Hijos de la Discordia


Capítulo 3

"Ecos del ayer"


La princesa había quedado tan atónita con la encarnación de su madre tal como había quedado él. Casi no tenía recuerdos de Bulma a diferencia de él, pero verla holográficamente no dejaba espacios para la duda: Bra era la hija legítima de Bulma y era su viva imagen. Trunks no estuvo seguro que ella estuviera escuchando las palabras de su madre cuando comenzó a llorar desconsoladamente y dio un paso adelante para estrecharla entre sus brazos. La chica que hacía poco había dejado de ser una niña no dudó en acurrucarse en el pecho de su hermano mayor.

—Es cierto entonces… —comentó la chica de pelos lilas con la voz entrecortada—, ella está muerta…

Devastado, Trunks solamente puso asentir con la cabeza por el temor que le producía quebrarse también.

—Pero nos amó mucho, Bra…—Su hermana se apartó de pronto e interrumpió el consuelo de Trunks inesperadamente.

—¡Si tanto nos hubiese amado jamás nos habría apartado de ella! —ladró antes de ponerse a llorar otra vez. Bra miró sigilosamente hasta donde la imagen de Bulma había dejado de hablar ya y los miraba como si entendiera perfectamente lo que pasaba con sus hijos. Aquello le dio un escalofrío a la chica—. Ella no es real, es una tonta proyección…

Pero Trunks no estuvo tan seguro cuando la imagen de Bulma sonrió de manera triste.

Entiendo tu reacción, pequeña, pero debes entender que no había otra manera…

Bra dio un paso hacia atrás con horror pero chocó contra el cuerpo de su hermano, que estaba tanto o más asustado que ella.

—Dijo que era inteligencia artificial —recordó él.

—Esto no parece ser inteligencia, es como…

—… Si tuviera sentimientos —terminó de hilar la idea de su hermana.

Ya se los había dicho antes —respondió el holograma—, diseñé esto para que así lo pareciera. No soy más que el eco de lo que fue su madre.

Bra se dio la vuelta desesperada pero Trunks intentó que se quedara, atajándola en medio de su fuga.

—Espera, Bra. Ella...—se sentía extraño hablarle como si se tratara de una persona de carne y hueso, pero no se sentía correcto tratarla de un programa—, ella desea contarnos lo que sucedió, explicarnos su punto de vista.

—¡Yo no quiero escuchar! —gritó la niña, más asustada que nunca—. ¡Nuestros padres nos dejaron y ahora están muertos! ¡No necesito saber más!

Y sin más, se marchó corriendo hacia el lago como siempre hacía cuando quería estar sola. Trunks se tomó la cabeza y caminó en círculos en su habitación sin saber qué hacer. La imagen holográfica de su madre seguía sus movimientos con sus pupilas lilas y Trunks no pudo ignorarla más. Poniendo las manos en su cintura, la miró con los labios apretados.

Dale tiempo a tu hermana —le sugirió el eco de su madre—. Si es parecida a mí como creo, volverá a escuchar mi historia…

—Así espero, mamá.


Bra llegó corriendo a la orilla del lago apenas mirando porque las lágrimas le nublaban la vista. Estaba enfadada con el holograma que decía ser su madre, enfadada porque casi no recordaba a sus padres ni su corta vida en el planeta donde había nacido. No se sentía la princesa que era, ni siquiera se sentía importante. Trunks solía encajar en todo, mientras que ella era relegada a ser simplemente su hermana. No se llevaba bien con todos y tampoco compartía el gusto de ellos al entrenar. Muchas veces se sentía una extranjera en ese planeta y la familia que habían formado todos.

Ahogando un grito dejó que las últimas lágrimas le mojaran las mejillas y se dejó llevar por la tristeza. ¿Alguna vez pertenecería a alguna parte?

Casi en trance se puso a caminar, sin detenerse a pensar que llevaba ropa encima y avanzó hacia el agua sin importarle que estaba helada. Nadó hasta el fondo y miró desde ahí al cielo acuoso que se deformaba y volvía a armar ante sus ojos. Ese día habría luna llena...

Una figura borrosa apareció en la orilla y Bra se gritó bajo el agua, dejando escapar el aire que guardaba en los pulmones. La columna de burbujas que formó llegó antes que ella a la superficie. Un hombre la miraba con los brazos cruzados y una sonrisa en los labios. No fruncía el ceño cuando emergió pero la relajación de él no duró. Bra trató de salir del agua lo más rápido que pudo

—¿Quién eres? —preguntó Bra, estrujándose el cabello para secárselo más rápido. Estaba temerosa de la posibilidad que Raditz estuviera presente mucho más tiempo del que ella esperara. Tan sólo con pensarlo se sonrojó y el gigante sonrió de lado ante su reacción.

