Aclaración: La trama es MÍA, no es plagio ni siquiera adaptación, solo los personajes a excepciones de unos son de propiedad de J.K. Rowling, cualquier reproducción de esté Fic no ha sido autorizada por mi. Agradezco sus rewievs y su apoyo, muchísimas gracias y les mando a cada una un fuerte abrazo y un beso.
¿Qué sucedía con Astoria? ¿Por qué ultimadamente no se le veía por la Mansión? ¿Por qué tenía la mirada triste? ¿Y su marido? ¿Dónde estaba Draco Malfoy?
Astoria salía todas las noches en las que su marido no regresaba y salía a un elegante y fino bar que estaba en las afueras Del Valle Godric casi siempre iba con ella Pansy, quién era como su mejor amiga desde que ambas se enteraron que estaban embarazadas, asistían a las mismas clases de maternidad, a los mismos chequeos pero lo triste era que el bebé de Astoria no pudo soportar y falleció en su vientre, en cambio con Pansy nació el pequeño James.
Esa noche, como todas aquellas, había optado no decir nada a Pansy, no pedirle compañía pues ella sabía que a Harry no le gustaba que su mujer asistiera a esos lugares más sin embargo lo toleraba para que estuviera junto con Astoria en todo momento difícil.
Se vistió con un vestido fino de tonos azules obscuros, se hizo un molote y se encima la túnica que le cubría hasta la cabeza, salió sin hacer ruido de la casa y caminó dos cuadras hasta llegar a un traslador que era un teléfono público, entro a la cabina, marcó los números "4, 10, 4, 9" y ella desapareció para llegar frente al bar "Meu amour", salió de la cabina, se adentró al lugar, tomó asiento dónde usualmente lo hacía al fondo del lado derecho, pidió una bebida con rompope y allí en la soledad de ese rincón rompió en llanto, tenía mucho coraje consigo mismo, se sentía tan inútil, tan inservible, tan poca mujer, quería arrancarse el corazón y cómo no, si ella sabía que su marido le estaba siendo infiel, bebió hasta la ultima gota de su vaso, se limpió las comisuras de los labios, sacó un poco de dinero y estaba dispuesta a marcharse cuando alguien se sentó frente a ella, como impidiendo que se levantará.
– Quiero hablar contigo.-
– ¿De qué querría hablar un Weasley conmigo?.-
– De tu marido y mi mujer.-
– ¿Draco y tú mujer? No me pinta nada bien.-
– Oh créelo querida, esto va en picada.-
Con un ligero movimiento, pidió que un mesero se acercará de nuevo a ellos, Ron pidió un doble wisky en las rocas mientras que Astoria solo se limitó a pedir de nuevo rompope. No hablaron hasta que el mesero llevo sus pedidos, Ron sonrió para sí mismo y miró a Astoria de nuevo.
– Iré al grano, tu marido te engaña con mi mujer.-
Astoria quién en ese momento estaba bebiendo un poco de rompope, lo trago de golpe, lo que Ron le estaba diciendo era una total locura, ¿tanto era el odio que le tenía a Draco que tenía que decir calamidades? Astoria negó con la cabeza y se levantó de la mesa.
– ¿A dónde vas? No he terminado.- la agarro de la muñeca, Astoria forcejeo un poco.
– No estaré sentada contigo escuchando blasfemia en contra de mi marido.-
– No es blasfemia, es la verdad, mi mujer vino a pedirme el divorcio cuando se enteró de que estaba en cinta de tu marido, de Draco, yo no miento.-
– ¿Cómo se puede comprobar?.-
– ¿Cómo? Ay Astoria, a veces creo que eres más muggle que cualquiera, veritaserum y veras que no miento.-
La muchacha frunció los labios y se sentó de nuevo, estaba dispuesta a soportar las idioteces que probablemente saldrían de su boca.
– Te escuchó.-
– No hay mucho que decir, pero si mucho que hacer.-
– ¿A qué te refieres con mucho que hacer?.- su voz sonaba diferente, tal vez era el miedo que le produjeron aquellas palabras de él. Sin embargo Ron no contestó simplemente le sonrió dándole a entender que lo que sea que hicieran sería una cucharada de sus propios chocolates y nada más.
Draco había quedado con Hermione de verla esa noche, había aprovechado que su mujer, Astoria, se había quedado dormida y mejor para él pues se evitaba toda pregunta sobre a dónde iría, con quién y a qué hora regresaría, se sentía culpable por seguir con ella pero no podía hacer más, se sentía mal seguir atándola a su vida pero estaba seguro que Astoria sería capaz de autodañarse si él la llegase a dejar, era por eso que Draco seguía con ella, no por amor, porque el amor se murió junto con sus hijos, porque el amor lo volvió a encontrar en Hermione, porque el amor lo volvió a ver en Alex y lo volvió a sentir por ese ser diminuto.
