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Capítulo doce: De regreso a casa

A la mañana siguiente. Sarada comenzaba a despertarse de su letargo.

El cansancio extremo, las malas noches que pasó mientras estuvo fuera de la aldea y la presión constante a la que fue sometida recayó en su cuerpo que descansó por más de 15 horas. Sakura no quiso ir a despertar a su hija, comprendía que merecía un gran descanso luego de tanto esfuerzo físico y mental.

Apenas iba despertando la adolescente. La jovencita se retiró la sábana blanca que tenía cubriendole hasta la cabeza y se enderezó hasta quedar sentada en la cama, estiró sus brazos hacia arriba porque se sentía entumecida pues en toda la noche había dormido en la misma posición. Bostezó, se talló los ojos antes de colocarse sus gafas que estaban a su lado sobre el buró y buscó con su mirada adormilada el reloj de pared que estaba en su cuarto, se sorprendió un poco al saber la hora, ya era la una de la tarde.

Realmente su cuerpo había aguantado mucho agotamiento en casi quince días.

Le costaba asimilar que ya estaba en su casa, en serio, era muy difícil creer que ya no sufriría la euforia de estar huyendo de Orochimaru, que ya no dormiría bajo los árboles sufriendo frío, lluvias intensas y heladas y tampoco hambre. Extrañaba tanto la comida de su madre, la carne recién hecha y las bebidas de frutas naturales. Le daba la impresión de que hace años no había disfrutado una comida normal. Y precisamente su estómago le estaba reclamando ahora por algo de atención pues le empezaron a dar torceduras. Necesitaba llenar ese vacío en su abdomen inmediatamente. Así que de alguna manera feliz por estar aquí, dejando un poco a lado la preocupación de tener que rendirle explicaciones al Hokage en un rato, se sentó en la orilla de la cama, tomó sus pantuflas rosas y así en pijama bajó con pereza por las escaleras encontrándose a su madre taradeando una canción en la cocina. La mujer meneaba alegremente un cucharón en un recipiente que estaba a fuego lento todavía. Sarada se recargo en el barandal para observarla mejor. Sonrió feliz. Su mamá tenía un cambio de humor excepcional. Sabía que era por su causa. La noche anterior pudo darse cuenta como la miraba cuando estaban sentadas en la sala conversado, sus ojos color jade brillaban de la emoción por verla a ella sana y salva. Cómo decía su mamá cuando era niña, era su único tesoro.

La muchacha bajó los escalones que le faltaban para llegar al primer piso. Encontró que en esa parte del piso bajando las escaleras había un tapete rojo con dibujos de árboles de sakura. Era lo único diferente en esa casa pues sus cosas en su recamara las encontró intactas luego de casi dos semanas que no las vió. Hasta eso había respetado su madre, su privacidad. Sakura sabía lo mal que le caía a Sarada que le movieran las cosas o que entraran a su cuarto sin su permiso, por eso grande fue su sorpresa cuando halló uno de sus libros abierto puesto boca abajo en la misma página en que lo había dejado la última vez sobre el escritorio.

Quiso contagiarse un poco de la felicidad de su madre por eso se dirigió a la cocina y como si Sakura tuviera un presentimiento volteó hacia donde ella estaba de pie y le sonrió.

— Hola hija — saludó sin dejar de menear su cucharón en el recipiente de aluminio— Buenos días. ¿Cómo dormiste hoy?

— Hm...he dormido como un bebé — reconoció satisfecha tallándose con una mano el ojo izquierdo.

— Oh... ¿cómo un bebé? — sin comprender arqueó sus cejas.

— Si...ya sabes. Tanto tiempo dormir en la intemperie no es precisamente muy cómodo — espetó divertida.

Sakura sintió que su corazón se resquebrajó. El sufrimiento de su hija era suyo también.

