Hijos de la Discordia


Capítulo II

"Un mensaje del pasado"


«Ella dijo que tú sabrías cómo usarlo»

Trunks repasó las palabras de Bardock una vez más y jugó con el objeto esférico hasta que las yemas de sus dedos encontraron un interruptor escondido y el holograma de su madre se dibujó frente a él. El chiquillo habría tenido unos seis años cuando Bardock se lo llevó lejos de ella, pero la recordaba tal como la veía en ese momento. Aunque intentara tocarla, la imagen de Bulma se distorsionaba y se borraba ahí donde ponía sus dedos.

Uno, dos, tres; uno, dos, tres —dijo la imagen holográfica probando el micrófono y tan pronto como dejó de hablar, Bulma sonrió—. Hola, hijo, espero que todavía me recuerdes —le dijo, un tanto emocionada—. He creado este programa para comunicarme con ustedes, tú y tu hermana, de una manera atemporal. Estoy consciente que este mensaje puede llegar tiempo después de ser grabado… —Claro, ya estaba muerta—. Pero he seleccionado numerosas preguntas y respuestas que este aparato tendrá almacenado de manera que podamos tener una conversación fluida, o al menos que lo aparente. Es lo se que llama inteligencia artificial, por así decirlo.

—Madre… —Trunks estaba llorando e intentó otra vez de tocarla, pero atravesó al holograma sin que Bulma sintiera el desgarro de su persona.

Estoy consciente que tu mayor interrogante ahora es la razón por la que estás tan lejos de mí y de tu padre, pero lo hice por su seguridad. No están seguros aquí, ni tú ni tu hermana…, y eso, mi querido hijo, es por mi culpa.

Pero Trunks ya no la escuchaba atentamente, lloraba desconsoladamente con la cara tapada tras sus manos, sollozando sin siquiera tratar de ocultarlo. Intentaba calmarse para seguir esa comunicación falsa con su madre pero cuando falló, tomó ese aparato extraño y lo apagó, dejando la habitación en penumbra y a él con el corazón roto.

¿Cómo le iría a contar aquello a su hermana? Se sentía incapaz de hacerlo...

Trunks respiró hondo, intentando calmarse a sí mismo y cerró los ojos largamente normalizando su respiración.

Fue tras el fin del Torneo de sucesión de tu padre, el príncipe Vegeta. El Repartidor lo había dejado muy mal herido y sus generales fueron en su ayuda una vez que Kakaroto se fue del Estadio porque, como todos, estaban atónitos por lo que había sucedido.

»Debido a sus graves heridas fue llevado a la enfermería y lo mantuvieron dentro de un estanque de recuperación cerca de una hora antes que recuperara la consciencia. Durante esos escasos minutos, tu tío y yo hicimos los preparativos junto a Bardock para que Kakaroto y Milk se marcharan del planeta…


Pasado


La consciencia de Vegeta fue anunciada por el monitor principal de la enfermería y el agua del tanque de recuperación rápidamente se comenzó a vaciar. Los presentes se movieron nerviosos por la habitación, hasta Nappa que estaba esperándolo paciente dio un paso hacia atrás.

Vegeta se arrancó la manguera de la boca y salió del tanque en dos pasos y golpeó en la mejilla al enfermero que no había tenido la precaución de ponerse a una distancia prudente. El príncipe había ahogado un grito tras esa agresión y se sacudió el agua que le seguía corriendo por el cuerpo desnudo.

—¡Qué pasó! —gritó con la voz desgarrada y Nappa tragó saliva espesa antes de responderle. Al parecer, el ataque final de Kakaroto le había borrado la memoria.

—Usted ha ganado el Torneo… —El relato del guardia se vio interrumpido por otro grito de Vegeta que se giró para no ver más las caras de sus súbditos.

—¡Mentiroso! —respondió, haciendo rechinar los dientes con ira—. ¡¿Dónde está ahora?! ¡¿Dónde está el Repartidor?!

Un puñado de enfermeros salió despavorido de la sala. Nappa usó su rastreador para comunicarse con otro y hacerle la pregunta.

