El Plan de Astoria resultó a la primera, sin duda alguna no se sentía nada bien, se sentía mala y había buena razón, sin embargo también se sentía traicionada, había sabido que Draco le había dicho que había un investigador que le ayudaba, pero creyó muy poco la versión, estaba 100% que Theo y Blaise tenían algo que ver, pues claro eran los mejores amigos de él.
– ¿Asistirás a la oficina?.- preguntó la mujer quien todavía estaba en la cama.
– No lo sé, ¿debo de hacerlo?.-
– No.- sonrió ella. – Pero puedo ir por ti.-
– Mañana me pongo al corriente, hoy solo quiere descansar.-
Diciendo esto el muchacho se dejó caer en la cama aún no se había puesto la camisa por lo que Astoria se acercó a él para acariciar su espalda, quería llorar ante la traición de su esposo.
– Auch.- exclamó de dolor el pobre y acarició su cabeza.
– Lo siento, es solo que pensé que tenías una cana.- el rubio la miró con los otros entrecerrados.
– Las canas se ocultan entre mi cabello.-
– Ay perdón, debí olvidarlo.-
Encogió los hombros y se acostó de nuevo, ganando así un placido sueño, Astoria espero unos minutos más hasta que este estuviera 100% dormido, una vez hecho, salió de la cama envuelta de una sábana, se dirigió a su tocador de donde saco un pañuelo pequeño y depósito un par de cabellos de Draco, lo guardo en su bolso y se metió a la ducha. Además de sentirse traicionada se sentía sucia, pero, ¿por qué Astoria se sentía de esa manera? Salió con sumo cuidado asegurándose de que su marido no despertará, cerró despacio la puerta y una voz tras de ella le causo que diera un diminuto salto.
– ¿Todo bien querida?.- la dulce voz de su amada suegra era quien le había producido un cierto temor, Astoria solo asintió y se limitó a escuchar a la mujer quien dio un largo suspiro.
– Estoy un poco preocupada por ambos, me refiero a Draco y a ti.-
– ¿Por qué habría de estarlo, Narcissa?.-
– Me preocupa el hecho de que la vida se me está acabando y no he recibido aún algún nieto, no los culpó y perdonen mis ansias y mi presión, pero desearía tener un nieto que anduviera de arriba para abajo por los escalones de la casa...- dio un laaaaargo suspiro y perdió la mirada hacía algún punto fijo de la pared, soñando con aquel nieto. – Haciendo el típico tiradero de un niño, escuchar risas y llantos por estos lugares donde avivaron muchas desgracias, ¿o tú qué piensas Astoria? .- pero para cuando la mujer volvió a fijar su mirada a Astoria, la joven ya no estaba, la llamó por su nombre un par de veces y al prestar un poco de atención de donde había salido, está enrojeció y se apartó de aquel lugar.
Astoria de nuevo salió de aquella mansión para utilizar el teléfono publico que estaba a unos metros de su casa marcó de nuevo unos números y esté la transportó a un edificio similar al de Draco, subió por el ascensor pasando desapercibida, apretó los botones hasta el último piso y mientras iba subiendo, en diferentes piso, este se detenía para subir a personas. Una pareja del 10mo piso compartió el elevador con ella, la pareja se veía realmente enamorada hasta que un comentario que de ella hizo que prestara atención.
– ¿Te parece si nos vemos hasta mañana en la noche? Tengo que ir con mi insoportable marido, no lo tolero.- la mujer quién era una de tez negra pero exquisito cuerpo, rotó los ojos.
– Me parece perfecto, igual tengo que visitar a "aquella" porque le ha dicho a mi madre que me he distanciado de ella y es muy molesto.- el hombre era un blanco de cabellos negros, alto, guapo y fornido, ambas parejas engañaban a sus esposos, lo que hizo que Astoria derramara una lágrima en silencio. ¿Así eran Draco y Hermione? Le partía el alma imaginarnos de ese modo, dolor y asco. La pareja subió al piso 15 entre besos y caricias, dejando sola a Astoria, quien siguió su camino sola hasta llegar al piso 50, la parte de arriba, bajó de nuevo, sacó de su bolso una tarjeta electrónica y la pasó por la ranura de la puerta accediéndole el paso a una hermoso y lujosa suite con tonos blancos y dorados, revisó a sus lados y corroboró que no había nadie, o eso creyó.
– Llegaste tarde querida.- salió del bar Ron con una copa de wisky. – ¿Gustas?.-
– Estoy bien.- el pelirrojo sorbió un poco y exclamó un ¡Ahhh! De satisfacción, se relamió los labios y se acercó a ella.
– ¿Y bien? ¿Los conseguiste?.-
– Claro que si, no dudes de mi.- la muchacha busco de nuevo entre su bolso un pañuelo el cual contenía los cabellos de Draco, así que se acercó de nuevo al bar donde había un líquido verde bastante viscoso y asqueroso, el tan solo hecho de mirarlo producía vomito.
– Se ve tan asqueroso.- dijo haciendo muecas.
– Esto querida, es el fin de Hermione y Draco.-
– Repíteme de nuevo el Plan.-
Ron sonrió y le guiñó un ojo, el Plan iba a la perfección.