Aunque supiera que su hija era una jovencita muy fuerte y que nunca se quejaría de nada que tuviera que ver con sus deberes como ninja , eso no significaba que era inmune al dolor o a cualquier sensación. Aunque le dió ganas de abrazarla y decirle que toda la pesadilla había terminado por fin, su hija por ahora no necesitaba un consuelo, todos los guerreros ninja sabían los obstáculos que representaba su trabajo nada era color de rosa en el campo. Estaban acostumbrados a trabajar bajo cualquier clima, fuera lluvioso o seco. La misión era lo primero en su lista de prioridades. Por eso lo que más le dolía a Sakura era imaginarse a Sarada padeciendo el miedo que trae la soledad, estar sola en un lugar desconocido tratando de sobrevivir, huyendo de sus persecutores.

De hoy en adelante todo aquello debía ser ignorado. Habría que darle vuelta a la hoja y continuar caminado.

— Bueno — su sonrisa se amplió — pues espero que tu sueño de "bebé" te haya ayudado a recuperar tus energías.

— Mamá — musitó avergonzada con las mejillas teñidas de rojo por haberla llamado bebé.

Sakura se rió ignorando la incomodidad de Sarada. Se veía muy tierna la menor cuando se avergonzaba cuando le hacían cariños.

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En el despacho de Naruto. El rubio Hokage se estaba poniendo al tanto de la situación por boca de Shikamaru.

— Ya veo ...— inclinado sentado en su silla detrás del escritorio continuó meneando la pluma debajo de su mentón — así que Sarada escapó de esos maleantes.

— Exactamente — reafirmó el consejero con su habitual seriedad — Me parece extraño — se puso a analizar. Prueba de que no estaba satisfecho con la versión de Sarada.

— Qué Sarada haya escapado a mí no me extraña. Después de todo es hija de Sasuke — concluyó Naruto despreocupado recargándose en el asiento, por fin relajándose. Estiró sus brazos hacia arriba suspirando para colocarlos detrás de su cabeza.

— Eso no es lo que me parece extraño — contrarrestó a su amigo de forma severa — Sino el poder que esos ninjas demostraron. Hasta donde Sai nos había informado, antes de la misión aquellos ninjas no eran tan peligrosos por eso se los encomendamos a estos chicos. Prácticamente era una misión de rango B.

— Bueno pues...ningún ninja demuestra su verdadero poder hasta que está ya en batalla — opinó Naruto muy convincente.

— ¿Y qué piensas hacer Naruto?

— Me gustaría mucho buscarlos de nuevo. Si son tan poderosos como según cuenta Sarada, con mayor motivo debemos atraparlos. Es una lástima que haya resultado un vil fiasco la misión porque ahora que ellos saben que los estamos buscando van a esconderse. Volverlos a encontrar es como encontrar una aguja en un pajar.

— A menos que sean tan valientes como para enfrentarse de nuevo a nosotros.

— Si...eso lo sé — se quedó mirando pensativo el techo.

Solo después de un corto tiempo en silencio retomó la plática el mismo Naruto.

— Oye... ¿y qué ha pasado con Sai? ¿No hay noticias nuevas?

— Apenas ayer te mencioné que encontró a Konohamaru, Boruto y el equipo diez, cerca del antiguo puente Kanabbi.

— Oh sí, me dijiste que venían en camino.

— Así es. Pero Sai no es adivino, hay que darle su tiempo para que esclarezca los hechos.

— ¿Quieres decir que seguirá investigando que sucedió?

— Exactamente Naruto. El mensaje que ayer me envió en una paloma animada decía que pese a que una parte de su misión ya había sido cumplida tras haber encontrado a ambos equipos, deseaba seguir investigando por su cuenta el paradero de los criminales y de Mitsuki y Sarada.

— ¿De Sarada? — Se asombró un poco poniéndose derecho en el asiento — Es decir que aún no le hemos avisado sobre el regreso de ella.

— De eso me encargué está mañana — informó metiendo sus manos a los bolsillos de su pantalón negro — Envié un águila hacia Sai informándole. Sé que se encuentra en una base en el país de la Tierra. conociendo lo arriesgado que es, seguramente se adentrará hasta la guarida del enemigo cuando los encuentre.

— Hm...Cuando eso suceda y los encuentre, no volveré a enviar al equipo 7 a esa misión — aseguró con molestia Ya me di cuenta que es "mucho" para ellos — reclamó sarcástico — de haber sabido que me iban a traer este dolor de cabeza...

