En la riqueza y en la pobreza

El concierto estaba sido un éxito, Michiru concentrada se permite con su violín cada nota con paciencia, dejando que cada sentimiento salga, mostrándose puro y desnudo frente al público, ahí entre la multitud, en primera fila, quien considera su mejor amiga en un vestido elegante, rojo combinando con sus ojos, aunque ninguna boutique en el mundo podría igualar esa mirada y su esposo en un esmoquin mirándola fascinado.

Al verlo de reojo nota un pequeño brillo en su camisa, es la tercera vez que alguien lo llama, seguro la oficina, ve que harto de eso le entrega el teléfono a Setsuna que discretamente sale a contestar, Michiru no le da vueltas, hasta que casi al final de su presentación la morena regresa a hablar con Diamante, él se sobresalta y ambos se van del lugar.

Seguro es algo muy importante pero confía en que ellos lo resolverán; termina aquélla melodía con pasión, el teatro entero explota en aplausos pero la violinista no se siente tan llena como cuando sus dos personas más queridas le sonríen encantados.

Baja del escenario, necesita relajarse y que mejor que con aquella artista novata, esa rubia que la ve emocionada desde primera fila con el boleto que le dio.

Michiru pocas veces se siente agobiada, pero cuando llega a su habitación en el hotel es un maremoto, está molesta.

-¡¿Que pasa aquí Diamante?! Llamé a Setsuna para que me pasara a recoger con mi cita y no me contestó hasta la tercera vez diciendo que estaba en el aeropuerto- laza sus gritos encolerizados contra el espejo del baño mientras se desmaquilla porque tuvo que despedirse de la chica y llegar en taxi cargando su reconocimiento de Juilliard al hotel; sale encontrando a su esposo frente a la chimenea, todas las luces están apagadas -¿Que sucede?- pregunta reconsiderando su tono ante la mirada abatida que él le dedica, la ebriedad le juega una mala pasada, quizás se excedió con los gritos, la ebriedad fue una mala decisión.

-Lo siento querida, sé que teníamos planes para después del concierto- la voz se le quiebra a causa del llanto que a duras penas podía contener, Michiru al verlo siente que aquel ímpetu abandona velozmente su cuerpo y corre a arrodillarse frente a él.

-¿Estás bien? ¿Qué sucede?- pregunta acariciando su mejilla.

-Perdí la patente del Diamante oscuro-

El frio se deja sentir en la habitación, el frío del silencio porque la chimenea en realidad los pone a sudar. La aguamarina siente una presión en el pecho, sabe cuánto ha trabajado en eso, sabe lo significa para él.

-¿Cómo?- se escucha la amenaza en su voz, la ira regresa a su cuerpo poco a poco pero ahora su objetivo es completamente diferente.

-El centro de investigación Nemesis me comunicó hace un rato que querían que ya terminara su proyecto, que tenían planes, cuando les pregunté de que hablaban me dijeron que al momento de firmar el contrato para trabajar con ellos había aceptado sus condiciones- susurra mientras las lágrimas brotan de sus ojos, no quería gritar, pero lo hace cuando se siente rebasado, presa de la desesperación -¡En las especificaciones yo accedí a ceder toda propiedad intelectual mientras hiciera uso de sus instalaciones!- cubre su rostro con sus manos para no verla, se siente humillado, su esposa lo abraza mientras reniega con impotencia -No importa el esfuerzo individual, porque son dueños de cada tuerca y cada herramienta, por lo tanto, dueños de todo lo que se hace con eso- en ese punto el dolor en su voz es casi palpable.

-Damon-

-¡Soy un idiota! Estaba tan emocionado que omití las líneas pequeñas, ahora no solo me reclaman el prototipo del Diamante negro, sino todo lo que he trabajado con ellos, me piden la propiedad de la empacadora y la flota de los Kaioh, perdóname Michiru, perdóname- la abraza suplicando contra su pecho.

