Diamante oscuro

Mientras acomoda sus materiales y cuadros en su nuevo estudio, Michiru ve a su esposo jugar golf desde la terraza, su propiedad era tan grande que incluso con toda su fuerza las pelotas no salen de su jardín, sin embargo eso no impide que de todos modos intente romperles un vidrio a los vecinos.

Él no solo era una cara bonita y un apellido importante, cuando lo conoció se dio cuenta que es un genio sin igual, su familia es dueña de una empacadora, los Kaioh son dueños de una de las industrias pesqueras más importantes a nivel global, Los Reyes del mar; los Blackmoon empacaban todos sus productos, los enlataban y después tras intermediarios las distribuían a todo el mundo.

Entonces Blackmoon padre, envió a su heredero a la compañía a aprender, pero Diamante es un apasionado de los motores, no le interesaba una empacadora de pescado aunque tuviera contrato exclusivo con una empresa del calibre de los Kaioh, y a regañadientes sus padres aceptaron que estudiara dos carreras, ingeniería y economía, aunque fue pesado el hombre logró balancear ambas, pero cumplidos sus 20 años sus padres lo presionaron a elegir, el negocio familiar era prioridad.

Teniendo casi la misma edad que la hija de su más grande socio comercial, las insinuaciones comenzaron por ambos lados, los Kaioh deseaban la empacadora para restar intermediarios, los Blackmoon, la oportunidad de que su descendencia fuera parte de esa "realeza" y mientras la aguamarina estaba aterrada escondiendo su orientación sexual usando de pretexto su carrera musical para escapar, Diamante vio mucho más. Trabajó con ambas familias, utilizando los recursos de los Kaioh para involucrarse en la renovación de toda la maquinaria en la empresa, usó sus contactos multinacionales y restó todos los intermediaros convirtiendo la empacadora en distribuidora mundial, mejorando la producción en un 83%, todo juntando el poder de los reyes del mar y su pasión por las maquinas, incluso puso sus manos en la flota de su familia para hacerla más eficiente.

El señor Kaioh encantado con aquel joven brillante forzó su relación y aunque Michiru no estaba feliz en realidad respetaba a Diamante, su compañía era gratificante, se llevaban muy bien pero a la hora de tener intimidad fracasaban, siendo lo único de lo que cojeaba su relación. Después de un año de un noviazgo miserable sería un congreso de robótica en Japón lo que daría fin a todas sus peleas, él se desvivía por ella y la aguamarina solo lo rechazaba pero después de esa noche, ella se daría cuenta que quería pasar el resto de su vida a su lado.

El joven Blackmoon como ponente anunció la culminación de años de trabajo, su proyecto de titulación, presentó ante los inversionistas y su novia el "Diamante oscuro" un robot cuadrúpedo diseñado para todo terreno, creado para llevar provisiones a lugares de difícil acceso, obviamente pensado para el Salmón Kaioh, sería útil en zonas de desastre, comunidades alejadas e incluso podría adaptarse para que trasportará medicamentos.

Logró impresionarla y Diamante estaba feliz por el buen recibimiento que tuvo, tanto que quiso celebrar en la habitación, terminó mal como todas las otras veces, ella llorando y él con la camisa abierta sin comprender.

-Michiru ¿Qué demonios sucede? Este es un gran día, sé que quizás no me aprecias pero tampoco me hagas esto, accedes y luego te arrepientes a la mitad, no me hagas sentir que te lastimo. Sólo explícame que pasa, yo lo comprenderé ¿alguien te hizo daño alguna vez?-

Ella que con el vestido fuera de su lugar lloraba con las manos en su rostro, levantó la mirada dolida.

-Te quiero, en verdad te quiero, me gusta platicar contigo y que no tengas la cabeza vacía, que seas ingenioso y te emociones como un niño cuando estás frente a las calderas de un viejo barco, eres maravilloso, arrogante como son los de nuestra posición social, pero de gran corazón, entregado y te interesas de verdad en las cosas- sorbió por su nariz y tomó una pausa porque sentía ahogarse en sus lágrimas -Nunca me aburres y nunca te has sentido superior a mí, las noches que platicamos por horas de música y arte son lo mejor que tengo en la vida… Pero por lo mismo lamento no amarte, no puedo desearte, me odio por no hacerlo, pero no está en mí, no puedo sentirte porque me gustan las mujeres, lo siento Diamante, lo siento, nunca voy a poder corresponderte como tú lo haces-

Esperó gritos, reclamos, sin embargo estos nunca llegaron.

