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Capítulo diez: Corazón fugitivo
— ¡Pero yo no lo voy a permitir! — se exaltó enfurecido Konohamaru levantándose violentamente del piso y poniéndose de pie de forma desafiante.
Él flacucho en cambio río cínicamente y de la misma manera desafío al capitán del equipo 7 pero de manera burlesca sin nada de seriedad subestimando al hombre.
— ¿Tú y cuántos más? — hizo un ademán con sus dedos para que se acercara.
— ¡Ahhh! — sin necesidad de responder con provocadoras palabras Konohamaru brincó varios metros y se lanzó con todo su potencial contra el contricante empuñando su filoso cuchillo. El retador se preparó a tiempo sacando sus propios kunais para bloquear el ataque. Pero Konohamaru tenía otra mejor cosa en mente que intentar matarlo de inmediato. Pasó de él veloz brincando por arriba de su rival hasta posarse detrás de él y aprovechando que este aún le daba la espalda se apresuró a cortar hábilmente con su cuchillo de un solo movimiento las hierbas que ataban a Moegi como esposas.
Moegi liberada de ese encierro y muy molesta por lo ocurrido con esos dos enemigos se frotó las muñecas de sus manos con sus dedos pues las hierbas le habían dejado marcas de lo apretadas que habían estado. La mujer estrujó la mandíbula a la vez que empezó a tronar sus dedos preparandose para darle una severa golpiza que jamás olvidarán a los dos hombres.
Esta acción de rescate por parte de Konohamaru provocó más la furia del hombre de más edad pero Susano su cómplice le ganó la partida y actuó más rápido. Realizó rápidamente unos sellos, volteó a ver a ambos compañeros de aldea y en ese momento de su boca salieron cientos de espinas como proyectiles a máxima velocidad. El movimiento tomó por sorpresa a Konohamaru y Moegi y no pudieron idear algo a tiempo para defenderse, en ambos se habían clavado irremediablemente decenas de espinas gruesas en varias partes de su cuerpo principalmente en tobillos, piernas y brazos.
Konohamaru no soportó muy bien el dolor y cayó de golpe apoyando una rodilla en el suelo. De sus piernas brotaban algunos hilillos de sangre espesa por la profundidad que habían alcanzado en su piel las espinas.
Moegi por otro lado se mantuvo de pie con mucha voluntad porque aunque le doliera las heridas estaba consciente que solo ella o Konohamaru podían hacerle frente a estos hombres expertos en batallas. Pero al intentar mover un pie hacia adelante para correr hacia Susano se dió cuenta que este no reaccionaba a su voluntad, por más esfuerzo que le pusiera para poder mover un solo músculo no podía avanzar sin que le temblaran las piernas de la tensión por querer caminar.
Entonces todo tuvo una explicación. El hombre fornido con manos en la cadera se burló de ambos pero principalmente dirigiéndose a Moegi por su inútil pretensión de golpearlo, en su opinión era estúpida por querer ponerse a pelear con él con ese nivel inferior de fuerza.
— No vas a poder moverte preciosa — miró lividonosamente a la de cabello naranja quien se asqueo cuando el hombre descaradamente le barrio con la mirada el cuerpo de abajo hacia arriba — Esas espinas tienen sustancias somniferas, están humedecidas por gotas de pasiflora, una planta muy poderosa que induce casi de inmediato a la calma y luego al sueño. Parece ser que te estás quedando sin energía rápidamente.
— ¿Cómo dices? — musitó aturdida sintiéndose atrapada. Apretó con poca fuerza su puño que temblaba de dolor.
— Pronto caerás dormida — advirtió de mala gana el varón ante la ira de la mujer.
— Y pronto estarán todos juntos en el infierno no te preocupes no se extrañarán — atrás de él aviso el flacucho con sorna haciendo otra serie de sellos — Gases explosivos— invocó otra de sus técnicas ocultas y también de su boca comenzaron de nuevo a salir gases pero de color negros solo que estos fueron tomando una forma ovalada y fueron colocándose delante de él en filas ordenadamente, eran cinco y permanecían flotando en un solo lugar — Cuando estos bebés lleguen hacia ustedes será su fin — mencionó orgulloso alterado abriendo de forma exagerada los ojos — ¡Morirán hechos pedazos! — como un maniático comenzó a reírse de la tragedia global que ya todos nerviosos visualizaban.