-¡No se los vamos a permitir!- la aguamarina lo aleja para verlo a los ojos -No vamos a dejar que nos arrebaten todo sin pelear, iremos a Londres, con nuestros padres, vamos a resolver esto-

-Tienes razón- se limpia las lágrimas, ahora comparte la furia que emana de su mujer -Están muy equivocados si creen que pueden tratarme como su empleado, fue mi inversión, empaquemos, Setsuna fue a Los Ángeles en busca de algunas respuestas y tratar de rescatar algo-

-¡Que nos vea allá! Esos empresarios se metieron con la familia equivocada- sentencia mientras se levanta directo por su maleta.

Una semana después la pareja se encuentra con sus padres, están reunidos en la mansión Kaioh, el señor Kaioh cuelga el teléfono.

-No podemos hacer nada- el canoso hombre toma asiento en el mueble frente al escritorio junto a su esposa -Esos desgraciados no aceptaron ninguna oferta razonable por la patente, saben que el prototipo genera más ganancias con los años que cualquier cheque fácil ahora, piensan venderlo a la milicia-

-No lo inventé para eso- murmura Diamante tenso desde el sillón que queda perpendicular a ellos, la aguamarina recargada en su hombro le acaricia el pecho para calmarlo.

-Todo esto es tu culpa ¡Todo por tu juguetito!- le grita su padre que está en el asiento frente a él acompañado su madre.

-Por favor no le hable así, su trabajo ha beneficiado a todos, la empacadora, la flota pesquera, esto no es para que peleemos entre nosotros, sino contra quien nos declaró la guerra- pide Michiru, las cabezas de las familias suspiran, el panorama no es nada alentador y sin una obvia respuesta miran a sus hijos.

-¿Entonces qué harán?- habla la señora Blackmoon.

La joven pareja cruza miradas, bien, los viejos magnates no pudieron resolverlo y los miran expectantes, siempre a la expectativa… Bien, si era otra expectativa que cumplir, es el momento de la nueva generación. Setsuna que había permanecido callada detrás de la pareja le entrega unos documentos al peliblanco cuando este levanta la mano.

-De acuerdo, si necesita que corra sangre nueva, que así sea, tengo un plan pero es muy arriesgado- coloca los documentos sobre la mesa de centro - Papá, mamá, queridos suegros, este ha sido mi error pero lo voy a arreglar, necesito que me firmen el derecho a disponer de las fortunas familiares, y tu querida el permiso para utilizar nuestra cuenta compartida-

Los adultos quedan impactados, prácticamente les está pidiendo cada centavo y no están seguros para que, los más conmocionados son los Kaioh, al ver a su niña firmar sin dudarlo ni un segundo.

-Hija, no creo que sea prudente- el hombre quiere mucho a Diamante, pero depositar todo su legado en alguien con quien no comparte su sangre es difícil, más cuando la probabilidad de perderlo todo es grande.

-Papá, yo creo en él, si le confiaste a tu más grande tesoro, si no dudaste de él cuando decidí pasar el resto de mi vida a su lado, te pido que no desconfíes ahora cuando más te necesita, Diamante es mi esposo, tu familia, él nos va proteger, resolverá esto y en el peor de los casos no dejará que nada malo me pase-

-Kotaro- le suplica su esposa, acercándose a la mesa para firmar.

Uno a uno se acercaron a firmar, el último fue el padre del mismo Diamante.

-Más te vale que todo salga bien-

-Estarás orgulloso papá, pasaremos tiempos difíciles, pero prometo que lo voy a solucionar-

Los siguientes meses serían de arduo trabajo para el matrimonio Blackmoon-Kaioh, si querían obtener la patente necesitaban que Némesis no tuviera otra opción más que cedérselas. Setsuna usa sus contactos en la milicia mundial para boicotear los planes de venta del Diamante oscuro.

La pareja prometiendo a sus padres enfrentar el problema, los hicieron retirarse, los Kaioh se fueron a Japón y los Blackmoon a su casa de campo en Escocia depositándoles a ambos una pensión mensual para que no les faltara nada. A los dos días Michiru pone en pausa su carrera y toma el control de la flota pesquera, al tiempo que vende las propiedades familiares para entrar en el mercado bursátil, con todo su efectivo arriesgándose empieza a invertir en las empresas que compiten con el Centro de investigación, Diamante por su parte inicia la batalla legal por la patente, pagándole a los mejores abogados entre los que está incluida su esposa que como artista conoce bien las leyes de propiedad intelectual de varios países.