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En otro lugar. Sarada y Sakura habían decidido salir a las calles pobladas de la aldea para ver tiendas comerciales, comer afuera y disfrutar de sus mutuas compañías pues hacía tiempo que no lo hacían tras los anteriores acontecimientos.

Sarada supo que ese era el momento ideal para comenzar a hacerle preguntas a su madre.

Aunque no estaba preparada para formularlas, tenía que hacerlo porque tenía muchas dudas respecto a ese tema.

— Oye mamá...

Sakura dejó de degustar sus fresas con crema para dirigir su atención hacia su hija.

Las dos mujeres se encontraban sentadas detrás de una mesa redonda al aire libre, afuera de una tienda de helados.

Sarada apretó nerviosa el vaso de plástico relleno de una deliciosa nieve de fresa. No sé atrevía a encajar su mirada en la atenta de su madre. Pero tenía que sacar valentía quien sabe de dónde.

Sakura esperaba curiosa que su hija prosiguiera la plática.

— ¿Recuerdas...que alguna vez te pregunté... cómo te habías enamorado de mi padre?

— Oh — la cara que puso Sakura era de póker.

Sí; recordaba que hace muchos años, probablemente cuando su hija tenía siete. Le había preguntado sobre su padre al que nunca había visto más que a través de una fotografía vieja cuando eran muy jóvenes. Era natural sus dudas, ya que Sakura le aseguraba que su padre y ella continuaban juntos como pareja aunque separados razón por la que no se veían casi nunca.

Sarada era una niña inocente que necesitaba urgentemente sentirse cerca de su padre, un padre ausente. Quería creerse parte de una familia funcional y siempre su mayor sueño fue conocer a Sasuke.

Naruto se la pasaba siempre hablando maravillas sobre su padre, que era un tipo fuerte y bueno aunque arrogante. Y como era normal Sarada se emocionaba con los relatos sobre su progenitor. Así que no tardó en comenzar a hacerle preguntas de todo a Sakura para llenar ese vacío que sentía por no tenerlo cerca.

Creía que si conocía un poco más de Sasuke estarían más conectados porque siempre recordaría las anécdotas y así evitaba dejarlo en el olvido si es que no se volvían a ver.

— ¿Quieres que te lo cuente otra vez? — preguntó muy gustosa. Recordar aquellos momentos de su niñez le daba alegría pero también un poco de vergüenza porque reconocía ahora que era una adulta que sus comportamientos de chiquilla presumida e inmadura le habían traído problemas a ella y a su equipo cuando no podía ser de ayuda en las misiones por estar embelesada con Sasuke por estar más ocupada tratando de llamar su atención.

— No...— negó avergonzada agachando la mirada.

— Entonces...— cuestionó con mayor curiosidad.

— Yo...solo quiero preguntarte... ¿Cómo te diste cuenta de que estabas enamorada? — sus ojos negros y brillantes se enfocaron en el rostro de su madre, impacientes

El silencio de Sakura inquietó más a la muchacha. Comenzaba a arrepentirse de haberle preguntado algo muy íntimo y comprometedor.

Poco a poco casi desapercibidamente comenzó a dibujarse una sutil sonrisa en los labios rosados de la ninja veterana.

Verdaderamente no necesitaba más explicaciones de su parte. Su sentido femenino que estaba muy despierto le indicaba para donde iba la conversación.

Aunque quisiera o ocultarlo su pequeña estaba experimentando los primeros síntomas del enamoramiento. Junto a esto comenzaban a venir todas sus dudas porque el carácter orgulloso de Sarada no le permitía que los primeros síntomas de enamoramiento se agudizarán. Evidentemente estaba en medio de una batalla entre sus emociones porque no quería enamorarse.

— Solo pasó hija — mencionó simplemente alzando los hombros.

— ¿Cómo dices? — denotó avergonzada con las mejillas sonrojadas. A Sakura le dió ganas de estirárselas por lo tierna que se veía. Pero hizo un esfuerzo enorme por contenerse ya que no quería molestar a Sarada pues provocaría que ya no quisiera continuar la conversación. Por lo tanto hizo lo posible para mantener seriedad aunque su sonrisa risueña no se borrara.