Tal como advirtió el maleante con una sonrisa macabra en la cara dió la orden a sus globos de gas que se acercarán flotando hacía sus víctimas.
Los presentes no hallaban la manera de hacer algo, por más que pensaran no se les ocurría un plan de cómo hacerle para poderse retirar a tiempo y esquivar las bombas que lentamente acortaban la distancia, de lo contrario estás estallarían al contacto con sus cuerpos.
Poco a poco los globos iban acercándose a su único objetivo, era realmente el fin de Moegi y Konohamaru. Los chicos a cargo de los dos estaban consternados de la impotencia por no poder hacer nada al respecto, verían de frente el final de sus senseis. Chocho intentaba agitando su cuerpo liberarse de las ataduras pero era inútil con el poco chacra que le quedaba, no se daba cuenta pero las hierbas también tenían el poder de absorber el chacra de sus reos.
Alarmado y preso de la más pura desesperación, encrispado por la ira no supo porqué pero Konohamaru entrando en pánico cerró los ojos y lanzó el grito más desgarrador e incoherente que su garganta pudo emitir.
— ¡Boruto! — salió el rugido de una bestia mal herida que da el último suspiro antes de resignarse a morir.
— Sensei — abrió abrupto sus párpados dejando ver las azulinas pupilas dilatadas. Boruto como un robot se colocó sin pensarlo de pie y en un segundo automáticamente ya estaba dando el mejor salto de su vida para llegar más rápido hacia las bombas, se colocó delante de ellas y luego a una velocidad impresionante empezó a formar cinco clones que valientemente se arrojaron contra las bombas y las hicieron estallar para así impedir que tocaran el cuerpo de su maestro y de su superior Moegi.
Konohamaru y todos los demás observaron boquiabiertos la acción exitosa de Boruto y pudieron por un instante respirar con un poco más de calma. Konohamaru y Moegi sintieron muy de cerca la muerte como nunca antes. El capitán dió un suspiro y se alivió, postro derrotado su cabeza y su cuerpo sobre la tierra y sintió como si su alma regresará hacia su frío cuerpo luego de que se le escapara por la boca provocado por el peor susto de su vida.
Boruto contempló con completa rabia las dos siluetas que ya no imponentes se quedaron frente a él.
El flacucho no salía de la impresión. Todo el movimiento fue tan rápido que incluso ahora no podía razonar muy bien que había sucedido pero si le quedaba claro al menos a Susano que teniendo a Boruto frente a frente y liberado de toda atadura que las cosas se complicaron. Ahora ya la balanza de la ventaja no se inclinaba a su favor, eran tres contra dos y por la pupilas rojas de la rabia se notaba que Boruto no se las iba a dejar nada fácil. Estaba decidido a exterminarlos.
— ¡Malditos traidores! ¡Voy a matarlos! — le temblaba las cejas y el cuerpo de pura furia.
— Espera Boruto — se puso nervioso el hombre más maduro retrocediendo dos pasos — estás confundido — agitaba las manos desesperado para desapruebo de Susano.
— Yo no estoy confundido no soy ningún estúpido — escupió indignado por pretender nuevamente verle la cara de tonto — Me han tendido una trampa en el bosque para atraparme bajo la excusa de buscar a los secuestradores de los padres de Hidari. ¡Díganme una cosa! ¿¡Realmente ustedes secuestraron a sus padres!? ¡Respondanme con un demonio! — estalló en más cólera.
Susano en cambio lejos de estar nervioso se rió como siempre con la burla haciendo gala.
— ¿¡A mi de que me serviría secuestrar a mi propia hermana!?
— ¡Exactamente entonces explícate! — exigió furico sin un atisbo de duda y temor.
