Capítulo 2: La escuela.

Se dice que la escuela es el lugar en el cual encuentras un segundo hogar con una segunda familia, es donde puedes encontrar un refugio, encontrar personas que te entiendan y demás cosas que se dicen para que la escuela no se vea como un lugar hostil.

Lamentablemente para nuestra querida Renesmee, nada de esto era algo real. Por alguna razón ella no sentía que pudiera encajar, y todo empezó cuando sus amigas dijeron ser "demasiado grandes para seguir con una niña", o, en otras palabras, eran lo suficientemente "cool" y "grandes" para seguir juntándose con ella, una chica con un cuerpo de niña.

Al principio Nessie se sintió muy mal, llegando al grado de no querer ir a la escuela, pero, siempre estaba Leah, alias la "reina del mal humor", para ir a patearle el trasero (metafóricamente hablando) y hacerla sentir mejor. Así que Renesmee dejo de importarle no tener amigas de su edad, siempre se las había apañado sola, tenía a Jake, Lee y el hermano menor de esta, Seth.

Seth era de la edad de Renesmee, pero ambos estaban en grupos diferentes, así que solo lo veía en el almuerzo, en el taller de dibujo y en deportes.

Avanzo hacia su casillero y saco su cuaderno de Historia, lo cerro con candado (mejor prevenir que lamentar) y se encamino a su salón, esto sin darse cuenta de que cierto chico moreno y de cabellos de ébano la seguía. No alcanzo a cruzar la puerta cuando siente que la toman por la cintura y la atraen a un cuerpo alto. Al girarse puede ver a Jacob con su uniforme escolar y una gran sonrisa blanca.

- Tonto, me asustaste – respondió la chica al mismo tiempo que le daba un ligero golpe en el pecho.

– Oh, vamos Ness, no es para tanto – el chico beso la frente de su pequeña amiga para que esta le perdonara, y funciono, porque pronto Renesmee quito su cara de enojo.

– Bien, y, ¿a qué viene el acto de semi-secuestro?

– ¿Ya no puedo ver a mi mejor amiga? – Nessie levanto la ceja, viendo a Jacob como si realmente no se tragara el cuento.

– Vale… vengo para decirte que hay una fiesta hoy en la tarde, y quisiera vinieras, es más, ni siquiera tienes que preocuparte por danza, es después de tus clases – Y era ahí cuando Renesmee siempre tenía un dilema, ella adoraba pasar tiempo con Jake, pero no era fan de ir a fiestas, a pesar de que muchos de sus compañeros iban a muchas en exceso y más a las que organizaban chicos de otros grados.

– Jacob, no lo sé… no es que no te quiera acompañar, es que, ¿Qué va a hacer una niña de 12 años a una fiesta de chicos de 15 y 16 años?

– ¿Divertirse con su mejor amigo de 15 años? – Jacob realmente no le veía el problema a que ella fuera, era su amiga y la tenían que respetar quisieran o no, eso sí claro no se querían ganar unos buenos golpes con su stick* y unos cuantos puñetazos. – Vamos Ness, será divertido, y prometo llevarte a casa.

La miro con ojos de cachorro mojado y ahí supo Renesmee que estaba frita, a esa cara no le podía decir que no.

– Vale, iré, pero no me puedes dejar sola en absoluto.

– ¡Esa es mi chica! – Jacob tomo a Renesmee en voladas y le dio vueltas, era la primera vez que ella aceptaba ir a una fiesta de sus amigos.

La campana sonó, indicándoles a los dos chicos que tenían que entrar a sus respectivas clases. Jacob se despidió con un beso en la mejilla de Renesmee y se fue a su salón una vez que vio a Nessie sentarse en su butaca, que era al fondo del salón, del lado izquierdo, a un lado de la ventana.

En cuanto Jacob se fue entro el profesor de Historia, el Señor Prescott. – Buenos días clase, saquen una hoja, examen sorpresa – Toda la clase gimió, o bueno, todos menos Nessie, quien, en palabras de su compañeros, era un cerebro con computadora integrada andante.

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Renesmee se dirigía a la cafetería, llevaba el libro que más recientemente había empezado a leer, que era Wonder*, apenas lo había empezado hace dos días, pero iba lento para disfrutarlo… o lento para ella, ya que un libro fácil lo acababa en 5 días.

Estaba cerca de la puerta cuando las vio, sus "amigas", o como Seth, Jacob y Leah las llamabas, las "prostidivas versión minion", Nessie realmente no era de llamar por apodos así a la gente, pero admitía que Kate, Irina, Emily y Kim era muy… ojo alegre con los chicos.

"Muy bien Ness, solo camina e ignóralas, camina e ignóralas, ellas no tienen por qué hacerte algo si no les haces caso", lamentablemente, sus pensamientos no eran algo que las chicas fueran a seguir.

– Pero miren lo que trajo el viento, ¡una tabla! – El comentario había sido de Irina, Emily hizo una seña y todas le bloquearon el paso a Renesmee.