—Un amigo —murmuró quedamente, lo que sonó maligno a los oídos de la híbrida. Ella retrocedió.

—Te recuerdo —dijo después—, eres de los que llegó del planeta Vegeta —precisó, sin la armadura le había sido difícil relacionarlo con los dos forasteros. Raditz asintió silencioso, y se acercó al agua pasando muy cerca de ella. Bra pensó que le haría algo pero cuando se detuvo a tomar agua tras ella, pudo respirar más tranquila—. ¿Qué hacen aquí?

—No es de tu incumbencia —respondió simplemente Raditz, con la rodilla hincada y tragando agua que imaginaba había estado tocando el cuerpo de la princesa antes de beberla.

—Lo es —rebatió Bra dándose la vuelta para encararlo pero él ya se había dado vuelta y se sobresaltó con su altura—. Si vinieron de parte de mi padre…

—Tu padre está muerto.

Bra quedó pasmada pero no triste, jamás lo había conocido y su madre la había enviado lejos para que nadie la asesinara por su sangre diluida.

—¿Están aquí… por mí? —A Bra se le secó la garganta por la ansiedad y Raditz se permitió dar una carcajada insolente que ofendió a la chiquilla enseguida.

—Cerca —dijo—, pero no. Vinimos por tu hermano. Yo ni siquiera sabía de tu existencia.

La princesa bastarda frunció los labios en una mueca dolida y estuvo a punto de darse media vuelta para alejarse de él pero Raditz la detuvo con una mano grande cerrada sobre uno de sus brazos delgados.

—¡Suéltame!

—¿O qué? —preguntó Raditz acercándosele para olisquearla de cerca. Olía a perfume y se notaba muy limpia—. Quizás decida dejar a tu hermano y llevarme a una princesa.

Bra se soltó de un tirón.

—¡Yo soy hija de tu rey! —gritó para gusto de él—. Un guerrero como tú no merece a una mujer como yo.

—Niña —le corrigió—, no eres una mujer todavía. Y sí creo que merezco a una chica como tú.

—¡Já! —rio Bra cruzándose de brazos—. No lo creo. ¡Yo jamás…!

Raditz la había tomado de la barbilla para que quedara mirándolo hacia arriba y se le acercó para forzar un beso que fue violento y que Bra detuvo con una cachetada. Raditz se acarició la mejilla sin dolor alguno y la miró alejarse rauda hacia casa.

Su atrevimiento no pasó desapercibido por su padre que lo golpeó en la quijada y esta vez sí le dolió, y le había hecho comer tierra. Antes que pudiera siquiera levantarse por sus propios medios, Bardock lo tomó por el cuello de la armadura y lo zamarreó un poco.

—¡Nunca sabes cómo controlarte! —ladró su padre muy cerca de su cara—. ¡No estamos aquí para que juegues con chiquillas…!

—Sé para qué vinimos —repuso Raditz, algo desafiante.

—Entonces compórtate como tal. —Bardock lo soltó empujándolo de vuelta al suelo y Raditz no hizo el intento por levantarse hasta que su padre se hubo dado la vuelta—. Si vuelvo a escuchar que estuviste molestando a la niña…

—¿Por qué te importa tanto lo que haga con esa híbrida? —lo interrumpió el gigante y aunque no lo viera directamente, supo que su padre había fruncido los labios.

—No me importa esta mestiza en lo absoluto…, pero su hermano sí y el que tú estés merodeando a la chiquilla no hará que él venga con nosotros por las buenas.

—¡A quién le importa un niño bastardo! ¡Él ni siquiera es puro! —gritó Raditz, rebelde—. ¡Deja que muera el linaje de Vegeta y que otro reine en lugar del bastardo! —dijo—, de todas maneras siempre hemos seguido al poder por sobre la sangre.

—No me interesa su sangre —respondió el padre, mirándolo de soslayo—. Nuestra raza está muriendo y si seguimos reproduciéndonos entre nosotros mismos terminaremos de morir. Ninguno de estos mestizos necesitó de una incubadora —dijo haciendo una pausa—. ¿Recuerdas los años que Kakaroto pasó encerrado en una? Tú mismo pasaste dos años en la incubadora antes que estuvieras apto para salir-

—¡No te creo!

—¡Tarble sabía que llevando a los hijos de Vegeta al planeta haría recapacitar a nuestros hombres! ¡Son la prueba viviente que la mezcla es mejor que la muerte!