— Mira niñito ya me estás cansando — advirtió irritado acercándose un poco mientras sus largas uñas se convertían en hierbas que parecían espadas — la respuesta es sencilla — agravó más la voz y empequeñeciendo los ojos — y te la diré antes de enroscar tu pequeño cuello con mis ramas — arrogante hizo una leve pausa sin borrar la sonrisa socarrona de su rostro — Los padres de Hidari tienen años que están muertos.
— ¿Qué estás diciendo? — se alteró no podía creer lo que escuchaba. Lo miraba con reticencia. Ya no podía confiar en nada de lo que dijera, no volvería a ser un pobre iluso.
— La mujer a la que se refiere la niña si es mi hermana pero no su madre y el hombre es un viejo adinerado que se casó con ella — menciona sobriamente restándole importancia — ¿A dónde crees que irá a parar esa herencia del viejo si ambos faltan? — arqueó una de sus cejas con astucia cuando fingió dar en el clavo — Pues a las manos de mi pequeña sobrinita — emocionado hizo que su sonrisa se ensanchara más. Su Sobrina sería su puente hacia la riqueza.
— ¿Y dónde están ellos? — titubeó cuando se arriesgó a preguntar pero en realidad ya intuía cuál sería la respuesta solo esperaba con impaciencia la afirmación de lo que concluyó, tragó saliva nervioso.
— Ellos ya no están me estorbaban — se expresó de ellos como si hablará de la exterminación de cualquier cucaracha y sin ningún resentimiento de su parte — yo soy su único pariente su único albacea . El que controlará su dinero muy pronto — satisfecho de su plan recorrió con la lengua sus gruesos labios, saboreando figuradamente la fortuna que iría a su bolsillo.
— Eres peor que una rata maldito — crujió los dedos apretando el entrecejo — Y ella tanto que te quiere — que era lo que más le preocupaba. Que lo único que le quedaba de familia a la niña resultará una basura.
— Solo por eso sigue con vida — comunicó poco humilde como si estuviera haciendole un favor a su sobrina por dejarla vivir — mi idea era dejarla abandonada en el bosque pero tenías que encontrarla tú — lo contempló con el más puro rencor que emitía su oscuro corazón — aunque...— se quedó pensativo un rato — por otro lado resultó ser algo bueno ya que te encontré por casualidad y así cobraré mi recompensa contigo y tendré el doble del dinero en mis manos — comenzó a fantasear deliberadamente.
Al oír aquello Boruto estalló.
— ¡Eso jamás te lo permitiré! ¡Te mataré! — señaló con el dedo enardecido.
— No me digas chiquillo entrometido — dijo con la ironía en su tono de voz.
— ¡Ahora mismo! — se lanzó contra él con el puño preparado para dar el primer golpe que por supuesto se incrustó en la mejilla del sujeto. El hombre volteó el rostro por la fuerza del impacto. Pero su volumen corporal y la dureza de su cráneo hizo que pese a la potencia del puñetazo se recompusiera de inmediato. Boruto miró abrumado como todavía con el puño clavado en la mejilla la cabeza de su rival iba volviendo a su estado normal indolorosamente, Boruto pudo sentir la fuerza animal de Susano cuando esté empujó su cabeza hacia el frente y lo miró encanijado. Iba a retroceder para tomar nuevamente vuelo pero en eso Susano hábilmente lo atrapa del brazo en el aire con sus ramas regresandolo de mala forma hacia su cuerpo fornido y dándole un cabezazo en la frente que debilitó a Boruto. El rubio muchacho se soltó del agarre como pudo cayendo mareado en el suelo, aquejado por el dolor en la cabeza se apoyó en el piso, se tocó la frente y se ensucio las manos de sangre. Le había descalabrado por el increíble choque entre cabezas y su rival si bien había quedado con una roncha roja en la frente no veía en él ningún rastro de sangre.
Pero eso no era suficiente para parar menos con la ira haciendole cosquillas por todo el cuerpo como si trajera hormigas. Tenía ganas de pelear y darle una lección de por vida por maldito.
