Draco estaba embelesado con el pequeño Alex, no podía creer que lo tuviera entre sus brazos, quería gritar, quería llorar, quería agradecerle por darle felicidad a su vida, lo amaba, le lanzaba pensamientos de culpabilidad por provocarle todos los achaques a él y no su madre, quería besarlo, abrazarlo a su pecho, cubrirlo de todo germen, de toda mala vibra, hasta de él mismo, quería salir corriendo y mostrarle a su madre a su nieto, su único nieto. Ya se estaba imaginando un futuro con él, jugar quidditch, ser del equipo de Slytherin o Gryffindor porque no dudaba que sería extraordinario como su madre y apuesto cómo él, lo traía en la sangre. La ternura llegó aún más cuando el pequeño empezó a moverse entre sus brazos y a su vez movía los deditos, Alex abrió los ojitos de poco a poquito dejando ver un color gris que aún no estaba por definido, Draco derramó una lágrima.
La escena de Draco cargando a Alex había tocado el fondo del corazón y del alma a Hermione, nunca imaginó verlo así, de ese modo, ella sabía que él era Draco y no Will ¿Por qué? ...
Retroceso
Había terminado de revisarla como cada 15 días era lo acordado, Hermione limpiaba su vientre del gel helado y bajaba su blusa, mientras esperaba instrucciones de Will.
– Hermione, te tengo una muy mala noticia.- se dio media vuelta. Entonces Hermione para tomar más a la ligera la noticia, se incorporó de la camilla, sentándose al borde con los pies en el aire.
– ¿Algo que tenga que ver con Alex?.-
– No, no, no. Alex está perfecto, es sobre mi.-
– ¿Cómo?.- ladeó la cabeza confundida.
– Como bien sabes, me casaré y no sé sí pueda atender tu parto.-
– Oh ¿y quién lo hará?.-
– Cecille, hablé con ella y ella está dispuesta a recibirte en Londres.-
– Claro, Claro.-
– Entonces ¿estás molesta porque no podré atenderte?.-
– Que va, está todo bien.- sonrió.
Actualidad
Mientras Draco tenía entre sus brazos a Alex, los ojos de Hermione se comenzaron a cristalizar, ¿cómo era posible que al principio le negaba y ahora que había nacido lo amaba? ¿Cómo era posible ser tan hipócrita? Hermione pasó saliva y un mechón de su cabello tras su oreja.
– ¿Me devuelves a mi hijo, Draco?.- Tenía los brazos extendidos para recibirle. Draco al escucharla lo primero que vio fue sus manos pensó que ya había agarrado su forma pues el doctor Will tenía un tono tostado en cambio Draco su piel era blanca y efectivamente seguía siendo Will. Levantó la vista hacia enfrente para poderla mirar.
– Yo, no...-
– Vamos Draco, si querías fingir ser Will hubieras recordado que ya se casó y por ende trae una argolla, en segundo bacilaste y en tercero, Will tiene voz suave.-
– ¿Así que eres muy observadora?.-
– Así es, así que te lo repito de nuevo, dame a mi hijo que no tienes derecho alguno sobre el.-
– Claro que si, es mi hijo también.- se aferró a él.
– No, dijiste que no era tuyo, que como podías estar seguro de eso si quizás yo me había metido con varios, ¿cómo puedes ser tan hipócrita?.-
– ¿Hipócrita yo? ¿Quién quería matarlo?.-
– Claro que no, desde el primer momento que supe que venía en camino, lo comencé a amar, si te dije todo eso era para intentar ablandar tu corazón.-
– Pues qué manera tan rara para ablandar a alguien Granger.-
– Tu manera de querer es muy diferente, pero ¿cómo no exclamaste nada cuando cada noche nos fundíamos en uno? ¿Ah?.-
– Es tu manera, yo si te adoraba, eras lo único que me importaba en ese momento.-
– Mentiras.- comenzó a llorar. – Eso es lo único que sale de tu boca, mentiras y más mentiras, ¿por qué eres tan cruel? ¿Por qué no simplemente borras este momento y te alejas de nosotros para siempre? ¿Por que tendremos que tenerte como sombra?.- Draco acarició al pequeño y se acercó a ella para entregárselo pero antes de que hablará ya estaba tomando su forma actual.
– Porque a partir de ahora soy el padre de Alex.- habló siendo como Draco Malfoy y no Will, entregó a Alex a su madre en brazos, metió las manos al bolsillo y se giró para salir, dejando a Hermione alterada con la sensibilidad a flor de piel, se acercó a un más a Alex para tocar su piel contra la de el pequeño quien entre tanto acurrucos se durmió.