Llegó muy puntual, a las 8 de la noche en el departamento de ella, no quería tocar el timbre pues temía que Alex estuviera dormido y el sonido de este lo despertará, no quería tocar la puerta, ni siquiera girar la perilla, no era muy apropiado entrar así porque sí, se pegó a la puerta y con el puño cerrado tocó muy leve la puerta pronunciando el nombre de ella, esperando obtener respuesta pero nada, no se escuchaba nada, volvió hacer lo mismo un poco más fuerte y el silencio predominaba de nuevo, una especie de nervios invadían al pobre, pensando que la mujer se había llevado lejos al pequeño para apartarlo de su vida, pero Draco seguía de nuevo allí, insistiendo en tocar la puerta, tal vez no se dio cuenta cuando una silueta femenina estaba detrás de él, mirándola con cierta gracia y en su pecho algo cubría.
– ¿Qué haces?.- preguntó la muchacha.
– Estoy buscando a...- Draco se giró y vio a Hermione tras de ella, dio un pequeño salto hacia atrás pegándose contra la pared, se acarició el puente de la nariz para relajarse.
– Por Dios, Hermione, casi me matas del susto.-
– ¿Tan fea estoy?.-
Iba a contestar pero ella negó con la cabeza, era mejor no escucharlo, sacó la llave del bolsillo de su pantalón, apartó a Draco y abrió la puerta, primero pasó ella y le invito a él, se sacó el suéter que cubría a Alex dormido, camino hacia un cuarto con el en brazos y para cuando volvió ya no lo traía.
– Ahora si, ¿a qué veniste?.- se puso frente a él.
– ¿Y Alex?.-
– Llegó dormido, descubrí que la única manera de dormirlo es sacándole a dar una vuelta.-
– Que conveniente.-
– Un poco, pero en fin, te escucho.-
– ¿Recuerdas que te dije que quería estar en todo con Alex? Así como formar parte de su vida.-
– Ajá, ¿y luego?.-
– Quiero estar con ustedes, es decir, quiero que estemos juntos.-
– ¿En qué aspecto?.-
– Juntos en el sentido de aliados, somos los papás de Alex y no se merece que sus padres vivan separados, no es válido que Alex pasé Navidad contigo y Año Nuevo conmigo siendo que deberíamos de estar juntos, no te estoy pidiendo amor hacia mí, pero piensa en él.-
La muchacha frunció los labios, dio un largo suspiro y se sentó en el sofá acariciando su cabeza, al fin tenía lo que quería, tener en la mano a Draco, suplicándole una vida con ella y su hijo, odiaba ser la mala, pero solo así Draco podría sentir el dolor que él le produjo cuando dudo de la paternidad del pequeño, o eso ella pensaba.
Draco se acercó a ella poniéndose en cunclillas de frente, no decía nada simplemente la observaba, era muy bonita, sonrió de lado al recordar todo lo que vivieron juntos clandestinamente, sabía muy bien que ella no accedería a su petición sin embargo tenía que intentar y remediar el mal que había hecho, no la tocaba pero moría por hacerlo y estaba seguro que ella igualmente lo hacía, ¿qué debía de hacer?
– ¿Entonces?.- habló él.
– No lo sé, no sé qué es lo que quiero realmente.-
– Quieres una familia, yo también la quiero...
– Pero Astoria...
– Ella es punto y aparte, no debes de mencionarla aquí.-
– Claro que si, es tu mujer.- alzó la voz.
– Dejo de serlo cuando llegaste a mi vida.-
– No digas cursilerías baratas Draco, no caeré de nuevo.-
– Escúchame Hermione y escúchame muy bien.- la tomó de los hombros con fuerza moderada. – sino accedes, me llevaré a Alex.
Los ojos de Hermione se abrieron como dos enormes platos, dejándolos al descubierto de un cierto brillo de rabia que le produjo escuchar eso, su cara se tornó roja ante el coraje y no dejaba de empuñar sus manos.