Así que nuevamente se colocó de pie aun tambaleante pero se acercó decidido. Atrabancado como era, propinó una patada poderosa que bloqueo el hombre con un brazo pero Boruto no perdió el tiempo en eso y de inmediato dió otra patada voladora con el otro pie que pegó de nuevo en el musculoso antebrazo de Susano.
El individuo se enfadó y tomó a Boruto fuertemente por el cabello rubio sacudiendolo pero Boruto astutamente pese al dolor levantó ambas piernas al mismo tiempo y le pegó por abajo del mentón con las rodillas haciendo que Susano levantara mucho la cabeza hacia atras obligándolo a mirar en el trayecto el cielo.
Boruto aprovechó para escapar del agarre violento de su cabello para actuar y hacer el siguiente moviento para que no volviera a recomponerse.
— Muy grandote pero que lento — se ufanó el muchacho dándole un codazo en el abdomen a su contrincante al que sofocó.
El otro hombre que observaba detenidamente la batalla no desaprovechó la oportunidad cuando vio a Boruto ocupado con su compañero. Tomó un cuchillo de su pantalón y se lo lanzó por el costado al rubio, pero Konohamaru sin poderse aún mover lanzó otro cuchillo al mismo tiempo que chocó contra el otro desviandolo del trayecto.
— Maldito entrometido — murmuró rencoroso con mirada asesina.
— Maldito tramposo — contrarrestó Moegi el insulto haciendo unos sellos — ahora vas a ver — advirtió irritada la mujer.
En el acto su mano se convirtió en un tronco de madera y con ella golpeó el rostro del casi anciano derribandolo de lleno en el piso.
— Moegi — murmuró fascinado Konohamaru.
— Esta me la debes Konohamaru — sonrió con arrogancia.
— Ahora verán estorbos — susurró enojado Susano, alterado por estar solo peleando contra todos. Su inútil compañero resultaba más un estorbo que un apoyo — ¡Espadas de hierbas! — les dió la orden a sus plantas y estas se agitaron cobrando nuevamente vida.
Al otro extremo alguien sacaba sus propias conclusiones básandose en lo que veía.
— Las hierbas se mueven por el chacra — dedujo Shikadai examinando cuidadosamente los movimientos de manos de su rival.
— No me digas — debatió irónico inojin mirándolo por el rabillo del ojo — pero a estas alturas pudiera ser que no tiene la habilidad de hacer muchas cosas al mismo tiempo.
— Eso quiere decir que si está utilizando chacra manteniendonos atados...— mencionaba abrumada Chocho armando conjeturas.
— La otra mitad del chacra la usa para pelear con los demás — completo el chico de coleta
— Entonces...
— Está aflojandose las ataduras pero aún no puedo salir — Shikamaru inyectó con toda su fuerza presión sobre las ramas que estaban apretando alrededor de su torso pero no pudo zafarse. Aún no, porque fluía todavía el suficiente chacra en esas ramas como para poderlo retener, pero era cuestión de minutos para que pudieran aflojar su agarre.
Todo dependía de que tan rápido alguno de sus compañeros que estaban peleando podían cansar al rival.
— Esta van a pagarmela — musitó con la voz temblorosa llena de rencor logrando poco a poco enderezar su dañado cuerpo.
— ¡Basta de ambos! ¡Me deshare de los dos, par de escorias! — el adolescente corrió con toda su energía hacia ambos. Invocó un clon que al igual que él gritó con la misma potencia e imitó sus movimientos, comenzaron ambos a rotar con las palmas de sus manos para moldear el viento hasta transformarlo en pequeñas bolas azuladas que por dentro acumulaban gran cantidad de chacra que fluia hacia todas direcciones rápidamente.
— ¡Va a atacar con él! — exclamó Konohamaru atonito.