– Hola chicas, ¿necesitan ayuda con algo? – Nessie realmente detestaba tener problemas, en especial con aquellas que dijeron ser sus amigas, pero que en cuanto la pubertad las golpeo duro la abandonaron.

- ¿De ti, tablón? ¡Qué va! – Kate y Kim soltaron unas risas tontas mientras fueron tras de ella y le empezaron a acariciar el cabello.

– Este cabello es muy lindo, lástima que este en ti – Ese comentario de parte de Kate le bajo bastante el autoestima a Renesmee, pero por fortuna, llego su héroe… o mejor dicho heroína.

– ¿Se les perdió algo, prostitutas de quinta? – Leah al rescate. En cuanto las chicas escucharon la voz de la chica mayor dejaron de tocar el cabello de Nessie y se apartaron de ella, Leah se acercó y la tomo del brazo. – A la otra que las vea molestándola, les parto su cara, idiotas – Renesmee se alejó de las chicas guiada por Leah, la cual le paso el brazo por los hombros.

Renesmee pensó que Leah la llevaría a la cafetería, pero no, siguieron de largo el pequeño edificio y la llevo a donde se supone era el gimnasio.

– Ness, no me enfada defenderte, eso quiero lo sepas, me enfada no te defiendas tú, esas arpías no hacen más que molestarte y no haces nada, ¿Qué demonios esperas para hacerlo? – Renesmee no quería mirar a Leah a los ojos, ni ella misma sabía realmente porque no se defendía, en su cabeza siempre pasabas posibles escenas en las que encaraba a las chicas, pero nunca lo hacía, ¿qué estaba mal con ella?

– Tratare de hacer algo, lo prometo – Leah noto que Renesmee tenía el ánimo por el suelo, así que no hizo más que abrazarla. Una vez que rompieron el abrazo se encaminaron a la cafetería, donde Jacob y Seth las esperaban.

Una vez ambas tuvieron sus bandejas en mano se sentaron en la mesa que siempre compartían con los chicos.

El almuerzo transcurrió entre trivialidades, quejas de Jacob por no entender la clase de química, Leah diciendo que lo peor era la clase y la profesora de literatura y Seth emocionado por la excursión que haría su grupo de biología a unos huertos para ver el desarrollo y cultivo de diversas plantas; Renesmee también haría ese viaje, pero sería dentro de tres semanas. Todo esto paso mientras ella leía y a su vez prestaba atención a sus amigos.

Al sonar el timbre Seth y Renesmee se dirigieron a su clase de gimnasia, clase en la cual a Renesmee nunca le iba mal por la danza.

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Era la una y quince de la tarde, y los chicos estaban saliendo, iban bajando las escaleras de la entrada cuando visualizaron a Esme, Leah y Seth se despidieron de Renesmee y Jacob y agitaron su mano a modo de saludo y se fueron para no perder el autobús.

Ambos chicos restantes se encaminaron al auto de la dulce mujer, la saludaron y Jake decidió no irse por las ramas. – Señora Esme, quisiera saber si usted dejaría ir a Renesmee conmigo a una fiesta, es por la tarde y seria después de las clases de Nessie, es más, prometo llevarla en el auto a su casa – El chico hizo acto de su mejor cara.

Esme sabia más de sobra que Jacob cuidaría mucho de su pequeña nieta, además, pese a que no tenía su permiso de conducir, Jacob era un conductor sumamente responsable. – Seguro, pero la quiero a más tardar a las nueve en casa – Jacob sonrió. – Muchas gracias – Se giró a su pequeña amiga, la abrazo y beso en la mejilla. – Nos vemos más tarde, pequeña – Ella lo abrazo e igual beso en la mejilla. – Hasta más tarde.

Renesmee y su abuela subieron al auto y se dirigieron al supermercado del pueblo. – Y, ¿Qué tal tu día cielo? – Pregunto Esme esperando que su pequeña hubiese tenido un buen día escolar. – Fue bien, a excepción de que me topé con Kim, Kate, Irina y Emily, volvieron a llamarme tablón – El tono de voz de Nessie era bajo y se notaba que aquello la entristecía.

Esme sabia más que de sobra que su pequeña nieta se sentía acomplejada por su cuerpo, ella siempre le decía que cuando se los esperase se llevaría una sorpresa, pero aquello ya no funcionaba, y la mujer lo sabía. Lo había hablado con Carlisle y Sarah, y ambos le habían dicho que lo descuidada que estuvo en una parte tan fundamental de su infancia puede que hubiera afectado un poco su crecimiento, además, tenían que ver que Bella, a la edad de Renesmee, no era precisamente una chica muy curvilínea, realmente nunca lo fue.