—¡Cállate! —Raditz se sentía asqueado y se fue con la cola ondulando en el aire sin escuchar más de lo que su padre tenía que confesarle. Sí sabía que seguía gritándole pero no lo escuchó más. Pan, que hacía las de su guardia furtiva, se sobresaltó al verlo salir tan violentamente de la habitación que les habían facilitado. Su tío abuelo la miró con un gruñido atorado en la garganta y se marchó sin más, hacia el patio trasero cercano al lago.

La nieta del Repartidor se asomó por la puerta abierta y vio a su bisabuelo aventar unas cosas al suelo y gritar al aire un par de exclamaciones, muy ofuscado. Sin más, Pan se fue rápidamente hacia la cocina y le informó lo que había visto a sus abuelos.


—¡Bardock estaba peleándose con Raditz! Los vi con mis propios ojos… No creo que deberían quedarse más tiempo aquí, deberías decirles algo, abuelo —Pan no trató de bajar la voz para que no la escucharan oídos equivocados. Milk trató de mantenerse calmada mientras cortaba tubérculos para la cena. Su esposo estaba a su lado, mirando a Pan con los brazos cruzados.

—Se irán, lo prometo. No dejaré que hagan nada malo.

Milk dio un golpe con el cuchillo para dejarlo enterrado en la madera. Al darse vuelta se estaba limpiando las manos con el delantal.

—Raditz siempre ha tenido un carácter… especial —dijo la morena para consolarla.

—¡Él es el más peligroso de los dos! —Pan estaba desesperada y así sonaba—. ¡Escuché que le hizo algo a Bra... ! Estoy segura que de eso estaban peleando…, también algo sobre incubadoras y mestizos…

La pareja de abuelos cruzó una mirada breve. Milk estaba mucho más contrariada que su esposo, quien sólo sonrió tras unos segundos.

—Hablaré con él, Pan —le prometió—, tú ve a ver cómo está Bra. Seguramente no fue nada.

—Raditz es un tanto brusco —secundó Milk, aunque no muy convencida.

Pan frunció los labios, desesperada. Odiaba admitirlo pero realmente se preocupaba por la princesa.


Bra se había encerrado en su habitación. Se cambió la ropa empapada y peinó su cabello lila ante el espejo con la cara cruzada por el enfado. No podía dejar de pensar en el hombre que le sacaba dos cabezas de altura porque ella había heredado la estatura de su padre. En cómo le había tomado el mentón y le había forzado un beso que sabía a vino. Lo peor de todo era que ese había sido su primer beso; un beso brusco y rápido.

Cuando tocaron la puerta, Bra sintió un escalofrío de ira.

—¡QUÉ!

La cabeza de Pan se asomó por la puerta, no mostraba en su rostro ningún rastro de su osadía de siempre. Se veía…, preocupada.

—Bra —la llamó casi tímida—, ¿algo te pasó?

—No, ¿qué me habría pasado? —La princesa se vio mintiendo antes de siquiera pensarlo. Pero, ¿por qué?

—Me pareció escuchar a los forasteros hablar de ti. ¿Alguno te hizo daño?

La mueca que hizo Bra tuvo que haber sorprendido a Pan porque la miró asustada.

—Nada. Ninguno de los dos. —¿Por qué seguía mintiendo?—. El más alto de los dos me habló, sólo es eso.

—¿De qué?

—No fue nada, ¿por qué estás tan obsesionada con eso? —Bra siempre hacía lo mismo, había reconocido el mismo mecanismo de defensa que apartaba al resto. No quería ser una damisela en peligro que necesitaba ser salvada todo el tiempo—. Ahora deseo estar sola, Pan. Por favor.

La morena no quiso hacerlo hasta que Bra le ladró para que lo hiciera.

—Si alguien te hizo algo, Bra, prometo que se las verá conmigo —dicha esa promesa, Pan se retiró en silencio, dejando a Bra de una pieza. Ella no quería ser salvada. Estaba harta de ser la débil de la manada.


Nota de la autora: Hace eras que no aparecía por aquí pero la cuarentena hizo lo suyo y después de muchas semanas me dieron ganas de escribir nuevamente. Muchas gracias a Un Tal Pinto por su comentario que me revivió mi cariño por esta historia, EUV y el Repartidor de Carne ;) Me encanta Raditz porque con tanto headcanon en la cabeza soy su fanática y obvio, la Briefs que más amo es Bra. Espero que en Dragon Ball Super cuenten más cosas sobre ella. También quiero agregar a Broly ahora que también es canon y me encantó su película. Mi Goku acá no es tan idiota como en Super, no me gusta su estupidización que se salió de las manos. Gracias también al reviewer anónimo que me leyó hace eones jaja Y bueno, como se darán cuenta esta historia será sobre Braditz y la trama de Trunks, principalmente.

Besitos, besitos, chau, chau. RP.