—Están buscándolo, señor.

—¡Voy a matarlo! ¡Esta vez voy a matarlo! —gritaba el príncipe mientras una nueva oleada de violencia azotaba la enfermería. Vegeta destruía todo lo que llegaba cerca de sus manos y el resto de los enfermeros huyó para ponerse a salvo. Sólo Nappa se quedó en la sala con él, esperando que su protegido se cansara, lo cual no pasó rápido y la electricidad de la enfermería se esfumó ante la ira de Vegeta y quedaron a oscuras.

Nappa recibió la respuesta y Vegeta lo supo enseguida, su rastreador se iluminaba pero el gigante guardaba silencio, cerraba los ojos y apretaba la mandíbula.

—¿Qué pasa, Nappa? —preguntaba Vegeta con un susurro aterrador.

—No logran encontrarlo —respondía Nappa, un tanto asustado—. Dicen que pudo haber escapado…

—¡Guardias! —gritó Vegeta un sinfín de veces—. ¡Guardías! —Pero nadie acudía a su llamado iracundo, nadie se le acercaba en ese estado tan peligroso. Nappa no tardó en retirarse también, prometiendo que solucionaría todo el embrollo él mismo. Vegeta no pudo templarse ni aunque estuviera solo—. No…


—¡Deberías haber huido cuando pudiste! —Aunque Tarble hubiese asegurado la puerta de su habitación supo que era una tontería. Bulma sollozaba en una esquina y nada de lo que él pudiera hacer la salvaría de su destino, ese que ella no había querido cambiar—. ¡Estaba todo listo para que te marcharas-

Tarble salió disparado hacia atrás cuando hubo explosión en la puerta principal y voló varios metros sobre el suelo para detenerse en una pared, totalmente aturdido. Atontado, llamó a Bulma entre toses y le imploró que se escondiera mientras que la silueta de su hermano mayor se dibujaba entre el polvo y el humo en suspensión.

Bulma se acurrucó en un recoveco, detrás de una estatua extraterrestre, ocultando su cabeza entre sus piernas y brazos.

—¡Todo es su culpa! —Pero Bulma no escuchaba, simplemente se acurrucaba para soportar el ataque que preveía le llegara—, ¡ella sabía lo que pasaría!

—Por favor, hermano, ella no-

Tarble había logrado ponerse en cuatro e intentó gatear hasta donde estaba Vegeta para que no encontraba a la sumisa, como les llamaban coloquialmente a las esclavas del Templo de la Luna. El príncipe heredero lo miró de soslayo y de una patada lo lanzó lejos otra vez. Bulma gritó al instante y Vegeta sonrió al haberla encontrado tan pronto sin ayuda de un rastreador.

—¡Estúpida sabandija! —Sin miramientos, el príncipe heredero la sacó de su escondite tomándola por el pelo y la lanzó al centro de la habitación de Tarble sin piedad—. ¿Qué clase de brujería hiciste? —Pero Bulma simplemente sollozaba—, ¡dónde está el Repartidor!

—¡No lo sé-

—¡Mentirosa! —gritó Vegeta al instante—. «Será una victoria amarga», dijiste y el maldito Kakaroto se rindió cuando pudo matarme… —Las palabras de Vegeta se convertían en un susurro cargado de ira y frustración—. ¿Dónde están…?

—No lo sé, por favor…

El príncipe se aguantó las ganas de abofetearla y apretó los puños hasta sentirlos tiesos. Al cabo de unos segundos, respiró profundo y se quitó uno de sus guantes para mostrarla la palma desnuda.

—¡Lee las líneas de mi mano! —le gritó entonces, si su brujería había funcionado antes, bien podría decirle el paradero del Repartidor para acabar con él de una vez por todas—. ¿Qué dicen ahora? ¿Dónde podré encontrar a ese miserable insecto?

