Granger se limpiaba las lágrimas con un pañuelo que Pansy le había ofrecido, su amiga se había quedado impactada por todo lo confesado, no sabía qué decir con exactitud, quería recriminarle a Hermione el hecho de porque no confió en ella si se habían hecho prácticamente comadres desde que se les otorgó cuidar de James, se sentía realmente mal, no sabía si debía confiarle nada ya que la morena no lo hacía con ella.

—Dime algo Pansy.

—¿Por qué no me lo dijiste? Te confié mi hijo, te confié mi relación con Harry, te confié mis embarazos y tú lo sabías, ¿por qué ocultarme algo como esto? Siento que realmente no confías en mí.

—No Pansy, no pienses así, confió en ti, pero entiende, tenía miedo...

—¿Miedo? ¿Miedo a quién? ¿A Draco? Oh créeme que ni yo ni Harry hubiéramos permitido que Draco te hiciera daño a ti o a tu hijo, los protegeríamos hasta el final, fue muy egoísta de tu parte ocultarme algo así, pero sabes algo, no lo ocultaste muy bien, Harry y yo teníamos la sospecha de que tu hijo era de Draco, por Merlín mujer, podrás oscurecer su cabellera pero sus facciones, sus expresiones corporales no, ese chico es un auténtico Malfoy y él debería de saberlo.

—No, me odiarían, ambos.

—Lo siento Hermione, pero fuiste muy egoísta apartarle a Draco la oportunidad de ver crecer a Alex...

—Claro que no.- Se molestó. —Habíamos quedado en irnos lejos de aquí, desaparecer de todo y criar a nuestro hijo juntos, me dijo que llegaría a casa y de allí nos iríamos ¿y qué pasó? Que tu querido amigo estaba en cama con Astoria haciendo el amor y yo estaba como una estúpida esperándolo. Pregúntale a Neville, me dolió que Draco se apartara de nosotros y ahora me dice que mi hijo es de él, ¿con qué descaro se atreve a decir algo así? Tú no sabes Pansy, no es lo mismo que te narren a qué lo vivas.

—Por ende es tu culpa, si tú nunca te hubieras...

—¿Crees que no me recriminó eso? Sino me hubiera metido con Draco mi vida sería otra, pero mi vida ahora es Alex y lo seguirá siendo, Draco tuvo a su mujer, tuvieron a su hija y ahora él la tiene, la vida creo que fue justa con ambos.

—Estás cegada de odio, mírame Hermione.- Se acercó a ella y la tomó de los brazos. —Draco haría lo que fuera por su hijo, no seas tan egoísta y no le permitas separarse más tiempo de él.

—Es mi hijo y quita tus manos de encima Parkinson, no sé cómo puedes juzgarme.-

Hermione se quitó con brusquedad las manos de Pansy, tomó su bolso y salió de la casa a toda prisa, Pansy corrió tras de ella pero cuando salió ya no estaba Hermione, Pansy se acarició las sienes y se dejó caer en los escalones, lloraba en silencio, ella no era mala sin embargo se sentía de tal modo por no escuchar, por no ver lo que ocurría a su alrededor de haberlo sabido, ni Draco ni Hermione ni Alex estarían sufriendo en silencio.

No se sabía con qué exactitud estuvo allí hasta que su marido llegó a casa y al verla en la misma posición que adoptó al principio, se acercó corriendo hacia ella, se sentó a su lado y la abrazó. Pansy supo que era su marido por su Tan peculiar perfume, se aferró a su saco y se permitió llorar en él. Harry no habló, simplemente le acarició el brazo y le daba besos en la coronilla.

—Entremos amor, la brisa te puede enfermar.

—Soy la peor amiga, Harry.

—No, eres la mejor, te lo dijo yo que no sólo soy tu esposo sino tú amigo también.

Al ver que su mujer no ponía de su parte para entrar a lo cálido de su hogar, la tomó entre sus brazos y entraron ambos, tenían que platicar y mucho.

Hermione llegó a su hogar hecha un mar, destruyó todo lo que estaba a su alcance, hacia tanto tiempo que no se desahogaba de esa manera, sentía que moriría. Se hizo capullo en una esquina de su hogar y ya no podía llorar, se había quedado seca, solo hipeaba. Se abrazo de las piernas como una adolescente y se culpaba por todo, por todo en absoluto, no le estaba dando la vida que quería para su hijo y eso la estaba destruyendo.

Un suave golpe en la puerta la sacó de sus pensamientos, Hermione no hizo el esfuerzo para levantarse ni siquiera para preguntar quién era, pero una voz femenina y cálida fue quien habló del otro lado de la puerta.

—¿Hermione? Soy Narcissa, querida.

