Hogar, dulce hogar.
La feliz pareja descansa en los camastros de la piscina sin ninguna preocupación, platican animados y con demostraciones de afecto tan tiernas que da la impresión de estar perdidamente enamorados; Setsuna a su lado los acompaña, está en traje de baño y su espalda descansa cómoda en el camastro pero con su mirada se encuentra atenta a su computadora.
-Mira nada más a esa mujer- balbucea Diamante cuando una chica pelirroja pasa frente a ellos y les sonríe encantadoramente.
-Nada mal- afirma Michiru, observándola mientras se aleja.
-Creo que es hora de ponerse en acción- dice el peliblanco pero antes de si quiera levantarse, su esposa ya camina a su encuentro.
-No cariño, ella no juega en tu liga- la aguamarina se quita el pareo de la cintura dejándoselo a Setsuna que lo toma automáticamente.
Diamante boquiabierto ve a su esposa coquetear con aquella mujer, nunca le quedó muy claro como el sexo femenino se cortejaba entre sí, de lejos parecían dos viejas amigas hablando del clima.
Michiru acepta una bebida invitada por la chica, sonríe alzando las cejas cuando aquella mano ajena la acaricia a la altura de la cadera, entonces se acerca a susurrarle al oído a la pelirroja y ambas empiezan a caminar hacia la entrada del hotel.
-Mira que competir por las amantes contra tu esposa ¿No es extraño Setsuna?- el peliblanco se lleva las manos atrás de la cabeza mirando a su derecha hacia la morena.
-Tendrá que esforzarse más señor- dijo desinteresada.
-Tienes razón, en fin Las Bahamas, mesero un whiskey- voltea a ver a Michiru una última vez viéndola partir con esa chica alta y de notable musculatura, no era tosca, pero definitivamente fuerte -Oye ¿estará bien?-
-He identificado a cada huésped del hotel, la mujer es tenista, hija de un político ruso, está de vacaciones, según sus redes sociales es muy discreta; no se preocupe, será solo diversión de una noche, la señorita estará bien- le sonríe levantado al fin, la cabeza de la computadora.
-Con que todo eso hacías desde hace rato ¿eh?... Gracias- contesta al tiempo que le traen su pedido -Mesero traiga otro. Vamos Setsuna no haces más que cuidarnos, diviértete un rato- le da su vaso.
-Como usted diga- dice cerrando el aparato.
-Nada de eso, no es una orden por que éstas también son tus vacaciones, eres parte de esta familia- llega su trago y brindan.
Y eso era verdad, cuando conoció a Michiru pensó que la morena era solo su más eficiente trabajador, quien velaba por la seguridad de la hija de los Kaioh cuando salían, cuando se volvieron novios notó que era más que eso, eran amigas y confidentes, eso lo respetó, pero cuando se comprometieron y ya no había secretos entre los dos, supo que Setsuna era una mujer muy importante en la vida de su esposa, su primer amor, su protectora, ahora eran amigas con muchas libertades, su romance había terminado hace mucho, sin embargo, se mantuvo firme como principal guardaespaldas y le era completamente fiel, cuando la propia morena le ofreció la misma amistad se sintió alegre, con los años se dio cuenta que esa amistad era un tesoro invaluable, que ahora celosamente valoraba entre sus más preciadas posesiones.
De vuelta en Inglaterra, solo pisaron la ciudad de Londres para empacar sus cosas de las casas de sus padres, iban a construir una nueva vida en Estados Unidos.
-¿Y cómo es?- le pregunta su madre a Michiru que abría su armario.
-Solo hemos visto fotografías, pero es una casa grande, tiene un jardín enorme, hay un estudio con terraza desde dónde se puede ver el atardecer, me pasaré las tardes pintando en ese lugar- responde con un suspiro, la expresión risueña en su rostro era todo a los ojos de su madre.
-Me alegra mucho hija pero ¿Por qué Estados Unidos? No puedo pensar en mi hija lejos de mí, podrían quedarse en Inglaterra o ¿Por qué no en Japón? De donde es tu lado paterno, dónde los Blackmoon han estado por dos generaciones- le pregunta con pena, su pequeña se iba, hasta le parece que guarda su ropa con cierto apuro.
-Damon va incursionar en el mercado americano mamá, es mi esposo y debo apoyarlo, por eso voy con él- "Además la moral puritana de Inglaterra y Japón nos tienen hartos" piensa para sí misma -A fin de cuentas, somos un equipo- añade cerrando su maleta.
-No tienes remedio ¿verdad? Tu corazón lo sigue-
-Todo listo señorita- entra Setsuna -Las cosas están empacadas, el resto serán enviadas a la nueva dirección, señora Kaioh, un placer- dice inclinándose frente a la mujer.
-Al menos me quedo tranquila de que la señorita Meioh siempre estará ahí para cuidarte, vigila a mi hija en ese país extraño, te la encargó mucho-
-No se preocupe, lo haré con mi-
-Mamá ya no soy una niña, Setsuna lleva esto abajo por favor- pide entregándole la gigantesca maleta -Es todo, los veré en Navidad- abraza a su madre mientras ve a la morena cargar aquella maleta sin dificultad, compartieron una sonrisa, el plan salió a la perfección.
Hora de un nuevo capítulo.
