atractiva mujer pelirroja.

– ¿En que puedo ayudarlo?.-

– La señora Hermione Granger acaba de ingresar aquí.-

– Un momento por favor.-

Tomó el teléfono y marcó, en cuanto iba entrando Blaise, Celine iba saliendo con una bata azul puesta y otra en las manos, un cubre bocas en su cuello y otro encima del traje y un cubre cabello puesto y otro en su mano izquierda.

– Celine, querida mía.- Blaise le abrió los brazos para darle un abrazo pero la mujer le rechazó por higiene.

– ¿Quién de ustedes dos es el padre?.- señaló a Draco y Theo, Theo se movió hacia atrás dejando enfrente a Draco. – Ah, usted. Póngase esto y sígame. Su esposa está eufórica.- Draco tomó lo que Celine le había dado y le siguió por un pasillo mientras se ponía la bata azul y ocultaba su cabello con la banda y parte de su cara, estaban a punto de entrar a la habitación de donde provenían los gritos de dolor de Hermione pero Draco la tomó del brazo.

– Por favor no le diga que estoy aquí, quiero decir, no le diga a mi esposa que estoy aquí, tuvimos una ligera pelea.-

– Lo entiendo, no se preocupe.-

Celine abrió la puerta y dejo a la vista de Draco a Hermione postrada en una camilla con un sin fin de aparatos a su alrededor que el no sabía con exactitud que eran, al parecer las anestesias no le hacían pues estaba muy nerviosa y tenía miedo, varias enfermeras se le acercaban a ella y le pedían que se tranquilizaban y lo único que obtenían eran más gritos de dolor o algún fuerte apretón de manos.

– ¿Qué tal de dilatación Genevive?.-

– Está en 9.2, podríamos empezar.-

– ¿Anestesia Lulu?.-

– Se le administró dos pero una tercera no es muy conveniente para ambos.-

– ¿Cómo se siente Hermione?.-

– Fatal, por favor, ayúdeme, me está matando.- suplicó con lágrimas en los ojos cosa que le destrozo el corazón a Draco.

– Todo estará bien Hermione, ¿tienes algún nombre?.-

– Si.- sonrió con esfuerzo. – Alex, se llamará Alex.-

– Muy bien Hermione, pues deja te reviso para ver qué tal si ya puede nacer Alex.-

Sin avisar a Draco de lo que iba hacer, levantó un poco la frazada que cubría la parte de abajo de Hermione quien tenía ambas piernas abiertas, verificó los centímetros y Draco palideció, jamás pensó que vería algo así. Sintió un poco de pena y a la vez un mareo. Pero no dijo nada disimulo estar bien.

– Podemos comenzar.- todas las enfermeras se empezaron a movilizar en el lugar, unas estaba checando la presión de Hermione y el bebé, otras checaban sus ritmos cardiacos, una le ayudaba a respirar, otras dos ayudarían a la doctora con los utensilios y Draco, bueno Draco sería quien cortaría el cordón de su bebé. Celine tomó un asiento y se puso entre las piernas de Hermione, Draco estaba parado aún lado de Celine, no quería ver pero tampoco quería ver a Hermione porque temía que está lo descubriera, los gritos de ella hacían que Draco perdiera un poco del sentido del oído, era terrible estar en ese lugar rodeado de puras mujeres ningún hombre en particular.

– Tienes que pujar porque sino, Alex no nacerá.- le decía la doctora a Hermione, la enfermera que estaba con ella le limpiaba el sudor y le acariciaba las manos para que se relajará. – Relájate Hermione.- volvió hablar Celine. Trataba pero era en vano. – Una vez más pero está vez hazlo por coraje, por las ganas que tienes de conocer a Alex o de lo contrario té tendré que intervenir a cesárea y no te gustará.-

Hermione negó con la cabeza, trató de calmarse un poco y volvió a pujar, un poco más y más y todas las que estaban allí le apoyaban y el pujido más fuerte, el que se escuchó hasta la sala de espera fue quien hizo que Alex naciera.

El llanto de un pequeño niño blanco fue quien calmó su dolor.

– Es un niño.- anunció la doctora mirando a Hermione y volteando a ver a Draco. – Tu hijo.- le susurró, Draco se mordió el labio y una de las enfermeras de apoyo le pasó unas tijeras, tenía miedo lastimarlo, pero se armo de valor y le corto el cordón. Otra enfermera se acercó a Celine y tomó a Alex entre sus brazos lo tenían que limpiar, Draco se acercó a ella y miraba como le limpiaba sus vías respiratorias, le quitaban cualquier cosas pegadiza de su cuerpecito y le contaba sus dedos de manos y pie, lo midió y lo peso, escuchaba su llanto. Todo bien.

– Calificación 10, para haber nacido prematuro está en perfectas condiciones.-

"Como todo un Malfoy" pensó Draco, la enfermera envolvió al niño en una frazada y se lo dio a Hermione en brazos, toda sudorosa, un poco despeinada y con la nariz roja, Alex conoció a su madre, quien no dejaba de llorar de la felicidad, el pequeño calmó su llanto en cuanto sintió el roce de la piel de ella con la de él. Le acarició su cara, sus manitas y le dio un beso en la frente, el niño le miraba con sus ojitos aún grises.