Neville, ¿dónde estaba Neville? El muchacho una vez que Hermione salió de la tienda el muchacho trato de seguirla pero entre tanto gente se revolvió perdiéndola así de vista, preguntó a toda persona que pasaba por su lado por una muchacha castaña, vestida de overol y embarazada, nadie la había visto, pero al final un hombre con ropas viejas y sucias, el cabello hecho un nido y con un perrito labrador, le había dicho que había visto a Hermione con día mujeres abordar un taxi, al parecer iban al hospital más cercano pues pronto daría a luz, Neville había corrido a una caseta telefónica y empezó a avisarle a los padres de Hermione y a Hannah, los cuatros se quedaron de reunir en un café cercano de la boutique donde se encontraba Neville, duraron más de una hora buscando el famoso hospital cercano hasta que una llamada recibió Jane.
– Hermione, Hermione ¿dónde estás?.- soñaba alteraba mientras la joven estaba acostada a sus anchas grabándose las facciones de su hijo.
– Estoy bien mamá, tienes un hermoso nieto.-
– Ay hija mía, ¿dónde estás? .-
– Saint Andrews.-
– Perfecto en menos de cinco minutos llegamos, llevo tu maleta cariño.-
– Gracias, los veo pronto.- ambas colgaron.
Un grito de emoción de una típica abuela primeriza resonó en todo el interior del auto asustando a George y a los dos muchachos.
– Jane ¿qué te ocurre?.-
– Acabamos de ser abuelos George, písale a Saint Andrews, no puedo esperar más para conocerle.- la mujer suspiraba, se ponía la mano en el pecho, respiraba profundo, estaba muy feliz, su marido buscando rutas para llegar lo más pronto posible y Neville y Hannah sonreían así mismo. Una vez que llegaron al hospital, Jane ni siquiera espero a que su marido apagará el auto, salió de el tan rápido como pudo y entro al hospital corriendo, sin prestar atención a los dos amigos de Draco que estaban en la sala.
– Señorita, vengo con Hermione Granger, es mi hija.- se escuchaba muy emocionada, mientras la recepcionista buscaba el nombre de Hermione, Draco iba saliendo del pasillo, Jane por instinto o porque la curiosidad la mató miró hacia el pasillo y vio al rubio caminar con sus manos en los bolsillos y la mirada al frente, no dijo nada, sólo sonrió de lado y el entrecejo de Jane se frunció.
– Habitación 215, 2do piso.- dijo la mujer entregándole una bandoleta que se ponía en la muñeca del color blanca, agradeció con la cabeza y pasó por el lado de Draco. Al parecer el se burlaba de ella o simplemente lo estaba imaginando, subió al elevador al segundo piso, un poco distraída salió de él y comenzó a buscar la habitación de su hija, tocó la puerta levemente y pudo escuchar el suave adelante de su hija. El corazón se le ensanchó cuando vio a su hija con su pequeño en sus brazos.
– Oh no puede ser.- dio un gritito de emoción mientras se acercaba a la cama, Hermione sonrió y descubrió un poco la cara de Alex. Jane estiró los brazos para cargarle. – Eres divinamente precioso.- dejo caer una lágrima.
– Lo es. ¿Y papá?.-
– Los deje atrás, caminan como tortugas. Pero ve que perfecto es, lo único que tiene en ti es esa pequeña nariz.- ambas rieron. – Hija, acabo de ver a Draco Malfoy salir por el pasillo, no me digas que...-
– Si, vino aquí.-
– ¿Y qué quería?.-
– Exactamente no lo sé, cargo a Alex y al parecer se le ablando el corazón.-
– Que cinismo de hombre de verdad, ¿y qué harás?.-
– Pensaba mudarme a Montana.-
– ¿Estados Unidos?.-
– Si, alejarnos de él pero me cuesta hacerlo hacerlo con ustedes.-
– Por Dios santo, pero ¿mira a quién tenemos aquí?.- su padre se acercó a Jane para ver al pequeño. Le sonrió y le acarició.
– Es Alex, querido.-
– Oh no puede ser, ¿por qué rubio? Menos mal que existen los tintes.-
– George.- exclamó sentida Jane, Hermione se limitó a sonreír un poco mientras sus padres mimaban a Alex, Hannah se acercó a ambos para conocerlo y Neville a Hermione.
– Lamentó lo de hace rato.- le susurró Neville muy apenado.
– Está bien Neville, todo está bien.- le tomó la mano y froto su dorso. El chico solo se limitó a sonreír, la hora de visita estaba muy cerca de acabarse, lo que significaba que Alex iría a los cuneros, al principio Hermione sufrió para dejarle ir, temía que Draco llegase y se lo llevara, tenía miedo que alguien quizás le hiciera el mínimo daño así que antes de que Neville saliera de la habitación, Hermione le había jalado de la camisa para así atraerlo de nuevo, Neville soltó la mano de Hannah para que está saliera junto con el padre de Hermione mientras Jane estaba dando indicaciones a la enfermera.
– Neville, pon a Alex algún hechizo rastreo en caso de ocuparlo.- susurró.
