Hola, aquí un nuevo capítulo, no sé si sea necesario aclarar, pero lo haré de todos modos, Eliot, es Helios, Pegaso, cuando lo vi no sé me dio la impresión que se parecía a Diamante, pero con el cabello ondulado de Michiru, espero poder explicar porqué lo elegí como su otro hijo, y con este ya es el capítulo 8, ya casi aparece Haruka, no se preocupen, lo van a ver venir, también tiene una vida, porque si lo piensan Michiru ya tiene 40 años en este momento y Diamante 42, entonces nuestra rubia también ronda esas edades obvio estuvo haciendo algo todo es tiempo, la pregunta es ¿qué? sin más espero que lo disfruten.

El día más esperado

Michiru baja de la caminadora disfrutando de tener en casa un gimnasio, va a la sala y limpiando el sudor de su frente bebe su agua observando el tranquilo mar por los ventanales.

-Mamá- la llama su hijo.

La aguamarina voltea, ahí están sus dos pequeños con el uniforme del colegio Mugen, se acerca y besa la frente de Hotaru.

-Les quedan bien esos uniformes-

-El desayuno está listo- dice Setsuna desde la cocina.

-Vayan iré a la ducha-

Al salir está lista para el trabajo, había renunciado a su carrera encargándose exclusivamente de la flota pesquera, seguía pintando para ella y su familia y tuvo algunos conciertos de beneficencia pero al fin va a volver, va a retomar su pasión, comenzando con la exhibición de sus pinturas, tendría una comida en la tarde para ese acuerdo.

-Mira esto querida- Diamante le muestra el periódico mientras desayunan.

El titular es DIAMANTE OSCURO VITAL EN RESCATE DURANTE TSUNAMI

-Muy bien cariño- besa su mejilla.

-Gran logro papá- se adelanta su hijo.

-¡Eres lo máximo papá!- celebra Hotaru.

-Yo lo dije primero tonta-

-Pero a ti no te importa en realidad-

Los chicos empiezan a discutir, la pareja solo los ignora, desde que nacieron siempre están peleando, compitiendo, Diamante toma su portafolio y Michiru arregla su corbata.

-¿Porque discutirán tanto?- murmura.

-Tal vez en otra vida pelearon por el corazón de la misma chica- comenta su esposa con tono coqueto.

-Si así fue yo era un rebelde militar-

-Y yo una sirena- se ríen cómplices.

-Muy bien tenemos que irnos, es su primer día en el colegio Mugen- dice su padre, las sonrisas de los chicos se esfumaron -Ya hablamos de esto ¡Quiten esa cara! Setsuna pasará por ustedes en la tarde- la morena asiente tratando de que los jóvenes se animen.

La familia sube a la camioneta Lincoln Navigator azul de la cabeza de la familia para hacer el viaje a la ciudad, una de las desventajas de vivir en tan exclusivo lugar es lo lejos que está del centro, lo que involucra más de una hora de trayecto a la escuela o el trabajo.

-Mira este tráfico- dice el peliblanco algo exaltado.

-Esto no pasaría si no nos hubieran cambiado de escuela- recrimina Hotaru.

-Si- apoya Eliot -¿Porque iremos al Mugen?-

-En primera- explica la aguamarina –Porque somos sus padres y así lo hemos decidido, segunda iban en el internado porque pensamos que era lo mejor para su educación pero solo los veíamos en vacaciones, los extrañábamos además sus bajas clasificaciones y reportes de conducta nos dejaron claro que no podemos estar lejos de ustedes en esta etapa tan inestable de su vida-

-¿A quién llamas inestable?- interrumpe Hotaru.

-De esa actitud estamos hablando señorita- reprende Diamante volteando a verla.

Los dos se miran a los ojos, la mirada de Hotaru era intensa, casi nadie puede resistirse a ella, pero su padre, su padre tiene el mismo color de ojos y mucha más experiencia, por lo que la pelinegra aparta la mirada cruzándose de brazos, hundiéndose en el asiento y volteando bruscamente a la ventana.

-Además ahí asistí yo- comentó Diamante volviendo al frente.

-Y yo fui el primer semestre antes de que me cambiaran al internado donde conocí a Setsuna- agrega Michiru.

-Otro punto para el internado, ahí conociste a tía Setsuna- discute Eliot.

-El colegio Mugen es una escuela de gran renombre, solo que no es tan exclusivo, gente con mucho talento en distintas áreas puede entrar con una beca por lo cual es seguro que también conocerán a muchas personas interesantes- explica su madre.

-En resumen una escuela barata a la que entra cualquiera- dice Hotaru.

-Ay están en esa edad- dice Michiru rendida, recargándose en la ventana del copiloto.

-Esa es otra razón niños- habla su padre -Viven en una burbuja, creen que todos son iguales a ustedes, su actitud es extraña, necesitan hacer cosas de edad, convivir con otros jóvenes- se guarda para si lo que había hablado con su mujer de que sus hijos eran raros, presuntuosos y amargados tampoco se trata de herir su autoestima.

-¿Que hacían ustedes a nuestra edad?- pregunta Eliot.