Bulma se sintió aterrorizada y con todo su esfuerzo tomó la mano estirada de Vegeta intentando recordar lo que sabía de la quiromancia, las sumisas eran instruidas en esas artes pero la terrícola nunca había creído en esa clase de adivinación hasta que había intentado leer las líneas de Tarble y de Vegeta. Todo ahí era claro pero disparatado y para su desgracia, todo resultaba ser cierto.

—¡Tú gobernarás por muchísimos años…! —sollozó la humana mientras sorbía su nariz y se limpiaba los ojos cuando se le llenaban de lágrimas—, no puedo-

—Lo harás —susurró de manera vil que le heló la sangre en el instante.

—Tendrás dos hijos… —Las palabras de Bulma, que había ractificado en sus propias líneas, eran inequívocas. No quiso ahondar en el tema y aunque buscó más predicciones, lo único que lograba leer era sobre sus hijos.

Vegeta le acercó la mano para instarla a seguir, picado por la curiosidad.

—Un hijo y una hija, pero serán tu ruina… —Vegeta puso una mueca molesta y estuvo a punto de quitar la mano, pero Bulma no se lo permitió—, el cabello y sus ojos no serán negros como los tuyos.

—¡Qué estupidez! —Vegeta al fin sacó su mano y la ocultó bajo un guante, como asegurándose que ella no siguiera—. Eso no suena como a mí —le dijo—, ¡cómo se nota que mientes!

Luego la dejó sola al centro de la habitación y se encaminó hasta su hermano que sangraba tanto de la nariz como de la boca. Vegeta se le quedó mirando casi con fascinación y lo tomó del cuello de su armadura para alzarlo del suelo. Tarble se quejó y le trató de hablar pero sus heridas lo habían dejado débil.

—Siempre fuiste una deshonra, hermanito —le dijo con un tono casi cariñoso. Se lo puso al hombro y caminó hasta la salida, Bulma lo miró boquiabierta y asustada por lo que le haría—. Llévatela —ordenó el príncipe heredero a alguien en la entrada y la chica gritó de terror cuando el gigante de Nappa se dibujaba en la habitación. Ella intentó gatear hacia su escondite pero Nappa la alzó sin problemas apenas Bulma comenzaba su huida. La terrícola pataleó y gritó como una presa apunto de morir.


Presente


Cuando llamaron a la puerta, Trunks instintivamente tomó el objeto esférico de su madre y lo ocultó, deteniendo por completo el relato de su madre horas después del escape de Goku y Milk del planeta. Sabía que su hermana iría a verlo en tanto estuviera más calmada y si lo veía llorando, Bra comenzaría a llorar otra vez.

Después que Bardock le diera el aparato de Bulma, Bra había caído en cuenta que su madre había muerto y se había marchado rauda a su habitación sin que él o alguien más fuera tras ella. Trunks intentó sonreírle cuando Bra asomaba su cabeza.

—¿Qué era lo que ese hombre te dio? —preguntaba Bra, cruzándose de brazos. Trunks le mostró el objeto y se lo puso en la palma de su mano para que ella misma lo estudiara—. ¿Lo abriste?

—No —mintió abruptamente, no estaba listo para romperle el corazón a Bra, que vivía con la mente en la luna y soñaba historias de amor y lealtad. La historia de sus padres ciertamente no había empezado así y aunque él recordara a su padre de manera distinta a como todos lo veían, ¿quién mentía?—. Pero lo haré pronto.

La princesa le devolvió el objeto de su madre y cuando Trunks lo tomó, ella se abrazó de él. El príncipe la abrazó de vuelta, apoyando su cabeza sobre la de ella.

—Eres mi única familia —le dijo entonces.

—Goten y los demás también lo son —le replicó a modo de consuelo pero ella frunció el ceño y deshizo el abrazo enseguida.

—No, no lo son.

Trunks no tuvo el valor de rebatirle puesto que ambos estaban heridos.

—En fin —continuó Bra, mirando hacia otro lado—, iré afuera un momento. No tengo sueño…

Tampoco él y el hambre que había tenido tras el entrenamiento con la espada también se había desvanecido. Toda la cena se había ido al carajo tras sus palabras con Bardock y muchos se habían parado para discutir. Ni siquiera sabía lo que había pasado con Bardock y Raditz después.