– Está bien Hermione.-
– Y un protector.–
– Sin duda alguna.-
– Quiero que mañana esté en el mismo lugar donde lo dejarán, no salgas antes de que veas que está seguro.-
– De acuerdo.- le sonrió y con suavidad se soltó de su agarre.
– Oh eres hombre muerto.- le miró seria y el rostro se le estaba poniendo rojo.
– Tranquila Hermione, estará bien.- le dio una sonrisa de paz, le acarició el dorso de la mano, le volvió a lanzar una sonrisa y poco a poco iba saliendo de la habitación. Hermione no se sentía del todo agusto, había una preocupación que tenía en el pecho, que a los minutos estaba empezando a ignorar mientras todos se iban, su madre velaría por ella y Alex y si Hermione pusiera de alarma a su madre para Alex, estaba 1000% segura que los gritos de su madre espantarían a cualquiera que quisiera hacer el mal.
Los ojos de Hermione se empezaban a cerrar por el cansacio y en un dos por tres quedó dormida.
Draco Malfoy no se había ido del todo del hospital, él estaba junto a Blaise y Theo en los cuneros, Alex era el único varón entre 12 niñas, si ese día a 12 niñas se les ocurrió llegar al mundo, algunas eran rubias, otras blancas y castañas y había dos color ébano.
– ¿Y ahora?.- susurró Theo mirando de igual manera a Alex.
– ¿Ahora de que?.-
– Ahora que sabes que en realidad es tu hijo, ¿qué harás?.-
– Decidí reconocerlo, pero ya conoces a Hermione. Terca, terca esa mujer.- se acarició las sienes.
– Deberías de entenderla, al principio fuiste un patán.-
– ¿De qué lado estás Blaise?.- alzó la mirada.
– No sé si de ella o de tu lado.-
– Va, no te necesito.- le quitó la mirada para ver a Alex.
– Solo te recuerdo que sin mí te hubieras perdido el nacimiento de Alex.- se burló porque en su tenía razón. Draco solo bufó.
– Quiero ver crecer a Alex, es lo único que pido.-
– ¿Y a todo esto, por qué le puso Alejandro? ¿No era Alexander?.-
– Alejandro Magno, algo así me había contado.-
– Hubiera sido muy capaz de ponerle Magno.-
– Ni que decir.- contestó Theo a la burla de Blaise.
Theo miró el reloj de su muñeca y comprobó que ya eran pasada de la una de la mañana, las piernas le dolían un poco pues todo el día anduvo de arriba para abajo y sus descansos eran de 10 minutos sentados cuando Draco de nuevo les decía que lo siguieran. Suspiró cansado.
– ¿Que?.- preguntó al ver a los dos confundidos.
– ¿Qué tienes tu?.- sonrió Draco.
– Estoy cansado, creo que iré a casa para descansar.- se cruzó de brazos.
– Está bien, Blaise igual tu deberías de descansar.-
– ¿Y tú Draco?.-
– Velaré hasta ver movimiento en la mañana.-
– Igual de histérico que la madre.- Blaise se burló y Draco solo sonrió, los tres se despidieron dejando a Draco solo en ese pasillo.
Se acercó un poco más a la ventana donde le miraba dormir, sonrió. No estaba de acuerdo con Granger que le hubiera puesto Draco, solo quería que fuese Alejandro, como Alejando El Grande, como Alejandro Magno. Quería entrar de nuevo para cargarlo de nuevo, oler su aroma de bebe y quizás el que traía de su madre, no tenía miedo, no al contrario, tenía miedo de que lo apartarán de él. Sin hacer mucho ruido y vigilando hacia los lados, se coló a los cuneros para cargar a Alex una vez más. Y lo hizo.
El niño no lloro cuando su padre lo tomó en brazos, simplemente abrió los ojos, Draco para cuidarse de que no llorase, le puso el chupon que había dentro de su cuna. Se veía tan adorable.
– Eres Grande Alejandro.- le habló con una sonrisa mientras las lágrimas le salían. El pequeño Alex solo miraba a su padre sin dejar el chupon. – Tan Grande como tú madre, no dudó que seas mejor que ella y de mi.- se limpió las lágrimas con su hombro. – Y es que tú y tu madre me cambiaron el rumbo, el mundo y la vida.- lo abrazo de nuevo a su pecho y dejaba caer lágrimas gruesas, apenas tenía horas de conocerlo y sentía que ya tenía tiempo de hacerlo, pero claro, Alex era su hijo. Allí estaba en el su instinto.
– Lucharé por ti Alex, lo prometo.-
Anunció Draco limpiándose de nuevo las lágrimas y sonriéndole, no había nada ni nadie que se interpusiera en ese momento entre ellos dos, pero fuera del vidrio, unos ojos brillantes lo fulminaba con la mirada.