¿Narcissa? ¿Qué demonios hacía esa mujer en su hogar? Hermione sacó su varita de su saco e hizo un leve movimiento para ordenar el desastre que había hecho, puso su varita tras de ella y abrió la puerta lentamente, y en efecto, era Narcissa parada frente a ella.

—¿En qué puedo ayudarle?.

—¿Me permite pasar? No puedo dar mucha información en las calles de Montana.

—Claro, adelante.-

La mujer pasó al hogar de ella y pudo notar varias fotografías de su hijo Alejandro, sin duda alguna, Alex era todo un Malfoy, tenía el porte, Narcissa sonrió para sí misma y se giró para quedar frente a frente con Hermione.

—¿Y cuál es la información que no puede dar en las calles y tiene que pasar a mi casa?.

—Es muy atractivo, ¿Alejandro, no?.- Narcissa tomó una fotografía de Alex que estaba en un buró y la contemplo, pasó sus dedos por el cristal y la fotografía cobró vida, en la imagen roja se mostraba a Alex sonriendo, en la fotografía ya con vida se mostraba como Alex al principio ladeaba la sonrisa y acto seguido su sonrisa se hacía más enorme, Narcissa sonrió y una lágrima cayó. Hermione solo la miraba confundida.

—Si, es mi hijo Alejandro.

—Lo vuelvo a repetir, es muy atractivo, Hermione.

—Gracias.- Hermione con sumo cuidado le quitó la fotografía de su hijo y la puso en el mismo lugar. Narcissa se limpió la lágrima.

—Bueno, he venido aquí porque se algo que usted desconoce.

—¿Enserio? A éstos extremos ya no se porque desconozco todo lo de mi alrededor.

—La ironía no va de la mano conmigo.

—No fue ironía, es verdad.

—¿No quiere tomar asiento?.

—Me siento mejor estando parada.

—Bueno, en ese caso con su permiso.-

Narcissa tomó asiento, pues lo que diría no sería nada bueno. Hermione con un poco de desconfianza hizo lo mismo quedando frente a ella.

—Antes que nada, voy a ingerir esto.- le mostró un frasquito. —Imagino que sabe que es ¿cierto?.

—Si, ¿por qué lo beberá?.

—Porque sé qué dirá que lo que le voy a contar será una total locura.

Narcissa destapó el frasco y bebió hasta la última gota, miró a Hermione con una gran sonrisa, vaya, el suero de la verdad además de sacar información verídica a quienes la bebían, hacía que lucieran un lado Muy terrorífico, como la sonrisa de Narcissa.

—Bien, ¿Qué desea saber Hermione?.

—La información de la cual no puede hablar en las calle.

Y la mujer habló.