— Cupido llega sin que te des cuenta

— Qué tipo de explicación es esa madre — hizo un puchero inconforme cruzándose de brazos. No deseaba que su mamá alargará la plática, prefería que fuera al punto sin tantos rodeos. Así evitaba ponerse en evidencia.

— Si...es decir que nadie elige enamorarse. Si así fuera ¡imagínate! — Alzó un poco la voz — Nos la pasaríamos eligiendo a nuestras parejas como si se tratara de pastelillos. A los hombres los tendríamos en una especie de menú y escogeríamos al que mejor cualidades tiene — excelente ejemplo, pensó Sarada— Nos evitaríamos muchos problemas, muchos dolores de cabeza, evitaríamos toparnos con sapos y nos queríamos solo con los príncipes. Pero...— levantó un dedo apuntando hacia el cielo para dar hincapié a lo siguiente — desgraciadamente el amor surge espontáneamente.

— O sea...— pronunció indecisa por lo que iba a preguntar— según lo que dices...si habrías podido elegir entre enamorarte o no de mi papá. ¿Lo hubieras rechazado?

Interesante pregunta, dedujo entretenida Sakura, sin embargo ella tenía ya la respuesta que definitivamente no iba a gustarle a su hija.

— Si — soltó suspirando. Pero no se asomó ni la más mínima duda.

Sarada se llevó una sorpresa al escuchar la afirmación de su madre. Siempre pensó que su madre estaba embelesada a más no poder por Sasuke incluso lo demostraba delante de cualquiera. Varias veces la cachaba mirando con adoración al moreno, si las miradas desgastarán seguramente Sasuke habría perdido valor y luciría opacado como una moneda que pierde su brillo cuando la tocan mucho . A su parecer era sumamente poco creíble que lo dicho por Sakura fuera cierto pero lo había dicho con tanta facilidad y fluidez que también costaba trabajo tacharla de mentirosa.

— Lo sé...— sonrió cálidamente todavía más la mujer recargando el codo sobre la mesa y la quijada encima de su mano, con una mirada soñadora añadió —piensas que he estado tan cegada, que soy una romántica empedernida que no tiene solución.

— ¿Y no es así?...— cuestionó sarcásticamente. Claro que su madre era todo eso que había descrito y peor.

— Un poco si— manoteo con la mano avergonzada —...50 y 50.

— ¿Puedes explicarlo mejor? — enlazó sus manos sobre la mesa y en sus manos enlazadas recargó su mentón, dispuesta a escuchar interesada todos los detalles que diera su madre. Ese gesto era muy parecido al que acostumbraba hacer su padre. Cada que Sakura la veía actuar así con ese gesto le recordaba al pelinegro misterioso.

— Cómo no — accedió gustosa. Ahora sería cuando le enseñará a su hija cosas sobre el amor y la vida de adulto — Sarada. La edad te hace darte cuenta de las cosas tarde o temprano. Te hemos contado historias sobre las aventuras del equipo 7 — recalcó recuperando la seriedad en su rostro, no había más sonrisas había endurecido el tono de su voz — Cada una me hicieron fortalecerme porque aunque no lo creas era una debilucha y de sentimientos frágiles — siguió relatando detalladamente — La gente podía decirme cosas negativas y yo siendo tan sensible de inmediato corría a resguardarme tras las faldas de mi madre, en ocasiones me daba tanta vergüenza lo que me decían que evitaba contárselo a ella misma, era Ino quien me consolaba y me subía el autoestima cuando me veía triste.

— ¿A qué quieres llegar? — presionó con poca paciencia.

— Tu papá era de esos tipos que me decían cosas malas — declaró incómoda removiéndose en su silla —

— ¿Cómo? — abrió más los ojos asombrada.

— Si...sí. Siempre me rechazaba y me hacía sentir inferior a él. No sé molestaba en ocultarlo, en ocasiones era muy directo.

