Hola, solo faltan dos capítulos, que vendrán juntos la próxima semana, este capítulo es muy importante y era mejor que lo analizaran con calma antes del especial doble con el gran final, no se preocupen hay todavía sorpresas para final. Sobre mi otra historia, gracias, me alegra el apoyo, pero estoy indecisa, por que odio Wattpad (nada personal, solo me ha tocado leer muy malas historias ahí) pero haya está el futuro, es más popular pues y quisiera continuar Semidios ahí, aun no estoy segura, espero poder decidirme antes de escribir el final y poder informarles cual será su destino, no podré subir el capítulo de Semidios tan pronto como Con la vida hecha porque toma mucho más de mi tiempo, tengan paciencia son capítulos más largos, sin más desfruten el antepenúltimo capítulo.

Por amor

Todo lo que sucedió después del accidente fue demasiado rápido, llegaron paramédicos y la policía. El nombre Michiru no tardó en saltar en las noticas, pero Diamante estaba más que enterado, su esposa lo había llamado justo cuando Haruka partió explicándole lo sucedido, el hombre escupió su café, aunque al instante puso a Setsuna en camino y despertó a los niños con cuidado, explicándoles la noticia de la mejor manera que pudo.

Angustiados obedecieron a su padre y fueron al hospital, al penas llegar vieron a la mujer aguamarina acostada en la cama, sus hijos saltaron sobre ella y Diamante corrió hacia su lado, no se había sentado junto a ella de esa manera desde que nacieron los niños.

Setsuna montó guardia en la puerta mientras dejaba entrar al doctor.

-¿Familia Blackmoon?- pregunta el doctor.

-Blackmoon-Kaioh- contesta Diamante -¿Cómo se encuentra mi mujer?- cuestiona mientras se levanta a saludar al doctor.

-Físicamente estable-

-¿Escucharon niños?- dice Michiru a sus hijos –Tranquilos- al verlos tan callados como cuando eran pequeños siente una profunda ternura, los gemelos solo asienten estoicos.

-Aunque según sus radiografías tuvo ciertas repercusiones área lumbar debido al choque ¿Señora Blackmoon tiene sensación en las piernas?-

-Kaioh- reclama su hija.

-Niños, dejen que el doctor revise a su madre- con un gesto de su mano los jóvenes se alejan, Eliot parándose junto a Setsuna y Hotaru abrazando a Diamante.

-La verdad no, pero supuse que era la medicación- responde la aguamarina tratando ahora de mantenerse tranquila.

El doctor quita la sábana pidiéndole hacer un movimiento con las piernas, ella lo intenta pero no puede hacerlo; su hija contiene el aliento al ver al médico levantar una de sus piernas y aunque le pide que la mantenga en el aire, esta simplemente cae al colchón.

-¿Qué sucede?- pregunta Michiru, su voz se quiebra mientras parpadea repetidamente tratando de retener sus lágrimas.

El doctor vuelve la vista a su carpeta en sus manos.

-Lo que sospechaba, durante el choque su columna sufrió un fuerte golpe que provocó la inflamación del área lumbar. En el momento no lo sintió dada la adrenalina pero me temo que ha perdido la movilidad en las piernas-

-¿Es permanente?- pregunta Diamante inmediatamente.

-No- responde el medico poniéndose de pie –Pero su recuperación dependerá de usted. Mira Michiru en la cama -Los medicamentos estarán enfocados en reducir la inflamación, pero deberá tomar sesiones de rehabilitación para volver a caminar-

La aguamarina deja salir un suspiro de alivio y le agradece al doctor, rápidamente sus hijos regresan a sus brazos.

-No te preocupes mamá yo me ejercitaré contigo- le dice Hotaru abrazándola.

-Creí que te había perdido para siempre- murmura el joven peliblanco llorando en su hombro, la mujer solo besa sus frentes.

-No se preocupen, todo está bien, saldremos de esto-

Diamante y Setsuna hablan con el doctor sobre sus cuidados, medicamentos y sesiones de rehabilitación, él hombre los orienta antes de derivarlos al área administrativa del hospital. Fuera de la habitación Haruka había escuchado todo, aunque no se atrevió a entrar. Resignada la imagen que se le ofrecía por la rendija de la puerta entreabierta, tira su rosa a la basura, Michiru en ese momento tenía a todos los que amaba en esa habitación.

Las semanas siguieron pasando y Haruka no pudo visitarla, en parte por los periodistas rondando el hospital, además su familia acaparaba las horas de visita. La rubia no podía evitar sentirse desplazada, porque los mensajes tampoco le contestaba, quizá porque sus hijos le estarían ayudando en todo y no quería un mensaje fuera de lugar que explicar.

Por otro lado Michiru callaba para sus adentros lo mucho que necesitaba a Haruka durante el proceso.

-Vamos mamá, pon más fuerza, sigue ¡Sigue!- lo que en un principio fue un bello acto de amor por parte de su hija, ahora le costaba a Michiru horas de sudor. Ya que Hotaru le hace seguir un pesado ritmo de ejercicios, gritando órdenes cual general del ejército, quizá debió considerar mejor una dulce enfermera a su hija que casi calificaba como atleta de alto rendimiento.

-Hago lo que puedo cariño- responde mientras da torpes pasos en las barras, tropezando al final.