Su hermana se retiró sin más y Trunks notó el horroroso dolor de cabeza que tenía. Tomaría un descanso antes de volver a contactar con su madre atemporal.


Raditz se encontraba en terreno alto mirando hacia el lago. Desde que había visto a la chica de pelos lilas le había picado la curiosidad. Era bella, joven e híbrida y aunque su pelo y cabello eran distintos, no era impedimento para verla para reposar el tremendo banquete que había engullido. Muchos habían dejado la mesa larga en medio de la ofuscación, dejando atrás la comida que comió en silencio y con gusto. No recordaba haber comido tanto en mucho tiempo.

—No me digas que ahora estás detrás de la princesa. —La voz de Milk lo sobresaltó, pero usó toda su fuerza de voluntad para aparentar tranquilidad. Raditz sonrió de lado, sin quitarle la vista a la chica que no se había percatado de su presencia.

—¿Por qué? ¿Estás celosa? —Raditz se rio de su propio chiste y para su sorpresa, Milk rio también, aunque fuera un poco.

—No eres el buen partido que crees que eres, Raditz —dijo Milk, atrayendo la mirada del guerrero para sí. Ella estaba de pie junto a él, con los brazos cruzados y la mirada clavada en la princesa—. No la molestes, podría ser tu bisnieta… —Milk suspiró—. Pensé que ya habías aprendido a no meterte con la realeza.

—Ella no es realeza —puntualizó Raditz, algo arisco—, es una bastarda híbrida.

—Igual que su hermano —dijo la terrícola—, y sin embargo, viajaron a territorio enemigo sólo para llevárselo…

—¡Madre! —El primogénito de Kakaroto los había interrumpido y Raditz no tuvo que darse la vuelta para saber que a su sobrino no le gustaba que estuviera tan cerca de su madre. Pero Milk estaba tranquila y se apresuró a dárselo a entender a su hijo—. Es tarde-

—Es hora de volver —dijo ella—, y me imagino que tienen hambre. —Una excusa tonta para hacerla volver, pensó Raditz. Gohan había sido uno de los que se había retirado en medio de la discusión cuando su hija se había molestado cuando comprendió que querían llevarse a Trunks y partió tras ella cuando Goku le pidiera que se retirara porque estaba siendo muy agresiva.

No me gusta que estés sola con él —susurró sin mucha intención de pasar desapercibido cuando su madre caminó junto a él.

Raditz jamás me haría daño, lo conozco- —replicó Milk, arrancándole una sonrisa a Raditz que no pudo seguir escuchando su conversación a la lejanía—. ¡Raditz! —lo llamó nuevamente la antigua sumisa—. No te quedes aquí, entra pronto. Te prepararé una habitación.

El forastero eligió no responder ni dar indicio de haberla escuchado, simplemente se quedó mirando al jardín interior a donde la hija de Vegeta se encontraba frente al lago, haciendo quizás qué cosa.


Nota de la Autora: Hola, como sigo endragonbolada por Broly, seguí escribiendo y en tiempo record armé el capítulo 2 pero no hay que acostumbrarse u.u soy horrible. Aparte que me iré de vacaciones lejos y no escribiré. Bueno, amo por alguna razón el Braditz, me cae bien Raditz porque fue el primero que apareció y no sabía nada de nada xD creía ciegamente en Vegeta que iría a vengarlo, creía que el meteorito había destruido el planeta Vegeta y todo super sad. Aun quiero escribir algo de Broly con Cheerai (o Cheelai) porque CLARAMENTE es su waifu jajaja Al menos estoy escribiendo a Bra siendo la waifu de Raditz por mientras. También estoy escribiendo VegetaxBulma porque me puse a leer lo que hice con ellos en El último vigilante y como que me gustó, estuve enojada con ellos por las "vegetarianas" porque muy yihadistas para sus weás xD

Bueno, eso, besos.

RP.