— Jamás lo habría pensado de mi padre , portarse así contigo. ¿Cómo es que pudieron terminar juntos? — no se explicaba. Siempre se preguntó que le había visto su madre a Sasuke como para quedar prendada de él.

— Somos tan opuestos — reconoció arrugando el entrecejo — Por eso te digo que no fue fácil. Tuvieron que pasar más de cinco años para que pudiéramos estar juntos como pareja. No tuvimos realmente un verdadero noviazgo.

— ¡Aguanta ahí! — Alzando y extendiendo las palmas de su mano hacia ella rogó Sarada urgentemente esperando asimilar los hechos muy detenidamente — ¿yo fui producto de algo espontáneo?

De verdad quería esclarecer ese hecho. Había tantas cosas que desconocía.

El silencio de Sakura le respondió automáticamente.

Por supuesto que Sakura había sido sorprendida con la pregunta. ¿Qué podría decirle? No le daba vergüenza que se enterará de que nada entre ella y Sasuke había sido planeado o premeditado. Pero seguramente su hija se sentiría decepcionada al saberlo. Siempre la muchacha deseó tener una familia como la de los demás, pero para su mala suerte sus padres precisamente actuaron como todo lo opuesto.

— Toda mi vida creí que por lo menos ustedes habían llevado una relación primero normal. Pero acabo de darme cuenta de que siempre han sido una pareja rara. Me parece insólito como han aguantado tanto tiempo como pareja con el mismo esquema.

— La clave está en esto...— se animó a seguir Sakura — nos tenemos demasiada confianza — sentenció.

— ¿Su relación se basa solo en eso? — no quería creerlo. Sonaba tan simple.

— Eso es lo más importante en una relación Sarada.

— ¿No se supone que el amor es primero?

— "Una persona que ama es capaz de confiar en su amado" — espetó acercándose más a su rostro.

A Sarada le calaron esas profundas palabras.

"Una persona que ama realmente es capaz de confiar en su amado"

¿Qué rayos le estaba pasando a ella? Se tocó desesperada las sientes, de repente le dio un agudo dolor de cabeza que pasó rápido. ¿Por qué calaba tan profundo esa frase? ¿Porque se sentía identificada con ella? Porque sus locos pensamientos le trajeron la silueta masculina de Mitsuki? Ella no lo quería era una cosa que se repetía constantemente. Es más y aunque fuera así no lo volvería a ver qué más daba.

Aunque...realmente... tenía la duda de si no lo volvería a ver. Era tal cual como su mamá le dijo.

En su interior tenía el presentimiento de que esa vez afuera de la aldea no sería una despedida. Ni siquiera se entristeció demasiado cuando se separaron. Es como si creyera su subconsciente que volverían a toparse dentro de unos años. El mundo era tan grande y sin embargo todos los que se conocían se sentían conectados como por telarañas porque siempre se encontraban en el camino, en algún momento.

Sí...sentía un temor misterioso por todo lo que conlleva el amor.

¿Pero qué tal si lo estaba confundiendo con "atracción"?

Si de algo estaba totalmente segura es que Mitsuki no le era indiferente pero también que no quería entablar nada con él que no fuera la amistad.

Si ahora mismo estaba haciendo un cuestionamiento a su madre era porque quería saber que era ese sentimiento tan extraño que se negaba a marcharse no por otro motivo no porque pensaba dejarlo fluir ya que era consciente que lo único importante para ella era cumplir su sueño de ser Hokage. Cualquier distracción le perjudicaría. Por eso entre más rápido resolviera este problema podía volver más pronto a sus actividades y seguir concentrándose en su objetivo.

— Y respecto a tu pregunta — prosiguió conservando su sobriedad — no es fácil descubrir que estás enamorada. Pero hay síntomas muy evidentes que pueden darte una pista.

Sarada esperó que continuara.

— Por ejemplo. Si te sudan las manos porque estás nerviosa.

"Descartado" — mencionó en su mente Sarada

— O si sientes que tu cuerpo cambia de temperatura porque te avergüenzas cuando lo ves.

"Aceptado" — reconoció de mala gana.

— Solo quieres estar con él y que te presté atención.