La aguamarina no había necesitado de los conocimientos de sus estudios en economía pero no están nada oxidados, su esposo al mismo tiempo que defiende en los juicios a la empacadora y sus otros inventos, pasa las tardes y noches en el mercado devaluando las acciones del Centro Némesis que sin darse cuenta está perdiendo dinero, Diamante también pero es muy cuidadoso, más que billetes, es el honor y la confianza de su familia lo que se juega en las manos, lo que lo hace precavido, cualquier error sería una amenaza al bienestar de sus seres queridos y su ruina.

Hacia los tres meses ya no tienen nada, el poco dinero que les sobra es para la pensión de sus padres y que a ellos no les falte nada. En la antigua mansión Kaioh no quedan muebles por lo que duermen en el piso, ya no hay vacaciones, ni lujos; solo la servidumbre más antigua decidió quedarse. A pesar de lo deprimente del panorama, la pareja y su fiel amiga cenan juntos y juegan cartas, Setsuna está a su lado en los peores momentos.

-Cariño, mira- Michiru le enseña su teléfono, habían tenido que vender su casa en Los Ángeles para tener con que soportar alguna caída imprevista del mercado, con tristeza observan por Instagram que el vecino que atormentaban la había comprado y compartió la historia de cuando la mandó a demoler #alfinsefueron #yahoranovolverán la aguamarina siente su corazón hecho añicos al verlo compartir fotos de lo que una vez fue su estudio, suspiran sabiendo que ya nada será igual.

Más tarde ese día.

-¡Ah, maldita sea!- protesta el peliblanco, ha perdido unas acciones, alguien se le adelantó con una mejor oferta, estira su mano alcanzado un pedazo de pizza que Setsuna trajo de un vecindario cercano para cenaran -Esta porquería no esta tan mal- dice poniéndole cátsup del sobrecito.

Para Michiru si está muy mal, no dejar de vomitar en el baño al final del pasillo.

-¡Maldita pizza barata! o esa sopa instantánea del demonio- grita contra el inodoro.

-Señorita ¿ya se siente mejor?- pregunta Setsuna sosteniendo su cabello, han estado ahí toda la noche.

-No lo estoy, mira como estamos viviendo, si tuviera a uno de esos malditos enfrente yo misma- el vómito se hace presente de nuevo tomando a la morena desprevenida.

Meioh se aleja sacudiendo su pie, no le gusta ver a Michiru sufrir, la situación empieza a rebasarlos y no hay palabras reconfortantes para después de devolver, tu cena, comida y hasta probablemente primera lactancia, piensa en que hacer mientras mira su uniforme sucio entonces escucha un ruido en el pasillo.

-Creo que el joven señor me llama, vuelvo en un instante- sale del baño.

-Setsuna ¿que fue todo ese ruido?- la morena entra en el estudio sin el saco y quitándose la camisa parece manchada de algo -¿Y a ti que te pasó?- pregunta arqueando una ceja.

-La señorita se siente muy mal, está vomitando-

-No creo que pueda seguir con esto, es muy fuerte pero no deja de ser una chica fina-

-¡SETSUNA!- la joven Michiru libera un grito desgarrador, suena tan lamentable, que a cualquiera se le hubiera encogido el corazón.

-Ve con ella, te necesita, pronto todo estará bien- la ve retirarse con su delgada blusa que lleva debajo de la camisa, por lo Diamante se agacha y toma de su casa de acampar su suéter –Espera, cúbrete, ya no pude pagar la calefacción- le da la prenda.

-Las ganancias de sus inversiones son millonarias, pero son constantemente reinvertidas eso los pone en riesgo, tienen que terminar con esto- dice poniéndose el suéter aprovechando la penumbra de la pequeña linterna que alumbra la habitación.

-Pronto, ya casi- el peliblanco regresa a su computadora.

El último juicio tiene lugar en Washington, han escalado muy alto, la pareja se ve desmejorada, delgados y cansados, apenas pueden estar de pie, gastaron sus últimos dólares en trajes elegantes, está muy atentos y sus miradas mordaces los mantienen orgullosos ante la adversidad, ya todas las cartas están sobre la mesa.