– Hola Alex, soy mamá.- no pudo evitar llorar aún más de la felicidad, aquella escena era hermosa y nadie podía decir lo contrario, los ojos de Draco se cristalizaron, se sentía tan bien por ver nacer a su hijo, su único hijo.

– ¿Cuál será su nombre señora Granger?.- se acercó una enfermera con una tabla de registro, tenía que registrar al niño lo más pronto posible. Hermione miró de nuevo a su hijo, su piel blanca como la de ella y Draco, tenía su nariz y muy apenas se le miraba el cabello. Un digno Draco Malfoy Jr.

– Draco, Draco Alejandro Granger.-

Uhh, una bala directo al corazón, el pequeño llevaría su nombre, pero no su apellido, ella no se iba a deshacer de el como se lo había dicho, Draco dio pasos hacia atrás saliendo de la habitación, corrió por el pasillo hasta que llegó a la sala de espera dónde Theo y Blaise lo esperaban, se acercaron a el por temor.

– ¿Qué pasó?.- pero no le contesto a Theo, simplemente lloraba.

– Por el amor de Dios Draco, contesta.-

– Es mi hijo.- pronunció. – Todo este tiempo ese pequeño era quien me provocaba los mareos, las náuseas, los cambios de humores, ¿y yo qué hice? Decir que no era mío, cuando su madre hoy decidió ponerle mi nombre, mi nombre lo junto con un nombre muggle pero al diablo, suena tan bien, Alex, es mi hijo Blaise.- se rió pareciendo maniático pero estaba feliz, no podía deshacerse de ese sentimiento, había visto nacer a su hijo quien llevaba su nombre, su sangre corría por sus venas y su parecido a él era sin duda alguna sorprendente. Draco había vuelto a nacer.

Celine salió de la habitación de Hermione y se dirigió hacia los tres muchachos, para felicitar al nuevo papá y hacerles compañía.

– Felicidades Señor Malfoy. Alex es un hermoso niño.- le apretó el brazo Celine.

– ¿Cuándo lo podemos ver?.- preguntó Theo está vez.

– Una hora más, dejaremos que Hermione descanse y Alex se adapte a ella, pero puede pasar señor Malfoy.- a lo que hizo una mueca. – ¿dije algo malo?.-

– Lo qué pasa es que...-

– Discutí con ella antes de que Alex llegará y no me perdonará que llegué así de la nada.-

– Oh, bueno señor Malfoy, como no le puedo ayudar en eso le suplicaré que por favor no altere a Hermione, acaba de dar a luz y cómo usted sabe fue un parto muy trabajoso.-

Draco asintió con la cabeza, la bella mujer les sonrió y se alejó de allí, Theo y Blaise miraban con duda a Draco.

– ¿Ahora que plan tienes en mente?.-

– Creo que será bueno un cambio de imagen, ¿no crees Blaise?.- el moreno sonrió pícaramente sabía lo que Draco decía en cambio Theo acarició el puente de su nariz y suspiró. Las cosas no andarían bien.

Los tres se fueron a un armario de limpieza del mismo hospital, y cambiaron por completo la imagen de Draco a la del doctor Will, ¿por qué lo habían hecho? Porque Theo era el único que sabía que él atendía a Hermione y sino había dicho nada era porque no quería que Hermione se volviese a ir. Cambio la imagen pero su voz no, Draco tenía una voz muy seria, muy formal y fuerte, Will era más suave con la voz, tenía un chirrido agradable en la risa, por más que afinaba no le salía la voz.

– Tiene voz de marica.- exclamó Draco.

– Sólo dile que traes irritada la garganta.-

– No me dejará tocar a Alex.-

– Bueno di lo que quieras.- se desesperó Theo.

– Tss Theo, ve Draco antes de que la hora terminé.-

Draco y los otros muchachos salieron de aquel armario a hurtadillas, sin ser vistos, Draco camino de nuevo hacia el pasillo buscando en los expedientes de cada puerta el nombre de Hermione Granger, cuando lo encontró tocó suave y la voz de ella lo invitaba a pasar.

– Dr. Will.- sonrió Hermione. – ¿Qué sorpresa que este usted aquí?.- Draco se aclaró un poco la garganta, las mujeres Drew y Mary Jo, al verlo entrar se acercaron a Hermione y al pequeño para despedirse de ambos y salir para dejarles un poco de privacidad.

– ¿Cómo está Hermione? Felicidades por Alex.-

– Muy bien, y muchas gracias. ¿Quiere cargarlo?.-

– ¿Segura? No quiero estropear este momento.-

– Segura y sin miedo, no pasara nada.-

Se estiró un poco para que "Will" cargará a Alex, y poco a poco se lo pasó a sus brazos, sin duda alguna era el niño más hermoso que había visto, tenía la nariz de ella, tenía cabello pero era rubio platino cómo él, blanco y tenía los ojitos cerrados, le acarició el rostro, tomó una de sus manitas y le dio un beso, y fue allí que Hermione Granger descubrió a Malfoy.