-Bien- fue todo lo que le dijo, se acostó a su lado y miró el techo, parecía concentrado en algo pero a la vez su expresión era de alivio -Escucha- comenzó -Yo tampoco quería un matrimonio forzado, me gustan mucho las mujeres y no solo una, apenas está iniciando la segunda década de mi vida, quiero tomar, divertirme, pero mis padres me exigen sentar cabeza y dejar de ser un play boy irresponsable. Cuando te presentaron conmigo estaba enojado por tener que compartir mi vida con una niña malcriada; pasando tiempo contigo descubrí que eres dulce, elegante, con un carisma juvenil, coqueto, que desea divertirse y que también quiere escapar de la jaula de etiqueta en la que nos tienen atrapados desde niños- tomó su mano mirándola comprensivo -Tienes un talento innato, no necesitas comprar premios, eres culta en muchas áreas, historia, arte, demuestras auténtico interés en mis pasiones… No puedo pedir nada más, pero eso no significa que deje de pensar en lo que me estoy perdiendo, te engañé muchas veces, no creo dejar de hacerlo, una parte de mí también te quiere Michiru Kaioh-

Se miraron fijamente y él la soltó, esa farsa no podía continuar, la quería, ella lo quería pero nunca como un matrimonio debía ser.

-En realidad, por mucho tiempo me sentí como un pedazo de carne, tuve muchos pretendientes pero ninguno tuvo la visión que tienes tú, a sus ojos yo solo era una cuenta millonaria en el banco que ansiaban despilfarrar- se sinceró.

-Y yo creí que mis sueños se quedarían en los bocetos de mi libreta, sin tu familia no podría haberlos materializado, pero nunca podré serte fiel- Michiru quería complacer a sus padres, pero también quería cosas de la vida, dejar un legado, hacer una diferencia y ese hombre lleno de ideas era esa posibilidad de cambiar al mundo, además la quería, la respetaba, tenía ese plus de que no la tocaría, pondría a todos a sus pies.

-Eso no me lastima- Diamante sonrió ante esa respuesta, si quería tener una pareja estable tendría que ser con alguien que no se comprometiera emocionalmente con él, y ahí estaba alguien que lo quería de una manera nada convencional, valiente, que lo acompañaría a la cima sin miedo.

-En realidad nos va mejor juntos- dijeron al mismo tiempo.

Esa noche su noviazgo cambió drásticamente, se volvió el más feliz, el más entregado, compartieron todos sus secretos y establecieron reglas para buscar la felicidad juntos, de manera paralela quizás, pero no estaban solos: Siempre usar protección, Nunca hacerlo en su propio hogar y Nada por encima de su relación; serían la familia que sus padres querían, cumplirían las expectativas, pero al mismo tiempo serían cómplices del otro, darían sus excusas, cubrirían sus fallas, la aguamarina se acostaba con sus admiradoras después de los conciertos, el peliblanco tenía orgías mientras un rayo de iluminación divina lo hacía bosquejar un nuevo prototipo, al final del día se veían en casa, juntos se arreglaban e iban a cenar con sus padres como la pareja más enamorada.

Y lo están, enamorados de la vida que tienen con el otro, todos sus sueños hechos realidad y ahora, casados y libres, lejos por fin del nido,con todo lo que alguna vez desearon.

-¡Mira esa bola! Solo unos metros más y ese actorcito de Hollywood tendrá el susto de su vida- ríe sintiendo las manos de su esposa que lo abrazan por atrás.

-Vi el coche de su novia la modelo, sé que podrás lograrlo y pelearemos con ellos con la superioridad de nuestro acento inglés- le dice Michiru recargando su cabeza en su hombro, viendo juntos el atardecer.

-Mañana mejor, bajemos a cenar- propone girándose con una sonrisa, acaricia sus hombros.

-Solo inténtalo una vez más-

-Ok-

Abajo Setsuna acomoda la mesa para comer juntos, deben estar hambrientos pues los había escuchado gritar emocionados hace un rato, entonces llaman a la puerta, la morena abre encontrándose con un rubio con el labio partido, muy molesto, sosteniendo una pelota de golf.