— Increíble— musitó completamente asombrado Susano quedando en un estado de parálisis. En sus pupilas dilatadas se reflejaron las esferas giratorias y brillantes acercándose peligrosamente hacia él. Pero punto de impactarse contra su cuerpo se le ocurrió sacar el último haz bajo la manga. Retiró de inmediato las hierbas que sujetaban a todos los adolescentes y las dirigió veloz hacia su cómplice el más viejo de los presentes tomándolo desprevenido, enredó sus largas ramas sobre su cintura para alzarlo como una pluma y posteriormente lo lanzó con todas sus fuerzas hacia el clon. Luego se impactó el maleante contra el clon sin siquiera tener oportunidad de esquivarlo y ambos seres terminaron chocando contra las rocas de la sierra. Boruto contempló todo el proceso indignado.
— ¡Maldito no cabe duda de que eres un traidor! ¡Hasta sacrificarse a tu amigo para salvar tu pellejo! ¡Con eso me da más ganas de matarte! — con rabia comenzó de nuevo a moldear frenéticamente el viento con las palmas hasta convertirlas en esferas giratorias y cuando tuvo todo preparado para lanzarlo...
¡Un enorme muro de madera se alzó frente a su cara justo a tiempo!
— Moegi sensei — murmuró con el rostro desencajado desapareciendo el Rasengan antes de usarlo.
— ¡Déjame a mi a ese viejo lividinoso! ¡Me la debe! — Exigió rotundamente con el ánimo excitado.
Sin avisar creó un enorme tronco con su mano y golpeó en seguida con toda su fuerza a su oponente que permaneció hasta antes de eso estático. El hombre se proyectó contra las rocas quedando inconsciente.
— ¡Se terminó! — con una media sonrisa se ufanó orgullosa Moegi volviendo su mano a su forma original ante el desconcierto de todos los presentes.
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"En un par de horas va a anochecer" — pensó razonando Mitsuki volteando a ver el cielo rojizo mientras continuaba corriendo con Sarada siguiéndole muy de cerca los pasos.
" Me preguntó si será apropiado preguntarle algo" — se debatía con seriedad el asunto — "falta por llegar muy poco, así que no importa si descansamos un rato"..."sin embargo" — miró por el rabillo del ojo la delineada silueta de la morena y le incómodo lo que contempló. Sarada se mantenía impávida con el rostro fruncido y la mirada endurecida. Incluso le parecían opacas sus pupilas sin el brillo que la caracterizaba y tan oscuras, mucho más que de costumbre. Su instinto de supervivencia le alertaba que no era apropiado acercarse demasiado, pero por alguna razón su loca mente lo estaba empujando a cruzar palabras con ella aunque fueran secas, sentía la opresión en su pecho casi que le obligaba a hablar contra su voluntad.
— Uchiha — no pudo resistirse más. La llamó con un tono áspero, como de costumbre lo hacía con la gente. Pero para Sarada no pasó desapercibido el asunto, fue un golpe seco a su ego por como la llamó y tan tajante.
— ¡Ja! — se burló con un tinte de ironía clavando su mirada despectiva en su rostro imperturbable — ahora ya no soy Sarada sino Uchiha — murmuró con sorna — Cada vez dejas de reconocerme más Mitsuki. ¿No tendrás amnesia? — mencionó sarcástica.
Mitsuki carraspeó fuerte antes de contestarle con la mayor sobriedad posible para evitar un conflicto.
— No veo que tenga de malo — contrarrestó aún sabiendo que no tenía la razón. De hecho se sintió completamente desarmado por como lo cuestionaba ella, y él realmente no supo bien que contestarle.
— Es la manera en como lo haces. Jamás nadie me dice Uchiha.
— Debería de orgullecerte el apellido — mantuvo la calma a como diera lugar — En realidad sólo existen dos personas en este planeta con ese apellido.
— Si...— reconoció seria desviando de nuevo la mirada hacia el frente — pero prefiero que me conozcan por mi nombre y no por mi apellido. No quiero colgarme de la fama de mi padre. Bastante me ha costado irme haciendo mi lugar en este mundo — refirió con una casi imperceptible nostalgia. Sin embargo Mitsuki notó el cambio de ánimo de inmediato. Sabía perfectamente porqué el origen de su decepción; tanto él como Boruto e incluso Konohamaru sabían lo que Sarada se esforzaba por conseguir sus propios méritos. Así que si... realmente hablarle por su apellido significó una gran ofensa lo reconocía con remordimiento Mitsuki por haber sido tan brusco, por tocar una fibra tan sensible en ella, además por primera vez aceptaba un error en su vida, y Sarada sería sin querer la afortunada en escucharlo.