-Bueno ambas partes han expuesto sus argumentos- declara el juez -Pedimos un receso para las deliberaciones del jurado, el juicio se reanudará a las 3:00 de la tarde para el veredicto final-

La pareja sale del juzgado dispuestos a esperar afuera pero Setsuna los acorrala y los dirige fuera del edificio hasta una minivan y los aleja del lugar.

-¿Qué ocurre?- pregunta Michiru.

-Están en peligro en los alrededores, los dueños del centro saben que su empresa ya no vale nada, no están nada contentos-

-Como sea, ya no puedo con esto- Diamante se acomoda en el asiento y descansa el cuello, no ha dormido nada en los últimos dos días.

La morena se mete en un callejón y frena de golpe.

-¿Setsuna?- pregunta de nuevo la aguamarina.

-Creo que tengo que renunciar-

-¡¿Que?!- la pareja grita casi saltando del asiento trasero.

-Yo… hace un par de semanas cuando estábamos en la mansión Kaioh, la señorita se sentía mal y la acompañaba cuando escuché un ruido, pensé que el señor me llamaba, al salir al pasillo vi a un hombre, tenía un arma, no tardé en darme cuenta era un asesino profesional- Michiru se abraza a su esposo inconscientemente -Él se percató de mi presencia cuando salí así que intentó neutralizarme, lo enfrenté y forcejeamos por su arma, a la mitad del pasillo caímos por las escaleras-

-¿Ese fue el ruido que oí?- inquiere Diamante, la morena lo miró con ojos llorosos por el espejo del retrovisor y solo asintió -Llegamos al primer descanso y pude hacerme con su pistola, al notarlo él se abalanzó sobre mí con un cuchillo que sacó de su bota, no tuve opción…- Setsuna se quebró en llanto -Si algo llegara a ocurrirme y no pudiera protegerlos-

-¿Lo mataste? Nosotros no escuchamos ningún disparo- dice la aguamarina.

-Tenía silenciador, la sangre me salpicó el traje, tenía que deshacerme del cuerpo, y escuché que el señor me llamaba, así que lo envolví en la alfombra de la escalera y subí, cuando dormían lo llevé a las afueras a un basurero- la morena llora sin control -No sabía cómo decírselos, tenían tantos problemas que lidiar con eso sería una carga más, pero ahora que están por ganar pensé que, que quizás-

-Nadie levantará cargos por un asesino a sueldo- dice el peliblanco, Meioh voltea sorprendida y Michiru la agarra del hombro con una sonrisa.

-Te lo agradecemos, sé que es la primera vez que tomas una vida, pero me has cuidado desde niña y desde que me casé has velado por nuestra seguridad, si crees que era necesario está bien-

La pareja asiente y jala de la morena para que se siente con ellos, entre ellos.

-Para nosotros no eres mala persona Setsuna, te amamos, eres nuestra familia, te quedaste incluso cuando dejamos de pagarte y tu lealtad es recompensada con nuestro cariño-

-Como dijo Michiru, si así lo creíste prudente no te juzgaremos, ni eso disminuye lo significas para nosotros- Diamante las abraza con cariño –Perdóname tu a mí, extralimité tus habilidades, pero cuando esto termine contrataré seguridad, un ejército a tus manos, nos iremos de vacaciones y esto solo será un feo recuerdo-

La pareja la abraza y Meioh ríe entre lágrimas al sentir el beso de cada uno en su respectiva mejilla, que importa lo demás o como sería juzgada ante Dios, tiene el amor de las personas más queridas por ella y hará lo que sea necesario por proteger sus vidas.

-Eso me recuerda- Setsuna salta al asiento de enfrente.

Sale del callejón y avanza un par de calles, se detiene en un McDonald´s, luego conduce hasta un parque cercano y abre la puerta de la minivan.

-Sé que no es mucho, pero segundo feliz aniversario-

Los jóvenes la miran boquiabiertos, es cierto, es 7 de mayo, hace dos años se habían casado. Comiendo sus hamburguesas y observando los bonitos árboles pasan ese aniversario tranquilamente antes de volver al juzgado con un poco más de esperanza en el corazón, nada puede detenerlos si están los tres juntos.