Habían barajeado la opción de llevarla con el nutriólogo o algún otro especialista, para cerciorarse que ninguno de esos factores fuera el responsable de que ella no creciera como otras chicas, pero decidieron esperar hasta que cumpliera trece y ver qué pasaba durante el ya muy cercano verano. – Bueno, solo ignóralas, cielo; tampoco es como si ellas tuvieran los melones más grandes – Aquello lo dijo con la esperanza de ver sonreír a su niña, y funciono, porque la vio tratando de no reírse, sabía que ella detestaba reírse por insultar a otras personas, pero como todo adolescente/puberto, cosas así la divertían. – Muy cierto, hay actrices y modelos más… glamurosas en ese sentido – Ambas terminaron riendo a carcajadas, y fue en ese momento que vieron que habían llegado al supermercado.

Ambas bajaron del auto, tomaron un carrito y entraron al lugar.

Iban paseando por todos los pasillos y metieron muchas cosas en el carrito, tanto cosas que necesitaban como las que no. Estaban en el pasillo de mascotas, tratando de elegir la arena que llevarían para los gatos, cuando Nessie la vio, Isabella Marie Swan-Cullen. De inmediato la pequeña se tensó, tomo la arena que tenía su abuela en las manos, la metió en el carrito junto a otras 6 bolsitas y se giró a su abuela.

- ¿Podemos irnos ya? – Esme no entendía que pasaba, pero al ver como la pequeña miraba hacia atrás decidió girar la cabeza, y vio a Bella mirándolas. De inmediato Esme empujo el carrito y Renesmee la siguió.

Rápidamente hicieron la transacción y al salir se toparon con Edward. – Mamá, que gusto verte – Renesmee no pensaba quedarse allí, oh no, claro que no. Metió la mano en el bolso de Esme, saco las llaves del auto y camino hacia este, quito los seguros y se metió.

No podía siquiera tolerar la presencia de sus progenitores, durante una parte de su infancia la habían maltratado, haciéndola sentir como basura, como si no valiera nada, y ahora que vivía con sus abuelos, ¿querían que ella actuara como si esos años no estuvieran en su memoria?, vaya mierda. Peor durante los primeros 4 años de vivir con sus abuelos ellos querían verla, como si la situación fuera una de divorcio donde una de las partes tiene derecho de ver a la otra, pero eso se terminó cuando, en un arranque de pánico/ira, les grito que no quería estar cerca de ellos, que los quería fuera de su vida y que la dejaran en paz.

Desde entonces, cada año, en su cumpleaños, en navidad y en día de reyes* le mandaban un obsequio. Al principio se negaba a abrirlos, dado que dejaban una nota, pero al final, al no haber notas, los terminó aceptando, ya que así no sabía quién le daba que cosa, sabía que tenía regalos de ellos, más no cuales eran, y para ella eso era algo mínimamente aceptable.

Había estado tan abstraída en sus pensamientos que no noto que su abuela ya había metido sus cosas al auto, sino hasta que esta entro al auto. - ¿Estas bien, cielo? – Nessie no se sintió con las fuerzas para hablar, así que solo asintió con la cabeza. El resto de tiempo que tardaron en ir por los listones para su vestuario del fin de semana y para ir a casa fue en silencio, a excepción de la música que había en el auto.

En cuanto llegaron a casa bajaron las bolsas del supermercado y, en lo que Esme terminaba de hacer la comida, Nessie se fue a su habitación. Como ya era costumbre, sus dos mininos la siguieron a su cuarto. Intento hace sus deberes, pero los recuerdos de su infancia, y en especial, la vista de las cicatrices de sus manos (las cuales con cremas y el tiempo habían quedado más tenues) le impedían pensar en porque rayos se había dado la primera guerra mundial y porque no era correcto el hurto.

Se recostó en la cama, se tapó los ojos con un brazo y su otra mano acaricio a ambos gatos. Su vida podía ser buena con sus abuelos, pero su cabeza estaba jodida en más de un sentido.


*stick: es la cosa esa que utilizan en hookey para golpear el puck
*El titulo en español es "La lección de August" pero decido ponerlo en el original, es que frances, es un libro de RJ Palacio, muy bueno, deberían leerlo.

Lo de la escuela la verdad fue como que mi experiencia un poco en la secundaria respecto a que el lugar no era algo hostil... eran puras mentiras, de todas mis etapas escolares yo prefiero la prepa y ahorita la uni, aunque a veces ni duermo realmente, pero yo sabia a lo que me atenía, aunque no cambiaría a mis amigos de la secundaria.

Y bueno, como ven, he actualizado pronto, la verdad es que ya tengo el tres escrito, pero lo subiré la siguiente semana que es cuando entro de nuevo a la Uni (aquí su prospecto de arquitecta se esta mentalizando para regresar a los madrazos que dan los arquis :v) y espero esta semana escribir el cuarto capitulo y empezar el quinto.

Espero realmente les haya gustado, espero sus reviews (Tal vez pido mucho :v) y pues bueno, tengan lindo día, tarde o noche.

BESOS :* :* :* :* :* :*