El extenso silencio de parte de él le hizo creer a ella que la victoria verbal la tenía ganada y que así continuarían hasta llegar a Konoha.
— Lo siento — murmuró cabizbajo continuando su marcha pero relentizandola, estaba sumido en sus propios pensamientos. Era una maraña de sentimientos que creyó no poseer muy seguido.
— Si es por eso está ves te la dejaré pasar — sonrió ligeramente pero no había un dejo de sinceridad en ella. Vaya hipócrirta. No lograba sonreír desde hace varias horas — pero para la próxima te voy a golpear — advirtió con cierta gracia para aligerar el ambiente.
Pero Mitsuki iba más allá de ello y ella no lo descubrió hasta que el confundido muchacho se animó a completar la frase con ayuda de las palabras que realmente tenían empujando con la punta de la lengua su boca desde entonces.
— En ese caso...— murmuró con un tono de voz apagado — agradeceré también que me golpees si vuelvo a hablarte de esta forma.
Sarada se rio nerviosa desde su sitio. Mitsuki estaba tomándose demasiado serio el asunto de hecho se veía decaído y sus palabras habían salido flojas, no como sino quisiera decirlas sino ¿entristecidas?.
Sarada no podía dejar de admirar embelesada y aturdida esa expresión. No tendría porqué él seguir traumado con el mismo tema, habría que darle vuelta a la página, ya había aceptado pese a todo su disculpa no había más que decir o de lo contrario de nuevo Sarada perdería el control de la situación y no quería discutir ni que Mitsuki la viera nuevamente en un momento de debilidad que ya bastante le había herido el orgullo.
— No sigas — rogó aturdida agachando la cabeza, era tan difícil oírlo de él que se preguntó si no estaba en un sueño. En eso Mitsuki la observó debatiéndose mentalmente — tampoco es para que te martilles el cerebro vas a provocarte migraña de tanto pensar lo mismo — con una sonrisa nerviosa mencionó ella algo insegura pero no subió la mirada, ya no se atrevía todo era muy tenso entre los dos.
Mitsuki en su lugar, con valentía tomó un poco aire y se animó a verla a los ojos con esa seriedad innnata propia de su personalidad. El viento movió sus cabellos canosos mientras el no paraba de mirar con exagerada atención a la muchacha. Pensó abatido que si no ponían las cosas claras jamás llegarían al meollo del asunto y continuarían entendiéndose a medias.
— Ya no me refiero a eso — aviso tajante el muchacho.
— ¿Eh? — exclamó aturdida subiendo el rostro pero no acumuló la suficiente valentía para verlo a él.
— Es decir...— ella se animó a verlo por fin y él parpadeo varias veces asustado con el corazón agitándose descontroladamente. Realmente estaba asustado porque no sabía porque reaccionaba de esa forma y porque se sentía débil ahora que entablaba una conversación directa con ella. Volteó su rostro hacia el frente para no seguir siendo examinado minuciosamente por la joven mujer — si vuelvo a burlarme de tus sentimientos...— tragó saliva clavando su mirada en los árboles que pasaba — o crees que no estoy siendo demasiado sensible... no estaría mal que me golpearas de vez en cuando con tu puño.
— C...c..como...— titubeó asustada, ese tono de voz y todo era tan inusual ahora — Tu...
— Mis amigos están primero eso dice siempre Boruto...
"Amigos" — repitió ella en su mente con una extraña sensación de nostalgia y confusión.
— No quiero dañar lo nuestro — musitó con un rastro de preocupación mostrándose a la vez inquieto por el futuro de su relación amistosa.
"Lo nuestro" — cada que escuchaba la voz ronca de Mitsuki y sus afiliadas palabras sentía que algo se le clavaba en el corazón pero eso jamás lo iba a reconocer.