"Descartado" — repitió satisfecha. Lo que más quería es que siguieran tratándose igual no con un trato especial.

— Te palpita el corazón agotado como si hubieras corrido todo un maratón

"Aceptado" — una vez más otro síntoma que padecía. Se disgustó.

— Y puede que en ocasiones ocupe demasiado tu mente y solo estás pensando en esa persona — finalizó analizando bien las palabras.

"Bueno"...— dijo Sarada en su mente — eso estaba por verse. Confiaba en que con el tiempo todo volvería a la normalidad.

— ¿Alguna otra duda Sarada? — preguntó de modo muy flexible. Su mamá siempre estaba dispuesta a escucharla y ayudarla.

— No ninguna — respondió en un susurro observando muy pensativa detrás de su mamá a los aldeanos pasear. Una parte de su atención estaba con su mamá la otra parte en sus pensamientos.

— Me alegra mucho tener esta plática de chicas contigo — sonriendo mencionó entusiasta — Me hace feliz que me cuentes todo porque confías en mí. Estoy contenta de que entre las dos no haya secretos ¿verdad?

Sarada salió de su trance abruptamente

¿Qué podría contestarle? ¿Qué en realidad si había secretos entre las dos? Uno muy grave por cierto que comprometía a toda la aldea. Si se lo confesaba todo el mundo se movilizaría a buscar a Mitsuki y a Orochimaru y los enjuiciarían. Si se guardaba la información solo para ella misma se volvería en automático su cómplice y todo continuaría con normalidad como hasta ahora pero tendría que vivir con la pena del remordimiento por no confiar en su madre ni en el Hokage ni en sus amigos. Sintiéndose como vil traidora

Cada vez que tuviera que sonreírles o hablarles se reprocharía mentalmente por tener que hacerles eso. Y aún con todo esto ha elegido hacerlo así. Contarle todo a Sakura sin que ella lo divulgara para compartir su culpa y que fuera así menos pesada era pedir mucho. ¡Sakura era una Kunoichi honorable!

— ¡Sarada! — repitió aumentando un poco el volumen de su voz. Creyó que Sarada no le había escuchado bien.

— Oh — reaccionó desconcertada volviendo su cara y dirigiendo su atención hacia ella — ¿Que decías? — habló medio distraída

Sakura se le quedó observando fijamente pidiendo una explicación que no llegó.

Sarada permaneció en silencio con una postura rígida. Todo era incómodo de nuevo. Quería escapar de la mirada de escrutinio de su mamá.

Para su tranquilidad, la pelirrosa empezó a sonreír aliviada. Al parecer Sarada aún seguía muy cansada, necesitaba dormir concluyó Sakura.

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Unos minutos después ya se hallaba recorriendo apaciblemente las calles repletas de gente. Había extrañado tantas cosas que ahora mismo solo quería disfrutar la vista y la comida por supuesto. Aunque era una lástima y le entristecía no poder disfrutar de todo aquello en compañía de sus amigos del equipo y su sensei. No era igual de grato hacerlo sola.

— ¡Sarada! — corrió hacia ella una chica de cabello púrpura, alta y de silueta frágil. Lejos de lo que su apariencia podía significar en realidad se trataba de una de las ninjas más poderosas de Konoha. Puede que por encima de ella misma, de Sarada.

— ¿Sumire? — Se sorprendió la Uchiha en el instante en que descubrió que Sumire se acercaba a ella emocionada.

— ¡Sarada! — se detuvo junto frente a ella con una enorme sonrisa de oreja a oreja. Le daba gusto ver a su antigua compañera de clase — ¡Cuánto tiempo! Hacia tanto que no sabía de ti. En cuanto me enteré que habías regresado a la aldea te estuve buscando junto a mis compañeras.

— Oh...— exclamó sorprendida — Wasabi...Namida — ladeó su cabeza esquivando la silueta de Sumire para poder ver a aquel par de chicas que se habían quedado atrás. Ambas la saludaron levantando la mano. En un momento más se acercarían.

— Supimos que te fuiste de misión Sarada — comenzó Wasabi — y que tuviste algunos problemas según la sensei. ¿Por cierto donde está Boruto y los demas? — preguntó extrañada la muchacha.