Theo y Blaise se encontraban en la oficina relajados en los sillones frente al escritorio de Draco, de hecho lo estaban esperando porque unas horas antes les había llegado un comunicado que tendrían una reunión urgente y quería aclarar algunos temas de suma importancia, pero Draco aún no llegaba y el no era impuntual.
– Creo que ahora sí Draco se está pasando de los límites con Granger.- habló divertido Blaise mientras miraba sus cutículas.
– ¿Cómo estás tan seguro?.- se acercó el muchacho con curiosidad.
– No me gusta ser impertinente...-
– Ajá.-
– Pero creo que nuestro amigo ya se nos enamoró.- sonrió.
– Igual lo creo, pero ¿crees que sea sólo por Alex?.- se acarició la barbilla.
– ¿Alex? Pff no, si yo fuera Draco créeme que Granger me tendría dónde quisiera por el simple hecho de tener esas piernas, claro con todo el respeto.- ahora sí Blaise rió divertido. Theo solo negó con la cabeza y una risa traviesa se le salió de su ser.
Ambos se miraron y comenzaron a reír frenéticamente como un par de locos, era evidente que la situación de Draco con Hermione les parecía un poco cómica pues la mujer tenía muy puestos los pantalones para controlar al joven Malfoy, sin duda alguna, Hermione se había ganado su amistad pero sus risas se vieron apagadas por la extraña manera en la que Draco entro a la oficina, parecía molesto, irritado, algo había salido mal. Se puso frente a ellos poniendo su rostro de seriedad cosa que no gusto para nada al par ese.
– ¿Te encuentras bien?.- preguntó Theo.
– Mejor dicho, ¿están bien las cosas con Granger?.- soltó de golpe Blaise y recibió un pellizco de su compañero no era el lugar, ni el tiempo adecuado.
– Granger es una mentirosa.- soltó con veneno.
– ¿Qué?.- exclamaron confundidos acercándose hacia enfrente a él.
– ¿Qué pasó?.-
– Vamos Draco, habla.- apuro Blaise. Draco se puso erguido, sonrió de lado y metió sus manos a los bolsillos.
– El hijo que dice ser mío no lo es.- les dio la espalda para empezar a prepararse un trago.
– ¿Cómo que no? Es igual a ti.- defendió Theo.
– Nada más te recuerdo que no hagas cosas impulsivas que luego te puedas lamentar.-
– No, no es impulsivo Blaise, el hijo de ella no es mío sino de McLaggen.- lo dijo con una tranquilidad que sus amigos se miraron, debía estar confundido, de pronto se escucho la risa Sonora de Blaise seguido de un par de aplausos.
– Vaya, vaya Draco, deberíamos de colocarte ese ese programa que tanto le gusta ver a Hermione, ¿cómo se llama? Ah si, Stand up, serias buen cómico.- Blaise se limpiaba las lágrimas que derramó ante su fuerte y escandalosa risa, Theo solo abrió aún más los ojos y Draco ladeo la cabeza suavemente.
– ¿No captas la realidad? El hijo no es mío, McLaggen y Granger me lo acaban de confirmar, cambiaron la apariencia del pequeño para sacarme un poco de dinero, y cómo vio que no cedí, se desquitó diciéndome la verdad.- encogió los hombros. Theo negaba con la cabeza.
– No, no, no puede ser posible.-
– Lo es Theo, esa mujer se encargó de que dejará de amar a Astoria, que llevará al precipitó mi matrimonio con ella, esa mujer es tan cruel y venenosa que pensar en ella me causa un terrible asco.- se giró hacia ellos, empuñó las manos y golpeó la mesa con coraje.
– Odio a Hermione Granger.- lo dijo con una rabia tan pesada, su cara se tornó roja, sus fosas nasales se abrían y cerraban al compás, se le remarcaba una vena saltada sobre la frente, realmente estaba muy molesto.
El par de amigos, no sabían que decir o qué hacer con exactitud, Theo negaba con la cabeza y Blaise solo puso se mano en la boca pensando que decir para que su amigo no estuviera así. Chasqueo la lengua y se acercó a él para darle un poco de ánimo.
– Todo saldrá bien, ¿de acuerdo? Pero por favor no la busque ni nos pidas hacerlo.-
Ajá ya obtuvo lo que quería, aprovechó que ambos había dejado las varitas en la mesa que estaba a mitad de la sala, y aprovecho para sacar la suya y apuntar a ambos.
– ¿Qué demo...?.-
Theo no alcanzó a completar la frase pues una rayo blanco impacto sobre el, tumbándolo hacia el respaldo de la silla, acto seguido, ahora fue el turno de Blaise, quien en vez de caer a la silla cayó al suelo, ambos están inconscientes, aún podían espirar, el joven rubio levantó la muñeca para ver la hora y sonrío para si mismo, en poco tiempo volvería a la normalidad, pasó entre los cuerpos de los chicos dejándoles una sonrisa malévola y en cuanto cruzo la puerta de salida del edificio, su cabello se empezaba a tornar un rojo fuego, sin duda alguna, el Plan de Ron y Astoria estaba teniendo éxito.