— Es...— tartamudeo insegura y nerviosa hasta la médula — considerado...si...eso es — se obligó a autoconvencerse que eso era lo más apropiado para decir por su parte — muy considerado de tu parte — cuando realmente quería expresar otra cosa respecto a la situación tan extraña que estaban viviendo desde que se comportaban a ratos como todo menos como amigos. Aunque Mitsuki se esforzará por creer que todo esto seguía siendo como antes.
Después de no escuchar respuesta alguna el desaceleró abruptamente el paso. Tampoco quería ofuscarla. Ella en cambio creyó que todo quedaría ahi nuevamente, con cientos de interrogantes tamborileando en su mente.
Pero lo que hizo Mitsuki la hizo tambalear de su zona de confort de la cual estuvo a punto de caerse.
Mitsuki aprovechó que ambos estaban marchando a la misma velocidad y a la misma altura para girarse y tomarla de repente de su estrecha cintura con una mano y para inclinarse sobre ella quien arqueó su espalda hacia qtras hasta donde pudo para evitar el contacto y Mitsuki empujó su cuerpo y su rostro hacia ella para plantarle un beso.
Se separó de la carnocidad de su boca como si sus labios quemarán pero lo hizo lentamente ignorando la eventual parálisis de la chica que no daba crédito a lo sucedido y permanecía con los ojos abiertos de par en par como si hubiera visto un fantasma.
— No sé porque...— susurró embelesado con voz grave observando su rostro desencajado pero a la misma vez que también hacía evidente su propio asombro — pero últimamente me siento bien haciendo esto — reconoció abrumado con el mismo bajo volumen...¿Porque será? — fue una pregunta directa hacia ella. Pero claro está que ella no estaba en condiciones de contestar. Se encontraba desarmada, lejos de la razón.
Sus labios temblaban descontrolados, no seguían órdenes porque no había en ese instante ella seguía volando en su nube sin rumbo ni emocionada ni entristecidas ni enojada. Ninguna emoción lideraba en su cuerpo solo era él, y ella. Ni el viento moviendo suavemente los cabellos de ambos podía cortar el ambiente tranquilo que se imponía, ni sus respiraciones acompasadas interrumpían el momento, ni el aire entre cortado que se escapaba entre los labios rosados de la fémina hacían que Mitsuki se diera cuenta de la situación en la que estaban.
Todo era paz y seguían en la misma posición pero no era incómodo estar presionando aún el cuerpo esculpido de Sarada hacia él ni las manos delicadas de la mujer apoyándose en su pecho para procurar no caer de espaldas.
Todo parecía tan casi...natural...sino fuera porque...
Sarada sintió su corazón exaltarse cuando se dió cuenta de la posición comprometedora en la que estaban atrapados. Movio sus ojos examinando rápido a su alrededor con la esperanza de huir de la realidad, y fue por supuesto en vano. Luego de caer en cuenta de todo se dispuso a apartarse de Mitsuki poco a poco pero realmente le urgía hacerlo solo que no quería que la viera perturbada. Aunque era inútil aparentar indiferencia, esto ya sobrepasaba sus límites.
Mitsuki la dejó ir sin resistirse a perder el contacto de piel con piel. Aunque perdiera la tibieza que transmitía cada trozo de ella, eso fue molesto, pero no quiso reconocer que el alejamiento no era lo que quería en ese momento, si tan solo se hubieran quedado un poco más así. Disfrutaría su calidez.
Las mejillas de Sarada se pintaron de rojo en toda su extensión. Por su parte no le quedó de otra más que fingir desesperada que estaba admirando el piso y entrelazaba sus manos sudadas por los nervios por delante de su pelvis, sus dedos temblaban. Mitsuki con su cara pálida no alejaba sus ojos cautivados del rostro sonrojado de la chica. No sabía que pasaba...pero de algo si estaba seguro...no se quedo conforme con solo un beso...
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El grupo de amigos de la aldea de la hoja regresaron sanos y salvos aunque cansados de la inesperada batalla que mantuvieron con esos delincuentes. Desgraciadamente de ese cuarteto solo habían conseguido atrapar a uno, pues dos murieron y uno más escapó pero eso no importaba tanto si el capturado resultó ser una pieza importante de la banda.