La pareja se queda pensando, Diamante sonríe perversamente recordando que a su edad su padre le dio tarjeta libre por primera vez y pasó el verano con su primo en un yate de fiesta, había alcohol, celebridades en la música, incluso invitaron modelos, estando tan chicos ninguno pudo hacer mucho y quien lo disfrutó fue la tripulación, pero marcó el inició de las fiestas que tanto le gustan.

Por su parte Michiru mordió su pulgar recordando que a su edad, una Setsuna de 17 años la besaba acorralándola contra la pared del baño mientras otras chicas a su alrededor hacían lo mismo o fumaban, ese baño era un pequeño burdel de perdición dentro del internado y aunque sus hijos supuestamente asistían ahí ni enterados.

-¡Qué asco!- dice Eliot al ver sus caras reflejadas en el retrovisor.

-Quiero que se inscriban a deportes, queremos apoyarlos en sus partidos y recogerlos de sus entrenamientos ¡Que tengan compañeros!-

-Y yo quiero que se inscriban a artes también, lo que ustedes elijan pero el arte es otra forma de comunicación que los va a acercar a las personas y es una forma sana de liberar emociones negativas- explica la aguamarina.

Los jóvenes se quedan callados, si no están discutiendo, la mayoría del tiempo son algo estoicos, quizá demasiado tranquilos, en el fondo la pareja lamenta no haberles podido inyectar algo de su pasión por la vida.

-¡Que estupidez!- reclama Hotaru.

-El mundo no es solo dame dinero papi- grita Diamante, toca el claxon sacando la cabeza por la ventanilla -Muévete maldita sea- entra de nuevo y en voz alta les dice -El mundo no es color de rosa, no tienen más amigos que hijos de políticos con lo que apenas hablan, no es buena influencia. Necesitan humildad uno de mis mejores trabajadores es un ingeniero japonés de bajos recursos que con sus ideas se ganó mi respeto, su madre conoce a muchos artistas que empezaron desde abajo ¡Nosotros mismos durante nuestra juventud conocimos la carencia! Sabemos que es dormir en el suelo y el repartidor de pizza era nuestro mejor amigo, deben aprender a hacer cosas por su cuenta, a esforzarse porque algo les apasione-

"Parecen robots" piensa Michiru.

"Pequeños vampiros chupa dinero" piensa Diamante, que nunca se imaginó el gasto que involucraba tener hijos. No porque no tenga para mantenerlos si no porque no les gusta que sus hijos no disfruten de las cosas simples de la vida, un paseo por el parque, el placer de una conversación con buen amigo o la satisfacción embriagante de cuando tu esfuerzo ha valido la pena; no tienen ninguna pasión y sus pasatiempos son muy materiales, desde pagar sus gastos en Istore o los libros que quieren, que si bien son hobbies saludables no justifica su comportamiento.

Como le había dicho Michiru "Me alegra que no sean drogadictos ni patanes, pero Eliot se queda dormido en clase porque no tiene ninguna motivación y Hotaru aunque es brillante estalla a mínima provocación porque tiene todo demasiado fácil, un corazón guerrero como el de ella necesita saber que merece las cosas y eso solo lo obtendrá con trabajo duro, todavía si tuvieran algún vicio o cometieran un delito, tu y yo sabríamos manejarlo pero han crecido en una burbuja y ya no son tan niños, no están preparados para el mundo real y no quiero verlos sufrir por eso" Esa conversación fue la que les hizo decidir cambiarlos a una escuela menos elitista.

Los hermanos se miran entre ellos después de otro largo silencio y luego a sus padres.

-Pues déjanos bajar a aquí- dice Eliot -El colegio Mugen queda a dos cuadras-

-Podemos caminar, además sería vergonzoso que nos llevaran de la mano a la entrada- dice Hotaru tomando su mochila.

-De acuerdo- Diamante logra orillarse a pesar del tráfico imposible, quita el seguro y sus hijos salen de auto –Eliot, cuídense mucho-

-Nos vemos en la tarde- dice Michiru desde la ventanilla del copiloto -Hija, te ves preciosa en ese uniforme, igual a mí a tu edad- la pareja se va, incorporándose de nuevo al tráfico y los niños siguen su camino.

-Cumplieron 14, ya están en la edad independiente- comenta el peliblanco.

-Si, al fin ha llegado este día- celebró Michiru -Damon, volvemos a la acción-

-Juegos de azar y mujerzuelas, cariño-

Los dos gritan eufóricos acelerando por la autopista.

ann: Lo siento no había visto tu review anterior, pero muchas gracias de verdad y me gusta dar saltos en el tiempo, no soy fan de la linealidad, pero si de la continuidad, que al menos lo que pasa en un capítulo tenga sus consecuencias en el siguiente.

James Birdsong: Oh! Thank you!

Maryels: Gracias, la verdad es que Michiru en fics que había leído tiene tan mala suerte, siempre tiene pretendientes abusivos e impuestos, quise que tuviera alguien con quien compartir, que aunque no lo ame, simplemente se lleven bien si van a estar toda su vida juntos, ahora sus hijos, bueno espero haber plateado bien en este capítulo algo de esta etapa de su vida con los niños y la clase de padres que fueron hasta este momento.

Gracias.