-Y lo haces estupendamente- celebra Hotaru corriendo para tomarla en sus brazos y cargarla a la silla de ruedas -¡Estoy muy orgullosa! Ya puedes caminar- le da una sonrisa agotada a su pequeña –Tal vez ya es hora de aumentar el peso que levantas en las maquinas- la sonrisa desaparece mientras Hotaru corre a aumentar el desempeño de los aparatos del gimnasio del hospital.

-La vas a matar Hotaru- Eliot entra y le da una botella de agua a su madre que la acepta agradecida –Ni yo puedo seguir su rutina y yo sí puedo caminar-

-Eso es porque eres un llorón-

-Niños, Setsuna vino por ustedes- Amy se une a la conversación entrando al área de rehabilitación –Por favor necesitan darle un respiro, ustedes deben ir a casa y hacer sus deberes, dejen que descanse por una noche, les prometo que yo cuidaré de ella- los gemelos a regañadientes corren a la puerta.

-Gracias por salvarme-

-De nada, tienen buena intención, pero no se han separado de ti en este tiempo y puede ser negativo para ti-

-Amo a mis hijos, pero estaban sofocándome, Diamante no deja de pelear con ellos para que vayan a la escuela y duerman en casa-

-Lo he visto- con calma empieza a empujar la silla de ruedas al elevador y luego ayuda a la aguamarina darse un baño, incluso la instala en la cama –Bueno ¿ya te sientes mejor?-

-Gracias, aunque no deberías hacer estos esfuerzos. Estas esperando un bebé- la aguamarina se acomoda en la almohada mientras la doctora se sienta y acaricia su mano.

-Vamos- Amy hace un gesto restándole importancia –Solo tengo 6 semanas, atender a mi paciente favorita es un esfuerzo mínimo, además Lita pasará a recogerme-

Las dos se miran con una sonrisa.

-Extraño a Haruka- confiesa abatida después de un rato –Le dije cosas que no pensé, pero-

-Oye, oye, tranquila, estabas en un choque, y el otro conductor se salvó por apenas un poco- le tranquiliza Amy –Obviamente tu vida y la de los demás es importante pero si se hubiera sabido que ibas con tu amante, todo por lo que has trabajado se hubiera ido a la basura, tu familia destrozada, tu carrera en el olvido, hiciste lo que tenías que hacer y si no puede entenderlo es su problema-

-No todos lo entienden-

-Creo que ella debería escucharlo, y la conozco bien, debe estarse muriendo por verte ¡Que te parece si me encargo de tengan un encuentro! Puedo arreglarlo en recepción, mandar las cámaras a mantenimiento-

-¿En serio harías eso por mí?- pregunta ilusionada.

-Claro es mi hospital- ambas ríen ante el comentario.

Al día siguiente sus hijos tenían que hacer mucha tarea atrasada así que esperaba no tener interrupciones, cuando la rubia se coló en su habitación, Kunzite se fue a tomar un café para que tuvieran la máxima privacidad.

-Viniste-

-Por supuesto- la rubia se acerca a su lado y toma su rostro entre su manos –Creí que te había perdido… Perdón me cota entender que tu familia es primero, los tenías antes de conocerme-

-Haruka- acaricia su mejilla y la rubia cierra los ojos.

El sentimiento se desborda, provocando pequeñas lágrimas y es inevitable juntar sus labios.

-Basta niños, esta será la última vez que verán a su madre, tienen tarea sin hacer, me han llamado cinco veces de la escuela ¡Es el colmo!- reclama Diamante en voz alta.

-Pero mamá nos necesita- replica Eliot desde la parte de atrás de la camioneta.

-Su mamá necesita que ustedes también se cuiden, no pueden seguir durmiendo en los pasillos del hospital, ella está fuera de peligro y es supervisada por los mejores doctores-

-¡Papá! Te juramos que si nos llevas a verla solo hoy en la mañana, para felicitarla por su primer mes de recuperación dejaré que lleves a mis cursos con mi tío Zafiro y puedes secuestrar a Eliot en la empresa todo el fin de semana, pero por favor, solo déjanos ver que está bien- trata Hotaru.

-No, eso ya no prometieron las últimas dos veces-

-Entonces te prometemos volver a la escuela, y solo visitarla en los momentos adecuados, dejaremos que Setsuna nos escolte si es necesario- insiste su hijo.

-De acuerdo-

Al llegar la habitación Diamante les sigue recordando su promesa de al fin ir a casa, cuando abre la fuerte los tres toman desprevenidos a Michiru besándose con una mujer. La pareja se separa atónita, nadie dice nada por varios segundos, el tenso silencio se rompió cuando Kunzite regresa escupiendo su café al ver lo que se había provocado su pequeño descanso de cinco minutos.

-¿Me estás engañando?- pregunta Diamante al aire sin saber que más decir. La pregunta suena hueca, en realidad él no tiene nada que cuestionarle, pero reaccionar de otra forma podría confundir a un más a los chicos.

-¿CÓMO PUDISTE?- grita Eliot abandonando la habitación.

Hotaru se queda callada, esta confundida, nunca pensó que su madre tuviera los mismos gustos que ella, así que más que desconcierte la invade una gran curiosidad.

Michiru mira su familia, luego Haruka, y después al techo.

-Mierda-

Esta historia está por terminar y se viene el drama.

Grecia Tenoh: Gracias por tu interés, todo bien y me encanta que te tomes el tiempo para leerlo.

OSIRIS VALENSKY: Jajaja, doble chales :)

Vicky: Gracias por esperar, me alegra que me sigas en esto.

Gracias.