Susano sobrevivió al golpe perpetrado de Moegi, así que entre todos decidieron sujetarlo con sogas hasta que recuperó la consciencia luego de una hora. Lo interrogó tanto ella como Konohamaru y muy a su pesar con algunos métodos de tortura tuvo que confesar algunos de sus secretos, como que, afortunadamente los padrastros de la niña no estaban muertos sino secuestrados en una recóndita cueva no muy lejos de la aldea de la niña.
Fueron al rescate inmediatamente y bien como había dicho Susano donde podían encontrarlos, los hallaron amagados, pero fue una ventaja que su rescate fuera rápido pues de haber transcurrido días habrían muerto de sed y hambre. La niña se encontento cuando llegaron todos a la aldea, fue muy grato los agradecimientos y los halagos por parte del par de padres, se habían separado de la niña hace casi un día pero fue Boruto quien la hayó por casualidad perdida y sola a mitad del bosque, fue por él que comenzó la búsqueda de los dos adultos para traerlos de regreso a Hidari. Boruto nunca había faltado a una promesa y tal como lo prometió a la pequeña los regresó y sanos. Por supuesto que ella preguntó por el paradero de su querido tío, pero Konohamaru fue el encargado de explicarle lo más delicado posible que su tío había hecho algo malo y tendría que separarse un tiempo de la familia. Claro que no le mencionó que estaría encerrado varios años en el calabozo de la aldea, de eso en su momento se encargarían sus padres adoptivos.
Sin más que hacer recibieron la gratitud de la familia, unas cuantas canastillas llenas de alimento para el largo viaje y se marcharon contentos por donde vinieron.
Mientras caminaban Konohamaru aprovechó la distracción de Boruto para golpearlo con su mano por detrás de la cabeza
— ¡Ah Konohamaru sensei! ¿¡Porqué fue eso!? — reclamó abiertamente muy enojado acariciando su cabeza por motivo del golpe.
— Para que no vuelvas a separarte del grupo niño engreído — contestó de la misma forma regañando severamente con una venita resaltandose en su frente, lleno de indignación.
Todos los presentes del grupo diez observaron atentos la discusión tan infantil.
— Aunque sino hubiera sido por eso no habrías encontrado a la pequeña — sonrió después enorgullecido de su estudiante — le hablaré de esto a tu padre — palmeó su espalda complacido por el actuar tan humano de su alumno. Su padre se sentirá orgulloso también al platicarle el relato, pero para Boruto esto no era buena idea, solo significaba más problemas.
— ¡Ah no por favor Konohamaru! — suplicó temeroso pegando las palmas de sus manos rogando todo lo que pudiera.
— ¡Cómo no! — manifestó exaltado apretando ambos puños — te vas a llevar la regañiza de tu vida. No quiero ser el único regañado aquí por él — confesó rojo del coraje.
El resto del grupo de amigos río al imaginarse lo cómico del asunto. Eran iguales el par de hombres.
¢σηтιηυαяá...
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Hola después de tanto tiempo, dos meses exactamente. Por eso les quiero ofrecer una disculpa a aquellos que esperaban pronto una actualización, de hecho yo también la esperaba y de ninguna forma eh pensado en descontinuar la historia, simplemente estuve un rato ocupada por asuntos laborales pero ya estoy de regreso y espero publicar el siguiente capítulo en la próxima semana. Tenganme mucha paciencia que la historia se está empezando a poner más buena y de nuevo estoy inspirada, hasta oigo a veces canciones cuando escribo. Sino eres fanático del Mitsuki y Sarada pues te lo pierdes, me parece que bien su forma de ser es muy compatible porque son diferentes y si digo esto no es con el afan de provocar, sino de inspirar a mis respetables escritores de fics que se animen a escribir historias de está linda parejita pues no somos muchos los que lo hacemos, y yo quiero leer también historias de estos dos personajes.
Ya son la 1.57 de la mañana en Mexico y acabando de publicar me voy a dormir así que hasta la próxima, bye.