Punto de vista de Narcissa

El parto de Astoria

"Había decidido entrar a la habitación donde Astoria estaba por dar a luz a mi nieta Charlotte, para darle apoyo, pues el alumbramiento de la niña fue muy difícil para mi querida Astoria, no estaba sola, estaba junto con ella su madre, a Draco no le permití la entrada, debía de entender que tenía que esperar a fuera como el resto, que todo saldría bien y que confiara en mi, mi hijo al principio dudo pero aceptó. Cuando entre a la habitación, el ambiente era doloroso y estresante, había gritos por todos parte, quería inhabilitar el sonido para que nadie de los que estuvieran fueran escucharan pero Astoria quería que Draco escuchara por lo menos el llanto de la niña, acto que tuve que obedecer. Me acerqué a mi querida y sostuve su cálida mano, le decía que debía de ser una mujer fuerte, que debía de ayudar a la pequeña a nacer, que no debía rendirse por ninguna manera, que sacará todo su coraje, dure unos minutos dándole mi apoyo y cuando por fin Charlotte llegó, los gritos de Astoria se calmaron y solo se escuchó el llanto de la niña, trate de acercarme a ella para verla mejor pero Astoria solo soltó la mano de su madre y apretó la mía, me jaló hacía ella, y me giré a verla, lucía débil, demacrada y su piel estaba demasiado pálida, temía lo peor, me acerqué a ella mejor para escucharla pues sabía que algo me estaba tratando de decir pero no sabía que era, le pregunté si estaba todo bien y ella me dijo que no, que había hecho algo malo, que no la juzgara y que le perdonará por arruinarle la vida a Draco, le comenté que todo estaba bien, que ella y su hija lo estarían, y que Draco estaba más que feliz con la noticia de Charlotte, Astoria me sonrió y una vez más me pidió acercarme a ella y me murmuró de un hijo que Draco tenía, no dije nada, solo seguí escuchando y cuando mencionó tú nombre, si tú nombre Hermione, mi cabeza ató varios cabos que tenía sueltos, la tenía agarrada de la mano con fuerza, aunque limité dicha fuerza, creía que decía esas cosas porque estaba agotada, pero cuando me confesó lo del hechizo obliviate que le habían lanzado a Draco para borrarl su memoria mi furia aumentó, solté su mano bruscamente y me alejé un poco de ella, no podía seguir mirándola con ojos de amor cuando en realidad sentía molestia, y ella lo supo, pero cuando me giré a ver a Charlotte y vi como la madre de Astoria se acercaba a nosotras, vi como el rostro de la mujer cambiaba de felicidad a tristeza total, me giré a ver a Astoria y para cuando la vi, Astoria había fallecido. No sabía que debía decirle a Draco, no sabía cómo decirle que tenía otro hijo contigo, no estaba segura de que fuera verdad, así que guarde ese pensamiento, en el cumpleaños número 15 de Charlotte, se hizo realidad el pensamiento de Alejandro cuando en lo vi con un grup de chicos, quise acercarme a él pero Neville Longbottom me detuvo, él fue quien entendió que yo sabía algo, solo forcejee un poco con él y le pedí verle de cerca y era asombroso, era como si viera de nuevo a Draco a la edad de quince años a excepción de las pecas y el cabello, quería abrazarlo fuerte y pedirle perdón por haberme guardado un secreto que le dolería algún día, y temo que llegue ese día, y aún temo por Charlotte porque Draco no es su padre, su padre es Cormac Mclaggen, durante el crecimiento de Charlotte me habían informado de que un hombre de tez blanca y cabellos rubios con rulos se acercaba mucho a ella para saludarla o jugar con ella, al principio tuve una crisis de pánico y se lo confesé a Draco, sin embargo él sólo se limitó a que estudiara en casa, pero las apariciones del hombre seguían, hasta que una vez cambie de habitación con la pequeña y mis sospechas fueron más claras, esa noche llegó McLaggen como solía hacerlo para velar el sueño de Charlotte, se acercó a la cama y le empezó a cantar una canción que Astoria le cantaba a Charlotte cuando estaba en el vientre, me destapé y inmovilice al hombre, le pedí que me dijera que era lo que hacía en la habitación de mi nieta, que si que buscaba, admito que lo torture, porque con mi familia nadie se mete, el adolorido muchacho me confesó la verdad, me sentía estúpida, no podía creer que la niña que cuidaba no era mi nieta, no podía creer que por su sangre no corría la de mi hijo sino la de otro, me sentí fatal y expulsé al hombre de mi casa, a Charlotte, no podía hacerle nada, simplemente me la lleve una temporada a Francia y le había advertido que había personas muy malas detrás de nosotros que querían causarnos daño y soy un mounstro le metí el miedo a su verdadero padre, una parte de mi, me dice que Draco sabe que Charlotte no es su hija, sin embargo no sé qué puede ser peor si se entere que Alex si lo es o que Charlotte no lo es.

De Cormac, ya no supimos nada en absoluto, y creo que Draco debe de saber esto. No es tu culpa Hermione, Astoria estuvo detrás de todo esto.

Los ojos de Hermione quedaron a la par ante tal confesión, no podía creer lo que Astoria era tan capaz de hacer solo por tener a Draco junto a su lado, que mujer tan mala pensaba Hermione, Narcissa se limpió de nuevo los ojos que ya habían llorado, al parecer el efecto estaba pasando pero de todos modos ella sabía con o sin poción la verdad del muchacho.

—He tratado de acercar a mi hijo a Alejandro, para que lo conozca, lo sienta, pero es inútil.

—¿Qué le ha dicho de mi hijo?.

—Nada, solo la verdad, que Charlotte llegó llorando porque el chico no sentía interés por ella, la actitud de mi nieta no fue la de una Malfoy, llorar por un hombre, ja! Pero tu hijo, lo conocí en dicha fiesta y es una monada al hablar, quedé tan fascinada que no puedo dejar de pensar en cómo debo matar a Alejandro Malfoy - Grrrangerrrr.

La apariencia de Narcissa se distorsionaba al igual que su voz se volvía más grave, parecía una escena digna de una película de terror, Hermione se levantó tan pronto como pudo y se aferró a la pared, tomando una lámpara, la falda mujer empezó a tomar forma, al parecer era un hombre, un hombre de cabellos rojos.

A todas quienes siguen al pie del cañón esta historia, muchísimas gracias, les comento que ya estamos en la recta final, decidí terminar el capítulo aquí, porque recibí una noticia muy triste de parte de mi novio y por lo que consterna debo de estar con él ante está perdida. Estaba muy emocionada escribiendo y créanme este no era el final que quería. No me gustó escribir tres capítulos tristes, e incluyo éste como triste porque lo que dijo el impostor haciéndose pasar por Narcissa es verdad y ella lo sabía. Temo por ella.

En el siguiente capítulo expondré lo que sucedió con Narcissa, Cormac y Hermione, espero no demorarme demasiado. Y si tienen dudas, con gusto las aclaro.