– No, por supuesto que no.- rió irónicamente. – ¿Bajo qué derecho?.-
– Vamos, no seas tan infantil.-
– ¿Dónde estuviste en la primera cita con el ginecólogo? ¿Dónde estuviste cuando lloraba por ti todas las noches? ¿Dónde estuviste en los pagos que tuve que hacer yo misma? Ni siquiera en el parto estuviste.-
– Claro que estuve allí, lo vi nacer, lo cargué y corte el cordón, ¿sabes lo difícil que fue tragarme mis propias lágrimas ante la felicidad que me produjo verlo nacer? No, no sabes.-
– ¿Y ahora dirás que ya conoces el amor? Ja.-
– Lo conocí contigo y lo sabes.-
– Por favor, ya no mientas, lastimas a muchas personas.-
– Creo que en ese grupo de muchas personas no estás incluida tu.-
– Exacto, felicidades. Ahora sí te puedes marchar.-
– Solo vine a ofrecerte bien mi propuesta y, ¿qué es lo que recibo de ti? Nada, puros reproches.-
– No son reproches, es la verdad.-
– ¿Qué verdad?.- él se paró frente a ella y ella sin dudarlo lo hizo, alzando el mentón bien Segura de si misma. – ¿Quieres que te diga la verdad? Porque ya me toca.-
– Pfff, me da igual. Solo te tiro a loco.-
– Pues si Hermione, tírame a loco porque eso soy, porque no entiendes que quiero estar contigo.-
– Tu no quieres estarlo, y si quieres es solo por Alex.-
– Carajo Granger, quiero estarlo contigo, quiero ver a nuestro hijo crecer juntos, quiero ver la llegada de más, porque quiero estar contigo no como amigo ni como socios, me arrepiento haberlo dicho al principio pero la verdad es que te necesito tanto en mi vida y sin ustedes no la tengo completa, Astoria, ella es otro punto, no quiero nada con ella, no siento el amor que sentí contigo, yo debo estar aquí, estar aguantando tus humores tan radicales, tu necedad, tu calor, tu amor, tu todo, necesito todo de ti y lo sabes. Dame de nuevo la oportunidad.- corto distancia entre ambos y miraba que los ojos de Hermione estaban visiblemente cristalinos, parecieran que la muchacha estaba en una lucha constante por no llorar frente a él pero no tenía nada de malo, el llorar por amor no te hacía un tonto. Ella se mordió el labio y agacho la cabeza.
– Quiero pensarlo bien.- susurró.
– ¿Pensar? Estoy parado aquí con el corazón en la mano entregándotelo, piensa rápido.-
– Mejor dicho, quiero estar a solas, no sé qué decir.-
– Dime que también lo sientes.-
– Pensé que solo venías acordar el tema de Alex no el de nosotros dos.-
– Es tema importante para...
– Solo déjame sola.-
Draco sonrió con ironía moviendo negativamente la cabeza, era increíble lo testaruda que era esa mujer sin embargo pues accedió a obedecerle, se giró sobre sus talones, había quedado como un completo imbécil, un ridículo por haber dicho tanta palabrería que a ella simplemente no le importo, salió de la casa de ella y ¿qué pasó con Hermione? Se dejó caer en el sofá, se abrazó así misma las piernas y lloró, no quería ser así, pero tampoco podía caer tan fácil a la primera, su embarazo la pasó sola, estaba sentida con él era por eso su carácter tan infantil, se prometía todos los días a cambiarlo y ser más relajada con Draco pero no se podía, ella simplemente seguía respirando por la misma herida que él le ocasionó cuando dudo de la paternidad del niño, ¿cuántas veces no soñó que Draco le dijera eso? Varias, porque así lo quería, pero en ese momento ella se secó las lágrimas con el dorso de su mano, se levantó del sofá y salió del departamento, se acercó a él quien estaba frente al elevador esperando que este se abriera para así poder retirarse lo más pronto posible y sintió uña manos pequeñas acariciarle la espalda, no volteo porque creyó que era una vaga alucinación.
– Yo también quiero que estés conmigo.- la voz entrecortada de ella, se escuchó tan real que hizo que se girará para verla mejor, y si, era ella no ninguna alucinación, era ella con los ojos llorosos, luchando contra sí misma para agarrar aire mientras su pecho subía y bajaba rápidamente, los labios hinchados y divinamente rojos, ese rubor que le era característica de ella, él no dudó en tomarla de la cara con suavidad y por fin, darle el beso que se merecía y que al final de cuentas obtuvo, un beso que al principio fue suave y dulce pero mientras los segundos pasaron, aquel beso se volvió rudo, no se permitían respirar, no se permitieron quejarse ante las mordidas que cada uno se daba, no se permitieron a separarse, sin embargo ella fue quien perdió primero.
– Entremos a casa, será mejor allá.- le susurró a los labios y Draco Malfoy le regaló la más grande y satisfactoria sonrisa que había compartido con el nacimiento de Alex.