— Oh...yo...— empezaba a titubear poniéndose nerviosa rascándose la mejilla y desviando su mirada. Para su fortuna alguien intervino a tiempo.

— Cómo preguntas eso Wasabi — reprendió ligeramente la pequeña y tierna Namida — es obvio. Seguramente están en Ochiraku ramen.

— ¡Ah es cierto! — Recordó de pronto — esos glotones no pierden el tiempo.

Sumire sonrió ante las ocurrencias de su amiga. Ahora era su turno.

— Bueno...me da gusto que estás aquí de regreso — confesó feliz — me gustaría escuchar tus anécdotas — mencionó con amabilidad mirando fijamente a la otra adolescente.

Eso había sido para Sarada un disparo perpetrado por un cañón en la cara. De todas las cosas en el mundo lo único que deseaba consistía en dejar de involucrar a más personas en su mentira. Pero era obvio que todo el mundo tenía que enterarse.

— ¿Podrías venir con nosotras a un restaurante? — propuso inocentemente. Para Sarada la propuesta apareció en el momento más indicado. Ella creía que iban a cuestionarla ahí a mitad de la calle pero por fortuna las tres esperaban llevarla a un local para platicar.

— Lo siento chicas — dijo con fingido lamento — Realmente quisiera eso pero tengo que ir a ver al hokage.

— Entendemos — respondió inmediatamente Sumire — entonces nosotras nos vamos. ¡Hasta luego Sarada!

— Un segundo — pidió aliviada por fin — ¿Alguien ha visto a Chocho?

— ¿A Chocho? — intervino Wasabi con sorpresa retrocediendo un paso dejando un poco adelante a las otras dos — creíamos que sabías que había salido de misión hace unos días.

— Oh — exclamó con una expresión desencajada — sí, claro. Tiene lógica.

— Bueno entonces nos vemos después Sarada.

La chica asintió desde su lugar viendo cómo se alejaba.

— Esto no lo sabía — susurró para ella misma pensativa.

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— Probablemente — musitó Naruto de manera rígida poniéndose de pie y recorriendo su oficina lentamente alrededor de Sarada — lamento que hayas tenido que pasar por todo esto Sarada — mencionó afligido.

— No es culpa suya Hokage — contrarrestó disgustada — sino mía por ser tan descuidada — sintió un gran peso encima de su pecho por la cruel mentira. Le dolía tanto jugar con los sentimientos de la gente.

— No volverá a suceder...te lo prometo.

— Solo fue una excepción, le suplico que no me vaya a subestimar para futuras misiones.

— No claro que no. Pero necesitan capacitarse más — opinó convencido frente a ella — cuando regrese el equipo 10 de misión fijaré mi postura al respecto.

— Por cierto Hokage sama... ¿dónde están?

— Los envié a una misión a encontrar a Konohamaru y a mi hijo.

— ¿Cómo? — se mantuvo inquieta removiéndose en sitio. ¿Qué tanto sabían todos de eso?

— Qué bueno que todo comienza a tomar forma — suspiro contento estirando los brazos hacia arriba — podré dormir en paz esta vez. Más sabiendo que el día de mañana llegan todos.

— ¿¡Cómo ha dicho!? — exclamó alterada.

— Si...— la miró extrañado el ninja — por fin podrán verse todos... ¿no te agrada eso Sarada?

¡No! No le agradaba pero no podía decirlo. Era demasiado pronto para enfrentar a todos sus amigos. Tendría que ser fuerte y sostener su postura para no contradecirse.

Mañana... mañana la obligarían a ponerse a prueba...mañana seria el principio del final de su historia.

Mañana comenzaría su mejor actuación.

¿Estaría lista ya para la función?

¢σηтιηυαяá...


¡Listo! Capítulo 12 subidoE! Espero que lo hayan disfrutado. Por fin van a verse todos las caras ¿Qué sucederá? ¿Sarada podrá con tanta presión y sostendrá sus mentiras? Eso lo veremos muy pronto en el siguiente capítulo 😄